Dedicación:
Luna White 29: ¡¿Quién no se dejaría?! Tom es irresistible~ ¿En serio te sorprendí? Que emoción, me encanta sorprender a las personas. El juego de ellos es genial~ Creo que para que Hermione no elija me quedaré con ambos (: Los sacrificios que tenemos que hacer las autoras, tks, tks. XD Pobre Luna, tienes razón, ella ni se esperaba que llegara a los brazos de alguien como Perseus. Todo a su tiempo, ya habrán respuestas c: Lo prometo. Lucius… Me cae bien, pero creo que en esos momentos no. Perdón por tardar. Besos desde Chile c:
luzenlaoscuridad: Gracias por el comentario. (:
BlackAthena66: Holi c: Ay, ni yo me lo creo, a veces pienso que no lo escribo yo xD Gracias por el comentario, espero que algo de lo que pensaras salga en el capitulo, si no, pss… mándame un pm siempre podría hacer un one cuando me aburra –y me alcance el tiempo- xD Muchas gracias por pasarte. Saludos.
SorvoloMalfoy: Pss, sí, soy taaaan mala que lo dejé justo AHÍ. –muahahahhahahha- okay, no. ¿La señora Granger hizo malo a Tom? O.O no me esperaba eso xDDD Gracias por tu comentario, morí de la risa. Espero que te guste este capítulo porque a mí me fascinó :') Igual te dejaré con las dudas jiijiji
P.D: ¡gracias por pasar y por la paciencia!
susan-black7: Perdón por haber tardado, gracias por tu comentario, me sonrojé xD
Sabrina: ¡Sin palabras! Oh my god, dejé a alguien sin palabras. Wow. Impresionante ._.
Madelinedarkgirl: Lo leíste tres veces?! O.o :$ Dios, la estoy rompiendo hashfahsgfah broma, broma. Me gusta mantener la tensión, perdón, un beso gracias por haber comentado. (:
BonnieTargaryen: Holi~ Gracias por comentar, obvio que seguiré, aunque tarde voy a terminar. Muchas gracias por tus palabras, besos, nos leemos.
Disclaimer: ¡TODITO ES DE LA FANTASTICA JK ROWLING!
AN: Oh dios, 119 review, 68 favoritos, 45 seguidores. Sigo sin creerlo. –Rompe a llorar- ¡qué emoción! Gracias por su apoyo y perdón por la demora...
Capítulo 12:
Mansión Malfoy, 1998
Minerva luchó con la oleada de terror al escuchar los gritos, se derrumbó, sollozando y cubriendo sus oídos. Frente a ella la Mansión Malfoy se quemaba, dentro casi un centenar de personas chillaban y luchaban por salir con resultados nulos. Lord Voldemort, más parecido a Tom Riddle, miraba la destrucción con calma.
—Está bien, McGonagall, ellos asesinaron a muchas personas más de las que están muriendo ahí. –dijo Tom encogiéndose de hombros y hablando con naturalidad:- Solo apresuramos lo que tarde o temprano sucedería.
¿Apresuramos? Él había apresurado. Un instante estaban viendo el cuerpo inerte de Hermione y al siguiente, las estaba sosteniendo a ambas y desapareciendo. Luego, las puertas de la mansión se habían cerrado de forma hermética, sin hacer ni un solo ruido, al siguiente, se pudo oír las primeras señales de que algo malo sucedía dentro.
Luego, las llamas empezaron a ser visibles desde el exterior.
Merlín…
El ruido característico de la aparición la tomó por sorpresa, tras un pequeño bote se giró con su varita en alto, encontrándose de frente con la resignada sonrisa de Narcissa Malfoy quien tras una indecisa mirada a la casa se concentró en Lord Voldemort.
—Hice lo que pidió.
Ella no agregó nada más, ni un halago ni una muestra de respeto, de hecho, su mentón estaba alzado y sus hombros cuadrados. Narcissa se veía impecable, lo único que demostraba su miedo era el rictus de sus labios y la forma en que apretaba sus puños. Minerva se sintió un poco envidiosa de su actitud, porque inclusive ella temía a Tom.
— ¿Dónde está mi hijo? –preguntó la mujer tras un tenso y corto silencio.
—Pronto lo sabremos –dijo Lord Voldemort cubriendo su cabeza con su capa y haciendo un movimiento con su varita:- Narcissa lleva a McGonagall al refugio.
— ¿Dónde vas? –preguntó de forma inconsciente Minerva, él tomó el cuerpo de Hermione entre sus brazos y le dio una plana mirada.
—Tú encárgate de avisar que la guerra ha terminado. Cura a los heridos y difunde que Lord Voldemort ha muerto. –ordenó él antes de desaparecer.
Las mujeres cruzaron una mirada cautelosa y luego soltaron un suspiro a coro.
—Ha terminado –repitió Narcissa antes de romper a llorar, cubriendo su rostro, Minerva apoyó su mano sobre su hombro:- No sé dónde está Draco. Es lo único que me importa…
—Tranquila –dijo Minerva dándole un suave apretón:- Todo va a salir bien. Estoy segura. Ahora, vayamos a ayudar a la gente que lo necesita. ¿Querías ser medimaga, no?
—No… no los puedo ayudar, McGonagall. ¡Fueron torturados en mi casa! ¿Crees que confiaran en mí? Lo mejor es que busque refugio. Cuando el ministerio vuelva a…
—El ministerio no volverá. Voldemort no lo permitirá. Ha terminado la guerra, es cierto, pero el poder sigue en sus manos. –dijo Minerva antes de suspirar y negar:- Necesito tu ayuda. Me encargaré de que no seas juzgada.
Narcissa le dio una plana mirada antes de suspirar:- ¿Sabes más de lo que dices, cierto?
Minerva repitió el sonido:- Me gustaría no saber tanto.
Mansión Granger, 1943
Iba a comprometerse, hoy, con un sangre pura que probablemente seguía a Riddle. Un futuro mortífagos, un elitista y clasista Slytherin. ¡Santo infierno! ¡Ni pensar en que fuese el mismísimo Tom Riddle! Hermione deseaba jalar su cabello y gritar hasta quedar sin voz, mientras las preguntas abombaban su cabeza con fuerza; ¿Por qué la querría Voldemort en el pasado? ¿Cuál era aquel detalle que estaba perdiéndose?
Ni siquiera quería pensar en la posibilidad de tener como esposo a... Tom Riddle… ¿Cómo una persona podía ser tan compleja? Era una contradicción, pero su parte oscura era completamente visible para ella. Aun así, Hermione Granger, simplemente no podía dejar de pensar en él. Lo odiaba. ¿Lo hacía realmente?De eso ya no estaba tan segura, de hecho, nunca lo había estado ¿Cómo odiar a una persona tan magnífica como él?Sí,no había dudas de lo escalofriante que era, pero eso no le quitaba lo poderoso. Le temía y respetaba por partes igual.¿Pero odiarlo? Ella simplemente no se sentía capaz de odiar, después de todo odio era una palabra demasiado fuerte, tan fuerte como amor.
Amor. Hermione se miró fijamente al espejo, ¿sería capaz de amar a su futuro esposo? Probablemente no. Es decir, ¿Cómo amar a una persona a quien no conocía? ¿Una persona que tenía perjuicios y creencias que eran completamente opuestas a las suyas? Las posibilidades eran aun menores tomando en cuenta que jamás había sentido 'amor' por otra persona. Ni aquí, ni en la otra época.
Era increíble, pero de haber nacido y crecido aquí, Hermione se veía a sí misma casada con una persona como Tom Marvolo Riddle, por muy loco y aterrador que aquello sonara. Ahora, la simple idea y la amenaza del chico no hacían más que revolver su estómago.
Se acurrucó sobre la cama y dejó que su mente viajara al futuro. Pensó en la enorme sonrisa de Ginny, en la cálida mirada de Neville, en las palabras soñadoras de Luna, en las peleas con Ronald y en las largas e intensas conversaciones con Harry. Siendo sincera consigo misma, ya no tenía esperanzas de volver, lo cual, de forma increíble sacó un gran peso de encima. ¿Es que no debería estar más triste por aquello? ¿Por sus amigos? ¿Por la pérdida de la gente a quien amaba? ¿No tendría que sentirse culpable por continuar su vida y dejarles atrás sin dar una verdadera lucha?
Un firme golpe en la puerta la distrajo del malestar que comenzaba a filtrarse en ella ante sus reflexiones, inhalando profundamente para darse fuerzas, se levantó y abrió la puerta. Frente a ella una pequeña elfina cabizbaja dio una pequeña pero visiblemente respetuosa reverencia.
—Keika viene a arreglarla, voy a dejar a la señorita Granger tan guapa que todos los hombres pelearan con un gusto extra por quedarse con ella.
Lo que menos quería era aquello, pero no tenía nada que hacer contra su absurdo compromiso, primero no tenía donde ir tomando en cuenta que claramente nadie le aceptaría tras esa enorme rebeldía; segundo, no volvería a ser aceptada en Hogwarts ya que sería una deshonra para el colegio acoger a alguien como ella; tercero, no sería capaz de descubrir si en verdad no podía regresar a su época, es decir, a la época de Harry. Y eso era lo más importante. ¿Lo era?
Con la columna tensa, Hermione asintió con evidente malestar y se sentó frente al espejo, la elfina cepilló su cabello tatareando una suave melodía y después la apresuró a colocarle un apretado corsé. Incomoda, esperó que colocara la falda, pero en aquel momento la puerta se abrió con brusquedad, la elfina gritó o al menos lo intentó por que antes de que algún sonido saliera un hechizo le había dejado sin habla. Hermione tardó en comprender lo que sucedía a su alrededor, y cuando su mente reaccionó parecía ser demasiado tarde. Sus labios eran cubiertos por los de otra persona, oh y por si fuera poco, se trataba de Tom Riddle.
Intentó hablar, pero los adictivos besos del joven señor oscuro la envolvieron y borraron cualquier tipo de pensamiento coherente de su mente, esta vez, Hermione no luchó contra él. Se entregó gustosa al calor que le brindaba Riddle.
Ignorando la voz que susurraba que era realmente peligrosa la facilidad con que había caído en los encantos del Joven Señor Oscuro.
-X-
Minerva soltó un agudo grito de sorpresa cuando su lectura se vio interrumpida por el fuerte chasquido de la aparición, miró desconcertada al elfo, quien hizo una exagerada reverencia antes de tronar sus dedos con nerviosismo.
—El Ama Granger ha invitado a la señorita McGonagall a la ceremonia de compromiso de la joven ama. –anunció el elfo con suavidad.
—Pero… no sería adecuado… -susurró Minerva entornando sus ojos y mirando su closet:- Y no tengo que colocarme para la ocasión.
— ¡Eso no es problema para la señorita! ¡Pussy es capaz de ayudarle a estar a la altura de los amos Granger! –chilló el elfo antes de chasquear sus dedos, Minerva jadeó antes de bajar su vista al elegante vestido que el duende le había proporcionado:- ¡Pussy está feliz de ayudar a la señorita McGonagall!
—Gracias Pussy, pero… no sé si sea buena idea que asista a la ceremonia. –anunció ella removiéndose incomoda en su lugar, frunciendo pensativamente el ceño:- No encajaré.
—La joven Ama necesitará el apoyo de alguien. Usted es la única que podrá calmarla, temo que la señorita sea sobrepasada y… no pueda salir adelante. ¡Y ese chico no es una buena influencia para el Ama!
— ¿Qué chico, Pussy?
— ¡El señorito Riddle! –chilló Pussy viéndose profundamente alarmado:- ¡Es peligroso!
Minerva apretó sus labios y asintió, estando totalmente de acuerdo con el elfo, entonces Pussy le miró de forma suplicante. McGonagall suspiró y luego deslizó sus manos por encima del vestido verde agua:- Debo pedirle permiso a mis padres…
— ¡Pussy puede esperar! ¡Pussy está dispuesto a hacer de todo por el Ama Hermione!
Minerva asintió y salió de la habitación con el elfo pisándole los talones, bajó las escaleras y buscó a su madre, quien salió con una enorme sonrisa de la cocina la cual se extinguió al ver su elegante vestido.
— ¿De dónde sacaste eso, Minerva? –cuestionó alzando sus cejas, observándola de forma fría y calculadora.
—Lo envió mi amiga… -respondió Minerva a regañadientes.
— ¿Hermione?
—Ajá. –susurró Minerva antes de mirarla un poco inquieta:- ¿Mamá, puedo ir a su fiesta de compromiso? Será hoy.
— ¡Compromiso! –exclamó la mujer dándole una despectiva mirada a su hija:- ¿no te da vergüenza que tus amigas ya estén comprometidas y que tú no tengas ni un pretendiente?
—Madre… -murmuró Minerva resignada, enviándole una mirada suplicante.
—Muy bien, puedes ir. Pero regresas pronto porque el hijo de los McGregor vendrá a visitarnos.
—Sí, mamá, lo recuerdo –susurró Minerva con un suspiro cansado, la mujer asintió satisfecha antes de mover sus brazos de forma despectiva.
—Vete, vete. Y no vayas a ofender a nadie. –amenazó la mujer con un fiero ceño, luego suspiró sonando más que satisfecha y comenzó a murmurar para sí:- ¡Una Granger! ¿Quién iba a pensar que mi hija sería amiga de una Granger?
Minera volvió a suspirar y se marchó casi corriendo de la habitación, Pussy le dio una inquieta mirada a lo que ella se encogió de hombros y le envió una cansada sonrisa. Él sostuvo su mano y desapareció llevándola consigo.
-X-
La señora Granger soltó un suspiro satisfecho y canturreó una alegre canción entre dientes mientras movía su varita para terminar los arreglos de la mansión. Hace años que la casona no había estado tan limpia y presentable como en esa ocasión.
Pero valía la pena.
Sacudiendo una imperceptible capa de polvo de su vestido dejó que su mirada se posara en la familia Malfoy. Había algo raro en Abraxas. Entrecerró sus ojos viendo como él enviaba constantes miradas alertadas en todas direcciones. Habían sido los primeros en llegar, presumiendo de sus posesiones como siempre… pero Abraxas parecía mucho más introvertido y silencioso.
Y él definitivamente no era el "Abraxas Malfoy" al cual había investigado. Prácticamente podía ver las líneas del tiempo arrastrándose por su cuerpo, sin dudas era un Malfoy, pero éste era uno del futuro.
Frunció su ceño y movió su varita seleccionando los libros que podían ayudarle ante este imprevisto, enviándolos a su escritorio, retrocedió a las sombras al sentir los acerados ojos del viajante sobre ella, y chasqueó su lengua sintiéndose descontenta.
Su presencia no traería más que problemas.
— ¿Madre? ¿Qué está haciendo?
Ella tensó sus hombros y se giró a enfrentar a su hijo, hace años que Perseus había dejado de tratarle de una manera tan formal sin usar sarcasmo. Lo miró un poco sorprendida, pero aquel sentimiento rápidamente se transformó en cautela, sus ojos parecían algo perdidos y esa sonrisa floja era sin dudas producida por una maldición. Un Imperio y se trataba de uno fuerte.
¿Pero quién usaría aquella maldición contra un Granger? ¿Quién viviría para enfrentar las consecuencias?
Estrechó sus ojos, deslizando su mirada de forma pensativa por los asistentes, tras unos segundos reparó en una joven caminaba con pasos danzarines hacia los Malfoy quienes intercambiaban un par de palabras antes de volver a quedarse en silencio.
Encogiéndose ligeramente de hombros la Señora Granger giró sobre sus talones dándole una leve palmadita al hombro de su hijo, divirtiéndose por su estado, antes de ir en busca de su nieta, pensando que las cosas se pondrían muy interesantes.
Esta noche, Tom Riddle vencería a los otros muchachos y demostraría porqué razón iba a ser parte de la familia.
Oh, sí, él y Hermione serían los encargados de subir al poder y cambiar el esquema de la vida para los magos y brujas de todo el mundo.
-X-
Luna se colgó del brazo de Draco quien se tensó visiblemente, ambos se movieron al unísono, sacando sus varitas y lanzando Imperios a los Malfoy, luego se miraron de reojo sin saber que decir. Se calibraron con la mirada, casi dispuestos a enfrentarse ahí mismo si fuese necesario, sabiendo que, una vez más, estaban en 'bandos' contrarios. Con la diferencia que esta vez era Lovegood quien apoyaba a Riddle. Y Draco quería tan desesperadamente a Hermione que sacaría de su camino a cualquier persona que se interpusiera, conocido o no.
— ¿Qué haces aquí? –preguntó él entre dientes, con su sonrisa socarrona presente como siempre, Luna se encogió de hombros y apartó la mirada.
—En el fondo, lo mismo que tú. –aseguró ella antes de separarse de su cuerpo y alisar su vestido:- Solo que con acciones, planes, y un final completamente distintos.
— ¿Por qué la quieres con ese monstruo? –cuestionó Draco, sin estar realmente interesado en su respuesta. Nada de lo que le digan lo haría cambiar de opinión.
—Porque creo que es la única persona que puede acabar con el dolor que Tom ha reprimido todos sus años de vida y creo que él es el único capaz de lograr que ella se enamore libremente.
—Ella jamás se fijará en él –escupió Draco antes de darle una despectiva mirada:- Y si actuarás como una Malfoy al menos deberías estar vestida a la altura.
—Con esa actitud no lograrás nada.-canturreó Luna antes de alejarse, con el mentón en alto, Draco la miró irse con las cejas alzadas, ¡biiiiingo, esa era la actitud de un Malfoy! bufando con desprecio, se dedicó a mirar a las personas que llegaban de uno en uno.
Primero los Black's, luego los Lestrange junto a Avery, seguidos por los Nott's, tras él Rosier y por ultimo un solitario Dolohov, los miró a todos de forma analítica, antes de girarse y caminar en busca de Luna, la encontró frente a un enorme cuadro de Hogwarts.
—Es justo como lo recuerdo. –susurró ella de forma soñadora. Draco puso los ojos en blanco y masculló un 'por supuesto que sí', claramente la rubia lo ignoró:- ¿No vas a decirme algo más? ¿Preguntarme quizás como llegué…?
—No. Las paredes tienen oído. –masculló Draco cubriendo la boca de Luna y luego enfocado su atención en el cuadro:- ¿Por qué mejor no me dices que vas a hablar con Granger y que moverá un par de piezas a mi favor?
— ¿Por qué lo haría? Mejor hazlo por las tuyas. Si quieres tener su mano, entonces gánatela.
—Creo que la chica tiene razón, Abraxas –comentó repentinamente una voz, ambos se giraron a verlo, Draco lo reconoció enseguida, era Orión. Orión Black. Genial, lo último que necesitaban:- ¿No me la presentarás?
— ¿Por qué lo haría? –preguntó Draco con brusquedad. Luna soltó una risita y luego jaló la capa del chico.
— ¿Por qué es de buena educación, quizás, Abraxas? –sugirió Luna alzando sus cejas, para luego suspirar y poner sus ojos en blanco:- Mucho gusto, Orión Black, mi nombre es Luna, soy la hermana menor de Abraxas.
— ¿Hermana? –cuestionó Orión mirando de forma indescifrable a Draco-Abraxas:- No sabía que tuvieses una.
—La teníamos escondida para que ningún pervertido tomase su mano antes de tiempo. –mintió Draco sin inmutarse.
—Estudio en Francia. Y aunque Abraxas no lo asuma, estoy comprometida.
— ¿Por qué miran ese estúpido cuadro? –espetó una cuarta voz. Draco reconoció a Nott sin tener que girarse para verlo. Seguía siendo tan agradable como en su época. Puso sus ojos en blanco y miró a Luna quien rápidamente se giró a ver el cuadro.
—Hogwarts es magnífico. Tiene todo ese poder contenido y sus paisajes son maravillosos y… ¿ves eso? Ahí. –señaló Luna con su habitual halo soñador y puro:- El bosque prohibido. Tiene toda clase de animales, plantas y pociones. Son tantas. Tantas cosas. Siempre me impresiona verlo.
—Tienes una hermana muy apasionada, Abraxas. –comentó, esta vez, la Señora Granger mirándoles con diversión. Todos hicieron una reverencia a modo de saludo, exceptuando Luna quien le miró un poco aturdida:- Creo que no tengo el gusto de conocerla, señorita Malfoy.
—Mucho gusto, Señora Granger, me llamo Luna.
—Luna. Lindo nombre. –murmuró la mujer mayor ignorando las miradas del resto, con sus ojos fijos en los de la niña:- No sabía que vendrías, cariño.
—Oh, es que soy un secreto casi tan escondido como Hermione –comentó Luna con suavidad, antes de darle una palmada a su vestido y sonreír con dulzura:- Todos escondemos algún secretito.
—Déjeme decirle, señor Malfoy, que debería presentar a su hermana y mi nieta, ambas se llevarías muy bien. –sugirió la Señora Granger con calma, sus ojos brillando de forma maliciosa, antes de sonreírle con amabilidad a todos los presentes y moviendo su mano a la salida:- Me temo, mis queridísimos, que este salón no está apto para las visitas.
Luna jadeó sorprendida cuando Draco Malfoy la arrastró por el pasillo, hacia el salón principal, y maldijo mentalmente al ver la mirada suspicaz de la mujer mayor. Sin dudas, ambos estaban bajo su escrutinio. Tendría que ganarse su confianza, después de todo ella era su llave al éxito.
-X-
Hermione permitió que los labios de Tom bajaran a su cuello, donde ella había escondido estratégicamente las marcas de su último encuentro, él gruñó en voz baja que la próxima vez lo intentara con mayor esfuerzo.
Cerró sus ojos y se estremeció, ¿la próxima vez? No habría una 'próxima vez', porque el juego que tenía con Riddle tenía que acabar. No habría próxima vez, no por qué ella no quisiera, sino porque estaría comprometida. Probablemente casada.
Ella suspiró temblorosamente, dejando que sus lágrimas cayeran libres por fin, él detuvo instantáneamente su apasionada tarea y alzó su cabeza mirándola con fría tranquilidad, sin embargo, ella notó que sus ojos estaban cargados de leve confusión, frustración y una gran cantidad de deseo.
— ¿Qué sucede? -preguntó con su voz tensa y exquisitamente enronquecida.
—Sucede, que tengo miedo –admitió Hermione soltando un avergonzado sollozo, él parpadeó con lentitud antes de fruncir su ceño. Ella se maldijo por mostrarle una faceta tan débil pero no pudo detener su llanto. Estaba colapsando.
—No te violaré. –gruñó él sonando un poco ofendido.
—Lo sé… -murmuró ella sonrojándose con brusquedad, hipando y cubriendo su rostro:- No estoy asustada por eso.
—Oh. –murmuró él encogiéndose de hombros antes de sentarse y mirar el vacío:- Es la boda, entonces.
—No quiero casarme por obligación… Sé que sonará patético pero me gustaría casarme porque amo a la persona en cuestión y no porque me lo estén imponiendo. Quiero estudiar, me gustaría poder trabajar y luego…
— ¿Qué quieres estudiar?-interrumpió Tom con su ceño fruncido.
—Pociones. –respondió ella de forma distraída antes de suspirar y mirar a la nada con sus ojos aun derramando lágrimas:- Y runas.
— ¿Entonces por qué no escapas, Granger?
— ¿Crees que soy idiota? –respondió ella a su vez, bajando sus hombros y soltando un largo suspiro atormentado:- He repasado los pros y los contras, y lamentablemente la lista es horrible para mí. No hay otra alternativa que aceptar este repugnante compromiso.
— ¿Y si soy yo, Granger? ¿Qué sucede si soy yo tu futuro esposo?
Ella tensó su espalda y lo miró con inquietud:- Sería exactamente lo mismo que con el resto.
—Con el resto no has estado a punto de tener sexo dos veces –susurró él entrecerrando sus ojos, ella se sobresaltó al notar que su cuerpo respondía rápidamente ante su furiosa voz, y luego asintió temblorosamente.
—Cierto.
—Con el resto tampoco tienes una unión sanguínea. -escupió Tom antes de sostener su rostro y estrechar sus ojos:- ¿Dime, Granger, a quién prefieres como esposo?
—A ti –susurró ella aterrada. No por la furia que él emanaba sino que porque la respuesta era sincera. Porque del listado sin dudas prefería a Tom Riddle como esposo y decirlo en voz alta no era lo mismo que pensarlo. Era muchísimo peor. Lo volvía aún más real. Lo hacía verse aún más malo.
Él sonrió de forma depredadora y suspiró, mostrándose visiblemente satisfecho, se recostó con una mano tras su cabeza y arrastrándola –sorpresivamente- sobre su pecho.
—Eso es bueno, Granger. –ronroneó él a cambio, ella suspiró y alzó su cabeza, expresando sus dudas en esa mirada, Tom Riddle dejó que su sonrisa se borrara pero la intensidad que había en sus ojos no se marchó y a Hermione por alguna extraña razón le gustó ese sentimiento que se instaló en su pecho:- Es muy bueno.
¿Lo era? Él besó su frente y acarició distraídamente su espalda, ambos olvidaron que estaban medios desnudos, olvidaron la pasión desmedida que sentían por el otro y ante todo olvidaron los riesgos de su relación.
—Eres mía, Granger, y ni una persona se interpondrá en mi camino. –aseguró él en un débil pero convincente susurro antes de inclinarse y tomar su boca en un apasionado y seductor beso:- Recuérdalo mientras esté peleando. Yo seré tu esposo.
Entonces movió su varita, quedando completamente vestido, viéndose impecable y salió de la habitación sin mirar atrás. Hermione no se molestó ante sus palabras, no se sintió incomoda, de hecho, todo lo contrario, fue como un bálsamo para sus sentidos.
Se sintió protegida por Tom Riddle.
Repentinamente parecía prudente recordar que su protector no tenía nada de caballero andante. Después se tocó los labios con la punta de los dedos y rastreó la línea que Tom había dejado tierna, sensible y un poco hinchada. Aún sentía un hormigueo en la boca por la insistente presión de los labios de él en los suyos. «¡No!», pensó; Tom Riddle no era ni galante ni caballeroso ni protector... Era un depredador, que actuaba movido por el propio interés. Y mientras se terminaba de alistar para el duelo de compromiso se preguntó cuánto tiempo sobreviviría ahora que la había marcado como su presa.
Su presencia en esta época no cambiaría en absolutamente nada lo que ocurriría en el futuro. Ella no podía salvar a Tom Riddle de volverse Lord Voldemort…
Y eso la aterró. ¿Qué coño hacía besándose con él? Por Merlín casi tuvo sexo con una persona que asesinaría brutalmente a miles de personas por solo no tener el mismo rango sanguíneo que él, ¡el hombre que asesinó a los padres de su mejor amigo!
Hermione cerró sus ojos y se juró que no volvería a caer en la seducción de ese repugnante mago. Unos segundos después suspiró profundamente cansada, sabiendo que la firme decisión no le duraba mucho tiempo.
Refugio, Francia, 1998
Minerva miró sintiéndose profundamente satisfecha como Narcissa enviaba hechizos de curación a las personas que estaban inconscientes, luego se giró para ver como medimagas corrían de un lado a otro, suministrando pociones y abasteciendo de agua o simplemente tomando los síntomas de los afectados que llegaban cada vez más seguidos.
Todos estaban felices y sin temores, haciéndola sentir culpable, ¿Qué sucedería si todo el mundo que celebraba se enterara que Tom Riddle seguía vivito y coleando? Probablemente el caos se duplicaría, sin embargo eso no impedía que se sintiese mal por guardar silencio.
Se acercó a Narcissa y le agradeció en voz baja antes de explicarle que debía volver al colegio, ella y el resto de los profesores y algunas personas voluntarias iban a empezar de inmediato la reconstrucción de Hogwarts, la ex señora Malfoy se ofreció para acompañarla pero Minerva le explicó que servía más en ese lugar que en el colegio.
Se marchó rápidamente, sintiéndose observada por todo el mundo, aumentando la asfixiante culpa que sentía por su silencio.
Narcissa Malfoy limpió sus manos contra su bata y se dirigió a la última camilla, donde un silencioso y muy dañado Harry Potter descansaba.
—Buenas tardes –susurró ella, tomando asiento a su lado, mirándole con una mezcla de preocupación y miedo al rechazo:- ¿Me recuerda? Soy Narcissa.
—M-Mal… M-Malfoy.
—Sí. Soy Narcissa Malfoy –susurró ella haciendo una mueca al decir su apellido de casada, cerró sus ojos brevemente y suspiró:- Necesitaba hablar con usted, Señor Potter, ya que temo que mi hijo esté en grave peligro. ¿Recuerda quien es Hermione?
—Granger… a-amiga.
—Sí. –murmuró ella mirándole fijamente, sorprendida, cuando él tomó su mano:- Verá, señor Potter, mi Draco siempre estuvo enamorado de la señorita Granger, y temo que haya ido tras ella.
— ¿D-donde?
—No es lugar en cuestión lo que me preocupa, señor Potter, sino la época. –susurró ella antes de dar una mirada alrededor, claramente nerviosa y luego expuso su miedo más grande:- Temo que Draco haya roto las reglas del tiempo y haya ido tras ella a otra época.
Harry Potter cerró sus ojos y cuando los abrió parecía aturdido, Narcissa supo de inmediato que no encontraría respuestas en él, así que entre disculpas ella enfocó su mente en su nuevo trabajo.
Tarde o temprano su hijo aparecería.
Hogwarts, 1998
Minerva les dio cabezadas de reconocimientos a algunas personas e ignorando las caras desencajada ante su apariencia, ella se apresuró a caminar hacia los profesores para darle órdenes.
Se sintió traicionada cuando Ginny Weasley se interpuso en su camino y la apuntó con su varita, viéndose sumamente peligrosa:- ¿Qué me dijo sobre mi relación con Harry?
—Dije: "Harry necesita tiempo, Ginevra, creo que aún no es hora para que formalicen" –espetó ella con cansancio antes de avanzar hasta el profesor Flitwick, sin embargo, se quedó congelada al clavar su mirada un par de metros más atrás.
Alguien debió haber notado su conmoción porque repentinamente alguien gritó 'Mortífagos' y seguido por un hechizo asesino, con un grito ahogado ella lanzó un escudo protector que obviamente no sirvió pero el rubio solo lo esquivo ceñudo.
— ¡Basta! –gritó Minerva tensando sus músculos, todos se quedaron en silencio y se giraron a mirarle sorprendidos:- La guerra se acabó. No hagan morir a más gente de la que perdimos…
—Malfoy es un mortífagos, ¡debe morir! –gritó Seamus furioso.
—Los Malfoy no tenemos bando, chiquillo estúpido –gruñó el rubio antes de acercarse caminando con lentitud hacia Minerva, ella sintió que sus manos sudaban pero mantuvo todos los síntomas de su nerviosismo bajo control.
— ¿Es Draco? –preguntó Ginny en voz baja a su madre, sonando aturdida:- el bastardo parece otro.
—Profesora McGonagall me gustaría hablar con usted –anunció él con una sonrisa torcida, sus ojos clavados en los de ella y luego en un ronroneo que solo ellos podían oír agregó:- A solas.
Ella tembló y luego dio una firme cabezada, comenzando a caminar a las ruinas, seguida de cerca por él. Apenas estuvieron a solas, Minerva lo apuntó con su varita y apretó sus labios.
—Oh, venga, Minnie, no me mires así… -reclamó él torciendo su boca en una mueca de culpabilidad.
—No me llames así, Malfoy. –susurró ella con fiereza:- Ahora es mejor que comiences a explicarme cómo diablos reviviste.
Los ojos del hombre se oscurecieron y dio un paso hacia ella quien rápidamente retrocedió:- Fácil, querida, jamás morí del todo.
—Fui a tu entierro. –gruñó ella furiosa, él puso los ojos en blanco y se encogió de hombros:- ¿Cómo es que estás aquí? ¿Y por qué te ves tan joven?
—Draco accedió a cambiar mi puesto…
—Eso es muy peligroso –le interrumpió Minerva McGonagall aterrada.- Por Merlín, Riddle ya ha roto suficiente reglas del tiempo para que tú empeores las cosas. ¿Sabes que las líneas intermedias se han borrado? ¡Se creerá una…!
La mujer fue incapaz de terminar porque acortó la distancia y en un segundo estaba gruñéndole furiosa y preocupada y al siguiente él la estaba besando, sus pensamientos racionales y miedos fueron cambiados por la intoxicante mezcla de sabores del beso, y ella se vio incapaz de reclamarle incluso cuando la tomó entre sus brazos y desapareció sin rumbo conocido.
Mansión Granger, 1943
Hermione caminó por los solitarios pasillos, cabizbaja, con su cabello pulcramente tomado y adornado por una tiara con el símbolo de la noble familia Granger, su cabeza estaba dando vueltas sin parar analizando cada movimiento que vivió recientemente con Riddle.
¿Sentía algo por ella o simplemente quería quedarse con el poder que traía su apellido? Casi soltó un grito de puro terror cuando una firme mano se apoyó en su hombro, pero se recordó que no podía permitirse llamar tanto la atención, así que rápidamente se giró a enfrentar a la persona que la tomó por sorpresa.
Perseus Granger le miró con frialdad y ella se estremeció al notar la furia que palpitaba en sus ojos, él apartó bruscamente su mano, como si la simple idea de tocarla lo cabreara.
—Sígueme hasta el balcón, te mostraré las familias para que luego las saludes de forma correcta, tus modales siguen siendo tan asquerosos como al principio –espetó él con brusquedad, Hermione apretó sus labios para no decirle por donde se podía meter sus modales y lo siguió en silencio, su corazón se desbocó al ver que el enorme salón principal estaba abarrotado de personas, todos charlando y bebiendo. Era casi como estar en medio de una película en que un miembro de la realeza estaba comprometiéndose, lamentablemente, ella se sentía a punto de ir a la guillotina.
Un movimiento le llamó la atención varios chicos se agrupaban alrededor de Tom Riddle, hablando en susurros y escuchándole casi con devoción… él no se atrevería a… ¡Oh, pero claro que lo haría! ¡Cinco de sus seguidores estaban en el duelo! Obviamente, él iba a manipularlos para que se rindiesen.
Repentinamente se congeló, tenía la sensación que le habían arrojado un balde de agua fría cayó y tuvo nauseas. Nadie sabía cómo Tom Riddle consiguió a uno de sus mejores seguidores: Antonin Dolohov.
—Por Merlín… Fue por mi… –susurró Hermione aterrada, se aferró al balcón y Tom alzó su cabeza mirándole con algo parecido a la preocupación antes de que su mente comenzara a mostrar imágenes de los espantosos encuentros y peleas contra Dolohov.
Mierda. Él lo había visto. Tragó en seco y se dio cuenta que era el comienzo del fin. Si él comprendía… si se daba cuenta que ella sabía todo… Estaría completamente acabada y el futuro estaría en peligro.
Perseus agarró el brazo de la chica y la miró con odio: — ¿Me estás escuchando? No, claro que no lo haces. Muévete, es hora de que algún pobre tipo se quede contigo.
Hermione agradeció que el hombre ocupara su mente, ella se dedicó a gritarle mentalmente todo tipo de ofensas sin importarle si Tom llegaba a escucharlo.
-X-
Tom observó como Perseus Granger llevaba a Hermione casi a rastras y comenzaba a presentarla a las familias, las imágenes que se habían proyectado en su cabeza eran enigmáticas y sus sentimientos estaban revueltos, iban desde el pánico al completo odio. Al parecer, su relación había avanzado un metro con su último encuentro y, ahora, con cada segundo que pasaba parecía retroceder un kilómetro.
La necesitaba cerca, porque cada vez que la besaba no era capaz de pensar y esa mirada de cautela era remplazada por una llena de lujuria, ¿lo malo? él sufría exactamente los mismos efectos.
Soltando un gruñido de exasperación se dedicó a observar alrededor, había algo que estaba mal, aparte de la extraña aura de la misteriosa Luna Malfoy y el raro comportamiento que estaba teniendo Abraxas. Vio como Perseus se acercaba con lentitud hablándole en voz baja a su hija quien se puso pálida y luego enrojeció de golpe. Algo en la expresión de enojo de Hermione era cautivante, al igual que esa caliente sensación que se instalaba en su pecho, una necesidad obsesiva de ser el único capaz de ver esas facetas de la chica.
Ella llegó sola al grupo, su padre llegó un segundo después, echando humo por los oídos. Su sonrisa triunfal se borró de golpe al ver a los hermanos Malfoy, su rostro se volvió pálido y se cubrió la boca. Tom deseó moverse con rapidez para así detener la caída inminente de la castaña, pero si llegaba a hacerlo iban a levantarse rumores y eso era lo último que ella necesitaba, por suerte Perseus la sostuvo antes de que ella cayera.
Todo el salón se quedó en abrupto silencio. La señora Granger pasó entre la gente con su presencia imponiendo poder y tocó la frente de su nieta para luego llamar a un elfo quien llevó una poción.
—Todo está bien. Mi nieta está algo nerviosa, así que les pido un segundo para recuperarse, luego daremos inicio a la batalla.
Abraxas dio un paso adelante y su hermana lo detuvo, Tom estrechó sus ojos pensativamente sobre ellos, e incluso por encima del bullicio pudo escucharlo.
—Basta, Draco, esto es lo peor que puedes hacer –susurró la chica rubia antes de alzar sus ojos y posarlos sobre Tom quien le miró con repentinas sospechas:- Ya lo oíste, Mione está bien, no la sigas. Ya nos vio, no podemos hacer más.
Ella lo había llamado Draco y a Hermione le dijo Mione, la descompensación de la castaña fue a ver a los Malfoy… ¿Qué mierda había tras esos dos?
Cerró sus ojos y se concentró en el lazo con Hermione, pudo sentir su desconcierto, pudo percibir la esperanza y la repentina sensación de calidez. Y lo único que brillaba en su mente era un '¡Vinieron por mí!'
Tom luchó contra el rugido animal que quiso salir de su pecho, luchó contra la fiera posesividad que se expandió por su cuerpo e hizo una pequeña seña a Avery.
—Encárgate de Malfoy –ordenó entre dientes, él asintió sin chistar, y Tom caminó hacia el baño. Necesitaba refrescarse o terminaría cometiendo un acto horrible frente a todos los invitados.
-X-
Minerva McGonagall estaba hiperventilando, cuando había pensado en la fiesta de ceremonia sabía que iban a llegar un montón de personas importantes después de todo era una Granger de la que hablaban, sin embargo, jamás esperó tanta gente. Se sentía como una oveja en medio de lobos.
En silencio se había mezclado con la gente, intentando pasar desapercibida, y mientras estaba en esa misión lo vio. Abraxas caminaba con su cabeza en alto, su cabello seguía corto como cuando ella lo hechizó, y una impresionante rubia iba colgada a su brazo hablando con una voz encantadora. Su corazón se detuvo cuando él pasó su mirada sobre ella y ni siquiera parecía no reconocerla.
¿Acaso estaba fingiendo? No Había algo raro en sus ojos. Parecían más mucho más suspicaces de lo normal y algo en su postura no encajaba con la despreocupada actitud de Abraxas. O quizás solo estaba poniendo excusas para que su corazón roto continuase teniendo un poco de esperanzas.
Con rapidez se deslizó por los pasillos, necesitaba encontrar cuanto antes a su amiga, sabía que actualmente Hermione estaba más jodida que ella. Debía estar terriblemente nerviosa y deprimida.
Minerva soltó un grito cuando una mano jaló su brazo, haciéndola retroceder hacia un balcón, pero el sonido fue rápidamente cubrió por la suave música y por la otra mano de su captor, pero se relajó imperceptiblemente cuando la soltaron y la giraron con amabilidad. Se trataba Alphard Black, lo había descubierto por ese inusual y exquisito perfume que usaba. Lo miró, ceñuda, dispuesta a reclamarle pero entonces él negó viéndose mortalmente serio.
—Escucha, no tengo mucho tiempo. –susurró con su rostro tenso, ella se esforzó por oírlo:- Rosier y Nott están comprometidos pero aun así van a competir.
— ¿Qué…?
—Minerva, Hermione va a terminar casándose con uno de esos idiotas y terminará siendo infeliz. Y nadie merece eso –susurró él con rapidez, luego frunció su ceño:- Antes de entrar a pelear quiero que sepas algo.
—Me estás logrando poner nerviosa, Alphard. –comentó Minerva con preocupación:- ¿qué está mal?
—Tom Riddle hará cualquier cosa por conseguir a Hermione, si me llega a pasar algo… -él se detuvo y la miró por primera vez con seriedad, luego tomó su rostro entre sus manos y depositó un casto beso sobre sus labios:- Tienes que saber que te amo, Minerva McGonagall.
Minerva boqueó nerviosa mientras lo veía marcharse tan inesperadamente como llegó, se recostó contra la muralla con sus ojos entornados y sus dedos sobre sus labios, el fugaz beso fue tan dulce y lleno de amor que se juró jamás olvidarlo. Regresó a la boda, tambaleándose y viéndose profundamente aturdida.
-X-
Hermione abrió de golpe sus ojos y se sentó con la espalda recta, su corazón latiendo de forma desenfrenada, su abuela le miró con preocupación antes de darle un apretón a su mano y aclarar su garganta. Como si ese sonido fuese una alarma todas las miradas de los presentes se posaron en ellas.
—Ya es hora de presentar a los candidatos para tomar la mano de mi querida nieta, Hermione Granger –anunció la señora Granger con voz fuerte y clara. Inmediatamente ocho adolescentes dieron un paso adelante, Hermione inspiró entrecortadamente al ver a un rubio en específico, él le guiñó un ojo antes de perder todo tipo de expresión, Perseus la obligó a levantarse y ella supo que estaba comenzando su peor pesadilla.
—Hija, te presento a Humphrey Avery, él promete fidelidad –indicó Perseus con frialdad, jalándola frente al chico de cabellos claros que la miró con un interés que le pareció un poco extraño, por lo menos él no parecía demasiado emocionado por la competencia, aun así Avery se inclinó y le besó la mano de forma refinada. Ella quiso decir un simple 'ya nos conocemos y su promesa no será cumplida' en cambio hizo la estúpida reverencia.
—Mucho gusto, Humphrey Avery espero que la competencia sea justa –comentó ella con calma, sin embargo, resaltó la última parte y él sonrió ampliamente. Estúpidos Slytherin, ¿qué estaban planeando? En silencio dio un paso al costado donde recibió una sincera y cálida sonrisa.
—Hija, te presento a Alphard Black. Él promete estabilidad –señaló Perseus con la nariz arrugada, Hermione sonrió con calidez y estiró su mano sin esfuerzo, Alphard la besó con rapidez, con sus mejillas enrojeciendo visiblemente.
—Mucho gusto, Alphard Black, espero que la competencia no te haga daño. –susurró Hermione para que solo ellos fuesen capaces de oír, enviando una rápida mirada hacia Minerva que parecía estar tan nerviosa como ella, por esa salida de 'libreto' su padre lanzó una mirada asesina a ambas muchachas. Caminaron al siguiente y la castaña se quedó congelada.
—Hija, te presento a Antonin Dolohov, él promete reconstruir la dinastía Granger. –dijo Perseus enviándole una satisfecha mirada al mago de cabellos oscuros, Hermione no fue capaz de mirarlo, mientras mentalmente pensaba que el bastardo podía meterse sus ganas de 'reconstruir a los Granger' por donde le cupiese porque ella jamás iba a tocarlo.
—Mucho gusto, Antonin Dolohov espero que seas un buen competidor. –se obligó a decir la chica, pasando con rapidez al siguiente evitando el beso, la salida de libreto hizo que su padre le diera un firme jalón a su brazo.
—Hija, te presento a Reagan Lestrange, él promete recorrer el mundo junto a ti sembrando el poder de su unión. –indicó Perseus con una sonrisa al menor de los Lestrange, Hermione miró al hombre y supo enseguida que la belleza de sus hijos eran clara herencia de él. Apretó sus labios con molestia al pensar que también influyó en sus ideales.
—Mucho gusto Reagan Lestrange, espero que tus habilidades estén a la altura de tus promesas –espetó ella con un repentino ataque de rabia, el salón quedó en silencio, pero él soltó una risa y Hermione tuvo que sonreír como si se tratara de una broma, enseguida todos suspiraron, riendo entre dientes. Eso estuvo cerca, pensó nerviosa mientras él besaba su mano con frialdad digna de un iceberg.
—Hija, te presento a Abraxas Malfoy. –gruñó Perseus con brusquedad, visiblemente enojado por su desliz, Hermione miró al rubio y su corazón se desbocó, él no era Abraxas. Era Draco. Algo en su mirada y en su presencia lo aseguraba. Ella sintió que sus ojos se nublaban y tuvo que parpadear para no romper a llorar.- Él promete riqueza.
—Mucho gusto, Dra-Abraxas Malfoy –se corrigió rápidamente y él sonrió divertido sin quitarle su intensa mirada de encima:- Espero que la competencia se buena para ti.
—Y yo espero ganar. –susurró él contra su mano. Hermione se zafó con su ceño fruncido, sin comprender lo que sucedía, ¿o era solo su mente jugándole una mala pasada? Porque eso sería muy cruel.
—Hija, te presento a Theodore Nott, él ofrece influencias sociales –presentó Perseus inconsciente a que Hermione lo escuchaba, cuando pasaron unos segundos y ella no contestó aclaró duramente su garganta.
—Mucho gusto, Theodore Nott espero justicia en la competencia –dijo ella con rapidez, él la miró, perplejo, antes de que sus ojos se estrecharan. ¿Qué, acaso quería felicitaciones?
—Hija, te presento a Evan Rosier –espetó Perseus con calma, aclaró su garganta y agregó duramente:- Y él ofrece fertilidad.
Hermione, al igual que el resto de personas presentes, jadeó horrorizada antes de clavar sus ojos en Rosier que parecía divertido ante el desconcierto que había creado su promesa.
—Mucho gusto, Evan Rosier, espero que tu ego no afecte tu desempeño. –escupió ella con furia.
Todos rieron profundamente entretenidos y Evan le miró con aun más diversión, antes de encogerse de hombros y besar su mano con algo parecido al respeto. Hermione bufó zafándose con rapidez y pasando al siguiente. Sus ojos se quedaron enganchados a unos que parecían pozos sin fondo y perdió su respiración.
—Hija, te presento a Tom Riddle –espetó su padre antes de enviarle una desdeñosa ojeada al chico quien ni siquiera apartó su mirada de Hermione quien estiró su mano y continuó observándolo.- Él promete poder.
—Mucho gusto, Tom Riddle –murmuró Hermione con su voz repentinamente ronca, él besó su mano incluso antes de que ella agregara en voz bajísima:- Espero que sepas en que te estás metiendo.
Como respuesta, él sonrió de forma misteriosa.
Oh my god... ¡¿qué sucederá?!
Ya saben, sus comentarios son mi sueldo.
Besos y gracias por leer.
