CAPITULO 33

BUENAS NOCHES

Hermione caminó hasta la cama destendida y Ron la siguió, sintiéndose de repente un poco extraño. Recordó todas las veces que había fantaseado poder abrazar a Hermione para cuidarla durante las noches, como aquellos días en que huían de carroñeros en búsqueda de los horrocruxes. Sonrió y en un arranque infantil se lanzó sobre el colchón, dejando que todo su cuerpo sintiera la suavidad de las frazadas. Dio un suspiro rodeado de la esencia de Hermione que se había levantado a su alrededor.

Hermione sonrió y se quitó las pantuflas, cobijó a Ron que solamente río al sentirse como si tuviera nuevamente diez años y se metió también debajo de los esponjadas cobertores, después como si fuera cosa de todos los días, recargo la cabeza en el pecho del pelirrojo mientras éste acariciaba su cabello.

"Nox" Susurró Hermione y las luces se apagaron, dejando iluminado el lugar solamente por los rayos de luna que entraban.

"Si alguien me hubiera dicho que algún día estaríamos así, posiblemente no le hubiera creído... tú sabes... más cuando perdimos el contacto" Dijo Ron que recargaba ligeramente su barbilla en la cabeza de Hermione.

"Si alguien me hubiera dicho que te dejaría estar en mi cama tan rápido, créeme, tampoco lo hubiera creído… Eres especialista en hacerme romper mis propias reglas, Ronald Weasley" Contestó Hermione sonriendo. Se sentía tan bien ahí, al estar rodeada por los brazos de Ron, era como tener asegurado de que nada podría pasarle. Permanecieron en silencio un momento, pretendiendo que esto no les causaba el menor nervio, cuando en realidad, el corazón de los dos latía más fuerte que nunca en su vida.

Como si todos los tormentosos pensamientos se hubieran borrado de su mente, Hermione poco a poco se fue quedando dormida, disfrutando del sonido que producían los latidos de Ron, y arrullada por su cada respiración cada vez más calmada. No había necesidad de ser dicho, pero ante el sentimiento de plenitud que la confortó aquella noche, Hermione definitivamente integraría al chico como nuevo aditamento de su cama.

Hermione abrió los ojos a la mañana siguiente, se sentía completamente descansada, había soñado profundamente y no había sido ninguna pesadilla, Rowle ni siquiera había asomado la nariz en su sueño.

Sonrió cuando lo miró frente a ella, aún dormido, con sus ojos cerrados y sus pelirrojas pestañas brillando con la luz que entraba por la ventana, era simplemente adorable, sus manos seguían entrelazadas.

Hermione no quería despertarlo por lo que se quedó inmóvil sin mover su mano de entre las de él. Ron era un hombre que superaba por mucho inclusive al verdadero William, aunque éste diera la impresión de ser un hombre perfecto, no dejaba de ser algunas veces arrogante, sin embargo Ron era pura ternura y generosidad, ya que al haber vivido siempre bajo el techo Weasley, había aprendido siempre la importancia de dar y compartir. Era sencillo y aunque algunas veces pareciera algo imprudente, en realidad siempre procuraba no decir cosas que lastimaran a las personas. Y por supuesto, habiendo sido educado por la señora Weasley, era todo un caballero tradicional y protector.

Ron lentamente abrió los ojos encontrándose con la mirada de Hermione. El chico sonrió y soltó un bostezo. "¡Por Merlín! Dormí como nunca en mi vida, y lo digo sin exagerar...¿Hace cuánto estas despierta?"

"Unos quince minutos... ¿Sabes que eres realmente adorable cuando estas dormido? Sin quejarte, sin maldecir..."

"¿Quieres decir que despierto no me encuentras adorable?" Dijo fingiendo estar ofendido.

"Dormido eres realmente adorable. Pero despierto eres... eres Ron, y me gustas más por ser Ron que por ser adorable." Dijo Hermione antes de sentarse y darse un buen estirón de brazos. "¡Ron!... ¡Son las nueve!"

"Si, es muy temprano, vamos a dormir más…"

"¡Pero quedamos de vernos con Harry y Ginny a esta hora!" Dijo jalándolo de la mano para que se despabilara y se sentara.

"Demonios, es cierto..." Dijo levantándose de la cama rápidamente. En su afán de hermano celoso, a Ron no le simpatizaba la idea de que Harry tomara la permisividad necesaria viéndolo salir del cuarto de su novia.

Se escuchó un firme golpe en la puerta y después la voz de Ginny "Hermione, ¿Estas despierta? Ya son las nueve... Si estas despierta ábreme..." Dijo con una voz que mostraba algo de preocupación. Hermione estaba por abrir la puerta, intentando manejar al asunto con la mayor naturalidad posible, aun sabiendo que aquello iniciaría por parte de sus amigos un montón de burlas y comentarios pícaros, pero Ron la detuvo, iniciando una serie de muecas en advertencia a su fraternal punto de vista que Hermione a duras penas entendió.

"Hermione, no quiero preocuparte, pero Ron no está en su cuarto..." Dijo Ginny mientras Ron se metía bajo la cama y Hermione giraba los ojos.

Tratando de parecer casual abrió la puerta. "Ginny, lo siento, me quedé dormida."

"Descuida, no encontramos a Ron, tienes idea de dónde puede estar." Preguntó la pelirroja, y Hermione pudo notar que el tono en su voz no era exactamente de alarma, sino de resuelta especulación. "Harry insiste en que debe estar contigo, pero por favor... realmente dudo que pueda ser así. Ron no podría ser tan hipócrita para andar durmiendo contigo después de fastidiar a Harry todo el tiempo…"

Hermione intentó no reír, sabía lo importante que era aquel asunto para Ron, "Hmmm… Seguramente está en las cocinas ¿Ya lo buscaron ahí?"

Harry apareció en el marco de la puerta de la habitación, sosteniendo un pergamino y mirándolo con atención como si algo no estuviera bien.

Hermione miró el pergamino y un intenso rubor apareció en su rostro "¿Es ese el mapa del merodeador? Vaya, tenía años sin verlo. Ni siquiera recordaba que existía."

"Evidentemente." Dijo Harry sonriendo sin levantar la vista del mapa. "Aunque creo que ya no está funcionando bien, ya que indica que Ron está aquí..."

Ron, que miraba la escena desde debajo de la cama, suspiro comprendiendo su derrota, y lentamente salió de su escondite.

"Lo siento, Ron." Dijo Hermione con una sonrisa torcida en el rostro.

"Vaya, vaya…" Dijo Harry con expresión de triunfo en el rostro.

"Esto no quiere decir nada…" Dijo Ron levantando el mentón con dignidad. "Ni significa que doy ningún consentimiento para que ustedes dos…"

"Créeme que no estamos esperando permisos…" Interrumpió Ginny sonriendo.

Hermione levantó las manos sutilmente sonrojada. "Permisos o no permisos aquí no sucedió nada, ¿De acuerdo? Tan solo dormimos y quiero que eso quede claro." Dijo con la espera de que la escena no se convirtiera en un chiste constante.

Ron agregó "Y yo quiero que quede claro que Ginny es mi hermana menor, y por ningún motivo…"

Ginny puso los ojos en blanco y jaló a Harry cerrando la puerta de la habitación de Hermione. La anfitriona de aquella fraternal escena simplemente sonrió y abrazó al pelirrojo. "¡Ahora los alcanzamos, Harry!"

Tratando de dejar de lado el suceso recién acontecido, los amigos se fueron a Hogsmeade, desde donde se aparecieron directamente en el Callejón Diagon, en donde rápidamente hicieron una primera parada en la tienda de Ollivander. Ron moría de ganas por comprar una nueva varita totalmente de él. Al final la varita que lo eligió fue una varita de treinta y cuatro centímetros, madera de ciprés, flexible y con centro de pelo de unicornio castaño.

Encontrándose ya en Londres caminaron hacia la calle en donde se encontraba el Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas, el cual era visto por los Muggles como viejos almacenes 'cerrados por reformas'.

En algunas ocasiones Ginny miraba de reojo a Hermione, que caminaba junto con Ron de la mano, ambos sonriendo y mirando distintas cosas en la calle, disfrutando del paseo. Se sintió un poco frustrada, pues Hermione era su amiga y si no fuera su hermano con quien salía, ya hubiera ido de inmediato a preguntar cómo había estado realmente la noche. Estando Ron de por medio, definitivamente no quería saber detalles.

Hermione hablaba emocionada con Ron "Correcto, el ministerio esta cuatro calles hacia allá…" Dijo señalando hacía el norte "…Y mi apartamento está seis calles hacía el otro lado. Pronto lo conocerás."

"Genial. Ha sido magnífico eso de vivir en un lugar estable..." Dijo Ron melancólico, desde que había empezado su trabajo como Auror, él y Harry vivían en hoteles o posadas, de acuerdo al lugar en donde se llevaba a cabo la misión en turno.