Lo más Importante
-Diálogos
-Pensamientos
-Flash back—
Como siempre, está demás decir que Naruto no me pertenece, al igual que ninguno de sus personajes ¬.¬, de haber sido así, el sasusaku y el naruhina serian el pilar del manga XD jajaa…yap…y bueno, esta historia está escrita sin fines de lucro, solo por mero espíritu creativo :)
Sin más que decir…espero disfruten la lectura… ^_^
/_/_/
Estaban a medio camino, con la adrenalina circulando por sus venas a mil por hora e ignorando estoicamente el temor. Podían sentir como algunos fragmentos golpeaban sus brazos o rozaban sus espaldas, mientras que el fuego se extinguía bajo el polvillo y los escombros.
-¡Ya vamos a llegar!-gritó Pakkun sin detener su carrera, aumentando la velocidad
Un bloque cayó frente a ellos obligándolos a retroceder y a detenerse. El polvo y cenizas que levantó aquel golpe los cegó y ahogó por varios segundos aumentando su impotencia.
-¡Mierda! ¡Tenemos que darnos prisa!...-el Uzumaki miraba a su alrededor. Todo se estaba derrumbando y ellos estaban en medio, a merced de una estructura frágil.
Retomaron la carrera esquivando cada vez con mayor problema los pedazos de techo que amenazaban caerles sobre las cabezas, hasta que por fin hallaron la puerta de la oficina. Se adentraron a ella y agradecieron internamente cuando vieron la ventana despejada.
Sin perder más tiempo, comenzaron a salir uno en uno, siendo el último el Uchiha. Sasuke aferró más a sí el pequeño cuerpo de la kunoichi que refugiaba su rostro en su pecho, justo en el instante que saltaba por la ventana y se dejaba caer con gracia hacia el exterior fue recibido inmediatamente por una brisa congelante, que erizó su piel…
-¡Hay que alejarnos de aquí!
Retrocedieron varios pasos, buscando refugio en la copa de los arboles más altos. En esos precisos momentos, Sakura dirigió su mirada hacia el edificio con total expectación y dolor; en esos instantes pudo ver como el antes imponente y gigantesco hospital se desmoronaba frente a sus ojos.
Una lágrima se deslizó por su mejilla al mismo tiempo que una polvorera se elevaba al oscuro cielo…
Esa era la señal de que el gran Hospital de Konoha…había caído.
*o*O*o*O*
Parpadeó intentando disipar las imágenes de aquella noche, sin éxito alguno. Intentaba respirar para controlar los temblores por la adrenalina que aún no abandonaba del todo su sistema. Habían sido tantas emociones en un lapsus tan corto de tiempo, y los fugaces flashes parecían ser más el recuerdo de una pesadilla que la dejaba sin aliento.
Su mente quedó en silencio algunos segundos, momentos en los que pudo escuchar el zumbido del viento de invierno que golpeaba su carpa. La respiración de Ino, quien dormía a su lado, la hizo volver a la realidad. Volteó, apoyándose sobre la zona donde momentos antes yacía una grave quemadura, consecuencia de aquel incidente. Su amiga dormitaba, y a su lado un pequeño bulto. Sonrió cálidamente al ver a la niña que buscaba el calor en los brazos de la rubia. Ante la escena, un sabor amargo se depositó en su boca. Levantó la sabana y miró su vientre, aún plano a pesar de los cinco meses de embarazo. Sus ojos se llenaron de lágrimas ante aquello y una serie de reproches comenzaron a resonar en su cabeza como un bullicioso triar de aves
¿Cómo es que no se había dado cuenta? ¿Cómo había estado tan ciega? ¿Tan irresponsable?
En aquellos meses sin Sasuke había entrado en una depresión que intentó combatir con exceso de ejercicio, arduo trabajo, mala alimentación y noches de insomnio. Agradecía no haber heredado la adicción al sake propio de su maestra, pues en estos momentos la culpa se la estaría carcomiendo aún más.
Una lágrima se deslizó por su mejilla. El destino tenía vuelcos que no lograba entender del todo. Ella se había alejado de Sasuke porque él no buscaba un compromiso y ahora resultaba que ella estaba embarazada. Sonrió a duras penas. Sabía que lo que vendría sería duro, tenía que hablar con él pero tenía muy claro lo que le diría, ella no lo obligaría a quedarse, ella como cualquier otra mujer cuidaría a su hijo y lo sacaría adelante. Si él deseaba participar, bienvenido sea, pero la decisión debería tomarla él.
Volvió a mirar a Miyuki, quien soltó un suspiro de satisfacción y la agriada sensación desapareció.
Un bebé no estaba en sus planes, pero sería una hermosa aventura que no temía enfrentar. Abrazada a ese sentimiento, cerró los ojos y se dejó llevar por el sueño por primera vez en esas largas horas.
O*o*O*o*O
El frío era estremecedor, pero aun así el sol intentaba que sus rayos se colaran entre las nubes, otorgando por breves minutos, un poco de calor reconfortante. La pereza estaba en el aire, muchas familias permanecían en sus hogares bajo la protección de gruesas mantas y cobijas disfrutando aquella paz que paulatinamente estaba retornando a la aldea.
Pero a pesar de eso, a pesar de que muchos deseaban permanecer en el abrigo de sus casas, a pesar de que deseaban disfrutar más tiempo con sus hijos y esposas, estaban allí, de pie, trasladándose de un lugar a otro, llevando materiales para levantar lo que algún día fue, el imponente y reconocido hospital de Konoha.
De aquel incidente ya habían pasado seis días, en los cuales los trabajos arduos y sin descanso, habían sido pan de cada mañana, tarde y noche; pero todo ese esfuerzo valía la pena, pues gracias a aquel sacrificio gran parte de la estructura estaba ya en pie.
Aun así, el ánimo no se perdía, al contrario. Cada shinobi, inclusive cada aldeano que había llegado a cooperar, entregaba una cálida sonrisa o simples palabras de aliento, o bien no dudaban en acudir a diferentes sectores para continuar con la labor a pesar del cansancio que eso acarreaba. A donde volteases, podías ver a alguien cargando materiales, otros ofreciendo y repartiendo comida, unos tantos levantando alguna muralla o simplemente martillando; todo en un coro armónico cargado de algunas reprimendas que terminaban en gentiles risas y bromas.
Entre todo ese movimiento estaba él, con su rostro frio, serio e impávido, yendo de un extremo a otro acomodando los gigantescos sacos de arena y cemento. Lanzó una última carga para luego sacudir sus manos y ropas, ya un poco hastiado y cansado de tanto trabajo. Quizás ya era tiempo de tomar un breve descanso.
Sondeó los alrededores antes de emprender su marcha asegurándose de que ninguna mota rubia estuviese cerca; en toda esa semana de arduo y continuo trabajo, lo único que había pasado por su boca en el desayuno, almuerzo y cena había sido Ramen y estaba seguro que un tazón más lo harían morir por intoxicación.
Seguro ya de que no hubiesen rastros de Naruto, emprendió camino hacia una de las gigantescas carpas en donde se había improvisado un comedor para los trabajadores. No sabía exactamente como sería la sazón-al fin de cuentas, todo el mundo sabe que la comida de hospital apesta-pero cualquier cosa era mejor que solamente Ramen.
Logró vislumbrar su destino cuando de golpe el Uzumaki apareció frente a él con una cansada y zorruna sonrisa.
-¡Teeemeeee!
Sasuke frunció el ceño al mismo tiempo que su puño se estrellaba con la cabeza rubia-Dobe…-refunfuñó.
Naruto levantó su rostro el cual estaba cubierto de tierra, inmediatamente comenzaó a escupir lo que había entrado en su boca. Los ojos azules lo fulminaron con fastidio-¡ ¿Se puede saber por qué mierda hiciste eso?!-No obtuvo respuesta, solo una gélida mirada. El rubio bufó mientras limpiaba su rostro y sacudía sus ropas-Pues bien, ya terminé mi parte, ¿Qué hay de ti?
-Hn.
El rubio bufó-¿Querrías darme una respuesta más explícita? Hoy no traigo mi diccionario de monosílabos.
Sasuke rodó los ojos aburrido, y suspiró- Yo también.
-¡Genial ´ttebayo! ¿Ves que no es tan difícil decir más de una palabra?
-Cállate.
Comenzó a caminar, tratando de ignorarlo, aunque sabía que aquello era imposible. En menos de un segundo su compañero caminaba a su lado, esbozando su zorruna sonrisa.
-Bueno, entonces vamos a comer algo, ¡muero de hambre! ¡dattebayo!- Sasuke lo miró de reojo, esperando a escuchar lo de siempre
-Tres… dos… uno…
-¡Vamos al ichirakus!
-No – respondió lacónico, sin detener su andar a pesar de que su amigo lo miraba con estupor
-¿Eh? ¿Por qué no?
-Porque si vuelvo a comer un tazón voy a morir por intoxicación.
-¿Y qué pretendes comer?
-Comida, dobe.
-No me digas dobe, teme.
-Usuratokanchi.
-¡No me digas usuratokanchi!
-¡Cállate de una vez!
Caminaron en silencio hasta la carpa dispuesta para que los trabajadores. El aroma de la comida llegó hasta sus narices causando un gruñido estomacal que solo aumentaba su ansiedad por saciar su hambre. Contrario a lo que pensaron la comida era lo suficientemente buena para saciarlos lo suficiente.
Sasuke no despegaba su vista de su plato, intentando ignorar la insistente mirada de su compañero, el cual comía a regañadientes. Procurando ser lo suficientemente rápido, comenzó a armarse de valor para dar pie a la pregunta que le ha estado dando vuelta desde un par de días.
-¿Por qué no has ido a ver a Sakura-chan?
Sasuke levantó apenas su mirada- Te demoraste más de lo que pensé.
-Pues con el humorcito que te andas cargando es difícil animarse a preguntar sin tener el miedo de que me metas un chidori por el culo.
Sasuke esbozó una satírica sonrisa ante la idea, pero la borró al instante al darse cuenta de que debía responder. Suspiró con un dejo de fastidio-Ella no quiere verme.
-¿Cómo sabes eso, teme?
-Solo lo sé…
Naruto entrecerró los ojos- ¿Lo sabes o prefieres creer que es así? – Sasuke no respondió- El que calla otorga.
-Piensa lo que quieras.
-Te agradezco esa libertad…-musitó entre dientes.
Observó cómo su compañero continuó comiendo, tratando de ignorarlo. Él suspiró, cruzándose de brazos y cuestionándose si sería correcto hablar sobre la situación en la la joven Haruno se encontraba. Hizo una mueca ante el mar de posibilidades que él no podría manejar, sabía que su amigo tenía un caracer de los mil demonios y que si se lo decía de la forma inadecuada, armaría un escandalo…y dadas las condiciones en las que se encontraba ASakura, no era conveniente que ella pasara por ese estrés. Sin embargo, los deseos porque ese par de cabezas duras dejaran de perder el tiempo le hacia moverse con inquietud. Suspiro. No, debía controlarse, proque Sakura le había pedido que se mantuviera en silencio, al menos hasta que ella pudiera hablar con él.
-Pero para eso Sasuke es quien debe dar el primer paso-Carraspeó-¿Dime una cosa Teme?
-¿Qué?
Se acercó un poco para susurrarle lo suficientemente alto-¿Fue ella la que terminó contigo, verdad?
La mirada oscura se afiló, dándole un escalofrío quedesperto un instinto de supervivencia. Sasuke no lo paso por alto, por lo que cerro los ojos y suspiro para intentar dispersar la ira que aqulla pregunta había despertado tan repentinamente.
-¿Ella te lo dijo?
-No, me lo acabas de decir tú con tu cara.
-¿Ah, sí? ¿Tan obvio es?
-No realmente, solo ate conjeturas…-Sasuke arqueó una ceja-… la forma en que te empeñaste por encontrarla y como la evitas ahora, es obvio que fue a ti a quien rechazaron.
-Hn – musitó en respuesta
Naruto se quedó en silencio algunos segundos, pero volvió a preguntar -¿Por qué terminó contigo?
-¿Disfrutas decirlo, eh?
-¡Claro, dattebayo! ¡No todos los días puedo reírme del hecho de que tú seas pateado por una chica y no al revés!
Sasuke gruñó al escuchar su risa estridente - discreción es tu segundo nombre, ¿verdad?
-Bien, bien, entonces ahora, ¿me dirás por qué?
-No.
-¿Eh? ¿Por qué? Somos amigos, ¿no?
-Ya te lo dije antes dobe, hay cosas que no me interesa que las sepas y esta es una de ellas.
Naruto suspiró dramáticamente-Bueno, es respetable, no insistiré.
-¿Y eso?
-Pues… creo que tienes razón, a veces me entrometo mucho y creo que ustedes necesitan su espacio, aunque no me guste admitirlo.
Uchiha arqueó una ceja. Tomó el plato de Naruto y lo miró con extrañeza - ¿Acaso esta comida tendrá alguna especie de droga?
-Ja-ja-ja, no conocía tu faceta de comediante. ¿Es muy extraño pensar que esté madurando?
-Sí.
Uzumaki bufó-Pues es así. Desde que estoy con Hinata-chan me doy cuenta de las cosas, ya no soy tan impulsivo.
Sasuke sonrió a duras penas- Te demoraste demasiado, pero dicen que es mejor más tarde que nunca.
-Sí, sí. Pero cambiando el tema, ¿iras a verla?
-¿Qué parte de que ella no quiere verme no entiendes?
-Y yo te respondo, ¿ella caso te dijo que no quería verte?
-…
-Por tu silencio puedo intuir que no.
-Hn, no necesito que me lo diga. Ella hace un par de días está cumpliendo con sus labores en el hospital, y nisiquiera me ha buscado.
-¿Y por qué tendría que ser ella la que te busque?
-Porque yo me cansé de hacerlo.
-Esas solo son excusas, admite que tienes miedo a lo que tiene que decir.
-No digas tonterías.
-No son tonterías, es la verdad – Naruto suspiró- Teme, fuiste capaz de entrar a un edificio en llamas por ella, ¿por qué tienes miedo de escucharla?
-Naruto…-siseó
-Sakura-chan te ama… -hizo una pausa al notar que los ojos del Uchiha se posaban en él, expectantes-, y te aseguro que ha estado esperando que vayas a verla.
-Hn… ¿Cómo puedes estar tan seguro?
-Porque lo veo en sus ojos Sasuke-teme. Ella al igual que tú está sufriendo y no lo niegues. Estos meses han sido una tontería para los dos, pero son tan orgullosos que no son capaces de aceptarlo. Se necesitan, ahora más.
-¿Qué quieres decir con eso?
Naruto sudó frío – Mierda, mi bocota- Carraspeó – Bueno, las fiestas, la edad, la vida… son muchas las razones.
-¿De qué mierda estás hablando ahora?
-Oh ya sabes, a cierta edad comienzan proyecciones a futuro, familia especialmente.
Sasuke lo miró como si le hubiese crecido otra cabeza- Tu nivel de estupidez no deja de sorprenderme.
-¡Teeeemeee!
Sasuke se levantó-Debo ir a trabajar.
-Espera, voy contigo.
Salieron de la carpa y solo alcanzaron a dar un par de pasos antes de que la voz de la Godaime perforase sus oídos.
-¡¿Dónde mierda está Sakura?!
-¡Ts-Tsunade-sama, cálmese! No debe estar lejos.
Ino asintió tras ella-De seguro esta en alguna carpa ayudando a los heridos o con la pequeña Miyuki, recuerde que sus padres llegaran pronto.
-¡Me vale mierda! ¡Ella ni siquiera debería estar en pie! ¡En su estado el descanso es primordial!
Sasuke frunció el ceño, ¿Qué significaba eso?
Volteó a mirar a Naruto, quien lentamente se estaba escabullendo. Antes de que siquiera comenzara a correr, lo sujetó del cuello de la chaqueta y lo acercó peligrosamente a su rostro. El rubio tragó con dificultad.
-¿Tú sabes de qué está hablando?
Uzumaki quiso negarlo, pero finalmente suspiró. Quizás podría dar al menos el empujón que necesitaban para que pudiesen aclarar su situación.
-Sí.
-Dímelo.
-Eso no me corresponde a mí, debes hablarlo con ella.
Sasuke lo soltó con brusquedad. Su semblante lentamente comenzó a adquirir palidez al pensar que quizás lo sucedido pudiese haberla afectado más de lo esperado.
-¿Es grave?
-Depende de cómo quieras verlo.
Los muchachos intercambiaron miradas por largos segundos. Sasuke gruñó unas maldiciones y comenzó a caminar hacia el bosque.
-¿A dónde vas?
Uchiha lo miró de soslayo – ¿A dónde más?
Naruto lo siguió desde una distancia prudente. En ese momento el aura de Sasuke era una mezcla de emociones tan intensas y densas que se le hacía incómodo y peligroso acercarse. Llegaron hasta un pequeño claro, donde se encontraba la joven sentada bajo la sombra de un sauce y a su lado una pequeña que jugaba con un cachorro. Ambas conversaban animadamente, sin reparar en su presencia.
Sasuke sintió que su boca se secaba. No había podido verla detenidamente desde que la rescató aquella noche, y por una extraña razón se le hacía más hermosa de lo que recordaba. Eso terminó por acobardarlo, quizás aún no estaba listo para hablar con ella.
Naruto carraspeó, captando la atención de la pelirosa quien al encontrarse con los ojos oscuros, palideció.
-Hola, Sakura-chan, Miyuki-chan – caminó hacia ellas. La niña sonrió e instintivamente corrió a sus brazos.
-¡Naruto-oni-san! –Rio al sentir que era elevada por los brazos del rubio. Tal como hacía con Sakura, deslizó sus manos hasta su rostro para examinarlo - ¿Por qué no nos habías venido a ver?
-He estado un poco ocupado, pero veo que tú también. ¿Quién es tu nuevo amigo?
Miyuki sonrió – Me lo regaló Kiba-oni-san, es un cachorro de Akamaru.
-¿En serio? ¡Genial, dattebayo!
Sakura sonrió enternecida ante la escena. La niña se había ganado el cariño de la mayoría de los jóvenes de su generación, incluso de Neji Hyuga.
Sasuke por su lado procuraba mantener la distancia, sintiéndose como siempre, ajeno a la situación. ¿Por qué para Naruto era tan fácil, siendo que al igual que él, había perdido todo?
Uzumaki los observó disimuladamente. Ambos intentaban mantener su mirada lejos del otro, haciendo que el ambiente se volviese más incómodo.
- ¿Nee, Miyuki-chan, no quieres saludar a Hinata-chan? Ella también te extraña.
La niña agachó la cabeza – Pero, Sakura-onee-sama necesita que la cuiden.
Naruto sonrió enternecido – Descuida, Sasuke la cuidará en tu ausencia.
-¿Sasuke?...-susurró. Sus ojos se abrieron y sonrió ampliamente - ¡El soldado!
Uchiha sonrió con un dejo de ironía, recordando nuevamente esa noche, donde la pequeña le había suplicado que salvase a Sakura, y tal como ahora, lo había llamado "Soldado".
-Sí, el mismo.
La niña asintió – Bien.
Naruto silbó para captar la atención del pequeño cachorro – Bueno, Sasuke te encargamos a Sakura-chan.
No le dio tiempo para reclamar, con una rapidez atípica desapareció del lugar, sin siquiera permitir resistencia de la pareja.
Sakura suspiró con pesadez, debía admitir que aún no estaba lista para enfrentar a Uchiha, pero también sabía que no podía pasar más tiempo. Alzó la mirada, encontrándose con sus ojos negros, examinándola detenidamente, como si intentase encontrar algo.
-¿Estás bien? –soltó de golpe, sobresaltándola.
-Eh… sí. ¿Y tú? Ha pasado tiempo e Ino me ha dicho que has trabajado demasiado.
Sasuke se encogió de hombros, restándole importancia – Esto no es nada.
-Ya veo.
Un tenso silencio se situó entre ambos, haciendo que el ambiente se hiciera irrespirable, a pesar de estar en una zona tan abierta. Se miraban de reojo, tratando de armar alguna frase que les permitiera romper el hielo.
-Sakura/Sasuke - Ambos se sonrojaron levemente. El carraspeó incómodo y la chica comenzó a reír.
-¿Qué te hace tanta gracia?
-Esta situación. Parecemos dos adolescentes que no saben qué hacer o qué decir.
-Yo tengo claro lo que quiero decirte.
-¿Y por qué no lo haces?
-Porque creo que es tu turno de hablar primero y que me des una verdadera explicación.
La brisa sopló intensamente, jugando con el cabello rosa. Sakura agachó la mirada y comenzó a jugar con sus dedos. Eso era cierto, ella tenía muchas cosas qué decir. Sasuke se acercó hasta donde estaba, y se dejó caer a su lado, sin despegar su mirada del claro.
-Te debo una disculpa.
-¿Por qué?
-Porque no he agradecido tu ayuda. Arriesgaste tu vida por salvarme, y yo…
-No es necesario.
Sakura se levantó de golpe y lo miró con reproche - ¡Claro que lo es! ¡Pudiste haber muerto!
-Hn. No exageres.
Sakura lo observó en silencio, tratando de leer su expresión, que como siempre mantenía una careta de frialdad y seriedad. Sin embargo, pudo notar el ligero fruncimiento de su ceño y su tensa mandíbula, única señal de que estaba nervioso.
Suspiró y volvió a sentarse, abrazando sus rodillas. Tenía que hablar, era ahora o nunca – Sasuke, yo…-hizo una pausa, tratando de ordenar sus ideas -… hay algo que debo decirte.
No obtuvo respuesta, tampoco hubo nada que pudiese impedir que siguiera su discurso, pero su cuerpo temblaba, y temía que eso se delatara en su voz. Carraspeó, y se removió inquieta intentando de distraerse de ese estúpido nerviosismo que no hacía más que prolongar lo inevitable.
-Ese día, cuando me preguntaste el motivo por el cual decidí terminar nuestra relación, me dijiste que no había sido honesta contigo. Y eso es verdad. –Mordió su labio, conteniendo un suspiro ahogado – Al principio, cuando iniciamos todo esto, pensé que las cosas serían diferentes. Creí que… tu serías diferente… que dejarías tu frialdad de lado y que podríamos ser como… una pareja normal – lo último lo dijo en un susurro, sintiendo como sus mejillas se azoraban -. Al darme cuenta que mis expectativas no se cumplían, entré en pánico y mi cobardía me llevó a culparte de todo. Es decir, tú no me demostrabas nada, seguías siendo frío y muchas veces cruel cuando hablabas conmigo, y con tu actitud me hice a la idea de que no deseabas tener ningún tipo de compromiso.
-¿Y aun así, te quedaste?
Sakura se encogió de hombros – Lo intenté, me esforcé porque las cosas saliesen bien, pero… al ver que todos comenzaban a establecer su futuro, me hizo pensar en el nuestro y no vi nada. Era como si solo viese un vacío sin luz, era un camino sin salida – Sus ojos se llenaron de lágrimas al recordar aquel momento en que tomó esa dolorosa determinación – Al darme cuenta de esto, pensé que tanto tú como yo nos estábamos haciendo daño, y no fui capaz de soportarlo. Me sentí abrumada, no sabía qué hacer, y tu rechazo solo me hacía cuestionarme más si esto valía la pena – Inhaló profundamente, tratando de calmar inútilmente el temblor de su voz – Fue mi miedo y tu indiferente el que me llevó a tomar esa determinación.
-Debiste hablar conmigo, las cosas no son como las pensaste.
La joven frunció el ceño, y sus puños apresaron el césped, arrancándolo de raíz- ¿Cómo podía hacerlo? A todas luces se veía que no querías tener un compromiso conmigo, solo te acordabas de mí en las noches, cuando deseabas llenar tu cama, ¿Cómo iba a saber lo que pensabas o sentías, si me evitabas todo el tiempo? –Sasuke se quedó en silencio - El día que terminamos fue el peor de mi vida. Desde que dejamos de vivir juntos sentía que una parte de mi había muerto y no fui capaz de enfrentarlo. Comencé a buscar medios para distraerme y escapar del dolor, e inútilmente me consolaba con la idea de que te había liberado de esta tortuosa relación, y que yo también me había liberado de un futuro incierto, pero una parte de mí me decía que no quería hacerlo, que deseaba seguir contigo, y entre más crecía esa necesidad más aumentaban mis actividades y mi cansancio para no pensar.
Sasuke asintió; conocía perfectamente ese método de anestesia, por años la utilizó para escapar del dolor que cargaba al verse completamente solo en el mundo.
Sus ojos se concentraron en la chica, que observaba el claro con un aura de tristeza que lo traspasaba. Desde que la conoció, jamás fue de su agrado verla así.
-¿Lo que quieres decir, es que esto lo hiciste por los dos?
-Sí. No pude soportar la idea de atarte, más bien, atarnos a una relación sin futuro. Quizás fue cobarde de mi parte, ¡pero tú tampoco pusiste resistencia!
Él suspiró - ¿Y qué esperabas que hiciera?
-¡Que me buscaras! ¡Que impidieras que me fuera! ¡Que me demostraras que estaba equivocada!
-¿Y hubieras sido capaz de aceptarme aun a pesar de sentirte de esa forma?
Sakura se atragantó. Miró sus manos unos segundos antes de responder - No lo sé- musitó – Quizás…
-Sakura...
Sintió como su respiración se cortaba al sentir la fuerte mano de Sasuke sobre la suya. Sus mejillas se sonrojaron y un escalofrío recorrió su espalda. Alzo la mirada encontrándose con los ojos carbones que la examinaban detenidamente.
-¿Por qué me amas?
La pregunta terminó por descolocarla, pues ni ella tenía la respuesta.
-No lo sé. Simplemente te amo, y sé que siempre será así.
Sasuke sonrió, cerrando los ojos en el proceso – Hn, ya veo – Susurró.
Guardaron silencio por largos minutos, que solo aumentaron la ansiedad de la pelirosa. Debía decírselo, ahora.
-Yo…
-Sakura…
-¿Eh?
Sin siquiera poder reaccionar, Sasuke tiró de su brazo con fuerza, y la trajo a su pecho. El cuerpo de la chica se tensó, y sus manos se crisparon, sin saber qué hacer. Eso era completamente nuevo, él jamás la había abrazado de esa forma.
-¿Sa-Sasuke?
-Cásate conmigo.
-¿Eh?...-intentó enderezarse, pero él no se lo permitió
-Escúchame, porque no lo volveré a repetir –Ella asintió en silencio– Yo no puedo ser como Naruto, no te ofrezco flores, tampoco puedo ofrecerte palabras dulces porque yo no soy así… -esperó que ella respondiese, al ver que no decía nada, continuó – Pero si te quedas a mi lado, procuraré hacerte feliz.
Sakura se enderezó y lo miró con temor - ¿Y tú, Sasuke? ¿Serás feliz a mi lado? – Tomó la mano del joven y la depositó sobre su vientre - ¿A nuestro lado?
Él guardó silencio procesando la información. Repentinamente las palabras de Tsunade le hicieron sentido, y una calidez se instaló en su pecho. Sakura sintió que su corazón se detenía, esperando su respuesta.
-¿Sasuke?
Uchiha sonrió ladinamente – Aún no me has dado tu respuesta.
-Tú tampoco me has respondido.
El joven suspiró – Lo seré, si te quedas a mi lado.
Los ojos de la Haruno se llenaron de lágrimas. Sin pensarlo se lanzó a su cuello y comenzó a llorar desconsolada. El correspondió su abrazo, y acarició su cabeza tratando de consolarla.
-Si es así, entonces sí, quiero casarme contigo, Sasuke…-chilló la joven, enderezándose bruscamente y mirándolo con severidad- Pero prométeme, que no te apartaras de nuestro lado.
-No lo haré.
-¡Promételo!
Uchiha suspiró sonora y cansinamente – Te lo prometo.
Sakura sonrió le dio un casto beso sobre los labios – Te amo, te amo tanto – susurró, escondiendo su rostro en la curvatura de su cuello.
Sasuke alzó su mirada al cielo y esbozó una sonrisa, estrechándola un poco más a su pecho. Cerró los ojos unos segundos, disfrutando de la calidez de la respiración de la chica, de su aroma y la suavidad de sus cabellos, disfrutaba de todas esas cosas que más amaba de ella. la observó de soslayo, descubriendo que estaba profundamente dormida y sonrió. Acarició su mejilla, corriendo un rebelde mechón de cabello que caía sobre su rostro.
-Simplemente quiero que entiendas que eres lo más importante para mí - Sonrió ligeramente ante esa muda declaración; porque a pesar de que esas palabras jamás saldrían de sus labios, estaba seguro, que su eterna molestia lo sabía.
Por fin, su tortura había terminado, y de ahora en adelante se propuso que su futura felicidad sería duradera, esa era una misión que pensaba cumplir, aunque tuviera que dar la vida por ello.
*o*O*o*O*o*
Una deuda que tenía pendiente, quizás no es la mejor manera de terminar esta historia, posiblemente escribiré un epilogo.
Me siento feliz, porque pude cerrar este ciclo, y espero que pueda seguir así con el resto de las historias que aún tengo pendiente.
Agradezco a los que aun pasan por aquí, y se dan el tiempo de leer. Lamento las faltas de ortografía, es que no he podido darme el tiempo de corregirlas como se debe!
Les dejo un abrazo y muchísimos besos!
Gracias por leer,
Les saluda cariñosamente,
NinfaOscura_
