Disclaimer: Ranma ½ pertenece a Rumiko Takahashi
"LAS CLASES DE COCINA DE AKANE"
Por C. Weller chan
Capítulo 2
¿¿Entrar a mi Cuarto…??
Ranma miraba con ojos asesinos la escena frente a él. Escondido entre las ramas del árbol y la oscuridad de la noche que lo hacía pasar desapercibido, observaba a la pareja formada por su prometida y ese cerdo tonto que caminaba hacia la casa Tendo charlando animadamente. Tratando de apaciguar su enojo, con sigilo siguió hasta que llegaron a su destino. Para su sorpresa, en lugar de dejar a Akane en la puerta del domicilio, Ryoga siguió a la chica al interior de la casa.
Sin poder soportar más, Ranma brincó la barda y de un par de saltos, se posicionó sobre el techo, justo encima de la sala de reunión, de modo que podía escuchar todo lo que se dijera ahí sin ser visto, donde Akane se había dirigido para hablar con Soun que se encontraba en ese momento viendo su programa favorito. Ranma podía sentir el aura de Ryoga muy cerca, como si estuviera esperando en la entrada de la casa. ¿Qué tramaba ese par?
- Buenas noches papá – Ranma escuchaba un poco apagada la voz de su prometida, pero no importaba, era suficiente para seguir la plática. La voz de Soun se dejó oír.
- ¡Akane! ¿Dónde habías estado? Como no llegaste a cenar, pensamos que algo te habría sucedido. Mandé a Ranma a buscarte… - el aludido no pudo evitar pensar con burla que la "preocupación" del señor Tendo por su hija era inventada puesto que eso no le impidió disfrutar de su programa.
Abajo, Akane decidió ignorar por completo la mención de su prometido para hablar acerca de lo que le interesaba.
– Quisiera pedirte algo; es de suma importancia para mí – luego de unos instantes, el chico de la trenza escuchó el "clic" del control remoto seguido de un silencio que indicaba que Soun había apagado el televisor.
- ¿Qué es lo que se le ofrece a mi pequeñita? – Ranma no pudo evitar una mueca de desagrado al escuchar el tono meloso y las palabras del tío Soun. Siempre que hablaba de esa manera, significaba que se le podía manipular más fácilmente, sobre todo sus hijas. Con perfecto conocimiento, Akane decidió actuar en este momento, puesto que el programa siempre conseguía poner de buen humor a su padre.
- Pues… tú siempre has dicho que es primordial tener un adecuado comportamiento femenino para ser una buena esposa, ¿no es así? –
- Una buena esposa para Ranma – rectificó Soun enfático. Akane continuó ignorando el tema de su prometido.
- De modo que he decidido poner más empeño en las prácticas hogareñas, concretamente en la cocina, papá – un aullido de alegría se dejó escuchar por todo el lugar, tanto, que Ranma estuvo a punto de caer del techo por lo alto del lloriqueo.
- ¡Mi pequeñita! ¡Mi niña ha decidido aprender a ser una buena esposa! ¡Debo pensar de una vez en los preparativos para la boda! ¡Las invitaciones, el vestido, la comida…! –
- ¡Exactamente, la comida! – la frase tajante y firme de Akane logró terminar con el ánimo y las elucubraciones de Soun, que sorprendido, dejó de llorar y gimotear para mirar a su hija interrogante – No puedo ni siquiera pensar en casarme antes de aprender a cocinar debidamente, papá, ¿o quieres que mi esposo termine por abandonarme porque no le puedo preparar los platillos que más le gusten? – el señor Tendo miró a su hijita con los ojos abiertos como platos. Parecía que por fin, su pequeñita había tomado seriamente el asunto de ser una buena esposa y estaba dispuesta a poner de su parte para realmente aprender las cuestiones domésticas, lo cual lo hizo derramar unas cuantas lágrimas más de pura alegría.
- ¡Akane! ¡Estoy tan orgulloso! ¡Esperé tanto este momento! ¿Qué puedo hacer para ayudarte? ¡Lo que necesites pídemelo! – Akane miró a su padre con una sonrisa que demostrada contento… y triunfo.
- Quisiera un maestro de cocina, papá. Un auténtico experto para que sin ningún problema o error, pueda yo aprender el delicado arte de la gastronomía casera – Soun miraba a su retoño como un perro famélico que le es ofrecido un hueso muy apetitoso, asintiendo con vigor y con una sonrisa de oreja a oreja.
- Lo que quieras hijita. ¡Lo que sea! –
- Quiero que Ryoga sea mi maestro de cocina – tanto Soun como Ranma se quedaron de piedra ante la petición tan extraña e inesperada ¿¿Ryoga el maestro de cocina de Akane??
- ¡Y éste será tu cuarto, Ryoga! Sé que es pequeño, pero la otra habitación la están utilizando Ranma y el tío Genma – decía Akane mientras abría la puerta corrediza y le mostraba al aludido un pequeño saloncito desnudo donde apenas alcanzaba a tenderse una persona en el suelo, pero eso a Ryoga no le importaba, después de todo, estaba más que acostumbrado a las incomodidades y a los lugares estrechos, de modo que ese sitio con techo y cuatro paredes era un lujo extraordinario.
- ¡No te preocupes Akane! ¡Es más que suficiente para mí! – respondía Ryoga con una sonrisa nerviosa y el rostro sonrojado. El estar en la misma casa con su dulce Akane era como un sueño hecho realidad. Akane sacó un futón y una almohada del clóset, para depositarlos en el suelo y comenzar a preparar la cama. Al ver esto, Ryoga exclamó: - ¡Por favor, Akane! ¡Yo mismo arreglaré el futón, déjalo! – sin hacer caso a la apenada frase del muchacho, la chica continuó con su labor.
- ¡Ryoga, no seas tonto! Estás haciéndome un gran favor y lo menos que puedo hacer es procurar tu comodidad mientras estés aquí – respondió Akane con una sonrisa amable y arrodillada sobre el futón. Ryoga sintió una llamarada de fuego recorrerle el cuerpo entero. ¡Se veía tan hermosa! – Entretanto me enseñes a cocinar, me gustaría que te sintieras a gusto Ryoga, como si esta fuera tu casa. Me mortificaría mucho que esta situación te produjera incomodidad – decía la muchacha un poco cohibida, aún arrodillada. Ryoga emocionado de inmediato contestó:
- ¡Me sentiré muy contento de enseñarte a cocinar, Akane! ¡Verás que todo saldrá bien! ¡Te convertirás en una excelente cocinera! – con los ojos llenos de ilusión, Akane juntó las palmas de sus manos y una sonrisa apareció en su rostro. Ryoga tragó.
- ¡Gracias, muchas gracias Ryoga! ¡Pondré todo de mi parte para que no sea tiempo perdido, te lo aseguro! – el pobre muchacho sintió que sus piernas flaqueaban. Si ella continuaba sonriendo de esa manera… - Bueno, te dejo descansar. Mañana comenzaremos las lecciones, ¿te parece? – luego de un "buenas noches", Akane salió de la habitación con el ánimo por las nubes, dirigiéndose a su recámara que estaba en el mismo piso, al otro extremo del pasillo. ¿Sería verdad que en esta ocasión su deseo se volvería realidad?
- "¡Ryoga, no seas tonto! Estás haciéndome un gran favor y lo menos que puedo hacer es procurar tu comodidad mientras estés aquí" – la chica de cabello corto volteó sorprendida al escuchar la voz burlona de su prometido, remedándola. El artemarcialista estaba parado atrás de ella (¿en qué momento apareció en ese lugar?) con los brazos cruzados y recargado en el muro del corredor. Su pose parecía relajada, pero Akane alcanzó a ver que en sus ojos azules destellaba una chispa de ¿irritación?
Sintiendo coraje por las palabras burlonas de Ranma, Akane puso sus brazos en jarras y bufó:
- ¿Se puede saber cuál es tu problema? – abandonando su posición, el chico de la trenza se acercó a la muchacha hasta quedar frente a ella con un aura que a Akane se le antojó intimidante.
- Pusiste a Ryoga en ese cuarto – comentó el joven con los ojos fijos en los de Akane.
- ¿Y? – Ranma no parpadeaba; a pesar de que tenía sus manos metidas en los bolsillos de su pantalón y su espalda se encontraba un poco encorvada, era obvio para la chica que estaba alerta al más mínimo movimiento que ella hiciera.
- Pues que ese cuarto está muy cerca del tuyo – respondió él con voz ronca. Su mandíbula apenas se movía.
- ¿Y? – repitió Akane terca. No se dejaría intimidar. Ranma cerró los ojos como reuniendo paciencia.
- Pues que ni siquiera yo duermo en este piso, tonta. Mi cuarto está arriba – la chica del cabello corto estaba cada vez más confundida y enojada. Parecía que la estuvieran tratando como una niñita tonta y caprichosa. ¿Qué quería decir exactamente ese tonto?
- Ranma, me temo que no comprendo… - su interlocutor colocó sus manos grandes y callosas en los delicados hombros de Akane. Ella se estremeció, olvidándose momentáneamente de lo que estaban hablando.
- Si Ryoga quiere entrar a tu cuarto por la noche, luego no vayas a buscarme para que lo detenga. Después de todo, tú solita te lo buscaste – comentó Ranma solemnemente. Akane sintió como si la hubieran abofeteado.
- ¿Entrar a mi cuarto… por la noche… Ryoga? – una ola tumultuosa de ira, incredulidad y asombro subió por la garganta de Akane hasta llegar a su cabeza que de inmediato subió su temperatura. ¿Qué estaba diciendo ese depravado? ¿¿Que Ryoga intentaría aprovecharse de ella?? - ¿Qué demonios dices? ¡Ryoga es el chico más decente y amable que he conocido! ¿Cómo te atreves a compararlo contigo, cretino? ¡Tú sí que eres un indecente! ¿Cuántas veces has entrado a mi cuarto por la ventana, sin importar si en ese momento me estoy cambiando de ropa? ¡Insolente desvergonzado! – gritó Akane sin que le importara que toda la casa escuchara. Ranma lejos de amilanarse, la miró con sospecha.
- ¿Cómo puedes asegurar que Ryoga no intentará molestarte? ¡Tal vez eso es lo que estás esperando, descarada, estar con él! Por eso lo defiendes tanto – Akane quería mesarse los cabellos de puro disgusto y exasperación.
- ¿Cómo puedes decir tantas tonterías de una sola vez? ¡Eres un majadero! Déjame en paz – la chica movió sus hombros tratando de deshacerse del agarre del muchacho, pero él no lo permitió.
- ¿De veras piensas que Ryoga no hará nada? Después de todo, él aceptó permanecer en esta casa para estar contigo, ¿no?– preguntó el artemarcialista serio. Akane, sin meditar de dónde pudo haber obtenido Ranma esa información tan rápidamente, llegó al límite de su paciencia. Sin meditar bien las ideas, Akane respondió:
- ¿Cómo crees que pueda hacer algo ahora? Después de todo, voy a pasar cada minuto libre con él, Ranma. No me voy a despegar de su lado durante una buena temporada, y cuando digo no despegarme, eso es exactamente lo que significa – Ranma quitó sus manos de los hombros de su prometida de puro asombro, mirándola embobado. Akane aprovechó para alejarse hacia atrás unos pasos, para alcanzar la puerta de su recámara. – Voy a pasar junto a Ryoga todo el tiempo posible, Ranma. Vamos a experimentar, a practicar y a entrenar intensamente. Estaremos los dos confinados a la cocina de esta casa sin que nada nos separe hasta que cumpla con el cometido que me he propuesto, ¡y si para eso tengo que comer del mismo plato que él, ten por seguro que eso es lo que haré! – entrando a su recámara, Akane cerró la puerta de un golpe, no muy consciente de sus últimas palabras pronunciadas a causa de la ira que sentía. ¿Ryoga un aprovechado que sólo quería estar con ella? ¡Como si eso fuera posible!
Final del capítulo 2
Continuará…
Reviews:
Lolichan36: Bueno, Sesshomaru es Sesshomaru, jeje. Muchas gracias por tu comentario, y también por añadir esta historia a tus alertas y a tu lista de historias favoritas; un cumplido.
viry chan: Jejeje, yo también pienso que la parejita ideal del original de Takahashi son Ranma y Akane, sin embargo creo que de vez en cuanto hay que bajarle un poquito los humos al muchacho. Muchas gracias por tus palabras y por añadir la historia a tus alertas.
Golgos: Mmm… ¿realmente se nota mucho que ésa es precisamente mi intención? Gracias por tu review y saludos para ti también.
Haruko Hinako: Pues ya somos dos las malas… porque Ranma ya se enteró, jajaja. Gracias por tu comentario.
isabel: ¡Genial! Espero que pienses lo mismo hasta el final. Gracias por tu review.
ro-chan: Tenlo por seguro. Gracias por tu comentario.
Encadenada: Como siempre un placer leerte. Gracias por tus palabras y por tu review.
Sólo me resta agradecer sinceramente a todas y todos aquellas (os) que leen esta historia y no dejan comentario. Muchas gracias. Nos leeremos después.
C. Weller chan
