CAPITULO 28:
O ES AHORA O NUNCA
Avanzaron por debajo siguiendo el sonido de los pasos que avanzaban paralelamente a ellos. No querían perderlos. Apuntaban su varita iluminada a los muros esperando encontrar algún recoveco que diera pie a la subida. Repentinamente, una pesada cadena se cruzó en el camino de Hermione y esta fue a dar al piso.
"¡Hermione!" Dijo Ron ayudándola a ponerse de pie nuevamente. La miró cuidadosamente y sólo vio un ligero raspón en su barbilla por lo que dio un aliviado suspiro.
"Estoy bien..." Se quejó Hermione mirando a Ron agradecida. Prestó de nuevo atención a los pasos y dijo "Ron, se está escapando…"
Ron asintió y tomando su mano, se movieron otra vez apresuradamente. Minutos después Ron se detuvo respirando muy agitado, se inclinó colocando sus manos en las rodillas, se enderezo y levantó la cabeza como si intentara escuchar algo.
Hermione, que estaba igual de agitada que él, lo miró atenta y adivinando lo que Ron pensaba dijo "Ya dejó de correr..."
"¡Demonios!" dijo Ron golpeando una de las paredes de las mazmorras "Por dónde está la maldita entrada superior, nunca la atraparemos. ¿Por qué dejó de correr?"
"Seguramente encontró un buen lugar para esconderse..." Dijo Hermione que intentaba recobrar el aliento.
"Sabe moverse aquí dentro. Las mazmorras son muy grandes, nosotros podríamos incluso perdernos aquí." Dijo Ron un poco preocupado por la situación. La verdad era que desde hacía un rato, el chico había dejado de pensar en su propio bienestar. En ese momento se sentía muy mal por haber colaborado en meter a Hermione en toda la misión. Se sentía avergonzado y más que nada temeroso. Si aquella persecución terminaba con éxito, lo más seguro es que Hermione, con todo esto, volviera a su distanciamiento, y con razones suficientes para hacerlo.
"Vamos... ya no hay necesidad de correr. Mantente alerta y en guardia, ¿de acuerdo?" Dijo Ron mirándola a los ojos. Hermione asintió, tenía miedo, pero definitivamente la presencia del pelirrojo la reconfortaba.
Caminaron unos minutos más hasta que Hermione se detuvo "Ron, tengo mucho miedo... Cada vez que doy un paso siento que ya no podré dar el siguiente. No sé qué pasa conmigo, yo no era así…"
"Hermione, no sabes cómo quisiera que no te sintieras así. En este momento me odio por hacerte pasar por todo esto." Dijo Ron sin atreverse a mirarla.
"Ron... prefiero esto a imaginar que estuvieras aquí solo." Dijo Hermione tomando la mano del chico.
Ron miró a Hermione entre la débil luz que originaba su varita. Por un momento, el contexto de la situación pareció difuso, se sintieron como si bien podían escondidos ahí intencionalmente, en un lugar en donde nadie podía molestarlos, nadie podía escucharlos. Podían decir todo lo que querían.
"Hermione, eres simplemente..."
"Ron..." Dijo Hermione sin dejar terminar a Ron. Aunque lo que más quisiera en el mundo era que Ron terminara de decir lo que posiblemente pensaba decir, su mente estaba aterrorizada por una sensación que percibieron sus tobillos. "Algo se está moviendo aquí abajo..."
Ron contorsionó el gesto cuando él mismo comenzó a sentir el movimiento en sus pies, lentamente apunto la punta de su varita hacia el suelo, para después mirar a Hermione con ojos aterrados. Ella no sabía si quería mirar, lo que si sabía era que Ron no hablaba cuando sus ojos tenían justo esa expresión. Lentamente, e invadida por un indescriptible pavor, miró hacia abajo, para encontrarse así con que estaban parados encima de lo que parecía ser un nido de ratas, que hambrientas comenzaban a roer sus pantalones.
"¡Ratas!" Gritó Hermione dando pequeños empujones a Ron que estaba paralizado. Bonito detalle que el pelirrojo se sintiera seguro y valiente ante magos oscuros, pero si se trataba de arañas o alguna otra alimaña, sus miedos llegaran a límites insospechados.
"¡Ron, muévete!..." gimoteó Hermione, sin embargo, el muchacho tan sólo seguía mirando a su amiga con el gesto descompuesto. "¡Ron, maldición! ¿Que estas esperando para moverte con un demonio?"
Ver a Hermione maldiciendo de aquella forma tan efusiva, seguramente sacaría de transe a la mismísima McGonagall. Ron sacudió la cabeza y cedió a los empujones de la chica, que mientras avanzaban iba lanzando encantamientos expulsores.
Finalmente llegaron a lo que parecía ser una antesala, en donde no parecía haber nada. Ningún animalejo de ese tipo hubiera pensado vivir ahí, ya que a diferencia de los demás corredores de las mazmorras, este contaba con una larga entrada de luz. Era una especie de grieta que había a lo largo de la parte superior del muro. La luz que se filtraba dejaba entender que afuera ya estaba atardeciendo, ya que el sol reflejaba un tono entre amarillo y anaranjado.
Al final de la saleta corrían dos pasillos, ambos oscuros al igual que los anteriores. Hermione soltó un suspiro. "Y bien ¿A dónde iremos ahora?"
"No lo sé..." Dijo Ron expresando con su rostro la molestia que esta encrucijada le brindaba.
Hermione miró al techo y asintió con la cabeza diciendo "Yo diría que es obvio lo que tenemos que hacer..." sugiriendo que, obviamente, la forma más práctica, era que cada uno fuera por un camino diferente.
Ron de inmediato captó el mensaje por lo que dijo con firmeza. "No, definitivamente no."
"Yo iré por el de la izquierda, tu irás por el de la derecha..." Repuso evadiendo la mirada del chico.
"¡NO!" Dijo Ron tomando a Hermione por los hombros. "Escucha, tengo privilegios de aparecer dentro del castillo durante esta misión. Así que simplemente me apareceré en ambos lugares ¿de acuerdo?"
Hermione frunció el entrecejo y negó efusivamente con la cabeza "¿Y ser la culpable otra vez de que sufras otra despartición? Estás loco. Sabes que no puedes efectuar apariciones a menos que sepas bien a dónde te diriges. Con privilegios o sin privilegios es demasiado el riesgo."
"Sigue siendo mejor a que tu vayas sola por alguno de los callejones." Dijo Ron intentando convencer a Hermione.
"¡No soy una damisela en peligro, Ron!" Dijo Hermione, más por costumbre que porque realmente se sintiera segura. En realidad le aterraba la idea de tener que ir sola, pero el simple pensamiento de perder a Ron era peor. "Puede que no sea una Auror, pero puedo cuidarme sola..."
Ron enojado dejó de mirarla, sabía que no tenía caso seguir discutiendo. Conocía muy bien a Hermione, era testaruda y odiaba que la hicieran sentir inútil, por lo que con una extraña sensación de impotencia en el estómago dijo "Bien. Así lo haremos."
Hermione asintió con la cabeza como si quisiera convencerse a ella misma y en un intento de ver las cosas de una manera casual dijo "Muy bien. Nos vemos en un rato." Con los pies un poco temblorosos dio unos pasos que no llegaron lejos cuando Ron la tomó por la muñeca.
"Hermione, espera..." Dijo mientras su corazón palpitaba más de prisa que nunca. Sabía que si no decía nada antes de que ella se fuera, había posibilidades de que se arrepintiera toda su vida.
Hermione se detuvo y lo miró esperando que no fuera a pedirle de nuevo que no se marchara.
"Sabes, aún no he cambiado de sentir… sobre lo que dije antes…" dijo Ron titubeando.
"¿Qué quieres intentar aparecerte en los dos lugares?" Dijo Hermione intentando esconder la exasperación que sentía. "Ron, no seas necio…"
"No..." Dijo Ron, plenamente convencido de que era ahora o nunca. Apretó los labios y pensó en Hermione, años atrás, cuando fue ella quien tomara la iniciativa de aquel beso. No podía dejarlo en sus manos siempre. "Lo que dije antes de antes, mucho antes..." Dijo perdiendo el sentido de las palabras. Hermione lo miró confundida por lo que Ron continuó. "Lo que dije esa noche, la noche después de la guerra."
El corazón de Hermione se agito muy fuerte al escuchar estas palabras y un nudo se formó en su garganta.
Ron miraba al suelo y a ella alternadamente y después dijo "Quizás te parezca tonto, o fuera de lugar, porque ha pasado tanto tiempo pero… ¡Por las barbas de Merlín! Sigo sintiendo lo mismo por ti. Te amo, y aquella noche tú me dijiste que me amabas también, y quizás ahora es diferente para ti, pero…"
No pudo terminar de hablar cuando Hermione lo tomó del rostro y lo besó efusivamente. Ron la rodeó con sus brazos y continuó el beso de la chica. Cuando se separaron no la soltó del todo. "Siempre me tomas la delantera…"
"Piensas demasiado, Ronald…" Dijo Hermione intentando suprimir una sonrisa.
"¿Ahora yo pienso demasiado?"
Hermione sonrió y de pronto sus ojos se llenaron de lágrimas. Se abrazó fuertemente de Ron, como si quisiera poner toda su fuerza en aquel gesto. "¿Porque siempre tenemos que estar en una situación de peligro para llegar a esto?" Dijo entre risas y lágrimas.
"Somos idiotas…" Dijo Ron con expresión amarga. El eco de un sonido dentro de las mazmorras llegó hasta ellos para interrumpir el momento que vivían.
Hermione se separó de él y lo miró un momento. Ambos asintieron. Ron se inclinó y la besó rápidamente. Después Hermione dio unos pasos hacia la entrada del corredor que se disponía a explorar.
"Ten cuidado, Hermione" Murmuró Ron.
Hermione asintió. Miró a Ron dirigirse hacia el corredor y soltó "Ron…" el chico giró la cabeza, Hermione agregó "Yo también te amo."
Ron le lanzó una enorme sonrisa que Hermione correspondió. Segundos después ambos murmuraban "Lumos" y se internaban en la oscuridad.
Hermione avanzaba en estado de alerta, con los pensamientos naturalmente atolondrados por la reciente interacción con el pelirrojo. Intentaba mantenerse concentrada, sin embargo intentos de sonrisas le escapaban por los labios.
Un rato después de estar caminando, Hermione dobló por otro corredor encontrándose con lo que parecía ser otro pequeño atrio. De pronto el lugar se iluminó cuando al menos una docena de antorchas se encendieron mágicamente. Hermione miró a su alrededor, suponiendo que el lugar tenía un hechizo para que esto sucediera cuando alguien se adentraba en él.
Aquel sitio parecía más bien una habitación, puesto que no había ningún otro pasillo del otro lado. Era una habitación redonda, con una antorcha encendida cada dos metros. Al fondo había una escalera de madera, que llevaba a un sobre nivel que rodeaba la habitación. En aquella parte superior no había mucha luz, sin embargo alcanzaban a distinguirse seis puertas, dispersas en toda la circunferencia.
Hermione giró inquieta, revisando con la mirada cada rincón ¿qué era ese lugar? No podía evitar darse cuenta de que si Regina andaba por una parte alta de las mazmorras, definitivamente aquel era el lugar por donde podría descender.
Buscando por alguna otra salida en aquel galerón inferior, Hermione pasó las manos por los muros, buscando por algún pasadizo secreto de los que abundaban en el castillo, cuando escuchó un inconfundible crujir de madera. Pasos seguros descendían por la escalera cercana.
