Dedicación:

Klayrine: Holi, holi~ Muchas gracias por comentar, me alegra un montón que te haya encantado *-* Changos D: y yo que quería traumar a alguien :c xd Espero que no hayas muerto esperando T_T Besitos.

Colmillos: Je je je, ¡gracias!

lunatico0030: Holi~ xD Lo traduje como 'maldita perra desvergonzada' ¿O me equivoqué? .-. A mí me gusta, como que le pega a mi personalidad~ xD Wow, no lo había pensado así, pero mi curiosidad me jugaría malas pasadas y terminaría leyendo todo y no solo dando una ojeada xD Gracias por tu comentario :D Nos leemos.

Mareliz Luna: Sí *O* Aunque Hermione hace buena pareja con todos (excepto con Ron e.e) pero con Tom es… Wow. Demasiado. Ahahahah xD Las ideas de Alphard van a ser divertidas :3 Poco a poco iremos viendo si es solo curiosidad lo que siente Avery por Luna o si pasará algo entre ellos. Bueeeno, todavía no sabremos que está buscando Voldemort detrás del retrato~ Muchas gracias por tu apoyo, querida, espero que estés bien (L) Besos.

Soteria Black: ¡Graacias! :D Espero que te guste este cap y que no te de un paro cardiaco por Tom para disfrutar más :Z xD Besos (L)

luzenlaoscuridad: Gracias, linda, me hiciste sonrojar… Sí, sí tuvieron sexo (me lemmon apestó, lo siento) Buaaa –sollozos desesperados- Me mataste cuando me dijiste 'yo se que alomejor te vas a tardar pero no importa, sigo leyendote' T_T Gracias por tu apoyoooo T_T :') Habrá bastante interacción entre Tom y Hermione en este capítulo :3 Besitos.

Bloddy cherry: MUAHAHAHAHA ¡Te tengo de esclava! ¡Ve a buscar a Draco y tráelo a mi casa, es una orden! Ejem, okay, no. Muchas gracias por comentar :D

black innocence: Holi~ Tranquila, me imagine que eras tú :D Muchas gracias por haber comentado, realmente es motivador que dejen unas palabritas para saber cómo vas :) fufufufu~ de ahora en adelante habrán muchas escenitas subiditas de tono, así que tendrás que acostumbrarte al calorcito xDD Es que no me puedo imaginar a Tom de otra forma, me gusta esa frialdad apasionada en los hombres . ¡Wiiii! –se seca unas lagrimillas- tengo tantas lectoras(es) fieles, y yo tan mala para actualizar –se golpea- mala, mala chica T_T xd Besos, abrazos y buenas vibras para ti también :') espero que el capi te guste.

BlackAthena66: -se arrodilla y llora de forma dramática- ¡Siempre supe que moriría en mano de una de mis lectores! xD Créeme, hasta yo a veces quiero enviarme Avadas así que entiendo tus ansias de asesinarme :) xD Cuando termine la historia voy a empezar a sentir miedo… ¿no sabes donde vivo, VERDAD? xDD Gracias por comentar y siento mucho la demora T_T Trataré de hacer lo más pronto posible el siguiente capítulo lo juro por la garrita.

susan-black7: Waa, gracias por el review :') Espero que te guste el nuevo, besitos :)

Yanyce: Gracias por tu comentario, guapa, Aurorita Malfoy soy yo, me cambié hace poquito el nombre, te agradezco la preocupación :)

mar 90 : Holi~ ¡Bienvenida! Muchas gracias por leer y comentar :D Luna es genialosa~ Es uno de los personajes que más me gusta de Harry Potter –y la que se me hace más difícil- xD Nos leemos. Besitos.

A.N: ¿notaron que cambié mi nombre? –suenan grillos- Que va, a nadie le importa xd

-inserte aquí excusas por su tardanza-:

1) Estoy trabajando (ser mesera no es tan divertido como creía)

2) Mis amigas decidieron no dejarme sola en ningún momento (en serio, apesta terminar una relación y que todos traten de animarte, ¿qué pasó con el duelo?)

3) Mi inspiración decidió hacer huelga y volverse una masa blanda (y mi idea no es ser tan cursi, bleh)

4) TODAS LAS ANTERIORES.

*Cualquier duda, por favor, pónganla en un comentario o me envían un MP. Me importa saber sus cuestionamientos para ver si estoy liando mucho las cosas . De ante mano gracias por su apoyo.

*En el capítulo 12, por alguna maldita razón se borró la parte de las promesas de compromiso de Tom y Draco (probablemente, por algún dedazo mío) El primero prometió poder (porqué será) y el segundo prometió riquezas (malditos Malfoy's ricachones xd)

ADVERTENCIA: El capitulo contiene escenas subidas de tono (Uy~)


Capítulo 15:

1943

Hermione apoyó todo su peso en su codo y miró alrededor un poco consternada, la habitación estaba hecha un completo desastre, parecía que un huracán había pasado por el lugar, en otro momento hubiese salido corriendo gritando horrorizada, sin embargo, para no molestar el apacible sueño de su acompañante volvió a recostarse y lo observó con real interés. Él era increíblemente guapo, y estando dormido tenía ese halo de inocencia que perdía estando despierto, ella soltó una risita por sus pensamientos. Dudaba que Tom Riddle alguna vez haya sido inocente.

Apartó de forma distraída un ondulado mechón de cabello que caía sobre la frente de Tom, luego dejó que su mano vagara por el cuello del chico y la apoyó sobre su corazón. La mantuvo largos segundos ahí, disfrutando de los pacíficos latidos, se recostó sobre su pecho, cerrando sus ojos e inhalando el magnífico olor que lo caracterizaba. Sabía que tenía que moverse, vamos, ella no quería estar tentando a la suerte, es cierto, habían tenido sexo y las barreras estaban cayendo… pero eso no quería decir que Tom Riddle dejara de ser Tom Riddle.

Hizo un ruidito de molestia. Su mente parecía estar sumida en un profundo estado de estupor, no era capaz de tejer un pensamiento coherente si no tenía que ver con el joven Señor Oscuro. Repentinamente su vida parecía girar en torno a él.

Todo era culpa de sus estúpidas hormonas que estaban a flor de piel y aquello estaba alterando sus ideas. Ajá, por esa maldita razón delineaba los labios de Tom con su dedo índice y su boca vagaba por su mandíbula, sus dientes dejando delicadas marcas en el cuello. Merlín… No sabía que se había apoderado de ella, pero no quería detenerse. No quería que estas nuevas sensaciones se acabaran.

—Bonita forma de despertarme –murmuró él con voz enronquecida por el sueño y por la excitación, hundió sus dedos en su cabello que estaba anudado y desordenado por la actividad de la noche anterior, ella le envió una sonrisita avergonzada antes de frotar su nariz contra su cuello, luego lamió y succionó ligeramente ese lugar.- ¿Un chupón, Granger? ¿En serio?

—Y-yo…

—No me estaba quejando, señorita Granger, simplemente estaba expresando mi sorpresa… te veías demasiado remilgada para andarme marcando. –indicó él con su rostro cargado de maliciosa diversión. Hermione se sonrojó bruscamente, pero se inclinó y lo besó con suavidad, saboreando aquella intoxicante mezcla de sabores que poseía Tom Riddle.- ¿No crees que sea injusto que solo yo tenga marcas, Hermione?

Ella tensó su cuerpo sintiendo una repentina ola de precaución, ¿marcas? ¿Marcas tipo la marca oscura?,mirando atentamente al pelinegro quien a su vez le observaba con una ceja alzada. Tom estiró su mano y acarició su cuello a la misma altura en que tenía la marca de amor, él le envió una brillante y enorme sonrisa. Una persona no debía enfrentar una visión como esa tan temprano.

—Por supuesto habrá que mantenerla cubierta, los Malfoy's armarían un gran revuelo si saben que ya no eres virgen. –susurró Tom rozando sus labios contra los de ella con cada palabra, ella jadeó al procesar sus palabras.- y tu padre… Circe, Hermione ¿Qué dirá tu abuela?

—Oh Merlín cállate… -gimoteó Hermione cubriendo su rostro sintiéndose profundamente avergonzada. Tom se reacomodó, agarrando sus piernas y tirándola más cerca de él, acariciando brevemente su sexo antes de hundirse profundamente en su interior, ella arqueó su cuerpo y clavó sus uñas en sus hombros, mirándole fijamente a los ojos.- ¡T-Tom!

—Se sentirían profundamente avergonzados, decepcionados de ti, Hermione. –ronroneó Tom con calma, disfrutando de la forma en que sus cuerpos se unían, dando profundas y lánguidas estocadas en su interior, sabiendo que cada momento que compartían fortalecían el lazo que los unía, emocional y sexualmente.- Dime, leona, ¿eso te molesta? ¿Te avergonzarás por casarte con un mestizo?

Ella jadeó y sostuvo su rostro entre sus manos, mirándole con seriedad, sus ojos bastante más lúcidos que antes. —Yo jamás me sentiré avergonzada de tu estatus sanguíneo, Tom, eres un mago poderoso y si llegamos a casarnos…

— '¿Y si llegamos a casarnos?' –repitió él con sus cejas alzadas, señaló el lugar en que sus cuerpos se volvían uno y ella se sonrojó profundamente.- Creí que esto dejaba las cosas muy claras, Granger. Tú eres mía. Mía y de nadie más.

Ella gritó cuando repentinamente las sensaciones aumentaron, jadeó y echó su cabeza hacia atrás, arqueando su cuerpo, exponiendo su cuello el que fue rápidamente atacado por los fieros labios de Tom quien se dedicó a demostrarle los frutos que traería su compromiso.

-X-

Minerva apretó sus labios al ver que su compañera de banco todavía no llegaba. El día anterior había faltado a todas las clases sin dar ninguna excusa y tampoco apareció a las comidas, actuación muy extraña por parte de alguien tan responsable como Hermione Granger. Creyó que la chica estaba en su hogar, pero tras una rápida conversación con Pussy supo que la chica estaba en el colegio desde el domingo por la mañana.

A parte estaba el hecho que Riddle, quien jamás había faltado a una sola clase en todos años que cursó en Hogwarts, justo ahora que Hermione no asistió a las lecciones él (sorpresa, sorpresa) también desaparecía.

¿Se trataba, acaso, de una simple coincidencia? Já. Claro. ¡Como si se fuese a tragar aquello! Estaba totalmente segura que el joven mago estaba detrás de esta extraña ausencia de la castaña.

Frunció profundamente su ceño y apoyó su mentón contra la palma de su mano, Hermione sabía a lo que se enfrentaba, era cautelosa frente a Riddle y parecía ser consciente que detrás de la fachada amable y cortés del chico se escondía un monstruo oscuro preparado para atacar a quien se le cruzaba, y sí, sabía que sonaba paranoica, pero desde pequeña que Tom le había dado una mala espina. Y ahora el bastardo estaba usando sus truquitos de manipulación sobre la chica Granger. ¿Pero con qué fin? ¿Quería su poder o se trataba de algo más…?

Casi soltó un grito de sorpresa cuando alguien le robó un beso, retrocedió mirando en todas direcciones, completamente avergonzada, ganando una risita divertida por parte de Alphard quien le guiñó un ojo de forma descarada.

—Lo siento, Minerva, pero te veías demasiado tentadora. –indicó él encogiéndose de hombros con diversión, antes de fruncir su ceño notando que el banco estaba vacío.- ¿Sabes algo de Hermione?

—No. –respondió Minerva cansada, luchando con el sonrojo que se apoderó de sus mejillas, suspiró chasqueando su lengua, dándole una preocupada mirada al reloj.- El profesor debe estar por llegar y sé que ella no actuaría de manera tan irresponsable.

—Quizás solo pescó un resfriado y la regresaron a su casa –sugirió Alphard con optimismo, Minerva resopló cruzándose de brazos ceñuda.

— ¿Y qué hay de Riddle? –susurró molesta.- Sabes que él está obsesionado con ella. ¿Y si la raptó?

—Eso no tendría sentido –indicó Alphard ceñudo, negando lentamente, Minerva se sonrojó sabiendo que sonaba absurda pero no podía quitarse la preocupación de encima después de todo Hermione era su única amiga.- De todas formas, Malfoy no se ve muy contento.

Minerva tensó su espalda y sus labios, un rictus serio que se apoderaba de vez en cuando de ella, y dirigió sus ojos hacia el rubio que estaba columpiándose en la silla con sus manos detrás de su cabeza, sabía que Alphard la estaba escudriñando en busca de alguna reacción, pero ella no podía sentir algo por el rubio. Porque ese no era Abraxas. Nop. Él definitivamente no era el Abraxas que conocía. El tipo era totalmente distinto a su enamorado.

— ¿Vienes conmigo a Hosmedage este fin de semana, Minerva?

Ella parpadeó aturdida pero rápidamente se encontró sonriéndole a Alphard y asintiendo. Él sonrió de lado y se reacomodó en su lugar, sacando un pergamino y garabateando rápidamente un par de cosas. Minerva suspiró aliviada cuando la puerta del salón se abrió, y el profesor entró seguido por Riddle y Hermione, los tres sumergidos en un intenso debate.

— ¡Interesante opinión Señorita Granger, debo decirle que es un punto de vista muy peculiar! –exclamó el profesor Slughorn con su habitual animo mientras dejaba su bolso sobre la mesa y le miraba con sus ojos diminutos brillando de forma calculadora, se dirigió distraídamente a la clase.- ¡Buenos días, alumnos!

Hermione caminó hacia su Minerva con una amplia sonrisa pero Tom sostuvo su muñeca y con suavidad la instó a seguirlo hacia los últimos puestos, justo detrás de Draco quien les envió una mirada punzante, alzando una ceja cuando pasaron por su lado, pero no dijo nada, probablemente para no armar una desagradable escena, ella se zafó de su agarre apenas se sentó y le miró con el ceño fruncido.

— ¿Qué diablos fue eso? –preguntó Hermione entre dientes, mientras Horace conversaba de forma alegre con todos y luego colocaba un par de pociones sobre el escritorio, Tom sacó un pergamino y una pluma con parsimonia y luego esbozó una sonrisa inocente.

— ¿Acaso no me puedo sentar con mi futura esposa?

Ella le miró claramente molesta y bufó de esa forma tan poco femenina que lo divertía, luego envió una sonrisa al profesor que los observaba como águila y le espetó:- ¿Acaso no me puedo sentar con mis amigos?

— ¿Alguien sabe cómo se llama esta poción?

Hermione disparó su mano al aire consiguiendo una amplia sonrisa del profesor quien le animó a contestar.

—Esa es la poción Amortentia, el filtro de amor más fuerte que existe. –respondió ella con un repentino recuerdo azotándola, casi podía ver a Harry y Ron peleando por un libro y ella compitiendo para hacer la mejor poción, sus ojos se desviaron hacia Draco quien se giró con una sonrisa ladeada y le guiñó descaradamente un ojo. Hermione tensó su espalda, definitivamente el mundo se había vuelto loco, ella jamás, nunca, pensó que Malfoy le coquetearía.

El repentino peso de la mano de Tom contra su pierna la sobresaltó, ella entornó sus ojos y le miró, sonrojada, él tenía el ceño fruncido y un aura oscura lo envolvía. Definitivamente no estaba contento.

—Ten cuidado, Granger, Malfoy podría estar pensando en darte una poción. –masculló él entre dientes.

—Ya he pensado en eso –admitió él sin girarse, a su lado Avery tosió de forma discreta con su espalda tan tensa como una cuerda de violín, Hermione jadeó enviando una rápida mirada al profesor que ya había entrado en una larga charla para los estudiantes y luego se enfocó en Tom quien apretaba sus puños por encima de la mesa.- Hace bastante tiempo que lo hago, de hecho.

Sin dudas, Draco Malfoy tenía un deseo suicida. Hermione mordió su labio, sintiendo sus mejillas peligrosamente enrojecidas y escribió un par de notas sin sentido antes de levantar la mirada y permitirse chocar con los ojos de Tom.

Sus ojos oscuros, apagados, demasiado serios. Demasiado fríos.

En un acto impulsivo, descuidado y completamente fuera de si se inclinó y aplastó sus labios contra los de Tom, sin importarle si alguien les veía, sin pensar en el que dirán y mucho menos sin molestarse en parar a calibrar los problemas que le traerían si Draco se giraba y los veía. Oh Merlín, aun peor, ¿Cuán bochornoso sería que el profesor decidiera hacer un espectáculo del beso?

Tom tomó un puñado de su cabello y la acercó aún más, besándola con dureza, su lengua hundiéndose profundamente en su boca, su mano haciendo perezosos círculos sobre su pierna, subiendo lentamente…

Ella jadeó, buscando aire, y se levantó de un salto tropezando en el proceso y haciendo que su escritorio fuera a parar en el piso, logrando que varias personas se giraran a ver curiosas, el profesor detuvo la clase y le miró con preocupación, Tom suspiró viéndose totalmente compuesto y frunció levemente su ceño.

—Te dije que deberías ir a la enfermería, Hermione –señaló él con voz sedosa, luego negó y miró al profesor con los hombros caídos.- Temo que no se sentía bien desde ayer, su familia le suministró un par de pociones pero no mejoró del todo.

Merlín, Hermione sentía que se iba a desmayar. ¿Cómo había inventado una excusa tan buena y rápida? 'duh, Hermione, estás tratando con Lord Voldemort, un jodido sociópata, no lo olvides'. Inspiró duramente, haciendo que el mareo se multiplicara y Tom repentinamente estuvo a su lado, sosteniéndola antes de estrellarse contra el piso.

—Por las barbas de Merlín, Tom, lleva a Hermione a la enfermería y asegúrate que esté en buenas condiciones.

Él la tomó en brazos y caminó por el pasillo con rapidez, cuando la puerta se cerró, volvió a besarla.

-X-

Había sido estúpido. Increíblemente estúpido. Se había cegado profundamente con el poder, permitiendo que sus peones cometieran cosas realmente absurdas, ¿realmente había sido derrotado por un chico tan débil como Potter? La única fortaleza que tenía el zopenco de Potter era Hermione. Ella había sido la respuesta a todos sus problemas, sin la pobre chica jamás hubiese pasado de curso, sin ella su estúpido enemigo nunca hubiese sobrevivido.

¿Así que por qué seguía interesado en la chica Granger? La atracción sexual no se había apagado inclusive después de todo lo que había sucedido entre ellos, tampoco había mitigado la curiosidad que sentía por su personalidad y su inteligencia seguía siendo un refrescante desafío.

Tom Riddle lo había decidido y no daría un paso atrás: Hermione sería completamente suya y nadie se interpondría en su camino. Draco Malfoy era un simple estorbo. Bostezó mientras escuchaba a sus 'seguidores' hablar bastante animados, hizo una mueca por el ruido y cambió descuidadamente de hoja, tratando de enfocarse completamente en el libro…

La cámara de los secretos…

un lugar donde Salazar Slytherin podía llevar a cabo sus experimentos…

se usó gran parte de la energía del mago para crear la cámara…

magia antigua…

—Interesante. –susurró él con una sonrisa torcida.

— ¿T-Tom?

— ¿Qué? –gruño él sobresaltando a Reagan Lestrange que aclaró nerviosamente la garganta.

—Nos preguntábamos cuando… cuando iríamos a…

—Exterminar muggles –completó Theodore con ansiedad, sus ojos brillando entusiasmados.

—Pronto –respondió Tom con calma, observando las reacciones emocionadas de sus seguidores, alzó sus cejas lentamente cuando Cygnus se levantó nerviosamente mirando alrededor.
Tom, t-también queríamos… queríamos saber qué harás con Malfoy. –susurró el Black con evidente terror.

—Abraxas tendrá un castigo por tratar de tomar lo que es mío. –anunció Tom en un siseo peligroso, deslizando sus ojos por encima de sus seguidores, regodeándose por el pánico que llenó la habitación.

-X-

— ¿Piensas qué vas a cambiarlo?

Hermione cubrió su boca para no gritar y luego apartó su mirada de la ventana para clavarla nerviosamente en el rubio que estaba recargado en las estanterías comiendo una manzana. Draco Malfoy siempre había sido asquerosamente guapo, un idiota monumental, pero guapísimo.

—No quiero cambiarlo. –y ese era gran parte del problema, Hermione aclaró su garganta y sonrió, empujando un mechón de cabello detrás de su oreja.- Sé quién es, Draco, sé que quiere y sé quién puede llegar a ser.

— ¿Así qué lo has convertido en una de tus luchas? ¿Cómo P.E.D.D.O? –preguntó Draco con desprecio.

—Yo- ¿Cómo sabes de P.E.D.D.O? –preguntó Hermione boquiabierta, Draco le miró con una ceja alzada y se sentó a su lado.

—Para ser una chica genio no sabes mucho sobre los sentimientos, ¿verdad?

—Nunca tuve tiempo para tener una relación y no me importaba ligar con chicos. –declaró ella sonando bastante a la defensiva, Draco rió, un sonido desgastado, como si no estuviese acostumbrado a carcajearse con tanta libertad.

—A chico le gusta chica, chico no sabe cómo llamar su atención, chico se desespera, chico se comporta como un idiota, chico madura, chico está acostumbrado a tener la atención por medio de insultos, chico se arrepiente, chico la pierde.

—Eso es muy…

—Patético –concluyó Draco encogiéndose casualmente de hombros.

—Yo iba a decir absurdo. –murmuró Hermione con sus mejillas enrojeciendo de golpe, él soltó un resoplido y ella jugó con el borde de su falda, jalando un par de hilos.- Fue… muy duro por todo lo que me hiciste pasar de niña, Malfoy. Sin embargo, siempre comprendí que no me odiabas realmente porque no me conocías, sabía en lo más profundo de mi ser que eras un chico que se regía por las reglas de un mundo en el cual…

—Granger. –interrumpió él sonriendo, Hermione nunca había visto una sonrisa tan sincera y relajada en el rostro del chico, ella inspiró profundamente y asintió sabiendo que estaba hablando de más.- ¿No encuentras que esto es muy tranquilo? Quiero decir, creo que extraño un poco a Potter.

Ella rió divertida, dándole un ligero golpe en el hombro y luego miró por la ventana soltando un lento suspiro.

— ¿Sabes? A veces creo que esto es una jugarreta de Peeves. –murmuró Hermione deslizando su dedo índice por el vidrio creando un ligero patrón en este, tras dar una mirada alrededor, bajó la voz para que solo él escuchara.- ¿Draco Malfoy extrañando a Harry Potter?

— ¿Draco Malfoy declarándose? –dijo él con el mismo tono de voz perplejo, Hermione enrojeció y luego volvió a mirar por la ventana, nerviosa

— ¿Hermione Granger sangre pura?

— ¿Draco Malfoy luchando contra el mejor mago del mundo por una chica?

—Hermione-

—Vuelve conmigo. –gruñó el rubio interrumpiéndola de golpe, sosteniendo su mano y buscando su mirada.- Regresa conmigo, Granger, todos tus amigos te esperan-

—Estás jugando sucio. –balbuceó ella con los labios temblorosos, parpadeando con rapidez para no romper a llorar.

—No sé jugar de otra forma. –indicó Draco mientras la atrapaba en un sofocante abrazo, ella trató de conseguir aire pero tras unos segundos permitió aquella brusca muestra de cariño.- No tengo idea que sucede contigo y con Riddle, pero-

—Escucha, necesito decirte algo. –murmuró Hermione con su voz ahogada por estar apretujada contra el pecho del rubio.- No puedo volver por más que quiera.

— ¿qué? –preguntó Draco en voz baja, sonando ligeramente horrorizado.

—No puedo, Malfoy, soy originalmente de esta época no sé cuántas reglas hayan roto cuando me enviaron al futuro pero estoy totalmente segura que si trato de volver a viajar voy a terminar muriendo y probablemente podría causar algún desastre natural o algo así.

— ¿Perteneces a esta época? –repitió Draco aturdido y Hermione por primera vez sintió que el rubio era completamente humano. Ella cerró sus ojos, respirando profundamente, luego sostuvo la mano del chico y lo miró a los ojos armándose de valor.

—Creo que es hora de aclarar un par de cosas, busquemos un lugar más privado, hay mucho que decir. –señaló ella con seguridad antes de arrastrarlo hacia la salida, repentinamente apareció Luna dando sus saltitos y les miró con sus enormes ojos azules llenos de curiosidad, Hermione soltó un ruidito de sorpresa antes de saltar a los brazos de la rubia:- Luna…

—Yo también te extrañe, Hermione Granger –interrumpió la rubia regresando el abrazo y luego mirando a Draco que parecía conmocionado.- ¿Me puedo unir a la fiesta?

—Sí, justo estaba diciéndole a D-Abraxas que hay muchas cosas que tengo que decir… –indicó Hermione dejando que la rubia se colgara de su brazo y jaló a Draco por el pasillo ignorando los murmullos de las personas que los rodeaban.

Merlín sabía que no había tiempo para absurdos cotilleos de pasillos. Humphrey Avery salió apresurado de la biblioteca, hundiéndose en los atestados pasillos, siguiendo de cerca al trío. Tom estaría muy interesado en la información que había recolectado.

Él mismo sentía que su curiosidad estaba insaciable. Iba a averiguar lo que sucedía incluso si eso lo terminaba matando.

1998

Minerva pisoteó por los pasillos con la cara seria, Dobby corría detrás de ella soltando chillidos nerviosos, rogándole que lo esperara, pero estaba demasiado enfurecida para ser suave con el pobre elfo doméstico. Oyó el resoplido de Abraxas que trataba de alcanzarla y la risita juguetona de Alphard quien se disculpaba constantemente por haber contado una de las experiencias de Sirius.

— ¡Dejen de seguirme! ¡Voy a regresar a Hogwarts para saber cómo están las cosas!

— No puedes volver por un tiempo, Minerva, lo sabes. –espetó Abraxas agarrando su brazo y obligándola a detenerse, ella apretó sus labios y le miró con frustración.

—Necesito saber cómo están las cosas-

—Dobby nos mantendrá al corriente. –espetó Abraxas.

—Pero-

—Si Riddle sabe dónde estamos vendrá a matarnos –señaló Abraxas sin dejar de arrastrar las palabras, lentamente soltó su brazo pero la mirada grave que se instaló en su rostro no se alejó.- Si sales, el hechizo de protección se romperá y él nos encontrará después de un parpadeo. No creo que esté muy contento por mi trueque con Draco.

—Juegas sucio.

—Soy un Malfoy, está en nuestra sangre hacerlo. –señaló él sonando distraído antes de suspirar y pasar una mano por su cabello.- Mira, entiendo que estés preocupada, son tus alumnos, amigos y todo eso, pero mi máxima prioridad es tu seguridad así que lo siento pero si es necesario voy a amarrarte a la cama-

—Hablando de amarrar a la cama, Sirius me contó que una vez-

— ¡NO QUIERO SABER, BLACK! –gritó Minerva sonrojándose bruscamente y fulminando con la mirada a Alphard quien alzó sus manos con expresión inocente.

—Bien. Lo lamento, quería romper la tensión. –comentó él con suavidad.

— ¿Cómo demonios fuiste a dar a Slytherin? –cuestionó Abraxas con el ceño fruncido, Alphard sonrió enseñando todos sus dientes.

—Se lo pedí al sombrero, era costumbre familiar y si la rompía me iba a meter en más problemas. Mi primera sugerencia fue Gryffindor.

—Me lo imaginaba. –gruñó Abraxas con un bufido despectivo ganándose un golpe por parte de Minerva.- Dobby, ve por el periódico, el quisquilloso de preferencia y ve a ver cómo está Potter. ¿Contenta, McGonagall?

Ella resopló y regresó pisoteando a su habitación, dando un sonoro portazo, se dejó caer a la silla del escritorio con brusquedad y se dio un fuerte cabezazo contra la superficie de madera gimoteando.

Ya no estaba tan segura de querer seguir con esos dos… ¡Slytherin's!

1943

Luna soltó una risita cuando vio la sala de menesteres igualita a cuando estaban en el ejército de Dumbledore, Draco les miró ceñudo pero luego se zafó del agarre de Hermione y pisoteó hasta sentarse en un cómodo cojín. Cuando la castaña la miró con su labio inferior temblando ligeramente, ella sostuvo su mano y la miró profundamente a los ojos.

—Harry está bien, dijeron que había muerto pero lo salvó Narcissa Malfoy. Ron está mejorando, fue torturado pero lo rescataron. Todos los Weasley están en un refugio y Remus, Tonks y Teddy también…

—Dios, qué alivio –susurró Hermione suspirando y sobando su corazón.

—Granger, ve al maldito punto. –gruñó Draco ceñudo.- ¿Por qué no puedes volver?

—Va en contra de las reglas del tiempo. Todavía no sé cómo mi abuela consiguió enviarme al futuro, pero por lo que pude ver no es algo sencillo de lograr. Probablemente, imposible. Fui un experimento que funcionó, pero quizás la segunda vez-

—Podemos intentarlo.

—No quiero intentarlo –admitió Hermione en voz baja, Draco le miró con los puños apretados, levantándose de un salto, casi temblando de la rabia.

— ¿Qué? –preguntó entre dientes, Hermione bajó su cabeza y mordió su labio con nerviosismo.

—Me encantaría volver, desde que llegué aquí ha sido uno de mis anhelos más grandes, sin embargo… Nada de lo que suceda en esta época alterará los hechos. Tom Riddle se convertirá en un mago oscuro. Él y sus seguidores van a asesinar a un montón de gente, arruinaran a un montón de familia, sembrando el pánico y la muerte por donde vayan, y eso nadie lo puede cambiar.

—No eres la Granger que conozco…

—Draco, escúchala. –sugirió Luna con calma, mientras sus ojos vagaban por la habitación recordando. El rubio maldijo y miró a Hermione quien parecía a punto de llorar.

—Merlín, Malfoy, ¿piensas que no sé qué esto va contra mis creencias? Todo lo que he vivido este tiempo ha sido muy… bizarro. Pero la poca información que he logrado conseguir es certera, el futuro no cambiará por mi estancia aquí ya que pertenezco a este maldito lugar, aquí nací y por eso regresé.

Hubo un largo silencio de contemplación, entonces, Draco sonrió y apoyó sus manos sobre los hombros de Hermione.

—Tú perteneces aquí. Tú no puedes hacer nada por el futuro. –susurró él con un aire casi enfermizo, Hermione asintió y Draco sonrió de lado con sus ojos grises oscureciéndose lentamente.- Pero ni yo ni Lovegood somos de esta época, por lo tanto, nosotros sí podemos hacer algo. Podemos matar a Riddle y acabar con toda su mierda.

El rostro de Hermione perdió todo su color, su mandíbula cayó floja y miró a Draco conmocionada, ¿Cómo podía exponer aquello con tal facilidad? ¡Estaba hablando de asesinar! ¿Por qué…? ¿Por qué era tan doloroso contemplar la simple posibilidad de ver a Tom Riddle muerto? ¿Acaso no comprendía lo que implicaba acabar de raíz con él?

— ¿Y luego qué, Draco? ¿Después de matar a Tom qué? –preguntó Luna jugueteando con sus aros, Draco bufó y apuntó a la rubia con despreocupación arrancando un grito de Hermione quien se interpuso entre ambos con la respiración agitada.

—Ella está de su lado, Granger. Se convirtió en la lame suelas de Riddle. –susurró Draco con brusquedad, Hermione tensó sus brazos pero no se movió, Luna soltó un largo suspiro.

—Creo que matar a Tom Riddle no está a nuestro alcance. Hermione lo podría haber logrado, porque sabe más hechizos, es más rápida y cercana a él, sin embargo, nosotros no estamos preparados para una lucha como esa, Draco. Además, si matamos a alguien en esta época no nos servirá de mucho ya que terminaríamos en la cárcel y no creo que eso esté en tus planes de vida.

—No. No lo está. Pero luego de matarlo puedo volver…

—Y puedes morir. O, peor, nunca nacer. Tu abuelo ya no está aquí y Lucius todavía no nace... El tiempo es muy complejo –indicó Luna con calma. Draco la fulminó con la mirada y luego maldijo.- ¿Darás tu vida por el bien de la gente inocente…?

—No.

Hermione sintió una repentina sensación de alivio, por ahora parecía que el rubio iba a dejar esa idea, tan pronto como procesó lo que había sucedido se horrorizó. ¿Qué hacía poniendo el bienestar de Tom por encima de la gran mayoría de magos y brujas inocentes? Merlín, esto no estaba nada de bien. Ella no podía creer que acababa de pensar en salvar a Lord Voldemort sin importarle lo que causaría en el futuro…

—Hermione estás pálida –murmuró Luna con suavidad, frotando ligeramente su espalda.- ¿Quieres ir a la enfermería o si quieres te preparo un té de hierbas medicinales…?

—Gracias, Luna, pero creo que es mejor que regrese a mi habitación, la enfermera me dijo que era un resfriado bastante fuerte y me dijo que evitara estresarme. –mintió Hermione con calma, de inmediato le entraron ganas de vomitar, asqueada de sí misma.

—Todavía no terminamos de hablar, Granger –espetó Draco antes de abrir la puerta y tomar su brazo, guiándola con más suavidad de la que se esperaba, Luna les alcanzó con rapidez, pero en la mitad del camino se giró y agitó su mano a modo de saludo hacia Avery quien se congeló y luego maldijo en voz baja.

¿Supo todo el tiempo que había estado siguiéndoles? Por desgracia no fue capaz de entrar a ese maldito lugar que asumió era la sala que viene y va. Luna Malfoy era sin dudas muy inteligente. Mucho.

Soltó una carcajada y se recostó contra la pared.

—Divertido. –susurró sonriendo ampliamente, hundió las manos en los bolsillos de su capa y caminó con rapidez hacia la sala común de Slytherin, esperando ansiosamente otro encuentro con la rubia.

-X-

La señora Granger caminó por su despacho con las manos enlazadas en su espalda y su mentón en alto, su frente arrugada por la concentración, movió su mano con brusquedad y la chimenea se encendió rápidamente. Su boca se torció con molestia, ¿por qué tenía la sensación que algo estaba a punto de arruinar todos sus progresos? Tom y Hermione estaban muy bien encaminados, su nieta era una de las mejores estudiantes de Hogwarts (según el adulador de Dippet) mientras que el chico tenía excelentes relaciones.

Ambos serían la clave para un futuro muchísimo mejor…

o peor…

Hizo un brusco gesto que terminó aumentando las llamaradas de la chimenea, sentándose sobre su enorme sillón y cruzando sus piernas, apoyando su mentón sobre su mano. No quería imaginarse las consecuencias negativas, no estaba en sus expectaciones fallar, Tom Riddle era su diamante en bruto. Ella habría explotado el poder del chico mucho antes si no se hubiese metido ese estúpido de Dumbledore.

Chiquillo entrometido.

De haber sentido el poder del niño antes, las cosas hubiesen estado muy distintas, Tom jamás hubiese ido a parar a ese estúpido internado y en este momento ya estaría casado con su nieta, ambos preparados para crear un mundo mejor. Listos para asumir la supremacía del mundo mágico.

Si estuviese en sus manos, se desharía enseguida de Dumbledore. Él había arruinado gran parte de sus planes. Mosquita muerta. Como si no recordase quien fue el que implantó todas esas sucias ideas en la mente de Grindelwald, él había estropeado el poder de Gellert, metiéndole todas esas absurdas ideas de poder y separando sus pies del suelo.

Pero llegaría su momento.

Y entonces, Jean Granger iba a comenzar la revolución mágica. Y Tom con Hermione serían los encargados de llevar las riendas del asunto. La pareja de brujos perfectos. El poder de su nieta y la labia del chico les impulsarían a la victoria.

Chasqueó sus dedos e inmediatamente apareció Pussy con sus orejas caídas mirándole de forma atenta.

—Pussy vino enseguida. Pussy hará lo que el ama desee…

—Irás a Hogwarts, Pussy, necesito que tengas un ojo sobre Abraxas Malfoy. Quiero saber todos los movimientos de ese chico. –ordenó la señora Granger con impaciencia.- Absolutamente todos.

—Como el ama ordene.

—Oh, y llévale esas galletitas que le gustan a Hermione, por favor. –dijo ella suavizando su expresión, el elfo asintió animado antes de desaparecer.

Las cosas saldrían como ella esperaba.

Soltó un leve suspiro de satisfacción antes de beber un poco de whiskey de fuego. Tom Riddle y Hermione Granger, una pareja nacida del poder.

-X-

Hermione terminó su ensayo sobre los hombres lobos con una punzada de profunda nostalgia, con su mente llena de recuerdos que compartió con Remus Lupin, él había sido uno de los mejores profesores que había tenido (después de Minerva McGonagall) era didáctico y siempre tenía un aporte interesante. Alzó lentamente su mirada, posándola en Tom quien escribía con esmero su propio ensayo.

—Granger, si tu intención es desconcentrarme para sacar mejor calificación comienzas a conseguirlo. –anunció él sin dejar su escritura, Hermione se sonrojó y empujó un mechón de cabello tras su oreja.

—Jamás intentaría algo como eso. –espetó sonando ultrajada.

—Cierto, eres demasiado Gryffindor para un truco así –canturreó Tom enviándole una sonrisa torcida que hizo saltar su corazón. Hermione cerró sus ojos, tratando de concentrarse y luego le miró de reojo.

— ¿Qué piensas de los hombres lobos?

—Pienso que son lo más cercano a animales después de los muggles. –admitió Tom con brutal sinceridad, Hermione apretó sus puños y le miró con furia.

—Eso no es cierto.

— ¿Que los hombres lobos son simples animales o lo de los muggles?

— ¡Ambos! –espetó Hermione levantándose con brusquedad, enviándole una mirada punzante a Tom quien tuvo el descaro de sonreírle.- No todos los hombres lobos son malos.

—Solo me limité a expresar mi opinión, Hermione, ¿eso querías, no?

—Sí, pero…

—Si no querías oír una opinión distinta a la tuya no deberías haberme preguntado –indicó él con evidente diversión, Hermione resopló y se cruzó de brazos sin detener su paseo.

—No todos los hombres lobos son malos. –repitió Hermione con enojo.

—El 'bien' y 'mal' es distinto según la vista de la persona. –señaló Tom en medio de un discreto bostezo. Hermione asintió de forma distraída y él sonrió.- Vamos, di lo que te está carcomiendo.

—Conocí a un hombre lobo hace un tiempo. Él era una de las mejores personas que han pasado por mi vida, era un hombre increíble, Tom, uno podía hablar con él hasta del tema más complicado que se te ocurría y siempre tenía un consejo que dar…

— ¿Aceptaba su parte lycan? –preguntó Tom con seriedad.

—No. –susurró Hermione con tristeza.- Siempre tuvo que luchar contra ella, y luego… cometieron una gran injusticia, lo dejaron sin trabajo ¿sabes? Por el simple hecho de ser hombre lobo. Si la gente aceptara… si aceptaran convivir pacíficamente con ellos las cosas serían muy distintas.

Ella suspiró con los hombros hundidos, regresando a su asiento, Tom continuó mirándola fijamente, como si quisiera descifrar algo en ella, luego sonrió.

—Solo tuviste el lujo de conocer a un hombre lobo que no había perdido del todo su humanidad, Granger, quizás él era así porque siempre luchó contra sus instintos. ¿No crees que es un tanto cruel querer ajustar las leyes para que se adapten a nuestra naturaleza?

— ¿No crees que es un tanto cruel dejarlos fuera por el simple hecho de ser distintos? Siempre se trata de eso, de denigrar a las minorías. Y eso lejos de hacernos avanzar nos hace retroceder. Me agrada la magia, pero las leyes que rigen al mundo mágico son retrógradas y obsoletas.

—Ahí tienes un punto, Granger. El mundo mágico ciertamente necesita un cambio. –anunció Tom levantándose y estirando su mano hacia Hermione quien tras un par de segundos la aceptó sin mayor vacilación, él la atrajo a su pecho y hundió su rostro en su cabello, inspirando profundamente.- Y seremos nosotros los que las arreglaremos, Hermione.

Ella abrió su boca para contestarle esa aterradora línea de pensamientos, pero Tom le colocó su capa y la arropó en silencio, Hermione sintió su corazón desbocado mientras la besaba, ¿esos pequeños gestos eran de verdadero cariño o él simplemente estaba engañándola? ¿Manipulándola?

—Tenemos algo que hacer. –recordó Tom besando su cuello antes de enlazar sus manos con suavidad y guiarla a la salida de la sala común.

— ¿A dónde vamos? –preguntó Hermione sintiéndose aturdida.- Por si no te has dado cuenta, estamos en medio del toque de queda… Pero no es como si los profesores nos castigaran, todos te aman, Riddle.

—No todos, Hermione, así que camina con cuidado. –susurró él antes de apresurar sus pasos, arrastrándola hacia las escaleras, subieron el primer piso corriendo, escondiéndose parcialmente en las sombras, como dos fugitivos.

No tenía idea de hacia dónde podría estar llevándola, había perdido la cuenta de todas las vueltas y pasillos que cruzaron, al parecer, Tom Riddle no hubiese necesitado en absoluto el mapa merodeador para guiarse. Hermione siempre tuvo mala orientación, pero se las había apañado bien en Hogwarts.

Si no se equivocaba, estaban en el mismo piso que las clases de pociones, ¿él iba a arrastrarla al despacho de Slughorn? No. Eso no tenía sentido, era obvio que Tom lo detestaba –como a todo el resto de profesores-. Frunció su ceño y entonces, una terrible sospecha empezó a florecer en su cerebro. Merlín…

Estaban en el segundo piso.

Y se acercaban al baño de mujeres.

Hermione tropezó y Tom se detuvo, observándola con una ceja alzada, ella sabía que seguramente estaba regresándole la mirada con los ojos desorbitados. Inspiró de forma temblorosa, basta Hermione, tienes que controlarte, no se supone que sabes de la cámara de los secretos.

— ¿d-donde vamos exactamente, Tom?

—A un lugar muy especial, Hermione. –admitió él mientras alumbraba levemente el camino con su varita. Hermione sintió que los latidos de su corazón aumentaban a medida que avanzaban, Tom sostuvo su mano con fuerza.

—T-Tom… ¿D-dónde vamos? –preguntó de nuevo, increíblemente nerviosa. ¡Deja de ser tan obvia! Oh dios mío… ¿y si me quiere matar ahí abajo? Sus pensamientos eran frenéticos, ¿Dónde estaba su coherencia? Por suerte Tom le dio un poco de espacio, probablemente asumiendo que estaba teniendo un colapso nervioso por su pequeña travesía.

— ¿El baño de chicas? –preguntó Hermione con su voz un poco más chillona de la que quería:- ¿Por qué aquí?

Él le envió una sonrisa torcida y la empujo hacia el baño. La puerta se cerró tras ellos, dejándoles a solas completamente sumidos en la oscuridad, ¿era su idea o el espacio repentinamente se había reducido?

—La última vez que estuvimos aquí, Nagini nos unió. –ronroneó él con calma, Hermione parecía estar a punto de hiperventilar, ella parpadeó rápidamente y clavó sus ojos en los de Tom.- Ahora vamos a ocupar este lugar para tus clases de pársel.

—Pero… ¿Dónde está Nagini? –preguntó Hermione con histeria.

—En mi cuarto. No vamos a practicar con ella. –dijo él encogiéndose de hombros y por fin liberando su mano.- ¿Qué sabes de la cámara de los secretos?

—Qu-que es un mito. –respondió Hermione nerviosa.

—Mmm. No lo es. –dijo Tom colocando los ojos en blanco.- Solo los descendientes directos de Salazar Slytherin pueden encontrarla…

—O-oh.

—No luzcas tan horrorizada, Hermione –dijo él con una media sonrisa, se movió con pasos largos y confiados hacia los lavabos:- Ábrete. ¿Qué estás esperando, Hermione? Ven aquí.

—Oh Merlín, Tom… N-no e-entraré a-ahí. –balbuceó Hermione retrocediendo, Tom se giró con una ceja en alto.

— ¿Por qué? Ya has hablado con el basilisco. –dijo él ladeando su cabeza, ella soltó un chillido y negó.

—N-no lo hice a propósito. ¡Y además, hablar no es lo mismo que ver!

—No puedes verlo. Te creía más inteligente…

—Sé que no puedo verlo, Tom, pero no voy a entrar ahí. –dijo ella negando de forma frenética, él soltó una risita desgastada y luego la tomó de la mano y le sonrió levemente.

—No tienes nada que temer, Hermione, yo estaré contigo.

¿Cómo iba a negarse ante semejante declaración? Hermione abrió su boca para decirle que no, que ni siquiera con esas dulces palabras entraría a ese lugar, pero ya era tarde, Tom había saltado arrastrándola con él.


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