CAPITULO 9
PODERES DE CONVENCIMIENTO
Harry tomo a Ginny también, ayudándola a levantarse. Todos gritaban y brincaban asustados, por lo que intercambiando una mirada con Ron, los Aurores decidieron poner orden.
"¡Todos los maestros lleven a los estudiantes a su sala común!" Comandó Harry firmemente mirando a los profesores, que estaban alarmados sin saber qué hacer. "¡Rápido, todos fuera!"
"Profesora McGonagall, usted también necesita salir." Dijo Harry a la Directora, que lo miró algo contrariada, asintiendo "... Por favor, Ginny, ve con ella…" La pelirroja tomó a McGonagall del brazo y la guío por la salida de los profesores.
"¡Ustedes encárguense de esas malditas arañas!" Dijo Ron con cara de terror "¡Evanesco Serpentoria! …Yo me encargo de las serpientes."
Sin darse cuenta Hermione sacó su varita y comenzó a tirar Hechizos. "¡Arania Exumai!" Apenas unos segundos atrás, había sentido el impulso de marcharse al igual que todos y perderse en su sala común. Sin embargo la inercia de responder con prontitud ante cualquier eventualidad, se apoderó de ella sin que lo notara siquiera.
Por un momento en el Gran Comedor solo se escuchaban los hechizos lanzados por el famoso trío. ¡Arania Exumai! ¡Evanesco Serpentoria! ¡Depulso!
Una araña aterrizó en la espalda de Ron, que brincoteó manoteando para deshacerse de la alimaña. Hermione incluso rio un poco antes de lanzarla a lo lejos y desaparecerla.
"¡Todavía la siento por todo mi cuerpo! ¡Evanesco! ¡Malditas arañas! Son asquerosas..."
Después de un rato no quedaba ni un solo intruso. Harry suspiró y después le dijo a Ron "Bueno, no fue que digamos un gran ataque."
Ron miró a su alrededor mientras asentía, tomando un trozo de pan de la mesa para darle un gran mordisco.
"Muy bien, díganme qué está pasando aquí." Dijo Hermione guardando la varita en su bolsillo trasero.
"¿De qué estás hablando?" Respondió Ron.
Hermione se cruzó de brazos."¿Acaso creen que soy estúpida? Solamente esperaba que sucediera algo como esto para confirmarlo." Y hablando después sarcásticamente dijo "¡Si claro! ¡Qué gran coincidencia! De repente a los dos Aurores Extraordinarios, se les ocurrió tomar un receso y aparecerse en Hogwarts para dar clases… Mejor que me lo digan ahora ¿Qué es lo que en realidad están haciendo aquí? Y lo más importante ¿Qué es exactamente lo que yo hago aquí?"
El argumento de Hermione fue interrumpido por un espíritu gris plata que se materializó a unos metros de ellos. El trío lo miró boquiabierto; era Severus Snape.
En el Mundo Mágico corrían leyendas sobre los avistamientos del fantasma de Snape, aunque pocas personas lo habían visto. El espíritu, que había decidido por siempre resguardar el castillo de Hogwarts, tan solo aparecía, al parecer, ante el llamado de aquel que se encontrara en el cargo de director de Hogwarts. Harry lo miró con una enorme sonrisa. La muerte no parecía tan drástica cuando se vivía bajo los parámetros de los magos. Balbuceó, pensando en mil cosas que quería decirle, pero todas se colapsaron tan de repente en su cabeza, que sus labios se quedaron abiertos haciendo una extraña mueca.
"¿Qué les pasa? ¿Nunca han visto un fantasma?" Dijo, arrastrando las palabras con su particular y profunda voz "La Directora quiere verlos a los tres." Después repasó con la mirada todo el gran comedor diciendo "Tengo que admitir que no esperaba que terminaran tan rápido. Por supuesto, ustedes dos no hubieran podido solos, son bastante deficientes cuando se encuentran sin la Profesora Granger. No puedo entender cómo se han ganado la definición de Extraordinarios…"
Harry y Ron intercambiaron miradas, totalmente atónitos; el comentario de Snape no podía compararse con el gusto por su avistamiento, que los hizo soltar una carcajada de alegría. Esta vez no importaba el desdén del antiguo profesor de pociones, lo miraron con respeto e incluso cariño
"Tal como lo pensaba; La etiqueta de burdos y brutos les iría mejor…" Agregó Snape mirándolos con severidad "No hagan esperar más a la Directora."
El fantasma de Snape se disolvió "Esto sí que ha sido un lindo encuentro…" Dijo Hermione con los ojos un poco cristalinos.
Salieron del Gran Comedor por el pasillo que llevaba a la gárgola de piedra, cuando súbitamente Hermione se detuvo, haciendo que los dos jóvenes que la seguían chocaran a sus espaldas. "Bien, me rehúso a seguir caminando hasta que me digan qué sucede."
Ron miró al techo exasperado, y decidiendo poner fin a los rodeos, le contestó tomándola por sorpresa, al suponer que tendría que valerse de más argumentos para que le dijeran la verdad "¿De verdad quieres saberlo? Pues bien; Si, vinimos aquí porque McGonagall necesita nuestra ayuda."
Hermione los miró frunciendo el entrecejo. "¿De qué estás hablando?"
Harry tomó un pergamino de su bolsillo. "Algo ha estado sucediendo aquí desde finales del año pasado. Al principio se pensó que era simplemente vandalismo estudiantil o algo así, pero después la profesora recibió esto."
Hermione tomó el pergamino que Harry le extendía.
Hogwarts será destruido; La primera roca que caerá serás tú…
Hermione suspiró y los miro con calma "Esto no significa nada, puede seguir siendo vandalismo estudiantil; alguien que está bromeando." No quería aceptar, ni siquiera ante ella misma, que estaba algo asustada. Parecía que era como lo había pensado, sus dos amigos habían regresado ahí para vivir más peligro, y como si no fuera suficiente, la estaban arrastrando con ellos.
"Por favor, ¿Realmente crees que algún estudiante se atrevería a jugar así?..." Dijo Ron, mirándola tan directamente que parecía que se quería meter en sus pensamientos. "Por supuesto que no. Lo que creemos es que es algún maniático que ya empieza a actuar, no solo está bromeando."
"¡Pero no tiene sentido! ¿Quién querría destruir Hogwarts? y lo más importante, si alguien quisiera hacerlo, ¿Por qué enviarían una nota advirtiéndolo?"
"Como dijo Ron, es un maniático." Espetó Harry, y añadió con cautela "…y respondiendo a lo de quién, creemos que puede ser... un antiguo seguidor de Voldemort."
Hermione se estremeció cuando Harry dijo la última cosa que hubiera querido escuchar "No... no, no, no. Por favor dime que todo esto es sólo una broma." Harry miró al suelo y negó con la cabeza. Hermione buscó ahora el rostro del pelirrojo "Ron, dime que todos ellos están lejos de aquí..." Siempre había sentido con Ron una protección diferente a la que sentía con Harry.
Ron colocó sus manos en los bolsillos y la miro con profundo dolor "…Desearía poder hacerlo, Hermione. Créeme que me encantaría, pero no puedo... Aún hay muchos escondidos en todo Inglaterra, en todo Europa… no ha sido fácil encerrarlos a todos."
Hermione se limpió las lágrimas de los ojos, y cambió su expresión de miedo por una mirada fulminante "Entonces díganme qué hago aquí ¿Por qué me hicieron venir?… No puedo creer que después de todo me estén arrastrando a esto ¿Cómo pueden ser tan crueles?"
"Hermione, no estamos siendo crueles ¡Realmente necesitamos tu ayuda!" Dijo Harry comenzando a desesperarse.
"No, no puedo." Dijo la chica sintiendo que un montón de emociones acumuladas le quitaban la capacidad de respirar.
"Hermione, te lo pido… regresa a ser tú…" Dijo Ron tomando su mano. Hermione salió rápidamente de sus más profundos pensamientos.
Se armó de valor para verlo de nuevo a la cara, esta vez su rostro no era de molestia o de enojo, sino de dolor. "Por favor no me pidan eso. No puedo simplemente pretender que soy fuerte esta vez."
Ante su expresión Ron y Harry no pudieron decir nada más. Aún cuando les dolía que no aceptara ayudarlos, les dolía todavía más verla tan lastimada por todo aquello, por lo que intercambiando miradas, asintieron débilmente.
"Vamos, McGonagall nos espera…" dijo Harry mirando al piso. Los tres caminaron en silencio, mientras miles de cosas circulaban en sus mentes. Momentos más tarde se encontraban ya en la oficina de la Directora.
"Señorita Granger, antes que algo sea dicho, quiero que le quede claro, que no era mi intención engañarla para que viniera." Dijo la profesora McGonagall visiblemente incómoda y avergonzada.
Hermione bajo la cabeza, no sabía por dónde comenzar, se sentía de alguna manera traicionada "Profesora McGonagall..." Dijo tratando de sonar firme, pero sin poder mirarla a la cara "…en verdad no puedo con esto..."
"Profesora, creo que lo mejor para ella será mantenerse fuera de todo este asunto." Dijo Ron concentrándose en no mirar a Harry. Hermione lo miró y bajó de nuevo la cabeza.
Harry no daba crédito a lo que escuchaba "¿¡Qué te pasa Ron!?" Gritó sin pensar "¡Sabes que la necesitamos! ¡Hogwarts la necesita!" Dijo golpeando la mesa.
Ron miró a Harry firmemente, respiraba fuerte y profundamente "No quiero que ella se lastime más con todo esto..."
Hermione no pudo evitarlo; su corazón sintió un pinchazo al escuchar estas palabras. Ahí estaba Ron, confrontando a Harry su amigo de siempre por defenderla a ella, quien no había ni siquiera tenido la decencia de responderle una carta en los últimos años.
Harry estaba a punto de replicar, cuando el mismísimo Dumbledore, que miraba la escena impasible desde su retrato, habló primero "Ron tiene razón Harry. Si ella no cree que es capaz de enfrentar todo esto aún, entonces, ni siquiera por Hogwarts debe hacerlo." Después se dirigió a Hermione "Señorita Granger, nunca tuve la oportunidad de agradecer todo lo que hizo por este colegio y según conozco, por toda la comunidad mágica. Yo amé a Hogwarts, sabe, fue mi hogar, por mucho tiempo, mi único hogar."
Las palabras del antiguo Director y su serena voz hicieron que Hermione se cargara de una profunda nostalgia y una extraña sensación de calma. Recordó la voz infantil de Harry hablándole exactamente de lo mismo, del amor que sentía por ese viejo castillo. Entendió que lo defendiera a toda costa de cualquiera; fue su primer hogar, y cualquier intento de alguien por destruirlo, era como una agresión a su propio ser, pues la lealtad de Harry a todo aquello que amaba, era infinita, y sólo existía en su mundo otra persona tan leal como él; Ron Weasley.
De repente se sintió vacía. Resonó en su interior la consciencia de que, entre todas las terribles pérdidas de la guerra, se había perdido a ella misma. ¿Cuánto más se extenderían las pérdidas causadas por Voldemort? ¿Cuánto más, de ella misma, cedería a la nada?
Levantó la cabeza con firmeza y dijo citando un viejo proverbio "Las huellas de las personas que caminaron juntas, nunca se borran…" Miró a sus amigos sintiendo una inesperada ternura. "Todos estos años pensé mucho en esas palabras… Se perdió tanto en la guerra, amigos, sueños… no quiero seguir perdiendo después de tanto tiempo, no quiero entender un día que también perdí mi lealtad… Quizás me arrepienta de esto… pero, de acuerdo, estoy dentro."
Ninguno pudo ocultar su alegría. Ron la miró a los ojos un momento, para cerciorarse que estuviera segura. Hermione lo miro y asintió con la cabeza, sonriendo con timidez.
Ron fue hacia ella y la abrazó fuertemente en un descontrolado impulso. Rompieron el abrazo y el pelirrojo le dijo con gesto travieso. "Sabía que aún había algo de la antigua Hermione dentro de ti."
Hermione lo miró sorprendida por el comentario y después, torciendo un poco la sonrisa, respondió: "Queda en mi mucho más de lo que piensas, Ron."
