Capítulo 7

Capítulo 7

¡De escapes y Concesiones!

Sirius llego a Grimmauld Place con los puños cerrados, la mandíbula desencajada y por los orificios de la nariz echando humo; verdaderamente la primera impresión de estar furioso daba risa, pero después de diez minutos mirándolo caminar en círculos como doscientas veces alrededor de la sala, era tremendamente exasperante.

- ¿Quieres hacerme el favor de quedarte quieto? – Sirius paro de golpe, mirándola por primera vez desde que llego.

- Lo siento… - Volvió a caminar. Ginny frunció su ceño.

- ¿Lo sientes?… ¡Pues no camines si lo sientes! –

- ¡Mierda! – Se había golpeado el tobillo a causa del grito de la pelirroja - ¿Qué te sucede? – Ginny bufo.

- ¡Sucede que quiero saber que demonios te pasa y tú no me lo dices! – Sirius frunció se semblante. - ¡Hace mas de media hora que estas dando vueltas como un imbécil y no sueltas palabra alguna, y estoy muriéndome de la preocupación! – El moreno le sonrió arrepentido y se sentó a su lado, abrasándola protectoramente.

- Lo siento… es que tuve una discusión con Harry… - Sirius sintió el cuerpo de Ginny tensarse bajo el suyo. - … Esta vez se paso… -

- ¿Qué hizo? – El moreno suspiro y le sonrió encantadoramente; ella no podía saberlo; Sirius desde el primer día les había dicho las cosas.

- Sabes perfectamente que si no quieres involucrarte, debes saber lo menos posible de tu Familia y Harry… - Ella arrugo su nariz, fastidiada.

- Lo se… - Lo miro y le soplo la cara - … ¡aguafiestas! –

- Pero últimamente se esta volviendo irascible y exasperante… - Declaro con bronca, Ginny abrió sus ojos pasmada… ¿Harry, exasperante?… si, ahora que recordaba un poco, Potter solía ser exasperante, en algunos sentidos… en cambio en otros, podía llegar a ser un… - ¡Me tiene de cabeza! – Ginny rió.

- ¿Potter te tiene de la cabeza? – Sirius enojado la miro, ladeando su cabeza.

- ¿¡Acaso no me crees?! ¡O ya veo sigues enamorada de él! – Ginny tenso su rostro. Y Sirius rió estruendosamente.

- No vuelvas a decir otra cosa como esa… - Le recordó tensa.

- ¡OH, vamos solo estoy molestándote! –

- ¡Sabes que no soporto hablar de él! – Se alejo algo turbada por el rumbo de la conversación; Sirius era particularmente odioso cuando se trata de Harry. Ginny bufo esperando el remate que el primogénito de los Black tenía para decirle, abrió un ojo expectante ante su lentitud. - ¿No vas a decir nada? -

- ¿Decir que? – Ginny abrió ambos ojos.

- Nada… - Suspiro - … ¿sabes?, tengo un sueño… - Sirius sonrió de lado, mirándola curioso.

- ¿Así?, ¿Cuál? – Preguntó recostado, Ella camino hasta la chimenea que estaba cerca y sintió el calor cercano, estaba encendida, el frió invierno los estaba cubriendo.

- Deseo… - Sirius se sentó posicionando su cuerpo hacía adelante, el rostro de la pelirroja albergaba un deseo que el quería escuchar atentamente, sus azules ojos parecían esperanzados. - … OH, Sirius… es que… nunca antes me había planteado esta posibilidad hasta que esta tarde, tuve la inquietud… -

- ¿Inquietud? – Ella asintió inconscientemente.

- Si… yo… Quiero… ser Madre… quiero tener un hijo… - Sonrió como si tuviese de convencerse a si misma. Sirius frunció su ceño y se levanto del sofá, furioso. Ginny desvió su mirada de la chimenea y lo vio enojado, se estremeció. Sirius era igual de alto que Harry, le sacaba más veinte centímetros.

- ¿Estas embarazada? – Su tono áspero le dio a entender que estaba molesto. Ella no se amedrento y firme apretó su mandíbula.

- ¡Claro que no!, ¡¿Por quien me tomas?! – Chillo tan alto que a Sirius el dolieron los oídos. - ¿Es que acaso crees que soy una perdida? –

- Discúlpame por preocuparme por ti… - Dijo sarcástico.

- ¡Pues no lo hagas tan seguido y asunto arreglado! – Gruño la pelirroja molesta.

- ¡¿A que viene todo esto de que quieres tener un hijo?! – Con el ceño fruncido se parecía un Troll, Ginny estuvo a punto de reírse de la comparación, pero no le pareció oportuno, Sirius estaba de mal humor - … ¡¿Es que estas mal de la cabeza?! ¡eres joven! –

- ¡No todos tenemos la misma idea sobre ser Madre!, ¿sabes? – Bramo enojada.

- ¿Así?, ¿Y quien sería el Padre?, ¿Snape? – Ginny hizo un gesto de asco. - ¿O acaso pretender tenerlo por inseminación?, ¡Un niño necesita un Padre y una Madre por igual! –

- No importa como lo tenga… quiero un hijo… - Susurro decidida. - … No sabes… tu no entiendes… tengo todo lo que cualquiera pueda desear… solo… me falta realizarme como mujer… yo… -

- ¡Estas loca! – Chillo Sirius furico - … ¡Todas las mujeres lo están!, ¿Cómo pretender tener un hijo, cuando ni siquiera tienes un Padre para él? -

- Los hombres me importan un bledo… - Ginny se cruzo de brazos - … ¡Todos los malditos hombres de mi vida me han clavado un puñal en el Corazón y no pienso volver a cometer la misma locura de volver a confiar en alguien! – Bufo - … Si lo tengo… va a ser por mis propios medios… -

- ¡Estás del coco! – Camino intranquilo - … ¿Y que vas a hacer?, ¿poner un anunció en El Profeta, acaso? –

- ¡Sirius! –

- ¡No escúchame tú a mí! – La agarro del brazo - … aun que aún este dolido te lo diré… solo con una persona permitiría que eso sucediese… - Los ojos de Sirius brillaron - … solo Harr… -

- No lo digas… - Suplico Ginny, cerrando sus ojos.

- Solo él merece ser Padre de tus hijos… y no descasare hasta que así sea… - Ginny se soltó con fuerza.

- Pierdes tu tiempo, eso jamás sucederá… -

- Eso es lo que tu crees… - Sirius le sonrió.

- Eso es lo que sucederá… - Ginny fastidiada camino hasta subir las escaleras, Sirius subió junto a ella.

- No si estoy yo para impedirlo… -

- ¿Dijiste, impedir? – Parpadeo encantadoramente, Sirius bufo.

- ¡No!, ¡Quiero decir si!… yo… ¡Diablos, deja de manipularme de esta manera! – Se quejo, molesto y la tomo del brazo, deteniéndola.

- ¡Y tú deja de emparejarme con Potter! – Ginny lo miro - … No volví para que trataras de que me reconciliara con mi familia… volví para acompañarlo y por que Draco me dijo que luego de unos meses volveríamos a Francia… ahora quita esa absurda idea… - Ginny camino hasta la cocina, seguida de cerca por un aún enojado Sirius.

- ¡Deberías intentar aclarar las cosas! – Bramo Sirius sentándose en una de las sillas, mientras se servía un poco de jugo. Ginny bufo molesta.

- ¡Ya sabes mi repuesta! – La chimenea exploto en un fogonazo y un Remus totalmente pálido apareció en la sala. Sirius inmediatamente se levanto de su asiento levantando ambas manos en señal de advertencia.

- No tengo nada más que decir… así que si vienes a tratar de hacerme cambiar de opinión es mejor que declines tu intento… por que no cederé, sin embargo si me pides que deje de ser el Jefe de Aurores… pues esperame aquí que te traigo mi placa y listo… - Ginny miro incrédula tanto a Remus como a Sirius, ¿de que estaban hablando? ¡Sirius llevaba diez años de ser el Jefe de Aurores, no había nadie más preparado que el!

- Pero que? – Remus lo detuvo agarrandolo del brazo.

- Diablos Sirius, no haces las cosas fáciles, ¿lo sabías? – El aludido bufo - … Sin embargo no vengo a pedir tu renuncia… vengo a que entres en razón… - el moreno se soltó del castaño mientras fruncía su ceño.

- Es lo mismo… - Camino hasta la entrada de la cocina.

- ¡Detente allí!, diablos ahora entiendo por que James agarraba su varita cuando tenía que discutir contigo… ¡Quédate quieto de una vez y escucha!… -

- Nada de lo que tienes pensado decirme tiene sentido… - Remus bufo. - … no tengo nada más que pensar… esas son mis últimas palabras… -

- ¡No puedes cortar toda tu relación con Harry por su prometida! – Ginny jadeo y observo fijamente a un pálido Sirius. Había algunos detalles que había omitido decirle, la pelirroja se sintió molesta por ello. - ¡Entiende, se van a casar y son felices juntos! – Ginny se sentó en una de las sillas que estaban cercanas a la mesa y miro hacía el vació - … ¡Eres un adulto, deberías estar feliz por Harry! –

- ¡Pues ya me ves, no lo estoy! Y ahora deja de recriminarme! ¡estas en mi casa Remus! – Ginny se sobresalto - … ¡No quiero pelearme contigo también! ¡Harry eligió a su mujer, pues yo elijo no volver a tener nada que ver con él y punto! –

- ¡No puedes ser tan testarudo! –

- ¡Pues ya lo ves, si lo soy! – Camino hasta la puerta de la cocina y salio hecho una furia. Remus suspiro y volteo a verla.

- Siento esto… pero Sirius parece un niño… - Ginny se levanto de donde estaba sentada y camino para servirse un vaso con agua.

- Si… pero cuando se empeña tanto en algo, es por que suele tener razón, ¿no lo crees? – Remus frunció su ceño.

- ¿Tú también? – Preguntó. Ginny se encogió de hombros.

- Yo no tengo nada que ver… no me metas a mí en estas cosas… - Remus bufo y se sentó en una de las sillas cercanas a la mesa.

- ¡Es increíblemente testarudo cuando se lo propone!, a veces pienso que estoy viendo a Harry!! – El castaña la miro, apenado. – Lo siento –

- No te preocupes… - Dijo Ginny fría - … No tengo nada que ver con Potter… -

- Quisiera que entendiera las cosas… - Suspiro, refiriéndose a su antiguo compañero de trastadas.

- Si Potter le dijo algo que lo hirió, conociendo el amor mutuo que se tienen, le será difícil que Sirius lo perdone… -

- Sirius debe tener en cuenta que Harry ya no es un crío y que puede hacer su vida… -

- Potter es un altanero!! Y un bravucón!! – Remus suspiro, cansado.

- Es mejor que lo dejemos allí… - Ginny se cruzo de brazos.

- Coincido… - Remus se levanto.

- Tengo que irme… pero decile a Sirius que cuando tenga la suficiente claridad, vaya a verme… - Camino hasta la puerta, Ginny vio su espalda - … Y no, no aceptare bajo ninguna circunstancia su renuncia, haceselo saber… - Cuando Remus se retiro, Ginny se dejo caer sobre la silla más cercana. ¿Así que era eso por lo que Sirius no quería decirle de Harry? ¿Por qué tenía prometida? Un calor abrasador la recorrió y una punzada insistente la atravesó, jadeo y se levanto rápidamente tratando de no hacerle caso a la insistente voz que decía en su interior que averiguara sobre el tema. Ella no podía pensar en nada que tuviera que ver con Potter.

0o0o0o0

Los días siguientes a la pelea de Harry y Sirius, el ambiente del cuartel de Aurores se caldeo de manera insistente y densa. Los escasos esfuerzos por mantener alejados a uno del otro se vieron frustrados cuando una tarde después de las guardias, Sirius ordeno para Harry, una detención. Ambos se encerraron y por lo que oían el resto, una fuerte discusión tuvo lugar allí.

Para cuando Harry salio del despacho de Sirius, todo rojo y totalmente enfurecido, Hermione llegaba con muchos papales en los brazos, los cuales fueron a parar en el piso cuando Harry la empujo sin prestarle mucha atención. Ron corrió a ayudar a su novia. La castaña se levanto del suelo y miro atónita a Neville, Dean, Luna, Seamus y Tonks.

- ¿Qué paso aquí? – Preguntó mientras Ron la ayudaba.

- Harry y Sirius… - Pero el pelirrojo no pudo terminar la frase por que Sirius salía de su despacho enfurecido.

- ¡Y NO VUELVAS A CONTRADECIRME, POTTER O QUEDARAS FUERA DEL CUARTEL! – Y cerró la puerta de un golpe. Luna miro a la castaña.

- No digan nada, entiendo… - Se levanto furiosa. - ¡Maldición, Sirius esta siendo injusto! – Y Hermione corrió detrás de Harry. Bajo escaleras y tomo el ascensor hasta la salida, apresuro el paso cuando vio apenas una cabellera negra y alborotada, perderse por la calle. Lo siguió hasta el Callejón Diagon donde se mantuvo a distancia. No sabía por que no se mostraba, pero una corazonada le decía que lo siguiera sin decir nada. Harry doblo, con paso presuroso, cerca del banco Gringotts y subió unas cuantas cuadras cerca de la heladería de Florean, y se detuvo frente a un edificio rustico y antiguo. Hermione se escondió cerca.

- OH, Harry… - Los ojos de la castaña se llenaron de lágrimas. Ella recordaba ese edificio. Aquel lugar era el sitio elegido por Ginny cuando ambos habían decidido ir a vivir juntos. Nunca se concretaron sus planes, por que la pelirroja se había fugado con Draco Malfoy. Hermione jamás perdonaría a Ginny Weasley por haberle roto el corazón a Harry; Y estaba segura de que su amigo tampoco la perdonaría nunca. Camino despacio hasta quedar junto a él, quien se sorprendió.

- Hermione… - Ella lo observo con seriedad.

- Todavía la amas, ¿no es así? – Pregunto directamente. Harry miro de nuevo el edificio, suspirando. - … Tienes que olvidarla, Harry… ella no te amaba… solo jugo contigo… - Los puños del moreno se pusieron blancos de la presión - … ahora debes mirar hacía adelante… tienes que apreciar lo hermoso que te ha regalado la vida… Gala es lo mejor que te ha pasado, nunca encontraras otra persona que te ame como ella lo hace… - Harry poso sus verdes ojos en los de su amiga, quien le sonrió - … No dejes que Sirius te presione… no dejes pasar la única oportunidad que la vida te esta otorgando para ser feliz… tómala y hazla tuya… Gala se merece lo mejor… casate con ella, Harry y se feliz… -

- Quizás, tengas razón… - Miro de nuevo al edificio - … Ya es tiempo de olvidar… y de volver a vivir el presente… - Sonrió - … Ahora quiero formar una familia con Gala… -

- ¡Así se habla, amigo! – Harry la abrazo.

- No se que haría sin ti, Hermione… -

- ¡Que no te oiga, Ron! – Ambos rieron. Para cuando se hizo la tarde, Harry llego a su casa totalmente entusiasmado. Puso la llave en la cerradura, entro y cerró la puerta. Silbando y contento, dejo su túnica sobre la perchero que estaba a un lado de la entrada y camino hasta la cocina. Se hizo unos emparedados y se sirvió un jugo, después de acompañar a Hermione a comprarle algo a Ron por su cercano cumpleaños, y él también le compro uno, se sentía con suficientes ganas como para comerse un caballo. Cuando entro al living del departamento, tuvo que agarrar completamente el plato que tenía en la mano. Gala con una mujer de no más de cuarenta años y rubia, conversaban animadamente y se voltearon a mirarlo al verlo entrar. Gala se levanto y le sonrió de manera única. Lo beso.

- ¿Cómo estuvo tu día amor? – Harry se limitaba a mirar a la misteriosa mujer, quien le sonreía. - ¿Harry? – El moreno enfoco el hermoso rostro de su mujer.

- ¿eh?... ah, si… estuvo movido, como siempre… - Enfoco su atención en la mujer - … Disculpe, ¿Quién es usted? – Gala sonrió.

- Perdón… ella es Miriam Fernández abogada… - La mujer rubia extendió su mano.

- Mucho gusto, Señor Potter… - Luego de saludarla, Harry se sentó junto a Gala.

- ¿Abogada? – Miro a su futura mujer - ¿Y a que ha venido?; ¿tenes algún problema? – Gala miro con duda, primero a la abogada quien le sonrió dándole ánimos y luego a Harry, quien con la mirada le pedía explicaciones.

- Amor… se que quizás lo que te diga no te guste mucho, pero luego de saber mi condición infértil… -

- Gala… - Advirtió.

- No me interrumpas Harry… esto es ya muy doloroso de por si, déjame continuar por favor… - El silencio se hizo. - … Yo deseo con todas mis fueras formar una Familia contigo… anhelo con todo mi corazón ver a un niño en nuestros brazos… quiero ser Mamá, y eso no podré lograrlo por mis propios medios… - Ella bajo su mirada, dolida. Harry inmediatamente la agarro de las manos, no soportaba verla así. - … Así que he estado averiguando otros medios… y es para eso que esta la Dra. Fernández aquí… -

- Habla claro, Gala… no entiendo lo que quieres decir… - La mujer morena, suspiro, dándose fuerzas.

- Mi cuerpo no resistiría bajo ningún concepto el hecho de hacernos una inseminación artificial… así que la única manera de tener un hijo, aún que sea un poco nuestro… es alquilar un vientre, Harry… - El moreno no dejo de observarla ni un solo minuto. ¿Le esta insinuando tener un hijo con otra mujer? ¡era un disparate!

- ¿Vientre alquilado? – Preguntó Harry, no pudiendo salir de su propio asombro. Gala asintió. - ¿¡Estas locas, acaso?! –

- sabíamos, señor Potter, que pondría cierta resistencia a la idea… - Intervino la abogada. Harry se levanto del sillón y se alejo de ambas, visiblemente turbado.

- ¿Cierta resistencia?, ¡me están pidiendo que tenga un hijo con una desconocida! –

- No con una desconocida, cariño… es alguien a quien he estado siguiendo hace unos meses… alguien indicado… no debes desconfiar… - Harry se revolvió sus cabellos, exasperado.

- ¡No se trata de confiar o no confiar!, ¡me estas pidiendo que tenga un hijo con otra persona! No un juguete o un osito… un hijo!! – Chillo confundido por el petitorio. Gala entristeció.

- Tú no lo entiendes… por lo menos si no podía tenerlo yo, una mujer adecuada y buscada por mí… podría tener nuestro bebé, contigo… aún que sea que nuestro hijo tenga algo de uno de los dos… yo… - Sollozo - … deseo ser Mamá, Harry… ayúdame a serlo… deseo ser la madre de tus hijos… te amo… - Gala cayo al suelo, llorando. Harry totalmente arrepentido se acercó hasta ella y la abrazo contenedoramente, no deseaba hacerla sufrir más lo que ya lo había hecho. - … ayúdame, por favor Harry… -

- OH Gala… yo te amo muchísimo y no quiero que sufras más… - Gala se separo de él y lo miro directamente a los ojos.

- Entonces accede… alquilemos un vientre… - Harry titubeo, mostrándose intranquilo.

- Gala… -

- Por Favor, Harry… - El moreno observo atentamente el anhelado rostro de su futura esposa, no quería verla llorar ni sufrir por su estupidez. La tomo de las manos y se sentó junto a ella, mostrándose aún indeciso.

- Te amo tanto que haría cualquier cosa por ti… pero esto, excede mis pensamientos… entiende Tener un hijo no es algo para tomarse a la ligera… - Gala contrajo su rostro, alterada.

- ¿Acaso crees que me lo tomo a la ligera?, ¿Cómo crees que me siento cuando se que mi futuro marido se va a acostar con alguien más para que pueda tener lo que yo, por ley natural, no puedo darle? – Harry bajo su mirada. Ella también lo sentía.

- Tienes razón… - La atrajo hacía su cuerpo, abrasándola - … Lo siento, cariño… -

- Entonces… - Gala miró suspicazmente a la rubia abogada - … ¿Aceptas?… - La morena sintió la acompasada respiración de su novio. Obnibulada llevo una mano al pecho de su futuro marido, ¡estaba locamente enamorada de él! Y lo que más deseba en esos momentos, era que él aceptará la propuesta.

- Acepto… - Suspiro.

- ¡OH Harry, juro que no te arrepentirás! ¡Un hijo de ambos es lo más maravilloso! – Se abalanzo sobre él, dejándolos prácticamente sobre el sofá. Harry no estaba absolutamente seguro pero los besos de Gala despejaron cualquier duda en su mente. ¡Cómo la quería!

- Bien… ahora que lo han decidido… me gustaría que pasemos a la parte donde yo intervengo… - Dijo Miriam, suspirando. Harry frunció su ceño.

- Ella hizo un contrato único e irrompible para ti y para la persona que nos alquilará el vientre, cariño… - Explico tranquilamente. - … Quiero que esa mujer no tenga ningún derecho sobre nuestro hijo, una vez que lo conciba… Será nuestro y de nadie más… perderá cualquier contacto y se desentenderá de todo lo que tenga que ver con nuestro bebé… - Harry titubeo.

- ¿Hay alguna mujer, dispuesta a hacer eso? – Gala sonrió.

- Hay muchas mujeres dispuestas… pero una en particular que seguramente no se negará… y esa es la que quiero… -

- No se te escapa ningún detalle, ¿verdad? – Preguntó Harry confundido por la actitud implacable de su mujer. Gala sonrió.

- No cuando los que amo, están involucrados, amor… - Lo beso, para volverse hacía la abogada. Harry carraspeo tratando de centrar su atención en mujer rubia, aquello lo confundía mucho.

- Bien… necesito que el Señor Potter firme estas hojas, aceptando todas y cada una de las cláusulas puesta por su mujer… - Harry recibió los papeles y los leyó. Gala se sentó erguida, dispuesta a contestar cualquier duda a su futura marido. - … Sin duda una vez firmadas, no hay pasos atrás… - aclaro. Harry recorrió con la mirada la cantidad de letras, leyendo lo más apresuradamente posible. Aquello tenía que terminar lo más rápidamente posible. Arrugo su ceño, cuando se detuvo en una parte.

- ¿Qué significa eso de: "la identidad de las personas involucradas en la concepción del niño, serán ocultas… desentendiendo así cualquier clase de sentimientos y protegiendo la integridad de la relación del Señor Potter y la Señorita Clarcke"? – Termino. Gala se tenso.

- Que tú y la pareja elegida por mi, usaran un encantamiento para no poder reconocer sus verdaderas identidades… resguardando la intervención de sentimientos que pudiesen surgir por el placer y nuestra relación… - Harry se sintió herido.

- ¿Cómo puedes pensar que mis sentimientos pueden llegar a cambiar por un simple polvo? – Bramo disgustado.

- No se trata de malentendidos, Señor Potter – Intervino la abogada. - … Si no de protegerlos para que la tercera persona en cuestión entienda esto en su totalidad… - Harry volvió a la lectura del contrato. Algo lo molesto inmensamente y no supo por que. Tenso sus hombros, Gala lo percibió.

- ¿Le quitarás al bebé, recién nacido? – Gala se encogió de hombros, tranquila. Harry se irritó por ello.

- Una mujer que tiene los suficientes escrúpulos como para firmar un contrato así, no creo que le importe si no ve a nuestro bebé en sus primeras horas de vida, ¿verdad? - Argumento. - … Lo dice en el contrato, después del nacimiento, será completamente nuestro… y ella no podrá siquiera exigir su maternidad… - Harry enarco una ceja, visiblemente irritado. Gala frunció su ceño.

- Ella necesitará siquiera una hora con su hijo, para despedirse… - Gala tenso su cuerpo.

- No… en cuanto nazca, es nuestro… ella no puede intervenir… - Aquella sentenció no hizo más que aumentar su ira.

- ¡Es su Madre! – Gala enrojeció.

- ¡Si firma el contrato, perderá esos derechos! – Clamo - ¡Queda en su conciencia, no en la tuya!… ¡deja de defenderla! ¡Ves, es por eso que sus identidades quedarán ocultas! – Se levanto molesta - ¡Me imagino como la defenderías si supieras quien es en realidad!… - Celos, era lo único que Miriam podía percibir en el aire. Harry suspiro, ciertamente cansado. Aún no entendía como es que se había metido en eso. Sonrió irónicamente, cierto él mismo se había metido. Suspiro.

- Lo siento… - susurro, arrepentido - … Tienes razón… - Miro de nuevo y releyó rápidamente. Cada vez que leía el contrato sentía más náuseas en el estomago y más ganas de terminar con todo eso tenía. Gala resoplo y se sentó en el sillón, aún tensa.

- Bien… - Miriam saco un bolígrafo y se lo entrego a Harry, quien lo tomo inconscientemente. Le dolía la cabeza y aún faltaban tres hojas por leer. Bufo cansado y firmo, sin más preámbulos. Gala y Miriam sonrieron al instante.

- ¡OH Harry, ya veras que no te vas a arrepentir! – Vio con alivio como su novio firmaba el contrato hoja por hoja. Miriam después coloco el contrato frente a Gala, quien firmo inmediatamente sin pensarlo dos veces. Cuando termino se lo entrego a la abogada, quien sonrió triunfalmente. Un parte del plan, estaba hecha.

-.-.-.-

Ginny suspiro aceleradamente apoyando todo el peso de su cuerpo contra la puerta, la cual había sido violentamente cerrada, después de escapar rápidamente de un cuestionante Sirius Black. No necesitaba más confusión. No necesitaba más tormentos de lo que suponía estar en Inglaterra. Estar allí, era peor de lo que estaba dispuesta a admitir. Las semanas estaban siendo amenas gracias al encierro que se había auto sometido; hasta que la vio.

Por un momento supuso que era una jugarreta que le jugaba su mente, pero podía recordar vividamente como sus ojos castaños iban desde la sorpresa hasta el odio, a una velocidad impresionante. La odiaba, y Ginny sabía que era así. Y lo peor de todo, es que no quería cambiar aquella opinión errada que tenía de ella. Mucho tiempo atrás hubiese hecho cualquier cosa para que ella aprobase sus acciones e incluso se habían convertido en confidentes.

¡Por el amor de Dios, era su cuñada!

Pero ahora, no estaba dispuesta a mejorar la situación. Ella lo había hecho por Harry; y si por él tenía que soportar ese desprecio. Entonces estaba dispuesta. Con un intenso nudo en la garganta, que le nublaba la vista y le producía punzadas en el pecho; se sentó en el suelo aferrando sus rodillas hacía si misma. ¡Regresar había removido sentimientos ocultos! ¡Estaba confundida y alterada! Lo único que quería era salir de allí.

Haber visto a Hermione, no le había hecho bien. La había dejado lo suficientemente perturbada como para querer salir inmediatamente de allí. Se levanto del suelo y corrió hasta su placard para sacar una valija, abrirla y tirar todas sus pertenencias dentro, desesperadamente. No estaba dispuesta a enfrentarlos. No cuando le costaba siquiera recordar aquello. ¿Cómo podría enfrentar a Hermione y a su Familia, después de las últimas miradas que le habían dirigido antes de huir a Francia con Draco? ¡Le había dolido saber mediante Sirius que su propia Familia la repudiaba! … Le había dolido profundamente saber que Harry Potter no había siquiera intentado buscarla.

Se agarro con fuerza de la cama para caer estrepitosamente al suelo, rompiendo en espasmódicas y dolorosas convulsaciones que se entremezclaban con sollozos. Le dolía el simple hecho de no poder volver a abrazar a su Madre, no poder bromear con los Gemelos, no poder conversar amenamente con su Padre… No volver a besar a Harry… Sus lágrimas cayeron grácilmente sobre la alfombra, perdiéndose de la misma manera que su verdadera personalidad se había perdido al ver tantas perdidas en la guerra.

Apretó con fuerza el cobertor que cubría la cama y se levanto del piso con la convicción de salir lo más rápido posible de Inglaterra. No había nada más que la retuviera allí. De no haber sido parte de la guerra, hubiese tenido marido, una casa y hasta… niños quizás. No podía culpar al resto por ser infeliz… ella misma había creado su desgracia, pensando solo en él. Todo lo había hecho por él y no se arrepentiría. Cerro su maleta, la encogió con un encantamiento y salió de su habitación.

- ¿Ya te vas?, ¡pero si acabas de llegar, Ginny! – Se quejo Sirius con un frunce. Ginny le sonrió, compasiva. Y lo abrazo con ternura, después de todo, esa era la última vez que lo iba a ver.

- Tengo una reunión con Draco en una cafetería Muggle, Sirius… - Se separaron.

- ¿Te llevo? – Le sonrió. Ella negó con un gesto de su cabeza.

- Se me el camino, gracias… - Sirius bufo.

- Bien… pero volve antes de las nueve de la noche o yo mismo castrare a Malfoy por no traerte a horario a la casa, ¿entendido? – Le pregunto serio. Ginny rió, antes de alejarse rumbo a la puerta.

- Si Papá… - Se burlo. Se detuvo y se dio vueltas - … muchas Gracias por todo Sirius y te quiero mucho… - Sirius la miro fijamente, teniendo un mal presentimiento.

- ¿Segura que no quieres que te acompañe?, la reunión de la Orden no será si no hasta más noche… y en el cuartel no me necesitan hoy… me siento realmente inútil… - Se quejo, malhumorado - … Y no pienso ir a "La Madriguera", seguramente estará Harry y su prometida… - Ginny rió.

- No le tienes afecto a la prometida de Harry, ¿verdad? – Los ojos de Sirius se iluminaron.

- Sabes perfectamente quien es el prospecto de mujer ideal para mi ahijado… - Ginny se tenso.

-Dejémoslo ahí… Adiós… - Salió de Grimmauld y suspiro, tratando de serenarse. Quizás Sirius, era una de las únicas personas que realmente extrañaría.

0o0o0

Nota de la Autora: Solo pido paciencia… Extrañamente ahora que mi computadora va a ser "Refaccionada" espero que se conformen con que puedan subir lo más antes posible mis historias, espero que le sigan gustando y que puedan disfrutar de ellas… Como sabrán, y seguramente le sucede lo mismo a mucho de ustedes, La facultad me consume mucho tiempo y más en mi segundo año!! Solo pido paciencia y Les deseo lo mejor a todas… Me gustaría que me dijesen como ustedes se imaginando el final del fics… ¿Harry sea hara cargfo de su hijo? ¿Ginny verdaderamente entregara al hijo que engendro junto con el hombre que más amaba en su vida? Algunos dirán: "O no… Ginny no es de esas… Pero sin embargo, firmo un papel donde alega dejar al niño después del parto… ¿Qué me dicen?"… ¿Y Harry? ¿Serán capaces de querer a un niño nacido bajo estas circunstancias?