Dedicación: Dedicado a todas aquellas preciosas personitas que se dieron el tiempo de comentar…

ShimmeringWater Gracias la verdad es que desde el principio era la idea que este fic sea distinto a los otros H/T para variar un poco en lo que escribo ^^

Smithback Ah sí, yo también soy fans de los viajes en el tiempo, son fantásticos. Gracias por comentar.

Shanon Lils Bueno, perdón yo también me lié un montón para escribir esa parte O.O se supone que es la misma magia que la envuelve, y Tom la rescata de ser ahogada. (: Espero que te quedara un poquito más claro.

MARI Muchas gracias por comentar, la verdad es que así es como pienso que fue Tom así que intento que salga lo mejor posible… Un gran beso, nos leemos. 3

reddley ¡Ey! Es un gusto hablar contigo por msn, gracias por las ideas e información que me brindaste. Ojala este capítulo te guste ;) Un beso y hablamos.

Ainums Por supuesto que la continuare (: Personalmente pienso que es mejor que hayan poquitos Tom/Hermione pooorque aquellos poquitos que hay son buenísimos, me he dado el tiempo de leer un par en ingles y son p-e-r-f-e-c-t-os. Seguramente si la pareja se difunde mucho, se volvería un poco cliché, ¿no? Un beso, nos leemos.

Yuuki Kuchiki Gracias por comentar y perdón por la tardanza últimamente no he tenido nada de tiempo por lo que no he podido escribir y mucho menos actualizar.

PelusitaBlack93 Gracias por comentar. Noooos leeemos pronto (:

Sara Beatriz Antes que nada quiero darte muchas gracias por brindarme tu apoyo, te reirías mucho al haber visto mi cara cuando leí que una portuguesa comento mi historia. Quede boquiabierta y dije: ¿de verdad? Jamás creí que la historia tendría tanto arrastre, y déjame decirte que la que debe pedir perdón soy yo por tener errores, no soy muy buena con la puntuación… Gracias de verdad por comentar, un beso enorme, nos leemos.

Disclaimer: ¡TODITO ES DE LA FANTASTICA JK ROWLING!


Capítulo 3:

Enero 12, 1998, Mansión Malfoy Manor

Lord Voldemort giró su varita entre sus dedos de forma pensativa, antes de deslizarla por su antebrazo izquierdo, donde sus mortífagos tenían la marca tenebrosa, murmuró el nombre del menor de los Malfoy y el de Theodore Nott hijo, con una mueca despectiva alzando sus delgados labios cuando aparecieron en menos de un minuto, al menos, sus jóvenes mortífagos eran lo suficientemente inteligentes para no tardar en llegar ante él.

— ¿Mi señor, nos necesitaba? –preguntó Theodore inclinando su cabeza, sus ojos bajos y a pesar de tener su rostro desprovisto de emoción fue capaz de percibir su nerviosismo. A su lado, Draco se mantuvo cabizbajo, con su cuerpo tenso como si estuviese preparado para escapar o dar una pelea. Curioso, pensó Voldemort antes de estirar su cuerpo y mirar estrechamente al rubio quien bajó aún más su cabeza, evitando encontrarse con sus ojos. Parecía que el muchacho Malfoy estaba empeñado en esconder algo.

— ¿Podrían decirme quién es Hermione Granger? –preguntó él con voz perezosa, Theodore parpadeó confundido y frunció su ceño, como si estuviese pensando duramente la respuesta. Draco, por fin alzó su cabeza, pareciendo consternado y aterrado. Mhm, interesante. Al parecer había dado en el clavo con la pregunta.

— ¿Granger? –repitió Theodore estrechando su ojos pensativo, como si le costara en exceso llegar a la respuesta, gracias a eso, Draco le dio un codazo furioso en las costillas.

—Ella es la sangre sucia amiga de Potter. –respondió el rubio a regañadientes, como si le costara estar entregándole aquella información.- Es Gryffindor y mayor de edad.

— ¿Quién es Hermione Granger, Theodore? –preguntó Lord Voldemort una vez más con voz sedosa, sin darle otra mirada a Draco quien apretó sus puños con visible incomodidad.

—Y-Yo… no lo sé. –respondió Theodore con sinceridad:- L-Lo l-lamento, m-mi señor. No conozco a ninguna Hermione Granger.

— ¿Qué coño estás diciendo, Nott? –cuestionó Draco entre dientes.

Lord Voldemort soltó una carcajada por la evidente confusión de Draco y movió su varita, abriendo las puertas de golpe. Bellatrix entró corriendo, cacareando como siempre, lanzándose a sus pies mientras le felicitaba por el triunfo, él ignoró su febril balbuceo enfocándose en los cuerpos que levitaban tras los hermanos Lestrange y Antonin Dolohov.

—Mi señor… Lo hemos conseguido.

El cuerpo de Harry Potter cayó a sus pies, pero aquello no fue lo que más aumentó su sensación de triunfo, echó su cabeza hacia atrás y se carcajeó mientras oía los gritos eufóricos de sus seguidores. Lord Voldemort, luego de mucho tiempo tembló de entusiasmo.

Draco Malfoy miró boquiabierto los ensangrentados adolescentes, era evidente que Weasley apenas estaba vivo, parecía que su tía Bella había jugado con él antes de traerlo ante Voldemort y Potter si bien estaba intacto tenía la mirada perdida, tras varios segundos el niño que vivió alzo su cabeza, mirando alrededor con confusión y luego clavó sus ojos en su enemigo.

— ¡¿Qué le hiciste?! –gritó de forma acusadora luchando con las cadenas mágicas que sostenían sus muñecas tras su espalda, estas se ajustaron, cortando su piel, pero él le ignoró, escupiendo y gritándole locamente a Voldemort.- ¡Hijo de perra! ¡Contéstame!

Draco respiró pesadamente ignorando las carcajadas de los mortífagos, ¿podía ser que Potter se estuviese dirigiendo a Granger? ¿Qué le hizo Voldemort a la sangre sucia? ¿Por qué tenía tanto interés en ella?

Un escalofrío se deslizó por su espalda y Draco le dio la espalda a las celebraciones espontaneas que se armaron al tener prisionero a Potter. El rubio sabía con certeza que Hermione Granger no hubiese dejado atrás a sus amigos ni mucho menos haberse escapado, así que ¿dónde estaba? Tal vez… ¿La mataron?

NO.

No.

Hermione Granger no estaba muerta.

No estaba muerta.

No podía estarlo…

Su sangre sucia no caería con tal facilidad.

-X-

Hogwarts, septiembre 1943

Hermione parpadeó lentamente, sin comprender ni una pizca lo que estaba sucediendo, el director Armando Dippet seguía paseándose nerviosamente de un lado a otro con las manos cruzadas detrás de su espalda murmurando cosas sin sentido. Mientras tanto, la joven medimaga terminó de chequear sus signos vitales y sonrió suavemente, dándole un poco de tranquilidad, la cual se volvió a esfumar al oír el molesto carraspeo del director Dippet.

—Bien, bien, los dejaré a solas. –espetó la señorita Pomfrey mirando indignada al director, tras eso apretó la mano de Hermione mirándole maternalmente:- Señorita Granger, fue un gusto haber cuidado de usted.

—Muchas gracias, señorita Pomfrey, por haberme ayudado. –murmuró Hermione con una sonrisa nerviosa, luego se sentó sobre la cama, arreglando el uniforme que Dumbledore había pasado a dejar horas antes, tratando de sacarle un poco de información.

—Lamento mucho que insistiera tanto en chequearla. –comentó nerviosamente el director Dippet.

—Comprendo a la perfección, es el procedimiento estándar de la medicina, su prioridad es mantener mi salud en buen estado. –murmuró Hermione luchando para no sonar grosera, él tosió y asintió nerviosamente, ella inspiró profundamente sabiendo que no lo había logrado del todo.

—Señorita Granger, me alegro que haya decidido quedarse en Hogwarts. ¡Es un gran honor tenerla entre nuestros estudiantes!

—Uh, sí, sobre eso…

— ¿S-Se arrepintió? –preguntó Armando Dippet horrorizado.

—No –respondió rápidamente la chica, ¿a dónde más iba a ir?, aclaró su garganta y negó.- Me preguntaba sobre mi familia…

— ¡Oh! ¡Tranquila, muchacha, eso ya está solucionado! –exclamó el director con evidente alivio, ella abrió su boca para decirle que esa no era su pregunta pero él se apresuró a continuar:- Ya es hora, el profesor Dumbledore nos está esperando en el gran comedor.

— ¿Para qué? –preguntó ella confundida.

—Bueno, para la selección de casa, por supuesto. –respondió el hombre ayudándola a levantarse, ella asintió con el ceño fruncido, él la arrastró por los pasillos hablando animadamente sobre la historia del castillo. Hermione se desconectó del parloteo del director, pensando duramente en la forma más rápida de regresar a su época.

O de conseguir una explicación del porqué se encontraba en este lugar. ¿A qué estaba jugando Voldemort? ¿Cómo era posible que supiera lo que causaban esos hechizos? ¿O acaso no sabía?

Su estómago se tensó, tenía ganas de vomitar ante la mera perspectiva de su actual realidad, estaba sola, en una época desconocida, con gente tratándola como si fuese una rara especie de princesa.

¿…comprendió, señorita Granger?

—Uhm, yo-

—Perfecto, ya es hora. ¡Buena suerte! –dijo el director dándole un suave empujón, Hermione se giró con los ojos entornados y sin aliento, preparándose para preguntarle qué demonios tenía que hacer porque no había escuchado ni una palabra. Pero para su desconcierto escuchó el murmullo de varios grupos de personas, y al mirar alrededor se dio cuenta que estaba justo en la entrada del Gran comedor. Con el rostro enrojecido por las indiscretas miradas que estaba recibiendo, caminó rápidamente entre la mesa de Revenclaw y Hufflepuff hacia Dumbledore quien hacía animadas señas, a su lado, el sombrero seleccionador descansaba sobre un taburete.

El director Dippet apareció sonriente y aplaudió para ganar la atención de los alumnos que seguían susurrando groseramente sin darle mayor importancia.

— ¡SILENCIO! –exclamó Dumbledore con evidente impaciencia, luego se puso de pie junto al director, Hermione los miró con nerviosismo.

—Gracias, Albus. ¡Bueno, queridos alumnos! Estamos aquí reunidos para presenciar la selección de la señorita Hermione Granger. –explicó extremadamente complacido, Hermione resopló fastidiada y sin despegar la mirada del suelo se sentó en el taburete, sintiendo un profundo golpe de nostalgia, jamás olvidaría su primer día en Hogwarts, el profesor Dumbledore dejó caer descuidadamente el sombrero sobre su cabeza y escuchó un leve jadeo de sorpresa.

Vaya, una viajera. Hace tiempo, mucho tiempo, que no me encontraba con una muchacha como tú. ¿Recuerdas nuestro anterior encuentro? Hermione sonrió nerviosa y cerró sus ojos, exhalando un suave 'claro que lo hago', el sombrero emitió un sonido de alegría. ¿Sabes por qué elegí Gryffindor? Eres una muchacha valiente, sí, pero no te envié ahí por eso, podría haberte enviado a Revenclaw, tu cerebro es realmente interesante, aunque ninguna de esas dos fueron mis primeras opciones.

— ¿No? –preguntó Hermione sintiéndose repentinamente nerviosa, todas las miradas estaban sobre ella, tragó en seco y volvió a apretar sus ojos.- ¿Entonces cuál fue?

Slytherin. Cumplías prácticamente con todos los requisitos de la casa.

— ¿Q-qué?

…Esta vez, señorita Granger, será su decisión…

Hermione pudo oír perfectamente la inflexión cortante en la voz del sombrero, quien inspiró profundamente y sin siquiera pensarlo miró la mesa de los leones.

Ya veo, le deseo suerte señorita Granger, y un día, vaya a hablar conmigo, sería muy interesante volver a ver su cabeza ¡Gryffindor! –gritó el sombrero y Hermione se tambaleó rápidamente, ignorando a Dippet que conmocionado pedía aplausos, se sentó en una esquina, alejada de la gente, cabizbaja, aguantando estoicamente las lágrimas. Casi podía oír la voz de sus amigos, riéndose animados por alguna broma de Dean y Seamus o a Lavander y Parvati chismorreando sobre algún chico guapo…

— ¡Bienvenida! –exclamó una chica interrumpiendo sus pensamientos.

—Tú eres la chica que rompió las barreras, ¿verdad? –preguntó otra inclinándose y mirándola con precaución, Hermione se removió inquieta en su asiento y cabeceó.

— ¿Acaso no hablas? –preguntó duramente la primera chica. Hermione abrió su boca pero antes de poder responder fue interrumpida de forma grosera.

—Tal vez crea que no eres digna de sus palabras.

—Bueno, es una Granger. Todos los sangres puras como ella tienen un palo metido en el culo… -agregó maliciosamente la primera.

—Ustedes dos, diez puntos menos por cada una. Están siendo completamente groseras e injustas con la chica. –espetó una tercera chica estirando su mano hacia Hermione:- Mucho gusto, me llamo Minerva McGonagall y soy prefecta así que cualquier duda o problema que tengas, puedes acudir a mí.

Hermione apartó su plato, sintiendo que no podía comer nada o terminaría vomitándolo, miró nerviosamente alrededor, las palabras resonando una y otra vez en su cabeza. Sangre pura como ella.

— ¿Puedes mostrarme mi habitación? –preguntó Hermione colocándose de pie con rapidez, ignorando las horribles ganas de vomitar, miró nerviosamente a la mujer frente a ella, su cabeza metamorfoseándola con sus recuerdos de una antigua Minerva McGonagall quien parecía un poco sorprendida por la pregunta.- No me siento muy bien.

—Por supuesto, sígueme. –indicó ella con suavidad, Hermione caminó a su lado, tratando de no entrar en pánico, luchó por seguir el calmante parloteo de la joven profesora McGonagall, sin embargo, se encontró preguntándose una vez más para qué diablos la quería Voldemort en esta época.

-O-

Tom Riddle masticó su comida de forma elegante, mientras oía los furiosos susurros de sus compañeros que habían dado por sentado que la señorita Granger terminaría en la mejor casa de Hogwarts, para ser sincero, él también había esperado que ella fue seleccionada en Slytherin. Pero, sorpresivamente, ella había ido de cabeza a Gryffindor, la casa de los leones, lo cual era una tremenda ofensa para las serpientes. Para él había sido un nuevo punto de curiosidad, no podía esperar para descubrir que otras sorpresas traería consigo la castaña.

Alzó su mirada al escuchar un despectivo comentario de Walburga sobre el pelo de la chica y sus labios se torcieron divertidos cuando la señorita Parkinson gruñó que parecía un sucio trapero, a decir verdad, él creía que era un cabello bastante exótico. Probablemente se enredaría en sus manos cuando lo sostuviese, lo cual sería bastante molesto. Clavó sus ojos en la chica e instantáneamente perdió la sonrisa, estaba siendo rodeada por los leones quienes tampoco parecían estar muy felices por su presencia, Tom volvió a sonreír bajando su cabeza para que nadie se percatara, si las cosas continuaban así sería fácil apartar a todos de ella y mantenerla exclusivamente para él.

Más valía tenerla pronto puesto que ella, y solo ella aplacaría el insano deseo que se había despertado en su interior. Quería respuestas y las quería pronto.

Vio cómo se retiraba del comedor siendo acompañada por Minerva McGonagall, durante un segundo pensó la idea de levantarse y seguirla pero luego comprendió que eso sería muy arriesgado. Era mejor ser cauteloso, así que se quedó oyendo el estúpido intercambio de opiniones de sus compañeros de casa sobre la misteriosa castaña.

—Deberíamos darle una bienvenida a la señorita Granger –sugirió Evan Rosier meneando sus cejas de forma lasciva, sus amigos soltaron ruidosas carcajadas y Tom les miró furioso, logrando que volvieran rápidamente a la normalidad, tosiendo incomodos y revolviéndose en sus asientos.

—No es mala idea, la señorita Granger necesita una buena bienvenida tomando en cuenta que los de su casa ya le dieron la espalda –comentó Tom con calma, bebiendo un poco de zumo y sonriendo de forma despectiva al notar que sus compañeros parecían descolocados por sus palabras, se pusieron rápidamente de pie, como si esperaran que él se arrepintiera en cualquier momento y se encaminaron hacia el salón donde seguramente encontrarían a la misteriosa chica.

-X-

Hermione enjuagó su boca por tercera vez antes de mirarse al espejo, estaba pálida y tenía unas horrendas ojeras, además lo poco que había desayunado lo acababa de vomitar.

Minerva McGongall había tenido la amabilidad de guiarla a la sala común de Gryffindor, donde Hermione tuvo que aguantar una vez más de forma estoica las lágrimas y el desgarrador dolor que le causaba ese lugar, y luego le indicó su habitación; tras preguntarle si necesitaba su ayuda en algo más, se retiró a cumplir con sus deberes, cosa que ella agradecía inmensamente porque siendo sincera no iba a soportar la presencia de otra persona mientras su cerebro estaba teniendo constantes cortocircuitos.

Sentía que en cualquier momento, Lord Voldemort saltaría frente a ella, riendo malvadamente con su rostro de reptil y le explicaría que todo esto se trataba de una macabra broma. Justo como en las cámaras ocultas. Porque todo lo que estaba viviendo parecía demasiado irreal para ser verdadero.

Mojó su rostro, humedeciendo su nuca y respirando profundamente antes de enderezarse y salir cabizbaja de la habitación, cruzó la sala común prácticamente corriendo, deseando estar el menor tiempo posible en aquel lugar. Hermione se deslizó por los silenciosos pasillos, caminando rápidamente hacia la biblioteca, tenía millones de preguntas ¿y qué mejor lugar que ese para conseguir respuestas? Tal vez, si tenía suerte, encontraría alguna manera de volver a su época, con sus amigos y familia. Apretó sus labios, odiando el rumbo de sus pensamientos, y parpadeó rápidamente para no romper a llorar, sabía que eran ilusiones estúpidas pero necesitaba aferrarse a algo.

Entró a la biblioteca silenciosamente, escondiéndose de la mirada de la señora Pince, deslizó la yema de sus dedos sobre la tapa de los libros, sintiéndose repentinamente mucho más calmada. Ahí, entre los polvorientos, antiguos y desgastados tomos, se sentía más cerca de casa; inhaló una profunda bocanada de aire y tras asegurarse que no había nadie a la vista, murmuró un hechizo muy útil que le había dado la profesora McGonagall en quinto, el cual por suerte funcionaba a la perfección: la puerta de la sección prohibida se abrió lentamente, sin producir ni un solo ruido. Se introdujo de forma sigilosa, asegurándose de cerrar tras ella, luego, se movió libremente por los pasillos, tratando de ignorar la sensación nauseabunda que le causaban alguno de los tomos que se encontraban en los estantes. Cerró los ojos y pensó duramente en algún libro que le pudiese ayudar.

Tras varios segundos, recordó lo controversia que había creado un libro en específico, uno que era presumiblemente escrito por Cantankerous Nott.

—Accio directorio sangre pura –murmuró con voz temblorosa, entreabrió los ojos y notó que de uno de los estantes más alejados salía volando hacia ella un libro de tapas negras, cuando se dio cuenta de la rapidez con la que venía soltó un jadeó ahogado, agachándose justo en el mismo momento en que el ejemplar pasaba zumbando por un lado de su cabeza. Se produjo un gran estruendo cuando este chocó contra la puerta y Hermione aterrada por ser descubierta en aquel lugar, lo escondió en el bolsillo interior de su capa antes de salir disparada lejos de la sección prohibida. Rogando a cualquier dios existente para que nadie la hubiese visto.

-X-

—Deberíamos haberlas seguido –reclamó Cygnus balanceándose sobre las puntas de sus pies.- Así sabríamos donde mierda se metieron.

— ¿Estás seguro que la chica está aquí?–preguntó Orion Black por milésima vez, con evidente fastidio, Abraxas asintió distraídamente mirando entre los estantes con el ceño fruncido.

—Conociendo a McGonagall, traería a la pobre chica aquí, hasta lograr matarla de aburrimiento. –espetó el rubio con parsimonia, Evan silbó por lo bajo y le dio un codazo demasiado fuerte para ser amistoso.

— ¿Lo sabes por experiencia propia, Malfoy? –preguntó Rosier con una sonrisa malvada, Abraxas lo fulminó con la mirada antes de girarse como si no le hubiese oído. Los Black's intercambiaron sonrisas malvadas antes de unirse a las bromas desagradables de Evan.

Tom Riddle le envió una encantadora sonrisa a la señora Pince e ignorando a sus estúpidos compañeros se movió hacia la sección prohibida, sin embargo, antes de llegar, se escondió tras un amplio estante disfrutando silenciosamente de la forma en que Hermione Granger salía a toda prisa de la biblioteca, evidentemente escondiendo algo importante.

Sus labios se alzaron en una sonrisa depredadora y se precipitó tras ella, ansioso por descubrir cuál era el secreto que estaba guardando. De forma distraída envió un hechizo sobre sí mismo para ocultar su presencia, siguiendo los rápidos y seguros pasos de Hermione, quien parecía haberlo notado porque se detuvo y miró por encima de su hombro con desconfianza. Ella tomó su varita de su bolsillo interior en un movimiento que hubiese pasado prácticamente inadvertido para él si no fuese por el libro que cayó al suelo causando un violento estruendo en el pasillo, la castaña se sonrojó violentamente como si se sintiese avergonzada y lo tomó con rapidez, apretándolo contra su pecho, antes de escabullirse por un pasillo que Tom ni siquiera conocía.

Él frunció el ceño mientras la veía moverse hasta el alfeizar de una ventana, donde se sentó con las piernas encogidas, colocando el libro sobre su regazo, abriéndolo con las manos temblorosas. Tom Riddle sonrió oscuramente al notar que la chica, al parecer, tenía el mismo gusto que él en la lectura. Se recostó sobre la pared y se dedicó a analizar a la chica.

Hermione estrechó sus ojos, deslizando su mirada por las hojas, reconociendo algunos lemas y emblema de las familias sangre pura; el libro estaba escrito a mano, con trazos desiguales y apenas legibles. Ella se saltó la introducción, sabiendo que seguramente terminaría con ansias asesinas por la ideología del escritor, y pasó directamente al índice.

Abbott

Avery

Black

Bulstrode

Burke

Carrow

Crouch

Fawley

Flint

Gaunt

Granger

Greengrass

Hermione dejó de leer de golpe. Parpadeó lentamente, antes de clavar sus ojos en el número once. Granger. Su corazón se desbocó, latiendo desenfrenado, y no pudo evitar que un jadeo conmocionado escapara entre sus labios, ¡Y es que no era para menos! El libro era reconocido mundialmente, era el maldito directorio de los sangre puras y si bien habían dejado a un par de familias fuera, destacaban a las más "importantes" lo cual tenía un simple sinónimo: los más oscuros, poderosos y/o influyentes.

Eso explicaba muchas cosas, pensó Hermione arrugando su nariz, desde el momento en que había abierto los ojos fue tratada de una manera peculiar, que la descolocó, pero claro habían grandes cantidades de magos se comportaban distintos frente a la supremacía sanguínea.

Suspiró, apretando sus labios y procedió a cambiar las páginas con las manos temblorosas, perdiendo la respiración al encontrar un elegante escudo que pertenecía a la Noble Familia Granger. Ella lo había visto antes, pero no podía recordar el momento exacto o el lugar.

Lamentablemente, la información que había sobre la familia era escueta e inexacta, pero por lo que veía prácticamente nada la diferenciaba del resto de los sangre puras, exceptuando la forma extremadamente respetuosa en que se referían a los Granger. Casi como si se encontraran en la cima de los puristas.

Hermione se estremeció, sintiéndose sobrepasada por lo que acababa de descubrir, por fin comprendía porqué la trataban con tanta cortesía y porqué la gente de Gryffindor la despreciaban con tal ferocidad. Cambió la página y encontró un árbol genealógico donde estaban todos los Granger, si bien al principio eran bastantes, ahora solo habían tres: Jean Granger, Perseus Granger y Hermione Granger, y por lo que decía el dichoso dibujo los tres eran parientes directos: abuela, padre e hija.

Ella tuvo que frotar su sien izquierda que dolía un infierno y cerró sus ojos tratando de tomar las cosas con calma, en esta época los Granger estaban prácticamente extintos así que no era una coincidencia que viniese a parar aquí. Su cuerpo tuvo un espasmo y sus ojos ardieron por las lágrimas no derramadas. Quería volver a casa. Quería escuchar a Harry, pelear con Ron, reírse con Ginny, incluso quería oír los insultos de Malfoy. Ahí estaba en su elemento, ahora en los 40' todo se trataba de improvisación y de andar a ciegas tratando de encontrar respuestas.

¿Por qué Voldemort la quería aquí? ¿Qué quería de ella?

En el borde del dibujo estaba escrito el nombre de "Alysa Granger Gaunt", la esposa de Damon Granger, hermano fallecido de Jean Granger. Alysa Gaunt. Frunciendo el ceño retrocedió al capítulo de los Gaunt, en la última rama del árbol genealógico brillaba el nombre de Tom Riddle con una x a su lado.

Su cabeza dio vueltas mientras trataba de darle algún sentido a este cúmulo de información. Pero, no entendía. Simplemente, no comprendía nada. Hermione respiró pesadamente y golpeó su cabeza contra la pared luchando por unir las ideas, justo en el mismo momento en que Tom quitaba el hechizo que lo mantenía en el anonimato y caminaba por el pasillo, Hermione oyó inmediatamente el sonido y alzó su cabeza, escondiendo cuidadosamente el libro en su capa, poniéndose de pie de un salto, con la varita empuñada. Tom sonrió amablemente hacia la chica, bastante satisfecho por su rápida reacción, sus ojos se estrecharon sobre él sospechosos.

—Buenas tardes, señorita Granger. –saludó él de forma amable, deletreando su apellido con un placer palpable.

—Buenas tardes. –murmuró ella con evidente desconfianza, dando un paso atrás, mirando la salida del pasillo, buscando la forma más rápida de deshacerse de él. Tom aclaró su garganta sin perder su sonrisa encantadora.

—Como es alumna nueva, no debe saberlo, pero estamos en medio del toque de queda y se supone que todos los alumnos están en su sala común.

—Oh. Yo, uhm, no lo sabía. –mintió Hermione su voz temblando por el nerviosismo, cada segundo se colocaba más pálida y su respiración parecía más rápida de lo normal. Tom le tendió su mano y ella retrocedió como si un látigo le hubiese golpeado de lleno. ¿Qué demonios? ¿A qué venía ese feroz rechazo?

—Lo siento, solo quería guiarla a su sala común. –declaró Tom metiéndose las manos a los bolsillos, conocía esa expresión de pánico en su rostro, la había visto bastantes veces en el rostro de sus seguidores tras alguna sesión de castigo. Pero él ciertamente no le hizo nada, joder, la había salvado, debería actuar como una damisela agradecida.- Es mi deber como prefecto.

—Gracias, pero no necesito tu ayuda, Riddle. –espetó bruscamente Hermione antes de emprender una rápida escapada, Tom frunció su ceño sintiéndose sospechoso, no le había dicho su nombre, ¿podría ser que la señorita Granger también había tomado un interés en él? ¿Al menos el suficiente para preguntar su nombre? Se apresuró a alcanzarla, ella inmediatamente se tensó y le miró con una furia palpable. Mhm, no, al parecer la chica tenía un problema personal con él. - ¿Qué parte no entendiste, Riddle? No quiero tu ayuda. Piérdete.

—Señorita Granger, no sé qué habré hecho o dicho para molestarla tanto, pero me gustaría que me permitiera arreglarlo, déjeme acompañarla a su sala común como un gesto de amabilidad. –sugirió Tom tratando de no perder la calma ante este inesperado giro de sus planes, Hermione Granger bufó sonoramente y se cruzó de brazos, sosteniendo con fuerza su varita, mirándole con odio tangible, él puso su mejor cara de inocencia y la miró fijamente a los ojos, lentamente, intentó entrar a su mente. Capa por capa. Tratando que no lo notara. Siendo muy cuidadoso en el proceso…

— ¿Cómo alguien puede creerte el cuentito, Riddle? –espetó ella furiosa, su voz era una mezcla era el odio y la repugnancia, su mano tembló cuando lo apuntó y Tom retrocedió con una mueca de sorpresa que rápidamente cambió por una falsa de consternación mirándola calculadoramente.

—No sé de qué está hablando, señorita Granger. –dijo Tom con impaciencia, la chica bufó y le envió una mirada asesina.

—No vuelvas a tratar de leer mi mente, Riddle –advirtió ella con frialdad antes de alejarse con rápidas zancadas, prácticamente corriendo lejos de él.

Tom Riddle se recargó en la pared, sus labios alzándose en una sonrisa letal, sí, él había escogido bien, Hermione Granger era un reto que estaba dispuesto a enfrentar. La chica era un enigma de lo más interesante.

¿Por qué parecía tenerle tal aversión? ¿Por qué se movía por el castillo de forma tan experta? Parecía que conocía Hogwarts como la palma de su mano. ¿Qué razón tenía para detestarlo tanto? ¿Por qué se vio tan sorprendida por el libro?

Tal vez, la señorita Granger estaba escondiendo algo mucho más grande de lo que él pensaba.

Interesante, muy, muy interesante.

-X-

Enero 1998, Mansión Malfoy Manor.

Draco Malfoy caminó por los pasillos de su mansión, con la mirada fija en el fondo del pasillo, desde que su hogar fue tomado como sede para los mortífagos él casi no podía reconocerlo, ahora el lugar parecía un loquero. Él siempre había disfrutado del silencio de Malfoy Manor, silencio y soledad que ya no podía disfrutar. Se estremeció al recordar que un día, por descuido, entró a una habitación y Greyback estaba 'cenando'. Ahora que habían capturado a Harry Potter, Draco ni siquiera quería imaginar a lo que se verían expuestos en su casa.

Entró a la pieza, sin molestarse en golpear y miró de forma desafiante a Macnair, quien inmediatamente alzó su varita.

—Nadie tiene permitido entrar aquí, Malfoy, esfúmate. –escupió Macnair.

—Me mandaron a sacarle información a Potter. –mintió Draco con facilidad escabulléndose del mago, tuvo que reprimir una nausea cuando vio el cuerpo de Harry Potter colgado en medio de la sala, estaba casi irreconocible, su piel había sido arrancada en varios lugares y bajo sus pies había un charco de sangre y otros fluidos que el rubio se obligó a ignorar.

— ¡Piérdete, idiota! -gruñó Macnair jalando de su capa, Draco gruñó moviéndose rápidamente, clavando su varita en las costillas del hombre murmurando un hechizo aturdidor, el cuerpo del mortífago cayó al suelo con un sonido que sobresaltó a Potter quien trató de alzar su cabeza, pero terminó dándose por vencido rápidamente.

Draco sabía que no tenía tiempo que perder, lo que estaba haciendo podía costarle la vida y la de su madre, pero se mantuvo en quieto como una estatua con la mirada apartada del ensangrentado chico, repentinamente sin saber qué preguntar o decir. Apretó sus manos que estaban temblaban demasiado y tragó en seco antes de armarse de valor para hablarle a su eterno rival.

— ¿Dónde está Granger? –gruñó él en voz baja, dando una ojeada a Potter quien estaba tan quieto que por un segundo creyó había muerto, dio un paso vacilante hacia el chico quien repentinamente jadeó haciendo que diera un bote y retrocediera, comprendiendo que era posible colocarse más pálido.

Her…mione…

—Sí, Potter, ¿dónde diablos está Hermione? –preguntó Draco con la voz temblorosa, Harry Potter alzó su cabeza con un esfuerzo sobrehumano y lo miró, con el rostro desfigurado de dolor y por las torturas que recibió.- ¿Dónde?

—Él la hizo desaparecer. –balbuceó Potter de manera prácticamente incomprensible, tosió y escupió sangre, respirando pesadamente.- Mandó mortifagos…

— ¿La mató? –preguntó Draco tras varios minutos de silencio, apretando sus puños con fuerza, esperando con incertidumbre que el medio-muerto respondiera.

—No. No. –aseguró Potter de forma frenética, jadeo temblorosamente y sus cadenas sonaron con fuerza cuando trató de acercarse.- Él la hizo desaparecer.

—Eso no tiene sentido. –declaró Draco mirando fijamente a Harry.

—Claro que lo tiene, Draco. –espetó Lord Voldemort, el rubio se puso pálido y Potter comenzó a luchar contra las cadenas aullando furioso.- Harry, que mala educación, ¿no ves que el señor Malfoy y yo tratamos de hablar?

Draco vio como el mago enviaba un hechizo para silenciar los gritos furibundos de Potter y luego invocaba dos asientos haciendo un gesto para que se sentara, el rubio se vio obligado a obedecer mediante hechizos.

—Veo que tienes un interés bastante peculiar sobre la señorita Granger, Draco. –comentó el mago oscuro con una amabilidad que lo hizo sentirse incómodo y fuera de lugar.

El rubio alzó su cabeza tras un par de minutos con su rostro desprovisto de emociones y le devolvió la plana mirada a Lord Voldemort, temblando internamente de miedo. —Creí que sería una buena idea capturarla, me daría un mayor rango frente a usted, mi señor.

—Al menos eres mucho más inteligente que tu padre. ¡Felicitaciones, Draco! Te doy el crédito de la improvisación. –espetó Voldemort con una pizca de diversión que tomó por sorpresa al rubio quien no alteró su rostro.- Aunque, bueno, entiendo perfectamente su interés por Hermione Granger después de todo ella es una chica muy cautivadora.

—La sangre sucia…

La feroz respuesta de Draco fue interrumpida por la risa explosiva de Lord Voldemort quien alzó su mano y negó, pareciendo demasiado divertido para la comodidad del rubio que dio un paso atrás apretando sus puños y bajando su cabeza con un inusual sonrojo apoderándose de sus mejillas.

—No hay necesidad de excusarse. –anunció el mago oscuro, ondeando su mano y mirándole con frialdad:- Ahora apresúrate a despedirte de tu madre, Draco, partirás a una misión de inmediato.

— ¿Dónde debo ir, mi señor? –preguntó él sorprendido ya que nunca había sido enviado a alguna misión.

—Ya que pareces tan curioso por el paradero de Granger, mi querido Draco, acompañarás a Rodolphus a buscarla. –indicó Voldemort con una sonrisa despreciativa adornando su rostro reptiliano, Draco apretó sus labios y asintió haciendo una reverencia antes de salir a toda prisa del lugar.

El rubio se marchó temblando expectante por el próximo encuentro con su sangre sucia favorita, sin saber que aquel no era más que el comienzo de una retorcida historia.

Pero, ¿era una de amor?


Y por favor, comenta, tus palabras de aliento o criticas son mi sueldo.