CAPITULO 15
TIEMPO DE VUELO
"Parece que Ron se ha determinado a meter en problemas a Hermione con su novio." Dijo Harry tratando de sonar casual y relajado.
"Francamente me parece que Hermione busca razones para salir de esa relación."
Mientras que ella hablaba, Harry la miraba atentamente, sin perder detalle de ninguno de sus movimientos faciales, por lo que Ginny giró la cabeza inesperadamente y lo miro directo a los ojos, el instintivamente rompió el breve contacto visual.
"¿Tú crees? A mí me parece que su relación con el señor pantuflas va bastante estable y formal. ¾ Dijo Harry sonriendo levemente.
Ginny quedó pensativa. Era verdad, por más impacientada que pareciera Hermione algunas veces con William, se había permitido tener una relación profunda y significativa con alguien, a diferencia de ella, que aun cuando había intentado salir con otros magos, las situaciones distaban mucho de llegar a algo formal porque sencillamente ella sabía muy bien que su corazón ya era de alguien más y no le encontraba sentido.
"Parece que ya van muy alto" dijo Harry, intentando romper el silencio, cuando vio de reojo a Ginny mirándose sus congeladas manos.
Mientras tanto Ron y Hermione cruzaban el cielo muy juntos. El clima estaba helado ahí arriba y sin embargo la cercanía y la inevitable tensión, les mantenía la temperatura elevada. Por debajo de ellos se veían las copas de los árboles del bosque prohibido y a lo lejos el lago negro. "Si tenemos suerte quizás nos toca ver al gran calamar" dijo Ron mirando atentamente el espejo de agua, fascinado por notar como la esencia de Hermione se desprendía sutilmente y entraba por su nariz.
"Esto es simplemente grandioso" dijo Hermione asomando un poco la mirada hacia abajo, al hacer esto el vértigo que sintió fue inevitable, se encontraban a unos setenta metros de altura. Ron sintió la tensión de su cuerpo y se acercó un poco más a ella colocando también su cara junto a la oreja de la chica. Hermione se sonrojó un poco, le desconcertaba darse cuenta de todo lo que le provocaba sentir a Ron tan cerca, aún después de tanto tiempo y distancia, nunca se había sentido tan segura junto a alguien como se sentía con él, su olor le era tan familiar, le recordaba cálidas tardes en la madriguera y paseos en Hogsmeade. Súbitamente la alegría de tenerlo otra vez en su vida la invadió por completo. "Creo que nunca había disfrutado tanto volar, Ron."
Ron sonrío maravillado por el comentario. "Si te gusta esto espera, voy a mostrarte algo." Dirigió la escoba hacia la derecha y descendió un poco, recibiendo un gritillo desprevenido de Hermione. Ron río "Cierra los ojos, planeo sorprenderte." Hermione lo miró de reojo y le sonrió, después obediente cerró los ojos. Ron la miraba cada que podía, así, con los ojos cerrados y con la brisa golpeando su cabello. Al cabo de unos segundos Ron le habló dulcemente. "Muy bien, puedes abrirlos."
Hermione abrió los ojos lentamente, y al instante quedo maravillada por el paisaje. Se encontraban suspendidos unos cuantos centímetros sobre el lago negro, que desprendía un delgado vapor a consecuencia del frío ambiente. En un lado se podían ver los altísimos y delgados árboles del bosque prohibido que delimitaban con el lago, y sus copas blanqueadas por la nieve que había caído horas antes. Del otro lado, a lo lejos, se veía el castillo de Hogwarts que empezaba a iluminarse mientras entraba lentamente el anochecer. El sonido de algunos animales nocturnos también comenzaba a salir desde dentro del bosque prohibido. Hermione rió nerviosa al escuchar a un lobo.
"Es... impresionante." Fue la mejor palabra que Hermione pudo encontrar para describir cuanto le había gustado la sorpresa. Ante esto el no pudo esconder el gusto en su gesto, sus ojos brillaban más de lo normal. "Tengo que confesarte, Ron, que esta vez me dejaste sin palabras."
Ron la miro directamente a los ojos, mientras la escoba se mecía ligeramente suspendida en el aire, Hermione sentía como si sus músculos dejaban de responder y entraban en estado de trance, si hubiera estado parada, estaba segura de que sus piernas no serían capaz de seguirla sosteniendo. Su corazón se agitaba como si hubiera acabado de correr una carrera de cuatrocientos metros.
Ron acercó su nariz a la mejilla de la chica, respiraba profundamente. Hermione giró un poco su rostro. Quería besarlo, su mente se debatía entre hacerlo o no. "Tu nariz está fría…" murmuró con una voz apenas audible. Ron sonrió y besó su mejilla tan suavemente que se sintió como una pequeña caricia. Repitió esta acción colocando otro beso un poco más cerca de su boca. Una oleada de cordura azotó en Hermione quien sin quererlo realmente dijo: "Ron, no quiero hacer mal las cosas… esta no es la forma…"
Ron sintió como si una Bludger le hubiera dado en la cabeza, tomó un poco de distancia y miró a las luces del castillo.
"Volvamos. Harry y Ginny deben estar esperándonos." Murmuró y arrancó con simpleza la escoba a su retorno.
Ron se sentía confundido, en un momento parecía que algo podía recuperarse y en otro miraba las pantuflas de él en la recámara de ella, después sucedía otro instante en el que podía mirar que aún existía algo en los ojos de Hermione, para ser terminado como un relámpago, usando de escudo su relación con el elegante mago. No era tonto, podía notar el efecto que tenía en ella. En un principio ni siquiera pensó que subiría con él a la escoba más sin embargo, instantes atrás estaba seguro de que Hermione pensaba besarlo otra vez. Imaginaba que si él se sentía tan confundido, ella debía estarlo diez veces más.
En el campo de Quidditch se encontraban Harry y Ginny algo desesperados, por alguna razón estaban los dos en un ambiente muy tenso, que giraba entre frases intrascendentes y miradas insistentes atrapadas por el otro.
"Maldición, en dónde están esos dos" Dijo Ginny finalmente al ver que nada pasaba, estaba sintiéndose atormentada por aquel tiempo a solas con él.
Harry miró nuevamente a Ginny, por un momento se sintió tan ansioso que no le importo ser descubierto por ella y la siguió mirando a los ojos. Ginny le sostuvo la mirada, parecía como si se estuvieran retando, para ver quien aguantaba más. Era una mirada tan intensa que fácilmente podían intentar leer la mente del otro.
"¿Qué pasa, Harry?"
"Nada" dijo Harry sacudiendo la cabeza, "No es nada, olvídalo."
"No, más vale que sea algo." Dijo Ginny sonando cansada, ya no sabía que pensar. "Sabes, ya estoy cansada de no saber qué piensas, Harry. Honestamente ya no sé qué te pasa por la cabeza."
"Ginny, no ha cambiado nada, pensé que lo entendías." Dijo Harry, un poco confundido por la expresión en los ojos de Ginny.
"¿Qué se supone que debo entender? ya han pasado cinco años, Harry, Voldemort está muerto" declaró Ginny seriamente poniéndose de pie y dando unos pasos.
"¿No ves lo que está pasando? Por si no te has dado cuenta estamos metidos en otra misión con magia oscura involucrada, no quiero ponerte en centro de riesgo tan solo por mi egoísmo. ¾ Dijo Harry que empezaba a alterarse caminando hacia ella.
"Ya no puedo estar así, en verdad ya no puedo. Es aún más difícil teniéndote cerca, no entiendo cómo puede ser tan fácil para ti." Digo Ginny negando con la cabeza.
"No dije que fuera fácil. ¿Crees que fue fácil para mí saberte con Oliver?"
"Como sea, creo que ya no puedo, Harry" Dijo Ginny mirando para arriba como si quisiera evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas. "Hay días que simplemente me siento tan tonta, tan ilusa. Eres un Auror, nunca vas a dejar de sentirte amenazado, cuánto tiempo más supones que viva en esta fantasía."
"Gin, no llores." Dijo Harry tomándola de los brazos. "Desde que llegué me he estado volviendo loco pensando en nosotros, no paro de hacerlo, no dejo de pensar qué cosa es mejor."
"A eso me refiero, Harry." Dijo Ginny poniendo su mano en el rostro del chico. "Si debes de pensarlo tanto, sabes, no tiene sentido."
Harry cerró los ojos frustrado, hubiera querido simplemente decirle en ese momento que todo sería justo como ella tenía en mente, que se daba cuenta que ese era el mejor momento para estar juntos de la forma que ella necesitaba, sin embargo montones de imágenes se precipitaban en su mente y lo hacían tragarse todos sus deseos.
"Me equivoqué, Hermione, creo que no nos esperaban tan pronto." La voz de Ron interrumpió, aterrizando lentamente con Hermione en la escoba. Ron acomodó la escoba en uno de los estantes sin decir otra palabra. Hermione lo miraba callada, con todos los pensamientos recorriendo su mente, ni siquiera pudo percibir el silencio inalterable que había también entre sus otros dos amigos. Ninguno tenía ánimos de hablar, a nadie le importaba realmente saber en ese momento qué le sucedía al otro. Caminaron en silencio todo el camino de regreso al castillo.
En los siguientes días, no tuvieron mucho tiempo de hablar unos con otros, era temporada de exámenes parciales, exámenes que se tenían que hacer antes de las vacaciones de Navidad que empezarían ya la siguiente semana.
Era muy difícil concentrarse en una misión de Aurores, cuando tenían que prestar atención también a su trabajo como profesores. Esas eran las desventajas de las misiones de encubierto. Sin embargo estos contratiempos le venían muy bien a Harry, pues le daban la excusa perfecta para no toparse con Ginny y resolver un asunto que a su juicio aún no era tiempo de definir. Ron por su parte procuraba hacerse presente con Hermione algunas veces en el Gran Comedor, pero intentaba mantenerse en conversaciones casuales, había llegado a la conclusión de que si algo no haría, sería alejarse de ella. Jugaría con sus términos, porque no estaba dispuesto a perderla en todas las formas.
El viernes llegó y los estudiantes se encontraban muy ocupados, preparando sus equipajes, para ir de regreso a sus hogares por dos semanas. Ya solo tenían una clase por dar y el día terminaría.
Harry y Ron caminaban por un pasillo que llevaba al vestíbulo del castillo.
"No es normal que no hayan enviado la información, Ron" expuso Harry desconcertado. "Estoy pensando incluso darme una vuelta a Londres y cuestionar personalmente a Shacklebolt."
Kingsley Shacklebolt, integrante de La Orden del Fénix, que había luchado en la gran Batalla de Hogwarts, había sido nombrado Ministro de magia después de la guerra. Había tenido la difícil tarea de restaurar el Ministerio después del enorme número de infiltraciones que sobrevinieron cuando éste fue tomado por los seguidores de Voldemort. Sin embargo tan sólo un año después, Shacklebolt había decidido retirarse del puesto y encargarse de la Central Nacional de Aurores, una organización que él mismo creó para que los Aurores pudieran tener más autonomía y mejor dirección, aun cuando ésta funcionaba como dependencia del Ministerio.
"Lo sé. Hermione también se está volviendo loca por eso." Dijo el pelirrojo, quien ya mejor se tomaba el asunto con calma. "Pero es verdad, el clima no ha sido el mejor…" Como si perdiera el hilo de lo que estaba diciendo Ron dejo su comentario. Había escuchado una muy conocida voz proveniente del vestíbulo a donde estaban casi llegando. Se detuvo en seco asomando solamente la cabeza para ver qué pasaba.
"Directora McGonagall, la estábamos buscando." Era William que entraba con largos pasos por una de las puertas laterales, caminaba con una gran sonrisa y sostenía con agrado la mano de Hermione. La profesora McGonagall se encontraba de pie junto a las escaleras y los miró aproximarse a ella de forma expectante mientras se acomodaba un poco el cabello. Mirar siempre la impecable presentación de William hacía que todos se sintieran de repente un poco desaliñados.
Ron estaba a poco de rechinar los dientes. Odiaba verlo contoneándose en Hogwarts y aún más, que lo hiciera de la mano de Hermione.
