CAPITULO 11
NUEVAS PISTAS
"¿Qué es eso?" Dijo Ron alarmado, poniéndose de pie velozmente con varita en mano. "Lumus" Registró sus alrededores extendiendo un poco su otro brazo hacia atrás para resguardar a Hermione que se encontraba ya también de pie tras de él. La pequeña calle de Hogsmeade parecía imperturbable. Harry salió en el segundo siguiente con Ginny, sosteniendo ambos su varita.
"¿De dónde ha venido eso?" Dijo Harry caminando hacia sus otros amigos. Ron analizó de nuevo el área, el momento en el que se encontraba antes de ser interrumpido le había nublado un poco los sentidos, no había podido siquiera sentir de que dirección venía la voz, para él había sido más como un hechizo despertador que lo sacaba del más apacible sueño.
"Creo que de aquel callejón" respondió Ron dejándose llevar por su momentánea intuición. "Vamos."
Entraron rápidamente al callejón, apresurándose más con cada paso que daban, al final claramente podía verse un bulto, que mientras iba creciendo con la cercanía de los magos, dejaba ver claramente lo que empezaban a temer. Estaba petrificado. Era Paul Brown.
El sonriente chico yacía ahí, esta vez con expresión de terror y las manos claramente en posición de autoprotección.
"Esto no es ningún tipo de inocente vandalismo" dijo Hermione negando sutilmente con la cabeza.
"¿En dónde está Romans?" Cuestionó Harry girando sobre los talones como buscando algo, su presentimiento era correcto. El cuerpo de James Romans, también petrificado, permanecía totalmente apoyado sobre el rincón en que los muros del callejón los dejaban sin salida, con los ojos cerrados y las manos extendidas sobre el rostro.
"Creo que nuestra lista de sospechosos está vacía otra vez" Dijo Ron dando después una exhalación frustrada.
"Tenemos que llevarlos a la enfermería del castillo" Dijo Ginny después de limpiarse una lágrima del rostro que inadvertidamente había logrado escapar de sus ojos.
La Señora Pomfrey estaba en su escritorio maniobrando con su varita en lo que parecía una bufanda hecha a mano, cuando los cuatro magos irrumpieron en la enfermería con los dos bultos petrificados. La enfermera de inmediato se puso de pie e instintivamente ajustó las camas indicando que debían colocarlos ahí. "¿Qué sucedió? Están petrificados… ¿Cómo es posible?" Balbuceaba impresionada sin saber por dónde comenzar. Hacía mucho tiempo que la enfermería no tenía que lidiar con sucesos relacionados a la magia oscura.
Las puertas se abrieron, dejando entrar la directora del Colegio, "Así que es cierto" Dijo mirando desconcertada los cuerpos inertes de Brown y Romans.
"No podemos esperar simplemente a que algo más pase" dijo Hermione con un tono grave en la voz "Tenemos que tomar medidas de seguridad."
"Definitivamente." Espetó McGonagall. "Cambiaremos las contraseñas dentro del castillo y ubicaremos seguridad extra en los corredores. Las excursiones a Hogsmeade quedan suspendidas." Ron y Harry estuvieron a punto de reclamar, llevados por la inercia del lugar en el que se encontraban, cuando repentinamente recordaron que ahora eran profesores, por lo que seguían siendo libres de moverse por donde quisieran. Notando esto los dos se miraron suprimiendo una sonrisa.
"Ninguno de los dos es nacido de muggles, por lo menos no parece que esto tenga que ver con un asunto de sangre." Dijo Harry después de pensar un momento. Todos lo miraron atentos. "Es magia oscura muy avanzada."
"Intentaremos que esto se mantenga en secreto de los estudiantes…" Dijo McGonagall, "… No quiero alarmar a nadie. Programaré una reunión de profesores por la mañana para ponerlos al tanto de la situación."
"¡No!" Exclamaron Harry y Ron al unísono. Todas los miraron.
"No lo haremos. No sabemos si es alguien del equipo de profesores como ya ha sucedido antes." Harry habló con simpleza haciendo alusión a la vez que el Profesor Quirrell, había intentado robar la piedra filosofal. "No le diremos a nadie más. En cuanto a estos dos; supongo que tendremos que esperar a que las mandrágoras se encuentren en su mejor estado."
Pese a la situación, McGonagall miró a Harry con una expresión de orgullo que no pudo disimular. Aquel chico que una vez, hace más de 20 años, había cargado en sus brazos cuando sólo era un bebé, parecía ser ahora un verdadero Auror Extraordinario.
"Sé que hay una nueva poción que se puede conseguir en Irlanda." Dijo tímidamente Madame Pomfrey "Podemos mandar pedir algunas y si todo es tan fácil como creo quizás los tendremos de vuelta para las vacaciones de Navidad."
"Magnífico. Regresaré a mi oficina, creo que todo está bajo control por ahora." Dijo McGonagall. Ginny y Hermione la acompañaron a la puerta.
Aprovechando que las chicas se habían alejado un poco, Harry se inclinó a su amigo Ron y le dijo en un murmuro; "¡Maldición! Estaba a punto de hacer una movida con Ginny en las tres escobas" Ron soltó una risita ante la frustración de su amigo. El infortunio que ambos sentían en ese momento, poco tenía que ver con el estado de su misión.
"Esto es increíble" dijo Hermione mirándolos sin dar crédito a lo que veía, los dos Aurores hablaban entre murmureos riendo como si se tratara de dos niños. Al verse descubiertos Ron y Harry dejaron de reír y cambiaron su semblante por uno más serio.
"¡Esto es algo muy serio y ustedes dos ya se están riendo!" Dijo Ginny, que había caminado hasta una de las camas de los chicos petrificados y miraba el rostro de Paul Brown.
"¡Bueno, y que querías! Lo hecho, hecho esta…" dijo Ron con simpleza "…pondremos seguridad en los pasillos y todo eso. Entiendan que todo esto para nosotros, es el equivalente tuyo de cuando alguien no hace la tarea…" encogiéndose de hombros agregó; "…Sólo un problema de trabajo, como otros cientos que ya hemos resuelto." Ron sonreía confiado mientras que Harry miraba un poco divertido la expresión fulminante de Hermione. En verdad la había extrañado.
"¿Porque ellos?" Dijo Ginny con semblante nostálgico. Brown y Romans siempre le habían recordado a sus hermanos, Fred y George, cuyo dúo había sido reducido a la mitad, razón por la cual ella disfrutaba mucho mirar a los dos.
"Supongo que sabían algo" Dijo Harry dándole de nuevo seriedad al asunto, al ver que Ginny se la daba "…o simplemente ese loco quiere probarnos que no está bromeando."
Hermione dio un largo suspiro. "Espero, por el bien de todos, que también resuelvan este caso."
Harry contesto mirándola con una sonrisa confiada, para darle un poco de tranquilidad a su amiga. "Lo haremos. No te preocupes, Hermione."
"Y por cierto…" dijo Ron con mirada firme, "…tengan cuidado con esa 'Profesora Drago', ¿De acuerdo? No me da confianza." A este comentario, las chicas solo torcieron los ojos. Típico de Ron, hablar sin fundamentos.
Al día siguiente, ya se escuchaban rumores en los corredores sobre lo que había sucedido a Brown y Romans. "Les exploto una bomba fétida, y apestan tanto que no pueden venir a clases." Decía un muchacho regordete, de Revenclaw, compañero de clases de los dos chicos petrificados.
La clase de Ron Había terminado y mientras algunos alumnos guardaban sus cosas, otros caminaban fuera del aula. Ron se encontraba parado junto a su escritorio, dándole una hojeada a los ensayos que le acababan de entregar como tarea, tratando de ignorar las preguntas que le hacían unos estudiantes de Gryffindor sobre los ausentes Brown y Romans.
"¿Qué quiso decir exactamente cuándo dijo 'Tuvieron un accidente."? ¾ Dijo Johnson, Capitán del equipo de Quidditch de Gryffindor. Estaba molesto al ver que su Profesor los ignoraba, por lo que puso la mano en los pergaminos que Ron miraba, para captar su atención, haciendo que este lo mirara.
"Solo eso. Tuvieron un accidente." Dijo Ron tomando ahora un tono algo irritado.
"¡Pero los necesitamos para jugar la próxima semana! ¡Paul es nuestro guardián y James nuestro Buscador! No podemos hacer nada sin ellos" respingó el muchacho.
"Lo lamento mucho, Johnson…" Dijo Hermione desde el marco de la puerta del salón de Ron, éste al verla llegar la recibió con una gran sonrisa, olvidando lo irritado que ya estaba. Hermione entró al salón y se acercó a los chicos, "…me temo, que Paul y James no estarán suficientemente bien para jugar la próxima semana." Al escuchar esto, los tres Gryffindor que acompañaban a Johnson estallaron en quejas. "¡Estamos tan decepcionados como ustedes! Nosotros también somos Gryffindor ¿Acaso no lo saben?"
Ron los miró con algo de compasión, recordaba lo importante que era para él el Quidditch en sus tiempos de estudiante.
"Lo siento chicos, no tenemos nada más que decir" Giró después y comenzó a recoger lo que había en su escritorio, al ver que estos no se movían dijo: "Nos vemos luego." Sin embargo los chicos seguían sin moverse.
"El Profesor Weasley dijo nos vemos luego... Desde hace siglos eso significa: ¡Piérdanse, stronzos!" Dijo Regina Drago, quien se encontraba parada en el marco de la puerta donde hacía unos segundos había estado Hermione. Miraba a los frustrados muchachos como si la situación le divirtiera. "¿Acaso no ven que quieren estar solos?" Dijo elevando la voz, haciendo que los estudiantes que estaban ahí se pusieran en marcha hacia la salida. "Qué momento tan inoportuno el de esos dos, para tener un accidente."
Hermione y Ron la miraron extrañados. Desde que habían llegado a Hogwarts, la maestra de Pociones no se había dignado en dirigirles ni una sola palabra, por lo que su repentino acercamiento no podía verse más que fuera de lugar.
"¿Se te ofrece algo?" Inquirió Hermione.
Regina sonrió dándole una ojeada al salón de Ron, entró y caminó entre las butacas, como si evitara acercarse demasiado a sus colegas. "Sólo satisfacer mi curiosidad. ¿Para qué tanto secreto?" comenzó a contar con los dedos, mientras daba sus razones; "Dos chicos lesionados. Supervisión extra en los corredores. Contraseñas cambiadas. Casi hacen que una piense, que algo grave está pasando."
