Dedicado a todas aquellas preciosas personitas que se dieron el tiempo de comentar… SorvoloMalfoy, ShimmeringWater, ShanonLils, PerseB.J, , Pineapple.X, mari, satorichiva, Mauxi Cullen O'shea, Alice.214, luzenlaoscuridad, Sara Beatriz, LunaticaBlack, pottermaniaca26, sandretta y naj.
Disclaimer:¡TODITO ES DE LA FANTÁSTICA J. K. Rowling!
Capítulo 7
Hermione sonrió animada al ver a Harry a un par de metros de ella, se puso de pie de un salto con los ojos llenos de lágrimas no derramadas y gritó el nombre de su amigo quien inmediatamente se giró para verla, él sonrió ampliamente y estiró su mano. Sin esperar otra invitación, ella se lanzó corriendo como loca hacia el niño que vivió, sin embargo, a medida que se acercaba alguien la retuvo, y por más que chilló, enviando zarpazos a ciegas y pateando no la dejaron en libertad.
Un cálido y fresco aliento impactó contra su mejilla, causando que un decadente estremecimiento se deslizara por su espalda, y Hermione no tuvo que alzar su cabeza para saber de quien se trataba, así que renovó su lucha con mayor fervor, completamente desesperada por liberarse.
—Eres nuestra. –ronroneó Riddle, su voz era una mezcla de siseos muy similares a los de Nagini y Hermione se quedó congelada, mirándolo como si acabase de hipnotizarla, él acarició su mejilla con su dedo índice, enviándole una sonrisa que la hizo estremecerse.
— ¡Hermione ayúdanos!
Ella parpadeó sorprendida, rompiendo aquella bruma sensual en la cual la había sumergido el mago y clavó su mirada en sus amigos que yacían ensangrentados y atados en el suelo, sintiéndose completamente horrorizada, trató de alcanzarlo pero el agarre de Riddle se volvió más doloroso, sus labios rozaron su oído al susurrar: Perteneces a nuestra época y tras esas contundentes palabras, ya no era él quien la sostenía sino Nagini, la cual comenzaba a apretarse alrededor de ella. —Mi amo y tú están destinados a estar juntos.
—Te necesitamos, Mione.
—Ellos no son tus amigos, Hermione, solo estarán a tu lado cuando les seas útil.–ronroneó Tom deslizando su nariz contra su nuca y sonriendo de forma malvada.- Yo en cambio puedo explotar tu magia y enseñarte cosas que nadie más haría…
— ¡Traicionera! –gritó Harry en un siseo colérico que la hizo romper a llorar de forma un tanto histérica, trató de moverse, pero su cuerpo no respondía.—Tus días están contados, sangre sucia inmunda.
Hermione despertó con un grito ahogado, su cuerpo estaba empapado de sudor y su piel se sentía incomoda contra las sábanas oscuras… Woah, un momento.
Ella parpadeó, clavando sus ojos en la sedosa tela y se apresuró a mirar alrededor, estaba segura que se había quedado hasta tarde hablando con Minerva, pensando en los posibles candidatos que podía tener su "padre", entonces… había subido a la habitación, se acostó y se quedó dormida enseguida.
¿Entonces, donde diablos se suponía que estaba?
De golpe reparó en el cuerpo masculino que yacía a su lado y mordió duramente su labio inferior para no gritar, miró alrededor dándose cuenta que se encontraba en la habitación de Riddle, en la cama de Riddle.
Por las barbas de Merlín, ¡¿qué estaba sucediendo?!
— ¿Qué hago aquí? –preguntó asustada en un susurro a la nada, sabiendo que su acompañante estaba dormido. Su mano se movió por si sola para reacomodar el flequillo de él, luego, como si sus dedos tuviesen vida propia acariciaron la mejilla del muchacho y lo siguiente que supo es que su cuerpo estaba en el suelo, sufriendo de un agonizante dolor, mientras Tom sostenía su varita con los ojos oscuros. Hermione abrió su boca para gritar pero ni un sonido salió de esta, así que se limitó a mantenerse quieta, tratando de aguantar y esperando que el calvario terminara lo antes posible.
Nunca antes había sentido un dolor tan profundo.
—Granger, nunca más vuelvas a tocarme sin mi permiso. –masculló Tom Riddle con voz cargada de enojo pero ella sintió algo más tras sus duras palabras. ¿Una incertidumbre, tal vez? ¿Una pizca de miedo? Un fuerte chillido escapó entre sus labios al sentir que el crucio se hacía más fuerte, su cuerpo se estremeció y con impotencia sollozó, tratando de calmar el escozor de su piel, él suspiró antes de levantarla sin mucho esfuerzo y la lanzara a la cama, arropándola. Hermione no era capaz de entender las reacciones del brujo, ¿cómo podía en un segundo estar atacándola y al siguiente arrullarla como si fuese un padre cariñoso?:- Duerme un poco, Granger, y no preguntes por qué demonios estas aquí porque eres lo suficientemente inteligente para sumar uno y uno.
Hermione se envió un pequeño hechizo que detuvo la hemorragia nasal, y lentamente se movió hasta quedar recostada sobre el extremo más alejado de Riddle donde se acurrucó y sus ojos se cerraron con cansancio mientras silenciosas lágrimas se deslizaban por su rostro.
Sin darse cuenta cayó en los brazos de Morfeo, deseando no volver a despertar en la dura realidad que estaba viviendo.
-X-
Tom Riddle se paseó de un lado a otro, con una mueca de desprecio adornando sus bellas facciones, era evidente que estaba furioso. Un profundo gruñido de molestia escapó de sus labios cuando se deslizó de regreso a su habitación y clavó los ojos en la cama, donde Hermione Granger descansaba envuelta entre las sabanas en posición fetal.
Justamente después de haberla mantenido bajo la maldición cruciatus Tom se dio cuenta del grave error que acababa de cometer Granger definitivamente se cerraría incluso más que antes, la chica buscaba confianza y con su pequeña escenita iba a empeorar la situación. ¿Cómo demonios había perdido el control? ¡Él, que se reía de la demás gentuza por rebajarse y demostrar sus emociones, lo cual era jamás nunca perdió el control frente a nadie y ahora bastaba que la chica lo tocara y todo se fuese a la mierda! Pero, joder, la maldita mujer lo tomó por sorpresa. Nadie lo tocaba. Nunca.
Y su mano se había sentido extrañamente reconfortante.
Con lentitud se acercó a la castaña, con sus ojos fijos en su figura, ¿qué era aquello que le atraía tanto de ella? Él ciertamente conocía un puñado de mujeres mucho más hermosas que Hermione, con el cabello mucho más aceptable y modales bastante más refinados. ¿Tal vez se debía al hecho de que viniese de una de las familias sangre puras más importantes o a la inusual inteligencia que poseía? Su linaje le daba un punto a favor y su intelecto era refrescante pero hasta cierto punto, porque vamos, era evidente que ella podría interferir en su camino, y él no permitiría que nadie lo hiciera.
Entonces, ¿a qué se debía ese inusual interés?
¿Qué demonios era lo que lo estaba volviendo tan loco de esa mujer?
Hermione gimió, acurrucándose casi formando una bola de sí misma, y él se inclinó observando con el ceño fruncido la pequeña gota cristalina que colgaba en sus largas pestañas, la recogió con la yema de su dedo y la miró fijamente. Era una miserable lágrima.
Tom Riddle había visto demasiadas personas llorando antes, lágrimas verdaderas y otras muy falsas, pero jamás se interesó mucho en eso, era una patética muestra de debilidad de la cual él nunca había formado parte. Un extraño sentimiento se instaló en la boca de su estómago al ver que Hermione aún dormida continuaba llorando.
Volvió a la cama en silencio, recostándose a un lado de la muchacha, embriagándose con el aroma de su piel y ella, como si sintiese su presencia, rodó más cerca y recostó su cabeza contra su pecho desnudo. Tom inmediatamente se tensó y tomó su varita, dispuesto a despertarle con otra maldición, sin embargo, se detuvo a tiempo. No podía volver a cometer un desliz con la chica, de ahora en adelante tendría que comenzar a buscar la mejor forma de ganarse su confianza y de tenerla de su lado. Y por cómo se veían las cosas, tendría que tener mucha paciencia para conseguir su propósito.
—Harry, ayúdame.
Tom inspiró bruscamente, con su cuerpo tensándose otra vez, sintiéndose profundamente cabreado porque la chica volviese a confundirlo con ese tal "Harry". Sin siquiera detenerse a pensarlo, entró a la mente de la chica dispuesto a descubrir que tan importante era ese "Harry" en su vida.
Tom Riddle quería… No… él exigía respuestas de parte de la terca Gryffindor sangre pura.
-X-
Hermione Granger siempre se definió a sí misma como inteligente, práctica y cuidadosa, pero desde el momento en que puso un pie en 1943 su mundo había perdido el eje. ¿Y quién era el culpable? Tom Marvolo Riddle. El señor oscuro. Ya Sabes Quién. ¡Él la trajo aquí, sin ni una puta explicación y por si fuera poco ni siquiera parecía conocerla! Por su culpa, ella descubrió su pureza de sangre (de lo cual, no estaba nada orgullosa) y súmale a eso que un chalado llamado Perseus Granger se autodenominó su padre (por qué no lo era, ¿verdad?), quien viene y le comienza a buscar un prometido sin escuchar sus negaciones.
Al punto que la castaña quería llegar era que la noche anterior su mundo había terminado de desquebrajarse. El maldito Tom Riddle se atrevió a usar la maldición cruciatus en ella. Era la peor maldita pesadilla que había tenido que enfrentar.
—…Debería haber venido de inmediato, señorita Granger. Como bien debe saber la mordedura de las serpientes pueden ser graves.
—Le dije que teníamos que venir a un chequeo, pero es terca como una mula.
Hermione apoyó su frente sobre la camilla y cerró sus ojos para no ver la acusadora mirada que le enviaban la medimaga y su amiga. Si, ella lo sabía perfectamente. Pero también sabía que Nagini, la serpiente que se dio el festín con su pielcita no la había mordido con la intención de asesinarla.
Apretó sus ojos con fuerza mientras su mente volvía al incidente de la madrugada… Después de haberse quedado profundamente dormida, llorando asustada por haber hecho reaccionar de aquella brutal manera a Lord Voldemort, despertó gritando por sentir la intrusión de una persona en su cabeza pero por suerte Riddle no pudo leer nada sobre las cosas importantes que sucedían en el futuro. Ni de Harry. No entendió por qué demonios parecía tan importante su amigo, tomando en cuenta que por esta fecha definitivamente no debería saber nada en absoluto del niño que vivió.
Por las barbas de Merlín, Riddle estuvo a punto de saber todo. ¡Y eso era malditamente peligroso! Hermione decidió que no podría ni siquiera quedarse dormida de nuevo por el miedo a que él se metiera a su cabeza y descubriera la verdad. Toda la verdad.
Tras el confuso incidente, Riddle se había levantado de la cama y sin decir palabra ni dirigirle la mirada se marchó, dejándola por fin sola.
—Beba esto y se quedará aquí hasta que esta fiebre baje. ¡Y nada de estar moviéndose!
— ¿Puedo leer? –preguntó Hermione en forma de súplica.
—Puede. –aceptó la medimaga haciendo una mueca de diversión al oír los grititos entusiasmados de Minerva y Hermione:- Pero poco o probablemente la fiebre subirá aún más.
Hermione suspiró, aquello sonaba muy aburrido, pero era mucho mejor que ir a clases y encontrar a Riddle sin saber cómo reaccionaría.
Definitivamente ahora debía andar con más cuidado.
Con extremo cuidado.
-X-
La señora Granger se paseó por el amplio salón, con las manos enlazadas en su espalda, balbuceando cosas para sí misma, viéndose ligeramente preocupada. Tras varios minutos detuvo su paseo, moviendo su varita destapó una botella y se sirvió en una copa.
Vio como una lechuza blanca salía volando a toda velocidad desde el ala sur de la residencia y una profunda oleada de furia la cegó por completo.
— ¡Pussy! ¡Trae mis cosas, nos iremos de inmediato!
El repentino grito interrumpió la tranquilidad de la mansión Granger, el elfo apareció de forma inmediata, con las orejas bien altas y los ojos abiertos asemejándose a las pelotas de tenis, tras un chasquido de dedos apareció un pequeño bolso.
—No tenía contemplado que Perseus se inmiscuyera. –gruñó la mujer mientras permitía que el elfo le colocara una capa, bebió un sorbo de vino antes de mirar al elfo con el ceño fruncido, luego con evidente sarcasmo preguntó:- ¿mi querido hijo sigue en su despacho?
—Sí, ama. Pussy lo ha seguido tal como el ama ha ordenado y el amo Perseus está enviando un montón de correo a las familias, Pussy descubrió que el amo está enviando cartas para comprometer a la joven ama Hermione… -contestó rápidamente el elfo, la mujer torció sus labios con disgusto y negó furiosa.
—Bien, tendré que moverme rápido. Hay que encontrar la manera de sacar a mi pobre nieta de los planes del idiota de mi hijo. Es mi deber sacar adelante a esta familia y Merlín sabe que si permito que Perseus siga con sus absurdos objetivos terminará arruinándolo.-ella detuvo su aireado discurso para terminar de beber de la copa y luego hacerla desaparecer:- Vámonos, Pussy. No retrasemos lo inevitable.
Realmente esperaba que su nieta solo hubiese heredado rasgos de Melina o los Granger estarían perdidos. El elfo obedeció con rapidez, sosteniendo a su ama antes de desaparecer con un destino fijo: Hogwarts.
Enero de 1998, Mansión Malfoy Manor
Draco no podía aguantar otro maldito minuto encerrado en esa puta pieza. Siempre había adorado su habitación, pero tras horas de estar reclutado en el cuarto definitivamente había cambiado de opinión, estaba tan aburrido que incluso ordenó su closet, ¡Él! ¡Haciendo labores de un elfo domestico! Apestaba ser prisionero en su propia mansión, cuando viese a su padre lo mataría por meterlos en esta mierda.
Bostezó, profundamente aburrido, mientras observaba con aire distraído por la ventana, repentinamente los animales que su madre había cuidado con tanto amor comenzaron a escapar despavoridos, alertándole de la llegada de algún peligro. Se inclinó para poder visualizar mejor la escena y se encontró perdiendo la respiración.
Lord Voldemort había regresado y traía consigo a Granger. El mago oscuro caminaba con su habitual arrogancia, cargando entre sus brazos a Hermione, su cuerpo venía cubierto por una gruesa manta y su cabeza colgaba de una forma apoco natural que por largos segundos aterró a Draco. Parecía que estuviese muerta. Joder, debería haber imaginado que Voldemort solo buscaba a la chica para quitarla de su camino, ¿qué coño había estado esperando? ¿Qué la tratara como a una reina?
Su corazón palpitaba con tal rapidez que creyó que explotaría, le dio un fuerte puñetazo al vidrio deseando que se rompiese y le dejase espacio para salir de su dormitorio, pero como era de esperar no sucedió nada. Frustrado lo único que pudo hacer fue continuar mirando, torturándose por no haber sido capaz de salvar a la sabelotodo sangre sucia.
—No está muerta, hijo.
La suave pero certera declaración lo hizo dar un pequeño salto, con rapidez se giró para enfrentar a su madre quien al parecer llevaba un par de minutos en el lugar, torció sus labios con disgusto y se obligó a soltar un bufido desdeñoso.
— ¿Y qué te hace creer que estoy preocupado por la sangre sucia, madre? –espetó duramente, sintiéndose un poco culpable al ver la tristeza en los ojos de la mujer quien se enderezó brindándole una torcida sonrisa sabionda. Ella acarició fugazmente su cabello antes de mirar por la ventana hacia Voldemort que ladraba órdenes sosteniendo a Granger de una manera protectora que casi hizo gruñir a Draco.
—Quita tus ojos de ella, muchacho. Fijarte en la chica Granger no traerá nada bueno a tu vida. –comentó Narcisa sonando tan agobiada que el ceño de Draco se frunció automáticamente, él no estaba acostumbrado a oír tal desplante de emoción en la voz de su madre.
—Una vez más, madre, ¿qué te hace pensar que estoy interesado en la sangre sucia? –escupió él entre dientes tratando de no ponerse de pie y destrozar las cosas de la habitación, Narcisa soltó un suspiro desdeñoso antes de comenzar un frenético paseo.
—No se trata de su estatus sanguíneo Draco. –indicó Narcisa con su voz temblorosa, hizo una mueca y ondeó su mano.- Ella es la mujer del señor tenebroso.
El estómago de Draco se anudó y se giró a verla con una expresión profundamente asqueada. Granger, la mujer de Voldemort, no eso no podía ser cierto, ella era suya. Hermione Jean Granger, era suya desde el jodido día en que había puesto un pie en la estación King Cross y le sonrió como nunca nadie lo había hecho: con sincera ternura e inocencia. E incluso después de enterarse que era una sangre sucia, el profundo interés que había despertado en él no se aplacó ni en lo más mínimo… A medida que iba creciendo, Draco tenía la certeza que tarde o temprano conseguiría engatusar a la chica y convertirla en algo más que su "enemiga".
Sus puños se apretaron y su cuerpo tembló producto de la furia, lo que jamás se había imaginado era que tendría como competencia a Voldemort. Joder. ¿Cómo diablos iba a pasar siquiera por su cabeza que un decrepito brujo se interesaba en Granger? En la sangre sucia de todas las malditas personas del mundo. Maldito pedófilo de mierda.
— ¿Por qué la escogió a ella? –cuestionó Draco con repentina suspicacia, él sabía que la chica era inteligente, guapa y su magia era superior a la del resto de personas que conocía, pero seguía siendo una sangre sucia.
—Es todo una farsa, Draco. –admitió Narcisa con la mandíbula apretada, Draco alzó sus cejas sin comprender a qué se refería exactamente su madre, ella dio una cautelosa mirada a la puerta y luego evitó su mirada.- Los Granger's fueron una de las familias mágicas más importantes y Hermione es la heredera de generaciones de grandes magos…
— ¿Qué locura estás diciendo, madre? –gruñó Draco clavando sus atormentados ojos de mercurio liquido en la mujer que se encogió ligeramente, todavía evitando su mirada, las palabras de su madre se instalaron profundamente en su cerebro y de golpe comprendió que ella estaba lejos de estar bromeando. Hermione Granger no era una sangre sucia.- ¿Por qué no me lo dijiste antes?
Draco torció su boca en un gesto de repulsión cuando trató de tocarlo, clavando sus ojos en su madre como si fuese una extraña, Narcisa retrocedió como si la hubiese bofeteado y por un largo segundo se vio profundamente descolocada, luego se enderezó, con su cuerpo tan tenso que parecía una estatua. Si él hubiese sabido… Joder, Granger ya sería su mujer y no tendría que estar viviendo esta maldita agonía.
—Porque habrías ido tras ella, Draco, y eso significaba que todos estábamos sentenciados. Solo hice lo que cualquier mujer haría: proteger a su familia. –espetó ella duramente antes de marcharse con la cabeza en alto.
Cuánta razón tenía su madre, pensó Draco regresando su mirada al lugar donde Voldemort continuaba cargando a la Granger, y así como sabía que a él no le hubiese importado en absoluto arriesgar la vida de su familia por un capricho tan grande como el que sentía por Hermione.
Después de todo, hace mucho tiempo él había decidido que la chica sería suya y absolutamente nadie interferiría en sus planes. Draco apartó la mirada de la escena comenzando a trazar una estrategia para arrancar a la castaña de los brazos del mago oscuro.
Voldemort hizo una mueca de puro desprecio al notar la mirada fija del muchacho Malfoy clavada en Hermione, pobre chico todavía no comprendía que este juego había terminado en el mismo momento en que comenzó y el ganador definitivamente no era el rubio. Aun así, sería divertido ver que intentaría hacer el chico. Hasta donde llegaría antes que él destruyera todas sus tontas ilusiones.
Pero por ahora, tenía que enfocarse en la chica que descansaba entre sus brazos. Y realmente necesitaba dejar de oír el lloriqueo de Nagini, que se hacía cada vez más insoportable, clavó su mirada en Luna quien temblaba de forma excesiva, chasqueó los dedos y un elfo apareció rápidamente frente a él, cabizbajo y aterrado.
—Lleva a la señorita Lovegood a una habitación. Nagini, ve con ella y no regreses a mi hasta que te hayas calmado.
Con esas ultimas órdenes y dejando al puñado de mortifagos mirándole boquiabierto, desapareció a la habitación que habían preparado para Granger, con un simple movimiento de varita llenó la bañera, luego desvistió a la chica y le dio un largo baño. Disfrutando de la suavidad de su piel, prácticamente saboreándola, embriagándose con su aroma… Si estuviese despierta… Pero no lo estaba y no lo estaría por un tiempo incalculable.
La poca paciencia que poseía se estaba agotando a niveles alarmantes así que tendría que interferir para acelerar el regreso de Granger.
-x-
—Ya terminaron los exámenes, mi señor –anunció Bellatrix dándole una mirada anhelante a Voldemort quien cabeceó para que continuase.- Las medimagas dicen que la muchacha está en perfectas condiciones, tiene una pequeña anemia pero la están estabilizando.
—Entonces, trasládenla inmediatamente a mi habitación. –ordenó bruscamente Voldemort y Bellatrix abrió sus ojos de forma excesiva.
—P-pero e-ella no h-ha despertado –balbuceó la mortifaga con voz chillona.
—Y no lo hará pronto. –ladró Voldemort fulminándola con la mirada, luego con voz sedosa agregó.- La quiero en mi habitación, ahora.
—C-Como usted diga m-mi señor. –murmuró Bellatrix haciendo una profunda reverencia antes de salir disparada a obedecer la orden del mago oscuro.
Nagini entró a la habitación de forma silenciosa, arrastrándose hasta sus pies, enrollándose en su pierna y apoyando su cabeza en el brazo del brujo.
—Tranquila, Nagini, tu querida ama está bien. –espetó de forma burlesca, Nagini frotó su nariz contra la palma de su mano y siseó duramente.
— ¿Volverá pronto?
—No lo creo –admitió Voldemort a regañadientes luego hizo una mueca y acarició la piel de la serpiente.- Quiero que vigiles cuidadosamente a Malfoy.
— ¿Lucius Malfoy?
—No, Nagini. Hablo de Draco Malfoy.
La serpiente siseó entusiasmada por la misión y antes de marcharse le dio un largo vistazo a la chica que dormía en la cama, a medida que cruzaba la puerta, su largo cuerpo comenzó a volverse invisible.
Hogwarts, septiembre de 1943
Hermione reacomodó uno de los mechones de su cabello tras su oreja, con su vista perdida en el imponente paisaje que se extendía frente a sus ojos, por un largo minuto se permitió absorber la calma del sitio. La brisa volvió a desordenar su cabello y ella sonrió sutilmente, maravillada por el silencio del castillo. Desde que puso un pie en Hogwarts en 1991 jamás catalogó al colegio como un lugar "silencioso" sino todo lo contrario, al lugar que fueses siempre encontrarías alumnos bulliciosos en busca de problemas y ella nunca se sintió muy cómoda con sus ruidosos compañeros, así que buscaba refugio en la biblioteca, la única zona que parecía estar exenta de los molestos adolescentes.
Debía admitir que esta época se sentía más acogedora, más sencilla y despertaba una sensación de pertenencia que Hermione nunca antes había sentido, y aquello realmente estaba causando un sabor agridulce en su corazón, porque comenzaba a sentir que estaba traicionando en más de una forma a sus amigos y familiares.
Por las barbas de Merlín, se estaba acostumbrando al lugar, comenzaba a socializar más con la gente y estaba enviando a la mierda las reglas del tiempo que conocía. ¿Desde cuándo ella hacía algo como eso? Aparentemente el estar en los 40' le estaba afectando más de lo creíble.
Suspiró, mordiendo su labio inferior y bajó su vista al libro que estaba descansando sobre su regazo, acababa de encontrar una teoría interesante sobre los saltos en el tiempo, pero eran solo especulaciones y nada aseguraba que servían, así que tuvo que descartarla. No podía arriesgarse a seguirla y terminar perdida en otra época, o peor, quedarse en el límite de tiempo-espacio y vivir vagando en la nada.
Un grito ahogado escapó de sus labios cuando sintió la fría piel escamosa de una serpiente enroscándose alrededor de su pierna, reptando hacia su regazo. Ella rápidamente sostuvo su varita y se levantó de un salto, dejándola caer sin muchas contemplaciones, y retrocedió tratando de mantener una distancia del animal.
—Nagini –susurró Hermione estremeciéndose al ver los astutos ojos de la serpiente clavándose en su herida que ya comenzaba a cicatrizar gracias a los cuidados de la joven madame Pomfrey.
—Ama –saludó de regreso la serpiente y Hermione hizo una mueca, pensando duramente por qué diablos podía comprender lo que decía la pitón, pero luego lo asoció a la maldita conexión que habían creado el reptil y su maldito amo.
—No me llames así –espetó Hermione torciendo sus labios en una mueca de incomodidad, la serpiente ladeó su cabeza y luego lentamente asintió.- ¿No es peligroso que salgas sola? ¿Dónde está Riddle?
—Escapé para ver al ama porque escuché rumores detestables. –respondió Nagini serpenteando hacia ella, Hermione estrechó sus ojos desconfiada y saltó hacia atrás, recuperando rápidamente la distancia.
— ¿Qué rumores?
—Dicen que el ama está preocupada por su futuro compromiso.
—Pft, hay cosas que no cambian. En Hogwarts realmente se esparcen rápido los rumores.
— ¿El ama se casará con otra persona? ¿Qué sucederá con mi amo?
—y-yo… ¡Por supuesto que no me casaré con tu amo! –respondió Hermione acalorada, una risita un tanto histérica escapó de su boca y Nagini siseó ofendida, tras un parpadeó saltó hacia ella, dispuesta a atacarla, la castaña maldijo entre dientes y trató de salir del camino de la enfurecida serpiente pero una esfera grisácea la envolvió de golpe, evitando el "amoroso" mordisco de la mascota de Riddle. Inmediatamente después, un elfo apareció interponiéndose entre ambas con los brazos extendidos y viéndose mortalmente serio.
— ¡Nadie ataca a la pequeña ama en presencia de Pussy! ¡Pussy la cuidará de cualquier mal!
Y con esa feroz frase, chasqueó sus dedos y Nagini salió disparada contra un árbol, Hermione jadeó preocupada por la pequeña enojona serpiente, pero antes de poder acercarse a cerciorarse de su estado, el elfo tomó su mano y la hizo desaparecer con él. Apenas puso un pie en el suelo, tropezó y por inercia protegió su rostro, pero el golpe nunca llegó puesto que cayó directo a unos cálidos brazos. Alzó su mirada para agradecerle a la persona que la acababa de salvar del impacto y se encontró perdiendo la respiración, una mujer que ella conocía demasiado bien.
— ¿A-abuelita Jean?
—Hola querida Hermione –susurró la mujer con voz cariñosa y acomodando su cabello tal como lo hacía cuando era pequeña, luego le dio un pequeño golpecito en la nariz.- ¿Cómo ha estado mi nieta favorita?
Hermione sollozó explosivamente y prácticamente se derrumbó en los brazos de la mujer, su cabeza abombándose con imágenes en que su abuela le decía exactamente lo mismo, ¿cómo era posible? ¿Cómo? No importaba en absoluto, encontraría respuestas más tarde, ahora solo podía disfrutar del inesperado consuelo que encontró en el aquel abrazo.
-X-
Tom clavó sus ojos en la rendija de la puerta donde se deslizó Nagini, moviéndose con rapidez, dirigiéndose hacia su cama, donde se acurrucó con pereza.
— ¿Se puede saber dónde demonios estabas?
—Estaba hablando con el ama. –respondió Nagini con sus ojos apenas abiertos, Tom hizo una mueca y se inclinó hacia la serpiente acariciando su piel.- la encontré en el lago.
— ¿Ya se escapó de la enfermería? Esa mujer no tiene arreglo. –escupió de forma burlesca, luego estrechó sus ojos de forma pensativa.- ¿Estaba sola?
—Sola.
— ¿Qué dijo?
—Que no se casaría con el amo. –siseó Nagini furiosa, Tom parpadeó lentamente y alzó sus cejas, sintiéndose un poco divertido ante el enfado de la serpiente pero a la vez molesto con la respuesta.- No dijo con quien se casaría, pero el amo no permitirá que se la quiten, ¿verdad? El ama es su mujer, nadie se debería interponer en su camino…
—Basta Nagini, este tema no te incumbe. –espetó duramente Tom, Nagini bajó su cabeza en un gesto de respeto y él se paseó por la habitación con sus facciones tensas.- ¿Qué más dijo?
—No pude hablar más con ella, un irrespetuoso elfo interrumpió nuestra conversación y se la llevó. –gruñó Nagini ofendida.
— ¿Un elfo del colegio?
—No, amo, ese no era uno de los sirvientes de Hogwarts. –contestó Nagini con excesiva seguridad.
—Ah, un elfo de los Granger. –murmuró Tom antes de perderse en sus pensamientos, Nagini reptó hasta apoyar su nariz contra su pierna.- ¿Qué?
— ¿El amo cree que van a comprometerlo con el ama?
—No. –respondió Tom con brusquedad. Definitivamente, no iban a comprometer a una Granger, la última Granger, con un mestizo, ni siquiera porque se trataba del heredero de Salazar Slytherin. Sus puños se apretaron de forma inconsciente y clavó sus ojos en la nada, sumamente molesto ante la perspectiva de Hermione casada con otro hombre.
Bufó de forma despectiva, a él no le importaba con quien comprometerían a Granger, era solo un estorbo en su camino, una maldita distracción y tenía que acabar con ella de raíz, y la única forma que conseguiría sacarla de su sistema era encontrando las respuestas que estaba buscando.
Y ante todo, necesitaba saber quién demonios era Harry.
-X-
Minerva McGonagall caminó con rapidez hacia la enfermería, sabía que algo iba mal con Hermione, si bien no la conocía hace mucho tiempo, se metió rápidamente bajo su piel y se notaba que era una buena persona así que no fue muy difícil hacerse su amiga. No sabía por qué, pero tenía un fuerte presentimiento que el extraño comportamiento que su nueva compañera estaba teniendo se debía a Riddle. Aunque no podía esperar mucha cordura, la chica era una Granger y la familia era bastante extraña. Se sonrojó ante sus pensamientos clasistas y los desechó con rapidez. Sabía que Hermione era distinta a todas las personas que conocía, era independiente, sus valores morales estaban más que claros y tenía grandes oportunidades para su futuro, las cuales se podían ir al infierno por culpa de su padre que quería comprometerla cuanto antes.
Ella sabía lo que era que estuviesen molestándote con eso de casarse, su madre siempre estaba fastidiándola para que encontrara un novio, pero al menos la bruja no la obligaba a contraer matrimonio. Todavía. Se estremeció y entró a la enfermería con semblante pensativo.
—Buenos tardes, señorita Pomfrey, vengo a visitar a Hermio-
— ¡Oh, ni siquiera digas su nombre! ¡Esa muchacha va a meterse en grandes problemas cuando la vea! ¿Puedes creer que se escapó? ¡La mordida de serpiente no es un juego! –espetó violentamente Madame Pomfrey con la boca torcida por el disgusto y sus ojos echando fuego, Minerva tosió un poco intimidada por la apariencia de la medimaga y luego palmeó su mano tratando de calmarla.
—Apenas la encuentre, voy a traerla para que la regañe. Perdone por las molestias. –dijo Minerva con una tensa sonrisa, luego giró sobre sus talones y salió del lugar tan rápido como había llegado. Un pesado sentimiento de preocupación se instaló en su estómago y se preguntó si la castaña estaba metida en algo oscuro. Subió los peldaños de dos en dos, dirigiéndose de forma automáticamente hacia la biblioteca, cuando estaba a punto de entrar, pisaron su capa, imposibilitándole moverse. Ella gruñó y tironeó su manto sin molestarse en mirar de quienes se trataba. Conocía bien al grupito que se divertía molestándola.- Oh mierda, vayan a molestar a otro lado, estoy sumamente ocupada para tener que lidiar con ustedes.
—Uy, que genio traes McGongall. –espetó Rosier divertido.
—Solo queríamos hacerte una preguntita, McGonagall. –gruñó Nott con una sonrisa malvada antes de levantar su pie, causando que casi fuese a dar al suelo, ella se enderezó rápidamente y apretó sus labios antes de continuar su camino.
— ¡McGonagall, te estamos hablando! –espetó Reagan Lestrange mirándola con furia asesina, Minerva resopló y se cruzó de brazos enfrentando al grupito de Slytherin, sus ojos se apartaron rápidamente de Abraxas Malfoy quien estaba recostado en el barandal con una pose despreocupada. Maldito Malfoy, de todos él era el peor.
— ¿Qué parte de "estoy sumamente ocupada para tener lidiar con ustedes" no entiende tu cerebro subnormal, Lestrange? –espetó Minerva con brusquedad, Rosier soltó una carcajada digna de una hiena y Reagan alzó su varita con rapidez pero ella le miró con indiferencia lo cual pareció enfurecerlo aún más.
—Es sobre Granger. –intervino Malfoy haciendo que sus amiguitos se quedaran en silencio, dándose codazos y riéndose entre dientes, ella apretó sus puños y se obligó a mirarlo.
—Hablen rápido.
—Solo queríamos saber quién es el futuro esposo de Granger. –ronroneó Abraxas con una sonrisa que le quitó el aliento, Evan aprovechó su descuido para pasar un brazo por encima de su hombro meneando sus cejas de forma sugestiva y Minerva le dio un rápido manotazo antes de mirarles de forma aireada.
—Prometo que cuando lo sepa correré a contarte, Malfoy –espetó con palpable sarcasmo. Rosier, Nott y Lestrange rieron pasando por alto el sarcasmo y Minerva tuvo que esforzarse para no utilizar una de las maldiciones imperdonables contra ellos, por suerte, se apresuraron a marcharse, Abraxas, en cambio, pasó por su lado con una mirada burlesca.
—Si sabes lo que te conviene, harás exactamente eso, Minerva. –susurró contra su oído, dándole un rápido mordisco al lóbulo de su oreja, intercambiaron una desafiante mirada y ella sintió que se perdía en las profundidades de aquellos plateados ojos, él se mojó los labios antes de marcharse tras sus tarados amigos.
Ella se recargó contra la pared, con una mano sobre su corazón y los ojos apretados con fiereza, tomó una inestable respiración antes de salir disparada a la biblioteca, sabiendo que ahora más que nunca tenía que encontrar a Hermione.
Un mal presentimiento se instaló en su estómago, Minerva supo de inmediato que algo realmente feo se estaba construyendo y trató de ignorarlo pero le fue sumamente difícil.
Enero de 1998, Mansión Malfoy Manor
Voldemort hizo una mueca de profundo hastío al oír los gritos del chico Potter mezclándose con los aullidos agónicos de Hermione Granger, apenas llevaba un par de minutos en esta habitación y ya quería comenzar a enviar avadas a los presentes, sin embargo, se contuvo con esfuerzo sobrehumano.
— ¿Qué te hicieron? ¡Hermione, despierta, soy yo! ¡Soy Harry, Mione! –chilló el maldito niño-que-vivió, sosteniendo a la chica y meciéndola con desesperación, Voldemort puso los ojos en blanco con evidente desprecio y se obligó a apartar la mirada, Lovegood estaba en un rincón, con el chico Weasley recostado en su regazo, pareciendo más muerto que vivo.
—Cierra la boca, Potter, ella no te escucha. –anunció el señor oscuro apoyando la mano sobre la frente de la castaña quien inmediatamente dejó de gritar y colapsó con una expresión de profunda tranquilidad, Harry lo miró boquiabierto sin dejar de mecerla.- Lovegood, no te encariñes con la próxima comida de Nagini.
La chica le observó con sus enormes ojos azules pareciendo profundamente afectada por sus palabras, su labio inferior tembló y se aferró al chico con fuerza.
—Eres un monstruo, Tom Riddle, y mientras sigas siéndolo ella no te aceptará. –espetó la muchacha con un brillo desafiante que lo divirtió.
— ¿De qué hablas, Luna? ¿Qué coño está sucediendo? –cuestionó duramente Harry incapaz de comprender lo que estaba sucediendo, la rubia negó lentamente bajando su cabeza y acariciando el cabello de Ron. Voldemort bufó de forma despectiva y ondeó su varita, inmediatamente un mortifago estuvo arrodillado frente a él.
—Lleva a los rehenes a sus aposentos –ordenó con brusquedad. Luna gritó cuando trataron de arrancar al chico de sus brazos, forcejeando desesperada para que no lo llevaran de vuelta a los calabozos, buscó a Nagini pero la serpiente parecía totalmente ajena a su horrenda situación. Ambos estaban muy débiles, si los encerraban una vez más, terminarían muriendo.
—Por favor, por favor, si ellos mueren Hermione jamás se lo perdonará… -exclamó con desesperación, Voldemort gruñó profundamente y dio varias zancadas antes de levantarla por el cuello, apretando con fuerza su tráquea, haciéndola perder de forma inmediata la respiración.
—Tú no eres nadie para darme sermones, Lovegood. ¿Crees acaso que la conoces mejor que yo? –escupió duramente zamarreándola y luego lanzándola al suelo, ella tosió, tratando de volver a respirar y lágrimas amargas se deslizaron por su rostro.- No trates de manipularme de forma tan estúpida, muchacha, no olvides quien soy.
—Jamás debí hacerlo. –aseguró Luna mirándole con repulsión, se puso de pie tambaleante y le dio una aireada mirada a Nagini quien se enrollo sobre sí misma y escondió su cabeza.- Tampoco olvido quien es Hermione, pero creo que con los años tú si lo has hecho. Si Ron o Harry mueren, ¿qué vas a decirle? ¿Qué fue un accidente? Ella jamás lo perdonaría, aunque lo fuese.
—Vete a tu habitación, chica, antes que te asesine o aun peor que mate a tu querido pelirrojo.
Ella lo miró con profunda tristeza antes de girar sobre sus talones y moverse hacia la salida con pasos lentos y cansados, Voldemort respiró pesadamente, mortalmente furioso por las palabras de la rubia, quien se detuvo en el umbral de la puerta.
—Si no haces nada por cambiar las cosas que te alejaron de ella, no conseguirás nada al traerla de regreso, el esfuerzo no valdrá la pena.
Y con aquella última frase, la rubia se marchó, y los gritos de la castaña se volvieron más fuertes, desgarradores y nadie más que Nagini pudo ver la preocupación del señor Oscuro que bien sabía que las palabras de la Revenclaw cargaban con una pesada verdad. Oh, pero la chica Lovegood había corrido una suerte muy grande al no ser asesinada por la pesada furia que despertó en Voldemort. Ella solo se había salvado porque tenía un rol bastante importante en los planes de aquel que no debe ser nombrado.
Hogwarts, 1943
Orion Black tomó la carta con las manos temblorosas y maldijo sonoramente, mientras la leía por milésima vez con la misma incredulidad que sintió cuando llegó, trató de convencerse que era una mala broma de su hermano o de su primo, pero la verdad estaba escrita en negrita. Los Granger querían que el heredero de los Black's participara en la ceremonia de selección para el matrimonio de la heredera. Gritó furioso, empujando las cosas que descansaban sobre su escritorio y pateó su baúl, pasando las manos por su cabello y jalándolo con fuerza. ¡Maldita sea! ¿Por qué coño tenía que escogerlo a él? ¡Malditos hijos de perra! No sabían en lo que lo acababan de meter. La puerta de la habitación se abrió y por esta entraron Abraxas junto a Avery quienes se detuvieron en el umbral para observar los destrozos que había causado. Malfoy se lanzó a su cama con las manos tras su cabeza y Humphrey le miró con una ceja alzada.
— ¿Se puede saber qué diablos sucedió aquí?
—Nada que te importe. –espetó Orion apretando sus puños, sin dejar de temblar, Abraxas chasqueó su lengua y Avery se limitó a fulminarlo con la mirada.
—No creo que nada sea la respuesta correcta, Orion. –comentó una tercera voz, haciéndolo saltar, sus ojos se abrieron de forma desmesurada al ver a Tom, su cuerpo tembló de forma patética cuando el pelinegro alzó su varita, tras un par de segundos se dio cuenta que había ocupado un hechizo para ordenar y no para castigarlo. Su corazón latió tan fuerte contra sus costillas que temió sufrir un infarto. Aunque morir como un puto muggle sería bastante mejor que sufrir bajo la varita del chico Riddle.- ¿Vas a explicar que sucedió para que perdieras el control y me desobedecieras?
Orion aclaró su garganta y bajó su cabeza sumamente avergonzado, inspiró lentamente y susurró:- Acabo de recibir una carta de mis padres.
— ¿Acaso hay problemas en el paraíso Black? –interrumpió Abraxas pero guardó silencio rápidamente al notar la mirada de Riddle, Orion apretó sus labios con la mirada perdida y Tom chasqueó sus dedos.
— ¿Y bien, Orion, qué tenías que decir? –preguntó Tom con evidente impaciencia.
—Han sido contactados por Perseus Granger. –balbuceó Orion con rapidez, la tensión de la habitación se disparó repentinamente a niveles insospechados, Avery los observó en silencio y Abraxas hizo una mueca antes de mirar en otra dirección.
—El hombre está desesperado por casar a la heredera, le ofrecerá la mano de Granger a todos las sangres puras que se les cruce. –comentó Avery de forma cuidadosa, Orion apretó sus labios y gruñó de forma casi animal.
—Básicamente, Granger está siendo entregada en bandeja de plata al mejor postor. -anunció Abraxas alzando sus cejas y luego enderezándose mirando con curiosidad a Orion.- Vamos, hombre, escupe el resto, no puedes estar tan enojado porque tus padres han decidido sacar a Walburga de tu camino.
—No soy yo el que tienen contemplado para casarse con Granger.
—Oh. Alphard. –dijo Abraxas repentinamente viéndose muy satisfecho, sonrió ampliamente y volvió a recostarse con las manos detrás de la cabeza.- El cabrón se casará con Granger, ¿eh?
Un sepulcral silencio se apoderó de la habitación cuando Tom se enderezó con las manos en los bolsillos, el aura asesina que proyectaba hizo que los muchachos apartaran la mirada con rapidez. Avery apretó sus labios para no sonreír puesto que estaba esperando una reacción del chico desde que Orion abrió su bocota. Era primera vez que sentía que Riddle era totalmente humano. Era jodidamente divertido ver los celos del joven Lord Oscuro.
—No podemos permitir que Alphard se quede la señorita Granger, ¿no creen? –mencionó él con tanta calma que puso los pelos de punta de sus seguidores.- Avery, vigila a la chica. Abraxas ve a hablar con Minerva, la mujer está metiendo su nariz donde no le incumbe, asegúrate de sacarle información de seguro sabes de qué manera hacerlo…
Orión tosió para esconder una carcajada y Avery aguantó estoicamente la sonrisa burlesca en su rostro, Abraxas se encogió de hombros y sonrió locamente. Tom alzó una ceja haciendo que rápidamente volvieran a ponerse serios, él continuó:- Orion, sería una buena idea que nadie se enterara de esto. Nadie.
Y con esas órdenes, él se marchó.
-X-
Tom clavó sus ojos en la entrada del Gran Comedor, llevaba casi diez minutos que Granger apareciera, no porque estuviese preocupado por su salud o por su estado anímico, nah, a él le preocupaba que la maldita bruja fuese corriendo a contarle a Dippet del pequeño desliz que había sufrido la noche anterior, o peor, a Dumbledore. Eso le causaría problemas con los que prefería no lidiar, al menos no todavía. Bebió un pensativo sorbo de jugo, ignorando los chismorreos de sus compañeras que parecían estar apostando con quien terminaría casada Hermione.
Nagini se movió suavemente sobre su regazo, demandando su atención, él bajó la mirada tras asegurarse que nadie le estuviese observando y alzó una ceja a modo de pregunta.
—El ama se está acercando.
— ¿Viene sola? –cuestionó en un pequeño susurro, cubriendo su boca con el vaso, Nagini cerró sus ojos y tras unos segundos negó.
—No, está acompañada por alguien muy poderoso. Una mujer si no me equivoco. –contestó la serpiente con suavidad. Tom hizo una mueca, sintiéndose ligeramente alarmado por la respuesta, y golpeó su dedo índice contra la mesa en un ritmo constante. Seguramente Granger no le iría con el cuentecito a su familia, era demasiado valiente y orgullosa para hacer algo como eso, pero no la conocía del todo…
— ¿De qué hablan? –espetó con dureza, ni siquiera molestándose en cubrir su siseo furioso.
—De los Black's.
El vaso que sostenía explotó, el vidrio incrustándose en su piel y la sangre no tardó en deslizarse por su mano, Tom la miró con infinito placer, deseando que esta fuese la de Alphard Black. Su corazón comenzó a palpitar con euforia ante la oscura idea, cerró sus ojos imaginando la mejor manera de hacer sangrar al hechicero, hundiéndose rápidamente en sus lúgubres fantasías y así fue hasta que la chillona voz de Walburga rompiese su calma.
— ¡Oh, por Merlín, estás sangrando, Tom!
Tras darle una dura mirada, Tom deslizó su varita por su mano, quitando los trozos de vidrio tras eso procedió a curarla, tocando con su dedo índice la huella rojiza que por suerte no tardaría en desaparecer, realmente le molestaba la idea de tener marcas en su piel.
Repentinamente, notó que todas las conversaciones habían muerto y que en el Gran Comedor reinaba un profundo silencio, por un aterrador momento creyó que otras personas habían presenciado su pequeño error, pero después se dio cuenta que se trataba de dos mujeres que caminaban tranquilamente hacia la mesa de Gryffindor. Tom observó fijamente a la mujer mayor, parecía una copia de Hermione con un puñado de años encima, era más que evidente su parentesco. Conversaron en voz baja, pareciendo sumamente divertidas, Hermione repentinamente estalló en carcajadas, su rostro iluminándose de una forma natural enviando una oleada de calor por el cuerpo del Slytherin que extrañamente deseó caminar hasta ella y besarla frente a todos, para que supiesen que le pertenecía a él.
La castaña se sonrojó, cubriendo su boca, disculpándose rápidamente por sus espontaneas carcajadas, aquellos gestos no hicieron más que encender una llamarada de profundo deseo en el muchacho. Tom por un segundo anheló tumbarla sobre la mesa y perderse en su cuerpo, follarla hasta que olvidara el resentimiento que sentía por él. Su lujuria llegó a tal punto, que por un largo instante creyó que realmente se levantaría, cargaría a la chica y la llevaría a su habitación para terminar con eso, pero entonces la claridad volvió a él.
Tom Marvolo Riddle no se rebajaba ante nadie, muchísimo menos frente a la terca, malcriada y resentida molesta Hermione Granger.
Con esa firme idea apartó sus ojos de la chica, vagando por su mesa, hasta posarse en los hermanos Black's, Orion hablaba visiblemente enfadado en voz baja con Alphard pero el otro chico simplemente se encogía de hombros con indiferencia, Tom apretó sus puños decidiendo que era hora que aquel irresponsable muchacho determinara si se uniría a su grupo o no. Si aceptaba, tenía un puñado de sugerencias para su iniciación. Y si no lo hacía… también podía ocupar un par de ideas para hacerlo pagar. Sonriendo de forma maquiavélica salió del comedor sin darse cuenta que era seguido por la atenta mirada de la señora Granger quien le brindó una media sonrisa a su nieta con un plan armándose en su mente.
Yo solo te pido un reeevieeewwww~
