CAPUTULO 8

CONFRONTACION

"¿En dónde has estado?" Preguntó Harry con semblante sospechoso.

"¡Te hemos estado buscando todo el día! No fuiste a desayunar, ni a comer, por lo que supusimos que no irías a cenar…" Dijo Ron, desconcertado. Entendía la necesidad de Hermione de escapar de las rutinas de su pasado, entendía que necesitara tiempo para sanar de todo; Él mismo aún tenía terribles pesadillas algunas veces. Lo que no había logrado entender en todos esos años, era por qué debía incluirlos a ellos, y más específicamente: A él.

"¿Quieren decir que estuvieron aquí esperando a que yo llegara para atraparme?" Dijo Hermione con tono molesto. Si algo le molestaba a es que alguien pudiera ir un paso delante de ella.

"No habría necesidad de atraparte si no te estuvieras escondiendo." Espetó Harry con simpleza.

"Hermione ¿Vas a seguir evadiéndonos toda la vida?" Dijo Ron. Su voz más que enojo denotaba tristeza al igual que sus ojos "Ya respetamos tu espacio mucho tiempo, pero esto es totalmente estúpido, el tiempo pasa y pasa y parece que simplemente tu…" apretó los labios y añadió, esta vez dejando escapar un ligero tono de reproche "… no volverás con nosotros."

Hermione no pudo contener mas todo lo que pasaba por su mente, para ella, estos dos habían sobrepasado el límite; la habían atrapado, y los ojos de Ron finalmente le reprochaban y la miraban de la forma que siempre se imaginó que lo harían.

En un último intento por enaltecer sus acciones la chica optó por responder defensivamente. "Bueno ¿Y qué si me estaba escondiendo? ¿Y qué si decidiera dejar de verlos toda la vida? No se puede forzar a nadie. Ni siquiera yo misma puedo…"

"Sabía que serias diferente..." Interrumpió Ron, mirando al piso.

"Escuchen... a diferencia de ustedes, lo que paso hace cinco años, me ha sido muy difícil de superar. ¿Tienen idea el trabajo que me ha costado recuperar a mis padres? En un principio ni siquiera podía encontrarlos. No ha sido fácil. Yo no puedo ir tan sólo contándole historias a la gente sobre lo que pasó. No puedo pavonearme como si estuviera convencida de que ganamos después de todo lo que perdimos. Ron, tus ojos... después de Fred… yo no podía…" Las emociones nuevamente la sobrepasaban, llenando sus ojos de lágrimas.

"No fue fácil para nadie, Hermione…" Dijo Harry indignado "Pero sí creo que hubiera sido más fácil para ti también si no te hubieras alejado."

"¿Crees que las cosas desaparecen sólo porque dejas de verlas?" Soltó Ron "¿Crees que todos vamos a seguir tan sólo, olvidando que existes?…" Su temperamento comenzaba a salir a flote y Harry lo miró esperando que no fuera a hablar de más "Siempre te has creído madura, Hermione, pero realmente eres infantil, terca, egoísta y demasiado tonta."

Hermione miró a Ron, claramente herida "¿Sabes? Esa es una de las razones por las que me alejé de ti... Eres un imbécil."

Harry se rascó la nuca con incomodidad, sintiendo ahora que era parte de un momento en el que no debía estar presente. Por ese segundo la conversación se tornó sólo de ellos dos. Ron la miró molesto, y en un intento por conservar el control, respondió "Pues estoy esperando que me hagas una lista y me digas las demás… porque no me retracto de lo que dije…"

"¡Solo imagínala!" Dijo Hermione mirando a ambos con desdén "Pareciera que todo aquello fue un picnic para ustedes. No saben cuántas veces pensé que mi vida quizás hubiera sido mejor si nunca hubiera recibido la carta para Hogwarts…"

"No puedes estar hablando en serio, Hermione." La voz de Ron sonaba como si le hubieran dado un golpe en el estómago que lo dejó sin aliento. Todos estos años, cuando algunas veces pasaba horas imaginando lo que estaría pensando Hermione, aquella idea era la que lo lastimaban más; imaginar que la chica deseara no haber vivido todo eso, ya que aquello incluía drásticamente el haberlo conocido a él.

"¿No tienen miedo? No han pensado que quizás Él siga ahí afuera esperando por el momento perfecto, mientras nosotros estamos aquí sin saberlo. ¿No entienden que si sigue vivo y se recupera, irá tras nosotros otra vez?"

"Hermione, Voldemort está muerto. Se acabó. Tú lo sabes, estamos seguros de eso." Dijo Harry intentando calmar sus propios miedos.

"¿Realmente estamos? No podemos asegurarlo Harry, eso fue lo que pensaron todos la primera vez y recuerda todo lo que vino después."

"¿Estás ahí, canelita?" Se escuchó una voz del otro lado de la puerta. Hermione sintió que toda la sangre se le iba a los pies. La voz habló de nuevo mientras Ron levantaba la cabeza con cara de confusión "Está abierto, voy a entrar..."

La puerta se abrió un poco más y la cabeza de William se asomó escudriñando la habitación.

Ron miró al hombre, con la molestia de verse interrumpido a la mitad de su confrontación "¿Te podemos ayudar en algo?"

"Sólo buscaba a..." Dijo William señalando a Hermione con expresión de disculpa "Cielo mío, por fin te encontré."

Hermione giró para mirarlo, mientras la piel de su rostro tomaba un color que asemejaba al del cabello de Ron, quién a su vez la miraba sin dar crédito a lo que veía ¿Acaso él tenía algo que ver con Hermione? ¡Con su Hermione! ¿Y ella permitía que le llamara suya?

Harry miraba a Ron atento, sabía lo que todo esto podía significar para él. Rápidamente se acomodó un gorro que llevaba, de tal manera que no se viera su cicatriz. Este no era un buen momento para que nadie lo reconociera.

William camino dentro de la habitación y galantemente puso su mano sobre el hombro de Hermione "Buenas noches, soy William Griney, del Ministerio de Magia; Departamento de Comercio y Finanzas y novio de Hermione." Sonreía ampliamente mientras hablaba, claramente orgulloso. El rostro de Hermione, sin embargo, parecía a poco de encenderse en llamas.

El pelirrojo miro a William "Yo soy…"

Pero Hermione no lo dejó terminar. Giró hacia su novio y en tono cortante le dijo "William, en realidad estábamos en la mitad de algo aquí ¿Podrías disculparnos un momento?"

"No te preocupes, mi amor, solo venía a saludarte. De hecho tengo que irme ya." Dijo antes de besar casualmente su cabeza. Caminaron juntos hasta la puerta. "Nos vemos después..." Se acercó a Hermione y dulcemente le dijo "¿No me das un beso?"

Hermione suspiro "Claro." Ron escuchó esto y comenzó a mover la cabeza en todas las direcciones, como si aparentara estar a la caza de alguna mosca. Recordó cuando Hermione debía soportar verlo actuando igual de meloso con Lavender Brown. Unos momentos después de que se cerró la puerta, escuchó la voz de Hermione diciendo con simpleza "Me voy a mi alcoba."

Los dos chicos la miraron perderse escaleras arriba.

"Departamento de Comercio y Finanzas; ese sí que debe ser listo, Ron." Dijo Harry, intentando aligerar el ambiente con su amigo.

"Auror Extraordinario…" Dijo Ron con fingida indignación, señalándose a el mismo "…puede meterse su departamento de Finanzas por el…" agregó entre dientes.

Durante los días siguientes Hermione se mantuvo distante, y ellos, por respeto, sentimentalismo y dignidad, habían preferido no procurarla cada vez se la topaban en el Gran Comedor acompañada de Ginny. Por todo esto Harry no había tenido tampoco mucha oportunidad de hablar de nuevo con la pelirroja, a quien solo miraba desde lejos y sonreía. Ginny le respondía con otra brillante sonrisa y continuaba caminando al lado de Hermione, sentándose las dos por su lado.

Ron por su parte no sabía si ya era hora de romper el silencio y tratar de hacer las paces. Al final optaba por lo más fácil y lo que pusiera en menos riesgo su integridad emocional, y prefería fingir que, en todo caso, él era el enojado. La semana había pasado muy rápido, como suele irse el tiempo cuando hay que arreglar algún asunto pendiente.

Una noche, Hermione entro como siempre al lado de Ginny, tomaron asiento y se sirvieron la cena. Del otro extremo de la mesa, Ron las miraba con recelo; ya no podía seguir así.

"¡Demonios, Harry, esto no es nada bueno! Tenemos aquí ya casi dos semanas... se suponía que para hoy ya debería estar ayudándonos con el asunto de McGonagall."

"Bueno, no ha pasado nada en realidad. No ha habido más amenazas, ni ataques. Lo único que podemos hacer por ahora, de todas formas, es mantenernos en nuestra fachada de encubierto y estar alertas…"

"Sea como sea, Harry, la necesitamos y ni siquiera le hemos mencionado nada. !Por Merlín, ni siquiera nos habla! ¡Nos odia, Harry! ¿Crees que nos odia?" Dijo Ron mostrando una cara de enorme preocupación.

"¡Claro que no! No nos odia, Ron. Hemos pasado por mucho juntos. Sólo necesitamos planear algo y dejar de pensar que ella se nos acercará primero para resolver las cosas." Dijo mientras se llevaba otro bocado a la boca "Quizás lo mejor sería actuar como si nada hubiera pasado, ya sabes, después de todo a ella nunca le han gustado los problemas."

Un brillo de alegría apareció en el rostro de Ron "No esperemos más, vamos." Se puso de pie seguido por Harry y llegaron hasta el otro extremo de la mesa, en donde estaban Hermione y Ginny. Ron se aclaró la garganta y dijo tratando de sonar muy casual "Hermione ¿podrías pasarme la sal?"

Ante este comentario, Ginny no pudo hacer otra cosa más que reír. Hermione puso los ojos en blanco, intentando ocultar la ligera sonrisa que aquella casual intromisión le había provocado.

Harry miró a Ron con gesto de buen intento, y después, dirigiéndose a ella dijo "Por favor, Herms, olvidemos todo esto. Siempre seremos amigos, tu lo sabes, no podemos estar así todo un año, ni más tiempo..."

Ron se recargó en la mesa y la miró de frente, haciendo cara de exagerada angustia "No nos odies…"

Hermione no pudo hacer otra cosa más que reír "No los odio, Ronald. Realmente creo que la noche pasada dije más de lo que debía. Lo lamento. Escuchen, no los quiero fuera de mi vida, todo esto aún me sobrepasa, pero prometo intentarlo, prometo..."

"¡Disculpas aceptadas!" Dijo Ron, haciendo que Harry y Ginny lo miraran aprensivamente. Simplemente podía verse que el pelirrojo no sabía cuándo callarse.

Hermione estaba ya a punto de reclamar, pero antes de que pudiera hacerlo, Ron se inclinó y le colocó un beso en la mejilla, que hizo que Harry y Ginny sonrieran sorprendidos, y que Hermione olvidara lo que estaba a punto de decir.

"En realidad nosotros tampoco queremos más problemas, Hermione." Dijo Ron. De pronto, un estruendoso ruido irrumpió en el Gran Comedor, como si quisiera poner un acento final al comentario recién hecho por el pelirrojo. Desde el oscuro cielo que se vislumbraba en el techo, comenzaron a caer tarántulas gigantescas y serpientes rojas, que aterrizaban justo en las mesas, provocando los gritos estridentes de cientos de estudiantes. "Espero que esto no se preste a futuros chistes..." Ron hizo una mueca mientras, de forma inmediata, tomó a Hermione para ayudarla a levantarse.

El gran Comedor estaba en desastre...