Dedicación: Dedicado a todas aquellas preciosas personitas que se dieron el tiempo de comentar… Y para los que agregaron la historia a favoritos.

Adhii Guzman: Graaaacias por comentar –inserte corazón- ¡Feliz navidad y próspero año nuevo!

lunatico0030: Andaba cerca~ Pronto revelaré la naturaleza de abuela de Hermione, ya estoy aclarando las cosas, ¿creo? Gracias por comentar cariño, que pases feliz navidad y año nuevo.

BlackAthena66: Lo siento –llora histéricamente- lamento mucho tardar tanto con las actualizaciones. ¡Mi musa jamás se pone de acuerdo con mis dedos! Y cuando finalmente tengo todo preparado para actualizar… el tiempo me juega en contra. Saludos, cari, espero que pases una linda navidad y un buen año nuevo.

Luzenlaoscuridad: No había notado que los cambios de escena se habían borrado, eso no fue culpa mía fue algo de … ¡Gracias por avisarme! Feliz navidad y próspero año nuevo.

Anónimo: uh, creo que el mensaje se envió a medias… gracias de todas formas.

Klayrine: Jijijiji… ¡Gracias por comentaaaar! Lo sé, una vez que se lee un Tomione o te vuelves adicta o te repugna… y el 99.9% termina amándolo xD Muchas gracias por tu opinión ¡Felices fiestas!

MizarCullen: Graaaacias por comentar y por decirme tantas cosas lindas, de verdad me sonrojé. Ojalá este capítulo sea de tu agrado. ¡Feliz navidad y próspero año nuevo!

Bloddy cherry: Seeeh, obviamente está inseguro, Tom jamás había experimentado tantos sentimientos. Gracias por comentar, cari, espero que pases lindas fiestas.

Paosan: Certezas serán ;) Voy a cambiarlo enseguida. Tom sabe toooodo lo que pasó (bueno, lo que Hermione sabe, lo cual, no es mucho xD) Lo que dijo fue solo para no levantar las sospechas de Hermione :) Minerva es genial, me encanta, y amo a Abraxas (deben ser sus genes Malfoy's) y Alphard... ¡es un Black! XD (¿se nota que busco excusas estúpidas?) Todos los personajes en la historia son hormonales por no decir calientes xD Un Fanfiction sin Draco no es nada u.u Ya veremos qué pasa con Harry, pero no será un personaje con mucha importancia. ¿Volverá o no volverá? He ahí el dilema. Graacias por tu comentario, cariño, espero que pases una hermosa navidad y un próspero año nuevo.

Mareliz Luna: Holi Holi~ ¡Tiempo sin hablar! ¿Hormonales? ¡Calentones diría yo! xD Si u.u envidio a Minnie y a Hermione :( Avery será fundamental de ahora en adelante :Z ¿Tú? ¿Consolar a Draco? Lo siento, mi vida, yo soy la primera en la fila. La señora Granger odia a Dumbledore *tos* ¡yo también! *tos* Síp. Todo cambiaría si mataran a Dummby. Ya veremos qué pasa en la cámara de los secretos. Saludos y felices, felices fiestas.

Sara Beatriz: ¡Ay como me alegro que hayas regresado! Jeje, bueno, ya hablamos un montón –insertar corazón- ¡Gracias por comentar, cariño! Espero que lo pases bien en estas fiestas. Muchos besos.

A.N: ¿No han notado que el summary casi ni pega con lo que estoy escribiendo? E.E Creo que hay que cambiarlo con urgencia... ¡si alguien escribe uno decente, prometo regalarle un One Shot -o historia si lo prefiere- sobre lo que quiera!

An2: Por cierto, tengo tumblr, ahí subiré adelantos y fotos y quizás hasta drabbles. Si se quieren pasar, lo tendré en mi perfil.


CAPITULO 16:

Hermione se apretó contra el brazo de Tom, con su cuerpo temblando producto del pánico que sentía, soltó un chillido histérico cuando un ratón (sabía que era uno porque ¡puaj! sintió su cola rozándose contra su pierna) y su acompañante terminó riendo entre dientes.

—No es necesario que tengas los ojos cerrados, Hermione, todavía no nos acercamos a-

—Prefiero ser cautelosa, gracias –interrumpió Hermione secamente, ganándose otra risita molesta de Tom Riddle. ¿Quién sabía que uno de los magos más oscuros podía reírse tan libremente? A ella no le agradaba en absoluto esta nueva faceta alegre de Riddle. Le daban ganas de patearle la cabeza, inclusive más que antes.

—Te estás perdiendo un espectáculo que pocas personas han podido ver. –ronroneó Tom con su voz baja y sensual, ella no quería abrir sus ojos, sin embargo, ante aquel seductor tono sus traicioneros párpados temblaron, dispuestos a alzarse, Hermione apretó sus labios y cerró con más fuerza sus ojos:- ¿Dime, Hermione, acaso no sientes curiosidad de conocer uno de los lugares más misteriosos del mundo mágico?

—La próxima vez abriré los ojos, por ahora estoy bien así.

La próxima vez. Sorpresivamente encontró agradable la idea de compartir aquel privado lugar con Hermione. A Tom le gustaba la perspectiva de tenerla vagando libremente por la cámara de los secretos.

¿Y quién dice que te traeré de nuevo Granger? –preguntó Tom sin alterarse por las extrañas emociones que estaba viviendo, tratando de esconderlas lo mejor posible para que ellas no las sintiese.

¿Y quién dice que vendré contigo la próxima vez, Riddle? -replicó Hermione de manera impertinente, su nariz arrugada y sus ojos apretados.

Tom sonrió divertido por el arrebato irrespetuoso de la chica, de forma casual sostuvo su mano y entrelazó sus dedos con los de ella, cuando notó que había dejado de caminar, le miró fastidiado, pero sus cejas salieron disparadas al ver que ella tenía sus ojos entornados mirando la unión de sus extremidades pareciendo desorientada. De haber sabido que tenía que hacer eso para que abriera los ojos lo habría hecho desde el principio. Sonrió arrogante y la obligó a continuar caminando, dándole un jalón que casi la tiró al piso.

Hermione mordió su labio inferior, mientras enfocaba su mirada en la parte posterior de la cabeza de Tom, tratando desesperadamente no mirar en otra dirección, bastaba y sobraba estar petrificada una vez, no se pondría a tentar a la suerte. Inquieta, acarició el dorso de la mano del pelinegro, sin importarle que él la pudiese atacar, ¿qué más daba? Se sentía peligrosamente resignada a los bruscos cambios de humor de su prometido. Mierda. Él ni siquiera era realmente su prometido. Estaban simplemente… en un periodo de prueba.

—Tom, tenemos que ir a clases. –recordó Hermione congelándose repentinamente, horrorizada al darse cuenta que ya habían faltado lo suficiente. ¿Por qué nadie sospechaba que podían estar haciendo algo malo? Dios, los profesores no podían estar tan encantados por la fachada de inocencia y amabilidad de Tom.

—Ya lo sé… Esto no nos tomaría tanto tiempo si alguien hubiese abierto los ojos antes. –señaló Tom con ligereza mientras volvía a arrastrarla.

— ¿Eso fue un intento de broma, Riddle? –preguntó Hermione entretenida, la mano de Tom apretó la suya de forma dolorosa y ella gimió:- Auch, no hay necesidad de ser grave. Solo iba a felicitarte por tratar de ser gracioso.

Él hizo un sonido evasivo, sin sonar demasiado molesto, y si ella hubiese estado un poco más adelante habría podido ver la pequeña sonrisita que se había instalado en los labios del chico. Ambos caminaron con rapidez, Hermione sintiéndose más y más nerviosa a medida que se acercaban a la cámara principal, Tom se detuvo frente a una especie de puerta con el rostro de Salazar Slytherin y ella no pudo evitar su resoplido, pensando en lo presumido que era el fundador.

— ¿Qué estás esperando?

Hermione mojó lentamente sus labios, clavando su vista en la puerta, susurrando un nervioso 'ábrete', Tom bufó de forma despectiva y estrechó sus ojos.

—Ahora en pársel por favor. –espetó él con molestia.

Bien. Bien. Sin presiones. –gruñó Hermione fulminándolo con la mirada, sin darse cuenta que estaba hablando fluidamente en la lengua viperina, ella inspiró profundamente y luego clavó sus ojos en la puerta:-¡Ábrete!

Él sonrió, besando su nuca y luego ordenándole con suavidad que era hora de cerrar los ojos. Hermione obedeció de forma silenciosa, permitiendo que Tom la guiara, dejándole implícito que confiaba en él, el miedo ya se había esfumado, el maldito tenía una forma impresionante de voltear las cosas a su favor. Suspiró, cerrando con fuerza los ojos, estrujando la mano de Riddle y caminando con pasos que le causarían envidia a una tortuga.

Traigo visitas, basilisco.

¿Ni siquiera le tienes un nombre, Tom? Eso es muy feo, él no es una mascota-

Es una chica inteligente, Amo. Ella me cae mejor que usted.

Hermione tensó su espalda y perdió la respiración cuando sintió que una lengua viperina se deslizó por su pierna izquierda, Tom se rió oscuramente en su oído, divertido por el evidente terror de la chica, pero tras unos segundos acarició de forma suave su cadera.

Retrocede, la estás colocando nerviosa. –ordenó con brusquedad, Hermione estuvo tentada a reclamarle por el tono que estaba usando pero terminó quedándose en silencio, ligeramente agradecida porque el basilisco ya no estaba lamiendo su pierna. Merlín, ¿por qué no se iban ya?:- Hermione Granger es tu ama, tiene el mismo poder que yo sobre ti, basilisco.

Granger.–siseó el basilisco sonando repentinamente despectivo.

Eso dije. –espetó Tom con impaciencia.

El amoSalazar también tuvo un amante Granger. –susurró el basilisco mientras se deslizaba cerca de ellos, la mano de Tom se congeló al escuchar esa información y Hermione abrió los ojos de golpe, sorprendida. ¿Qué? ¿Qué mierda estaba diciendo?:- Era su alumna. Estaba comprometida. Su relación comenzó después que él rompiera con Rowena.

—Mph, esto es aburrido –dijo Tom bostezando, Hermione en cambio frunció su ceño y enfocó su vista en el suelo. ¿Cómo iba a ser aburrido saber más sobre los fundadores? Además, por fin confirmaban uno de los romances más bullados de la historia de la magia… ¡El rumor que todos creían era pura mierda era cierto! Salazar Slytherin estuvo con Rowena Revenclaw. Si fuese otra persona podría lucrar con esa información.

¿Es por eso que hay un par de Granger que son capaces de hablar pársel? ¿Slytherin tuvo un hijo con una Granger?–preguntó Hermione con curiosidad, sintiéndose eufórica porque al fin estaba avanzando, al fin comprendía un poco la retorcida realidad en la que estaba sumida.

Eres muy inteligente, chica. Ella, sin embargo, no lo fue. Escondió al pequeño de Salazar, le dio otro apellido, lo hizo pasar por hijo de otro hombre…

—Estamos perdiendo tiempo –interrumpió bruscamente Tom, empujando a Hermione contra su pecho, mirándola oscuramente:- Seguramente no quieres faltar a otra clase.

Hermione abrió su boca para decirle que esto era más importante pero luego la cerró y asintió, Tom tenía razón, no podía dejar de lado sus estudios aunque estuviese en el pasado eran sumamente importante para ella especialmente si no sabía cuánto tiempo estaría en este pasado-presente.

—Bien, concéntrate y habla con el basilisco.

— ¿Qué? –preguntó Hermione consternada, Tom puso los ojos en blanco e hizo una mueca.

—Solo hazlo antes que me arrepienta.

—Bien. Yo… ¿Puedes contarme más acerca de la relación entre mi antepasada y Salazar Slytherin?

El basilisco siseó que no le entendía y Hermione maldijo mentalmente antes de inspirar y volver a repetir sus palabras, esta vez, esforzándose para hablar en pársel. ¿No tenía que ser algo natural? ¿No debía ser fluido y normal? Harry había dicho que simplemente era algo espontaneo, que las veces que había sucedido él ni siquiera notó que lo estaba haciendo, era un don innato… ¿así por qué a ella le costaba tanto?

—Es porque te estás esforzando demasiado, tienes que dejarlo manifestarse, de alguna forma lo estás bloqueando, Granger. –indicó Tom antes de bostezar, aburrido, y colocar su mano en su espalda.– Vamos, es mejor que regresemos, tenemos clases.

Deja de leer mi mente. –espetó Hermione zafándose de su agarre, fulminándolo con la mirada, apretó sus puños mientras caminaba de un lado a otro como un león enjaulado:- No me iré, Tom, no hasta que domine esto. Según mis investigaciones han sido realmente pocos los Granger que han nacido con este don.

Los Granger a diferencia de los Gaunt no aceptaban ser descendientes de Salazar Slytherin, ellos preferían hacerse conocidos por otras habilidades y no por el pársel.

Ya veo. ¿Qué hizo Salazar cuando supo sobre su hijo?

Ella, sumida en el relato del basilisco, se perdió la sonrisa satisfecha de Tom Riddle quien se recostó en la pared y escuchó atentamente la conversación. Sintiendo que acababa de romper otro muro que le separaba de la chica.

—X—

Minerva soltó un suspiro de puro alivio al ver a Hermione dirigirse hacia ella, cuando se sentó a su lado envió una rápida mirada alrededor y luego se inclinó con un rictus de seriedad apoderándose de sus labios.

— ¿Se puede saber que está sucediendo contigo, Hermione? –preguntó Minerva en un susurro apenas audible, la castaña suspiró y hundió sus hombros, pasando una mano por su cabello.- Ni siquiera has ido a clases.

—Yo-… Merlín, Minerva, es solo que… -los balbuceos de Hermione se detuvieron de golpe, ella inspiró profundamente, antes de inclinarse y susurrarle al oído a su amiga:- He tenido sexo con Tom Riddle.

— ¡¿QUÉ TÚ QUÉ?! –gritó Minerva sorprendida, todos los ojos de los estudiantes se clavaron en ellas, Hermione se colocó roja y bajó la cabeza, McGonagall resopló y luego bajó la voz:- Pero… Pero… Creí… tú dijiste…

—Sé lo que dije, Minerva. –balbuceó Hermione cabizbaja, luego alzó sus ojos anegados de lágrimas, Minerva hizo una mueca y apoyó su mano sobre la de ella.- Es solo que… c-creo… creo que estoy enamorada de él. Merlín, Minerva, nunca, nunca me había enamorado, jamás me había gustado tanto un chico como él… pero a la vez… hay tantas cosas negativas…

—No puedes luchar contra tus sentimientos, Hermione. –susurró Minerva con la mirada vidriosa, perdida, luego soltó un leve suspiro y hundió sus hombros.- Debo admitir que no me lo esperaba… Te veías muy desconfiada con respecto a él.

—Sigo estándolo –admitió Hermione con el ceño fruncido, echándole bruscamente mantequilla a una tostada, luego dio una mirada hacia Tom quien alzó su copa y le dio una tranquila cabezada a modo de saludo, ¿tenía que ser tan coqueto? Estúpido mago:- Es… complicado.

—Lo es. –dijo Minerva apoyando su mentón sobre la palma de su mano, dándole una mirada especulativa a su amiga:- ¿Y bien? ¿Cómo fue?

— ¡M-Minerva!

—Siento curiosidad –dijo Minerva colocándose roja, Hermione bebió un largo sorbo de zumo de naranja y miró en todas direcciones antes de inclinarse hacia su amiga.

—Fue maravilloso. –admitió Hermione enrojeciendo de golpe, Minerva suspiró con nostalgia y le dio una mirada a Tom quien sonrió abiertamente, como si supiera con exactitud el tema de la conversación. Quizás lo sabía. ¡Lo odiaba!:- Solo puedo decir… Wow.

Hermione soltó una risita avergonzada y se apresuró a continuar con su desayuno, Minerva envió una casual mirada a la mesa de Slytherin tratando desesperadamente de convencerse que no estaba buscando a Abraxas, su corazón dio un salto cuando chocó con los ojos de Alphard quien le guiñó un ojo y le envió una sonrisa ladeada. Tensó su espalda, sintiendo una punzada de pánico y miró a Hermione.

—Tengo algo que confesar –dijo Minerva de forma impulsiva, bebió de golpe su jugo y limpió su boca de forma grosera:- Pero no puedo hablar aquí.

—Oh. Uhm. Conozco un lugar donde podemos hablar sin interrupciones –sugirió Hermione de forma vacilante, Minerva agarró sus cosas y se levantó con rapidez.- ¿Vamos enseguida?

—Cuanto antes, mejor. –dijo Minerva apretando su mochila contra su pecho de forma protectora, Hermione asintió y se apresuró a ponerse de pie, tomó sus pergaminos y caminó junto a su amiga sintiendo la pesada mirada de Tom sobre ellas. Dios, el hombre parecía un psico- bueno, era un psicópata. Hermione gimió y deseó golpear su cabeza contra la pared hasta lograr sacar todos los malditos pensamientos sobre Riddle y de paso todas las cosas que habían hecho… o mucho mejor: contarle todo el jodido problema a Minerva. Sin embargo, algo le decía que no era correcto hacerlo. Confiaba en Minerva, pero si le contaba todo quizás la terminaría internando en el ala psiquiátrica de San Mungo.

Caminaron en silencio, cada una sumida en sus propios oscuros pensamientos, Hermione miró por encima de su hombro repentinamente con un montón de preguntas formándose en su cabeza, ¿Qué tanto había avanzado Tom con sus seguidores? ¿Los chicos ya habían comenzado con los actos sádicos con los cuales destacaban en el futuro o todavía existían posibilidades de redimirlos? ¿Podía Draco y Luna arreglar algunas cosas o terminarían empeorándolas?

— ¿Hermione? ¿A dónde vamos?

Hermione volvió bruscamente a la realidad ante la pregunta de Minerva, miró alrededor y suspiró al notar que ya habían llegado al piso. Se detuvo a mitad del pasillo y se paseó tres veces frente a la muralla, escuchó el jadeo de sorpresa e incredulidad que soltó la profeso- Minerva- cuando una puerta de madera apareció a la vista, agarró su muñeca y la obligó a entrar con rapidez.

—Bienvenida a la sala que va y que viene, Minerva. –murmuró Hermione con nerviosismo, luego aclaró su garganta y agregó:- O quizás la conozcas como la misteriosa sala de los menesteres.

— ¡Creí que era un mito! –exclamó Minerva mirando con fascinación alrededor, quitándose los zapatos y soltando un gemido de aprobación ante la suavidad de la alfombra, caminó hasta el centro de la habitación y luego se giró mirándola con desconfianza:- ¡¿Cómo la encontraste?!

—Un día tenía insomnio y la encontré por casualidad mientras vagaba por los pasillos-

—Eres fatal mintiendo, Hermione –dijo Minerva frunciendo su ceño, se sentó en el sillón que era una réplica exacta del que estaba en la sala común de Gryffindor y luego suspiró, volviendo a parecer deprimida:- Prométeme, no, júrame que nada de lo que hablemos va a influir en tu decisión de matrimonio.

—Yo…

—Por favor, Hermione, júralo y hazlo de corazón. Por nuestra incipiente relación de amistad.

—Uhm. Claro. –dijo Hermione antes de cerrar los ojos e inspirar profundamente, calmando la punzada de emoción y pesar que se había instalado en su pecho, tras unos segundos apoyó su mano en su pecho, sobre su corazón y susurró:- Juro que nada de lo que hablemos influirá en mi decisión sobre el estúpido matricidio. Lo que se habla en la sala de los menesteres se queda en la sala de los menesteres.

Minerva rió por la tonta declaración pero tras unos segundos sus carcajadas se volvieron desgarradores sollozos, Hermione vio cómo su nueva mejor amiga se desplomaba contra su regazo llorando angustiada y se sintió miserable por ser parte de su dolor. No pudo evitar romper a llorar con ella, ¿por empatía femenina, quizá? ¿O por lo loco de la situación?

¿Quién imaginaría que ella iba a estar en los años cuarenta llorando a moco tendido con la profesora más importante del colegio recostada en su regazo?

—Creo que me enamoré de él en nuestro primer año. –susurró Minerva tras lo que pareció una eternidad, secando sus lágrimas y apresurando a sentarse con la espalda recta, viéndose repentinamente muy similar a su apariencia muchos años en el futuro, lo cual le causó una dolorosa punzada de añoranza a Hermione:- Compartimos el vagón, fue un verdadero caballero tratando de contener mi nerviosismo hablando de cosas estúpidas y sonriéndome ampliamente. Jamás había visto unos ojos tan raros como los suyos, tenían esa extraña capa gris mezclado con ese azul, eran demasiado hipnóticos… Él dijo que iba a ir a Slytherin porque era una tradición familiar, yo ya había oído los rumores sobre la casa y me asusté, no porque pudiese ser un mago oscuro en el futuro sino por mi estatus sanguíneo. Probablemente sería el único amigo que lograría conseguir, porque nunca antes había compartido con niños de mi edad lo cual complicaba las cosas, y de alguna manera ya lo había perdido… entré en pánico y para que no me lastimara más de lo necesario le dije que no estaba interesada en ser su amiga y salí corriendo del vagón. Fue un mal movimiento porque resultó que había llamado aún más su atención. –el relato de la chica se detuvo bruscamente y luego agregó en voz casi inaudible ¿Quién se atrevía a negarle la amistad a un Malfoy?

Bueno… Minerva McGonagall no era la única que se atrevía a rechazar la amistad de un Malfoy, pensó Hermione recordando la animosidad entre Harry y Draco, le miró con empatía, dándole un suave apretón a su mano para que siguiera con su relato porque parecía estar perdiéndose en sus recuerdos, Minerva aclaró su garganta y continuó.

—A principios de tercero dejó de molestarme, él simplemente me miró de pies a cabeza y continuó adelante con el mentón alzado, ignorándome. Durante todo el primer semestre parecía que había que ya no existía para él, fue un golpe horrible para mí. Yo… incluso como que bajé un poco mis calificaciones –admitió a regañadientes, hundiendo sus hombros y resoplando:- Entonces, él se largó por una semana, no me mires tan sorprendida sabes que Dippet es muy flexible con las salidas a las casas en especial por todo lo que está pasando conGrindelwald,regresó cuando yo estaba en medio de las rondas, obviamente comencé a darle un sermón sobre estar fuera de la cama tan tarde y le quité un montón de puntos mientras él me daba esa frustrante mirada aburrida y no dijo absolutamente nada hasta que perdí los estribos y le grité que se fuera a su cuarto. ¿Sabes que hizo, Hermione? Se rió. ¡Se puso a reír en mi rostro! Empezamos a discutir, él me gritó cosas espantosas, yo le devolví los insultos como podía y entonces- entonces- estábamos besándonos hasta el olvido.

Hermione le tendió un pañuelo a Minerva quien se sonó con fuerza mientras luchaba contra los sollozos, no fue capaz de decirle una palabra de apoyo, ¿Cómo hacerlo? Nunca había tenido una amiga a quien aconsejar, Ginny era demasiado independiente y para el caso jamás había pedido consejos… Realmente apestaba no tener más experiencia en este ámbito.

—El resto del año pasó como un borrón ante mis ojos. Me avergonzaba demasiado admitir que había sucumbido como el resto de las chicas a mis hormonas, así que traté de alejarme de Abraxas, pero él seguía encontrando la manera de terminar besándonos…-la interrupción abrupta del monologo de Minerva tomó por sorpresa a Hermione quien le miró con ganas de saber más:- Malfoy y yo jamás tuvimos una relación amorosa, lo que hay- lo que hubo entre nosotros era una soberana estupidez, algo insano y retorcido.

—Oh Minerva… -susurró Hermione abrazándola con fuerza:- ¿Por qué jamás le pusiste un ultimátum? Deberían haber formalizado-

—Esto sonará cliché y quizás hasta sacado de una novela barata: Lo amo, pero veces el amor no es suficiente. –dijo Minerva con la voz temblorosa y apenas comprensible, Hermione sobó su espalda y permitió que siguiese hablando:- Merlín, Hermione, durante años m-me sentí como una… una especie… ¡de p-prostituta!

—Oh, no. No, no lo eres –aclaró Hermione de forma frenética, tratando de calmar la nueva ronda de sollozos de Minerva:- Solo eres una chica enamorada, eso no te vuelve una prostituta. Además, él ha sido el único hombre en tu vida.

—L-lo sé –dijo Minerva secando sus lágrimas y suspirando temblorosamente, le dio una afectada sonrisita antes de volver a sonarse la nariz:- ¿Sabes lo peor? N-no pude sentirme celosa de ti, Hermione. No podía, porque siempre estuve consciente que él elegiría a cualquier mujer por encima de mí.

— ¡Eso… eso es….! ¡Es horrible! ¡Él debería haberte protegido! –exclamó Hermione enfurecida, sintiendo unas enormes ganas de apretarle el pescuezo al maldito rubio.

— ¡Hermione! Basta –espetó Minerva frunciendo su ceño y fulminándola con la mirada:- No te conté el secreto de mi vida para que me tuvieses lastima o para que te pusieras de mi lado.

—Uhm, sí. Lo siento –susurró Hermione sonrojándose y bajando la mirada, sintiéndose repentinamente disminuida, Minerva había tomado un rol que ella conocía muy bien: el de profesora severa.

—Y si dices una sola palabra sobre esto o si te empiezas a sentir culpable porque lo que tenía con Malfoy se acabó, te juro que voy a enviarte un Avada Kadavra. –concluyó Minerva con brusquedad, secando sus lágrimas y ondeando su mano:- Ahora basta de hablar de mí, cuéntame todo sobre tu relación con Tom.

—Yo-

— ¡Oh, no, ni se te ocurra tratar de zafarte del tema! –exclamó Minerva apuntándola con su dedo índice y alzando sus cejas:- Cuéntame t-o-d-o.

X—

Tom caminó por los pasillos con rapidez, saludando a sus compañeros y ayudando a los niños de menores cursos en las estupideces que necesitaran. A decir verdad, no andaba haciendo caridad por gusto, tampoco se paseaba por el castillo para recrearse con la belleza del lugar. Oh, no. Por supuesto que no. Él, simplemente, buscaba a Hermione quien llevaba horas sin aparecer y según la parlanchina Dama Gorda ni la señorita McGonagall ni la futura señora Granger se habían molestado en llegar a sus habitaciones a hora prudente como las damas decentes que eran.

No estaba en el patio. No estaba en la sala común de Gryffindor ni en la de los premios anuales. No estaba en ninguno de los baños.

Ella sin dudas estaba en la biblioteca.

Apenas entró le envió una encantadora sonrisa a la señora Pince quien ondeó su mano a modo de saludo con un evidente sonrojo en sus mejillas y luego retomó su aireado regaño al niño de primero que había ensuciado uno de los libros.

Caminó directamente a la mesa que prefería Hermione, esa que coincidentemente también le agradaba mucho a él, pero no se encontró con lo que esperaba. Luna Malfoy le devolvió la mirada con una sonrisa vaga.

—Estaba esperando este encuentro, Tom Riddle. –murmuró Luna con sinceridad, él le envió una encantadora sonrisa y luego se sentó frente a ella, con las manos cruzadas por encima de la mesa.

—A decir verdad, yo también… -ronroneó Tom con suavidad, preocupándose de mantener una fachada de inocencia, mirando como un ave rapaz a la rubia. Ella continuó observándole, con la cabeza ladeada, después de largos minutos la chica sacó su varita de su oreja e hizo un rápido hechizo muffliato.

—Debo admitir que no esperaba encontrarme con todo esto. –murmuró Luna con exasperante calma, él frunció su ceño y le envió una mirada de confusión que no resultó ser falsa del todo.

—Temo, señorita Malfoy, que no tengo idea de lo que está hablando. –señaló Tom preocupándose de remarcar el apellido de la chica.

—Ciertamente lo sabes o al menos lo imaginas, Tom Riddle. –dijo Luna con calma, él alzó sus cejas, perplejo por el tono irrespetuoso de su voz, sin embargo, no dijo absolutamente nada, todavía no al menos.- ¿Estás enamorado de Hermione?

Él se congeló su fachada inocente desapareciendo de golpe, Luna siguió deslizando su dedo por el lomo de los libros, con esa molesta sonrisita vaga en sus labios. Como si él no fuese un peligro en absoluto. Y lo era. Realmente, lo era. La magia vibró alrededor de él, y Tom apretó sus puños ignorando el insistente siseo del basilisco quien exigía sangre, ¿podía oírlo Hermione? ¿Podría detenerlo si él ordenaba atacar?

—Amor es una palabra muy amplio para definir lo que siento por ella –susurró él con su habitual desplante encantador, luchando con la furia asesina que comenzaba a apretar sus tripas. ¿Qué le importaba a ella si amaba o no a Hermione? El amor, pensó furibundo,el amor era un sentimiento sobrevalorado.

— ¿Y ella lo ama? –preguntó Luna mirándole fijamente, con sus ojos azules demasiado sabihondos para su gusto.

—Esto no es de tu incumbencia, chica. –espetó Tom con brusquedad, por fin dejando de lado su falsa amabilidad, Luna pestañeó un par de veces antes de suspirar.

—Si sigue pensando así la relación no funcionará –aseguró Luna con suavidad, sus enormes ojos azules cargándose con tristeza:- Y entonces, no habrá salvación para ti, Tom Riddle. Volverás a caer una y otra vez mientras no aceptes la redención que te puede entregar Hermione. Si no le das el amor y sinceridad que ella necesita para estar a tu lado, al que le irá peor será a ti.

Tom alzó su varita y la apuntó sintiéndose más furioso que nunca antes en su vida, Luna ladeó su cabeza, todavía mirándole con esos enormes ojos azules demasiado inocentes. ¿Qué hacía él escuchando a la extraña y confianzuda chica? Iba a callarla. Ahora. Antes que infectara la cabeza de Hermione, ya tenía suficiente trabajo tratando de corromper los ideales de la castaña para que otra persona la volviese aún más desconfiada.

—Tom, baja esa varita o podrías causarle daño a alguien.

El irritante tono de voz lo sacó del peligroso huracán de furia en el que se encontraba sumido. Lentamente, a regañadientes, bajó su varita estampando su mejor sonrisa y mirando a Dumbledore con falsa inocencia. Ambos sabían que no podía esconder el odio que estaba presente en sus ojos.

—Solo iba a mostrarle un hechizo a la señorita Malfoy, profesor. No sería capaz de poner en peligro a mis compañeros. –señaló Tom con mortificación, procurando de no enlazar su mirada con la de Dumbledore.

Tampoco arriesgaría su propia seguridad, no ahora, ni pronto para el caso. Tom rechinó sus dientes, colérico por semejante error, estaba exponiéndose de forma arriesgada, los inútiles de sus seguidores todavía no estaban preparados para un golpe. Aún era demasiado pronto para sacar a la luz su poder. Esta vez haría bien las cosas, corrompería rápidamente el ministerio, manipularía de tal manera que llegaría al poder antes de un parpadeo. Jamás se había planteado una carrera política hasta que la señora Granger lo mencionó. Él quería seguir en Hogwarts, explorando sus maravillas, empapándose de la magia única que poseía aquel lugar. Explotando la esencia pura de los muros del castillo y reclutando a la mayor cantidad de gente posible para asegurar su victoria. Pero poseer el poder de todo Gran Bretaña sin tener que recurrir directamente a la violencia sonaba bastante interesante.

—Por supuesto, Tom. -murmuró Dumbledore sin mucha convicción, luego casualmente agregó:- Hoy no he visto a la señorita Granger en clase... ¿Acaso se encuentra peor de su resfriado?

Tom apretó sus puños. ¿Qué demonios se creía ese estúpido brujo controlando los movimientos de su novia? Le observó fijamente, inexpresivo, tratando de descubrir por qué tenía en la mira a Hermione.

—Ella se encuentra mejor, Madame Pomfrey le dio descanso, pero no quiso quedarse en la enfermería. Se encuentra reposando en su cuarto. –contestó Tom a secas.

—Ya veo. Los espero en clases. -dijo Albus con sus ojos brillando de forma pensativa- Señorita Malfoy, es un gusto haberla visto.

—Nos vemos en clases, profesor –susurró Tom haciendo un leve gesto de despedida, cuando se giró a ver a Luna notó que ella también se había marchado, apretó sus puños y maldijo en voz baja. ¿Cómo se atrevían? ¿Cómo lo hacían perder su tiempo con tales estupideces? Iba a encargarse que no volvieran a faltarle el respeto, la chica Lovegood y ese maldito de Dumbledore-

Un libro que reposaba cómodamente sobre la mesa explotó, enviando una nube de cenizas y fuego hacia el chico quien la detuvo con un rápido movimiento de varita. Maldición. Su magia estaba demasiado inestable. Necesitaba descargar su furia lo antes posible o terminaría cometiendo un error garrafal.

Una letal sonrisa se instaló en sus labios cuando Hermione se acercó a la mesa cargada de libros, mirándole con el ceño fruncido, ella se apresuró a sentarse y luego resopló, pareciendo furiosa. ¿Era ella la culpable que su magia estuviese tan voluble? ¿Era, quizás, un efecto del ritual que había hecho cuando tuvieron sexo o tenía todo que ver con la unión sanguínea? Mmm… él tendría que buscar más información sobre ambos temas.

—No deberíamos haber faltado a clases, Tom, ahora estamos atrasados. –espetó dejándose caer en la silla de forma nada femenina, cada vez que resoplaba se parecía un hipogrifo furioso, empujó un mechón de cabello detrás de su oreja y le fulminó con la mirada, ¿acaso no recordaba que había sido ella la que se quiso quedar en la cámara de los secretos? Tks, era una pequeña hipócrita:- Gracias a Merlín el profesor Raintloock ha tenido la amabilidad de ponerme al día con la materia.

Toda la diversión que Tom había conseguido juntar desapareció de golpe, apoyó su mano en el pergamino de Hermione y ella se lo arrebató con el ceño fruncido, antes que él pudiese reclamarle por la repentina cercanía con el estúpido profesor de runas, la chica le dio una mirada colérica.

—Ni se te ocurra comenzar a hacer escándalo, Tom Riddle, estoy segura que también quieres que tus calificaciones sigan tan buenas como antes. –advirtió ella antes de abrir uno de los libros y comenzar a tomar apuntes de forma frenética:- ¿Qué esperas? Apresúrate a hacer tus deberes.

Él frunció su ceño, por primera vez ella parecía encajar con la chica que había visto en sus recuerdos, gruñona y mandona, demasiado preocupada de sus estudios para que su relación intervenga en sus asuntos. Tom se sentía profundamente atraído por esta faceta de Hermione. Mientras hacía sus deberes se encontró sonriendo libremente, respondiendo cada vez que ella tenía una duda, movió un mechón que se interponía en su rostro y acarició su mejilla con la yema de sus dedos.

—No me agrada la cercanía que tienes con el profesor Raintloock. –murmuró Tom de forma sombría, Hermione entornó sus ojos y le dio una mirada de incredulidad, antes de sostener su mano, acariciando ligeramente sus nudillos.

—El hombre tiene casi cien años, Tom, soy su alumna y además él es homosexual. –susurró Hermione con suavidad antes de apretar su mano de forma casi dolorosa y fulminarlo con la mirada:- Si quieres que… esto… funcione, tienes que tener claro que no voy a permitir que controles cada aspecto de mi vida, Tom Riddle, no soy una tonta chiquilla sumisa que deja que la pisoteen o que elijan sus amistades.

La furia de Tom volvió a alzarse, su magia repentinamente se descontroló y las lámparas que iluminaban estratégicamente algunos lugares de la biblioteca explotaron sumiendo al lugar en la oscuridad, escuchó el jadeo de Hermione y luego tragó su grito de sorpresa con su boca.

Había descubierto una nueva forma de controlar sus ataques de furia, pensó distraídamente mientras empujaba a Hermione a su regazo quien devolvía su beso de forma violenta, una muy buena forma, cabe decir.

1998

Por favor, Tom-

— ¡No me llames así! –gruñó Lord Voldemort desde el suelo, jadeando pesadamente, luchando por volver a incorporarse, sus brazos temblaron y volvió a caer al suelo, golpeando gran parte de su rostro, soltó una brusca respiración y se mantuvo ahí, quieto como una estatua.

—No creo que estés progresando si no permites que mi nieta te llame por tu nombre.

— ¿Qué mierda hace usted en mi maldita casa? –preguntó Lord Voldemort haciendo una mueca y mirando a la Señora Granger que había aparecido en el retrato justo detrás de su nieta.

—Vine de visita. ¿Cómo va tu intento de restaurar tu alma, Tom? –preguntó la mujer con visible diversión, él gruñó, tratando de sentarse pero sin lograrlo.

—Se ha quedado en eso, intentos.

—Mph. Quizás es porque no sientes remordimiento. –señaló la señora Granger apoyando su mano sobre el hombro de su nieta y sonriendo divertida:- Deberías tomarte un tiempo para descansar, todavía no empiezas a unir tu alma y ya estás desfalleciendo, vas a morir de cansancio antes de lograr tener de vuelta el primer trozo.

—Cierre. La. Maldita. Boca. –espetó Voldemort por fin consiguiendo sentarse:- No estoy interesado en sus consejos, Señora Granger.

—Oh, vamos, Tom. ¿Ahora me darás la espalda? Me gusta recordar que fui tu mentora, querido, y conozco mucho más de magia oscura, sé exactamente lo que tienes que hacer. –puntualizó la mujer con suavidad, Hermione hizo un sonido de desesperación y luego se pegó totalmente al lienzo.

—Por favor, Tom, detente y escucha a mi abuela. Tomate un descanso…

—Accio copa de Helga Hufflepuff.

La copa voló a las manos del mago oscuro quien gruñó al sentir el fuerte quemazón que recorrió su brazo, cerró los ojos y recordó asqueado el rostro Hepzibah Smith, casi pudo oír su voz chillona y sentir su empalagoso perfume. ¿Cómo sentirse arrepentido de la muerte de la mujer?Probablemente le había causado un gran favor a su esposo y a su descendencia…

—No estás yendo a ningún lado, chico. –escupió duramente la señora Granger interrumpiendo su línea de pensamiento, ella tenía el ceño fruncido y parecía profundamente fastidiada, caminando de un lado a otro en el lienzo como un león enjaulado:- Imagina el rostro que colocó Hermione cuando se enteró de tus horrocruxes. ¿Cuál crees que fue su reacción?

—Por favor, deténganse. –suplicó Hermione con un hilo de voz, mirándole con los ojos inundados de lágrimas, temblando como una hoja:- Paren con esta barbaridad.

—Oh por Merlín Tom ¡quema este maldito retrato! –exclamó la señora Granger fulminando con la mirada a la personificación de la chica:- ¿Quién demonios lo hizo? Mi nieta nunca fue tan débil y patética como esto, ¿seguro que no se basaron en alguna chiquilla Parkinson o en Walburga Black?

Lord Voldemort respiró de forma agitada, movió su varita silenciando toda la habitación y centró su mirada en la copa, lentamente volvió a tocarla, ignorando una vez más el fuerte dolor que lo impactó, sus parpados revolotearon mientras un recuerdo que creía olvidado se instaló en su cabeza.

Puedo darte todo lo que ella no te dio, Tom Riddle. –susurró Hepzibah Smith, apoyando sus regordetas manos sobre sus hombros, su repugnante aroma dulzón impactándolo de lleno, tuvo que reprimir una arcada.- Sé que escapó de sus responsabilidades, dejándote solo y llevándose consigo las riquezas de los Granger. Yo puedo darte poder. Puedo darte riquezas. Estatus social. Hermione…

No se atreva a decir su nombre. –advirtió Tom girándose de golpe y empujando a la mujer contra un enorme espejo que se quebró, ella jadeó temblorosamente pero mojó sus labios mirándole con evidente excitación, la furia asesina se alzó en él de forma incontrolable:- Usted no sabe nada, señora. Usted jamás podrá darme nada. Nunca podrá llegar ni siquiera a las suelas de los zapatos de mi prometida. Hermione Granger tiene todo lo que usted no: belleza, inteligencia, sabiduría…

¡¿Cómo te atreves?! –chilló Hepzibah, con su rostro adquiriendo un insano color rojizo, jadeó y luego comenzó a toser, cubriendo su boca y colocando una mano sobre su estómago:- ¿Q-qué? Oh Merlín santo. ¡¿Qué me hiciste, demonio?!

Vida. –terminó distraídamente Tom viendo como la mujer caía al suelo, sangrando y gritando de dolor, rasguñando su rostro, él se sentó sobre la enorme silla de oro y cruzó sus piernas viendo con maquiavélica fascinación como Hepzibah se retorcía y se desangraba lentamente.

Nah. Lord Voldemort no sentía remordimientos.


Subí este cap precisamente hoy para que vean que los milagros si existen.

Err... se aceptan sugerencias y comentarios de todo tipo.(Estoy con graves bloqueos, de verdad necesito ayuda)