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Disclaimer: ¡TODITO ES DE LA FANTASTICA JK ROWLING!

-X- indica cambio de escena ^^

N/A1: Chica/os, muchas expresaron que tenían algo de miedo por que abandonara la historia, y debo decirles que aunque tarde semanas, días, o meses, NO la abandonare por nada del mundo. Este capítulo fue muy difícil de escribir para mí porque no sabía realmente qué demonios hacer xD Y en segunda, note que bastantes de ustedes me dijeron que la historia estaba algo enredad: Verán la trama está basada en dos épocas que son 1943 (que es donde actualmente está Hermione en Hogwarts) y 1998 que es donde está Voldemort (y vendría siendo la época de Harry Potter, normal) entonces voy mezclando ambas épocas, si tienen dudas, POR FAVOR, díganme aunque las encuentren tontas será lo mejor para que no se vayan a enredar y no entender nada.


Capítulo 5-6:

Hogwarts, septiembre de 1943

Hermione despertó a las seis en punto, tras desperezarse se sentó en la cama preparada para comenzar con su rutina e inmediatamente notó que pasaba algo extraño, de partida, estaba en la habitación de los premios anuales y seguido de eso, no era capaz de recordar cómo había llegado ahí.

Torciendo sus labios repasó duramente los sucesos de la tarde anterior, había estado en la sala común de Gryffindor estudiando acompañada a Minerva cuando Tom Riddle –por supuesto, ¿quién más?- irrumpió en el lugar y le pidió ayuda para el baile, caminaron juntos a la sala de premios anuales donde se sumergieron en una aburrida charla para organizar la dichosa fiesta.

Y luego… Una repentina e inesperada oleada de cansancio cayó sobre ella y prácticamente se estaba quedando dormida sobre la mesa de centro de la sala que compartía con Riddle, él había sugerido que fuese a dormir y ella se arrastró perezosamente por las escaleras… Frunció pensativamente el ceño y tomó un puñado de las sabanas, no podía recordar lo que pasó después. Tuvo el vago recuerdo de haber soñado con Harry, pero tampoco podía recordarlo muy bien.

—Algo está mal. –murmuró Hermione para sí misma, se puso de pie y caminó por la habitación sintiéndose incomoda, tras la puerta había un espejo de cuerpo completo se dio un fugaz vistazo cuando se dirigía al baño, inmediatamente se devolvió con largas zancadas y se miró con los ojos entornados.

En su labio inferior había una pequeña herida que solo pudo ser hecha por dientes y por su ángulo definitivamente no era autoinflingida.

Alguien la había mordido, pensó aturdida. Tocó cuidadosamente sus labios y jadeó mientras una confusa imagen de una pareja besándose, ella era una de las personas y el otro era…

—Riddle. –gruñó Hermione furiosa, pisoteó hacia el baño donde se metió rápidamente a la ducha y su mente comenzó a hilar una idea, el cansancio que sintió no era uno normal, era demasiado fulminante, tal vez Riddle la había drogado.

Soltó un grito de enojo y se frotó con dureza el cuerpo, mientras luchaba para recordar que más había ocurrido, ¿él se había aprovechado de ella? ¿Tal vez había leído su mente? ¡Merlín, esa sería una tragedia impensable! Horrorizada ante la perspectiva se terminó rápidamente de bañar y se vistió con un simple hechizo, luego se sentó a pensar la mejor manera de enfrentar a Riddle y descubrir qué demonios había pasado.

-X-

Armando Dippet miró ansioso hacia la puerta, esperando que Albus apareciera y le ayudase a enfrentar esta desastrosa situación, pero el subdirector estaba tardando demasiado y ya no podía retrasar más la conversación, tronó sus dedos y se giró a ver por primera vez al hombre que estaba en la oficina sin poder soportar la presión bajó rápidamente la mirada. Perseus Granger era un hombre bastante intimidante.

—Señor Granger, -croó con nerviosismo:- me temo que esto es un simple mal entendido…

— ¿Mal entendido? –repitió Perseus alzando una ceja y haciendo un sonido de desprecio, enviándole una mirada despectiva que lo hizo temblar.- Mi supuesta hija fue inscrita en Hogwarts y ustedes ni siquiera se molestar en preguntarnos si realmente pertenecía a nuestro clan o no.

—S-señor G-Granger, en-enviamos una carta e-explicando la situación…

—No mal gaste aliento con excusas estúpidas, Dippet, no habrá mayor problema puesto que ella realmente es mi hija. –espetó de forma grosera el hombre, dando un fatigado suspiro antes de levantarse y chasquear su lengua:- Ahora, me pregunto, ¿Dónde se encuentra?

—D-debe estar en su cuarto, en la sala común de los Premios anuales –respondió Dippet nerviosamente, tosiendo al ver la mirada fulminante del hombre y se puso de pie chasqueando sus dedos.- Elfo, trae inmediatamente a la señorita Hermione Granger.

—Lo que el amo ordene.

—Siéntase como en su casa señor Granger, e-esperaré afuera. –declaró Dippet antes de marcharse con rapidez, secando su frente con un pañuelo, con el rostro enrojecido, pensando que aquella señorita había armado un jaleo que definitivamente le daría más de un dolor de cabeza.

Enero 1998, Mansión Malfoy Manor.

Luna ya no podía recordar cuanto tiempo llevaba encerrada en la Mansión Malfoy, lo único que sabía con certeza era que estaba profundamente cansada y adolorida, su rostro estaba inflamado y amoratado por los golpes que había recibido por parte de los mortifagos, tenía heridas abiertas y definitivamente estaban comenzando a infectarse, y apenas podía mantenerse en pie. Lo cual no era gran problema porque llevaba bastante tiempo sentada en medio de un salón vacío frente a un tenso Lord Voldemort.

Que peculiar escenario, pensó distraída mientras estiraba su mano y acariciaba cuidadosamente la piel de Nagini quien siseó de forma amenazadora y se enroscó más cerca del mago. Luna sonrió suavemente, Voldemort tenía una gran aliada, esa serpiente era totalmente leal a él. De una extraña forma, la relación era bastante dulce.

— ¿Va a matarme?

Los fríos ojos del hombre se estrecharon antes de fulminarla con la mirada, torció su boca con molestia y movió su varita con agilidad, inmediatamente, Luna se sintió un poco más aliviada. El cansancio pareció desparecer y su rostro dolía bastante menos.

—Si quisiera matarte, ya lo hubiese hecho, Lovegood. Ahora cierra la boca y déjame pensar.

Luna se encogió de hombros, volviendo a mirar a Nagini, la serpiente abrió perezosamente sus ojos y alzó su cabeza, como si estuviese dispuesta a escucharla. Cuidadosamente acarició su piel y soltó un largo suspiro.

—Así que después de todo Hermione no pertenece a mi época. –comentó con suavidad, la serpiente y su amo le miraron con desconfianza, pero Luna se encontraba ajena a la mala vibra, mirando por la ventana.- Siempre sentí que era distinta a nosotros, tenía una esencia… antigua. Sus prioridades eran muy diferentes a las de un adolescente. Es una lástima.

Eso se debe a que el ama Hermione es única.

Luna parpadeó sorprendida y clavó su mirada en Nagini quien se deslizó silenciosamente por la habitación, luego miró a Voldemort que tenía una máscara de aburrimiento mortal.

— ¿Podría transmitirme lo que dijo Nagini? –preguntó Luna con inocencia, el mago alzó sus cejas.- Parece un comentario importante.

— ¿Acaso me ve cara de traductor, señorita Lovegood?

—Bueno, tomando en cuenta que usted es el único que entiende pársel y Nagini parece que quiere ser mi amiga… -Luna se encogió de hombros dando por entendido el resto, Voldemort apretó sus labios y la fulminó con la mirada.

—A estas alturas debe saber que cuando Potter y Weasley fueron capturados, Hermione desapareció. Me preguntaba, señorita Lovegood, si podía imaginar donde se encuentra en estos momentos. –espetó el mago oscuro con dureza, cambiando el tema para no terminar asesinando de inmediato a la exasperante rubia, Luna parpadeó como un búho.

—Tomando en cuenta que Hermione no desapareció voluntariamente, podría estar en cualquier lugar del mundo. –declaró Luna tocando su oreja derecha, la única que tenía un pendiente de rábano. La puerta se abrió bruscamente, dejando pasar a Draco Malfoy seguido por Rodolphus Lestrange que parecía muy mosqueado por la actitud del rubio quien pisoteó hacia Lovegood con la varita en alto.

— ¿Dónde está? –gruñó respirando pesado, con su mano temblando por la furia, Voldemort chasqueó la lengua y solo entonces el rubio pareció reparar en él, su piel se volvió un tono más pálido pero continuó con su varita en alto.

—Draco baja tu varita, la señorita Lovegood estaba cooperando bastante bien sin la necesidad de ser amenazada. –la voz suave de Voldemort hizo que ambos mortifagos dieran un paso atrás y apartaran rápidamente la mirada.

—Sé dónde puede estar Hermione, lo guiaré con una simple condición…

—…¿Quién te crees para poner condiciones, mocosa insolente?...

—…Oh, Potter tiene una lealtad increíble por parte de sus amigos.

—Cierren la boca ambos. –gruñó Voldemort jugueteando con su varita.- A menos que quieran que su castigo sea llevado de inmediato. Saben cuál es el castigo para los que vuelven de las misiones sin resultado.

Tras la nada sutil amenaza, Voldemort se giró hacia la rubia y le brindó una macabra sonrisa.

— ¿Cuál sería esa simple condición?

—Cuide de las heridas de Ron y de Harry, ambos están muy graves y temo que puedan morir por ellas.

—Malfoy, ve por tu madre y dile que prepare la habitación más grande de la mansión, que tenga a mano medicamentos y todos los elfos preparados para instrucciones. Luego, Rodolphus te escoltará hasta tu cuarto y no te dejará salir hasta que yo lo ordene.

—Si mi lord. –gruñó Draco agachando su cabeza y mirando con los ojos entrecerrados como Voldemort desaparecía con Lovegood y la enorme serpiente en búsqueda de Hermione.

Ese hijo de puta no le pondría un dedo encima a Granger, Draco se encargaría de sacarla de ahí apenas pudiese.

Hogwarts, septiembre de 1943

Hermione se paseó de un lado a otro, tratando de no perder la calma y salir corriendo a buscar a Riddle para asesinarlo. Ah, no, tenía que pensarlo fríamente, él quería respuestas y ella también, iba a estrujarlo y luego lo haría pagar por toda la mierda que había hecho.

Sonrió animada ante la perspectiva y se sentó en la cama, pensando la mejor forma de deshacerse de Riddle, por lo que realmente la tomó por sorpresa cuando un pequeño elfo tocó su hombro, soltó un grito y dio un bote un poquito exagerado.

—Por las barbas de Merlín, me asusté.

—Elfi lo siente mucho, señorita Granger. ¡Elfi no quería molestarla pero director la necesita!

—Oh, bueno. El director Dippet puede esperarme. –anunció Hermione sonriendo de forma traviesa pero dejó de sonreír de golpe cuando vio el rostro afligido del elfo.- Uhm, ¿es muy importante?

— ¡Mucho! ¡Elfi será castigado si no lleva inmediatamente a la señorita Granger!

— ¿Castigado? ¿Te han castigado? ¡Ah, no! Tendré una seria conversación con Dippet. –gruñó Hermione con furia, el elfo bajó sus orejas y miró con los ojos llenos de lágrimas por la actitud de la muchacha.- Está bien, Elfi, ¿me llevarías, por favor?

—Pero antes, Elfi cree que la señorita debería vestirse. –chilló el elfo con voz llorosa, tras sorber los mocos, estiró uno de sus dedos y el uniforme de la chica fue cambiado por un lujoso vestido oscuro, sobre este apareció una elegante capa roja, el elfo asintió satisfecho y luego se desapareció con un leve chasquido de dedos, arrastrándola sin mucha delicadeza, Hermione se apoyó contra una pared, con los ojos cerrados, tratando de alejar el desagradable mareo que la hizo tambalearse un poco.

Oh, hay que hacer algo con su cabello, no creo que al señor Granger le agrade su aspecto.

Hermione se incorporó rápidamente, mirando con desconfianza al pálido Dippet que apuntó su cabello y tras decir un raro conjuro este quedó tomado en un estirado moño que le causó un dolor excesivo en el cuero cabelludo. Abrió su boca para exigirle saber qué diablos estaba sucediendo, pero entonces él la empujó al despacho, sin una pizca de suavidad, Hermione apretó su mandíbula y se obligó a no sacar su varita y enseñarle al bruto hombre como se debía tratar a una señorita.

Se zafó bruscamente del director, dándole una mirada aireada y se cruzó de brazos, zapateando con molestia.

— ¿Podría explicarme que está sucediendo, director? –cuestionó Hermione entre dientes, él dio un pequeño salto y sus ojos se movieron nerviosamente por el despacho, pero ella no despegó su mirada de él.- Estaba a punto de irme a mis clases…

—Tiene una visita, señorita Granger. –explicó Dippet con voz chillona antes de dar un paso atrás y dar una cabezada, luego salió disparado del lugar, cerrando la puerta con bastante más suavidad de la esperada. Hermione torció sus labios en una mueca de molestia y se giró a enfrentar a esta misteriosa "visita", inmediatamente su mandíbula prácticamente se cayó al suelo. El hombre que le devolvía la mirada era la viva imagen de Tyler Granger, su padre. De manera inconsciente dio un paso hacia él, con los ojos anegados en lágrimas, pero se detuvo cuando notó el gesto de desprecio que hizo ante su emoción.

—Así que tú eres Hermione –dijo él con un leve asentimiento, apretó sus labios y se puso de pie, evaluándola.- Mi hija.

Su espalda de tensó y Hermione le miró con desconfianza, sintiendo ganas de vomitar y de salir corriendo lo más lejos posible de aquel desconocido que parecía estar muy satisfecho ante su desconcierto.

—Supongo que Melina te habló de mí. Era una mujer muy sentimental para callarse algo tan importante –continuó él con una voz tan despectiva que Hermione dio un pequeño brinco de enojo, pero el hombre no le importó, la rodeó con la nariz arrugada pareciéndose al gesto que había visto años antes (¿o después?) en Narcisa Malfoy.- Te pareces a mi madre, Hermione.

—Mire, señor, para serle sincera no entiendo nada de lo que está sucediendo, no sé quién es usted ni sé qué hace aquí. –admitió Hermione tratando de mantener la calma, sin embargo, era difícil con las muecas de desdén del hombre.

—Ah, así que no lo sabes, querida. –espetó él de forma burlesca, hizo un gesto para que se sentara y Hermione lo hizo con desconfianza, solo entonces continuó:- Soy Perseus Granger, tu madre escapó de sus obligaciones mientras estaba embarazada, ¿qué mentira te dijo sobre mí?

—Ella no mintió –gruñó Hermione furiosa con el hombre, si bien no comprendía absolutamente nada de lo que sucedía era evidente que "Perseus" no era ni sería de su agrado, ni aunque fuese realmente su padre. No toleraba a las personas como él.- Simplemente omitió la información.

—Ah, un movimiento inteligente. –espetó él estrechando sus ojos luego sonrió ampliamente y ondeó su mano, animado.- Me pregunto cómo es que llegaste aquí sin su protección.

—Ella me envió aquí –mintió Hermione luchando por sonar creíble, arrugó su nariz y apretó sus puños.- No recuerdo mucho lo que sucedió, sé que fuimos atacadas.

—Y sabes que está muerta, supongo –espetó él alzando una ceja y mirándola de forma escrutadora, Hermione apretó sus puños con más fuerza y asintió, cabizbaja.-

—Lo supuse. –murmuró Hermione y él bufó bruscamente.

—Melina sirve bastante más muerta que viva. En cambio tú, tú eres mi heredera y al parecer ella lo recordó antes de morirse. –declaró él con una frialdad que le caló hasta los huesos, Hermione quería enviarle un Avada al hombre y no sabía bien qué demonios la estaba deteniendo. Merlín sabía que deshacerse de aquel repugnante ser era una buena idea.- Vengo a encargarme que nuestro apellido salga adelante, con una heredera decente.

Las palabras de aquel desagradable hombre se introdujeron a su cerebro e inmediatamente Hermione sabía hacia donde se dirigía la conversación, su respiración se quedó estancada cuando el hombre se enderezó y la miró fijamente.

—Se ve que eres una muchacha inteligente, ¿has puesto tus ojos en alguno de los otros herederos?

Esto no estaba sucediendo. Hermione soltó de golpe la respiración que contenía y cerró sus ojos, tenía ganas de romper a reír por lo bizarro que se estaba colocando todo, contó hasta diez y se obligó a responder aquella pregunta.

—No estoy interesada en los compromisos, estoy totalmente enfocada en mis estudios.

—Así que posees la misma ambición por el saber que tenía Melina. –comentó él, Hermione por primera vez notó que sus ojos parecían un poco desenfocados y tristes, se puso de pie y le ofreció su brazo.- Sigue con tu insaciable búsqueda, mientras tanto yo mismo me encargaré de buscar a tu futuro marido.

—Creo que no lo entendió, señor, no pretendo casarme.

Como respuesta recibió una afilada mirada y un suave tirón hacia la salida del despacho, mientras él la guiaba por los pasillos de Hogwarts en un frío e indiferente silencio, Hermione supo que estaba perdida ante este horrendo hombre que decía ser su padre.

-X-

Luna parpadeó lentamente, mirando alrededor con un poco de sorpresa, pudo reconocer enseguida donde se encontraban: el bosque prohibido. Le sorprendió el hecho que el mago oscuro pudiese romper las barreras de Hogwarts con tanta facilidad, ¿por qué, se preguntó distraídamente, no había entrado antes al castillo? ¿O tal vez, si lo había hecho?

— ¿En qué año se encuentra actualmente Hermione? –preguntó Luna transfigurando su ropa por el uniforme del colegio, Voldemort gruñó sin contestarle, su cabeza calva se llenó de abundante cabello oscuro, su piel extremadamente blanca adquirió un color más caramelizado, su oscura capa se transformó en el uniforme de Slytherin, y la nueva imagen del mago oscuro le recordó vagamente a Blaise Zabini.- Debe ser en los cuarenta, ¿no?

Nagini siseó y por el gesto despectivo de Voldemort, Luna asumió que era una pequeña afirmación, contenta por la información se atrevió a formular otra de las preguntas que rondaba por su cabeza.

— ¿Cómo es que Hermione fue a parar esa época y su cuerpo quedar aquí? –cuestionó Luna animada, Voldemort les envió una mirada mortal antes de adelantarse, Nagini la miró fijamente, esperando que ella dijera algo más, la rubia frunció suavemente su ceño y agregó.- Manejaba la idea de una posible… despartición. Técnicamente, volvió a su época, pero su cuerpo se quedó aquí, esperando el momento en que tenga que regresar, porque tarde o temprano lo hará. Y eso el señor oscuro lo sabe, ¿es así, Nagini?

La serpiente alzó su cabeza y lentamente, asintió, Luna acarició la piel escamosa de la Nagini, dándole una mirada curiosa a Voldemort.

—Deje de mirarme, señorita Lovegood, no conseguirá respuestas de mi parte. Y Nagini, si sabes lo que te conviene, deja de hablar con ella.

Es que realmente la chica me agrada bastante.

—Deja de chismorrear, Lovegood, y prepárate para entrar a Hogwarts.

— ¿podría prometer que nadie morirá en el rescate?

—No. –contestó él con calma, se encogió de hombros y hechizó a Nagini que dejó de ser visible, lo único que alertaba de su presencia era la forma en que se hundían las hojas a su paso, Luna le miró con una mueca, pero lo siguió resignada.

—Debo decirle que tiene una amiga muy simpática. –indicó Luna mientras miraba distraídamente alrededor, perdiéndose la pequeña conmoción que sus palabras crearon en el señor oscuro. Ambos siguieron su camino en silencio, el cual era interrumpido de vez en cuando por la rubia que se detenía a recoger alguna planta medicinal o para probar alguna baya silvestre.

Pasaron junto a la cabaña de Hagrid donde "ya-sabes-quien" se detuvo, dándole una mirada despectiva, cargada de palpable burla y resentimiento, Luna se preguntó por qué Voldemort parecía tan molesto con el amable guardabosque, pero escogió sabiamente guardar silencio reemprendiendo la marcha al colegio, rogando para no cruzarse con nadie que pudiese sospechar de ellos, comprendía que el brujo no saldría de ahí sin Hermione y definitivamente arrasaría con el que se atreviese a intentar detenerlo.

— ¿Y bien, Lovegoood, dónde está? –preguntó Voldemort deteniéndose en la entrada de Hogwarts mirándola con una mueca de desprecio, la rubia parpadeó duramente y trató de no sentir tristeza por lo solitario que se sentía el lugar.

—Partamos por la enfermería. –sugirió Luna deslizándose rápidamente hacia la enfermería, Madame Pomfrey estaba leyendo y los lentes de lectura se deslizaron por su nariz y fueron a dar al suelo, una de su mano voló a su boca, mirándole con horror, pareció reconocerle de forma inmediata. Comenzó a balbucear cosas inentendibles mientras trataba de alcanzar su varita. La rubia deseó poder interferir pero el hombre le dio una dura mirada de advertencia.

— ¿Dónde está Hermione Granger? –espetó con brusquedad, Madame Pomfrey se colocó pálida y comenzó a temblar como un papel, Luna chaqueó la lengua y negó lentamente.

—Debería ser más amable para conseguir respuestas –señaló Luna con suavidad, sintiéndose preocupada por la medimaga, Voldemort hizo una mueca y envió un rápido hechizo que la dejó sin voz, Nagini se frotó de forma insistente contra su pierna, como si tratara de consolarla.

—N-no sé de quién habla. L-lo juro. –sollozó la mujer por fin alcanzando su varita, la cual voló rápidamente a la mano del mago oscuro quien se burló girándola entre sus dedos, dio un paso hacia la medimaga que se colocó aún más pálida.- P-por favor, no me mate…

—No la mataré si me responde, Madame Pomfrey, después de todo fue usted de gran ayuda cuando estudié aquí. –señaló Voldemort de forma retorcida, la medimaga se tensó bruscamente y le miró horrorizada:- Busco a una chica de abundante cabello castaño y rizado, con ropa muggle, que debe haber sido rescatada por la Orden alrededor de una semana, ¿encaja esa descripción con alguno de sus pacientes?

— ¡A-ah! –chilló Madame Pomfrey lívida, lentamente asintió, apretando sus puños.- Aquella muchacha. E-está en las habitaciones privadas de la profesora McGonagall.

Los ojos de Luna se encendieron por el entusiasmo, dio una amistosa palmadita en la cabeza de Nagini que se enrolló alrededor de ella, siseando animada, Voldemort dejó de jugar con las varitas, girándose hacia la puerta, totalmente preparado para ir a buscar a Hermione. La chica lo siguió dando alegres saltitos que se detuvieron cuando la medimaga decidió intervenir.

—Nunca esperé una traición de su parte, señorita Lovegood. –espetó la mujer con violencia, Luna parpadeó confundida y luego tensó sus hombros pareciendo afectada por sus duras palabras. El señor oscuro se quedó mirando a la mujer con una mueca antes de alzar su varita y enviarle un rápido Avada Kedavra. Nagini se desenrolló rápidamente de ella y la rubia tuvo que apartar rápidamente la mirada cuando vio que la serpiente tenía toda la intención de alimentarse.

— ¿Quién es ella para acusarte de traición cuando soltó la información sin siquiera amenazarla?

—No era necesario que la asesinara. –balbuceó Luna con tristeza, él bufó y puso sus ojos en blanco.

—Apresúrate, Lovegood, no tenemos mucho tiempo antes que nos descubran.

Luna se obligó a salir detrás del hombre, escuchando lejanamente los sonidos de Nagini engullendo su "comida", no estaba haciendo esto para simpatizar con Voldemort ni mucho menos por traicionar a Harry, simplemente quería ayudar.

¿Y qué mejor manera que traer de regreso a Hermione?

Corrió por los pasillos cruzando sus dedos para no toparse con alguno de sus amigos que podían tomar la idea equivocada de la situación, porque aunque su corazón se viese dividido, aun así seguiría adelante con su decisión.

Hogwarts, 1943

Inhala, exhala. …Matarlo no servirá de nada, matarlo no servirá de nada… Hermione repitió la frase como un mantra, mientras fulminaba con la mirada a Perseus que actualmente hablaba sobre los posibles candidatos para ser su marido. Exhaló bruscamente, ganándose un vistazo furioso por parte de su "padre" quien continuó con su diatriba, ignorándola.

Mordió con fuerza su labio, tratando de no perder la compostura y terminar empujándolo por las escaleras, ciertamente la idea era tentadora, pero la suerte no andaba de su lado últimamente así que Hermione no quería arriesgarse.

—…No eres muy guapa, pero es una suerte que todos sepan que eres una Granger, eso les dará un buen incentivo…

Hermione se detuvo de golpe y se zafó de forma violenta del hombre, tras darle una mirada fulminante notó que él estaba tan molesto como ella así que estampó una falsa sonrisa. Un ruidoso grupo de adolescentes salieron de un salón seguido por uno mucho más pequeño conformado por Slytherin, inmediatamente el señor Granger clavó su mirada en ellos, pensativo. Hermione arrugó su nariz, estuvo tentada a alzar sus brazos y gritarle que se largara de una maldita vez. En cambio, apretó su mandíbula y sus dientes chirriaron.

—Voy al baño. –le informó con apatía.

Él asintió bastante distraído y Hermione prácticamente corrió lejos del hombre, por suerte no estaba muy lejos del baño de muchachas, inmediatamente cerró la puerta con fiereza y pisoteó de un lado a otro, con ganas de aullar de furia y de jalarse el cabello por la profunda frustración. ¿Por qué coño no había pensado en que algo así podía suceder? Dippet mencionó el primer día que iba a solucionar las cosas con su familia, pero, demonios, ¿cómo iba a imaginar que los Granger enfocarían su atención en ella? Joder, maldito infierno en el que estaba sumida.

Suspiró y se recargó en los lavamanos, cerrando los ojos con la cabeza gacha, necesitaba pensar fríamente esto. Perseus Granger estaba convencido que ella era su hija y por lo que dijo, Melina era su supuesta madre, la cual había escapado de él cuando estaba embarazada. Mujer inteligente, pensó Hermione distraída, esperaba que siguiese viva, escondida con la verdadera hija de aquel espantoso patán y que pudiese zafarse del horrendo futuro que él quería darles. Si el hombre comenzara a sospechar de ella, la cuartada que se creó iba a irse por el excusado con una rapidez increíble.

Lo peor de todo, era que el maldito imbécil quería casarla con algún palurdo que "estuviese a la altura de los Granger", en otras palabras, con un cabeza dura, con vena purista y machista, que no la dejaría conseguir las respuestas que necesitaba para regresar a casa.

Debería haber ido a hablar con Dumbledore apenas puso un pie en el castillo pero ahora parecía ser demasiado tarde, el mago parecía odiarla y sospechar de ella, ¡de ella! Cuando la culpa era completamente de Voldemort.

Riddle…

Instintivamente una de sus manos voló a su boca, recordando el incidente de la noche anterior cuando el maldito Tom Riddle la drogó y se aprovechó de eso para besarla. ¡Por los calzones largos de Merlín, Tom Riddle la besó! ¿Qué más había sucedido? No podía recordar del todo las cosas que habían sucedido, seguramente porque el maldito le borró la memoria.

¿Y si había leído su mente?

¿Y si descubrió lo que sucedía en el futuro y trataba de cambiarlo?

Hermione tembló ante las ideas que pasaban por su cabeza y por fin admitió que estaba metida en más problemas de los que creía, tenía una enorme carga en sus hombros y debía responsabilizarse de ella. O morir en el intento.

Maldijo sonoramente, se quitó los zapatos que le habían roto los pies y aflojó el vestido que había creado el elfo, volvió a pasearse tratando de buscar la mejor manera de lidiar con todo lo que estaba sucediendo.

Necesitaba volver a casa lo antes posible o terminaría perdiendo la cabeza.

No entendía el juego de Riddle. No podía pelear a ciegas con el hombre, no cuando él tenía la ventaja de conocer el lugar y la gente, la única aliada que tenía Hermione era Minerva y ni siquiera podía contarle la verdad por el miedo a arruinar permanentemente el futuro que conocía. Un sutil siseo la hizo salir de sus cavilaciones, abrió sus ojos de golpe, clavándolos en la pequeña pitón que reptaba hacia ella, soltando un jadeo sorprendido, retrocedió un paso y buscó su varita, pero de golpe recordó que no la tenía.

De hecho, no la veía desde ayer.

Cuando Riddle se la quitó haciéndose pasar por Harry.

Hermione soltó un grito horrorizado y retrocedió rápidamente, tratando de esquivar a la serpiente que seguía reptando hacia ella con mayor velocidad.

Nagini, retrocede –exclamó Hermione nerviosa y por alguna razón la serpiente se detuvo, alzando su cabeza y asintiendo de forma muy humana. La castaña tragó en seco y dio un vistazo hacia la salida, tratando de calibrar la mejor forma de salir escapando, sin embargo, apartar la mirada de la pitón fue un error garrafal, puesto que antes que pudiese verlo venir, Nagini tenía su boca alrededor de su muñeca, mordiéndola duramente.

Hermione gritó sorprendida y adolorida, luchando por zafarse de la serpiente, había algo mal en su ataque, sabía que las pitones no acostumbraban morder todas eran constrictor, pero al parecer a Nagini le fascinaba ir mordiendo a sus víctimas. Mordió a Harry y ahora a ella.

¿Por qué demonios hiciste algo así, Nagini? –cuestionó Hermione furiosa con el animal, bufó lavando sus manos y empapando un borde de su capa para limpiar el mordisco, luego la rasgó, creando un torniquete alrededor de la herida, apretándola para detener el abundante sangrado, gimió fulminando con la mirada a la serpiente.- ¿Acaso tu querido amo te envió a hacerlo?

Mi amo estaba en contra de esto –respondió Nagini aireada y Hermione soltó un chillido, dando un salto hacia atrás, mirando a la serpiente con la boca abierta. Oh por Merlín, ¿estaba perdiendo la cabeza o realmente la serpiente acababa de responderle?:- Pero ahora va a estar muy contento. Ahora nos perteneces.

¡¿De qué demonios estás hablando?! –preguntó Hermione jadeante, tratando de no romper a gritar y pedirle a alguien que la internara en la ala psiquiátrica de San Mungo.

Mi amo y usted están destinados a estar juntos –anunció Nagini reptando hacia ella, Hermione negó bruscamente y aquel gesto le causó una feroz puntada en la cabeza, gimió apretando la palma de su mano contra su sien.

Cállate. –gruñó Hermione entrecerrando sus ojos tratando de controlar su dolor de cabeza. La serpiente siseó, como si estuviese soltando una risita traviesa y se enroscó en su pierna, subiendo rápidamente hacia ella, Hermione trató de sacársela de encima pero no podía.- ¡Nagini, basta!

Eres nuestra, solo una Granger podría estar a la altura de mi amo…

Por Merlín, ¡silencio!

—…Juntos, tienen que estar juntos…

Dije que te calles –gritó Hermione temblando de furia, la serpiente salió despedida lejos de su cuerpo, impactando con una pared, las ventanas estallaron con violencia, uno tras otro, llenando el baño con pequeños fragmentos de vidrio, ella gruñó sabiendo que aquella explosión había sido producto de sus magia que se había descontrolado, fluía libremente e impactaba contra las paredes creando un efecto ondulante. Al menos el dolor de cabeza parecía haberse ido.

La serpiente se incorporó mirándole fascinada y Hermione inhaló profundamente, cerrando sus ojos, luchando por tener al menos un momento de tranquilidad. ¿Es que acaso era algo tan difícil de pedir? ¿Solo un pequeño segundo de calma, de poder olvidar el futuro, o su extraño presente?

Al parecer sí, porque cuando creía que podría al menos fingir que no sucedía nada sintió una caliente respiración impactando contra su nuca, Hermione soltó un gemido atormentado y apretó con más fuerza sus ojos.

—Hola, Granger. –saludó él de forma burlesca, Hermione suspiró, apresurándose a imponer distancia entre ambos, antes de cabecear tratando de mantener al menos una fachada de calma. Si antes creía tener preguntas, ahora estaba hundida en un mar de ellas, hundiéndose con una velocidad alarmante.

Y al único que podía culpar era a Riddle. Él la había traído aquí por alguna razón, envió a Nagini a morderla usando algún hechizo para poder comprender pársel y confundirla aún más, la había drogado, tratado de sacarle información, se hizo pasar por Harry…

Y la besó.

Hermione rechinó sus dientes y estiró su mano: —Mi varita.

Ella perdió la respiración cuando sintió que él estaba moviéndose como una pluma por sus recuerdos, vio sus charlas con Harry, las peleas con Ron, las risas con Ginny, el compañerismo que tenía con Neville, luchó desesperada por alzar sus barreras de oclumancia, sintiéndose profundamente agradecida porque se mantenía lejos de los recuerdos más importantes. Hermione lo bombardeó con recuerdos emotivos sin mayor importancia, la mayoría en la casa de los Weasley's, mientras apretaba sus ojos y luchaba por cerrar la conexión.

Al final, él retrocedió con la frente perlada de sudor y el ceño fruncido, Hermione se tambaleó hacia la salida pero la puerta se cerró de golpe, ella gritó, aporreándola, desesperada por salir del lugar.

Él tomó un puñado de su cabello y la obligó a girarse, clavando sus ojos en los suyos, tratando de hundirse más profundamente en sus recuerdos, pero ella continuó enviándole recuerdos menos importantes, luchando para que él no descubriera una verdad más importante.

— ¡Maldita sea, Granger! –gritó él golpeando la puerta y mirándola con furia.- No importa lo mucho que te opongas, voy a descubrir que estás escondiendo ahora puedo introducirme en tus pensamientos y ni siquiera tus barreras de oclumancia me pueden detener.

Hermione resopló y le devolvió la mirada, desafiante, aunque por dentro estaba muerta de miedo y confusión y al parecer, él lo notó porque le observó de forma burlesca y alzó su muñeca, ahí, en el mismo lugar en que Nagini la había mordido había una marca.

—Ah, por tu expresión veo que sabes lo que esto significa. –declaró él con satisfacción, Hermione jadeó al sentir que su estómago se anudaba por la expectación, pero inmediatamente notó que aquel sentimiento no era suyo, sus parpados revolotearon y le devolvió la mirada, triunfal.

—Nagini creó una unión sanguínea al mordernos a ambos. –respondió dándole una dura mirada a la serpiente que retrocedió con rapidez, Hermione dio un pequeño salto al oír la voz clara de Riddle en su cabeza gruñendo que no le asustara y por su mirada pensativa él no se dio cuenta que no le habló en voz alta.- No parezcas tan satisfecho, Tom Riddle, porque esto también te afecta a ti.

Y con esas palabras, Hermione se sumergió en los recuerdos del muchacho, lo vio de pequeño, soportando los malos tratos de los otros niños y de las trabajadoras, cuando fue a comprar sus útiles y lo entusiasmado que se sentía… pero no llegó mucho más lejos porque una firme y brusca barrera se levantó entre ellos. Riddle le miró furioso, pero antes de poder decir algo, Hermione se escabulló sonriéndole de forma desafiante.

—Bueno, este ha sido un encuentro muy desagradable. Debo retirarme antes que mi padre venga a en mi busca, no creo que sea prudente que nos encuentre juntos, a menos que quieras que tu reputación se vaya al demonio –amenazó ella sin perder su sonrisa, él bufó, sonriéndole de regreso antes de abrir la puerta y hacer un gesto, Hermione frunció el ceño desconfiada y salió con rapidez, sin molestarse en mirar atrás.

-X-

—Hasta que por fin regresas. –gruñó Perseus sosteniendo el brazo de Hermione con fuerza y la arrastro hacia el despacho de Dippet.- Tardas un montón en el baño, al igual que Melina, mujeres, son todas iguales.

—Mientras estabas ocupada polvoreándote la nariz, tuve una charla muy interesante con un grupo de muchachos de Slytherin que tienen tu edad. Entre ellos hubo uno que resaltó lo suficiente para ser mi candidato exponencial para comprometerse contigo.

— ¿Quién? –preguntó Hermione tensándose y deteniéndose para mirarlo, él bufó, dándole otro firme tirón, instándola a continuar.- ¿Quién?

—El viernes sabrás quien es, tendremos una reunión en casa de tu abuela, enviaré a alguien para que te lleve, él estará esperando ahí.

—Un momento, yo no…

— ¿Tú no qué, Hermione? Eres menor de edad y soy tu padre, la ley me permite hacer lo que quiera contigo y vas a casarte cuanto antes. –espetó él dándole una mirada despectiva antes de marcharse pisoteando. Hermione maldijo bruscamente, frotando su rostro con su mano y mirando el espacio donde su "querido padre" había estado momento antes. Su mente repasó rápidamente las posibilidades e hizo una mueca al pensar que Riddle era el único que parecía sobresalir entre los Slytherin.

Merlín, no podía ser él.

— ¡Hermione, por fin te encuentro!

—Minerva. –saludó Hermione con los hombros hundidos, tratando de sonreírle a su amiga quien estrechó sus ojos y le miró fijamente.

— ¿Te sientes bien? ¡Estás pálida!

—Debe ser por la cantidad de sangre que perdí. –respondió Hermione distraída, un segundo después gimió y miró a Minerva que parecía nerviosa, mirando el improvisado torniquete que había armado.

— ¿Qué te sucedió?

—Me mordió una serpiente. –declaró Hermione con una mueca cansada, Minerva jadeó boquiabierta y ella se apresuró a calmarla.- Está bien, no era venenosa.

— ¡Hay que ir inmediatamente a la enfermería! –exclamó Minerva apresurándose a llevarla a ser curada por la medimaga.- Por cierto, ¿ayer fue mi idea o no regresaste a la sala común?

—Ah, verdad, lamento no haberte avisado pero estaba muy cansada y terminé quedándome a dormir en la sala de los premios anuales… –mintió Hermione tambaleándose ligeramente, Minerva le ayudó a enderezarse y la detuvo por un segundo.- Pero hoy volveré a la sala común, Merlín sabe que no toleraré ver a Riddle de nuevo.

— ¿Estuvo molestándote?

—Su simple presencia me molesta. –declaró Hermione caminando con más rapidez, Minerva rió entre dientes antes de alcanzarla y si bien a la castaña no le gustó la mirada de su nueva amiga prefirió no decir ni una palabra más sobre el tema.

—Hoy dieron un proyecto de pociones, podemos comenzar a hacerlo.

—Perfecto, me perdí una clase por culpa de ese desagradable ser.

— ¿Seguimos hablando de Riddle? –preguntó Minerva divertida.

—Nah, hablo de mi padre. –escupió Hermione colérica, Minerva parpadeó lentamente y ella se apresuró a explicarle:- Resulta que lo acabo de conocer y quiere casarme lo más rápido posible para deshacerse de mí.

Hermione le contó sobre su futuro "posible" compromiso a Minerva mientras hábilmente cambiaba su destino a la sala común de Gryffindor, sin saber que Tom Riddle escuchaba con atención la conversación, con los puños apretados y expresión asesina.


¡Alimeeentaaameee!

¡Tengo hambre de comentarios! (Y de pizza y papas fritas, pero, vamos, me conformo con comentarios)