Dedicación:
lunatico0030: Holi, holi~ Eso se llama trampa. Leer el final del libro es una… ¡blasfemia! Sinceramente, yo no podría hacerlo, me terminaría aburriendo~ xD Hay que mantener el misterio, hombre. Bueno, sobre tu amoroso insultito debo decir… ¡me encantó! Ajhdfjasdfja ¿Qué puedo decir? Será mi lema de ahora en adelante :Z ajdhfjajhfj xD No te preocupes, no me molestó. ;)
Todo el mundo me quiere~ Okay, no.
Las tardanzas de mis actualizaciones son para matarme. Sé que algún día mis lectores van a encontrar mi dirección y me obligarán a terminar la historia para luego matarme.
Besos y abrazos. Gracias por comentar.
PrincesLynx: ¡UF! Yo pensé en dejarlo ganar, pero… eso no tendría sentido. Amo a Draco, pero Tom es muchísimo más poderoso que él y contra eso no puedo luchar u.u Que bueno que te gustara la pelea, no me sentía muy cómoda con ella, no soy buena describiendo paisajes ni peleas. Gracias por tu comentario, nos leemos.
susan-black7: -suspira aliviada- ¡Menos mal que les gustó! Como antes mencioné, encontré que la pelea me quedó coja, pero soy insatisfecha por naturaleza xDD Muchas gracias por tu comentario, querida. Nos leemos ;)
BlackAthena66: Oh querida, diría que lamento dejarte con las ganas, pero no está en mi naturaleza, por lo que pediré disculpas es por la tardanza (ajá, otra vez) del nuevo capítulo. ¡PERDÓN! –se arrodilla con las manos juntas- xD Espero que este capítulo te guste~ Besos y abrazos, nos leemos.
Luna White 29: Bueno, sí, a eso me refería con que no quedé conforme con la pelea, quedó algo cojo, deberían haber peleado… Pero Tom tenía que mostrar su dominio. La verdad es que hice la escena como cien mil veces, pero ninguna me gustaba xD Lo siento :C Prometo una pelea más digna pronto~ ¡Sip! Por curiosa le pasó~ ahora tendrá que atenerse a las consecuencias… (oi, verás que me diste una idea en la historia, seguramente, notarás que parte de tus palabras encendieron mi musa, lala~) Bueno, los han interrumpido tantas veces que una más no importaría~ xD Lo de la paradoja es simple: Hermione era de la época de Tom –nació el mismo año que él- y su abuela la envió al futuro para que su padre no ejerciera poder sobre ella –y probablemente, con lo loco que es, que la matara- por este viaje se creó un especie de limbo y cuando Tom la envió de regreso en el tiempo se creó el desastre, lo de la guerra y todo~. Espero que eso sirviera para aclararte un poco y no te preocupes por lo de lenta, yo también lo soy. Muchísimas gracias por comentar.
black inocennce: Holi~ ¡Gracias por comentar (dos veces)! Yo amé esta pareja desde el primer día que la leí, pero no estaré orgullosa de mi historia hasta que termine xDD Tom es irresistible *-* XD Muchas gracias por leer y disculpa la tardanza. Besos, abrazos y nos leemos.
Luzenlaoscuridad: ¡Graaacias por comentar, querida! :Z Siento la demora, espero que el capitulo te guste. Besos, nos leemos.
Oschii: Muchas gracias por comentar, realmente, perdón por tardar tanto con las actualizaciones, sé que apesto con el tema del tiempo :C
karean: Graaacias por leer la historia y por comentar. Besos, nos leemos.
luna-wood: Holi~ Me alegro que te guste la historia :) Muchas gracias por comentar, espero que te guste el capitulo nuevo.
Klayrine: ¡Hola! Muchísimas gracias por los tres comentarios que dejaste, espero que no hayas muerto esperándome xD ¿Adicta a mi historia? Fufufufu~ Pobrecita~ adfjhsdfaj. Bueno, déjame decirte que siento la tardanza (desde ya te aviso que soy muy lenta con las actualizaciones, el tiempo es mi peor enemigo no es por falta de este sino porque se me pasa literalmente volando) y no te preocupes, no la dejaré abandonada. Besos, nos leemos.
Disclaimer: ¡TODITO ES DE LA FANTASTICA JK ROWLING!
A.N: Lamento demasiado la demora (una vez más), tengo que admitir que estaba bloqueada horriblemente con el lemmon. ¡Creo que he perdido mi toque picaresco! T_T Y bueno, saben lo del tiempo e.e Estúpido pasa demasiado borroso para mi e.e
ADVERTENCIA: El capitulo contiene escenas con contenido sexual explicito, leer bajo su propia responsabilidad. (no vendré con eso que si eres menor de edad no leas, no weben, yo tenía doce cuando empecé a leer fics con lemmon, aunque claro, yo soy una pervertida) xD
Capítulo 14: El rito
Tom sostuvo la cabeza de Hermione quieta y su mano libre desabrochó su falda, ella no dejó de resistirse, sus manos golpearon su espalda, pero eso no lo detuvo. Enfurecida jaló su cabello y él se sorprendió por su fuerza, con un gruñido colérico clavó sus ojos en ella.
Su cabello estaba revuelto. Su pecho subía y bajaba con inhalaciones superficiales. Sus labios estaban enrojecidos, húmedos e hinchados, un hilillo de sangre corría por una de las esquinas y Hermione lo lamió de forma inconsciente, volviéndolo aún más loco. Sus ojos estaban cargados de lujuria y de ira.
— ¡Tú! ¡Bestia!
Sabía que le estaba gritando por la forma sensual en que se movían sus tentadores labios, sus manos seguían sosteniendo su cabeza lejos evitando que él pudiese volver a besarla, sus ojos clavados en los suyos con fiereza. Ahí no había ni una pizca de miedo. Y él agradecía esa furia.
Parpadeo sorprendido cuando ella le empujó y logró salir de la cama.
— ¡Eres un nardenthal! ¡Idiota! Tú… tú… ¡Cabrón hijo de puta!
Él rió dejándose caer a la cama de espaldas, viendo como Hermione caminaba de un lado a otro, pareciendo un león enjaulado. Sonrió, con sus ojos fijos en el cuerpo prácticamente desnudo de la chica. Estúpidas bragas.
—Estamos de acuerdo en eso, leoncita, mi madre era una puta. Y una muy loca hay que agregar. Por suerte, no la tendrás de suegra. –comentó él con falsa despreocupación. Hermione se congeló por un segundo antes de mirarlo boqueando.
— ¡No me sigas el juego!
—Oh. ¿Quieres que siga siendo un nardenthal, leona? ¿Quieres que vuelva a lanzarte a la cama y abalanzarme sobre ti? ¿Quieres que te robe la respiración con un beso…?
— ¡NO! –chilló Hermione con las mejillas rojas. Él sonrió al ver que sus pechos parecían tomar el mismo rubor avergonzado. Era jodidamente encantador. Lamió sus labios y se encogió de hombros:- Y no me llames leona o leoncita o cualquier estúpido sobrenombre.
— ¿Por qué, amorcito? ¿Acaso te molesta? –preguntó Tom de forma burlesca.
—Tú… ¡Agh! –ella agarró lo más cercano, que resultó ser un zapato, y se lo tiró a la cabeza, cuando vio que Tom lo esquivaba, saltó sobre la cama, dándole ciegos golpes:- ¡Insufrible! ¡Te detesto, Tom Riddle! ¡Eres insoportable…!
Ella se sentó sobre sus caderas dándole feroces golpes a su pecho, soltando comentarios despectivos, y Tom podría haber igualado su furia, pero sus caderas seguían rozándose con sus movimientos, y Hermione no parecía consciente de eso. No parecía notar lo sugerente que eran sus malditos meneos estaban robando la poca cordura que él había conseguido resucitar, no parecía darse cuenta de la forma en que sus pechos rebotaban, ni lo sexy que se veía insultándole.
—Merlín, mujer, quédate quieta. –espetó Tom con la voz rasposa, tomando sus muñecas y mirando sus ojos a modo de advertencia. Y sonrió al ver que ella no parecía tan indiferente como él creía, oh, no, sus ojos estaban vidriosos, llenos de lujuria, ella gimió cuando mordió su labio y él suspiró:- Te duele. Déjame curarte.
—Tom. –susurró ella echando su cabeza hacia atrás y moviendo sus caderas de forma sugerente. Mierda.
Tom respiró de forma entrecortada y puso sus manos contra las caderas de Hermione, aumentando la presión entre sus sexos. Malditas bragas, malditas bragas, realmente estorbaban. Ella jadeó con sus uñas clavándose en sus hombros y él tomó sus labios en un beso desesperado, sus lenguas bailaron juntas, en una danza demasiado sexual, con su mano libre hizo un rápido hechizo y las malditas bragas fueron cortadas, cayendo sobre su pelvis. Demonios, seguían siendo un estorbo. Y Hermione parecía demasiado enfrascada en el placer que estaba consiguiendo para moverse.
En un rápido movimiento giró y ella le miró aturdida, sus ojos brillaron con pánico pero antes de poder escapar, Tom la beso y levantó sus caderas, moviendo su erección entre sus pliegues. Hermione soltó un gemido desesperado dentro del beso y él entró en su cuerpo de una dura estocada.
La forma en que su cuerpo se arqueó, la forma en que gritó su nombre, con sus uñas raspando su espalda fue demasiado para él, podría haberla tomado con fuerza, con esa pasión desmedida que se alzaba entre ellos, pero al ver la necesidad cruda de la chica mezclada con dolor sonrió. Él sabía que ella necesitaba que la tomara rápido.
En cambio, lamió de forma lenta y medida uno de sus pezones, mientras jugaba con el otro. Dando lentas estocadas dentro de ella, tuvo un repentino flash. Recordó vagamente algo sobre los rituales sexuales.
—T-Tom, por favor –gimió ella moviendo sus caderas y jadeando:- más rápido.
¿Qué demonios era?
¿Por qué parecía tan importante?
Bajó la cabeza, presionando su frente contra la de ella mientras se movía sensualmente entre sus piernas, empujando, retrocediendo, profundizando, quedándose quieto. Una mano jugando con sus pezones y la otra acariciando su culo, empujándola contra él, instándola a seguir su juego.
Sus labios se cernían muy cerca de ella, y entonces los presionó ligeramente, un sonido de besos suaves escapó mientras le besaba cada pequeña parte de sus labios. Succionó la pequeña herida y lamió la sangre que brotó de esta de forma ansiosa.
A pesar de sus movimientos deliberados, medidos, sintió que su orgasmo se iba formando, no explosivo, sino una acumulación lenta y tibia, un endurecimiento gradual, una sensación exquisita como una brisa fresca en un caluroso día de verano.
Como dejar que el chocolate se derrita lentamente en su lengua.
Ella le pasó los tobillos sobre sus piernas y tiró de ellos hacia arriba hasta que se presentó justo debajo de las mejillas de su culo.
Al igual que apretar un tornillo, su cuerpo tiró más y más fuerte mientras su placer aumentaba, de repente volviéndola inquieta y salvaje.
—Necesito... –susurró ella jadeante, sus ojos muy abiertos, pareciendo un ciervo encandilado, su respiración era difícil y Tom sonrió de forma malvada mientras alejaba el cabello que se había pegado a sus mejillas, plantando sus codos a ambos lados de ella. Una medida de precaución, porque Hermione podría escapar en cualquier momento si supiese la verdad tras sus movimientos calculados.
— ¿Qué necesitas? —susurró agachando su cabeza y dándole una larga lamida a su pezón. Ella gimió con su cuerpo tembloroso.
—Estoy cerca, tan cerca.
Con la mano derecha, cogió su brazo, dejando que sus dedos se deslizan por el codo a la muñeca y, finalmente, tomando su mano. La guió entre sus cuerpos, arqueándose hasta darle espacio. Podía sentir la magia fluyendo entre ellos. Sonrió.
—Tócate, Hermione. —susurró. —Ten un orgasmo para mí.
Flexionó el dedo medio sobre su clítoris, que estaba en un punto dulce y comenzó girando en círculos, lento como él mismo hizo con sus manos.
Con las manos apoyadas cerca de su cabeza, comenzó a bombear en su cuerpo con golpes duros, largos. Pudo oír mentalmente su grito de satisfacción Siiiiiii. Cada músculo de su cuerpo se tensó. Cerró los ojos, cerrando el paso a todo, excepto al pulso centrado en su esencia misma. Su magia se unió a la suya, aumentando las sensaciones, creando un lazo que sería irrompible.
—Abre los ojos -gruñó Tom de forma demandante.
Sus ojos se abrieron y lo miró. Él la miró fijamente, la tensión grabada en su cara, su mandíbula apretada fuertemente. Hermione soltó el aire que retenía en sus pulmones y abrió sus ojos mientras su cuerpo se estremecía y alcanzaba las estrellas. Y lo único que podía hacer era sentir. Disfrutar el placer que Tom le brindaba.
Escuchó como él soltaba un gruñido que sonó triunfal, sus ojos clavados en los suyos, por supuesto tan hundida en el placer no fue capaz de darse cuenta que la última capa que la separaba de Tom, aquella que mantenía sus secretos lejos, se hizo trizas.
Tom explotó, pero no estuvo demasiado interesado en su placer, de hecho, él solo se enfocó en las imágenes que empezaron a proyectarse en su cabeza.
Él estaba presenciando las vivencias de Hermione Granger.
-X-
Hermione rodó por la cama, en busca del calor físico que emanaba Tom, sin embargo, al no encontrarlo entreabrió sus ojos tratando de enfocar su vista, bostezó y cubrió sus pechos de forma modesta antes de mirar la habitación en busca del chico. Porque sabía que él estaba ahí, podía sentirlo cerca. Alzó una ceja al verlo sentado sobre una silla con su mentón apoyado contra su puño, mirándole con expectación.
— ¿Qué haces ahí? –preguntó sonrojándose por la forma en que él desvió sus ojos hacia su cuerpo desnudo, repentinamente sintió un nudo formándose en su estómago al notar que Tom no contestaba, y una mezcla de sentimientos encontrados se instaló en ella. Preocupación, cautela y vergüenza predominaron sus emociones.
—Te miraba –admitió él tras unos largos segundos que para Hermione parecieron horas, su sonrojo aumentó y bajó su rostro, Tom se levantó y caminó hasta sentarse a su lado y levantar su mentón. El suave beso, un roce cálido y fugaz, la descolocó.
— ¿Hace cuánto te levantaste? –preguntó ella preocupada por el extraño comportamiento de Tom.
—Un par de horas. No podía dormir. –admitió él con calma. Hermione se sintió aún más mortificada por la actitud del chico.
—Oh dios. –murmuró Hermione tratando de levantarse:- ¡Tom, las clases!
—Ya no tiene caso ir, Hermione, hemos perdido las tres primeras horas y pretendo que el resto del día sea así.
—Pero tengo que…
—Nos podremos al día con facilidad. Avery va a tomar los apuntes para ambos. –tranquilizó Tom con suavidad antes de empujarla de espaldas y besar su hombro:- Ahora tenemos algo importante que hablar, Hermione.
— ¿S-Si?
—Ajá. –susurró Tom colocándose sobre ella y acariciando con la yema de sus dedos su mejilla:- Tu abuela mencionó que estás leyendo libros sobre pársel. La teórica no sirve, así que vamos a tomar las cosas prácticas.
— ¿Vas a ser mi maestro? –cuestionó Hermione asombrada, él se tensó y negó.
—Yo jamás seré tu maestro, Hermione. –informó él con brusquedad sus ojos ardiendo con una fiereza que la asombró:-No eres como el resto, no eres un simple peón. Eres mi reina, Hermione, eres mi igual.
-X-
Avery dio un vistazo al reloj, llevaban casi dos horas que Abraxas se dignara a llegar a buscar a su hermana quien no parecía tan inquieta por la demora. Quizás realmente estaba divertida jugando con Evan,pensó reprimiendo una sonrisa. Pero no fue capaz de contenerla al ver como Luna suspiraba y apoyaba su mentón sobre la palma de su mano mientras movía la reina, dejando al rey en jaque. Su contrincante rápidamente movió, salvándose. Luna movió la torre y sonrió.
—Jaque mate. –murmuró con esa voz tan extraña que tenía. Él jamás había oído a una mujer hablando de esa forma tan distraída y dulce. Era muy refrescante.
—Impresionante. –reclamó Evan estrechando sus ojos, con los puños apretados por la furia, chasqueó la lengua y negó:- Exijo la revancha, Malfoy.
—Ríndete y márchate con el orgullo relativamente intacto, Evan. Ya llevas tres juegos perdidos. –sugirió Avery desde el sillón, sonriendo ampliamente.- Tres de tres, cabe mencionar.
—No me rendiré. –escupió Evan enseñando su dedo medio de forma grosera y luego se giró a ver a la chica rubia quien parecía estar en una eterna ensoñación:- Ella solo es… ¿haces trampa, no, Malfoy?
Luna miró a Evan quien a su vez le miraba ceñudo, pareciendo frustrado, su cabello oscuro estaba revuelto por la cantidad de veces que se había pasado las manos por este, sin poder evitarlo soltó una risita. Él hizo un sonido parecido a un gruñido y alzó sus brazos.
—Revancha. –espetó él, profundamente ceñudo.
—Solo uno más. Necesito hablar con mi hermano –recordó ella frunciendo ligeramente su ceño, distraída, Avery alzó su cabeza y escrutó el rostro de la chica, volvió a recostarse al oír el comentario de Evan.
—Ps... No irás a ningún lado, Malfoy, no hasta descubra como infiernos haces para ganarme con tal facilidad –gruñó Evan frunciendo su ceño y fulminando a Luna con la mirada:- Insisto, haces trampa.
—Solo porque soy más inteligente que tú no quiere decir que haga trampa. –indicó Luna sin perder su tranquilidad, parpadeando lentamente.
Avery rompió a reír y miró a Luna con diversión, ella miraba impasible a Evan quien tenía su frente arrugada pero sus ojos brillaban ante el inconsciente desafío de la chica. Sin dudas, este juego iba a traer muchas repercusiones, más con esos comentarios tan tranquilos y certeros de la chica.
La diversión se acabó cuando Abraxas apareció con las manos en los bolsillos y alzó una ceja al ver a Luna jugando con Evan.
—Vamos, Luna, hay que hablar con el director. –espetó él interrumpiendo el juego y ella se levantó con tranquilidad, la capa que llevaba le quedaba bastante grande:- Y deja de colocarte mi ropa.
—Sabes que retirarte te hará perder el juego. –gruñó Evan ceñudo.
—Alguna vez que ganes, Rosier. –espetó Avery mientras veía como Luna se encogía de hombros ligeramente y seguía a Abraxas, el rey cayó a medida que ella se marchaba.
—Estúpida perra –gruñó Evan empujando las piezas del tablero y haciendo una mueca de molestia: - Esa chica no es Malfoy.
Avery sonrió y se encogió de hombros, era obvio que no lo era, pero el saber aquello lo dejaba en la misma posición que al principio. La chica era inteligente, así que seducirla o hechizarla no serviría. Por suerte, a él le gustaban los enigmas.
Sonrió. Sip. Se iba a divertir mucho descifrando a la hermosa Luna Malfoy.
-X-
— ¿Qué coño haces poniendo en peligro esta mierda? –preguntó Draco en un feroz susurro apretando el brazo de Luna quien hizo una mueca de dolor pero no apartó la mirada de los ojos del chico.
—Sé lo que hago. –dijo ella con voz misteriosa:- ¿Vamos a ir con el director?
—Debería enviarte con nuestra familia y dejar que ellos decidan que hacer contigo –gruñó Draco antes de soltarla y arrugar su nariz:- Quítate esa capa, una señorita no usa ropa de hombre.
—No me la quitaré –dijo Luna sobando distraídamente su brazo:- Es de Ron.
Él soltó una carcajada fría y seca y le miró de forma burlesca antes de darle la espalda:- Camina, Luna, vamos a hablar con el director y luego regresarás a la habitación y te quedarás ahí.
Ella por suerte, asintió de acuerdo.
Draco miró ceñudo la sala y suspiró fastidiado al notar que ni Hermione ni Tom estaban ahí. ¿Sería posible que estuviesen juntos? No. Obviamente, no. Ella debía estar en su casa o algo así. Hermione nunca perdería su tiempo con esa aberración humana. Pasó una mano por su rostro y miró la hora. Tenía que hablar con ella lo antes posible. Abraxas no le dijo nada sobre la cantidad tiempo que podía estar ahí, pero mientras menos mejor. Algo en esto le daba mala espina y no planeaba quedarse para ver cómo iban resolviéndose las cosas, el futuro era una época relativamente segura para él porque sabía con certeza lo que sucedía, aquí estaba en clara desventaja...
—Ey, Abraxas, ¿podemos hablar?
Él ni siquiera alzó su mirada, ante la abrupta interrupción de Cygnus Black, negó soltando un bostezo aburrido, no sentiría miedo hasta que Tom Riddle tratara de hacer algo directamente contra él y eso no ocurriría porque el bastardo simplemente no iba a arriesgarse a romper su imagen de muchacho perfecto. Y los mortifagos no eran tan idiotas como todas las personas creían. No se arriesgarían a ser descubiertos.
Sonrió de lado preguntándose cómo reaccionaría Hermione cuando le dijera que sus amigos estaban sanos y salvos, y la estaban esperando. Obviamente, ella dejaría todo y se iría con los ojos cerrados al futuro con él. Y entonces iba a estar eternamente agradecida.
— ¿Por qué no seguiste las reglas de Tom, Malfoy? –preguntó Avery a su lado, su voz fría e indiferente.
—No es de tu incumbencia. –respondió Draco bostezando.
—No fue un movimiento inteligente, Tom ha reclamado a Granger como suya y para ser sincero no creo que ella se queje. –indicó Avery con descuido.
—No la conoces –gruñó Draco antes de poder detener las palabras, con la furia atacándole sin piedad, Avery sonrió ampliamente y giró su cabeza para mirarlo.
— ¿Acaso tú sí? –preguntó él con abierta curiosidad.
Draco le devolvió la mirada fría y calculadora, la tensa conversación fue interrumpida por el profesor Slughorn quien les preguntó sobre un par de ingredientes de la poción felix felicis. El rubio contestó de forma automática antes de hundirse en su asiento y empezar a tomar notas solamente para ignorar la pesada mirada de su compañero de banco.
Tenía que lograr hablar con Hermione cuanto antes.
Y esperaba que Lovegood le hiciera caso y se quedara en la maldita habitación, ya tenía suficientes problemas con mini Voldemort para tener que lidiar con ella.
-X-
Ella lo amaba. Tom sonrió de lado y se recostó contra la pared, cerrando ligeramente sus ojos, Hermione lo amaba, ella jamás lo había dicho, pero el sentimiento estaba ahí, impregnando sus poros, en las avergonzadas sonrisas que le enviaba y en las miradas de frustración que se instalaba tras uno de sus debates. En la forma que murmuraba su nombre, en la forma en que lo besaba… Y especialmente en sus pensamientos.
Hermione Granger realmente era una caja de Pandora.
Y, ahora, él sabía cada uno de sus oscuros secretos.
Exhaló insatisfecho, por lo que había visto en los recuerdos de su novia, cometió bastantes errores imperdonables, las constantes escapadas de Potter y por supuesto haber subestimado al chico Malfoy. También, le repugnaba su imagen, le molestaba la forma en que constantemente Hermione luchaba contra sus emociones por culpa de Potter, le indignaba la cantidad de veces que había salvado la vida de Potter, le había hecho los deberes y como lo defendía frente a las burlas y ofensas de Malfoy.
Ella defendía ciegamente a los muggles y nada le haría cambiar de opinión, mucho menos él. Si llegaban a preguntarle su estatus sanguíneo, ella respondería sin dudar que era hija de muggles. La señora Granger cometió el grave error de haberla criado así, enseñándole la igualdad por encima de cualquier cosa. Ella veía todo en blanco y negro. Y él estaba en la parte negra.
Murmuró la contraseña y alzó su ceja al ver a Hermione sentada dándole la espalda, hablando en susurros, semi inclinada, con sus hombros temblando como si…
Estaba llorando.
Una furia asesina lo golpeó. Ella estaba llorando. La habían hecho llorar. ¡Iba a matar al bastardo que se atrevió a hacer aquello!Solo él tenía el derecho de hacerla llorar.
Con pasos sigilosos, él rodeó el amplio sillón, a los pies de Hermione estaba sentado Draco Malfoy, con el ceño fruncido y visiblemente incomodo por las lágrimas que rodaban por el rostro de la chica.
— ¿Estás seguro? Harry…
—Está vivo, Granger. Lo confirmé antes de...
El rubio se quedó callado de golpe al percatarse de su presencia, mirando a Tom con los ojos entrecerrados, tratando de saber cuánto había escuchado. Hermione secó sus lágrimas de un manotazo y se giró a ver que había detenido la conversación. Su respiración se detuvo, sus ojos se ensancharon y boqueó como un pez fuera del agua.
—Oh, no se contengan por mi presencia –sugirió él con voz sedosa, estilando sarcasmo, Hermione tembló visiblemente y un feroz sonrojo se apoderó de sus mejillas cuando se sentó a su lado y pasó un brazo por encima de su hombro con cotidianidad, mirando al rubio hacia abajo falsa ignorancia:- Vamos, Malfoy, sigue hablando.
—Prefiero mantener el misterio. –espetó Draco levantándose y sacudiendo su ropa de forma casual, luego sonrió hacia Hermione y le guiñó un ojo, coqueteándole abiertamente:- Después hablamos, Granger.
—Espera… yo…
El agarre de Tom se tensó y fulminó con la mirada al rubio, Abraxas hubiese salido corriendo, con la cola entre las piernas, alejándose instantáneamente de Hermione, sin embargo, este no era Abraxas, se recordó Tom furioso. Draco Malfoy o era muy idiota o tenía muchas ganas de morir.
— ¿Si Hermione? –preguntó el rubio con sorna, Hermione le envió una mirada suplicante y luego negó.
—Tom. –susurró ella mirando avergonzada al chico, él estrechó sus ojos y Hermione apretó sus labios:- Estaba en medio de una importante conversación. ¿Me podrías dar un momento?
—Por supuesto, Hermione –ronroneó él con lentitud, tomándola por sorpresa, con una sonrisa ladeada, esa que ocupaba para zafarse de los problemas, se inclinó hacia la chica y besó su mejilla, demasiado cerca de sus labios y ella suspiró de forma temblorosa, enviando una poderosa ola de necesidad hacia él, bajó la voz para agregar:- Nos vemos más tarde en nuestra habitación, Granger.
En ningún momento sus ojos se separaron de su espalda, Tom sonrió ampliamente, esa misma noche él iba a dejarle en claro un par de puntos a su novia.Y luego se encargaría de Draco Malfoy. Oh, él sabía exactamente que meter el dedo en la llaga terminaría destrozando el fino hilo de confianza que sentía por el rubio.
Ah, era tan bueno tener información a su favor.
-X-
Hermione caminó por los pasillos del castillo con pasos rápidos y seguros, sabía que debería haberse marchado enseguida a la habitación, sin embargo, no podía enfrentarse a Tom tan descompuesta. La conversación con Draco le había dejado confusa y aturdida. Era muy peligroso que permitiera que Tom la encontrara con las barreras tan bajas.
Se sonrojó al recordar como la había besado, tocado y susurrado eróticas palabras en su oído, negó, tratando de poner sus pensamientos en orden. Su abuelita había informado que los Black enviaron a Alphard a Hogwarts, alegando que no iban a hacerse cargo de un perdedor, había sentido ganas de enviarles un par de Avadas por ser tan desgraciados. Iba a visitarlo y luego volvería para enfrentar a Tom.
Saludó a la enfermera quien inmediatamente le preguntó si la mordida de serpiente ya había cerrado, si no dolía y un montón de cosas más, ella contestó con calma, explicándole que no sentía nada, luego le preguntó si necesitaba ayuda y solo cuando la mujer se negó entre horrorizada y sorprendida fue capaz de preguntar por Alphard.
—Oh, él está mucho mejor. Creemos que despertará en cualquier momento, Minerva, es decir, la señorita McGonagall está con él en estos momentos.
— ¿Puedo verlos? –preguntó Hermione preocupada.
—Por supuesto. –susurró la mujer dando un vistazo alrededor y luego haciéndole señas para que se acercara:- Están en el apartado, creí que era lo mejor. He negado la visita a sus familiares, esos chicos Black's me dan muy mala espina, sobre todo después de lo que hicieron sus propios padres.
—Gracias por la confianza. –susurró Hermione dándole un apretón delicado a las manos de la mujer y caminando hasta el final del pasillo, miró por encima de su hombro y cuando la medimaga asintió rápidamente se deslizó dentro.
Sonrió enternecida al ver que Minerva y Alphard yacían completamente dormidos sobre la camilla, de alguna manera se la habían arreglado para caer ambos, y él parecía haber despertado en algún momento porque su brazo estaba sobre la cintura de la chica de forma posesiva. El primer pensamiento que se le vino a la cabeza fue que ellos hacían la pareja más bonita que había visto. Pero entonces recordó la mirada de dolor en los ojos de Minerva cuando se enteró que Abraxas Malfoy era el segundo en ganar y supo de inmediato que aquello era porque tenía fuertes sentimientos por el rubio.
¿Le creería si le contaba que Abraxas no era en realidad Abraxas sino su nieto que vino desde el futuro a rescatarla y llevarla de regreso a la época en la que fue criada? No. Obviamente, la tacharía de loca, mentirosa, zorra y mala amiga.
Apretó sus labios, con sus ojos anegados de lágrimas, y les cubrió cuidadosamente con una manta. Con una mirada nostálgica, salió de la habitación tan silenciosamente como había entrado, con un ácido miedo deslizándose por su sistema. Estaba a punto de perder a la única amiga que tenía en esa época.
Corrió a la sala que compartía con Tom, repentinamente, deseando su compañía. Anhelándolo. Respiró trabajosamente cuando abrió la puerta y lo vio sentado frente a la chimenea, él se giró con una ceja en alto pero antes que pudiese hablar ella lo calló con un apasionado beso.
—Tom –susurró de forma temblorosa, él sonrió y jaló de sus antebrazos, obligándola a sentarse en su regazo, una mano la posó firmemente en su cadera y la otra la hundió en su cabello, ella gimió cuando en vez de besarla empezó a morder su mandíbula:- Tom, por favor…
— ¿Qué necesitas, Hermione? –preguntó él con sus ojos brillando cargados de malicia, su pelvis se movió contra su erección y él gruñó, obligándola a quedarse quieta, Hermione gimió disconforme y arqueó su espalda.- Dilo, Granger, y te lo daré. Cualquier cosa.
—Te quiero a ti, Tom, te necesito –gimió Hermione con su cuerpo temblando, Tom sonrió de lado antes de besarla con brusquedad, ella estuvo a punto de gritar 'hazme olvidar', sin embargo, se las arregló para decir otra cosa:- Más, Tom.
Él sonrió mientras la empujaba a la alfombra, ella quedó sin aire, pero rápidamente enganchó sus piernas a las caderas de Tom y aceptó su beso sin quejas. Mientras se desvestían mutuamente –que en realidad fuerasgarla ropa del otro- tocaban su piel, desesperados por más contacto, él pensó que tener a Hermione entre sus manos era la cosa más excitante que había vivido.
Y de ahora en adelante disfrutaría por completo de ella.
Física y mentalmente.
1998
Tom Riddle, más conocido como Lord Voldemort, se mantuvo largos segundos frente al enorme portón de hierro, luego lo empujó con sus manos, ignorando el sonido de carne quemándose y la punzante ola de dolor que se deslizó por su cuerpo. Nagini siseó, pero él no fue capaz de escucharle, simplemente caminó por la tierra, con expresión tensa. Mortal.
Él no se detuvo a mirar la forma en que la hierba había crecido dispareja ni como los animalillos se escondían aterrados al verlo, no paró a mirar si la fuente de agua funcionaba o si la piscina seguía cambiando el agua de forma automática, no se detuvo cuando el pomo de la puerta principal ardió y envió otra punzada de dolor.
Era un hombre con una misión. Un hombre al cual nada ni nadie le haría cambiar de rumbo. Podría haber evitado las trampas, sí, pero él no lo hizo por un gran motivo.
—Bienvenido a casa, Tom.
La voz, fuerte y clara, lo detuvo. Podía imaginarla con una sonrisa enorme, con su ropa un poco arrugada y su cabello tomado en una coleta, con un libro entre sus brazos, esperándole después de un día de arduo trabajo.
Él suspiró temblorosamente ante la clara imagen mental y se obligó a abrir sus ojos, mirando el cuadro que le devolvía la mirada con amor, estiró su mano y tocó la superficie, ella soltó una risita jadeante y él inmediatamente compuso su fría imagen al ver que volvía a sentarse sobre el sillón rojo con la mirada perdida.
—Sé lo que quiere decir esta visita. -anunció ella con su habitual voz sabihonda:- Las cosas por fin están tomando el camino que tú querías, lo cual me deja con una duda: ¿Debería estar feliz o sentirme triste?
—Buena pregunta. –murmuró él distraído, luego negó, y miró el cuadro a regañadientes:- ¿Dónde están?
—Directo al punto, como siempre. –suspiró la Hermione del cuadro antes de levantarse y colocar su mano contra la tela:- No entiendo, Tom, porque si me amas tanto no fuiste capaz de mantenerme contigo.
—No eres Hermione. Eres un simple lienzo y eso, eso no te hace indispensable. –espetó él con frialdad, pero luego deslizó su dedo índice por encima de la pintura, delineando su contorno:- Además, si tenía algo que me recordara a ella iba a distraerme. ¿Dónde están?
— ¿Los sientes? –preguntó ella con curiosidad, sus ojos un poco más oscuros, él gruñó y se apartó.- Está bien, señor seriedad, la abuela los dejó en una caja fuerte. Sin embargo, sabes que ella siempre dejó todo pensado… Si cometes un desliz, podría matarte.
—Tengo varias vidas a mi favor –espetó él encogiéndose de hombros:- Ahora dime dónde están.
—Los siento, amo–siseó Nagini reptando por el pasillo, Tom asintió distraído mirando el cuadro.- Están muy cerca.
—Por supuesto que lo están –gruñó Tom y tocó el marco del lienzo, inmediatamente su brazo recibió una descarga eléctrica, él gruñó e hizo tentativos movimientos pero no obtuvo reacción:- los encontré. Hay que romper los hechizos de seguridad, la caja está detrás del cuadro, siéntete libre de curiosear, Nagini, me tomará un tiempo poder usar la mano.
-X-
Minerva despertó con unos firmes labios acariciando su cuello, y eso habría sido malditamente relajante si no fuese por el cálido aliento que chocaba contra su mejilla. Se sentía aturdida, pero su cuerpo burbujeaba de pura felicidad, todo parecía… correcto.
—Buenos días, McGonagall. –saludó Abraxas mientras continuaba besando su cuello de forma perezosa.- Espero que estés contenta por mi sorpresa.
—y-yo… lo estoy –balbuceó ella con las mejillas enrojecidas, Minerva no se atrevió a abrir sus ojos, insegura de lo que podía encontrarse. Ella soltó una exclamación de sorpresa cuando un dedo se deslizó por su mejilla y esto arrancó una divertida risita que hizo que su cabeza empezara a dar vueltas.
—Por fin despiertas, Minerva, creí que habías quedado comatosa o algo así. –susurró Alphard con voz enronquecida por el sueño, Minerva sintió que sus mejillas enrojecían aún más. Merlín, ella no se sonrojaba así desde los dieciocho.
—Y-Yo…
—Deja de molestarla, Black. –espetó Abraxas soltando un bostezo antes de chasquear sus dedos:- ¡Dobby!
Minerva se sentó de golpe y miró al elfo que retorcía un gorro entre sus manos y parecía infinitamente culpable, apenas clavó sus enormes y saltones ojos en ella empezó a llorar y gritar 'Dobby es un elfo malo, Dobby traicionó a la señora' 'Dobby no debió haber escuchado al amo' 'Dobby será odiado por el señor Potter' y todo esto mientras se golpeaba la cabeza contra una muralla de forma violenta. Minerva le habría detenido, pero estaba demasiado, demasiado, sorprendida para reaccionar.
—Sorpresa~ -canturreó otra vez Abraxas. Ella boqueó sin poder hablar y se giró a ver al rubio que estaba recostado contra el respaldo de la cama, con el cabello tan arreglado como siempre, el bastardo tenía un don para verse como un puto rey, ella negó y se giró para volver a ver a Dobby quien ahora se 'castigaba' golpeándose contra la puerta.- Dobby, detente, es una orden.
—Dobby hará lo que el amo Malfoy diga, pero Dobby quiere disculparse con el ama McGonagall por haberle fallado. –murmuró el elfo sollozando y mirando con dolor palpable a Minerva quien aclaró su garganta.
—No tienes que disculparte por nada Dobby, tú no eres el culpable de la situación, si estuviste espiando es solo porque obedecías órdenes. –espetó Minerva antes de enviarle una mirada punzante a Abraxas quien la ignoró.
—Tráenos desayuno, Dobby. ¿Qué quieres, Minerva?
—Panqueques y café. –dijo Minerva sintiéndose aún aturdida. Dobby le miró con sus ojos enormes, llenos de devoción, asintiendo rápidamente.
—Y yo quiero… Se me apetecen esos enormes sándwich muggles que me invitaba a comer Sirius –sugirió Alphard con una sonrisa torcida, Minerva volvió a sentir que sus mejillas enrojecían al ver que él tenía el cabello despeinado que a diferencia de Abraxas sí que parecía recién despierto. Le agradaba ese aire desenfadado que tenía Black, le recordaba que ese aspecto era exactamente el que él tenía después de besarlo…- ¿…Minerva?
— ¿Eh?
—Te preguntaba cómo se llamaban esos sándwich que le gustaban a Sirius –anunció Alphard sonriendo como si supiera exactamente que estaba pensando sobre él. Minerva se sonrojó y tartamudeó 'Hamburguesa'.
—Entonces, una hamburguesa para mí, Dobby. Con café, por favor. -ordenó él con calma antes recostar su cabeza sobre el regazo de Minerva:- Merlín, hace tiempo que no dormía tan bien. Me siento realmente vivo.
—Es porque realmente lo estás, idiota. –espetó Abraxas colocando un brazo sobre el hombro de Minerva, enviándole una mirada de molestia a Black que seguía en el regazo la de mujer.
— ¿Cómo lo hiciste, Abraxas? –preguntó Minerva mirando la pared frente a ellos como si fuese la cosa más interesante del mundo:- ¿Cómo reviviste a Alphard?
—Esa información no tiene mayor importancia, a menos que quieras que lo mate… -indicó Abraxas mirando a Alphard con la cabeza ladeada y una sonrisa malvada en sus labios.
— ¡NO! –gritó Minerva sobresaltada, Alphard soltó una carcajada y Abraxas se encogió de hombros.
—Hmp. Solo dile que no se acostumbre a dormir en nuestra cama. –le susurró Abraxas a Minerva en el oído.
— ¿n-nuestra? –balbuceó Minerva hacia Abraxas, pero ambos le ignoraron.
—Antes de morir mi sobrino me comentó un par de cosas muy interesantes sobre su experiencia sexual… -susurró Alphard mirando a Minerva de forma pensativa.
— ¡NI SE TE OCURRA SUGERIR ALGO PERVERTIDO! –chilló Minerva empujando al pelinegro quien se carcajeó divertido y luego agregó con menos convicción:- ¡No tendré sexo con ustedes!
—Ahora tienes mi atención Black –admitió el rubio alzando su ceja con visible interés, obviamente, ignorando los comentarios de la mujer. Minerva gimió avergonzada, olvidando cualquier otro problema, luego le preguntaría a Alphard como es que recordaba todo y a Abraxas qué diablos estaba planeando, ahora tenía que asegurarse que ellos no se iban a hacer aliados por alguna experiencia de Sirius Black.
Merlín sabía que ella no era capaz de mantener una relación con uno de ellos sin volverse loca… ¿por qué tenía que dejar que los únicos dos hombres que le hacían perder la cordura repentinamente aparecieran para hacer más caótica su existencia?
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