.
La calle de los árboles retorcidos y donde se mezclan cielo y mar
III. Guardar o compartir secretos
.
Necesitamos seguir. Necesitamos luchar. Hemos nacido para hablar de límites pero nunca dar con ellos.
Es por eso que necesitamos a otras personas. Para evolucionar, para avanzar, nos ayudamos unos a otros. Nunca se verá igual una misma cosa por dos pares de ojos distintos. Lo que creíamos conocer puede volverse nuevo. Lo que pensábamos que nunca alcanzaríamos puede estar más cerca de lo que parece
~ · ~
«25. Di tres frases usando el pronombre "nosotros". Por ejemplo, "nosotros estamos en esta habitación sintiendo…"».
Hikari se toca la nariz, pensativa.
—Nosotros somos amigos. Nosotros nos conocemos desde niños. Nosotros tenemos hambre porque hemos desayunado hace varias horas.
Se lleva una mano al estómago, hace poco rato ha rugido. Y el de Takeru también.
—Luego te invito a comer, si quieres.
—Me toca invitar.
—¿Dónde pone eso?
—En la letra pequeña de nuestro contrato de amistad.
—Vale, vale —dice él—. Bueno, mi turno. Nosotros llevamos bastante rato hablando. Nosotros soñamos despiertos a menudo. Nosotros nos lo contamos todo, ¿no?
—Eso lo harás tú. Una chica tiene sus secretos.
—¡Oye! ¿Qué clase de secretos?
Ella se encoge de hombros, le hace gracia irritarlo.
«26. Completa esta frase: "Ojalá tuviera alguien con quien compartir…"».
—La verdad es que nada, no creo que me falte nadie. Te tengo a ti para leer todo lo que escribo, para hablar de libros. Y varios colegas para jugar al baloncesto. A mi hermano… No sé, no me falta nadie.
—A mí sí.
—¿Quién?
—Alguien que comprenda mi pasión por la fotografía.
—Pero yo…
—Sí, T.K —interrumpe Kari—, tú te esfuerzas. Y aunque me ayudas, vienes a las exposiciones y demás… No es lo mismo, ¿entiendes? Yo sí leo por gusto.
—Ya, bueno.
—No te pongas así, no es algo malo. Solo me gustaría charlar de fotografía con alguien de vez en cuando.
Se hace el silencio. Esta vez no es tan cómodo como siempre.
~ · ~
«27. Si te fueras a convertir en un amigo íntimo de tu compañero, comparte con él o con ella algo que sería importante que supiera».
—Nunca, jamás, aceptaré escuchar algo malo de mi familia. —La chica está más firme que nunca.
Ken no opina nada sobre esa respuesta. Se toca la oreja.
—A veces es difícil comprenderme, tengo reacciones que ni yo entiendo. Y no soy de exteriorizarlas.
Hikari querría apartar los ojos de él, pero no puede. Hay algo que hace que no pueda dejar de preguntarse qué más hay tras sus palabras. Y eso último confirma que esconde mucho más que lo que dice.
Casi no se da cuenta de que ha aparecido la siguiente pregunta.
«28. Dile a tu compañero qué es lo que más te ha gustado de él o ella. Sé muy honesto y dile cosas que no dirías a alguien a quien acabas de conocer».
—Tu mirada. —Ken no duda ni un instante—. Estás llena de luz y también de sombras. Creo que te esfuerzas mucho por ser quien los demás creen que eres. Por saber si eres esa chica.
La respiración de Kari se acelera. Trata de tragar el aire despacio, pero solo nota en la garganta lo frío que está.
¿Cómo puede ese, que minutos atrás era un desconocido, saber tanto de ella?
—Es tu turno.
—Eh… sí. —Pestañea, muchas veces—. Lo que más me ha gustado de ti es tu forma de expresarte, tan tranquila, reflexiva y críptica. Me da la sensación de que con cada verdad escondes cosas. Y quiero conocerlas.
—¿Quieres, de verdad?
Tarda en reaccionar, no se ha dado cuenta de lo que decía ni sabe por qué lo ha hecho.
—Supongo que si lo he dicho, sí.
—No me importaría compartir algunos de mis secretos contigo, Hikari.
~ · ~
—No sé cuál era el fin del experimento.
—Eso da igual, simplemente di con detalles cómo te sientes en tu relación con el sujeto A —pide Koushiro.
—Bueno, nada ha cambiado entre nosotros. Las preguntas han hecho que piense en todas las cosas que me gustan de ella. Es mi mejor amiga, al fin y al cabo, y desde hace muchos años.
»También me han hecho pensar que si me gusta tanto de ella, quizá es ella la que me gusta.
Sora sonríe levemente. Kou solo baja la cabeza y teclea algo en su ordenador.
—¿Nunca habías pensado en ella de otra manera? —pregunta la chica.
—Me lo había planteado, pero no se dieron las circunstancias. Yo tenía pareja, o ella. Pasamos un par de años separados porque me fui de intercambio. También estaban los típicos miedos. Es más fácil no plantearte a fondo algo que sabes que puede traerte problemas. Hacerte el ciego.
Takeru se revuelve en la silla. El plástico cruje, pero apenas lo escucha. Se pone en pie.
—¿Puedo irme? Le he dicho que iríamos a comer juntos.
—Una última pregunta. —Koushiro, esta vez, lo mira—. ¿Te arrepientes de haber hecho el experimento?
Se toma un largo minuto para pensar. Él también quiere saber la respuesta. Y resulta que lo tiene muy claro.
—No.
~ · ~
«29. Comparte con tu interlocutor un momento embarazoso de tu vida».
—Cuando mis amigos me obligaron a cantar en un karaoke, destrocé los oídos de todo el mundo.
Hikari acompaña la risa de T.K, solo porque le alegra que recupere el buen humor. Él parece avergonzado antes de empezar a hablar.
—¿Qué vas a contar? —pregunta ella—. ¿La vez que sin querer en un partido de baloncesto te bajaron los pantalones?
—No, aunque esa también es buena… Pero tengo otra peor que no te he contado.
—¿En serio? Y luego dices que me lo cuentas todo.
—Ahora entenderás por qué. —Takeru hunde la cara en la palma de la mano, sus orejas tienen un tono más rojo de lo normal—. Un día estaba en el centro comercial, íbamos todavía a la escuela. Bueno, te vi en una tienda y entré para saludarte. Justo cuando te iba a hablar me di cuenta de que era una tienda de ropa interior, estabas con tu madre eligiendo algunos sujetadores, de esos primerizos. Me dio mucha vergüenza y me escondí detrás de un mostrador. Una dependienta me vio y me preguntó si quería algo, acerté a decir que no y salir corriendo.
Kari pone gesto de consternación. No solo por la historia, también porque es la primera vez que piensa que él gesticula bastante al hablar. Mueve las manos, creando figuras invisibles, abarcando la habitación y haciendo que se sienta más cómoda en la conversación. ¿Cómo es que no se ha dado cuenta antes?
—Tiene que ser broma.
—No, qué va. Fue cuando me di cuenta de que empezabas a… hacerte mayor.
—Ay, qué vergüenza.
—No es para tanto. Pero siendo pequeño lo pasé fatal. Al día siguiente no era capaz de mirarte sin pensar en sujetadores.
—Eso suena muy pervertido.
Se ríen.
«30. ¿Cuándo fue la última vez que lloraste delante de alguien? ¿Y a solas?».
—Otra vez pasan de algo alegre a algo triste.
—Ya, les gusta jugar con nosotros.
—A ver… —susurra T.K—. Delante de alguien no sé, supongo que viendo alguna película se me escaparía una lagrimita. Y a solas sí me acuerdo. Hace ya bastante, cuando mis padres no vinieron a la entrega de mi primer premio literario.
—Oh, vaya, es cierto. Recuerdo que te llamé más tarde, estaba preocupada.
—Debería haber sido un día genial y acabó bastante amargo. Pero tú me lo alegraste, al día siguiente me llevaste a esa tienda de libros de segunda mano, ¿te acuerdas?
—Claro.
—Gracias.
—Para eso estoy —dice ella, sonriendo—. Yo lloro casi todos los días, viendo vídeos de esos emotivos, también lloro cuando me enfado o algo me da pena. Y con alguien creo que delante de Tai el otro día, cuando nos dijeron que el perro del vecino falleció, ya de viejo.
Él puso gesto de disgusto.
—¿Quieres que le regalemos un perro?
—Qué ideas tienes. Creo que es mejor que pase un tiempo.
—Con tal de que no estés triste, cualquier idea es buena.
~ · ~
«31. Cuéntale a tu interlocutor algo que ya te guste de él».
—Que me intrigas. —Hikari ya tenía preparada la respuesta.
—Que me siento a gusto a tu lado —contesta Ken—. Que creo que podrías llegar a comprenderme.
—Son dos cosas.
—En realidad, no. Para que esté del todo a gusto con alguien, necesito entendimiento.
—¿Te pasa con mucha gente?
—Con nadie, hasta ahora.
Ella no sabe cómo él puede decir eso con un gesto tan inexpresivo.
«32. ¿Hay algo que te parezca demasiado serio como para hacer bromas al respecto?».
Ken hace un mohín. Parece que tiene muchas caras para las cosas malas y solo una amable y poco emotiva para las buenas. Kari se pregunta si le apasionan más las dificultades. A veces cree que a ella le pasa eso, que siente con más fuerza los problemas. Quizá él la entienda.
No, no quizá. Seguro que lo hace.
—La muerte, es demasiado absoluta y desconocida para bromear sobre ella.
—El humor negro en general no me gusta. —El chico no se sorprende por esa afirmación—. Creo que las enfermedades o desgracias no son algo por lo que reírse.
—Sabía que dirías eso.
—¿Soy predecible?
—No lo sé. Pero creo que yo ya te conozco.
Ninguno de los dos sabe en qué momento han dejado de ser extraños.
~ · ~
—Tras responder al cuestionario en pareja, ¿cómo te sientes respecto al sujeto A? —pregunta Koushiro.
—Creo que Hikari es interesante. Es diferente.
—¿En qué sentido?
—En muchos y en ninguno —dice Ken, entrelazando las manos—. Nunca había sentido tanta conexión con alguien. Somos distintos y a la vez tenemos mucho en común, una comprensión mutua que no llego a entender.
Sora anota todas las palabras. No quita los ojos del sujeto C. Está muy impresionada con los resultados que están sacando.
—¿Quieres volver a verla?
—Me gustaría.
—¿Crees que lo que sientes por ella es amistad, o algo más? —Kou mira de reojo a su compañera, sabe que a ella le interesa esa respuesta.
—No creo que sea mi amiga. Pero sí me genera unas sensaciones bastante fuertes. Hay atracción física y emocional, eso seguro.
—¿Crees que es mutuo?
—No lo creo, lo sé.
Y, con una sonrisa amable y una reverencia, se marcha.
~ · ~
«33. Si fueras a morir esta noche sin posibilidad de hablar con nadie, ¿qué lamentarías no haber dicho a alguien? ¿Por qué no se lo has dicho hasta ahora?».
—Ya quedan pocas preguntas —dice Takeru.
—¿Cómo lo sabes?
—Pone treinta y tres de treinta y seis.
—Ah, es verdad.
—Te toca responder primero.
—Sí. Pues… creo que intentaría hacer que dejaran de estar distanciadas algunas personas con las que ya tengo menos contacto. Amistades de la infancia, familiares lejanos y demás.
Hikari arruga la nariz. Probablemente no debería esperar a estar en una situación así para dar ese paso.
—Puedes hacerlo. —Como siempre, parece que su mejor amigo le lee la mente.
—Quizá algún día. ¿Tú qué?
—Yo lamentaría no haber dicho a mis padres, mi hermano, mis amigos… y muy especialmente a ti, cuánto os quiero.
Dos corazones esquivan un latido, casi al mismo tiempo.
«34. Tu casa se incendia con todas tus posesiones dentro. Después de salvar a tus seres queridos y a tus mascotas, tienes tiempo para hacer una última incursión y salvar un solo objeto. ¿Cuál escogerías? ¿Por qué?».
—Mi portátil, sin duda. Ahí dentro está todo lo que escribo, todas nuestras fotos, vídeos…
—Yo iba a decir el silbato con el que me comunicaba de pequeña, pero lo tuyo es mejor —dice ella, rascándose algún punto tras la oreja derecha—. ¿Puedo cambiar la respuesta?
—No seas tramposa.
—¿Tengo algo aquí? Es que me pica desde hace rato.
—A ver.
T.K se levanta y se sienta en el borde la mesa. Con la mano izquierda aparta poco a poco los mechones de pelo castaño de Kari, rozándole el cuello y la oreja.
—No te veo nada.
—Pues me molesta mucho.
—Solo lo tienes rojo por rascarte, deja de hacerlo.
Pasa los dedos con cuidado por la marca colorada, intentando aliviarla, antes de volver a su sitio.
~ · ~
«35. De todas las personas que forman tu familia, ¿qué muerte te parecería más dolorosa? ¿Por qué?».
—La de mi hermano Tai. Es joven, tiene un gran futuro por delante, y sé que siempre estará ahí para cuidar de mí.
—Pienso igual, la de mi hermano. Y ya la sufrí.
No hay nada que decir a eso.
«36. Comparte un problema personal y pídele a tu interlocutor que te cuente cómo habría actuado él o ella para solucionarlo. Pregúntale también cómo cree que te sientes respecto al problema que has contado».
Aparece una línea entre las cejas de Ken, mientras piensa.
—Verás, no sé olvidar —confiesa—. Puedo perdonar, lo hago de verdad, pero no olvido. Se podría decir que soy rencoroso. Recuerdo el dolor que las cosas me causan y aunque entienda que el otro se arrepiente, no puedo hacer como que no han pasado.
—Es difícil aconsejarte… Creo que deberías decirte que tú también te equivocas, que todos avanzamos en nuestro camino a base de aciertos y fallos, que es como se aprende.
El chico cabecea, dándole la razón.
—Mi problema es algo que ya has dicho antes —dice Hikari—. Siento presión por ser como todos creen que soy o que debería ser. Por ser buena, no enfadarme casi nunca, guardarme para mí las cosas que me incomodan.
—Te vendría bien alejarte. Coger unos días para ti misma, pensar solamente en ti y en hacer lo que quieras.
—Es un buen consejo, pero es difícil.
—También lo será para mí el cambiarme, ser menos rencoroso. Sobre todo conmigo mismo. Pero si yo soy capaz, nada impide que tú lo seas.
Él, por primera vez, relaja el cuerpo. Se recuesta en la silla. Sonríe sin barreras.
Ella, en cambio, siente cómo se le hunden los hombros. Pero no porque esté a disgusto a su lado, sino por todo lo contrario.
~ · ~
Se habla de almas gemelas. De medias naranjas. ¿Eso significa que solo habrá una persona ideal para cada uno? Pero, ¿y si nuestro molde no está definido y hay varios que podrían encajar en él?
