CAPITULO 23

MEMORIA DEL JUICIO

Sumergieron el rostro en aquel líquido plateado y sintieron como si cayeran dentro de un agujero, mientras todo giraba velozmente a su alrededor.

Finalmente todo dejo de virar, y los tres pudieron ver claramente el enorme salón de juicios del Ministerio de Magia. Había enormes escritorios, en donde estaban sentados varios miembros del ministerio.

El entonces Ministro Kingsley Shaklebolt se puso de pie, haciendo que los tres amigos lo miraran atentos. El ahora jefe de los Aurores se aclaró la garganta y dijo "Lucas Drago y Thorfinn Rowle, han sido traídos ante este tribunal, acusados de ser Mortífagos, así como de asesinar a una familia de Muggles y cuatro magos, y en tanto, acusados también de utilizar las tres Maldiciones Imperdonables. Escucharemos el testimonio de los testigos antes de dar el veredicto final."

Hermione, Ron y Harry miraron a Rowle, a quién se habían enfrentado ya algunas veces, el loco mortífago había quemado la cabaña de Hagrid, y los cazó en la noche en que murió Sirius Black, o en aquel café de la calle Tottenham Court Road en el Londres Muggle, en donde Hermione le hizo un encantamiento modificador de memoria, que, sin embargo, no le había impedido unirse más tarde a la Gran Batalla en el castillo de Hogwarts. Lucas Drago, en cambio, era totalmente desconocido para ellos, uno de tantos y tantos Mortífagos que participaron a favor del mago más tenebroso de todos los tiempos.

El ministro continuó después de haber organizado los pergaminos del juicio "Llamo a Minerva McGonagall, Directora de Hogwarts ante este tribunal."

McGonagall caminó firmemente hasta el pódium, Rowle la miraba con el labio superior tembloroso de rabia. Uno de los Aurores le extendió a la vieja profesora un vaso que contenía veritaserum, ésta lo bebió sin temor, tomó asiento después en la enorme silla de madera y el ministro continuó "Podría decirnos ¿Qué fue lo que sucedió la noche del dos de mayo aunado a la mañana del día tres?

"Bueno, como todos saben, los Mortífagos y Tom Ryddle, mejor conocido como Lord Voldemort, irrumpieron en el castillo de Hogwarts, mismo que estudiantes y profesores intentamos salvaguardar. Eran cientos de ellos y el castillo quedó prácticamente destruido, muchas vidas se perdieron pero ninguna fue en vano. El señor Potter logró terminar con aquel monstruo y no me queda duda de que esta vez está muerto..." McGonagall continuó cuando el suave murmureo, en aquel tribunal, cesó. "Estos dos Mortífagos se fugaron antes de la lucha final, cuando descubrieron que Harry Potter no había muerto. Y una vez después de la derrota del Señor Tenebroso, cuando aún el castillo se encontraba sin protección, volvieron acompañados del también reconocido Mortífago Lucius Malfoy y de manera deliberada y desequilibrada torturaron a mi profesora de Adivinación. De inmediato los atrapamos y después de eso el Ministerio tomó en sus manos el asunto."

"Muchas gracias Minerva..." Dijo el Ministro dando un largo suspiro, miró después al pergamino para proseguir y se ajustó los anteojos de lectura "Llamo ante este tribunal a nuestro siguiente testigo, la señorita Regina Drago"

La figura de una Regina Drago, más joven, entró al tribunal claramente temerosa, caminó insegura hacia el pódium mientras Lucas la miraba penetrantemente y se comenzaba a mover como si quisiera escaparse de su amarre invisible. La joven chica tomó la poción y después se sentó en la misma silla que hacía unos minutos había ocupado McGonagall

"Señorita Drago…" Dijo el ministro "…ha aceptado usted testificar en contra de su padre, hemos escuchado ya el testimonio de la Directora de Hogwarts y ahora solicitamos escuchar el suyo. Háblenos de los hechos que conciernen al asesinato de la familia muggle, meses antes de los hechos que se acaban de mencionar"

Regina comenzó a hablar mirando al ministro, con aquella mirada penetrante muy similar a la de su padre "Mi padre y los Rowle, necesitaban un lugar para quedarse y ahí planear su siguiente ataque. Lord Voldemort había ordenado a todos su seguidores que se esparcieran por todo el Reino Unido y causaran pánico y terror, para que nadie dudara que esta vez había regresado para quedarse. Después mi padre dijo que había encontrado un lugar perfecto para que nos quedáramos, hasta que él Señor Tenebroso lo indicara. Era una casa muggle, perteneciente a una familia rica en Irlanda. Samantha Rowle, la esposa de Thorfinn Rowle me puso bajo la maldición Imperius, pues pensaba que estaba interfiriendo en sus planes. Llegamos a la casa muggle, mi padre toco a la puerta, un hombre salió a abrir y mi padre lo mató." Dijo firmemente con los labios un poco temblorosos.

"¡Cállate Regina!" Gritó Lucas Drago.. "¡Cállate ya, estúpida! 'tu sei molto stronzza', ¡traicionas a tu sangre!"

Regina miró al suelo para que no vieran su rostro. El ministro tomó su varita "¡Silencio! ¡Desmaius!" Gritó irritado. Rowle miraba con rencor a Regina, que continuó hablando.

"Logré deshacerme de la maldición a la que me tenían sometida, nunca quise ser parte de todo eso…" Dijo Regina, "… Cuando lo hice corrí lo más rápido que pude, y Thorfinn y Samantha fueron tras de mi para atraparme. Mi padre terminó con los otros muggles que vivían en la mansión. Thorfinn me lanzó la maldición Cruciatus pero al escabullirme le dio a su esposa, cuando le quitaba la maldición que por accidente le había lanzado yo pude paralizarlo. Lo hice antes de que pudiera ayudar a su esposa, ella gritaba mientras yo sin detenerme logré escapar."

"Por tu culpa perdió la cabeza, maldita perra! Exclamó Rowle furioso poniéndose de pie. "¡Por tu culpa dejó de servir al señor Tenebroso!" de inmediato una varita lanzó un hechizo a Rowle y éste cayó desmayado. El enorme tribunal se había convertido en un escándalo de murmureos.

Todo comenzó a girar nuevamente alrededor, pero antes de que el recuerdo aquel se desvaneciera, pudieron ver a Minerva McGonagall acercándose a Regina Drago y tomándola de la mano. "Ven conmigo, estarás más segura bajo mi cuidado…"

Segundos después, los tres se miraban unos a otros en la oficina de la directora.

Ron sacudió la cabeza y murmuró. "Creo que estoy más confundido ahora…"

Habían pasado un par de días desde su visita a la oficina de la directora. Ron estaba en la biblioteca, sentado frente a un escritorio lleno de pergaminos extendidos y algunos otros cerrados. Hermione entró sigilosamente.

"¿Qué haces?"

Ron sobresaltado se levantó de un brinco, poniendo su mano en el pecho para sentir su agitado corazón. "Por las barbas de Merlín, Hermione, no hagas eso..." Hermione sonrió y se sentó junto al asiento del chico, jalando su mano para él mismo volviera a sentarse. Ron añadió "Solicité más información sobre el juicio de Rowle y Drago, tan sólo la reviso para no pasar nada por alto."

"¿Y? ¿Alguna novedad?" Preguntó Hermione curiosa.

"Tan sólo la continuación de la historia…" Dijo Ron. Se puso de pie y se recargó en la mesa "Después del juicio, se llevaron arrestados a Drago y a Rowle pero hubo una especie de emboscada y escaparon antes de llevarlos a Azkaban. Samantha Rowle murió mucho antes de la Batalla de Hogwarts, tenía vestigios de tortura, lo cual es extraño en el cadáver de un Mortífago. Los otros dos huyeron y el Ministerio no ha escuchado de ellos desde entonces." Ron le extendió a Hermione el pergamino que contenía el reporte de la muerte de Samantha Rowle.

"Causa final de muerte; Maldición imperdonable Avada Kedavra" Leyó Hermione consternada. "Cómo es que no sabías nada de Lucas Drago, o de que Regina había testificado en contra de él. Pensé que Harry y tu seguían a la caza de antiguos Mortífagos." Preguntó Hermione confundida.

Ron dio un suspiro exasperado "No lo sé, tengo la sospecha de que McGonagall y el mismo Shaklebolt están detrás de eso. Ya lo viste, están protegiendo a Regina desde el juicio." Dijo Ron, inconfundiblemente molesto por el hecho de que McGonagall no hubiera tenido el detalle de informarles nada al respecto. "El juicio en el cual testificó para mandar a su propio padre a prisión. ¡No tiene sentido, con un demonio!" Ron golpeó la mesa con el puño y miró nuevamente los pergaminos extendidos frente a él.

Hermione lo miró un poco asustada "Ron, tienes que calmarte…" Dijo poniendo su mano en el hombro de su amigo. "Sé cómo te sientes, pero…"

"¡No, no lo sabes!" Dijo Ron interrumpiendo a Hermione y dando un paso hacia atrás "Tú siempre dudaste de que ella fuera la culpable…estaba tan seguro de que ella estaba detrás de todo."

Hermione lo miró, le dolía verlo tan defraudado. Conocía bien los complejos de inferioridad de Ron, y sabía lo que podía significar para él dejar de sentirse un Auror Extraordinario, por lo que instintivamente caminó hacia él y lo rodeó con sus brazos en un intento de reconfortarlo, era un abrazo amistoso que Ron aceptó sin dudar ni un momento. Hermione sintió la respiración de Ron se tranquilizó lentamente.

Ron soltó un suspiro, disfrutando de la capacidad que la chica tenía para calmarlo, aún después de tanto tiempo. Recargó su mentón en la cabeza de Hermione y permaneció estrechándola, dándose cuenta de que su amiga no estaba haciendo intento alguno por soltarse. Acarició su cabello, casi sintiendo que debía confortarla. Sabía bien que Hermione había querido permanecer al margen de todo este tipo de cosas y sin embargo estaba ahí, preocupada y seguramente sintiéndose otra vez cercana al peligro.

"No quisiera interrumpir…" Dijo William con voz inexpresiva. Acababa de entrar al lugar buscando a su novia, para encontrarla en brazos del conocido Auror, aquel chico que según todas las versiones que las personas contaban, había sido más para Hermione, que sólo su amigo.