CAPITULO 5

ESTA EN EL PASADO

Ron tenía una inmensa sonrisa en el rostro. Usaba su brazo derecho para recargarse en la pared y lucir aún más interesante. Su cabello pelirrojo, era corto y desacomodado igual que siempre, sin embargo, definitivamente el tiempo había hecho cambios en él; Su porte denotaba seguridad, ya no parecía ser aquel muchacho temeroso, referido sólo como el pelirrojo amigo de Harry Potter. No, ésta vez él era Ron Weasley; Auror Extraordinario.

Otro detalle que tomó a Hermione por sorpresa y saltaba a la vista, era que el pelirrojo estaba vistiendo ropa muggle. Llevaba unos jeans oscuros y una camisa de vestir perfectamente fajada, negra y con el botón del cuello desabrochado. En la parte superior de la manga derecha se encontraba bordada la inconfundible insignia de los Aurores.

El cuerpo de Hermione se adelantó a sus pensamientos y después de bajar apresuradamente las escaleras lo abrazo fuerte "¡¿Qué estás haciendo aquí?!"

Rompieron el abrazo y Hermione retrocedió un paso, repentinamente invadida por la consciencia de aquel abrazo. Nunca hubiera pensado que aquella sería su primera reacción al verlo, después de evadirlo por tanto tiempo.

"Hola, Her... Mione..." Ron sonrió ampliamente. Estaba tan sorprendido por ese recibimiento que no supo que más decir. Para ese momento, ya había imaginado cientos de panoramas distintos en los que Hermione fingiría no verlo o se alejaría inmediatamente al encontrarlo.

Hermione se acomodó el cabello, visiblemente incómoda. La lejanía que había puesto entre ellos, y la culpa de haber dejado de responder sus cartas tan súbitamente, la golpearon al encontrarlo frente a ella. Recordó la forma insistente en que Harry y Ron la habían intentado contactar, hasta que finalmente entendieron que necesitaba más tiempo y distancia para sanar, del que hubieran imaginado.

Hermione reunió valor. Estaba segura de que encontraría los ojos de Ron llenos de reproche. Dio un suspiro y lo miro; sintió un apretón en el corazón al encontrar que tan sólo la miraba absorto, como si temiera que fuera a desaparecer.

Hermione sacudió la cabeza. Intentó recobrar un poco de compostura y frescura; tenía que salir de aquel encuentro con seguridad, gracia y naturalidad "Nada más mírate, te vez tan... diferente." Dijo después de pensar bien que palabra utilizar. Ron soltó una sonrisa apretando los labios. "¿Cómo has estado, Ron?… o debo decir súper Auror."

"Supongo que has estado leyendo el diario del profeta… al menos en eso no has cambiado." dijo Ron levantando una ceja con un poco de reproche, sin embargo, la alegría de ambos no se podía disimular en ese momento "No esperaba que estuvieras tan contenta de verme, digo, después de todas esas cartas que no me respondiste… y a Harry, que no nos respondiste a mí y a Harry." Titubeó un poco torpe, sintiéndose ligeramente vulnerable. Lo último que quería era llenar la atmósfera de incomodidad, al recordar que en algún momento, las escaleras más cercanas habían sido el escenario donde Hermione lo abrazó y consoló de la muerte de Fred, para pasar después un largo rato en silencio, simplemente tomados de las manos.

Hermione miro al suelo, la creciente sensación de culpa la empujó a querer dar una explicación, por primera vez en muchos años "Ron… yo no quería que tú… nunca quise que esto fuera así… yo sé que tú y yo…"

"Está en el pasado…" Ron sonrió con simpleza, intentando exitosamente mantener su fachada confiada y casual.

Esta respuesta causó en Hermione una rápida y sutil sensación de frío en el corazón. Se sintió ridícula y a la vez aliviada. Habían pasado casi cinco años desde que decidió que la distancia era necesaria, para poder dejar atrás los horrores de la guerra. Cinco años, que se habían ido volando tan rápido como una Snitch Dorada. De repente encontró obvio que cualquier pesadumbre que Ron hubiera pasado, a causa de ella, hubiera quedado atrás. Lucía completo. Ella siguió con su vida y claramente él también lo había hecho; porque eso es lo que se hace cuando alguien debe cambiar la página. Aquel precipitado pensamiento le regresó un poco de calma, que sin embargo parecía mínima, al no ser capaz de cubrir el inmenso hueco que sentía en el estómago.

"Y Harry, ¿Cómo está?"

"Ahora está en Sudamérica, en una misión de ultra peligro." Dijo Ron con semblante serio. Hermione lo miró inquieta y el pelirrojo rio "Estoy bromeando. Si está en Sudamérica, pero sólo arreglando algunas cosas, nada de peligro."

Hermione suspiro aliviada y nuevamente sonrió "Vaya. Jamás hubiera esperado encontrarte aquí ¿Buscas a Ginny? Ya me contó que no la dejas en paz con toda tu paranoia…"

"¿Eso te dijo?" Dijo Ron con falsa sorpresa, después como si quisiera evitar continuar, añadió "En realidad… trabajaré aquí este año..." El pelirrojo desvió la mirada un poco, ignorando el rostro pálido de Hermione. Levantó los brazos mientras se señalaba a él mismo y agregó "Estas viendo al nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras."

Hermione estaba con la boca abierta mirándolo incrédula "¿Estas bromeando de nuevo, verdad?"

"No, es verdad… Es inevitable, estaremos juntos…" Ron titubeo al darse cuenta de lo que dijo "Bueno... ya sabes... juntos aquí en Hogwarts como en los viejos tiempos. Y cuando digo viejos tiempos me refiero a cuando éramos amigos… por supuesto… amigos, antes de que nos evitaras…"

Hermione desvió la mirada apenada. Para ese instante tantos pensamientos se habían formado en su cabeza que no era capaz de echar uno por la boca.

Hubo un incómodo silencio, en el que los dos pretendían que la roca pulida del suelo, era la obra de arte más interesante del mundo mágico. Ron improvisó "Extrañe este lugar, me trae muchos recuerdos…" Al oír esta última palabra Hermione dio un corto suspiro y comenzó a caminar en dirección al Gran Comedor. Mientras Ron continuaba distraídamente, observando los detalles del vestíbulo reconstruido"¿A ti no?" Giró la cabeza y se dio cuenta que la chica ya estaba como a dos metros separada de él, por lo que rápidamente fue tras ella "¡Hermione! ¿¡Qué te pasa!?"

"Nada me pasa, Ron, es sólo que..." Ron no la dejo terminar y dando una gran zancada se detuvo frente a ella, haciendo que Hermione parara "… Nos vamos a perder del banquete, eso es todo."

"Oh... Bien... Podías haber dicho eso. Bueno entonces, vamos."

Caminaron en silencio unos segundos y después abrieron una puerta, entrando por la parte de atrás del Gran Comedor; cerca de la mesa de los profesores. La Directora los miro, se levantó y habló.

"Bien. Ahora que todos a los que esperábamos están aquí..." Dijo, mientras Ron y Hermione se miraban un poco avergonzados, tomando asiento en el extremo derecho de la mesa "… Quiero presentarles a los nuevos maestros que tendremos este año. Uno de ellos es nuestro nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras: Ronald Weasley."

Ron se puso de pie sonriendo a los estudiantes, que lo miraron con absoluta incredulidad y pronto comenzaron a murmurar.

"Es el Auror" dijo Brown sonriendo a su amigo. "Mi hermana estaba totalmente perdida por él..."

"Y es el hermano de Los Legendarios Gemelos Weasley" Comentó después Romans "Según sé, en su tiempo libre inventa cosas para el Emporio Weasley."

En la mesa de Huffelpuf otro chico comentó "El peleó en contra de Ya-Saben-Quien, ¡Su nombre está en la placa del vestíbulo!" Y una chica de Revenclaw suspiró "Es tan lindo…" y comenzó a aplaudir frenéticamente seguida por el resto de los estudiantes.

Aprovechando que toda la atención estaba en Ron y él mismo estaba distraído, Hermione giró la cabeza hacia Ginny, que aplaudía sonriendo, claramente sin estar sorprendida. La pelirroja miró las gesticulaciones de su amiga, y le respondió con una mueca de fingida sorpresa antes de reír. Hermione puso los ojos en blanco y continuo aplaudiéndole a su amigo. Los aplausos terminaron y Ron nuevamente tomo asiento.

McGonagall continuó "…Y tenemos otra leyenda. Ella, al igual que Ronald Weasley, estará aquí por este año. Les presento a su maestra de encantamientos: Hermione Granger."

Nuevamente los estudiantes miraron boquiabiertos a Hermione, que estaba de pie sonriendo.

El mismo chico de Huffelpuf habló "¡Su nombre también está en la placa!" otro le respondió "Claro idiota, ¡es Hermione Granger!"

En la mesa de Gryffindor, Romans estaba sonriendo y dijo a sus compañeros mientras se levantaba un poco de la mesa para llamar la atención "Es tan…" Dijo mordiéndose los labios y moviendo las manos con un conocido ademán para denotar él atractivo de Hermione "… y ya nos dio una detención." Nuevamente los estudiantes comenzaron aplaudir emocionados.

Hermione agradecía los aplausos hasta que su mirada encontró a lo lejos al mismísimo Ministro de magia, Terrence Kavanagh, aplaudiendo también, junto con William que se encontraba a su lado sonriendo orgulloso y por si fuera poco, le enviaba besos con la mano. Hermione se sonrojo súbitamente, pensando en la posibilidad de que todos lo miraran, entre ellos y sobre todo, Ron, por lo que en un acalorado reflejo, giró la cabeza hacia donde él estaba. Para su sorpresa lo encontró observándola a ella y sonriendo tiernamente. Al verse descubierto, Ron bajo rápidamente la mirada a los estudiantes. Los aplausos terminaron y Hermione volvió a su asiento.

"Bueno, por el momento, eso es todo así que, como decía un antiguo Director de esta Honorable Institución académica... ¡Al ataque y a comer!" Exclamó McGonagall con un toque de melancolía.

Momentos más tarde, Hermione entro en su habitación con miles de pensamientos pasando por su mente, entre ellos, el rencuentro con aquel viejo amigo. Cabía notar que desde el momento en el que salió del Gran Comedor, no había podido pensar en otra cosa que no fuera cada palabra que se habían dicho el uno al otro.

Repentinamente algo llamo su atención: había un pergamino en el suelo. Extrañada se inclinó y lo tomó. Al momento en que el pergamino sintió sus dedos, una fina línea de tinta comenzó a correr, delineando las siguientes palabras:

Bienvenida otra vez, Hermione… Nos encontraremos pronto, tengo asuntos pendientes contigo.

Quedo un poco confundida al terminar de leerlo. Sintió un poco de angustia pensando en su historia con Ron; sabía que tenía una charla pendiente con él después de tan solo haber estado evitándolo durante tanto tiempo. Y qué si Ron no había dejado las cosas en el pasado después de todo. Leyó otra vez la nota y pensó que seguramente su amigo se sentiría decepcionado cuando supiera sobre William, a quien había logrado evadir ágilmente después de la cena, bajo la excusa de tener que atender a los estudiantes. En ese momento, después de haberlo mirado tan de cerca, no podía entender cómo es que hubiera pasado tanto tiempo sin tenerlo a un lado.

Recordó momento a momento los días siguientes a la guerra. Habían sido ajetreados, en una amarga combinación entre festejos y funerales. Habían tenido muy pocos momentos solos para hablar de cualquier situación sucediendo entre los dos, pero Ron tomaba su mano siempre que estaban juntos y todos a su alrededor parecían suponer que todo estaba dicho entre ellos. Hermione sin embargo, se sentía aún en shock por la muerte de Fred, Lupin y Tonks, principalmente, y la necesidad de reencontrarse con sus padres y buscar consuelo con ellos la asfixiaba y ocupaba mucho espacio en su mente. Sentía que había envejecido años tan sólo en una semana, y al primer momento que pudo hacerlo, les dijo a Ron y a Harry que se marcharía a Australia para encontrar a su familia y hacerlos volver en sí. Aún cuando los chicos se ofrecieron para ir con ella, Hermione se rehusó, insistiendo que debían quedarse para darle apoyo y consuelo a Molly; y en verdad lo pensaba así, en aquel momento no se marchaba con la intención oculta de desvanecerse de sus vidas, esa alternativa, no planeada, se había desarrollado en el día a día, mientras ella intentaba reestructurar su vida y reconstruirse.

"Dinos dónde está, asquerosa sangre-sucia…" Los ojos penetrantes y fríos de Bellatrix la miraban llenos de odio.

"¡Suéltala!" Ron grito desesperado mientras otro mortífago lo tenía inmovilizado. Los ojos de Hermione estaban llenos de lágrimas. Bellatrix Lestrange tomó su daga y comenzó a rasgar su brazo, escribiendo en él las palabras 'sangre-sucia' mientras reía llena de satisfacción. "¡Hermione!" Continuaba Ron en sus constantes súplicas.

Bellatrix tomó un paso hacia atrás y gritó más feliz que antes "¡Crucio!" El dolor comenzó a recorrerla de forma punzante, poderoso, tomando todo su cuerpo como si se tratara de un puño asfixiante. Era como si todos los tipos de dolor se reunieran en uno solo, como si la cortaran en pedazos y la quemaran al mismo tiempo. Gritaba, lloraba.

Despertó.

Respiraba entrecortadamente y tenía los ojos llenos de lágrimas. Se levantó. Sabía que era inútil intentar dormir de nuevo después del sueño, uno de tantos recuerdos que la perseguían en forma de pesadillas. Camino hacia su escritorio y bebió un sorbo de agua, observo nuevamente el diario del profeta con la foto de Harry y Ron, que estaba en el escritorio, y sintiendo un profundo golpe de frustración, la arrugó entre sus manos, tirándola después al basurero.

De repente un fuerte ruido proveniente del exterior la sobresaltó. Tomo la varita que estaba en el escritorio y decidió salir al pasillo a mirar, con la ventaja de ser el elemento sorpresa. Lentamente se acercó a la puerta, e intentando no hacer ruido giro la perilla. Su respiración se calmó un poco al repetirse mentalmente que, en el Castillo de Hogwarts, lo más seguro era que se tratara de un estudiante. Sigilosamente asomo la cabeza y un escalofrió viajo por su espina dorsal, al verse parada tras una sombra. Sin pensar en otra cosa le apuntó con su varita y con voz firme dijo "Regresa a tu dormitorio o voy a tener que…"

No había acabado de decirlo cuando la sombra ágilmente le quito su varita, haciéndola retroceder mientras decía "O vas a tener que qué... Hermione."