CAPITULO 19
KUMBALA
Ron y Hermione continuaban el vaivén de su solitario baile. Se había convertido en un tranquilo abrazo que no dejaba espacio ni para un alfiler entre ellos. Hermione tenía la cabeza recostada sobre el hombro desnudo de Ron y él con simpleza había apoyado un poco su mejilla sobre el cabello de la chica mientras se mecían casi de forma imperceptible. La música dejó de sonar casi tan sutilmente que no sintieron necesario romper el abrazo de inmediato.
Estar así, en ese momento, se sentía como la cosa más natural del mundo. Ninguno de los dos sentía ya que tenía que ocultar sus ganas de permanecer así más tiempo. No existía absolutamente otro lugar en el que quisieran estar en ese momento.
El corazón de Hermione sintió un pinchazo de repente.
"Creo que William va a proponerme matrimonio." Declaró Hermione sin moverse de los brazos de Ron.
"Creo que William está por llevarse una enorme decepción."
Hermione tomó un poco de distancia y miró al pelirrojo. "Hace un par de años fui con mis padres a acampar al bosque. Por fin pude hacer que una piedra saltara en el lago. Pensé en ti todo ese día." Dijo la chica sonriendo. "Es tarde. Vamos a la cama ¿sí?"
"¿A la cama?" Ron balbuceó
Hermione giró los ojos recogiendo los zapatos del suelo con una risilla "A nuestras respectivas camas." Se estiró y colocó un corto beso en la mejilla de Ron.
El reciente baile había aclarado sus sentimientos de forma casi resolutiva, sin embargo no pensaba terminar aquel día de aniversario faltando a la lealtad que se enorgullecía de poseer y traicionando al hombre con el que había estado todo el último año.
William por su parte, que había estado mirando parte de la escena desde la puerta entreabierta, sin ser advertido, se marchó de ahí apretando la mandíbula lleno de indignación.
En la habitación de Ginny, ésta rompió uno de los tantos besos "No tan rápido, Harry. ¿Qué significa esto?"
"¿Qué cosa?" Balbuceó Harry aún más despeinado de lo que se encontraba cuando llegó ahí.
"¡Esto!" Exclamó Ginny señalándose a ella misma y después a Harry "Al fin decidiste algo o es otro de tus impulsos de amor descontrolado y no resuelto."
Harry sonrió ante la claridad de la chica, o más tenía que ver el hecho de que esta vez sabía que la respuesta a su pregunta le gustaría.
"Está resuelto, Ginny. Quiero estar contigo."
"¿Estar conmigo en mi alcoba? Porque creo que ya te dejé claro que no pienso ser una de esas chicas con las que seguramente tonteas en Grimmauld Place."
Harry sacudió la cabeza. Absolutamente no quería entrar en esa conversación. "Quiero que seas mi novia, Ginny. Sin miedos, y estar contigo en todas las partes a donde quieras que te acompañe."
Ginny sonrió "Eso era todo lo que necesitaba escuchar." Enseguida volvió a besarlo llena de felicidad y certeza.
"Sin embargo, preferiría que no lo dijéramos aún… por Ron" Dijo Harry de forma cuidadosa al cabo de unos minutos.
Ginny le echó una mirada asesina como respuesta.
"Antes de que digas algo, piénsalo." Dijo Harry tomando asiento en el sofá con Ginny de la mano para que lo siguiera "Está totalmente frustrado por ese asunto del novio de Hermione, estará desquitándose con nosotros y lo tendremos supervisándonos todo el tiempo con su discurso del hermano mayor."
"De acuerdo, Potter. Creo que tienes un argumento válido" Espetó Ginny con la mirada suspicaz antes de besarlo nuevamente. Después de todo conocía lo obstinado y nefasto que podía ser su hermano cuando se lo proponía. Y al menos durante los primeros días de su recobrado noviazgo pensó que sería una buena idea no tener a Ron interponiéndose entre ellos en cada oportunidad.
Era una linda mañana la que vivían los pocos que quedaron en el castillo. Ron y Harry conversaban tranquilamente en la larga mesa de estudiantes de Gryffindor. Ron terminaba de relatarle su encuentro con Hermione la noche anterior y su amigo lo miraba boquiabierto, aliviado de que quizás no debería esconder su relación con Ginny mucho tiempo, pues conocía bastante bien al pelirrojo, estando ocupado con sus propios asuntos no metería las narices en nada que anduviera haciendo Harry. Sin embargo Ron cerró el momento con una terrible declaración.
"Hermione cree que ese grindylow peludo va a proponerle matrimonio."
"¿De qué estás hablando?" Dijo Harry contorsionando la expresión como si esa frase no tuviera sentido con el resto de la historia.
"Ni lo digas, así me sentí yo."
"No pensará decirle que si de todas formas." Dijo Harry.
"¿Puedes entender a Hermione? En un momento está volando conmigo en escoba y en el siguiente celebra su aniversario, bien podría ser que después del momento de anoche igual decida casarse. Está loca." Dijo Ron deseando con todas sus fuerzas que lo que decía no fuera cierto.
"Entonces haz algo! ¡Habla con ella!"
"He estado haciendo más cosas que tan sólo hablando. No creo que esté en mis manos."
"Cállate y escúchame" Dijo Harry irritado, al ver el abatimiento de Ron. "Me niego a dejar este castillo con un amigo que está traumado con el amor. No pienso volver a todo tu teatro de lamentos de: ¿Crees que nos escribirá pronto, Harry? ¿Crees que ella nos extrañe, Harry?" Agregó imitando de forma burlesca la voz de Ron.
"Si, ya entendí" Dijo Ron arqueando el ceño al escuchar la imitación que Harry hacía de él.
Harry continuó ignorándolo "Nunca debí irme, Harry Y qué si nunca volvemos a verla, Harry... Qué tal que piense que ya no la quiero, Harry."
"Ella sabe lo que siento. Además, mejor que te ocupas de tus propios asuntos." Dijo el pelirrojo cerrando el tema cuando vio que Ginny y Hermione aparecían en el Gran Comedor.
Ginny miró a Harry antes de sentarse y le sonrió tiernamente, lucía radiante y más relajada que de costumbre.
"¿Y a ti qué te pasa?" Dijo Ron mirando con extrañeza a su hermana. "Luces como cuando mamá y papá iban a visitar a Charlie y no debíamos limpiar nuestras alcobas"
"Las vacaciones, Ronnie. Son una maravilla." Dijo Ginny sin dar lugar a dudas mientras Harry clavaba la cara en el café.
"¿Por qué no se sientan en la mesa de los profesores?" Preguntó Hermione algo confundida, después de haberle dirigido a Ron una tímida sonrisa y sentido que sus mejillas se coloreaban sutilmente.
"Asuntos de pertenencia. No nos acostumbramos a ver este lugar desde el otro lado" Dijo Harry dando unos golpecillos a la larga y querida mesa de Gryffindor en donde se encontraban sentados.
Un repentino aleteo irrumpió en el gran comedor, volando por encima de las mesas semivacías, hasta llegar a la mesa de los profesores en donde McGonagall comía su desayuno tranquilamente. Ésta, extrañada, tomo la carta de la pata de la lechuza, la abrió y comenzó a leerá, mientras en su rostro se podía ir notando la mirada cada vez más aprensiva.
"Vamos a ver." Dijo Harry en tono preocupado.
