Dedicación:
lunatico0030: ¿Por qué siempre les dejo con las ganas~? Pss, porque a) soy una perra malvada; b) así tienen que seguir leyendo por curiosidad; c) todas las anteriores. Respuesta correcta, C. jejejeje, lo siento, es inevitable. ¡Yo también sufro! (: Gracias por comentar, besos.
Colmillos: ¡Qué bueno que te gustara! *-* Me demoré (otra vez) pero el capítulo está para sufrir un infarto O_O Es uno de mis preferidos, espero que también te guste. Gracias por comentar.
susan-black7: Holi holi, que bueno que te guste la historia. La verdad es que me divierto un montón escribiendo, la historia seguramente me tiene tan eclipsada como a los que la leen. Gracias por comentar, espero leerte pronto.
BonnieTargaryen: ¡Gracias por leer! Espero que este capítulo también te guste ;)
Luna White 29: ¡Siiii, por fin será el duelo! Espero que haya quedado a la altura de las expectativas, porque no había escrito antes una batalla campal xD ¡Bah! Yo tengo la solución: Hermione se queda con uno y el otro se lo da a la escritora –menea las cejas- ahahahha Okay, no. Gracias por comentar, cariño, y nos leemos.
Sabrina: ¡A muerte! –grito de guerra- xD Espero que te guste el capítulo (: Besos y gracias por comentar.
Yuuki Kuchiki: Me sonrojé con tu comentario. Gracias por pasar. Besos.
MartuKKy Riddle: ¿No has muerto por la espera, verdad? Dios, espero que no. ¡Con lo que tardo podrías haberlo hecho! No quiero una muerte en mi consciencia T_T ajajajaj, gracias por comentar. Besos.
luzenlaoscuridad: Si siento tardar tanto, de verdad que el tiempo no es mi amigo e.e ¡Gracias por comentar, nos leemos! Besos.
BlackAthena66: Sé que me matarán y me odiaran por decir esto pero… ¡amo plantar la intriga! xD Gracias por comentar, en serio. Besos, nos leemos.
Disclaimer: ¡TODITO ES DE LA FANTASTICA JK ROWLING!
AN: Oh dios, 129 review, 77 favoritos, 50 seguidores. Sigo sin creerlo. –Rompe a llorar- ¡qué emoción! Gracias por su apoyo. Los amo.
Capítulo 13: Batalla
—Quiero dejarles claro algo antes que comiencen. –declaró la Señora Granger con su voz resonando por encima de su hijo, enseguida los ocho chicos y Hermione le tomaron atención:- El que pierda su varita o caiga inconsciente será sacado de la batalla instantáneamente. No tenemos contemplada la muerte, pero sí pueden usar hechizos aturdidores. La magia oscura…
—Está permitida –anunció Perseus con sus ojos llenos de algo que Hermione tachó simplemente como fanatismo.
—Siempre y cuando los efectos puedan ser revertidos. –concluyó la Señora Granger visiblemente molesta por la interrupción de su hijo:- Pueden comenzar.
Apenas salieron esas palabras de la boca de la mujer, una esfera grisácea cubrió a los participantes, como un campo el cual evitó que los hechizos impactaran con alguno de los espectadores. Lamentablemente también evitaba que los sonidos fuesen oídos.
Tom miró con genuino interés a la mujer quien se limitó a sonreír diciéndole algo a Hermione quien se sonrojó profundamente y negó. Se sintió divertido por las olas de vergüenza que percibió y sabía que hablaban de él.
— ¡Desmaius! –gritó Avery hacia el mago más cercano: Reagan Lestrange, quien esquivó el hechizo de forma perezosa.
—Oh, vamos, Humphrey, ¡¿Desmaius?! Apuesto que ni siquiera Black con toda su cursilería usaría un hechizo como ese –bromeó Lestrange.
Tom no se molestó en decir algo, simplemente dio un paso al costado y cinco varitas apuntaron a Alphard Black, así que él solo giró su varita hacia Dolohov quien ya estaba preparado para atacarlo. Alzó sus cejas ante el astuto y veloz movimiento, ambos se miraron, simplemente calibrando posibilidades, buscando una debilidad. Apretó su mandíbula cuando Nott cayó desmayado gracias al hechizo aturdidor de Black quien esquivaba los hechizos con asombrosa habilidad, nadie se detuvo a ver cómo Theodore era levitado fuera de la esfera.
Dolohov aprovechó el despiste de Riddle para atacar con un 'Everte Statum'(1)*, sin embargo, Tom rápidamente susurró 'Cave Inimicum' (2)*haciendo que el hechizo rebotara y Avery tuvo que esquivarlo para no ser expulsado.
— ¡Depulso! (3)*
— ¡Envertestatil!(4)*
— ¡Protego totalum! ¡Flipendo!(5)*
Tom hizo una mueca de molestia al ver a Reagan caer aturdido, por Merlín, eran tres contra uno. ¿Y qué mierda estaba haciendo Malfoy? Simplemente observaba el duelo como si fuese un espectador más.
—Me aburro, Riddle. –gruñó Dolohov antes de alzar su varita y sonreír:- Terminemos esto de una maldita vez. Cru…
— ¡Crucio! –gruñó Tom a la vez, antes de girarse hacia Reagan Lestrange quien todavía estaba en el suelo:- Estúpido inservible. Expelliarmus. ¡Black, pelea conmigo!
— ¡Estoy ocupado por aquí, Riddle! Déjame acabar con tus lame botas y podremos enfrentarnos –sugirió Alphard sin perder su sonrisa. Parecía estar divertido por el combate. Evan Rosier continuó enviando hechizos junto a Avery quien se veía exhausto:- Expulso.
Humphrey Avery salió disparado de la esfera y Alphard soltó un grito de júbilo. Tom miró con cierto interés como Evan Rosier alzó su varita con pose defensiva y empezó a hacer una seguidilla de movimientos.
—Wid cerebrum congelatem. (6)*
Tom alzó su cabeza sorprendido al escuchar dos gritos horrorizados. Sabía que uno pertenecía a Hermione y el otro… McGonagall. Vio como ella corría a ver en qué estado se encontraba el Black y enseguida miró hacia Malfoy, el rubio extrañamente no le tomaba atención a Minerva. De hecho él estaba apuntando hacia Rosier. ¿Qué coño pasaba con Abraxas?
—Xylotius. (7)*
Evan no tuvo tiempo para esquivar el hechizo o quizás no quiso, después de todo ya había hecho lo que le habían ordenado. Tom soltó una palabrota entre dientes al ver a Malfoy ayudando a Dolohov a levantarse. Maldito hijo de puta. Lo estaba traicionando abiertamente.
— ¡Sectum! –gruñó Antonin hacia Tom quien tocó la parte afectada y luego se curó, como si no importase en absoluto.
—Glacius. (8)*
—Protego –espetó Malfoy apuntando a Dolohov.
— ¡Malfoy!
Él sonrió de lado ante el rugido de Tom y asintió, alzando sus manos con inocencia, antes que el otro mago pudiese reaccionar Draco mandó un simple desmaius a Dolohov quien lo miró furioso y fue expulsado del campo de batalla al perder su varita, rápidamente encaró a Tom Riddle. Él tenía su mandíbula tensa y parecía lanzarle fuego con la mirada.
— ¿Qué diablos estás haciendo Malfoy?
—Luchar por lo que quiero. –declaró él con fiereza. Tom estrechó sus ojos y gruñó.
—La pagarás muy caro. –espetó Tom.
—Tendré que asumir las consecuencias –aceptó Draco encogiéndose de hombros, sin perder la concentración:- Ella vale la pena, lo sé, pero un mestizo como tú no tiene consciencia de cuánto.
Tom Riddle volvió a gruñir y mandó el primer hechizo, Draco apretó sus labios e intentó defenderse, por suerte, a último segundo pudo desviarlo.
El campo parecía estar más tenso con cada hechizo, con cada corte, con cada jadeo de dolor. La gente desde fuera no era capaz de oír lo que decían, pero las palabras expresadas parecían ser como combustible para seguir la pelea.
Hermione sentía pavor, cada vez que veía que uno de los dos recibía un hechizo no podía evitar jadear o apretar sus puños. Cuando Draco cayó de rodillas y Tom lo apuntó con su varita, no pudo evitar soltar una exclamación horrorizada que al parecer fue escuchada porque Riddle le miró por encima de su hombro y ella tembló al notar que sus ojos tenían pequeñas motas rojas.
Lentamente, negó. Él hizo una mueca y luego se inclinó, ella no podía oír lo que Malfoy dijo, pero sintió una furia asesina impactarla y supo enseguida que era una emoción de Tom.
Luego él envió un hechizo que logró desmayar al chico Malfoy.
Hermione sintió terror, se tuvo que sentar para no perder la consciencia, y mordió sus labios para no romper a llorar. ¿Qué diablos había hecho?
Muy bien hecho, Hermione Granger, mandaste a Draco, el único que puede ayudarte a salir de aquí, al purgatorio y el encargado del dictamen sería Tom Riddle, el mismísimo demonio.
-X-
Hermione sostuvo a Minerva entre sus brazos, escuchando sus balbuceos sin sentido, y se preguntó momentáneamente que hubiese sucedido si llegaba a ver a Tom cayendo desmayado por un hechizo catalogado como extremadamente peligroso. Tan pronto como la imagen pasó por su cabeza fue desechado, ¿por qué tenía que estar preocupada por Riddle?
—Merlín, si la maldición hubiese impactado por completo…
Alphard estaría muerto. Las palabras no fueron dichas porque no era necesario. La medimaga había estado casi histérica cuando le informaron el hechizo que usaron contra el adolescente. Sus palabras fueron seguras y brutales: Solo impactó cierta parte de la maldición, el resto… por suerte, el señor Black sigue entre los vivos.
—No sucedió, Min. Alphard va a despertar en cualquier momento y no sería lindo que lo recibiéramos con ataques de histeria. La medimaga dijo que teníamos que tratar de mantenerlo lo más tranquilo posible…
— ¿Hermione? ¿Qué haces aquí? –cuestionó la señora Granger con sus ojos entornados por el entusiasmo, antes de poder contestar ella la empujó hacia la puerta:- Yo me quedo con tu amiga, ve a saludar a los Malfoy y a felicitar a Tom.
Minerva asintió con calma y le dio una sonrisa derrotada, antes de girarse hacia Alphard que estaba dormitando, por suerte, la medimaga había accedido a dejarla quedarse. Hermione creía que era solo porque ella intervino o su amiga no habría podido acompañar al chico, tendría que esperar noticias como su familia quienes parecían más enfadados por la derrota que por la seguridad del pelinegro. Hermione besó la mejilla de su abuela en una muda señal de agradecimiento y le dio un apretón a la mano de Min.
—Estará bien. –susurró antes de marcharse a felicitar a Tom.
Mierda. Esto no estaba yendo bien. Hermione comenzaba a sentir una espantosa sospecha, una que aunque parecía descabellada e inexplicable en el fondo podía ser cierta. Quizás… Quizás Lord Voldemort la había mandado a ese lugar porque… porque… la quería a ella desde un principio.
Suspiró temblorosamente y cubrió su boca, recostándose sobre la pared de uno de los pasillos vacíos de la mansión. Para descubrir si eso era cierto tenía una sola posibilidad: enfrentar a Tom y abrir sus ojos para saber qué coño sentía por ella. Y de paso, averiguar que sentía por él. Porque esa asfixiante mezcla de sentimientos que crecían a pasos agigantados no tenían una explicación racional.
Mejor iría con los Malfoy's primero. Porque, de lo único que ella tenía certeza era que ese chico que había peleado no era Abraxas sino Draco. ¿Y la chica? ¿Era Luna? ¿O todo era una cruel coincidencia?
¿Habría, después de todo, una posibilidad de volver junto a Harry?
¿Podría dejar todo lo que estaba viviendo en ese lugar para regresar con sus amigos?Hermione ya no era capaz de responder esa pregunta.
Draco ignoró las miradas punzantes que le enviaban 'sus' compañeros, él simplemente se enfocó en oír las felicitaciones por su futuro casamiento. Casarse. Con Hermione Granger. Nadie sería capaz de quitar la sonrisa que se había instalado en su rostro desde que lo despertaron.
Lo único que podría arruinar sus planes era Luna Lovegood. Estrechó sus ojos de forma fugaz hacia la chica quien se disculpó con sus 'padres' y luego se alejó con rapidez.
El salón se quedó en repentino silencio, Draco volvió a sonreír antes de girarse para ver a Hermione quien bajaba los escalones con su habitual paso apresurado, ella estudió el lugar y sus ojos se prendaron a los suyos, con una sonrisa nerviosa se acercó.
—Buenas tardes Señores Malfoy… -saludó ella con torpeza. La señora Malfoy besó su mejilla, colocándola nerviosa, y el señor Malfoy besó su mano. Hermione inspiró profundamente antes de mirar a Draco:- D-Abraxas.
— ¿Te encuentras satisfecha con el resultado, Granger? –preguntó Draco alzando una de sus cejas, enviándole una malvada sonrisa, ella se sonrojó y asintió de forma tensa, estirando su mano con rigidez, él la besó sin apartar sus ojos de los suyos.
—Espero…
—Siento interrumpir –dijo Perseus plantándose frente a los Malfoy's y mirando a Hermione con el ceño fruncido:- Mi hija no se puede poner en contacto con Abraxas hasta su regreso a Hogwarts donde comenzará oficialmente la periodo de conquista.
Hermione abrió su boca, para decirle un par de cosas a su padre, pero antes de poder decir una palabra Draco ondeó su mano y sonrió con su habitual arrogancia. Ella jamás pensó que admitiría que extrañaba esa actitud exasperante del hurón, pero ahí estaba la nostalgia deslizándose por sus entrañas.
—No pasa nada, ambos sabemos que nos vamos a quedar juntos, ¿verdad, Granger? –preguntó él dándole un guiño juguetón. Hermione soltó un bufido de risa y meneó su cabeza.
—Eres imposible Dra… Abraxas. –declaró ella colocando sus ojos en blanco y luego haciendo una pequeña reverencia:- Es un gusto haberlos conocido Señores Malfoy's, ahora si me disculpan tengo que ir a saludar a un par de personas y ver como se encuentran los otros competidores.
—Adelante, señorita Granger.
Ella caminó bajo la atenta mirada de Tom Riddle quien rápidamente unió los hilos sueltos. Ese chico no era Abraxas. Y definitivamente conocía a Hermione.
Y él iba a descubrir qué coño estaba sucediendo.
Ahora mismo.
Hermione regresó los saludos y felicitaciones con una sonrisa estúpida estampada en su rostro mientras su cabeza se negaba a reaccionar. Draco Malfoy estaba aquí. Luna Lovegood estaba aquí. Y ambos tenían que tener alguna respuesta racional a todo esto. Ella… saldría de los 40 e iría a los 90.
La idea no sonaba muy alentadora.Hubiese sido hermoso tener a Ron y Harry a su lado, hacer que su amigo por fin viviese sin tener que cargar con tanto peso sobre sus hombros, darle una oportunidad de ser feliz sin estar preocupado por la vida de la gente que lo rodeaba, sin tener que estar mirando sobre su hombro para descubrir si alguien lo seguía o si las intenciones de las chicas hacia él eran solo por fama. Ronald, por otra parte, no tendría que estar viviendo bajo la imagen de ser solo 'el amigo del niño que vivió', podría tener una…
Pero no podían. Hermione mordió su labio y se disculpó con torpeza, intentando no romper a llorar frente a tanta gente, con rapidez se internó en los laberinticos pasillos de la mansión y se introdujo a su habitación donde con rabia se quitó su vestido, tirando las cosas que estaban cerca de ella en un agresivo arranque de furia y se recostó sobre una felpuda alfombra gritando de forma agónica.
Se sentía fatal.Ahí estaba ella, dándose una maravillosa vida de sangre pura, mientras sus amigos podrían estar muriendo de hambre. Luchando por respirar un día más. Tratando de asesinar a Lord Voldemort.
Soltó un desgarrador sollozo y golpeó el suelo hasta que su cuerpo no pudo luchar más. Se suponía que debía estar intentado acabar con la vida de aquel hombre que les robó las esperanzas a tantas personas, que destruyó familias y le quitó la vida a personas inocentes; en cambio, le permitió besarla, tocarla, aceptó que él la maldijera, Merlín, ella lo dejó hacerla perder el rumbo de sus pensamientos.
Y aun así… con todo lo malo, era incapaz de odiarlo. Era incapaz de sentir repugnancia por él. No podía pensar en Tom Riddle sin sacar de su cabeza su sonrisa ladeada, ese brillo de inteligencia en sus ojos, las respuestas sabelotodo que daba en las clases, sus temas de conversación, la forma en que sus manos la hacían perder la razón y el sabor de sus labios. Estaba perdida.
Lentamente se estaba enamorando de él.
—Lo siento, Harry. –susurró con agonía:- Lo siento tanto.
Ella se durmió sobre la alfombra, acurrucada y aun en sueños llorando. Draco soltó un suspiro y dejó caer la capa de invisibilidad, arrodillándose a su lado.
—No te preocupes, Granger –susurró, aun sabiendo que estaba profundamente dormida, acariciando su cabello y levitándola hasta la cama donde la cubrió con inusual ternura, besó sus labios con inocencia.- Pronto volverás con tu adorado cara rajada.
Disfrutó un largo momento a su lado antes de caminar hasta la puerta y mirarla con una amplia sonrisa.
—Y entonces, serás completamente mía.
1998
Lo primero que ella pensó fue que era un sueño. Se tambaleó, alejándose de Abraxas y lo miró boquiabierta, él sonrió antes de volver a unir sus labios en un demandante beso.
—Maldición, McGonagall, nunca sabrías cuanto extrañaba esto –susurró sin separarse de ella. Minerva sintió que su cabeza daba vueltas, mientras las manos de Abraxas se deslizaban por sus hombros y sus labios se movían contra su cuello con sensual lentitud. No era un sueño. Era imposible sentir tanto en un simple sueño.
—Ni te imaginas cuanto –susurró Abraxas mientras depositaba besos en su piel expuesta.
—d-detente, Abraxas, por Merlín.
Él suspiró haciendo una mueca de fastidio a la vez que retrocedía:- dios, Minerva, eres genial rompiendo momentos…
— ¿Dónde estamos? –preguntó Minerva con las mejillas rojas por lo recién sucedido. ¿Desde cuándo ella se sonrojaba? Dios, era una mujer hecha y derecha. ¿Por qué estaba reaccionando así?
—En nuestra casa, por supuesto. –respondió Abraxas sin permitirle mirar en exceso.
— ¿nuestra… casa? –preguntó ella con consternación. Abraxas se encogió de hombros y la arrastró por un amplio pasillo lleno de cuadros con diversos paisajes, el que más la sorprendió fue uno enorme de Hogwarts en el cual se podía ver con claridad lo que sucedía en el lugar:- ¡¿Qué de…?!
—Creí que sería bueno que la directora estuviese siempre pendiente de lo que sucedía en el colegio –indicó él antes de obligarla a continuar caminando.
— ¿Cuándo hiciste esto? –preguntó aturdida.
—Cuando cumplí quince –respondió él con simpleza.
Minerva lo miró boquiabierta, sin importarle parecer una idiota frente a él, Abraxas suspiró al notar que ella no seguía moviéndose y se giró a enfrentarla con una ceja alzada.
—A los quince ni siquiera…
—Lo sé. –Interrumpió él con una sonrisa que le pareció levemente avergonzada.- siempre he sido un poco… exagerado… con mis decisiones.
Eso la llevó de golpe a la realidad, sus latidos frenéticos pararon y ella le miró con dolor.
—Dejarás morir a tu nieto, Abraxas. –susurró horrorizada.
—Claro que no. –espetó él con brusquedad, ceñudo, luego bostezó y ella notó lo pálido que estaba:- Draco sabe la forma de regresar.
— ¿Qué?
—Recuerda, Minnie, que estuve años escuchando y viendo como Tom planeaba traer a su Hermione…
—No entiendo. –admitió confundida.
— ¿Sabes que Hermione pertenece a nuestra época, verdad? Obvio que lo sabes –se respondió colocando sus ojos en blanco y soltando un bufido risueño:- Bien. La señora Granger al enviarla a esta época se creó una paradoja en el tiempo. En otras palabras, todo lo que sucedió en el medio…
—No existió. –concluyó Minerva asintiendo con gravedad:- Pero, sucedió, Abraxas. Fui testigo de cada una de las cosas que sucedieron. De cada una de las muertes.
—No. –interrumpió él negando con impaciencia:- No, Minerva, eso no ocurrió hasta que Tom la hizo regresar al pasado.
—Espera. –dijo ella dándose un momento para unir esos trozos de información, cerró sus ojos y soltó un suspiro, negando:- No entiendo.
—En resumen, la señora Granger creó la paradoja y Tom la rompió. -se limitó a informar Abraxas como si aquello fuese un tema ligero.
—Entonces... solo cuando Hermione regresó… Tom se transformó en Lord Voldemort.
— ¡Bingo! –espetó Abraxas:- ahora, vamos a la habitación, necesito recostarme. Estoy exhausto.
Minerva asintió y caminó en silencio a su lado reflexionando sobre la nueva información, su cerebro trabajando a todo ritmo, Abraxas la hizo entrar a una de las incontables piezas y ella se sonrojó cuando vio una enorme cama con sabanas verdes.
—Esto es tan Slytherin. –susurró con un bufido divertido. Abraxas se lanzó a la cama, arrastrándola con él, y besó su frente. Ella se movió incomoda:- Suéltame.
—Maldición, McGonagall, no vengas ahora a negarme. Se acabó el tiempo de libertinaje para ti.
Minerva cerró sus ojos y negó, incapaz de comprender como Abraxas seguía sonando como si tuviese el control de todo, esa fría despreocupación siempre la lograba exasperar:- No podemos. Es mejor que regrese a ver cómo están las cosas y…
— ¿No entiendes, Minerva? De ahora en adelante, absolutamente nada va a estar en nuestras manos. Todo depende de lo que suceda en el pasado para arreglar las cosas aquí. Estamos, en otras palabras, como en una dimensión paralela. Si Hermione acepta a Tom las cosas probablemente mejoren aquí. Y si no, todo se va al diablo.
—Pareces estar muy seguro de esto. –gruñó Minerva con preocupación.
—Oh, créelo, Min. Él lo está.
Minerva entornó sus ojos y soltó un grito sorprendido antes de luchar para soltarse del agarre de Abraxas y poder girarse hacia la puerta donde estaba recargado…
— ¡A-Alphard! –exclamó sorprendida. Ahora, definitivamente, su cabeza daba vueltas.
—Sorpresa –susurró Abraxas justo antes que Minerva perdiera la consciencia:- Oops. Quizás fue demasiado para ella.
Alphard, simplemente, puso sus ojos en blanco pero sonrió con calma.— ¿Caigo en la cama?
—Seh, pero no te acostumbres. –espetó Abraxas antes se cerrar sus ojos y bostezar:- Buenas noches, Minnie.
Alphard mordió su labio inferior para que una sonrisa no escapara de sus labios.
Malfoy por fin había cumplido su parte del trato, tras años y años de estar en un limbo... volvía a ver a su amada Minerva, no importaba tener que compartirla con el rubio.
Hogwarts, 1943
En el salón había una tensión aterradora, Tom Riddle caminaba de un lado a otro con sus manos entrelazadas en su espalda, sus "amigos" estaban encogidos en sus asientos, todos excepto uno.
Abraxas Malfoy.
El hijo de puta se había quedado el fin de semana con sus padres, arruinando los planes de Tom, quien tenía decidido obligarlo a escupir palabra por palabra lo que escondía. Y de paso poder descubrir un par de verdades de Hermione.
Su Hermione.
Él sonrió con evidente maldad, dándole la espalda a sus seguidores, la indomable castaña pronto iba a ser suya. Los lazos con los Granger's lograrían darle un estatus firme y poderoso, Hermione lo volvería loco de placer a diario, sería un desafío intelectual, ella defendería fieramente sus ideales y él la haría dudar.
La chimenea se prendió de forma inesperada y la señora Granger irrumpió en la habitación sacudiendo su ropa para quitar las cenizas que se habían pegado a su ropa.
—Buenas tardes, muchachos. –saludó fríamente la mujer antes de tronar sus dedos, Pussy, el elfo que la acompañaba a todas partes apareció dándole una mirada de adoración ofreciendo su ayuda.
Tom sintió que cada uno de sus músculos se tensaban, estrechó sus ojos y fulminó a la mujer con la mirada, ella ni siquiera se inmutó simplemente le ordenó al elfo que fuese por un par de libros, la lista estaba sobre la mesita de la biblioteca. Pussy obedeció sin quejas.
—Si no es mucha molestia, me gustaría conversar a solas con el señor Riddle.
Todos escaparon casi corriendo, Tom estrechó aún más sus ojos y la señora Granger se sentó con su habitual porte de elegancia sobre el amplio sillón de la sala común de Slytherin.
—Quiero que leas cada uno de los libros que Pussy traerá para ti. –indicó ella con calma:- Tienen información preferencial sobre los Horcrux.
—Está bien. –espetó él con molestia, la señora Granger sonrió ligeramente y negó.
—No hay necesidad de esta actitud punzante conmigo, Tom. Estoy ayudándote, no tratando de dañarte. –señaló ella con seriedad, luego suspiró y miró el fuego:- Me alegro que hayas logrado quedar en primer lugar, me lo esperaba pero ese chico Malfoy me sorprendió.
—Y a mí –admitió Tom a regañadientes, ella palmeó el asiento y luego metió su mano a uno de los bolsillos interiores de su capa, él miró la acción con desconfianza y sus ojos se entornaron cuando vio un anillo que reconoció enseguida:- ¿Cómo…?
—Bueno, querido, soy una Granger. Somos conocidos por nuestra inteligencia y nuestros rápidos movimientos. –respondió ella con un tono que lejos de sonar arrogante sonó a pura burla:- No sé qué sucedió con mi hijo, por suerte Hermione no salió con los genes podridos.
Él no tomó mucha atención a lo que la mujer decía, su corazón latía tan fuerte que apenas era capaz de oír, y sus manos ya se estaban estirando hacia el anillo. La señora Granger, sin embargo, retrocedió.
—Alto ahí, muchacho. Es peligroso que lo lleves contigo.
—Sospecharían del asesinato –susurró Tom embobado, la mujer sonrió y asintió.
—Sí.
—Es como… Como si exigiera volver a mí –susurró él en una especie de transe.
La mujer sonrió aún más ampliamente y miró al chico con expresión curiosa:- ¿Sabes que la única forma que este trozo de alma regrese a tu cuerpo es que te arrepientas?
Inmediatamente Tom tensó su espalda y estrechó sus ojos.
—No me arrepiento de la muerte de ese bastardo. –escupió él con brusquedad, la mujer asintió con calma.
—No tienes por qué darme explicaciones. –dijo ella antes de hacer un movimiento con su varita, la gema negra comenzó a destellar, Tom frunció su ceño cuando la señora Granger cerró su puño y luego lo abrió. El anillo se había convertido en algo más fino, adornado por un rubí bastante grande y una esmeralda más pequeña, tenía grabado además dos runas: una de protección y otra que él no fue capaz de traducir. Alrededor habían pequeños cristales:- Se vería bonito en el dedo de mi nieta.
Él evitó entornar los ojos y clavó su mirada en el anillo. Sí, efectivamente lo haría. Pero… Le causaría daño, ¿no? Tom tomó el objeto con una mueca de molestia al sentir sus poros tan abiertos, su corazón bombeando tan rápido, con tantas emociones mezclándose. La mujer le miró con atención y luego suspiró.
—Gracias por los libros, Pussy, al señor Riddle le serán de mucha ayuda.
¿Cuándo había regresado el elfo? Demonios, él realmente perdía la concentración con esa mujer cerca, la señora sonrió y palmeó su mano.
—Siéntete libre de preguntar cualquier cosa, Tom, o si quieres investigar sobre algún tema en específico de visitar mi biblioteca. Las puertas de la mansión Granger siempre estarán abiertas para ti.
— ¿Por qué? –gruñó él, frustrado.
—Seré tu suegra y me gustaría romper el cliché de lo malvadas que somos. –bromeó ella antes de levantarse:- Por cierto, Hermione regresará mañana y no día lunes como habíamos previsto. Resulta que Perseus tiene que hacer un viaje de última hora y yo pienso ir a visitar a unas familias amigas en Latinoamérica. Te sugiero que le ofrezcas ayuda con pársel, últimamente ha estado muy interesada en el tema, ha devorado con inusual rapidez mis libros.
Él apretó sus labios, luchando con una sonrisa, eso era algo que se esperaba de la chica. La mujer se marchó sin decir adiós y Tom se prometió que no volvería a permitir que ella viera tantas emociones de su parte.
Las emociones le hacían más débil.
Y la única debilidad que estaba dispuesto a tener en estos momentos era Hermione Granger.
-X-
Luna caminó por los pasillos de Hogwarts en silencio, con sus habituales pasos saltarines, con sus ojos abiertos observando hasta el más mínimo detalle del castillo. Estaba todo tan tranquilo. Lamentablemente, sabía que tras esa calma absoluta, se estaba creando un monstruo. Uno que sería capaz de romper las vidas de todos.
Su varita voló hacia la persona que tocó su hombro de forma sorpresiva, él alzó sus cejas y ella apretó sus labios, molesta.
—Lo siento. Te conozco, ¿recuerdas? Soy Evan-
—Rosier. –completó Luna asintiendo con calma:- siento haber reaccionado así, estoy un poco confundida, creí que conocía bien Hogwarts pero me perdí.
Él apretó sus labios y miró alrededor antes de pegarle un golpecillo a la nariz de la chica.
—Sígueme, te llevo con el director.
— ¡No! No espera, mejor… mejor llévame a la sala común de Slytherin. Mi hermano ha hablado un montón sobre ella… tengo curiosidad.
Él le miró con desconfianza pero luego se encogió de hombros.—Vale, pero si hay que hacer tiempo. La señora Granger está hablando con Riddle.
Ella asintió distraída y Evan le miró con atención mientras caminaban, su cabello era largo, semi rizado y rubio, más claro que el de Abraxas, además tenía unos enormes, enormes, ojos azules, su cuerpo era pequeño y delicado. Sensual. Él ladeó su cabeza viendo con extrañeza su varita que descansaba cómodamente tras su oreja izquierda. Era rara, pero encantadora.
— ¿Por qué nadie sabía de tu existencia?
—Porque me estaban protegiendo, corrían rumores que Grindelwald quería robar a los hijos menores de las familias poderosas para mantener un poco de…
—Esas son excusas realmente estúpidas –dijo él alzando sus cejas pero luego colocando los ojos en blanco:- pero tomando en cuenta que son los Malfoy se puede esperar cualquier cosa.
Ella apretó sus labios con evidente molestia y le dio la espalda a Rosier quien sonrió ligeramente antes de adelantarse, ambos caminaron en absoluto silencio.
Lugar desconocido, 1998.
Él dejó de pasear y miró a Hermione quien se había movido hasta acurrucarse. Frunció su ceño y se inclinó para verla mejor. Desde su llegada, no había presentado un comportamiento así, al contrario, ella tenía crisis fuertes pero no parecía estar durmiendo… como ahora.
Nagini siseó, casi como si estuviese soltando un rugido triunfal, y él vio como las pestañas de Hermione temblaban como si fuese a abrir sus ojos, pasaron segundos los cuales lentamente se transformaron en minutos, y eso nunca sucedió.
Tom hizo una mueca de fastidio y hundió sus manos en su cabello. Maldita sea. Comenzaba a perder la paciencia. Inspirando profundamente regresó a su inexpresividad y se sentó en la cama mientras leía con atención el periódico 'Quisquilloso' donde una enorme foto de su cuerpo anterior –es decir, su mutación- aparecía en el suelo, quemado. Sonrió con diversión al leer el título de la noticia.
¡Lord Voldemort ha caído!
Pasó las hojas mientras acariciaba de forma distraída la cabeza de Nagini quien siseaba con evidente tristeza.
Un molesto carraspeo interrumpió la lectura del hombre quien alzó su cabeza con los ojos entrecerrados. Una mujer que parecía payasa con lo maquillada que se encontraba le miró con claro interés, cosa que era repugnante.
— ¿Qué quiere?
—Sus modales dejan mucho que desear, joven –espetó la mujer del cuadro ceñuda, él puso sus ojos en blanco y ella aclaró su garganta de forma estirada:- Mi queridísima amiga la Señora Granger lo espera en el comedor.
Él tensó su espalda y salió con vigorosos pasos de la habitación, ordenándole a Nagini cuidar de la castaña, bajó las escaleras odiando no poder aparecerse en la vieja casona y casi corrió el último tramo para llegar más rápido.
—Tom –saludó la Señora Granger con sus ojos llenos de pesar. Él dio una cabezada a modo de saludo y apretó su mandíbula.
— ¿Cómo se encuentra? –preguntó con cortesía.
—Muerta –respondió ella con calma antes de soltar un largo suspiro:- pero no vengo a agobiarte con mis pesares, Tom, ¿se puede saber qué diablos estás haciendo?
—Estoy haciendo lo que creo que es mejor. –espetó él sonando totalmente calmado. La señora Granger alzó sus cejas y negó.
—Se suponía que ibas a tener todo preparado para el regreso de Hermione.
—Sus amigos están en perfectas condiciones, el peligro fue exterminado y el poder sigue en mis manos. –indicó él con expresión estoica.- ¿Qué se supone que está mal, Señora?
—Tú.
Él la miró sorprendido y ella sonrió con ese halo de misterio que jamás perdió.
—Los Horcrux siguen en un lugar seguro. –anunció ella con suavidad antes de alejarse del marco del cuadro.
Tom maldijo y pasó una mano por su rostro. Miró fugazmente por la ventana antes de volver a maldecir y regresar a la habitación que compartía con Hermione. Nagini lo observó de forma atenta.
'¿Qué está sucediendo, amo?'
'Descansa, Nagini, mañana tendremos mucho que hacer.'
Hogwarts, 1943
—Buenos días, Tom.
Él despegó su mirada del libro y clavó sus ojos en Hermione quien parecía incomoda mientras cerraba la puerta, cruzando el espacio que la separaba de la cama en silencio, ella se sentó y sonrió.
—Buenos días, Hermione.
—Vine a felicitarte y a buscar un par de cosas que olvidé.
— ¿Felicitarme? Ambos sabíamos que ganaría. –espetó él viendo con atención la forma en que Hermione puso sus ojos en blanco. Ella sonrió y negó.
—Eres demasiado arrogante para tu propio bienestar, Riddle.
— ¿Ahora te preocupas por mi bienestar, Hermione? –preguntó él con su habitual calma, ella se sonrojó bruscamente y negó.
—No me importa lo que te pueda suceder, Riddle. –escupió ella, negándose a parecer avergonzada.
—Pero si te importó Malfoy. –gruñó Tom.
El semblante de Hermione cambió radicalmente, su rostro se volvió inexpresivo y su cuerpo se tensó como una cuerda de violín. Tom hizo una mueca mental cuando ella le miró como si fuese idiota.
—No sé de qué hablas. –dijo Hermione sonando bastante inocente.
— ¿No? Sabías que iba a derrotarlo. Y aun así me pediste que no lo hiciera.
—No. –espetó Hermione con fiereza, su mentón alzado y su nariz arrugada:- Yo creí que ibas a hacer una tontería y te aconsejé que no lo hicieras.
Él alzó su varita y ella le miró con una pizca de temor, sin embargo, se mantuvo quieta, expectante. Tom sonrió, eso era lo que buscaba, no quería verla asustada de él, deseaba ese desafío en sus ojos y la forma en que podía frustrarlo, encenderlo como ninguna otra mujer.
—Eres fatal mintiendo, Granger. –susurró Tom acercándose, ella se sonrojó y negó.
—No te acerques más, Riddle.-gruñó ella estrechando sus ojos.
— ¿Por qué? –preguntó Tom en un ronroneo sensual:- ¿Acaso no te gustó la última vez que me acerqué a ti?
—Yo… uh…
—Eso pensé. –susurró Tom con una sonrisa ladeada ante el nervioso balbuceo de la chica.
—No está bien. Si alguien se entera…
—Eres mi prometida, podemos hacer lo que queramos.
—No soy tu prometida…
—Todavía.
—…y si llegamos a hacer algo será después de casarnos. –espetó Hermione con las mejillas rojas, Tom puso sus ojos en blanco y soltó una risa que la hizo tensarse:- ¡¿De qué te ríes?! ¡Hablo en serio!
Él continuó riendo como si le hubiesen contado la mejor broma del mundo y Hermione sonrió ladeando su cabeza.
—Deberías reírte más seguido, Tom. –aconsejó con suavidad.
— ¿Estás coqueteando conmigo, señorita pureza? –preguntó él alzando sus cejas.
—Yo… -ella iba a comenzar a balbucear de nuevo, Tom sonrió al verla tensar sus hombros y mirarle furiosa:- no estoy coqueteando. ¡Por supuesto que no! Solo estaba comentando…
—Que me veía mucho más guapo riendo. –concluyó Tom.
—No pongas palabras en mi boca, yo solo dije que deberías reírte más seguido. Te ves mucho mejor riendo de forma natural que fingiéndolo. –susurró Hermione avergonzada, en seguida el ambiente relajado y casual se transformó en algo tenso.
—No eres precisamente la honestidad en persona. –señaló él.
—Es cierto. Quizás yo esconda un par de cosas –comentó Hermione con suavidad:- sin embargo, tú estás fingiendo todo el tiempo, Tom. Siempre actuando de forma encantadora, siempre con una sonrisa y una palabra amable, alentando al resto de las personas. ¿No te cansas de comportarte como si fueses perfecto?
Tom no contestó, Hermione soltó un grito sorprendido cuando él la tumbó de espaldas y rasgó la blusa que llevaba, su sostén quedó al descubierto. Sus codos se apoyaron a cada costado de sus costillas y sus manos sostuvieron las de ella. No opuso resistencia, simplemente lo miró sorprendida.
—Si me canso o no, no es tu problema. –escupió él furioso, mientras continuaba su labor de explorar su cuerpo.
— ¡Oh, pero querido Tom, eres mi prometido ¿no se supone que debo estar preocupada por ti?! –exclamó Hermione con la voz chillona que parecía haberle copiado a Walburga Black.
Él puso sus ojos en blanco por su sarcasmo y besó su cuello. Para ser sincero le encantaba escuchar su sarcasmo.
— ¡Tom! ¡Estábamos en medio de una conversación importante! –espetó Hermione enderezándose rápidamente, avergonzada.
—No. Tú estabas hablando y yo estaba mirando tus hermosos pechos.
— ¡Pervertido! –espetó Hermione con su voz sonando más jadeante.
—Hipócrita –susurró mientras continuaba explorando con sus ojos la parte superior de su cuerpo. Hermione gimió y luego se zafó con fiereza, entonces, una onda de magia hizo volar lejos a Tom quien impactó contra la muralla.
—Oh Merlín, ¿estás…?
Él se levantó, sus ojos llenos de furia, frustración y algo que Hermione no supo identificar pero que hizo que su respiración se volviese un irregular jadeo.
—Tom yo no quería…
La ropa del chico desapareció. Literalmente. Hermione se sonrojó bruscamente y sus palabras murieron mientras se obligaba a separar su mirada de los magníficos abdominales de Tom. Tragó en seco y cubrió su rostro. No se suponía que la conversación tenía terminar así, la idea principal era cumplir con la promesa de felicitarlo. ¡¿Por qué no se había marchado?! Maldito, siempre lograba engatusarla.
—Aprendí la lección, no volveré a empujarte otra vez… -apuntó ella apartando rápidamente la mirada, nerviosa:- ¿Podrías cubrirte para terminar nuestra conversación? ¿Por favor?
— ¿Qué es lo que más deseas, Hermione? –preguntó él en un susurro seductor, tomándola por sorpresa ante su cercanía. Odiaba la forma silenciosa en que Tom Riddle lograba moverse. Bueno, no es como si fuese tan silencioso, aunque se haya acercado tocando una trompeta no lo hubiese escuchado, su lucha interna entre su razón y sus hormonas no le permitirían oírlo.
—Conocerte –susurró ella tratando de calmar las cosas, intentando en vano tranquilizar el palpitar descontrolado de su corazón y la furia que él parecía emanar. Mierda. ¿No debería haber dicho otra cosa? Tenía un montón de deseos, y ese en específico no calmaría la situación.
— ¿Quieres eso? –preguntó Tom sonando descolocado por la inesperada respuesta de Hermione, estrechó sus ojos y pegó su cuerpo por completo a ella quien inhaló profundamente, nerviosa. Merlín. Su cabeza no era capaz de razonar con su cuerpo tan cálido contra ella:- ¿Crees que quieres conocerme?
—Sé que quiero. –aseguró Hermione sin vacilar, pero con un hilo de voz, cerró sus ojos y admitió con vergüenza:- Siempre lo he querido.
Incluso antes de haberlo conocido en esa época ella sintió una insana curiosidad por Tom Riddle y lo que él traía consigo. Lord Voldemort tenía un poder increíble… si fuese usado con otros fines, incluso podría hacer que el mundo mágico cambiase totalmente. Hermione sintió como su corazón sufría al aceptar esa verdad. ¿Eso significaba que desde antes estaba traicionando a Harry?
Tom frunció su ceño al notar lo tensa que se había puesto Hermione tras esa declaración. Casi podía sentir los engranajes en su cabeza volviéndola loca y esa ola de desesperación que lo inundó comenzaba a preocuparlo, la miró a los ojos y el resplandor sensual en sus profundidades lo aturdió, le hizo olvidar lo que había querido decir. Buscó a tientas el hilo de su pensamiento, y se sintió furioso por el poder despreocupado que Hermione ejercía sobre él. Tan fácilmente. Como si no supusiera nada para ella. Maldita mujer. Lo hacía perder la cabeza.
—Es peligroso conocer verdaderamente a alguien. –susurró Tom mientras deslizaba uno de sus largos dedos sobre la mejilla de la chica quien mojó sus labios, sus rosados y seductores labios. Él deseó besarla, deseó obligarla a arrodillarse y poder hundirse en esa boca insubordinada, con una sonrisa ladeada ante la imagen y la voz enronquecida agregó:- Es peligroso quitarse las máscaras, Hermione. ¿Cómo sabes si te gustará lo que hay debajo? Ni siquiera sabemos lo que hay debajo de nosotros.
—Debajo de nosotros está la cama, Tom. –bromeó con evidente nerviosismo. Él bufó y se separó de ella.
—Estamos en medio de una conversación seria, Granger.
Ella se sonrojó al oír que él le devolvía sus palabras, y se sentó movió por la habitación tratando de reflexionar por unos segundos, que a Tom le parecieron una eternidad, antes de volver a hablar.
—Me arriesgaré a saber que hay en tu interior. —admitió Hermione tranquilamente, con su respiración agitada por una oleada de efusivo placer que la azotó de forma inesperada, con un sonrojo retrocedió dándole la espalda, sabiendo exactamente que ese sentimiento no pertenecía a ella sino a Tom. Tragó en seco y se levantó, en busca de distancia, sin embargo él le cogió el brazo y le dio la vuelta de un tirón, de modo que su cara quedó a centímetros de distancia de la de ella.
—Estoy tratando de hacer lo correcto y tú tiras de la alfombra bajo mis pies para que me caiga. –susurró él sin importarle la forma en que su voz salió peligrosa y letal, de hecho, se alegró de poder sonar así:- Quizá arrancarme las máscaras no sea una idea muy brillante, Hermione.
Ella alzó la mirada, tan serena como una madonna medieval, como si su advertencia estuviese de más. Cogió la cara de él entre sus manos, la inclinó hacia arriba. El beso exquisitamente delicado que le dio en la frente fue como una bendición.
—Yo me quito mi máscara, tú te quitas la tuya.-susurró ella con suavidad:- Es justo.
Y eso era lo que Tom Riddle estaba esperando: una maldita oportunidad de saber quién era realmente Hermione Granger y que escondía tras esa pared mental inquebrantable, descubrir quién era ese Harry con el cual usualmente lo confundía y que implicaba en su vida. Y comprender por qué diablos parecía saber sus oscuros secretos sin que abriera su boca.
Ella se mantuvo cerca de él, temblando, y abrazó sus hombros como si fuese una tabla en medio del mar. Tom alzó la cabeza y la miró. Lo primero que notó era que tenía lágrimas en los ojos. Y lo segundo fue que ella estaba en su mente, como una pluma deslizándose por sus recuerdos, pasando por momentos traumáticos de su vida y por otros que había sentido aplastantes necesidades por ella. Viendo como reunía a sus seguidores, como los envolvía con sus ideales, como los torturaba, como los obligaba a hacer cosas que los espantaba y asqueaban…
Sintió un escalofrío recorrerlo y sus dedos se apretaron en torno a su cintura hasta que ella gritó. No lo hacía de forma consciente, y ella lo sabía. Tom lo vio en sus ojos. La bruja lo había hechizado con sus palabras y acciones dulces, había logrado quitarle la máscara y lo había dejado desnudo en cuerpo y alma. Hermione hacía que se sintiera débil y vulnerable a su lado. Muerto de hambre, desesperado y necesitado de ternura, deseoso de aplacar un antiguo dolor. Y maldita sea, ella era la única que lograba despertar eso en él. La única persona en el jodido mundo.
Los ojos de Hermione estaban anegados de lágrimas, llenos de un dolor que él no supo ni quiso comprender. Tom estaba completamente desnudo para ella, emocional y físicamente. Completamente abierto.
Y cada segundo de eso era insoportable. Parecía una tortura sin fin. Se sintió avergonzado por la mirada dulce que ella le dio, por la forma en que acarició su rostro con suavidad, como si se fuese a quebrar en cualquier momento. La vergüenza se transformó instantáneamente en ira. Durante un momento, la odió por presenciar su debilidad. La apartó de un empujón. Ella se tambaleó hacia atrás, sobresaltada. Cuando se atrevió a mirarla de nuevo, ella parecía recelosa. Estaba enjugándose los ojos, cubriéndose los senos con las manos, retrocediendo con cautela.
Demasiado tarde para eso. La energía brotaba dentro de él, sexual y peligrosa. Y la iba a tener. Ahora, sin importarle las consecuencias. Ella lo quería ver tal como era, así que tendría que soportar la oscura parte que había despertado.
Lamió sus labios y ella gimió.
—Tom, cálmate –susurró nerviosa, retrocediendo con cautela.
Él se abalanzó sobre ella como un animal sobre su presa y sus labios lo recibieron entreabiertos no precisamente para un beso, sino por el grito que amenazaba con salir desde su interior, pero a Tom Riddle no le importó. Hermione era suya. Y él haría lo que quisiera con ella.
Hechizos usados en el capitulo:
1 Empuja hacia atrás al oponente haciendo que pierda el equilibrio.
2 Hechizo protector.
3 Expulsa potentemente a un objeto o humano.
4 Hace que el oponente pierda el equilibrio, también puede causar desmayos.
5 Golpea/aturde al oponente
6 Es un hechizo difícil, congela el cerebro por diez segundos.
7 Desmaya al oponente por 24 hrs.
8 Hechizo congelante.
Gracias por leer, espero que les guste :) ¿Review?
