CAPITULO 12

FALSAS IMPRESIONES

Regina Drago era una mujer joven de estatura promedio que vestía comúnmente de negro, tenía una mirada muy dominante. Sus ojos eran grises y su cabello oscuro, del color de la zarzamora.

"Es simplemente que la Directora se dio cuenta de la pobre seguridad que tenemos aquí, por lo que decidió poner manos a la obra." Dijo Hermione sencillamente.

Drago la miró como esperando a que continuara y después dándose cuenta de que Hermione no pensaba continuar, soltó una burlona carcajada "Andiamo! ¿Es lo mejor que se te ocurrió?" Y después mirándola con un poco de desdén agregó: "Había escuchado rumores que eras una bruja brillante desde que estudiabas aqui, supongo que tan solo son eso… Rumores."

Hermione ahora estaba irritada. Cómo esa arrogante y desconocida bruja se atrevía a poner en tela de juicio su capacidad intelectual. Ron apretó los labios para no sonreír cuando escuchó la voz de Hermione, mostrando su temperamento "Yo me pregunto porque aquí nadie habla nada de ti... Un momento ya recuerdo. No estudiaste en Hogwarts porque no fuiste aceptada y ¡tuviste que ir a Durmstrang!" Hermione la miró de arriba abajo mientras Ron miraba a Regina con una sonrisa excusadora.

Regina abrió un poco la boca y ovacionó a Hermione con unos aplausos apenas audibles. Después miró a Ron." ¿Notas tú tanto como yo los celos? Creo que nuestra maestra de Encantamientos está muy bien enterada de mi noviazgo con, tu sabes… cierto jugador de Quidditch."

Ron había sido tomado por sorpresa con este comentario. Hermione sonrojada miró al piso.

"Profesora Drago, por favor." Ron habló con tono serio señalando la puerta de su salón.

Drago cambió su cínica expresión por una de fingida compasión antes de salir por la puerta. "¡Scusi! ... Eso debió doler."

Después de que hubo salido, Ron miró a Hermione, que estaba recargada en su escritorio, mirando el lugar por donde Regina Drago había salido. Él se acercó y cauteloso puso su mano sobre el hombro de ella. "Hermione. Ignora lo que dijo. Tu… no sabías… ¿O sí?"

"Alguna vez la mencionó." Respondió Hermione, pues hacía unas semanas había recordado de dónde le parecía familiar el nombre de la profesora de pociones.

Ron asintió levemente con la cabeza. "¿Estás celosa?"

"¡Claro que no!" Hermione rió de repente. "Viktor y yo somos amigos, Ron, lo que sucedió alguna vez fue sólo una cosa fugaz bajo la emoción del Torneo de Los Tres Magos."

Ron parecía aun completamente ausente. "Entonces si has mantenido el contacto con él todo este tiempo…"

Hermione soltó un suspiro apretó los labios "Basta, Ron. Vámonos de aquí, Harry y Ginny nos esperan." Dijo arrancando el paso hacia afuera. Ron la miró sintiendo en el corazón una combinación de furia y malestar, necesitaba urgentemente comprar nuevas figuras de acción del jugador de Quidditch para poder despedazarlas en su alcoba.

Ginny esperaba a Harry fuera de uno de los vestidores que circundaban el campo de Quidditch. El día era soleado y las bludgers cruzaban el campo a toda velocidad. Usó su mano como sombra para evadir los rayos del sol mientras buscaba al entrenador Potter, al vuelo en su escoba, cuando al fin lo vio le lanzó un silbido.

Harry escuchó a la pelirroja y de inmediato dirigió su escoba hacia abajo, cuando una veloz bludger casi le quita los lentes. "¡Cuidado con las bludgers!" Gritó Harry. Ginny reía aun cuando por fin tocó el suelo. "Revenclaw tiene muy buen equipo este año." Declaró Harry a manera de excusa. "¡La clase terminó! ¡Desocupen el campo!" Harry acarició el cabello de Ginny. "Siempre me ha gustado como luce con la luz del sol."

"Lo sé." Sonrió Ginny.

Harry continuó supervisando a los estudiantes mientras despejaban el campo de vuelo. Podía mirar a la pelirroja de reojo, de pie junto a él. No podía evitar pensar en las palabras de Ron, las había tenido dando vueltas día tras día desde su llegada a Hogwarts y algo tenía claro, no podía actuar impulsivamente con Ginny hasta estar seguro de que el momento era el idóneo.

Ginny por su parte, comenzaba a odiar los momentos a solas con Harry y toda esa enredadera de pequeños juegos que ya ni siquiera entendía, la dinámica entre los dos había llegado al punto incierto de no saber con claridad si aquella tensión entre los dos era real o imaginada, lo cual terminaba siempre en una larga noche de insomnio para la pelirroja.

Instantes más tarde caminaban hacia la sala Común de los Profesores a para encontrarse con Ron y Hermione.

"No terminamos la conversación ayer con todo el alboroto, me contabas esa anécdota en Gringotts." Dijo Harry esquivando estudiantes en el camino.

"En realidad me gustaría que tú y yo tuviéramos otra conversación" Dijo Ginny haciendo un interesante revés en la charla. La ex jugadora de Quidditch no iba a vivir todo ese año escolar bajo el sometimiento de las circunstancias. Había que poner remedio. "Una más personal."

Harry la miró desconcertado y ruborizado. "¿Aquí? ¿Ahora?" Dijo torpemente mirando el corredor por el que caminaban lleno de estudiantes. Le hubiera gustado encontrarse en uno de los solitarios pasillos del castillo.

"¿Por qué no?"

"No lo sé, hay mucha gente."

"Ayer estábamos solos y has evadido todas mis indirectas." Soltó Ginny sin rodeos, haciendo uso de la famosa claridad de las mujeres Weasley.

Harry escuchó esto y su mente divagó rápidamente en toda la conversación del día anterior. No sabía concretamente de qué hablaba, quizás del momento en que tomó su mano y le hacía pequeñas caricias con los dedos, o cuando dijo que la noche era una de las mejores y suavemente quitó con su dedo una pestaña que había caído del ojo de Harry. "Eh, yo…"

"Olvídalo, Harry." Dijo Ginny caminando más a prisa mientras Harry se frotaba la nuca con los dedos, y soltaba un suspiro agobiado.