CAPITULO FINAL

EN ESPERA DE LO QUE SIGUE

Una vez dentro de San Mungo, subieron al tercer piso, donde les habían informado que se encontraba el área de tratamientos por alteraciones causadas por pociones. Buscaron, un poco desorientados hasta que a lo lejos, los dos Aurores parecieron reconocer a alguien, levantaron la mano saludando y luego se acercaron sonrientes.

"¡Javery! ¿Qué estás haciendo aquí?" Preguntó Ron a otro joven Auror que estaba parado junto a una de las puertas.

"Resguag'dando la habitación de McGonagall. El Ministeg'io envía guag'dias pag'a que nadie indebido entg'e." Dijo el joven amablemente con una gran sonrisa.

Hermione miró detenidamente al muchacho; si no tuviera la placa de Auror en su ropa, nunca se hubiera imaginado que era uno, ya que para estar trabajando se veía algo desaliñado y tenía los ojos tan rojos que parecía que acababa de llegar de una fiesta y que no había dormido en toda la noche. Hablaba con acento francés y su apariencia indicaba también su origen.

"Si quieg'en pasag' a veg'la, tienen que solicitag' un peg'miso en la G'recepción" Dijo el joven señalando el lugar al que tenían que acudir.

"Yo voy por los permisos." Dijo Ron partiendo de inmediato.

"Pog' cieg'to Hag'ry, si vienen pog' ella, seg'á mejog' que también vallas a og'denar el papeleo pag'a su salida" Dijo Javery alzando las cejas de manera autosuficiente. Harry asintió la con la cabeza caminó con Ginny de la mano, para hablar con los sanadores de McGonagall.

Hermione dio un suspiro y le sonrió a Javery "Y entonces tu eres compañero de Ron y Harry..." Dijo intentando crear un tema de conversación.

"C'est correct." Dijo Javery sonriendo, miró a Hermione atentamente y dijo "Y tu eg'es su amiga... o..."

"Soy su novia..." Dijo Hermione, encontrando aquella mención encantadoramente extraña.

Javery la miró con más atención y sonriendo emocionado dijo "¡Mig'a eso, la novia de RG'onnie..." Después cambió su expresión por una mas severa "Vamos a veg' como te va… Ese G'ron es tan dedicado cuando está en misión que nunca se da tiempo de haceg' otg'as cosas..."

Una extraña sensación de añoranza adelantada se apoderó de Hermione que miró a Ron volviendo hacia ellos. "No sé porque nos haces pasar por todo este papeleo innecesario, se supone que ya nos conoces."

"¡Lo siento G'ronnie!... G'reglas son g'reglas." Dijo el Auror, que mientras sonreía tomaba los pases de entrada de las manos de Ron.

Ginny miró que Ron había vuelto ya con los pases, por lo que apuró a Harry y los dos se dirigieron nuevamente a la entrada de la habitación de la Directora.

Cruzaron la puerta y fueron recibidos por una alegre McGonagall , que había fallado en mantener su felicidad bajo compostura cuando una gran sonrisa se asomó en sus labios "¡Ya estaba ansiosa por que llegaran!" Dijo sorprendiendo a los cuatro amigos al verla nuevamente fuerte y vigorizada.

"¡Profesora McGonagall! ¿Cómo se siente?" Dijo Harry caminando rápido hacia ella con una inmensa cara de gusto.

"¡Como hace 10 años! Lo único que me falta para recuperarme por completo es regresar a Hogwarts..." después miró a Ron que sostenía la mano de Hermione, alzó las cejas y sonrió con un deje de picardía "Vaya, vaya... me da gusto haber vivido para llegar a ver esto."

Hermione se sonrojó tanto como Ron. Ginny fue hacia ella y le ofreció el brazo. "¡Bien! Vámonos de aquí. ¡Seguro un banquete la está esperando en Hogwarts!

Aparecieron por la gran chimenea de la oficina de la Directora. Albus Dumbledore se levantó de inmediato de su silla y dijo con alegría "¡Bienvenida a casa, Minerva!"

Camino al Gran Comedor, no había ni un solo ruido en los pasillos, extrañados abrieron las puertas y un estruendo los recibió cubriendo de ovaciones y bienvenidas a su Directora.

McGonagall sonrió a todos y con recuperadas fuerzas caminó hacia la mesa de los profesores seguida por los felices amigos que no podían esperar un mejor acogimiento.

La Directora levantó después las manos "Gracias por este majestuoso recibimiento. Me alegro mucho de estar de nuevo aquí, entre todos ustedes. Sin embargo, esta celebración no se hubiera podido llevar a cabo sin la ayuda de tres personas, cuya alianza festejo y espero perdure por siempre."

Momentos después la escuela entera se encontraba disfrutando de un suculento banquete.

Las semanas pasaban casi sin darse cuenta, Hermione intentaba por primera vez, vivir el presente y no atormentarse pensando lo que podría pasar cuando el curso terminara. Aunque la verdad era que cada noche cuando ya estaba a punto de dormir, pensaba en todos los momentos que había vivido al lado de Ron durante el día, en cada palabra, cada conversación y simplemente le era imposible dejar de sentir una extraña sensación en el corazón, pensando que todo esto podría cambiar.

A Ginny sin embargo no parecía preocuparle esta situación, ella pasaba momentos increíbles al lado de Harry, incluso Ron parecía ya haberse acostumbrado por fin al hecho de que su pequeña hermana estaba con su mejor amigo, eso o Hermione lo tenía realmente distraído.

Estaba entrada la primavera cuando un día, los amigos se encontraban en los jardines de Hogwarts comentando los sucesos del día, mientras un atardecer anaranjado se dibujaba en el cielo.

De pronto, una extraña silueta cruzo volando a unos veinte metros por encima de ellos, emitiendo un estrepitoso sonido. Los amigos miraron extrañados, tapándose los oídos ante el ruido que no cesaba y sonaba como el chillido enloquecido de un niño, parecía alguien volando en un artefacto que no se distinguía muy bien, pero que al cabo de un momento, Harry distinguió en su totalidad.

"¿Hagrid?" Murmuró Harry. El hombre inmenso bajó de la motocicleta con torpeza. Harry corrió hacia él "¡Hagrid!"

Hagrid revisó el cargamento que lo acompañaba en la moto y después miró a los muchachos confusos "¿Por qué se cubren los oídos? ¿Es un nuevo saludo?"

Hermione notó que Hagrid traía puestas unas grandes orejeras y entonces reconoció de inmediato lo que cargaba en la motocicleta. por lo que apuntando con su varita, exclamó "¡Desmaius!" después de esto, el ruido cesó.

Ahora sí, Hagrid se arrodilló "¡Muy bien! ¡Vengan aquí!" Los cuatro amigos se acercaron y lo abrazaron. Hagrid fácilmente podía abrazarlos a todos al mismo tiempo. "No puedo creer que los estoy viendo aquí de nuevo... es como si hubiéramos regresado en el tiempo."

"¿Qué estás haciendo aquí, Hagrid?" Dijo Ron con una inmensa sonrisa en el rostro.

"Traigo un pedido especial desde Beauxbatons... Olympe las envía." Dijo Hagrid sonrojándose un poco al mencionar el nombre de la directora de la escuela francesa de magia y hechicería. Después les dijo casi en un susurro "Son Mandrágoras... Venían dormidas pero empezaron a despertar algunas ya casi cuando estábamos llegando... les dimos una poción para que su grito no fuera tan potente, de otra forma ustedes estarían inconscientes en este momento."

"Pues será mejor las llevemos ya con la señora Pomfrey... Ese par ya llevan petrificados mucho tiempo" Dijo Hermione.

Al cabo de unos días todo corría nuevamente como antes en Hogwarts, Paul Brown y James Romans estaban de nuevo en clases inventando cientos de historias sobre lo que se siente estar petrificados, por supuesto, contándolas a cambio de ranas de chocolate o artículos de broma. Era su manera de sentirse mejor, después de que la profesora McGonagall les dijo que presentarían sus exámenes en vacaciones y que durante los siguientes días tendrían que estudiar mucho para ponerse al corriente en sus asignaturas. Winky también había regresado a las cocinas, y el elfo Kappy, olvidando el susto, había decidido nuevamente guardar silencio y mantener oculto su amor por la elfina. Hagrid aceptó quedarse unos días en Hogwarts y pasaba las tardes con algunos estudiantes hablándoles sobre criaturas fascinantes y maravillosas.

Una tarde en que Ron y Hermione estaban en la sala común, entró al vuelo una lechuza que se posó al lado del pelirrojo, en el brazo del sofá. Hermione no pudo evitar sentir un golpecillo en el corazón cuando distinguió el logotipo de los Aurores en el pergamino que el pelirrojo sostenía.

"¿Qué es?"

Ron se aclaró la garganta y comenzó a leer en voz alta "Auror: Ronald Weasley Le informamos que el tiempo de su actual misión (La cual ha finalizado ya exitosamente) expira dentro de tres semanas, por lo que esperamos tenerlo de regreso en las instalaciones de la Central Nacional de Aurores el próximo cinco de julio, permitiéndole que el tiempo que resta lo disponga de la mejor manera posible. Atentamente: Auror en Jefe: Kingsley Shaklebolt." Terminó de leer la carta y con una gran sonrisa agregó "¡Genial, tengo vacaciones!"

Hermione sonrió "De todas maneras has dispuesto del tiempo a tu antojo."

"Si, pero es mejor cuando te dan permiso por escrito." Ron no pudo evitar notar cierta tristeza en la expresión de Hermione "¿Qué sucede?

"Ron... cómo crees que será cuando regresemos a nuestras vidas normales, con nuestros amigos normales, y nuestros trabajos normales..."

"Normal…" Bromeó Ron. Hermione río débilmente. "¿Que va a pasar? Dime tú qué quieres que pase?" Dijo Ron confundido con la pregunta.

"Tu compañero Auror me dijo en San Mungo que eras muy dedicado y que nunca salías, que estabas completamente atento a tu trabajo… y eso me hace muy feliz, no quiero que por mi culpa dejes de hacerlo. Me gusta que estés logrando tantas cosas, estoy muy orgullosa de ti, por lo mismo no puedo evitar pensar que…"

Ron interrumpió a su novia soltando una carcajada "Para ya, si algo escucharas siempre de la boca de Javery, van a ser halagos hacia mi o Harry, y yo diría halagos en exceso. Tan sólo lo hace porque quiere que lo incluyamos en nuestro equipo de trabajo…"

Hermione lo miró sorprendida. "Entonces tu... bueno... tu... ¿sigues siendo tan desobligado como lo eras cuando estudiábamos aquí?"

"¡Tu acabas de verlo!" Exclamó riendo. Ante la mirada radical de Hermione, agregó, "Bromeo, cumplo con mis obligaciones pues me encanta ser Auror y cumplo lo suficiente como para ser un Auror Extraordinario…" Levantó sus pelirrojas cejas y abrazó a Hermione "…Pero siempre habrá tiempo para la mujer que amo."