Lo más Importante

-Diálogos

-Pensamientos

-Flash back—

Como siempre, está demás decir que Naruto no me pertenece, al igual que ninguno de sus personajes ¬.¬, de haber sido así, el sasusaku y el naruhina serian el pilar del manga XD jajaa…yap…y bueno, esta historia está escrita sin fines de lucro, solo por mero espíritu creativo :)

Sin más que decir…espero disfruten la lectura… ^_^

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Observaba como los labios de la mujer se movían con rapidez, pero ella no percibía ningún sonido salir de ellos. Fingía atención, asintiendo en los momentos en los que ella creyó eran pertinentes, o esbozaba algún monosílabo cuando su maestra estaba por descubrir su falta de interés.

Finalmente todo acabó. Tsunade se marchó luego de una larguísima reprimenda por su falta de cuidado con las instalaciones del lugar y dejándole claro que tendría que pagar por los daños.

Se dirigió hasta su oficina de manera ausente, sin mirar nada ni a nadie, sintiendo de vez en cuando, como sus hombros chocaban con algunos doctores y enfermeras… pero aún así continuó su camino.

Vislumbro la puerta de su consulta abierta…eso solo indicaba que él se había marchado.

Ingresó con lentitud, mirando los alrededores que estaban más oscuros por la falta de luz. La puerta se cerró tras su espalda y colocó el seguro para luego apoyarse sobre la madera; lentamente su cuerpo se deslizó hasta el suelo, dejándola de rodillas. Su larga cabellera cubría por completo su rostro ocultando las lágrimas que comenzaban a caer con crueldad hasta la cerámica.

Un fuerte sollozo escapó de sus labios al mismo tiempo que su puño se estampaba en el suelo. Eso solo consiguió que su llanto se intensificase, al igual que la rabia que sentía hacia Sasuke y sobre todo, hacia sí misma.

Sabía que no había huido, sabía que no había sido cobarde en ningún sentido…porque había hecho de todo porque la relación resultase. Guardaba silencio, no exigía nada, procuraba que él fuese feliz, pero… ¿Dónde quedaba ella? ¿Dónde quedaban sus anhelos, sus deseos…sus emociones?

En el día sentía que había una desconexión total…eran simplemente un par de extraños que compartían un desayuno, luego un trecho breve en donde cada quien se dirigía a realizar sus respectivas actividades; pero en la noche era diferente…en la intimidad parecía que se complementaban a la perfección. Sus suspiros, sus susurros, sus movimientos, sus orgasmos… ¡todo!, todo estaba perfectamente sincronizado y cargado de una pasión desmedida.

Pero una relación no se basa solo en sexo, tampoco se basa en la única comodidad de uno de sus integrantes; y fue eso lo que terminó por deteriorar lo poco que habían construido como base. Ellos no eran una pareja en lo absoluto…solo eran dos personas que compartían una misma casa, una misma habitación y una misma atracción sexual, pero no así emocional…

La pelirosa alzó la mirada hacia el reloj, en un intento por distraerse. Ya eran las cinco de la tarde. Inmediatamente la imagen de la pequeña Miyuki apareció en su mente; le había prometido que regresaría pronto, pero ya de ello habían pasado cuatro horas.

Con dificultad se levantó y se dirigió hasta el lavabo. Abrió la llave y llenó sus manos con agua para lavar su rostro; se restregó con fuerza una, dos, tres veces hasta que encontró que era suficiente. Cerró la llave y soltó un suspiro en el proceso concentrándose en las gotas que caían desde su cabello hasta el desagüe.

Tanteó hasta encontrar la toalla para secarse las manos, todo en un acto mecánico. Pero tenía que reponerse…tenía que darse ánimos, tenía que como siempre, fingir una sonrisa y demostrar al mundo que nada pasaba…

Esa había sido su tarea en esos largos meses de soledad…y admitía que a pesar de que muchos sabían de la plasticidad de sus sonrisas, era una estrategia que le resultaba de maravilla…

Con lentitud se dirigió hasta su escritorio y sacó un pequeño paquete de color rosa, adornado con gran listón de tonos dorados. Lo acarició con cariño para luego encaminarse hasta la habitación de la niña. Esta vez procurando prestar atención al camino y mantener su mente centrada en las actividades que realizaría con ella…al fin de cuentas, aquel día era Noche Buena y a ellas solo les quedaba la compañía de la otra…

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-¡Katon, Housenka no Jutsu!

Múltiples bolas de fuego salieron disparadas de su boca para impactarse en uno de los blancos que había preparado previamente. De inmediato concentró gran cantidad de chakra en su mano, quebrando el silencio del bosque con un intenso triar de aves.

Sus ojos teñidos de rojo se dirigieron al último blanco y corrió hacia él, sintiendo la energía de su chidori al momento de impactarse con el gigantesco muro de rocas. Su mano se quedó estática semi enterrada entre las piedras…esa había sido su última gota de chakra…estaba agotado.

Sacó su mano y la observó con detenimiento. Tenía ligeras quemaduras cubriendo su piel acompañadas con varios cortes en diferentes puntos de sus brazos causándole un leve ardor que no conseguía distraerlo de sus preocupaciones.

Soltó un suspiro-…mierda Sakura… ¿Qué demonios me has hecho…?-se cuestionó ignorando a quien en esos momentos lo observaba

-sabia que te encontraría aquí, teme…-Sasuke ladeó el rostro para mirar al recién llegado, el cual le sonreía con levedad

-¿Qué haces aquí, dobe? Creí que pasarías el resto del día con Hyuga…

-se presentaron algunos imprevistos en el hospital, pero la recogeré dentro de un par de horas…-Uchiha asintió en silencio, mientras se dejaba caer en una roca cercana. El rubio lo observó por algunos segundos, antes de animarse a hablar-… ¿oye, esto… sucedió algo con Sakura-chan?

-no…-la respuesta fue instantánea, lo que le dio a entender todo lo contrario

-jejeje, bueno yo lo digo porque no te realizaste el chequeo y supuse que Sakura-chan curaría la herida que tenias en el brazo dattebayo…

-…

Naruto suspiró al ver la falta de interés de su amigo. Solo deseaba ayudarlo, pero como siempre, él no se lo permitía-… ¿no te apetece ir al Ichiraku's?

El pelinegro le entregó una breve mirada asintiendo luego de algunos segundos. Admitía que necesitaba aunque fuese por unos minutos, la compañía de alguien…solo para no volver a pensar en aquello que lo estaba atormentando.

-¡genial Dattebayo! ¡RAAAMEEEN ALLA VOOOY!

Sasuke rodó los ojos con cansancio, mientras su amiga saltaba y coreaba de felicidad; de verdad que estaba entrando a pensar en llevarlo a algún lugar para tratar esa absurda obsesión que tenia por el ramen.

-¿Qué esperas teme? ¡El ramen aguarda…!

-hn…dobe…

Se encaminaron hacia el pequeño local, intentando a la vez no chocar con los presurosos transeúntes que iban y venían aun en sus compras de último minuto. Uchiha ignoraba por completo lo que su amigo le platicaba con tanta alegría, pero sabía perfectamente que éste ni cuenta se daba. Porque siempre era igual, Naruto hablaba de sus exageradas hazañas, mientras que él no hacia ni el más mínimo esfuerzo por darle a entender que lo estaba oyendo... siempre serio, siempre indiferente, siempre ausente de lo que pasaba en su entorno…Así era el ex vengador y ex convicto, Sasuke Uchiha.

Llegaron hasta su destino con mucho esfuerzo, debido al gran barullo que había en las calles; era verdaderamente endemoniado.

-¡Viejo, Ramen!-grito el rubio apenas habían ingresado al lugar

El hombre le sonrió a los recién llegados-…por supuesto Naruto…

Se sentaron en sus respectivos sitios y esperaron en silencio a que le entregasen la comida.

-aquí tienen…-dijo el hombre colocando los platos enfrente de cada uno-… disfrútenlo…

-¡itadakimasu!...-chilló el chico para comenzar a devorar su ramen con placer ignorando al pelinegro por completo

Sasuke lo observó con aburrimiento para luego centrarse en el asiento vacío que se encontraba a su lado. Inconscientemente la imagen de la pelirosa se apoderó de su mente; la vio fruncir el ceño ante la salvajada manera de comer del rubio, a la vez que lo regañaba por su tan desequilibrada dieta, para finalizar con su tan típico "¡Naru-baka!" mientras le otorgaba una sonrisa cansada y resignada.

Volvió su atención en su plato humeante, ignorando la inquisidora mirada del Uzumaki que desde hacía un rato se encontraba observándolo. Dio un largo sorbo a sus fideos sin despegar su mirada del Uchiha que comía con falsa tranquilidad.

-¿pasaras estas fiestas solo, teme…?-dijo en un intento por abordar el tema que le interesaba

-sí…

-¡aayyy que aburridos son dattebayo!

Sasuke arqueó una ceja-… ¿Por qué hablas en plural?

-¡Porque Sakura-chan también pasará las fiestas sola…!-se cruzó de brazos fingiendo indignación-…y más encima trabajando…

No recibió alguna respuesta de interés por parte de su amigo; él simplemente continuó comiendo. Naruto frunció el ceño; no estaba consiguiendo nada yéndose por las ramas.

Suspiró largamente-…eres un baaaakaaaa orgulloso…-Uchiha le entregó una mirada irritada-… no me mires así, sabes que estoy diciendo la verdad 'ttebayo…

-cállate usuratokanchi…

-yo no entiendo, si la extrañas tanto ¿Por qué no vas y le pides que regrese contigo…?

El vengador se encogió de hombros, mostrando desinterés en el tema-…eso no me interesa en lo más mínimo…

-creo que cometiste un error en dejarla ir, al fin de cuentas te hacia estar de "buen humor"…-dijo con sorna, mientras que sus dedos resaltaban las comillas-… y aquí entre nos, es la única que puede soportar tu temperamentito endemoniado 'ttebayo…

Sasuke suspiró pesado-… ¿Qué te hace pensar que fui yo quien terminó con ella?

El rubio parpadeó mirándolo como si la respuesta fuese muy obvia-…pues porque eres un teme…-hizo una pausa esperando alguna reacción del pelinegro, la cual nunca llegó. Eso lo animó a continuar-…y es imposible que Sakura-chan te hubiese pateado, te amaba demasiado como para hacerlo…-sonrió ante eso-…aunque solo el hecho de pensarlo, me resulta muy gracioso…

-dobe…-gruñó irritado ante la poca seriedad que el Uzumaki le estaba otorgando al asunto; era por ese motivo, que nunca deseaba hablar con él

-pero hablando en serio…-Naruto se cruzó nuevamente de brazos, alzando el rostro pensativo y con los palillos en la boca-… no es cuestionable pensar que fuiste tú quien la dejó…

-¿Por qué?

El rubio lo observó fingiendo sorpresa-…creí que no te interesaba el tema…

-solo responde a la puta pregunta…-la irritabilidad en su voz era palpable; eso solo consiguió divertir más a su acompañante, quien esbozaba una de sus amplias sonrisas zorrunas cargadas de burla

Naruto hizo el ademán de hablar, pero alguien se le adelantó-…creo que yo podría responderte…

Ambos shinobis observaron en dirección de donde provenía la voz. Una cortina de humo se hizo presente, dándole pasó a un hombre de cabellos platas, cuyo rostro se escondía tras una máscara.

-¡Yoh!...-saludó levantando su mano en son de saludo

-¡Kakashi-sensei!...-el rubio sonrió con alegría al verle, había pasado bastante tiempo-… ¿Cuándo llegó de su misión?

-¡nah!, hace algunas horas…-respondió mientras se sentaba en uno de los taburetes y hacia un leve gesto para ordenar un plato-…pero ahora volviendo al tema de Sasuke y Sakura…

-¿desde cuándo estabas escuchando la conversación?-cuestionó el Uchiha con molestia, interrumpiéndole; entre menos personas opinasen, mejor…

-desde hace unos minutos…y creo que llegué en el momento preciso, si Naruto hubiese tratado el tema, de seguro que lo mandas a pasar las fiestas al hospital…

-jejeje, tengo que admitir que yo temía lo mismo 'ttebayo…

Sasuke entrecerró los ojos; estaba incomodo, molesto, irritado…estaba al límite de la furia. En verdad no quería que nadie más se metiese en ese asunto, y si lo había "intentado" tratar con el dobe de su amigo, había sido solo por…

-porque te importa…-nuevamente esa molesta voz le estaba restregando la verdad. Suspiró. Ya estaba agotado que hasta su propia mente lo traicionase.

Kakashi carraspeó para llamar su atención-…te diré el porqué todos creen que fuiste tú quien terminó con Sakura…-el chico guardó silencio-…es porque para todo el mundo era obvio que tú no la amabas…

Sasuke frunció ligeramente el ceño-… ¿y que saben ellos…? –otra vez esa voz torturándole, aunque tenía razón… ¿Qué sabían ellos de lo que él sentía por la kunoichi?

Naruto asintió dándole todo el apoyo a su ex sensei-…es cierto, siempre la tratabas como si fuese una extraña; eras indiferente, irascible, incluso hiriente cuando hablabas con ella…de no haber sido porque Ino te vio salir de la casa de Sakura-chan en plena madrugada, nadie se hubiese enterado que estaban juntos…

El Uchiha desvió la mirada a su plato, ahora frío. Estaba escuchando las mismas palabras que la chica había utilizado aquella noche.

-muchos piensan que solo fue una entretención más en tu vida…-continuó el peli plateado observando distraídamente el techo con su único ojo visible-…incluso no entendían como Sakura podía estar con alguien como tú…-esas últimas palabras calaron hondo en su pecho-…a sabiendas que había, o más bien que hay, tantos hombres que le ofrecen cielo, mar y tierra, solo por verla sonreír…

Un sabor amargo se apoderó de su boca cuando digirió esas palabras. Esbozó una sonrisa torcida, tratando de fingir diversión ante lo que oía; pero él era Sasuke, el inquebrantable Uchiha-…entonces si es así, ¿Por qué insisten en que regrese con Sakura…?

Naruto y Kakashi intercambiaron miradas y sonrieron para responder al unísono-… porque ambos sabemos que la amas…

El pelinegro los miró por largos segundos para finalmente suspirar…

Tenía la ligera impresión que tendría una larga…muy larga conversación…

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Sus ojos escudriñaron el lugar con rapidez, asegurándose de la soledad de los pasillos. Unos pasos hicieron eco a lo lejos, pero tan rápido como se escucharon, desaparecieron, dándole a entender que podía salir de su escondite.

Abrió la puerta de manera lenta, evitando emitir algún sonido que fuese llamativo. Antes de cerrarla, observó al hombre que yacía inconsciente tras ella y sonrió triunfal…aquello había sido más fácil de lo que había imaginado.

Se acomodó mejor la chaqueta y la bandada en su frente, en donde el símbolo de la hoja relucía con imponencia; si todo salía bien, esa noche por fin mataría a esa mocosa al mismo tiempo que se desharía de la mujer que tantos problemas le había causado en ese tiempo.

-es una lástima, que siendo tan bonita sea tan entrometida…-pensaba mientras se encaminaba por los oscuros pasillos, procurando mantener oculto su rostro tras sus flequillos.

Esa Nochebuena seria inolvidable para la Aldea de la Hoja…de eso, él se iba a encargar personalmente…

Caminó hasta el pasillo del ala oeste, evitando llamar la atención de los funcionarios y pacientes del lugar. Había conseguido su cometido… él simplemente era un shinobi más de los que en esos momentos se hallaban vigilando todo el perímetro, asegurándose que nadie irrumpiese la futura tranquilidad de la fiesta que estaba próxima a comenzar.

Llegó hasta su destino y sonrió al darse cuenta que no había nadie que vigilase los alrededores. Parecía que todo estaba a favor de que cumpliese con su cometido.

Se adentró en la oscuridad del pasillo, sin que nadie reparase de aquello. Caminó en silencio, siendo sus pasos como los de un verdadera fiera a punto de cazar a su presa. Sigiloso y paciente…

Luego de un largo trecho, una tenue luz proveniente del fondo le indicó que ya estaba cerca.

-esta vez no va a haber nadie que te defienda bonita…

Una fuerte y alegre risa de niña llegó hasta sus oídos, irritándole. Esa chiquilla sabia muchas cosas de las cuales no podían arriesgarse a que se supieran, y era por eso, que esta vez se encargaría de acallarla para siempre…incluso, si eso significaba perder la vida en el intento.

Con ese pensamiento en mente, se apegó a la pared cercana a la puerta para escuchar atentamente lo que allí sucedía. Tenía que ser cauto… y asegurarse de que no habría nada que arruinase sus planes.

En el interior la niña seguía riendo y cantando, mientras que chocaba sus palmas con las de la medic-nin, la cual le acompañaba en su cantar. Ambas comenzaron a reír al darse cuenta que la pelirosa decías rimas distintas, hasta que finalmente desistieron de aquel juego.

-¡¿Que hacemos ahora Onee-san?

Sakura colocó un dedo en su mentón meditabunda-…pues… ¿Quieres que te termine de contar la historia de la otra noche?

Una amplia sonrisa adornó los labios de la pequeña, que comenzó a aplaudir y a dar ligeros saltitos en la cama emocionada-…¡haaaaiii!

La kunoichi asintió y acomodó a la pequeña entre sus brazos, cubriéndolas a ambas con las mantas debido a que el frio comenzaba a sentirse en la habitación, a pesar de que las ventanas permanecían cerradas.

Sakura comenzó a narrar la historia, riendo al ver las emocionadas reacciones de la pequeña, la cual parecía estar bastante absorta imaginando cada hecho que describía.

-¿y-y que pasó Onee-san?

-bueno, tal y como le había prometido a su pequeña hermana, el valiente príncipe llevó de vuelta a su amigo y soldado hasta sus tierras…

-¿pero la reina perdonó sus fechorías…?

Sakura rió al recordar esa escena; Tsunade había estado al borde de un intento de homicidio. De no haber sido porque Naruto y ella intervinieron, Sasuke de seguro que estaría muerto y enterrado en quien sabe donde-…la reina podía ser una mujer muy gruñona, pero hay que destacar que sentía gran amor hacia su pueblo. Y sí, a pesar de su traición, ella lo perdonó, ya que tanto él como el príncipe, lucharon porque aquel malvado mago no destruyera lo que tanto amaba…

-jejeje, realmente la reina era una mujer muy bondadosa ¿no, Onee-san…?

La pelirosa forzó una carcajada. Si la pequeña realmente supiese de quien estaba hablando, no diría tan convencida aquellas palabras.

-¿y qué pasó con la princesa…? ¿Se quedó con el soldado, verdad…?

Esa pregunta borró su sonrisa por completo. Sabía que eso era lo que más ilusión le hacía; saber que como en todo cuento de hadas, la princesa perdidamente enamorada, se quedaría con su amado. Suspiró con tristeza, sin poder evitar pensar en él…

-sí…-susurró-…ella se casó con su amado soldado…-la niña sonrió ampliamente-…se casaron y tuvieron muchos, muchos hijos…

-¿y fueron felices para siempre?

Haruno entristeció-…sí Miyuki-chan… ellos fueron felices para siempre…

La niña ante eso comenzó a aplaudir-…¡Onee-san, eres la mejor contadora de historias de toooooodaaaas las aldeeeaaas del mundo!...-expresó utilizando sus manos para graficar sus palabras

Sakura rió ante la ternura de la pequeña y la abrazó con fuerza, provocándole una dulce y melodiosa risa. De pronto, unos fuertes aplausos provenientes desde la puerta las silenciaron por completo, al mismo tiempo que un sentimiento de alerta se apoderó de la mujer.

-pero qué bonito cuento, aunque con un final muy cursi…

La medic-nin frunció el ceño observando la oscuridad del pasillo. Sacó de entre sus ropas una kunai posicionándose delante de la pequeña, la cual se aferró fuertemente a sus ropas…ambas había reconocido la voz de aquel sujeto.

-¡Muéstrate Ryosuke!

El hombre no tardó en obedecer, adentrándose a la habitación sin dejar de aplaudir y esbozando una sínica sonrisa. Haruno escudriñó sus ropas con desconcierto, maldiciendo la incompetencia de aquellos que se suponían, debían estar alertas…

-Onee-san…-llamó la pequeña apegándose más a ella, agradeciendo internamente no poder ver al sujeto que amenazaba su vida

-tranquila Miyuki-chan, no dejare que te haga daño…

La pequeña asintió convencida ante las seguras palabras de su hermana mayor. Sabía a la perfección que podía confiar en ella.

Sakura se tensó al ver que el hombre daba un paso hacia el frente; no deseaba alejarse de Miyuki, pero si la situación lo ameritaba, tendría que actuar.

Lanzó la kunai, provocando una herida en la mano del hombre quien no mostro seña alguna de reaccionar-…no te acerques, sabes perfectamente de lo que soy capaz…

Ryosuke sonrió de manera extraña, atemorizándola. Había algo detrás de ella, que no sabía interpretar, pero que le aseguraba que algo malo ocurriría…

-mi misión era deshacerme de esa chiquilla…-dio otro paso, provocando que la mujer se colocase en modo de ataque-…era algo sencillo, al fin de cuentas sus padres están muy lejos de llegar a esta aldea lo que significaba que estaría sola e indefensa…- su ceño se frunció cargado de cólera, dejando a entrever el odio y la frustración que sentía hacia ella-…pero tenias que aparecer tú para cagar todos mis planes…

La kunoichi sintió como la pequeña se aferraba más a su cuerpo, aumentando su seguridad; no iba a permitir que nadie la lastimase…era una promesa-…Miyuki es solo una niña, ¿Qué razón tienes para querer matarla?

-sabe muchas cosas que no debiera…

-la culpa fue tuya por haber hablado de más, aún así, ella muy pequeña como para entender los retorcidos planes de un grupo de dementes… además estoy más que segura que ni las recuerda…

Ryosuke volvió a sonreír-…aun así, no quiero arriesgar el triunfo de mi jefe…-con lentitud su mano se dirigió hasta uno de sus bolsillos, sacando una granada.

Sakura sintió que su corazón se paralizaba al entender sus intensiones; el quería…-¡Detente Ryosuke!

El hombre no mostró emoción, se mostraba totalmente decidido-…así es la vida de un shinobi, mi querida Sakura…-antes de que la mujer pudiese reaccionar, sacó el anillo que mantenía inactiva la bomba y la dejó caer, sin apartar la mirada de ella

Sus pupilas se dilataron a una velocidad abismante al ver como el objeto que se encontraba en la ensangrentada mano de su contrincante caía firmando su sentencia de muerte. En aquellos momentos, los segundos se hicieron eternos al igual que sus movimientos, parecía ser que todo lo que sucedía solo era un filme pasado en cámara lenta.

Pudo ver con atención cuando la granada se estrelló contra el piso y fue en esos instantes en que todo recobró velocidad. Su cuerpo inmediatamente rodeó a la pequeña que yacía su lado; la aferró a su pecho y cerró los ojos esperando lo peor.

Solo fue consciente de un fuerte estruendo que se dejaba escuchar por toda la aldea y estremecía por completo el pequeño hospital, luego de eso… solo silencio...

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El movimiento se había apaciguado bastante. Eran contadas las personas que ahora se desplazaban con calma por las calles dirigiéndose hasta sus casas luego de un agitadísimo día de ventas.

El frio se colaba a través de las gruesas ropas, dando a suponer que en cualquier instante nevaría. Naruto sopló sus manos un par de veces para luego comenzar a frotarlas con intensidad, causando una ligera calidez. Repitió el proceso un par de veces más, sintiendo que los escalofríos de su espaldas se hacían cada vez más insistentes.

-¡uy…! ¡Hace mucho frio 'ttebayo!...-le entregó una breve mirada a su acompañante, el cual parecía ser inmune-…claro, un cubo de hielo no puede sentir frio…

Sasuke reparó en su mirada, la cual le devolvió con irritación-… ¿Qué?

-nada...solo trataba de descubrir cómo puedes mantenerte tan tranquilo con este frío endemoniado…

-hn…-el pelinegro esbozó una sonrisa arrogante-…entrenando con Orochimaru me tuve que enfrentar a temperaturas iguales o peores a estas…

-¡es inhumano 'ttebayo! Ahora veo porque quedaste más teme de lo que eras antes de marcharte…-Uchiha le propinó un fuerte golpe en la cabeza, siempre le irritaba cuando por ABC motivo, le sacaban esa etapa de su vida en cara-…¡Itte!

-cállate usuratokanchi…

El ojiazul continuó sobándose la zona golpeada mirándolo ofendido-…bien, pero no lo hago porque me hayas golpeado dattebayo…-Sasuke entrecerró los ojos, sonriendo con sorna-…lo hago porque hoy es Nochebuena y no quiero llegar en malas condiciones para mi cita con Hinata-chan…

-compadezco a Hyuga…debe ser una tortura tener que soportarte todo el tiempo…dobe…

Naruto frunció el ceño, sintiendo como esa habitual vena que se asomaba cada vez que algo le molestaba, comenzaba a palpitar-…bueno, ahora sabes lo que sentía cuando te veía con Sakura-chan, t-e-m-e…

Se enfrascaron en una furiosa guerra de miradas, en donde los rayos y centellas volaban a destajo, hasta que se cansaron. Dejaron escapar un suspiro al unísono para luego continuar su camino, en completo silencio.

Llegaron hasta una de las intersecciones, en donde estaban claros que sus caminos se separarían. Ambos se detuvieron instintivamente en medio, observando el camino que el Uchiha debía tomar para retornar a su hogar…se veía oscuro, sombrío y muy solitario; como gran parte de su vida.

-aun estas a tiempo teme…

-no seas insistente Naruto…

-¡¿Es que acaso nada de lo que Kakashi-sensei y yo dijimos fue suficiente para convencerte, 'ttebayo?

-no…no lo fue, así que déjame en paz…

Naruto hizo una mueca-…está bien, pero quiero que grafiques lo siguiente…-se acercó hasta su amigo, el cual le entregó una mirada desconfiada-…estos caminos son tus posibles futuros, fíjate bien…-Uzumaki apuntó en dirección al hospital, sujetando uno de sus hombros dándole un aire dramático al asunto-…por allá, está la oportunidad de ser feliz, de tener una familia y una vida llena de luz junto a una maravillosa mujer, que no haría nada más que desvivirse por ti…-dirigió su dedo hacia el otro camino, obligándolo a mirar con un brusco movimiento-…allá solo te espera la soledad y la amargura que te estará carcomiendo día con día…y cada vez que veas a Sakura-chan pasar con sus hijos y su esposo, tú te preguntarás "¡¿Por qué Kamy-sama…? ¡¿Por qué fui tan teme y deje que ella se fuese de mi lado? Buuu-buuu..."

Sasuke le entregó una mirada neutra, a pesar de su creciente malhumor debido a toda esa parafernalia-…he de decir que no te he dado mucho crédito usuratokanchi…-el rubio alzó la barbilla orgulloso; estaba seguro que lo había convencido-…eres más estúpido de lo que creía…

El kitsune inmediatamente lo fulminó con los ojos-…ja-ja que gracioso, no sabía que tenias faceta de comediante…

Uchiha se encogió de hombros quitándole importancia al asunto; admitía que había sido divertido ver el desconcierto de su amigo-…no la tengo, solo estoy diciendo la verdad…

-Teeemeeee…-gruñó

-hn…ya está bien dobe, tienes que irte o llegaras tarde…-volteó y emprendió camino hacia su casa levantando su mano en un vago gesto de despedida; lo único que quería era marcharse de allí

-Sasuke espera…-el pelinegro continuó su camino, ignorándolo por completo. Abrió la boca en un intento por detenerlo, pero un fuerte estruendo removió completamente los alrededores.

Ambos shinobis intercambiaron miradas, ignorando a las personas que comenzaban a asomarse desde las puertas y ventanas de sus casas-… ¿Qué fue eso…?-cuestionó el Uzumaki observando a los alrededores en busca de alguna respuesta

No tardaron mucho en darse cuenta de la gigantesca humareda que comenzaba a cubrir el nuboso cielo, bañando el pueblo en cenizas.

-un incendio…-susurró el Uchiha, sintiendo una punzada en su pecho de manera casi instantánea. ¿Qué significaba eso?

-¡el hospital…! ¡El hospital se está incendiando! –ese escuchó decir a lo lejos, acompañados de lejanos gritos de quienes intentaban escapar del lugar

El rubio palideció al instante, con solo pensar que aquello fuese cierto-… ¡Hinata-chan! ¡Sakura-chan!

-¡Vamos Naruto…!

Sin pensarlo dos veces se dirigieron hacia el lugar, seguidos por un grupo de shinobis, los cuales, solo hacia algunos momentos se encontraban en sus casas. En esos instantes, por mucho que les pesara, tenían que cumplir con sus obligaciones…aunque eso significara perder la vida.

No tardaron en llegar donde se desarrollaba el siniestro, no pudiendo evitar sorprenderse ante semejante espectáculo. El recinto ardía de manera endemoniada; las llamas se comían de manera insaciable cada rincón, cada viga, devoraba cualquier cosa que estuviese a su paso, apenas dándole tiempo a las enfermeras, doctores y shinobis que allí se hallaban, de sacar a los pacientes los cuales no entendían lo que sucedía.

Sin esperar instrucciones previas, varios shinobis-cuyo chakra era de tipo Suiton-se posicionaron en puntos estratégicos para comenzar a propagar el fuego. Levantaban grandes cortinas de agua, las cuales eran rápidamente evaporadas por las furiosas llamas, que parecían agrandarse a cada segundo. Otro grupo de shinobis utilizaban Jutsus de tipo Doton, levantando barro y tierra en un intento por detener el incendio, pero también en vano.

Naruto y Sasuke observaban los alrededores tratando de encontrar a quienes en esos momentos ocupaban totalmente sus pensamientos. Los ojos del rubio se abrieron de par en par, cuando vislumbraron la larga cabellera azulina de la Hyuga. La vio toser con insistencia, pero aún así se mantenía firme en su labor de trasladar a los pacientes a un lugar seguro en compañía de un par de ANBUS.

-¡Hinata!-chillo mientras se echaba a correr hacia la chica, la cual volteó inmediatamente al escucharle

-¡Naruto-kun!

El ojiazul no tardó en abrazarla y estrecharla fieramente en sus brazos. La chica se refugió en su pecho, aguantando las lágrimas que deseaban salir de sus ojos ante la emoción de que él estuviese a su lado…acompañándola y protegiéndola.

-¡¿Estás bien? ¡¿No estás herida…?

-no, estoy bien Naruto-kun…

Naruto suspiró apegándola más a sí-…que alivio…

-¿Qué fue lo que sucedió?-terció la voz de Sasuke, aún buscando una mota rosa en los alrededores

Hyuga negó con levedad, separándose un poco del kitsune-…nadie lo sabe, solo escuchamos la explosión e inmediatamente comenzamos a evacuar a los pacientes...

-¿y Sakura?-insistió, ya entrando a desesperarse porque no encontraba señales de ella

La ojiperla bajó la mirada-…no la he visto desde el incidente de esta mañana…

-¡Hinata-sama, la necesitamos!

La chica asintió-… ¡Voy de inmediato!...-sus ojos perlas se centraron en el rubio que parecía no desear dejarla ir-…Naruto-kun, tengo que…m-me necesitan…

-solo ten cuidado…-susurró, causando que la muchacha esbozara una tierna sonrisa

-así lo haré, Naruto-kun…tu también procura ser prudente…-el asintió, para luego observar como la chica se echaba a correr para auxiliar a los heridos

Inmediatamente se concentró en Sasuke, quien no dejaba de observar a todas direcciones; podía notar completamente la angustia y la desesperación en sus facciones, que pronto se convirtieron en claras señas de frustración y temor. Y es que el espectáculo no era para nada alentador. Las llamas habían alcanzado a muchos de los que intentaban apaciguar su ira, al igual que a muchos pacientes y doctores…y cabía la posibilidad que la medic-nin estuviese entre ellos.

-tranquilo, Sakura-chan debe estar en algún sitio atendiendo a los heridos…

Esas palabras no terminaron de tranquilizarlo, al contrario…solo aumentaron el dolor de aquella molesta punzada que se había situado en su pecho y que no lo dejaba en paz. Pero aun así, intentó aferrarse a ellas, tenía que concentrarse en su labor…

Como todo un Shinobi de Konoha…

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Sus ojos comenzaron a abrirse lentamente. Frunció el ceño con levedad al sentir un fuerte zumbido en sus oídos, producto de la explosión, al igual que un potente olor a quemado; todo eso acompañado de un ardor a un costado de su cintura.

Se incorporó con dificultad y muy lentamente, parpadeando insistentemente en un intento de enfocar su nublosa vista; de por sí ya era bastante difícil por el exceso de humo.

Muy lentamente sus ojos pudieron ver con mayor claridad como varios puntos de la habitación estaban siendo consumidos por el fuego; suspiró aliviada agradeciendo internamente aquel instinto de supervivencia que la llevó a colocar una barrera hecha de su chakra a solo una milésima de segundos antes de sentir la explosión…eso realmente evitó que muriesen calcinadas o bien, aplastadas por los gigantescos pedazos de cemento. Sondeó los alrededores para ver los daños, sin poder evitar que un suspiro de alivio escapara de sus labios…la habitación estaba prácticamente destruida.

Inmediatamente dirigió su atención en donde se suponía debía estar la pequeña, posiblemente inconsciente, para asegurarse de que se encontraba bien; pero no estaba…Sakura comenzó a buscarla con la mirada, maldiciendo a aquel humo que dificultaba enormemente sus acciones.

Había comenzado a desesperarse, sintiendo que sus pulmones dolían debido a la toxicidad del aire. ¡¿Cómo era posible que la niña no estuviese a su lado, si había procurado mantenerla siempre cerca?

Chasqueó la lengua mientras intentaba incorporarse-… ¡M-Miyuki-chan! ¡Miyuki-chan!-tosió con desesperación; al gritar solo causaba que el humo ingresara más rápido; pero eso no la detuvo…tenía que encontrarla -… ¡ ¿Dónde estás, Miyuki-chan?

-¡Onee-san…!-la voz de la niña denotaba claramente terror, y no parecía estar tan lejos como creyó al principio-…¡Onee-san! ¡Tengo miedo…Onee-san!

Sakura sonrió con alivio al saber que estaba bien, animándola a levantarse sin poder evitar hacer una mueca de dolor en el proceso. Llevó sus manos hasta su cintura, en donde yacía una grave quemadura que le otorgaba a su piel un color rojo vivo que la estremeció; era verdaderamente escalofriante. Dio un paso pegando un leve grito de dolor…esa quemadura era más dolorosa de lo que pensaba. Emanó chakra en un intento por curarse, estaba segura que si no lo hacía no podrían salir de allí… pero nuevamente la pequeña comenzó a clamar por ella…

-¡Onee-san! ¡Quema…!...

La medic-nin palideció ante la sola idea de que la pequeña pudiese estar cerca de las llamas; si para ella aquella quemadura era insoportable, para la pequeña iba a ser un verdadero suplicio-… ¡Miyuki, aléjate de ahí! ¡Busca un lugar que no queme!...-maldijo por lo bajo, nuevamente el dolor la dejaba sin aliento-… ¡Mantente en el piso, y no te levantes!

-¡Onee-san, tengo miedo…!

-¡lo sé preciosa, pero debes ser valiente…!-dijo tratando de tranquilizarla, utilizando a la vez, su voz para guiarse; el humo no le permitía ver absolutamente nada

-¡Onee-saaaan…!

Sakura ahogó un gemido ante el roce de su piel con los escombros; apenas salieran de allí se trataría esa herida-… ¡T-tranquila, Miyuki…! ¡Ya estoy cerca!...-continuó movilizándose, intentando esquivar aquellos sectores en donde el fuego comenzaba a incrementarse centrándose solo en su voz, por mucho que le doliese, tenía que llegar a ella…

De pronto la vislumbro. Estaba en un rincón, sujetando sus rodillas dirigiendo su cabeza a diferentes direcciones intentando ver inútilmente lo que sucedía. Su llanto era desgarrador, causando que en ese instante el dolor desapareciera por completo, siendo reemplazado por un instinto de protección. Se apresuró a llegar hasta ella, aguantando ligeramente la respiración para no inhalar de golpe el toxico humo.

-¡Miyuki-chan…!-llamó abrazándola fuertemente, aumentando el llanto de la niña, que se aferró más a sus ropas-… ¡¿Oh Kamy, como llegaste hasta aquí?

-O-Onee-s-san…t-te b-buscaba…p-pens-se que m-me hab-bias dejad-do so-ola…-sollozó

Sakura comenzó a observar los alrededores-…tranquila, estoy aquí y no dejaré que nada malo te ocurra…mierda, tengo que hacer algo, ¡pero ya!…-luego de varios segundos de incertidumbre vislumbró la entrada del cuarto, la cual no estaba tan lejos, aunque habían muchos obstáculos que le dificultarían el paso-…Miyuki-chan, quiero que te aferres fuertemente a mí, no te sueltes ¿de acuerdo?…-la niña simplemente asintió en silencio-…no te preocupes, te protegeré…te prometo que te sacaré de aquí sana y salva…

No obtuvo respuesta, por lo que se apresuró a actuar. Apegó a la niña en sus brazos, causándole un insoportable ardor al sentir como sus pequeñas piernas, rozaban su cintura. Mordió su labio para evitar que un gemido escapase de su boca; no quería asustar más de lo que ya estaba a la pequeña.

-n-nos vamos de aquí…

Comenzó a caminar evitando las vigas que yacían quemándose en el suelo. El sonido de la madera consumiéndose era el mismo que hacían los huesos cuando se rompían…era estremecedor.

Estaba por llegar a la salida, cuando sus pies trastabillaron con algo. Inmediatamente sus ojos se dirigieron a aquel objeto, provocando que su rostro palideciera. En un acto instintivo, acercó el rostro de la niña a su pecho…olvidándose por completo que ella no podía ver nada de lo que allí acontecía. Intento reponerse inmediatamente de esa asquerosa situación, en esos instantes no servía nada alterarse…tenía que ser fría, si es que quería sobrevivir.

Pasó por encima del cuerpo deformado del shinobi culpable de aquella explosión, otorgándole una mirada cargada de compasión. Como había dicho, ese había sido su destino…por ser shinobi.

Negó con levedad y continuó su camino hasta que por fin salió al pasillo. Observó los alrededores, sintiendo que un fatigante sentimiento de angustia la embargaba; casi todos los rincones estaban siendo consumidos por el fuego, dándole a entender que hiciese lo que hiciese, no podrían evitar que las llamas les alcanzase….

El sonido de una cañería reventando sobre su cabeza, la hizo retroceder. Justo en ese instante, un potente chorro de agua comenzó a inunda el piso, cubriendo algunos puntos por completo y mitigando las llamas el tiempo suficiente como para dejarlas salir de allí. Sakura se sacó su bata, sin despegar el cuerpo de la niña de sí, por muy dificultoso que fuera, para cubrir su pequeña cabeza con dicha tela.

-¿Onee-san…?

-tranquila, esto evitará que las llamas te hagan daño…-se colocó bajo el agua, mojándose completamente, antes de que la temperatura se hiciese peligrosa-…confía en mi Miyuki-chan, pronto estaremos afuera…

Comenzó a desplazarse, evitando acercarse a las llamas, las cuales rozaron muchas veces su piel dejando leves pero incomodas quemaduras…pero eso no le importaba, al menos la niña estaba bien.

-una salida, una salida…tenemos que hallar una salida…-la desesperación se estaba apoderando de ella. El aire era insostenible, y si no salían luego de allí, morirían asfixiadas antes de que el fuego las alcanzase.

Un sonido gutural la paralizó por completo, causándole de manera inconsciente un fuerte temblor. Instintivamente alzó la cabeza, notando una gran fisura que comenzaba a deslizarse lentamente por el techo. Palideció; el edificio estaba a portas de derrumbarse. Chasqueó la lengua ya al borde de la histeria…no sabía qué hacer, a donde ir…

Kamy, ayúdame…!

Sus ojos comenzaron a observar los rincones de aquel lugar que por tantos años recorrió para realizar sus deberes, pero que ahora le resultaba tan desconocido. Continuó así hasta que por fin reparó en un roto ventanal. Sonrió…se habían salvado.

Se echó a correr a pesar del intenso dolor en su costado; tenían que salir…¡AHORA!

Nuevamente ese ruido le alertó que debía darse prisa. Estaba a punto de llegar, cuando uno de los incinerados estantes cayó en su camino, obligándola a retroceder de un salto, haciéndola trastabillar levemente.

-¡Onee-san…!...-llamó la niña, estremeciéndose por el estruendo

-tranquila Miyuki…está todo bien, ya vamos a salir…-maldijo por lo bajo, mientras que intentaba buscar otra vía de escape…no había más que esa.

Se quedó sumergida en sus pensamientos por algunos segundos, sin despegar su mirada del trecho que aquel estante le separaba de la única salida posible. Algunas vigas cayeron tras su espalda, provocando que el llanto de la niña se hiciese más fuerte, dándole a entender a toda voz que estaba completamente aterrada.

Sakura entrecerró sus ojos, al darse cuenta que solo había una manera de salvarla…y esa era, quedándose atrás.

Miró a la pequeña que mantenía su cabeza oculta en su pecho, temblando y buscando desesperadamente su protección. Un nudo se apoderó de su garganta tan solo pensar en que debía separarse de ella…pero era lo mejor. Miyuki tenía que vivir; allá afuera tenía a unos padres que estaban prontos de llegar a la aldea y sobre todo, tenía toda una vida por delante…ella solo era una niña. Y si ambas pusieran sus vidas en una balanza, la que más valor tenia era claramente la de la pequeña.

Sakura sintió como una triste lagrima se deslizaba por su rostro…había llegado la hora de despedirse-…Miyuki-chan…-la niña alzó el rostro, prestándole atención. Haruno sonrió con tristeza al ver como ella intentaba mirarla, alzando sus manitas hasta su rostro

-Onee-san… ¿Por qué lloras?

-Miyuki-chan, quiero que me escuches…-un nudo se posó en su garganta quitándole el escaso aire a sus pulmones; esa niña se había vuelto muy importante para ella…de verdad que había llegado a quererla como a una hija-…prométeme que cuando salgas, lucharas con todas tus fuerzas por salir adelante, que no dejaras que nadie te haga daño ni te menosprecie por tu ceguera y por sobre todas las cosas…promete que serás feliz…

Miyuki demostró confusión ante sus palabras, pero luego de unos momentos asintió con una hermosa sonrisa-…te lo prometo Onee-san…además tu me ayudarás para que así sea ¿verdad?

La pelirosa dejó caer sus lágrimas libremente, ahogando un sollozo-…sí…siempre estaré a tu lado Miyuki-chan…sin importar en donde te encuentres, nunca me separaré de ti…

El crujido del techo se hizo mucho más fuerte, avisándole que debía actuar. Sakura la observó por unos momentos mientras acariciaba su rostro, para finalmente abrazarla con fuerza. Antes de que la niña pudiese reaccionar, la sujetó fuertemente de los brazos otorgándose el impulso suficiente para lanzarla sobre el estante y a la vez, atravesara la ventana, cayéndose sobre unos matorrales.

La pequeña se incorporó con dificultad de entre las ramas, mientras que buscaba algún sonido que le indicase que la muchacha estaba cerca de ella-…¡Onee-san!

En ese preciso instante gran parte del techo cedió. La kunoichi vio como los pesados y gigantescos escombros iban a caer sobre ella, a lo que simplemente cerró los ojos. Sus labios reaccionaron antes que su cuerpo…y de ellos, en un susurro tenue y triste salió un nombre…

Sasuke-kun…

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He aquí la segunda parte :)

Disfrútenla :D!

Se despide atenta y cariñosamente

_NinfaOscura_