CAPITULO 17

RESPUESTA NO DESEADA

Todo el Ministerio sabía que a William no le gustaban mucho los restaurantes del mundo mágico, sentía que ninguno tenía la elegancia muggle que buscaba, por lo que, siendo Eustace de sangre mestiza, concretaron sin ningún problema su cita en el Restaurante muggle 'Isolabella' que se encontraba ubicado en la calle Red Lion de Londres.

En Hogwarts los maestros decoraban el castillo con motivos navideños, el gran comedor estaba lleno de armonía, se podía ver a varios estudiantes, que por alguna u otra razón pasarían las fiestas en Hogwarts, despidiendo a sus amigos que irían a reunirse con sus familias y arrastraban sus grandes baúles.

Ginny y Willock eran las encargadas de decorar el gigantesco árbol navideño que medía cerca de diez metros de alto.

Ron entró al Gran comedor proveniente de la lechucería, había estado enviando algunas tarjetas a su madre y sus hermanos ya que por la misión en que se encontraban no podrían ir esta vez ni Harry, ni él a pasar ahí Navidad. Se hizo la nota mental de recordar a Harry que también lo hiciera, o la Sra. Weasley se sentiría profundamente ofendida si tan sólo lo olvidaba. Caminó hacia su hermana, levitando una esfera navideña que se encontraba junto a ella para unirse a las chicas en la decoración del árbol.

"Gin... Mandé una carta a mamá de que no podré ir a pasar la navidad con ellos. Qué hay de ti ¿Piensas ir?"

"No lo sé. Extraño a los niños, pero me sentiría culpable dejándote aquí sin tu hermana favorita." Dijo Ginny sonriéndole en forma juguetona.

"Si claro" Espetó Ron girando los ojos. Se acercó a la oreja de Ginny lo más que pudo y después agregó. "No lo acorrales, no te deja en un buen papel."

Ginny lo fulminó con la mirada y soltó en un firme murmuro "Basta, Ron, ya has metido demasiado la cuchara entre Harry y yo. No soy una niña y de sobra sé lo atemorizado que lo tienes cuando se trata de mí."

"¿Atemorizado? Tan sólo no quiero que esté tonteando contigo."

La larguirucha profesora Willock los miraba de reojo intentando mantenerse concentrada en la decoración sin escuchar el cuchicheo de los dos pelirrojos.

"Me quedo estas semanas." Soltó Ginny.

Definitivamente Ron no entendía en absoluto su relación con Harry, pensó la chica, aunque aún llamar a tal cosa una relación la hacía sentir totalmente frustrada, de cualquier forma no pensaba retroceder ahora que le había puesto a Harry las cartas sobre la mesa.

Del otro lado del Gran Comedor, la directora McGonagall los miraba sonriente y un poco nostálgica. Recordaba la forma en que su entrañable colega Albus Dumbledore disfrutaba la atmósfera que el castillo adquiría durante las fiestas.

Harry complaciente jugaba ajedrez mágico con uno de los estudiantes, que contento se jactaba de estar venciendo al famoso Auror, que sin concentración alguna, pasaba más tiempo dirigiendo su mirada a la decoración del árbol que al tablero que tenía en frente.

Ya entrada la noche William y Hermione entraron al restaurante 'Isolabella' buscando con la mirada a Eustace. El joven iba completamente radiante pues adoraba como algo sagrado sus cenas de negocios, y una sutil arrogancia lucía en su postura al tener a Hermione acompañándolo en esa ocasión. Sabía bien que su colega lo envidiaba un poco por estar con esa hermosa y muy inteligente mujer, por lo que motivado por este pensamiento tomo la mano de Hermione que estaba a su lado mirando atónita el lujosísimo restaurante y distraídamente entregaba al anfitrión su abrigo. William la observó detenidamente, desde que habían salido de la tienda de ropa, no podía dejar de hacerlo.

Llevaba un hermoso vestido negro que descendía en su cuerpo y se detenía un poco antes de llegar a sus rodillas, dejando ver sus pantorrillas, la espalda quedaba también un tanto descubierta con el mismo corte en 'V' que decoraba el escote al frente, su cabello estaba recogido con una improvisado atado, el cual le daba un toque muy casual, pero elegante y los zapatos que había logrado que William le comprara también en, lo que ella llamó 'un golpe de suerte de aniversario' no podían faltar, eran negros también y con un tacón muy pero muy alto, el cual, aún sin haber empezado siquiera la noche, ya tenían a los pies de Hermione en un tormento constante. El cuello alargado de Hermione lucía perfecto aun cuando no llevaba ningún adorno ante la improvisación del evento, más temprano esa tarde, William había bromeado diciendo que él se encargaría de adornarlo con besos durante la noche a lo que ella tan solo se sonrojó intensamente.

Finalmente la mirada de William se cruzó con la de su socio y cruzó al lado de Hermione el lugar para llegar a la mesa donde los esperaban, varios hombres que se encontraban ahí acompañados por alguien, miraron disimuladamente a Hermione, y algunas mujeres, definitivamente sintiendo un poco de competencia, la miraron también, comentando que el clima estaba muy frío como para llevar un vestido a la rodilla. Sin embargo Hermione, caminaba llena de glamour. Si algo le gustaba de William, era esa seguridad galante e impetuosa que le daba con su absolutamente perfecta apariencia. Algunas veces, cuando este tipo de salidas acontecían, Hermione no podía evitar también cierto aire de arrogancia que no permitía en ella misma ante ninguna otra circunstancia.

Saludaron a Eustace con todo el protocolo que una cena de negocios merecía, y de repente Hermione se sintió satisfecha de estar ahí, recordando sus hábitos de meses atrás, antes de volver a Hogwarts. La señora Magnolia de Berenk, esposa de Eustace estaba también ahí y saludó a Hermione con su forzada pero conocida sonrisa. Eustace le llevaba unos veinte años de diferencia por lo que la mujer se alegraba de que sus acompañantes fueran definidamente más jóvenes que su esposo.

El mesero recogió la orden y se marchó, permitiendo ahora que William y Eustace, comenzaran a hablar de asuntos de finanzas, combinados con algunos chistes que Hermione no entendía, o al menos, no tenían ninguna gracia, sin embargo el destello de los ojos de William podía hacer que repentinamente Hermione se sonrojara, el chico la sorprendía algunas veces con miradas ladinas y poco elegantes que volvía a ajustar rápidamente dentro de su refinada compostura. Se sintió incluso complacida con ella misma cuando se dio cuenta que en la última media hora no había pensado demasiado en Ron.

William hablaba lleno de emoción, como cada vez que hablaba de algo que tenía que ver con las finanzas. "Entonces el asistente del contador dijo: Creo que no está bien explicado el balance en esta parte y el jefe de contadores dijo: Esa no es la hoja de balance ¡Es la bufanda de mi esposa!" Ambos colegas estallaron en carcajadas, como si lo que hubieran estado contando, fuera la cosa más graciosa del mundo.

Cuando los platos que ordenaron llegaron, Hermione se dio cuenta del hambre que tenía y atacó el platillo intentando no perder la gracia. Los colegas continuaban enfrascados en sus conversaciones por lo que Hermione decidió generar su propia conversación con Magnolia. "¿Piensan hacer algo especial para las festividades?"

"Lo mismo de siempre, querida. Cada año Eustace y yo nos vamos con sus primos…" Respondió desganada girando los ojos "…y ese particular día, precisamente, decide perder toda compostura y beber cuanta botella de whiskey de fuego se le ponga en frente."

"Oh" musitó Hermione notando que había tocado un tema delicado.

Magnolia se dio cuenta que la había hecho sentir incómoda por lo que decidió sacar otro tema de charla "¿Has escuchado sobre el cuerpo que encontraron en el bosque de Sherwood?"

Hermione negó con la cabeza, horrorizada por el repentino tema elegido por su interlocutora.

"Ni siquiera han podido definir si ha sido un simple asesinato muggle o uno que involucre magia. Francamente, a veces no entiendo a qué dedica el tiempo el ex Ministro Shacklebolt."

"Bueno, supongo que hay cientos de misiones a las que deben dedicarles atención y muy pocos Aurores" respondió Hermione, sintiéndose casi personalmente agredida por el comentario. Respetaba mucho a Shacklebolt y de sobra quedaba el gran cariño que sentía por él como para simplemente entrar en críticas de sus funciones.

"Exacto, todos lo sabemos y sin embargo, así como así, decide darles un año sabático al gran dúo de Aurores" Respondió la Sra. De Berenk con ademán exagerado. "No sé tú, pero al menos yo no me siento tan segura en Londres cuando sé que ninguno de ellos está muy cerca."

Hermione sonrió pensando en el cariño que sus dos amigos habían ganado ya dentro de la comunidad mágica. Miró inmediatamente después a William, intentando que sus pensamientos no se fueran otra vez con aquel pelirrojo. Bastaba tan sólo la más mínima mención de él para tambalearse.

Después de media hora habían terminado ya con sus platillos y los dos colegas seguían conversando sobre exactamente lo mismo: Problemas en el departamento de finanzas. Hermione comenzaba a sentirse desesperada, entendía que se encontraba justamente en una cena de negocios, sin embargo William parecía haberla dejado totalmente de lado. El gesto que Magnolia portaba no era exactamente de felicidad. Miraba a su esposo con rostro de exasperación y al notar que Hermione la miraba le dijo entre dientes: "Evítate problemas ahora que todavía puedes." Hermione le dedicó una sutil sonrisa. "Y lo digo porque sé de cierto plan que William está divulgando entre sus amigos... tu sabes... involucra un anillo..."

La sonrisa de Hermione desapareció de su rostro, sintiendo en el estómago como si le hubieran dado la peor de las noticias. Ahí mismo, en ese punto de realidad con una perspectiva a largo plazo, su fachada de feliz novia de William Griney se vino abajo. En ese punto ni siquiera el autoengaño cabía.

"Pero porqué pones esta cara, querida, estaba bromeando con lo de evitarte problemas, no es tan malo." Dijo Magnolia sorprendida, hablando con un tono un poco sarcástico que Hermione respondió con una forzada sonrisa que ya empezaba a parecerse a la de Magnolia.

La Sra. De Berenk dio un largo suspiro y le dijo a Hermione "Si por ellos fuera, estarían aquí toda la noche" Por lo que cansada dejó atrás toda educación, se puso de pie y miró a Eustace firmemente "Eustace... Estoy extremadamente cansada ¿Ya terminaste?"

Eustace la miró indiferente y dijo "Oh qué diablos, la mujer ya habló. Supongo que la noche se ha terminado." Este comentario, hizo que Hermione lo mirara con desdén. Eustace se puso de pie, saco dinero de sus bolsillos y lo dejo confundido en la mesa "Supongo que con eso es suficiente. Cada día olvido más el valor de estas gansadas. Irónico para un encargado de Finanzas ¿no?"

El único que rió ante el comentario fue William que se despidió del mago y pidió la cuenta discretamente. Bebió lo que quedaba en su copa de vino, que para ese momento era como la quinta.

"Asumo que nos aparecemos en Hogsmeade y después de ahí tomamos una carreta al castillo." Expresó con vehemencia.

"¡William!" Dijo Hermione entre dientes cuando varios muggles los miraron extrañados al escuchar la palabra 'aparecer' y 'Hogsmeade'. "¿Tienes que hablar tan fuerte?... ¿Qué te sucede?"

"Lo siento" murmuró con la expresión descompuesta.

Hermione lo miró dando un resoplido culpable. "Puede sucedernos a todos."

"Hermione, ahora que estamos solos..."

El corazón de Hermione latió desbocado cuando William pronunció aquellas palabras y la tomó de la mano.

"Quería agradecerte por tu compañía y por todos estos momentos que compartes conmigo. Yo sé que eres una mujer independiente que cuida mucho su espacio y créeme que valoro esto como si fuera una montaña de galeones."

"Eres un encanto, William." Dijo Hermione intentando dominar la situación. Acarició un poco la mejilla de su novio antes de decir: "Creo que es mejor que ganemos un poco de tiempo y nos vayamos ya, no quisiera llegar muy tarde y alterar el ritmo del colegio."

El camino de regreso al castillo, había sido silencioso. Hermione llevaba la cabeza aturdida en pensamientos confusos. Justo en ese momento no sabía qué dirección debía tomar su vida. Por su parte William cabeceaba en la carreta soñoliento con el ajetreo del día y el efecto de las copas de vino.

"Quizás no debías traerme hasta aquí." Dijo Hermione acomodándole el cuello del saco cuando llegaron a la escalera del vestíbulo principal. "Luces cansado."

"¿De qué hablas? ¿No me dejarás quedarme esta noche?" Inquirió más adormilado que provocativo.

"William, ya te lo dije, las reglas cambiaron un poco por cuestiones de seguridad."

"Estás bromeando ¿no?" Soltó William con tono irritado. "¿No puedes hacer una excepción ni siquiera esta noche?"

"Pues no, lo lamento. Las reglas son las reglas" Dijo Hermione cuidadosa.

"¿Estás segura que son las reglas las que cambiaron y no tú?"

Los ojos de William brillaron con la evidente manifestación de una gran frustración. Hermione sintió un golpeteo de culpa en la consciencia, si bien todo el mundo mágico conocía los rumores que circulaban alrededor de ella y Ron, seguramente también su novio estaba consciente de ellos. Subió un par de escalones para estar a su altura y lo tomó del cuello, éste la miró con sus intensos ojos verdes.

"Estoy segura, William." Lo besó suavemente sin entender completamente las razones en su mente que la hacían querer dar a su novio un poco de seguridad cuando quizás no debía hacerlo. Suponía tristemente que se trataba más de un impulso de gratitud que de uno de auténtico enamoramiento y esto la hizo sentir contrariada, pues en definitiva esa no era la mejor razón para ningún beso ni mucho menos para un aniversario. "Fue un día estupendo, gracias."

"Al diablo las reglas" Murmuró el chico de forma casi inaudible, suficiente apenas para que su novia pudiera escucharlo "Quizás puedo encontrar la forma para escabullirme en un rato, ya sabes, cuando las paredes duerman."

"William." Dijo Hermione con expresión angustiada.

William asintió dando un suspiro derrotado. "Buenas noches, cielo mío."

Hermione tomó camino escaleras arriba girando un poco la cabeza para ver que William tomaba también camino a la puerta escoltado por el viejo Filch que apareció como invocado desde uno de los corredores.