Holu.

Ultima parte de este pequeño fic, espero que les guste y, ya saben, no me maten.

Otra vez, un gran abrazo a Midnight, quien muy amablemente me dio consejos y dejo un review en el capitulo anterior, muchas gracias, espero no me mates!

Y un abrazo a todos los lectores ;u; Los quiero.


La cabeza le dio mil vueltas cuando abrió finalmente los ojos. Su cerebro aun seguía en un estado de trance, acción causada por su repentino despertar; lo que provocaba que aun no se diese cuenta de la situación en donde se encontraba.

Se sentía cansado, hambriento y con sed. Los párpados le pesaban, y podría jurar que sus ojeras eran más prominentes que nunca; pues cuando parpadeaba le pesaban más las bolsas oscuras bajo sus ojos.

Estaba desorientado y jodidamente perdido.

¿Qué es lo que pasó?

No recordaba mucho, solo el estar cansado y mareado antes de salir de la biblioteca junto con Sollux como su apoyo. Luego, todo era un simple manchón borroso de recuerdos.

Cuando trató de moverse, se percató que sus movimientos eran limitados. Estaba encadenado a una pared, las muñecas y tobillos eran apresados por el metal, ajustándolo y creando una dolorosa fricción con la piel apresada.

Eso fue suficiente para crear el pánico.

Se asustó.

Sintiendo la adrenalina tomar posesión de sus acciones, se dejó actuar de la manera más apropiada.

Empezó a gritar.

Notó su voz algo rasposa, y el interior de su boca estaba completamente seco, como si tuviese arena dentro de su cavidad. Pero a pesar de esas complicaciones, no paró de gritar por ayuda; solo hasta que la luz fue encendida en la habitación en donde estaba.

Ni siquiera notó que estaba en la oscuridad.

Sus ojos grises se posaron en la figura parada a un lado de una puerta.

Tenía un estuche de guitarra en mano, y la bicicleta apoyada en el marco. Y su dueño, sonriente, le saludó con un: "Buenas noches".

Karkat no sabía que pensar a estas alturas.

-Has dormido por un largo tiempo, hijo de puta- comentó Gamzee mientras hacía camino a la esquina del cuarto. Dejo la bicicleta apoyada y colgó su estuche en el perchero que estaba a su lado.- Debes de tener hambre, iré a sacarte algo para que comas.

-¿Dónde estoy? – preguntó, con voz débil.

-En mi casa, Karkat.- respondió tranquilamente, sacando una bolsa con un sándwich. – ¿Te gusta el jamón?

-¿Qué mierda hago aquí?

-Aún no me respondes, ¿te gusta el jamón?

Karkat soltó un gruñido bajo y entrecerró los ojos cansado. Esta situación no era nada favorable para él y empezaba a cansarse.

Tal vez era una broma. Tal vez sus amigos querían joderle un poco, y por eso llamaron al tipo del subterráneo para que los ayudase, a sabiendas de que le provocaba un mal presentimiento.

Pero las cadenas y su cansancio no parecían ser parte de la broma.

-Oye, Karkat, despierta- dijo Gamzee, mirándolo directo a sus orbes grises. Para ese entonces, su rostro había cambiado de semblante, y estaba posicionado frente a él, agachado a su altura– Como no me vas a responder, y viendo que ya estas todo jodido y despierto, creo que puedo comenzar contigo.

El pelirrojo frunció el ceño, no captando las palabras o no queriendo entenderlas.

-¿A qué mierda te refieres? –preguntó en voz baja, apoyando la cabeza contra la pared.

Lo siguiente lo sorprendió.

Con fuerza, el de ojos morados tomó sus cabellos y los jaló para atrás, creando quejidos por parte de Karkat. Bajó su cara hasta la altura de su cuello y empezó a mordisquear y besar la piel, mientras sus manos viajaron por todo su cuerpo, o lo que le permitía por causa de la ropa.

No pudo evitarlo, y soltó un gemido sordo. Las caricias en su cuerpo, el tacto y las cosquillas en el cuello eran lo suficientemente placenteras como para bloquear su mente en ese mismo instante.

Sabía que estaba mal, sabía que lo que hacía era algo impúdico y grotesco, pero no podía negarle el hecho de que lo hacía sentir bien.

Soltó un coro de gemidos esta vez, sintiendo las manos de Gamzee bajar hasta el bulto formado en sus pantalones y frotarlo contra su palma.

Se dejó llevar por el sentimiento.

Pero no logró quitarse de la mente de que todo esto podría estar siendo solo un mal sueño, o una de las tantas bromas de sus amigos, o una pesadilla. Y de que le engañaba a Jade.

Jade.

JADE.

-¡Suéltame...! –gritó, intentando quitárselo de encima. Todo el cansancio volvió a golpearlo como si fuese una abofeteada.

Se dio cuenta de que no podría evitar lo que pasaría, pues no tenia las fuerzas suficientes para detenerlo ni quería hacerlo.

Al final se quedo sin ropa frente a Gamzee, pero no le importó mucho, el chico sabía como distraerlo, y sabía hacerlo muy bien.

No fue hasta después de sentir algo frio contra su estomago, que notó que algo andaba mal.

Antes de siquiera comentarle algo a través de gemidos, lo único que soltó fue un grito de dolor. ¿Qué estaba haciendo? No sabía con seguridad, pero lo que sea que estuviese haciendo, le dañaba horriblemente.

-Tu sangre se ve bien, Karkat.

No podía alcanzar las manos de Gamzee, las cadenas no se lo permitían, y le dolía cuando estiraba pues la piel comenzaba a rasgarse y dejar marcar.

Viró un poco el cuello para ver lo que sucedía. Sangre, rojo, esparcido por todo su estomago y partes bajas. La sonrisa de su agresor era espantosa. La mirada que le echaba era la de cualquier psicópata hambriento del dolor de su presa. Y aquello no le gustaba.

Más gritos, el cuchillo penetró más dentro de su cuerpo.

Gamzee dejo incrustado el arma en su estomago, y prosiguió a bajarse los pantalones y aprovechar la vulnerabilidad de Karkat, quien, a pesar de la falta de comida, agua, y descanso, gritaba del dolor sin control alguno.

Le gustaba cuando gritaban y suplicaban.

Le violó. Mientras penetraba la entrada del pelirrojo, este gemía, mas no por placer, sino por el dolor que sentía por todos lados. Gamzee intento estimularlo masturbando su miembro, pero de nada sirvió, pues la concentración de Karkat estaba en su estomago abierto y sangrante.

Cansado de esto, terminó por satisfacerse y prosiguió en acabar su cometido.

Tomó de nuevo el arma y volvió a cortar más profundo en el interior del la herida.

Cuando no escucho ningún sonido, levanto el cuchillo y lo estrelló con fuerza.

Pero ya no escuchaba nada.

Y no había necesidad de mirar el rostro del pelirrojo.

Pues ya no estaba con él.


''Don't you dare look out your window, darling everything's on fire

The war outside our door keeps raging on
Hold onto this lullaby even when the music's gone, gone…''

Tavros miraba con asombro como el guitarrista tocaba con sentimiento la canción. Su voz era asombrosa.

La canción era, sin duda, su favorita.

Pensó que tal vez lo habría escuchado como soundtrack de una película, pero en ese momento no recordaba de cual.

''Just close your eyes, you'll be alright
come morning light, you and I'll be safe and sound''

Cuando acabó la canción, busco en su bolsillo algún billete para entregarle al chico de la guitarra. Cuando encontró uno de 5 dólares, se lo lanzo al estuche de su guitarra y le sonrió. El guitarrista le sonrió agradecido.

Tavros miró a su alrededor, y se alarmo de inmediato.

No había ni una alma en el subterráneo.

¡Su tren se acababa de ir!

-Oh, no…-murmuró preocupado, mirando hacia todos lados.

Una mano se posó en su hombro, llamando su atención. Se encontró con unos ojos violetas mirándole con tranquilidad y una sonrisa amigable en el rostro.

-¿Necesitas ayuda, hijo de puta?


Wups!

Luv it, plz.

Pos, aquí acaba!

Gracias por leer!

Próximamente un one-shot de una pareja super crack que me gusta así de mucho: GamJane. Y con algo de Dirk o Jake por ahí, no se a cual de los dos elegir, lup!

Nos vemos :3