CAPITULO 6

LARGA NOCHE

Hermione estaba completamente paralizada, sobraba decir que tenía millones de imágenes para llenar su mente y pensar lo peor de esta situación, ¿cómo era posible que en una fracción de segundo le hubiera sido arrebatada su varita? ¿Qué tendría que hacer ahora? sólo sus piernas le respondieron y empezaron a retroceder lentamente hasta donde se encontraba una ventana, por la que entraban algunos rayos de luna.

La voz habló de nuevo.

"No hay necesidad de amenazas aquí..." dijo mientras avanzaba hacia ella "¿Realmente crees que yo te haría daño?"

La luz llego por fin a su rostro y ahí estaba él, de pie. Le sonrió y le extendió nuevamente su varita. Hermione lo observó entre la oscuridad, recobrando la calma.

"¿Harry?" Dijo con tono incrédulo "¿Eres tú?"

"¿Quién más podría ser?" Dijo sonriendo, abalanzándose sobre ella en un gran abrazo.

"¡No puedo creerlo! No sabes que susto me has dado." Dijo golpeando su hombro mientras se tomaba la libertad de examinar de cerca a su amigo "Veo que se te quedó el gusto por la barba…"

"Si, bueno, la diferencia es que ahora si tengo una real." Le dijo sonriendo y tocando con su mano el vello, que nacía abundante desde las patillas y se cerraba por debajo de su boca, dejando una zona que escaseaba tan sólo en la parte media de las mejillas "Por tu sonrisa veo que al menos ya te cansaste de evadirnos, hasta pareces contenta de verme…" Harry llevaba el cabello como siempre, negro y despeinado, la barba le daba un toque misterioso pero interesante, llevaba puesto unos Jeans negros y una camisa negra también, con flechas grises que venían desde los hombros hacia el pecho, y un saco oscuro.

Hermione soltó un suspiro avergonzado, y recordó un par de veces en las que se había cruzado con él en los pasillos del Ministerio y torpemente lo esquivó, perdiéndose en alguna chimenea mientras Harry la llamaba por su nombre. "Nunca quise que pasara tanto tiempo, Harry… no pensé que me sentiría así, no pensé que me tomaría tanto…"

Harry negó con la cabeza y la jaló a sus brazos "Nunca en el mundo te reprocharía nada, Hermione... no a ti. Estuviste conmigo en todo." Rompió el abrazo y encontró el rostro de su amiga visiblemente aliviado pero aún sonrojada. Hermione asintió y se acomodó el cabello. Harry sonrió ampliamente; firmemente creía que harían falta siglos para verdaderamente romper los vínculos que Ron, Hermione y él, habían construido entre tantas vivencias.

"¿Qué está pasando aquí?" Irrumpió la voz de Ron en el pasillo. Estaba despeinado y con los ojos adormilados les apuntaba a ambos con su varita, en la oscuridad "Lumos..." La luz ahora le permitió ver a los dos intrusos que habían interrumpido su sueño "Ah, son ustedes." Se dirigió a Harry y le dijo "Llegas tarde, sabes." después dijo a Hermione provocándola en todo bromista "Extrañaba tus pijamas, Hermione." a lo que ésta inevitablemente se sonrojó.

"Y yo que pensé que ya jamás estaríamos juntos de nuevo…" Dijo Harry dando un profundo suspiro

"Es la Magia que sólo Hogwarts puede tener ¿No? Al menos esta vez no necesitamos un troll deambulando por ahí." Dijo Ron jugueteando, olvidando que hace unos momentos estaba profundamente dormido.

En un gesto dulce y casi infantil Harry estiró los brazos para atraer a sus amigos a un torpe abrazo. Hermione aún parecía dudosa, hasta que sorpresivamente Ron le dio un pellizco en las costillas, obteniendo de ella un resoplido risueño, que logró hacer que la chica se reuniera con sus amigos en amorosa resignación.

Hermione no podía creer que después de haberse comportado como lo hizo, los chicos le mostraran tanta comprensión. Nuevamente la culpa le pinchó el estómago.

"¡DISCULPEN USTEDES!" irrumpió la Profesora McGonagall, que los observaba con gesto de desaprobación "No sabía que hoy hubiera una pijamada."

"¡Profesora McGonagall! Discúlpenos, no deberíamos estar aquí a estas horas, es solo que…" Antes de que Hermione terminara McGonagall le respondió.

"Está bien Profesora Granger, pueden estar fuera de sus dormitorios, ya no son estudiantes. Es sólo que hubiera pensado, que después de tanto tiempo ya no harían tanto ruido..." Dijo, dando después un bostezo dirigió su siguiente comentario a Harry "Finalmente llega, Profesor Potter. Es muy tarde para asignarle su habitación esta noche, los elfos deben ya estar dormidos; así que por hoy quédese en la habitación del Profesor Weasley. Bueno, y si su alboroto me lo permite... buenas noches." Dijo, girándose en dirección a su habitación.

"Así que… ¿Profesor Potter?" Dijo Hermione inexpresiva, sintiendo que obviamente se perdía de algo.

"Bueno, Profesor, entrenador. Lo que importa aquí es que hablamos de Quiditch."

"Entonces tú también estarás aquí todo el año…" Dijo mientras los dos chicos sonreían "Qué gran coincidencia." comentó alzando una ceja con tono irónico. Suspiró intentando sacar conclusiones y añadió con tono cansado "Creo que han sido demasiadas sorpresas por hoy; voy a la cama, nos veremos mañana." Caminó después hacia su habitación y cuando estaba parada en el marco de la puerta le dijo al pelirrojo en tono burlón "Por cierto Ron, supongo que también debes llevar una linda pijama debajo de esa bata de noche."

"¿De qué estás hablando? Duermo desnudo." Le respondió éste con cara inocente. El rubor subió veloz al rostro de Hermione que rápidamente cerró la puerta de su habitación.

Momentos después los dos Aurores se vieron frente un dormitorio. En la puerta se podía ver grabado con letras plateadas Profesor Ronald Weasley.

"Cinzia Scafetta" Dijo Ron, la puerta se abrió y los dos entraron. Harry colocó en una esquina del cuarto su baúl, lo abrió y comenzó a revolverlo buscando algo, mientras Ron se dirigió a un pequeño estante junto a su escritorio y tomo dos cervezas de mantequilla. Fue a donde Harry y le dejo una, en la mesa que estaba junto a él. Después de unos segundos Harry al fin se enderezo y le arrojo a Ron un bulto

"Te traje esto de Sudamérica." Dijo mientras abría su cerveza de mantequilla y le daba un sorbo. Ron extendió con las dos manos el bulto, descubriendo una camisa de manta similar a la que Harry vestía, color amarillo ocre, con bordados rojos. Ron la observo con cara extrañada y Harry añadió "Las hacen los magos de América del sur... pedí que te la hicieran con los colores de Gryffindor, pero hay un hechizo con el cual puedes cambiar el color y ponerlo como tú quieras."

"Gracias... esta... genial." Dijo dando un sorbo a su cerveza de mantequilla.

"Así que mientras nosotros éramos cinco durmiendo en un mismo dormitorio, los maestros tenían estas increíbles suites." Dijo Harry, sentado en el sofá, examinando lentamente la habitación con la mirada.

"Si, se puede decir. La mejor parte es que ahora nos tocará disfrutarlo a nosotros. No me quejo."

"Por cierto Ron ¿Era una broma eso de que estas desnudo verdad? Porque si es así creo que prefiero dormir en el baño."

Ron rió ante el comentario, mientras colgaba la bata de noche en el perchero descubriendo su habitual pijama. Después se sentó sobre la cama dando otro sorbo a su cerveza de mantequilla.

Harry lo miró expectante "Bueno ¿Y? ¿Qué tal estuvo el gran reencuentro?"

"Supongo que bien…" Dijo Ron apretando los labios "¿Te digo algo?" Perdió la mirada en la boquilla de su botella de cerveza de mantequilla "No he pasado la página, Harry… ¿La viste? Luce... magni... luce... Luce bastante bien." Harry rio y desvió la mirada cuando a Ron se le pusieron coloradas las orejas. Por alguna razón sentía que invadía la privacidad de su amigo, al verlo con la mirada perdida y la mente claramente invadida por el recuerdo de Hermione. El pelirrojo agitó la cabeza y agregó "Merlín sabe que intento evitarlo, quiero decir, está loca. Yo lo sé. Está loca. ¡Habernos evadido así por tanto tiempo! ¡Después de que nosotros!… ¡Tú estabas ahí! ¡Tu viste cuando me besó! Si no hubieras sido testigo pensaría que todo me lo imaginé… y aún los primeros días después de la batalla… digo... parecía que ella y yo..."

"Si, Ron, conozco la historia…"

El pelirrojo parecía gravemente frustrado "Ni siquiera entiendo cómo he sido tan amable con ella, ahora que lo pienso ¡Por las brujas de Macbeth! Debí haber sido totalmente indiferente ¿No? Como si no la hubiera extrañado siquiera un poco…"

"¿Pero?"

"No se me da. Con ella no se me da… su aroma… ¡Debe ser culpa de su aroma! Maldición..."

"Haz lo que sientas que debes hacer, Ron. Todo el mundo sabe que ustedes debían estar juntos, y si me lo preguntas yo creo que la impresionaste hoy, ya sabes a lo que me refiero..." Dijo Harry añadiendo después con un tono burlón "Con toda esa ropa muggle que estas vistiendo, en realidad te ves sofisticado y elegante..."

"¡Cierra la Boca!... En realidad es muy cómoda." Dijo intentando excusarse y sin poder evitarlo añadió con cara de emoción "Además, creo que tienes razón, puedo decir que estaba impresionada." Sonrió metiéndose bajo las cobijas. Harry extendió una manta en el sofá, y mientras preparaba su cama improvisada, Ron le habló de nuevo. "Harry, no creo que vaya a ayudarnos…"

"Ha pasado mucho tiempo. No te puedo decir que estoy seguro de lo que pasa por su mente, pero espero que lo haga porque, honestamente, somos algo lentos descifrando pistas." Dijo sonriendo. Ron rió ante el comentario "¿Aurores extraordinarios? Yo diría más bien: Pobres ingenuos que aumentan las ventas del Profeta."

"Por cierto Harry, hoy no vienes con ropa muggle..." dijo Ron con frialdad "Supongo que esperas ver a mi hermana."

"¿Y a qué viene el tono?" Peguntó Harry al notar cierto resentimiento en la voz de Ron.

Ron volvió a sentarse en su cama, para darle la seriedad necesaria a su siguiente comentario "Honestamente, Harry, hemos criticado a Hermione por años hablando de la forma idiota en que ha querido sanar todo lo que sucedió, y tú, continúas con tu estilo casual para no involucrar a nadie en riesgos y todas esas tonterías. Y sabes, no me atrevería a meterme en tu vida si no se tratara de Ginny."

Harry bebió un poco más de su cerveza de mantequilla y miró a Ron, sorprendido por la elocuencia con la que habló "Tú sabes cómo han sido las cosas, y las razones por las que esto es así. No lo haría si no se tratara de ella, la intento proteger; no ha pasado suficiente tiempo…"

"No regresará, Harry... Quien-Tú-Sabes no regresará. Destruimos los horrocruxes, todos. Mereces otra cosa, y Ginny merece otra cosa también; más que tan solo un montón de palabras bonitas una vez al año. Creo que es tiempo de que pienses si puedes ofrecerle algo más, o si deben cerrar todo esto para que ella lo busque con otra persona." Ron espetó tranquilamente, con un gesto que denotaba el afecto que sentía por Harry, pero también el profundo amor y sentido de protección que tenía por su hermana.

"No es como que Ginny esté esperando mi permiso, ya lo ves, pregúntale a Oliver Wood..." Se excusó Harry amargamente "Tengo hambre…" Dijo Harry con simpleza, mientras las palabras de Ron continuaban como un enjambre en su mente "Voy a las cocinas ¿Vienes?"

"En realidad necesito dormir... Pero si quieres compañía..." Dijo Ron soltando un tremendo bostezo mientras volvía bajo de las cobijas.

"No, Ron, está bien. Debes estar realmente cansado para negarte a meter comida en tu boca. Buenas noches." Respondió saliendo del cuarto y cerrando la puerta.

Caminó por el oscuro pasillo, distraído y aun pensando en la bruja que Ron había mencionado hace unos momentos. Su amigo tenía razón, la relación complicada e incierta que tenía con Ginny no era justa. Después del episodio de 'Oliver Wood' las cosas habían quedado todavía peor y sus encuentros se limitaban a patéticas charlas casuales, llenas de tensión romántica, que Harry intentaba cubrir de control y frescura. Nadie podía culparlo, por alguna razón los problemas lo buscaban, y por más que lo intentaba, no lograba librarse del miedo de que Voldemort encontrara otra vez alguna forma de volver; había sucedido ya antes, después de catorce años de que todos lo pensaran muerto. Tenía que estar alerta, "O quizás simplemente superarlo…" Pensó con la mirada perdida en la luz que emitía la varita.

De pronto, sus pensamientos se vieron interrumpidos por un fuerte ruido proveniente de la biblioteca, por donde pasaba. Sobresaltado Harry tomó su varita con solidez, y lentamente caminó entre los estantes de libros. Iba cauteloso, pensando en Hermione, a quien unos momentos atrás había hecho sentir aquella bien conocida sensación en el estómago. Se aclaró la garganta de una manera audible; quería que quien estuviera ahí, supiera que no estaba solo. Después de todo, Harry no podía llegar lanzando hechizos a diestra y siniestra, pues podía terminar hechizando a cualquier profesor o incluso, a alguna pareja de estudiantes, que buscando un sitio oscuro había decidido ir a la biblioteca. Pero, ¿por qué entonces Harry se sentía tan nervioso? Una voz se escuchó tan de repente que no pudo evitar saltar del susto, en especial cuando sabía perfectamente a quién pertenecía.

"¡No se preocupe señor Filch! Soy sólo yo... Ginny." Dijo la pelirroja con voz relajada, mientras salía de entre los estantes. De repente su cara se transformó a un gesto de alegre sorpresa "Ha-H-Harry..."

"Ginny..." Dijo él con voz algo temblorosa. Notó de repente el sudor de sus propias manos, y cayó en cuenta de que lo tenía desde que había salido de la alcoba de Ron. Inconscientemente sabía que se la podía topar en cualquier momento.