Capítulo V
Ciudad Taura, 8 de agosto de 2012 19:33h
En mitad del tumulto y del mar de pamelas y tocados que se agolpaban frente a la puerta principal del templo del tiempo el vestido blanco de Zelda y su tiara de perlas y diamantes eran como un faro o una señal que marcase el destino a seguir. La joven de belleza serena y delicada sostenía con fuerza el ramo de lirios, sin importarle que los pétalos se estuviesen desprendiendo, sólo deseaba que Link saliese diciendo que todo iba bien y que la ceremonia podía reanudarse, le parecía injusto que el día que tanto había esperado se truncase así y por ello retorcía el ramo con rabia, tratando de sorberse las lágrimas que pugnaban por aflorar.
A lo lejos, un chico de albos cabellos y ojos rojizos se acercaba sigilosamente. Pasaba por un guardaespaldas más, no era demasiado alto pero su cuerpo delgado y atlético era ágil y fibroso. El chico sacó un arma del bolsillo interior de su chaqueta y disparó al aire, los presentes se encogieron sobre sí mismos, atemorizados y el chico sabía que tenía que actuar rápido si no quería ser localizado por los francotiradores. Con agilidad se escabulló entre la multitud simulando ser un agente más hasta llegar junto a la princesa a la que tomó por la cintura con inusitada delicadeza, como si manipulase una figura de porcelana, colocando el cañón en su sien.
-¡Si no queréis que esta boda acabe en funeral más os vale abrir paso!-proclamó con aire amenazante.
Tenía la certeza de que mientras que la mantuviese a su lado empleándola como escudo nadie se atrevería a disparar arriesgando la vida de la heredera al trono de Hyrule. Los invitados se apartaron entre el estupor y el temor y el chico arrastró a la princesa hasta el coche nupcial que se hallaba junto a las escaleras ascendentes del templo, se había asegurado de que aún estaba preparado y dispuesto a ser utilizado. Con rapidez abrió la puerta del copiloto y se dejó caer en el asiento antes de cerrar de un golpe seco, jadeante, notando a la princesa en su regazo.
Se sonrió con malicia mientras que pasaba al asiento del conductor, apartando a la princesa a la que lanzó una lasciva mirada de fascinación, como queriendo absorber toda su belleza y los detalles del cuerpo que se adivinaba bajo el entallado traje.
-Princesa, lamento deciros que ha habido un cambio en la luna de miel, tendréis que perdonarme.-seguidamente arrancó el vehículo y aceleró.
El chico puso rumbo hacia una de las avenidas principales de ciudad Taura, dirigiéndose sin reparo alguno a la barrera de policías, ambulancias y agentes que acordonaban la zona. El envite del vehículo
acabó haciendo saltar las vallas que delimitaban el perímetro y los guardias se apartaron de su camino, temerosos de ser arrollados. El coche tenía los cristales tintados y la carrocería estaba blindada, de modo que aquel bólido era casi tan impenetrable como un tanque.
Cuando Link salió no pudo ver cómo el coche nupcial abandonaba las cercanías del templo, se acercó a un callejón cercano y sacó de su chaqueta el pequeño comunicador que portaba como agente de la agencia Hyliana de inteligencia. Aquel dispositivo servía para localizar a los agentes y además tenía la capacidad de establecer contacto con otros comunicadores mediante claves que se basaban en notas musicales, podía, además, enviar algún mensaje de auxilio o de aviso a la sede central de área Initia para pedir refuerzos o dar parte de una situación de urgencia. Link pulsó una combinación de 3 notas en dos ocasiones consecutivas y esperó. Había dejado a Epona en la parte trasera del templo, junto al resto de coches oficiales y demás vehículos. Epona activó el piloto automático y se desplazó hasta donde estaba él con celeridad, Link entró en el coche y colocó el comunicador sobre Navi.
Navi era el acrónimo de Navegador Virtual, un sistema adosado a Epona que conectaba directamente con la base de datos de la agencia Hyliana de inteligencia, un dispositivo GPS que monitorizaba los movimientos del vehículo mostrando los mapas de la zona por la que transitaba, lo cual permitía que el vehículo discurriese automáticamente siguiendo una ruta preestablecida.
Dado que había empleado el comunicador y este se había conectado con Navi no tuvo que accionar nada más para que aquel perfecto sistema de conducción se pusiese en camino velozmente mientras la pantalla de de Navi titilaba encendiéndose. Pisó a fondo siguiendo el reguero de destrucción que el coche nupcial había dejado en su violenta huida. Le parecía increíblemente arriesgado lo que el esbirro de Ganondorf pretendía hacer dado que el coche nupcial tenía un localizador y además no era precisamente un medio de pasar desapercibido entre la caterva de vehículos que circulaban continuamente por las avenidas de ciudad Taura.
-Navi, necesito que me des la localización exacta del coche nupcial.-pidió Link dando un brusco volantazo para adelantar a un taxi ya acercándose a un semáforo.
La pantalla se iluminó y mostró un plano de las calles de ciudad Taura con un punto rojo y parpadeante que se perdía serpenteando por ellas "se dirige hacia el norte por la avenida de los bosques perdidos" indicó una voz robótica y monocorde. Link chasqueó la lengua, al parecer iba a abandonar la capital pero sin duda tendría que cambiar de medio de transporte en algún momento, en mitad del caos de vehículos y el atronador estruendo de las bocinas Link dio un brusco giro haciendo un trompo en medio de un enorme cruce para adentrarse por un pequeño callejón, la carrocería de Epona casi rozaba los muros de ladrillo. Salió a la avenida incorporándose al carril al tiempo que los neumáticos chirriaban desgastando la goma. "Hey! Listen! estás conduciendo en sentido contrario a la marcha" le reprendió la metálica voz de Navi.
Link chasqueó la lengua y se apresuró a zizaguear para incorporarse al carril adecuado, a lo lejos vislumbró el coche nupcial con sus guirnaldas blancas ondeando al viento y la bandera con el símbolo de la familia real en la parte trasera. Tecleó otra combinación de notas en su comunicador y esperó un par de segundos hasta que un pitido le avisó de que la comunicación se había efectuado correctamente "Aquí Gaébora" contestó una voz masculina al otro lado del altavoz. Gaébora era el nombre en clave del helicóptero militar al servicio de la agencia Hyliana de inteligencia que vigilaba desde el aire y que sin duda estaba coordinando las operaciones para capturar al secuestrador de Zelda. Link bajó la ventanilla y tomó el arma, dispuesto a disparar a las ruedas del coche nupcial y así lograr desestabilizarlo, en cambio, este había hecho un quiebro, virando de nuevo al carril contrario lo que ocasionó que un enorme camión tuviese que frenar para no chocar con él, la cabina quedó estática pero por inercia la parte donde se almacenaba la carga quedó cruzada bloqueando la carretera.
-Link llamando a Gaébora, necesito que cortéis el puente de Eldin, tiene pensado abandonar ciudad Taura por la autopista norte, me da igual cómo pero cortad el maldito puente ya. Cambio.-pasó justo al lado del camión montando las ruedas de la parte derecha sobre la acera, casi a punto de volcar y sacó medio cuerpo del vehículo con la diestra en el volante y la zurda empleando el arma. Disparó unas cuantas balas las ruedas traseras del vehículo pero estas sólo rozaron la carrocería, despidiendo chispas a su paso.
-Recibido, Link.-tronó el comunicador entre interferencias-Ten cuidado, es peligroso ir solo. Y no involucres a civiles si no es estrictamente necesario, no me hagas tener que repetirlo. Cambio y corto.
Rechinando los dientes y aferrado al volante como si quisiera derretirlo Link explotó al máximo la potencia de Epona hasta que pegó el morro a la parte trasera del coche nupcial, al fin pudo observar claramente al secuestrador de su prometida, un albino de ojos rojos y cabellos plateados que se asomó sacando el arma para disparar a su vez una ráfaga de proyectiles que se incrustraron en la luna delantera lo cual le obligó a levantar el pie del acelerador. Aquello hizo que su objetivo se alejase rumbo a otro gran cruce, al fondo se intuía ya el gran puente de Eldin sembrado de toda una amalgama de luces rojas y azules provenientes de los coches de policía que se hallaban esperando al otro lado, el objetivo era acorralarle en el puente e impedirle cruzar al otro lado.
Link tuvo que frenar en seco levantando una humareda a causa de la fricción de las ruedas sobre el asfalto para no irrumpir en el cruce y ser embestido por los vehículos que subían por la gran avenida. "Watch out! Se ha perdido la señal con el objetivo" tronó Navi con su penetrante, insoportable y robótica voz. Link masculló una maldición dando un golpe sobre el volante, accionando el claxon, sin duda el secuestrador había encontrado el localizador y lo había inutilizado. Tecleó de nuevo la combinación en el comunicador y esperó, fijando la vista en el horizonte pudo distinguir a lo lejos el coche nupcial casi brincando debido a la velocidad con la que bajaba cuesta abajo hacia el puente, siguiendo implacablemente su rumbo.
-Aquí Link, no le perdáis de vista, se ha deshecho del localizador.-cuando tuvo vía libre volvió a pisar a fondo para tratar de continuar con la persecución hacia el puente-Repito, no le perdáis de vista, mantenedme informado de su localización en todo momento.
El crepitar del comunicador le avisó de que su mensaje se había recibido, el zumbido de las hélices del Gaébora sobre él, siguiendo su camino le indicaba que iba en la dirección correcta, la línea de luces sobre el horizonte se iba haciendo más brillante a medida que se acercaba.
-Aquí Gaébora, se dirige al oeste rumbo al embarcadero de Lanayru. Cambio.
Al oír aquellas palabras sus manos se engarrotaron sobre el volante, giró a la izquierda y se coló en el aparcamiento de un centro comercial cercano haciendo saltar las barreras, si había tomado esa dirección sin duda pretendía refugiarse en el túnel que conectaba directamente con el embarcadero para eludir así la fuerza aérea, Link salió de nuevo a la superficie ignorando las palabras entrecortadas del piloto a los mandos de Gaébora.
-¡Quiero a la flota de pelícaros peinando la zona y examinando uno a uno a todos los coches que salgan del túnel! ¡Cambio y corto!-al otro lado de la mediana apreció el coche nupcial y cuando comprobó que este volvía a girar buscando el puente siguió acelerando para seguirle en paralelo.
La flota de pelícaros era el orgullo de la fuerza aérea Hyliana, un cojunto de cazas de los más veloces de su categoría diseñados para incursiones relámpago, mientras que Gaébora era el helicóptero militar de vigilancia y seguimiento. Link se maldijo buscando un medio de saltarse la mediana hasta que comprobó que un camión portacoches se hallaba cruzado varios metros más adelante en su trayectoria, empleó la rampa bajada y por suerte para él libre de vehículos para saltar al otro lado y giró de nuevo pisándole los talones al coche nupcial. Le embistió por la parte trasera buscando desestabilizarle, admiraba la entereza del supuesto mayor esbirro de Ganondorf al ir hacia una encerrona segura, como si se inmolase por una noble causa.
No obstante aceleró todo lo posible tratando de mantener firme el vehículo a tal velocidad entre los baches y se las arregló para adelantar magistralmente a los vehículos que atestaban el puente y que aún no habían podido salir pese a que la policía esperaba al otro lado, aprovechando cada hueco existente, al igual que el secuestrador al que perseguía, ambos estilos de conducción denotaban gran habilidad al volante. El coche nupcial dio un violento frenazo haciendo un trompo al encontrar de frente a todo un escuadrón de policía apuntándole con sus armas, escudados tras las puertas de sus propios vehículos. "Policía de Ciudad Taura, salga con las manos en alto" anunció una potente voz amplificada mediante un megáfono. Link abandonó Epona empuñando el arma y apoyó las muñecas en el capó, arrodillándose para apuntar mejor.
Al poco una joven de piel morena y frondosa melena pelirroja abandonó el vehículo con las manos en alto, temblando y arrodillándose antes de colocar las manos tras su nuca. Link guardó el arma y se levantó dispuesto a revisar el coche al que había estado persiguiendo, pero no había rastro de Zelda, no obstante los forenses tendrían que procesarlo, así como a la mujer que había salido de él. Ganondorf habló de su mejor hombre ¿acaso aquello era una especie de clave? Temía que fuese una trampa pero se aproximó a la mujer, su mirada era totalmente vacua de expresión y en sus iris amarillentos se apreciaba una pupila diminuta lo cual daba una apariencia felina a su mirada. Vestía con un top corto y ajustado y un pantalón bastante holgado en comparación con la parte superior que le permitía libertad de movimientos. Link comprobó cómo la esposaban y le leían sus derechos y se llevó los dedos al puente de la nariz, masajeándolo mientras cerraba los ojos, tendría que interrogarla y no le hacía falta ser médico para saber que la chica estaba en shock o bajo el efecto de algún estupefaciente, pero obviamente habría que esperar al examen médico para sacar conclusiones en claro, confiaba en que la investigación diese sus frutos.
Escoró la mirada más allá del puente, el sol comenzaba a ocultarse rielando en el agua del río Zora, tiñéndolo todo de un tono entre rojizo y cárdeno. Apretó los puños y volvió a montar en Epona cerrando con un portazo, se acomodó en el asiento del conductor, masajeando sus sienes. El rumbo de los acontecimientos se había torcido, pero no dudaba en que salvaría a Zelda costase lo que costase.
Ya lo hizo una vez, no iban a volver a arrebatársela de nuevo.
