CAPITULO 21

AMARGA NAVIDAD

Harry dio un suspiro de alivio agradecido con Hermione. Se la debía, miró el paso soñador de Ron. Lucía como aquel día, años atrás, en que había comido los chocolates con poción de amor que Romilda Vane había le había enviado.

Ron dio una palmada en el hombro de Harry, sin decir una palabra más, lo más que podía lograr en ese momento, era a no hacer más comentarios. Se adelantó hacia donde estaban las chicas y Harry, entendiendo la postura de su amigo, lo siguió también sin decir nada más. Ginny había servido el té para todos cuando a lo lejos escucharon un grito desgarrador.

Los cuatro miraron hacia la ventana, que era de dónde parecía provenir el sonido y entre ruidos de tazas agolpándose en la mesilla, se dirigieron rápidamente a la puerta de la sala común, para salir, y buscar el motivo del fuerte lamento.

Salieron del castillo caminado por los amplios jardines que lo rodeaban, angustiantes sollozos habían seguido a aquel grito, por lo que siguiendo el sonido de éstos, el cuarteto de jóvenes llegó hasta la entrada de los invernaderos.

Abrieron la puerta sigilosamente y miraron boquiabiertos el desastre que se esparcía por todo el lugar. Todo estaba destruido, cristales rotos y montones de plantas hechas añicos.

"Qué rayos..." murmuró Ron.

La profesora Willock se encontraba al fondo del invernadero, de rodillas en el suelo y con las manos entre el los pequeños trozos de tronco y hojarascas, llorando desconsoladamente.

Ginny se apuró a su encuentro "¡Joanne!" Dijo la pelirroja, tomándola de las manos para que se levantara en pie y abrazándola después "¿Que ha sucedido? ¿Estás bien?"

Willock sollozaba y dando grandes bocanadas de aire, buscó recobrar el aliento para poder hablar. "Yo estoy bien. Llegué aquí jus-to des-pués de que se fue..!" La profesora de Herbología soltó otro sollozo, mientras grandes lagrimas recorrían su rostro "¡Cómo han podido! ¡Quién ha sido capaz!" y mirando nuevamente el desastre a su alrededor exclamó "¡Mis pobres bebés!"

Harry miró a las Ginny y a Hermione, que intentaban consolarla "Quédense con ella..." y después añadió dirigiéndose a Ron dijo "…Vamos a revisar los daños."

Ron y Harry caminaron a lo largo del invernadero mirando el desastre más de cerca.

"Le fallé, yo le fa-llé. ¡Va a estar tan decepcionada!" Murmuró Willock mientras negaba aturdida con la cabeza.

Ginny y Hermione se miraron una a la otra confundidas. Ginny dijo "Cálmate Joanne. ¿De quién estás hablando?"

"Mi directora, le he fallado a mi directora…" Dijo Willock dejando escapar nuevamente un fuerte sollozo. "¡Mis bebes!"

Hermione levantó la mirada, cuando todo aquello comenzó a cobrar sentido, al mismo instante que Ron y Harry se topaban con el fatídico encuentro de lo que parecía ser el motivo de toda aquella destrucción. Ron giró y se topó con la mirada de Hermione que murmuró "Las mandrágoras…"

"No queda nada." Dijo Harry con la mirada perdida y la mandíbula apretada.

"Alguien en verdad no quiere que esos dos chicos despierten." Dijo Ron pasmado.

"¿Quién llora?" Decía un preocupado estudiante de Revenclaw, caminando presuroso por uno de los corredores del castillo.

"Es la profesora Granger..." Contestó otro.

"¡Es la profesora Willock zoquetes!" Dijo Peeves, uno de los fantasmas del castillo, mientras sobrevolaba la cabeza de los chicos.

"¡Cállate Peeves!" Dijo Regina Drago caminando a toda velocidad por el corredor "Ustedes dos, váyanse en este momento a su sala común" Añadió al pasar junto a los desconcertados estudiantes que obedecieron de inmediato, mientras ella continuó su paso apresurado con dirección a los jardines del castillo.

Minutos después todos los profesores, encabezados por McGonagall, entraron al invernadero para encontrándose con el terrible desastre.

Willock miró el gesto consternado de la Directora McGonagall y levantándose para acercarse a ella, murmuró de forma apenas audible "Señora Directora, lo sien-to tan-to. Le he fallado."

McGonagall miró a Harry y a Ron buscando por una explicación. Harry tomó un puñado de restos de mandrágora y, dejándolas caer lentamente al suelo, dijo "Nosotros también…"

McGonagall cerró los ojos, lamentando profundamente lo que acababa de escuchar, tomo a la profesora Willock del hombro para brindarle un poco del consuelo que deseaba para ella misma "No es su culpa, Joanne..." y después mirando a los Aurores agregó "…Tampoco de ustedes, Potter, pero esto solo está empeorando cada minuto." Caminó hacia la salida del invernadero y antes de cruzar por la puerta indicó "Convoco a una reunión inmediata en el Gran Comedor."

Ron escuchó aquellas palabras y molesto pateó el terregal con restos de mandrágora.

La Directora de Hogwarts explicó cansadamente los detalles de los últimos eventos, mientras todos los profesores y Filch escuchaban asustados. Era fácil adivinar que dentro de sus mentes aún resonaba la destrucción que había azotado al castillo en la última Gran Batalla. El Gran Comedor se envolvió en un apabullante silencio.

Los cuatro amigos miraban la escena desde la puerta del gran salón. Ginny sostenía la mano de Harry, mirando a la distancia al resto de sus colegas. Harry estaba inmóvil y Ron fulminaba con la mirada a la pequeña concurrencia, tirando resoplidos incrédulos de vez en vez.

"Ron, basta ya." Dijo Harry mirándolo con firmeza.

"¿Basta?" Espetó Ron en un murmuro golpeado "Harry, está diciéndolo todo, ¿cómo vamos a poder controlar esto? Ya de por sí es un maldito desastre. Somos unos idiotas, magníficos Aurores resultamos ser…"

"Ron…" Murmuró Hermione con los ojos cristalinos.

"Tenías razón, Hermione, como siempre. Desperdiciamos mucho tiempo."

Hermione tomó la mano de Ron y dijo con determinación "Pues entonces vamos a recuperarlo. No podemos tan sólo echarnos a llorar como Willock."

Ron suspiró evidentemente confortado al sentir la mano de Hermione en la suya. Si no hubiera estado haciendo rabietas un momento antes, quizás incluso hubiera podido sonreír.

Junto a la mesa de los profesores, McGonagall finalizaba su discurso diciendo "Enviaré una carta a cada estudiante de Hogwarts, explicando la situación, bajo esta nueva amenaza, dejaré a juicio de los padres enviar a sus de regreso, al menos hasta que esta situación se concluya." McGonagall casi debió arrastrar las últimas palabras, como si le faltara el aire, su cara palideció y un delicado sudor apareció en su frente, unos segundos después, ante el asombro de todos, la Directora se desvaneció

Llevaron a Minerva McGonagall a la enfermería de Madame Pomfrey y una vez ahí, se dieron cuenta de que aquello no había sido un desmayo solamente. La antes fuerte directora del Colegio de Magia y Hechicería se encontraba en lo que parecía ser un profundo trance del que parecía no despertaría.

Harry se sentía terriblemente inquieto y culpable, había notado el cansancio que azotaba a la vieja amiga de Albus Dumbledore y sin embargo con el extraño ritmo en que las cosas acontecían, los dos Aurores habían estado ocupados en otros asuntos personales, se sentía avergonzado con Ginny y Hermione, ni que decir de Shaklebolt. Esperaba que el Jefe de los Aurores no decidiera pasarse por Hogwarts ahora que le habían enviado el avance de los últimos informes.

"Me siento terrible…" Murmuró Harry junto a la cama en donde permanecía inmóvil McGonagall. El joven Auror apretó los labios, frustrado, sin saber a ciencia cierta si la profesora podía escucharlo en algún rincón de su consciencia. "Algunas veces todavía me pregunto si todo lo que sucedió hace años, fue tan sólo por golpes de suerte. No creo ser particularmente brillante ni talentoso, y creo que este es el peor momento para decirlo. Pero quiero que sepa que no decepcionaré su confianza; no dejaré que alguien más salga lastimado en este castillo, ya reforzamos la seguridad, Ron y yo hacemos rondas todo el tiempo, y Hermione ha estado en la biblioteca cada noche desde que usted está aquí. Jura que no va a salir de ahí hasta que encuentre que es lo que le sucede. Es magia oscura, estamos casi seguros de eso..." Harry frunció el entrecejo. No podía entender cómo es que las cosas habían llegado a ese punto, de qué manera alguien podía estar hechizando a McGonagall. Temía saber la respuesta a esa pregunta, quien sea que lo estaba haciendo, estaba dentro del castillo.

Ron tocó el hombro de Harry para hacerle notar su llegada "He terminado mi ronda, pensé que estarías con Ginny."

"No he pasado mucho tiempo con ella últimamente." Contestó Harry.

Ron miró a Harry con seriedad, reservándose los comentarios que pasaban por su mente.

"No he cambiado de opinión, Ron." Dijo Harry adivinando de qué se trataba. "No voy a lastimar a Ginny, puedes bajarte de mis espaldas ahora."

Ron soltó un suspiro de alivio ignorando el tono hostil de Harry.

"¡Que se creen que están haciendo!" Irrumpió Madame Pomfrey caminando de prisa con las manos en la cintura.

En un vivaz reflejo, al filo de los días que estaban pasando Ron apuntó su varita en un exacerbado estado de alerta.

Antes de que cualquier palabra pudiera ser pronunciada, la vieja enfermera desarmó al joven Auror. Ron intentó recuperar su varita ágilmente más un tropiezo lo hizo terminar en el suelo. Madame Pomfrey chascó la lengua y dijo con una sonrisa "Nunca apuntes a una enfermera. No es hora de visitas, fuera, están rompiendo la calma de mi enfermería"

Ron miró a su alrededor para encontrarse con los cuerpos aún petrificados de Brown y Romans y la profesora McGonagall, estaba a punto de respingar a la Señora Pomfrey por aquel desatinado e irónico comentario cuando un abatido Harry lo llevó obediente hacia afuera. Si no fuera por aquellas terribles circunstancias, resultaría casi cómico darse cuenta de que la enfermera de Hogwarts se sentía llena de vida cuando era requerida para atender asuntos más complejos que sólo hacer crecer huesos a los jugadores de Quidditch.

Hermione estaba en la biblioteca, inmersa en un mundo de libros, había apartado toda una sección del lugar en donde solo pudieran estar ellos investigando.

Ron entró cautelosamente con la barbilla llena de sangre, Hermione lo miró y sobresaltada se puso de pie. "¡Ron! ¿Qué te sucedió? ¿Ha habido otro ataque?" Dijo tomando su varita de inmediato.

"Por las brujas de Macbeth, calma, mujer." Dijo Ron tomando asiento. "Pomfrey nos cayó de sorpresa a mí y a Harry…"

"A Harry y a mí…"

Ron torció los ojos "A Harry y a mí, en fin, caí."

Hermione sonrió enternecida. Se sentía cansada y podía imaginar perfectamente que él se encontraba en el mismo estado. Desde aquel día del atentado al invernadero, todos en el castillo vivían en un constante estado de estrés. "Lamento haberte preguntado." Dijo con dulzura haciendo que Ron sonriera. "Te dejaré como nuevo"

"Mejor tu que Pomfrey..." Dijo resignado.

Hermione movió su varita hacia arriba, hacia la izquierda, hizo un circulo y dijo "¡Corpus reparus!"

Ron la miró abstraído, deseaba más que nunca poder tener el tiempo y la calma para quizás pasear con Hermione en Hogsmeade. "¿Ya encontraste algo?" Dijo al recordar que no era tiempo para pensar en eso.

"Nada..." Dijo Hermione decepcionada "…Pero sé que he leído antes sobre esos síntomas, tan sólo debo recordar en dónde."