Capítulo 9

Primer Encuentro

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¡Oh! por mirar tu frente pensativa
y pálido de amores tu semblante;
por sentir el aliento de tu boca
mi labio acariciar un solo instante;

por estrechar tus manos virginales
sobre mi corazón, yo de rodillas,
y devorar con mis tremente besos
lágrimas de pasión en tus mejillas;

yo te diera... no sé... ¡no tengo nada!...
—el poeta es mendigo de la tierra—
¡toda la sangre que en mis venas arde!
¡todo lo grande que mi mente encierra!

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Harry se levanto aquel mañana totalmente aturdido. Paso la mayor parte del tiempo nervioso y patoso. Sabía exactamente que día era aquel; y si bien no podía concebir la alegría que exaltaba a Gala. Comprendió que su propio dolor se había mitigado ante la esperanza de tener entre sus brazos a un pequeño bebé. Suspiro, dándose ánimos a si mismo. Aquella tarea no iba a ser nada fácil, y menos con otra mujer en su cama.

No era que nunca hubiese estado con otra mujer. Cientos habían pasado entre sus brazos, antes de conocer a su mujer. Se había convertido en un mujeriego renombrado, pero Gala había llegado a su vida, para aclararlo todo. Ella era su vida, y solo se había sentido así una vez antes.

La sonrisa desapareció de su rostro, al recordarla. Apretó sus ojos, hasta hacerse dañó, tratando en vano alejar todos y cada uno de los recuerdos que lo atormentaban como fantasmas. Gruño exasperado, cuando su mente confecciono a la perfección, los ojos, los labios, y el cabello de la mujer que alguna vez lo había significado todo para él.

¿Por qué justamente ahora la recordaba?

¿Por qué justamente cuando estaba seguro de poder alcanzar la felicidad absoluta, pese al descabellado plan de Gala, reaparecían aquellos dolorosos recuerdos? Harry se había olvidado como era que ella olía. Había renegado, durante todos estos años, de su efímero recuerdo.

La había maldecido continuamente por su injusto jugueteo de caminar siempre en su memoria. ¡Maldita bruja imborrable! ¡Malditos recuerdos que lo atormentaban!

Harry abrió sus ojos, pasmado. Había recordado su nombre, y estaba más seguro aún de que nunca se le había olvidado. Solo había querido reprimirlo. Maldito corazón!!!

Ginny.

Se sentó rápidamente, sobre la cama en la que había estado durmiendo. Agarrándose la cabeza con sus manos. Le pesaba el pecho y le temblaban los brazos de manera incontrolable. ¿Por qué aún dolía? ¿Por qué aún la recordaba? Pese a no haber pensado ni hablado ni una sola vez en todos esos años, todavía la recordaba. ¡Maldición!

¡Cómo hubiese querido, en esos momentos, saber que estaba muerta!

De esa manera el dolor de su recuerdo, se vería mitigado, por su deceso. ¡Mierda! Resoplo, tirándose nuevamente contra el colchón. ¿Cómo podría hacer lo que tenía que hacer, justamente cuando recordaba a la persona que más daño le había hecho?

"Harry, cariño… levántate, hoy tenemos varias compras que hacer y otros asuntos que solucionar…" Harry bufo, escuchando la voz de Gala, amortiguada.

"Voy…" Se levanto sin muchas ganas, con la conciencia pesándole por el acto que iba a cometer aquella noche. ¡Deseo con todas sus fuerzas que jamás llegara la noche! ¡O que a Gala se le borrara instantáneamente la memoria! ¡O que la inescrupulosa mujer que iba a entregar su vientre, se le diera por huir! Luego de bañarse y cepillarse los dientes, se había dado por vencido con respecto a peinar su cabello hacía mucho tiempo, bajo las escaleras del departamento que compartía con Gala. Ella lo recibió con una gran sonrisa y el desayuno. Estaba radiante.

"¡Hola Amor! ¿Cómo dormiste?" Como la mierda Pensó Harry, suspirando.

"Bien…" Harry se llevo una tostada, para no hablar. No tenía demasiadas ganas de interactuar con humanos aquella mañana.

"Hermione se paso esta mañana, quieres que almorcemos con ella y Ron hoy en el Caldero Chorreante…" Harry frunció su ceño "… Así que al mediodía pásame a buscar… Le dije a una compañera mía que me cubriese mientras estamos fuera, no quiero tener más problemas con Black…"

"¿No puedes solo dejar de nombrarlo?" Saltó irritado, Harry. Gala lo miro fijo y sonrió. Había logrado que Harry lo odiara y eso la hacía más feliz aún, ya no tendrían metidos en su relación.

"Se que estas nervioso por lo de hoy… pero ¿podrías un momento dejar de agarrártelas conmigo?" Bufo. Harry suspiro.

"Perdóname, amor…" La rodeo en un abrazo y acercó sus labios a la oreja, para mordisquearla. "… Es que quisiera que fueras tú… con quien hiciese el amor hoy a la noche… no una completa desconocida…" La beso. Gala gimió. "… Solo tú puedes despertarme completamente…" Se separo "… Además, ¿Cómo sabes que ella compatibilizara conmigo?" Gala sonrió.

"Descuida amor… Es la clase de mujer que tú hubieses elegido, si no me hubieras conocido…" Harry la abrazo.

"Eso nunca… Yo…" La beso "… Te amo solo a ti…" La miro "… ¿Dónde estarás esta noche?" Preguntó.

"Estaré aquí en casa… esperándote a la amanecida…" Lo beso, cariñosa. "… Solo restara que tú hagas tú parte…" Harry la miro afligido "… Se que te ha costado muchísimo acceder a esto… y prometo que no tendrás que repetirlo…" Harry la miro, dudoso.

"No es seguro que se embarace a buenas de primeras… esto es una lotería…" Dijo convencido "… Estoy seguro que tendré que volver a hacerlo con ella… nuevamente…" Desvió su mirada. Se sentía tremendamente avergonzado de hacer esos planteamientos frente a su futura esposa.

"No creo que sea necesario…" Harry la miro, sorprendido "… He tenido a una grupo de médicos especialistas en planificación familiar trabajando para mí… Le he hecho exámenes para segurarme que este momento sea el más propició para engendrar a nuestro hijo…" Gala sonrió "… La probabilidad de que haya un embarazo aumenta más cuando se produce el coito dos días antes de la ovulación en cuestión… Ella esta próxima a ovular… así que debes poner todo tú empeño…" Harry se sonrojo.

"Hablar de esto… es muy incomodo…"

"¿Te incomoda hablar de la concepción de nuestro hijo?" Cuestiono la morena.

"No es eso… Me incomoda que digas Coito cuando realmente ni siquiera se como denominar a lo que voy a hacer esta noche…" Se angustio. Gala se entristeció.

"No quieres hacerlo… es eso ¿no?" Harry miro a Gala atentamente. Dudar era humano. pero ver la tristeza trazado en el rostro de Gala, era cruel. Él debía hacerlo por amor a ella. La abrazo.

"Claro que quiero tener un hijo con vos…" La beso "… Pero eso lo haré… Tú me ayudas a no dudar en esto… Tú eres mi fortaleza, Gala… Te amo…"

"Yo también…" Se besaron y en cuanto pudo, Gala se desprendió de Harry "… Es mejor que nos apuremos, tenemos unos cuantos tramites que hacer antes de que llegue la noche…" Harry suspiro, cansado. Gala lo condujo a una tienda de ropa moderna, donde lo obligo a compararse ropa casual. Harry refunfuño y le cuestiono por que tenía que prepararse tanto para un simple polvo que iba a tener con una total desconocida. Luego pasaron por el banco para terminar en el caldero chorreante, donde esperaban almorzar con Ron y Hermione. Harry estaba de muy mal humor. Mientras más se acercaba la hora, más irritado estaba. Gala se concentraba en no pensar en el hombre que amaba. Se levanto de la mesa que compartía y se disculpo, acercándose hasta donde estaba el tabernero. Miro nerviosamente hacía la mesa donde se encontraba Harry.

"¿Esta aquí?" Tom, sin levantar la mirada, suspiro y dejo un vaso en su lugar.

"Esta esperándola en la habitación de siempre…" Gala sonrió.

"Muchas Gracias, Tom…" Regreso hasta donde estaba Harry y dejo su bolsa sobre el asiento que se había asignado "… Amor, discúlpame un momento… Tengo que ir al baño…" Harry bufo, sin mirarla y miro hacía una lugar lejano de donde se encontraba. Gala frunció su ceño. Había estado así desde la mañana. Perdido. "… ¿Me escuchaste?"

"Si…" Respondió autómatamente. Gala se dio por vencida y subió al segundo piso. En el rellano miro hacía atrás, asegurándose de que nadie la hubiese seguido. No quería levantar sospechas. Toco tres veces la puerta número seis y esta se abrió, instantáneamente. El lugar estaba oscuro y por ningún resquicio se permitía entrar luz. Gala a tientas se sentó en uno de los sillones cercanos a la chimenea, la cual estaba apagada.

"¿Nadie te siguió?" Preguntó una voz rasposa, como si no hubiese sido usada en mucho tiempo.

"Nadie…" Aseguro. Gala se removió.

"¿Él esta abajo?"

"Si…" Un silencio siguió a esa declaración.

"¿Y ella donde esta?"

"En la habitación 13…" Declaro parca "… Esperándome… le prometí que iría a ayudarla a arreglarse para esta noche…"

"Bien… bien… todo esta según lo planeado…" La chimenea se encendió de pronto, asustando a Gala. Una risa fría y desdeñosa se oyó en toda la habitación. "… ¿Te asusta eso Gala?…" Gala la miro con frialdad "… No creí que fueras humana, como para haber expresado algún tipo de emoción… digo, luego de haber matado con tu varita a tanta gente…" Gala adquirió una expresión completamente fría. "… OH, ya veo…" Sonrió la otra persona que la acompañaba "… ¿Me pregunto que diría Potter si te viera la cara en estos momentos?" Sonrió. "… La dulce y tierna expresión que cubre tú cara, lo desconcertaría" Se rió. "… ¿Qué pensaría de su puta? Si supiera que eres una de nosotros…"

"Deja de joderme y vamos a lo que vinimos, ¿quieres?" Le ordeno insensible "… No tengo el tiempo como para estar perdiéndolo contigo…" La persona se movió hacía adelante, y sus ojos negros y su fuerte mandíbula, se acentuaron más.

"Con cuidado… Clarcke, yo no soy como mi hermana Cissy… En cuanto me dieras la oportunidad… te mataría…" Siseo irritada. Gala rió.

"No lo harías… por que me necesitan…" La miro "… Todos nosotros tenemos el mismo objetivo…"

"¿Así? ¿Cuál? Refréscame la memoria…" Se mofo la mujer.

"Matar a la maldita traidora…" Dijo Gala con asco "… Matar a la puta Weasley y utilizarla como cebo…"

"Veo que les has tomado afecto…" Añadió sarcástica.

"Te lo advierto, Bellatrix… Tengo poco tiempo para finalizar el plan… de modo que no creo conveniente que acabes con mi paciencia…" El rostro de Bellatrix, se crispo.

"Si no hubiese sido por nosotros… no te hubieras dado cuenta nunca de que ella era la Weasley…" Le recrimino "… Pero haces esto por Potter, ¿verdad?… Lo haces por que sabes lo que significo, en el pasado, la Weasley para Potter, ¿no es así?… Verdaderamente quieres limpiarte el camino, ¿no es cierto?" Rió "… Simplemente patético…"

"Es más patético verte a ti, teniendo aún sed de venganza por una persona que jamás correspondió tus sentimientos…" Se mofo Gala, herida ante sus palabras. Bellatrix se levanto furiosa de su asiento y alzo su varita en dirección a Gala.

"¡Ya basta!" Ordeno una tercera voz. Gala saltó su varita guardándola. Bellatrix bufo.

"¡¿Por qué no me dejas terminar con esta maldita de una vez por todas?!" Rugió como una leona enjaulada "… ¡Déjame solo cinco minutos con ella y no vivirá para contarlo!… Se esta pasando de lista, Cissy… Déjame terminar con ella y después veremos que hacemos para armar nuevamente el plan…"

"Detente, Bella…" Dijo la rubia, mostrándose. "… No haremos nada más… El plan es perfecto y Gala es la persona indicada para llevarlo acabo, ¿acaso tengo que repetírtelo?… además, Lucius te mataría si le pusieras un dedo encima… es su hermana…" Gala rió ante la exasperación de Bellatrix. "… Tampoco yo te lo permitiría…"

"Así es Bella… Creo que mi hermano te mataría antes de dejarte tocarme, ¿no es así cuñada?" Miro a Narcisa. "… Bien… ahora quiero que me aseguren unas cuantas cosas…"

"¿Otra vez?" Preguntó Narcisa, contrariada "… Mi marido te ha jurado que los términos en los que el pacto se llevo acabo, así se respetaran…"

"Mi hermano me lo ha aclarado… no dudo de él…" Dijo "… De quienes dudo son de ustedes… las Black…" Bellatrix apretó su varita, apunto de caerle encima.

"Bien… prosigue…"

"¡Cissy!" La reto Bellatrix, exasperada "¡¿Cómo permites semejante insolencia?!"

"Si por jurar un par de cosas y acatarlas, tenemos en nuestras manos a esa maldita traidora de Weasley y a toda su familia, para hacerle pagar todos hacerle pagas cada uno de nuestros sufrimientos, soy capaz de jurarle al mismísimo diablo, Bella…" Rectifico, Bellatrix se sorprendió "… Ahora, prosigue Gala…"

"¿Prometen no tocar ni un solo pelo de Harry Potter?"

"Si pudiera… lo mataría con mis propias manos…" Susurro Bellatrix. Narcisa la miro, severamente. Si quería llevar a término los planes, era mejor no contrariarla. "… Por mi esta bien…" Aseguro de mala gana.

"Lo prometo…" Respondió duramente la rubia mujer de Malfoy.

"¿Juran que el niño que nazca de Weasley y Harry será mío y de nadie más? ¿Juran que nadie más lo tocara nunca?"

"Lo juramos…" Corearon Narcisa y Bellatrix.

"¿Prometen de que solo se llevaran a Weasley únicamente después de que él bebé este en mis brazos? ¿Qué no atentaran con su vida mientras este embarazada y la dejaran llegar a término?"

"Lo prometo…"

"Si, yo también…" Siseo Bellatrix, irritada.

"Muy bien… espero que todo eso se respete…" Ella se iba. "… Ya saben… solo pueden llevarse a la maldita traidora una vez que el embarazo termine… después, pueden hacer lo que se les plazca con ella…" Gala llego hasta la puerta.

"Eres una mujer sin escrúpulos, Clarcke… ¿O debería decir Gala Malfoy?" Gala se volteo a mirarla "… ¿Cómo puedes permitir que la mujer que más odias tenga un hijo con el hombre que más amas?…" Bellatrix la miro con repugnancia "… Eres retorcida…" Gala sonrió.

"Sabes perfectamente que no puedo tener hijos propios… Y si logro que Weasley engendre un hijo y me lo entregue, ¿Cómo crees que se pondrá cuando se entere quien es el Padre y a quien se lo ha entregado?" Rió con frialdad. "… Sufrirá… no soportara saber que se lo entrego a la actual esposa de su antiguo amor, quien precisamente armo todo esto para quedarse con todo aquello que una vez soñó… no resistirá el dolor y la agonía de la perdida… y es ahí, donde yo seré más feliz aún…"

"Realmente corre sangre Malfoy por tus venas…" Gala sonrió ante aquella aseveración, mientras salía de la habitación. Camino escaleras abajo y se detuvo en el rellano. Se apoyo contra la pared y sonrió satisfecha. La ultima etapa del plan estaba a punto de culminar, pronto su venganza hacía la Weasley estaría consumada. Y ella, hasta sacaría provecho. Recibiría un hijo. El hijo que siempre había soñado junto con Harry. Se encamino nuevamente hacía abajo y sonrió cuando llego a la mesa a donde recientemente habían llegado, Ron, Hermione y el pequeño Matt. Harry jugaba con el bebé, ante la sonrisa de Gala. Saludo a ambos amigos y se sentó, agarrando una manito del pequeño Matt.

"Mira, campeón… Tu tía Gala…" Gala miro fijamente a Harry, parecía que el mal humor que lo había embargado antes, hubiese desaparecido. Un bebé obraba maravillas en Harry. Gala sonrió a Matt, quien abrazo más fuerte a Harry. El moreno soltó una risotada mientras Gala fruncía el ceño, aún no entendía por que el pequeño la evitaba de aquella manera. Hermione le sonrió.

"No te preocupes, Gala… Matt hoy solo tiene ojos para su Padrino… Ni siquiera se ha dado cuenta de que su Papá esta aquí…" Gala miro a Ron, parecía que toda la desgracia del mundo hubiese caído sobre él. Observaba envidioso, el cariño que se profesaban Matt y Harry. "... Ya déjalo Ron… Matt solo quiere estar con su Padrino, además tú lo tienes todos los días en casa… Harry en cambio…"

"¡Eso!" Acuso el moreno, alzando por los aires a un risueño bebé pelirrojo "… No puedes monopolizar a mí ahijado…"

"¡Pero es mi hijo!" Chillo acentuando el pronombre posesivo.

"¡Y es mi ahijado! ¡No seas egoísta, Ron!" Bramo Harry abrazándolo y tomando un poco de jugo de su vaso, Matt manoteo la copa y Harry la alejo de las manos del pequeño, mientras lo miraba y le hablaba sobre el peligro de agarrar cosas más grandes que él. Luego miro nuevamente a Ron "… Además, puede que sea tu hijo, pero hoy solo sabe que existo yo…" Le saco la lengua. Ron gimió y enterró su cabeza entre sus brazos. Harry sonrió triunfante y Matt lanzo una carcajada.

"¡Harry!" Reto Gala "… No seas así… Ten en cuenta que cuando tengas a tú propio hijo, no querrás que Ron te hiciese lo mismo, ¿o no?" Hermione vio contrariada, como Harry se desinflaba. Le entrego a Matt a Ron y se puso serio. La castaña advirtió aquello como un comportamiento inusual. Harry apenas podía mirar a alguno que estaba en la mesa a la cara y Gala mostraba su sonrisa más radiante. Nunca antes su amigo se había mostrado tan apático con la idea de ser Padre. Lo conocía perfectamente y sabía de las fervorosas ganas de Harry de tener un bebé suyo entre brazos; más de una vez advirtió aquel anhelo en sus ojos verdes o aquel orgullo al mirar a Matt. Si hacía eso con su ahijado, Hermione suponía que se desviviría con su propio hijo. Pero aquel repentino cambio de actitud sobre una idea que lo entusiasmaba tanto, le daba que pensar.

"Por supuesto que no… lo siento, Ron…" Se disculpo. Hermione se extraño.

"No hay problema, Harry…" Dijo Ron mimando a su hijo "… Supongo que se me fue la mano, ¿no Hermione?" La aludida asintió. "… ¿Qué sucede?…"

"OH… nada… solo que estaba recordando que Tonks les envía sus saludos y me dijo que matara a todo aquel que no vaya a visitarla antes que de a Luz…" Sonrió recordando la vigorosidad con la que Tonks había enfatizado cada una de sus palabras. "… Eso los incluye a ustedes también…" Harry y Gala se miraron.

"Es verdad… va a matarnos si no la visitamos…" Concedió el moreno mientras unos platos cargados de comida llegaban a la mesa volando "… Te pedí lo de siempre, amor…" Le dijo a Gala, quien asintió. Hermione arrugo su nariz al mirar el plato de su amiga.

"¿Cómo haces para comer tan poco?" El plato de Gala consistía en un pedazo de carne con unas cuantas legumbres extrañas y escasas. Hermione sabía que hasta un pichón comía más que ella "… Tendrías que llevarla al Sanador, Harry… Gala debería cuidar más su salud… más ahora que están tratando de tener hijos…" En ese mismo momento, Gala quiso enviarle un maleficio imperdonable, pero se contuvo. Harry se removió incomodo.

"Siempre es así… no te preocupes Hermione, Gala sabe exactamente que hacer con su cuerpo…" Respondió tajante, sin lugar a replicas. El silencio fue corto, pero incomodo. Hermione había recibido las palabras de su amigo como un cachetazo, Ron sorprendido solo había atinado a acariciar la cabeza de su bebé y Gala, suspiro satisfecha por que Harry había salido en su defensa.

"¿Alguien sabe cuando dar a luz, Fleur?… Creo que era uno de estos días, ¿no?" Hermione sonrió, contenta.

"Si… Dentro de una semana… Molly me pidió que te preguntara si podías dejar, durante unos días a tú marido, para ayudarnos a armar el ajuar para Fleur…" Gala sonrió.

"Por supuesto, dile a Molly que cuente conmigo…" Para cuando el reloj daba las tres de la tarde, Hermione, Matt y Ron ya se habían ido. Harry se levanto de donde estaba y Gala lo siguió. Caminaron en silencio, durante unos minutos. Harry se detuvo frente a la tienda de artículos de Quiddicht, en el Callejón Diagon.

"Gala… soy consciente de que tener un hijo tuyo, es todo lo que deseo en estos momentos, pero que te quede claro que las circunstancias en las que va a ser engendrado, son las que no me gustan…" Harry tenso su espalda. "… Así que me gustaría que todos los comentarios que tuvieras al respecto te lo guardaras hasta que tengamos a nuestro hijo en brazos…"

"Así que eso… me odias, ¿no es verdad?" Harry volteo a mirar a su mujer. Gala estaba llorando en medio del Callejón. Harry quiso matarse por eso.

"Lo siento… Lo siento, mi amor…" La abrazo. No deseaba hacerla sufrir "… Dios, Soy un maldito… Perdóname… Lo siento, lo último que haría sería hacerte sufrir…"

"Me estas haciendo daño, Harry… Tú me dijiste que aceptabas por que querías verme feliz… Esta actitud tuya, esta haciéndome mal…" Lo miro con los ojos llenos de lágrimas "… Pero si tanto te molesta la situación, yo puedo dejar de lado mi felicidad y hacernos olvidar… Mejor… lo mejor será olvidarnos de todo…" Se aferro a él. "… Yo te amo tanto que estoy dispuesta a dejar todo lo que anhelo de lado, solo por hacerte feliz… lo siento, amor… no tuve en cuenta tus sentimientos…" Gala abrazo desesperada a Harry, ahogando sus sollozos. El moreno cerró sus ojos. Era una bestia. Un bruto y un bárbaro. ¿En que se había convertido? Le remordía la conciencia, mientras sentía que su pecho se mojaba bajo las preciadas lágrimas de su amada.

"Soy yo quien no esta teniendo en cuenta de que esto lo es todo para ti…" La miro, sonriendo "… Y si esto te hace feliz, yo también soy feliz contigo, amor…" La beso. Gala saltó de alegría, por dentro, cuando Harry finalmente cedió. Y sonrió con cinismo cuando se separo de él, diciéndole que tenía que hacer algunos trámites más. Gala paso por La botica de la Abuela un negocio nuevo que preparaba brebajes especiales por pedido, exclusivamente. Luego, compro unas ropas que le gustaban y llego al Caldero Chorreante. Saco su varita y recorrió toda la puerta, murmurando variados encantamientos. Tenía que ser precavida y pensar en todo. Una vez que terminó, golpeo la puerta. En cuanto le abrieron, Gala entró rápidamente y cerró con fuerza a sus espaldas.

"Buenas Tardes…" Saludo autómatamente la pelirroja. Gala la miro detenidamente, un líquido parecido al ácido la corroía por dentro. La odiaba. La odiaba demasiado. Tanto que tenía que morderse la lengua para no caerle encima y matarla. ¿Entonces por que la había elegido como vientre de su hijo? Sonrió al recordar la respuesta. ¿Qué otra mujer estaría más dispuesta que ella, debido a su estado anímico, a entregarle a su hijo? Además, solo necesitaba un último empujoncito. Weasley era igual a Harry en ese aspecto, demasiados compasivos. Demasiados blandos.

"¿Comenzamos?" Ginny la miro, nerviosa. Una insistente voz, que ella le atribuía a su conciencia, le insistía en que no lo hiciera. Pero definitivamente ya había firmado un contrato vinculante con ella. Además, no podía hacerle eso luego de que la ayudara a escapar de todo. Gala era una de las personas más bondadosas que hubiese conocido. Si no fuera por ella, Ginny movió su cabeza tratando de alejar aquellos dolorosos recuerdos. Se paro y entro al baño.

"Voy a bañarme…" En cuanto cerró la puerta, Gala saco su varita y la paso alrededor de la habitación, murmurando más encantamientos. Cambio las sabanas, decoro alrededor con arreglos florales, llenos de rosas rojas y limpio el ambiente. Para cuando Ginny salió del baño, Gala había terminado de tener algo sobre la cama.

"Esta es ropa mía, pontela… Y también beberás una brebaje que te transformara en mí…" Ginny palideció.

"Pero…"

"Es mi prometido de quien estamos hablando, ¿entiendes?" Gala sonrió "… ¿Con quien desearía hacer el amor, si no es conmigo? Aparte, con este disfraz podrás resguardar tú verdadera identidad…" Ginny asintió, sin decir una palabra más. Cerró sus ojos, desconociéndose. ¿Quién mierda era? ¿Realmente podría entregar a su hijo, así como así? ¿Acaso no tenía escrúpulos? El dolor la cegaba por sobre todo. Había decidido, ceder. Se dejo caer en la cama, al final, todo se trataba de ceder. Ginny se vistió apresuradamente y dejo que Gala la maquillara y se ocupara de su peinado. Cuando terminó, le sonrió.

"Perfecto…" Dijo "… Estas preciosa, pero solo falta el último detalle…" Revolvió en un bolso negro que tenía y saco una botellita "… Toma esto…" Se lo tiro. Ginny miro automatamente el brebaje.

"Poción multijugos…" Gala sonrió.

"Así es… eso hará que te transformes en mí, Cameron…" Dijo "… Pero este es diferente, durara mucho más que el original… mañana al mediodía Mi prometido debe de haberse ido de aquí, ¿entendiste?"

"Si…" Respondió automatamente mientras bebía la poción multijugos.

"Y no hables mucho, por que si no descubrirá quien eres… y decididamente eso es lo último que queremos…" Se alejo de ella. "… Muy bien mi prometido vendrá a las nueve en punto… tenes tiempo para mentalizarte…" Se iba. "Ah, y espero que no te arrepientas, sinceramente ya no hay vuelta atrás… ya veras como todo es un tramite… te embarazas, lo llevas nueve meses y luego me lo entregas… quedaras finalmente libre antes de que puedas decir: Halloween…" La puerta resonó en toda la habitación y escucho un conjuro del otro lado de la puerta. Seguramente Gala la había encerrado para asegurarse de que no escapara. Pero lo último que quería en esos momentos era escapar, y mucho menos pensar. Lo haría y listo. Aún que sea, podría darle felicidad a una familia. Dar un poco de amor al mundo con su hijo, para ser perdonada. La culpabilidad la embargaba enormemente. Pero estaba segura, de poder con aquello, hasta el final.

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Harry se sentía tremendamente inseguro, y aún así parecía tener la suficiente valentía como para seguir con aquello. Se mantuvo impasible frente a la puerta de la habitación que Gala le había dado en un papel con una caligrafía preciosamente cuidada. Se puso más rígido cuando levanto la mano y golpeo levemente. Miles de pensamientos y cuestionamientos invadieron su quebrada moralidad. La culpabilidad de aquello era tan grande que dudaba seriamente de su capacidad e integridad física y emocional. Sin embargo la cara de congoja y dolor de Gala se repetía en su mente, como un potente efervescente.

Volvió a golpear levemente, esta vez, con el ceño fruncido. Él estaba decidido a llevar a cabo todo eso hasta el final, aún que su moral no quedara precisamente intacta. Se decía que uno por amor hacía cualquier cosa, y allí estaba él, para demostrarlo. Volvió a insistir y se acomodo levemente los lentes. Gracias a Dios Gala había tenido la maravillosa idea de que tomara poción multijugos, hubiese sido mucho más vergonzante que su efímera compañera de cama supiese quien era en realidad. Y la verdad era que el sentimiento de vergüenza estuviese en la procreación de su primogénito, solo lograba irritarlo más aún. Molesto, iba a golpear la puerta aún más fuerte, cuando esta se abrió repentinamente.

"Entra" Ordeno una tranquilizante voz. Harry inmediatamente obedeció. En cuanto entro quedo encandilado. Lo primero que capto fue la atmósfera íntima y personal que se habían encargado de crear. Luego observo fijamente a la que sería, su compañera nocturna de cama. Era el clon exacto de Gala, pero por alguna extraña razón, aquella noche él deseo que fuera otra persona y no su prometida.

Realmente lo deseo. Harry le sonrió.

"Hola… me llamo Scott…" Ella le sonrió tímidamente, como si fuese la primera vez que hablaba con un hombre. ¡Por Dios! ¿Y si era virgen? Aquel pensamiento lo perturbo hasta un punto insoportable. Aún que inmediatamente descarto la idea. Si así hubiese sido, Gala por lo menos le hubiese advertido.

"Yo soy Gala…" Los ojos grises de él, brillaron de una manera misteriosa y enigmática. Algo que logro descolocarla. Aquel hombre estaba hecho para el infarto. Sabía perfectamente que estaba disfrazado, solo la poción multijugos lograba aquellos efectos. Sin embargo, aquella espalda ancha, esa cintura estrecha, esos brazos poderosos y sobre todo aquel brillo extraño en sus ojos y su sonrisa encantadora eran de él. Naturalmente de él. En esos momentos se le antojo deseable. "Mucho gusto…" Él siguió, sonriendo.

"¿Por qué mejor nos dejamos de rodeos y vamos directamente a lo que nos interesa?" Espeto con una seguridad arrolladora que en esos momentos ciertamente no sentía. Camino hasta una mesa junto a la cama y sirvió la bebida que estaba en la hielera. Volteo, ofreciéndole una copa y la miro, intensamente. "Brindemos…" Ginny trato de agarrar la copa que le ofrecía, sin que se le cayera. Aquel hombre tenía una masculinidad y seguridad en si mismo, arrebatadora.

"Gracias" Dijo y dio un sorbo. Inmediatamente se vio cubierta por un cuerpo que emanaba un intenso calor humano. Le rodeo la cintura con uno de sus musculosos brazos y su boca choco con la de ella. Con un hábil movimiento de su escurridiza lengua, consiguió abrirle la boca, y toda la bebida que había tomado paso instantáneamente a la boca de él. Ginny gimió intensamente. Aquello había sido increíblemente erótico. Su cuerpo respondía complaciente a cada una de sus caricias, como si tuviese algún banco de datos dactilares. Estaba segura de haber sido acariciada de esa manera, anteriormente. Para cuando se separaron, ella tenía las mejillas sonrojadas y el pelo revuelto, además de que su pecho subía y bajaba a un compás demasiado tentador para Harry.

"No eres Gala…" Sonrió. "Ella jamás se sonroja…" La volvió a besar, con intenso deseo y Ginny tuvo que aferrarse a él, con afán. "Nunca" Harry tuvo deseos de saber hasta donde se extendía su rubor, pero se dijo que todo debía ir con calma. Le sonrió "Y no sabes como me alegro de eso"

"¿Cómo?" Ginny sentía que había oído mal, ¿acaso él había dicho que se alegraba que ella no fuese su prometida? ¿Qué significaba eso? Mareada por el deseo, no quiso pensar demasiado. Entrecerró sus ojos, mirándolo con deseo. Harry retrocedió con ella aún en brazos y la tendió en la cama, para luego situarse a su lado.

"No trates de entender nada…" Él le beso el cuello y parte del inicio de sus seños "Por lo menos por esta noche…" Lamió y chupo extasiado, cada rincón de piel que tenía escuetamente al descubierto. Tenía la piel de su pecho, más clara de lo que Gala la tenía. Sonrió con malevolencia cuando con una inesperada caricia, le quito la camisa de color marfil, haciéndola caer. Harry contuvo el aliento, extrañamente se sentía más excitado que de costumbre. Como si no pudiese esperar a desvestirla y quisiese llegar hasta la última base. Afortunadamente, bajo la camisa no tenía sostén. Un truco muy bien empleado y pensado. Sus proporcionados seños se tambaleaban deliciosamente frente a su boca. No estaba seguro de poder controlarse ni un segundo más, pero impaciente bajo su boca y capturo un pezón con él.

"¡OH Dios!" Aquel gemido lo volvió loco y como pudo se despego de ella, Haciendo un ruido seco de succión, para quitarse la ropa. Cuando quedo desnudo, ante la curiosa mirada de ella, no retrocedió ni un solo ápice. La deseaba de una manera inimaginable. No se conocían, pero tenían afinidad en la cama. Harry llego a la conclusión de que sería una amante excelente. Deseosa y ardiente, ella arqueo su cuerpo, para restregarse urgentemente contra el de él. Harry gimió, con urgencia.

"Despacio, preciosa…" Susurro llevando sus manos hacía el cinturón del pantalón, que elegantemente llevaba. Lastima, pero se vería mejor sin ropa. Harry chupo ardientemente su vientre. Beso cada rincón de su sedosa piel. ¡Estaba loco! Ella respiró entrecortadamente cuando él la despojo de su pantalón, dejándola únicamente con las pequeñas braguitas blancas. La urgencia de Harry, descoloco por un minuto a Ginny. Sin embargo, él volvió a subir hacía arriba y atrapo sus labios y jugo con su lengua, con todo el erotismo que le era posible. Bajo su cabeza y lamió lentamente el puente que había entre sus senos, mientras que con una de sus manos, le saco ágilmente la única prenda que tenía. Sonrió, nunca antes había estado con un hombre tan ardiente. Bueno, nunca antes había estado con ningún un hombre y punto. Ginny agarro la cabeza de él y lo obligo a subir, para quedar cara a cara. Le sonrió, coqueta.

"Despacio Guapo… ¿Tenes algún apuro?" Harry Sonrió. Aquella vorágine de pasión y ardiente deseo, estaba obligándolos a olvidar completamente quienes eran y que hacían allí. Calmar la urgente necesidad que nacía de sus genitales, era la prioridad de la noche. La erección de Harry rozó el húmedo centro de Ginny y ambos gimieron intensamente. Aquella tortura, era terriblemente deliciosa. A Harry le costo más recuperarse de aquel roce y Ginny aprovecho aquello. Impulso sus caderas con delicadeza y la rigidez de Harry, entró levemente. El moreno naturalmente tomo fuerza y propulso un envión, con el único motivo de hundirse en ella, y terminar con aquella agonía. Sin embargo, Ginny perversamente se alejo de él, dejándolo desorientado. La risa de ella sirvió para despertarlo completamente. Frunció su ceño, sonriéndole.

"Así que queres jugar rudo, ¿no?" Pregunto, con un extraño brillo en sus ojos. Ella rió.

"Creo que me has descubierto…" Respondió coquetamente. Harry agarro sus manos y se las puso arriba de su cabeza. Apresada, sonrió descaradamente, desafiándolo. La beso pasionalmente en la boca, distrayéndola. Aquel beso dejaba relucir todo el deseo y la pasión que estaban conteniendo. Y sin previo aviso, él entró en ella con toda la suavidad que su descontrolado cuerpo podía soportar. Ginny gimió de dolor y tembló. Harry inmediatamente se detuvo y la miro directamente a los ojos, confundido. Era virgen. Era la primer virgen que le hacía el amor. Gala no contaba en ese rango. ¿Gala? No se había acordado ni un solo instante de su prometida, pese a que estaba haciendo todo eso por ella. ¿Qué le estaba pasando? ¿Acaso todo el deseo y su caliente efervescencia estaba nublando su juicio? La miro, temblando aún.

No…

Ella despertaba todo sus sentidos de una manera inimaginable…

La deseaba…

Tenía apetito de ella…

"Lo siento, cariño…" Dijo Harry con un brillo extraño en sus ojos. Ginny abrió sus ojos, pasmada. Nunca pensó que él fuera tan cariñoso, y sin siquiera conocerla. Aquella demostración la vulnero por completo, rodeo su cuello con ambos brazos y le beso todo el rostro con absoluta devoción. Había algo en él que se le hacía extrañamente familia, como si todo su cuerpo floreciera y se entregara automáticamente a él. Estaba rendida. Y eso era más de lo que se podía decir de ella, que había perdido la confianza por un hombre hace mucho tiempo. Lo incito a seguir donde habían quedado, meciendo levemente sus caderas. Harry la detuvo, gimiendo. Si seguía de esa manera, él eyacularía más pronto de lo que realmente pretendía.

Y por sobre todas las cosas, pretendía disfrutar hasta el último rincón de ella. Se meció levemente primero, para después adaptarse y seguir un ritmo tan viejo como la tierra. Ginny podía escuchar la respiración agitada de él en su oído. Oh Dios mío. ¡Y pensar que todo ese tiempo se había estado perdiendo eso! Él se acomodo mejor, alzándole las caderas, para adentrarse más. Ginny gimió, después de una penetración un tanto profunda. Podía sentirlo perfectamente, aquel hombre tenía muy buenas dotaciones.

Las penetraciones se volvieron más urgentes a medida de que sus deseos primitivos se volvían más apremiantes. Ginny se centro en mantenerse en la cama, la fuerza de él, la estaba a punto de tirar de la cama. Aún así, tomo aire, para resistir aquellos embates. Aquel ritmo diligente de parte de él, estaba volviéndola loca. Era deliciosamente húmedo, placidamente apretado y placenteramente bueno. Ginny gimió cuando Harry, se detuvo bruscamente. Detenerse era como una tortura, sin tan solo se moviera. Abrió sus ojos, que había cerrado para sentir todo el placer recorriéndola, y se encontró con que él tenía los ojos cerrados y estaba intentando controlar su respiración. Ginny arrugo su ceño, quería preguntarle exactamente que demonios estaba haciendo, pero no tuvo la más mínima oportunidad cuando la volteo boca arriba, arrastrándola junto con él, y sentándola.

Ginny tuvo ganas de protestar, pero Harry la callo, llevándose un pezón a la boca. La abrazo completamente y le acarició la espalda. Aquel gesto, la termino por desarmar totalmente. Harry gimió cuando Ginny se levanto y se volvió a sentar. ¡Dios, el sexo con aquella mujer era adictivo! Él agarro sus caderas y la incito a seguir. Lentamente Ginny inició el delicioso movimiento, abriendo su boca y dando bocanadas. La fuerza de Harry y el deseo ascendente, hizo que los movimientos de ambos se volvieran más rápidos. Ginny apenas podía mantenerse sentada, y se arrodillo mientras se movía salvajemente al ritmo de él. Se dio cuenta de que estaba gimiendo como nunca antes. ¡Era maravillosamente placentero sentirlo dentro!

"OH Díos, si…" Gimió Harry. Él le apretó ambos senos, sumiéndose en un embudo de emociones muy intensas. La activa intervención de él, hizo que ambos colisionaran en el más salvaje clímax. La deseaba tan intensamente que incluso después de eyacular dentro de ella, la abrazo, dejándola sobre su pecho, sin salirse. Ginny se retorció entre sus brazos, aquella salvaje experiencia la había dejado completamente exhausta. Harry agarro su rostro y la beso dulcemente en los labios, para después mirarla intensamente. "No te conozco bien, pero podría vivir eternamente junto a ti, en esta cama…" Volvió a besarla, arrastrado por los vestigios de una pasión aún despierta. Ginny le sonrió.

"Estoy exhausta y tu solo piensas en hacerlo de nuevo…" Rió. "Eres un insaciable…" Ginny se removió y el miembro de Harry, salio de su cuerpo. Ella gimió. "Te voy a extrañar…" Lo beso, riéndose. Harry la miro risueño y la volteo, dejándola sobre la cama, para acariciarla.

"No tienes por que…" Harry llevo su nariz, hacía su cuello. "Voy a estar justo aquí…" Ginny lo abrazo contra su cuerpo desnudo, apreciando libremente cada momento junto a ese hombre. Tratando de grabar cada Parte de su delicioso cuerpo. Rió de las cosquillas que le hacía.

"Tienes mucha experiencia con las mujeres…" Le sonrió. "Nunca pensé que disfrutaría de esa manera…" Harry parpadeo y después movió su cabeza, tratando de sacar cualquier pensamiento pecaminoso, que no le permitiera pensar con sentido común.

"Lo que me recuerda…" Dijo. "No sabía que eras virgen… Gala no me lo dijo…" Ginny se sonrojo. "Saber eso, quizás me hubiese ayudado a ser menos diligente contigo… No quiero que por esta experiencia, las demás sean malas para ti…" Ella rió, desconcertándolo.

"Deja de preocuparte tanto… en realidad, no le había dicho nada a Gala…" Lo miro. "Por eso, ella no pudo advertirte… pensé que había alguna cosa que podíamos reservarnos a nosotros mismos…" Añadió. "Gala puede no saber algunas cosas, ¿no?" Harry rió.

"Eres perversa…" La beso lenta y apasionadamente. "Y me gustas así" Se volvieron a besar, nuevamente. Harry la miro con los ojos, brillándole. "Además, si queremos un bebe… tenemos que poner manos a la obra, ¿no te parece?" Ginny bajo sus ojos, herida. Aquel maravilloso hombre había dicho queremos. Como si ella fuese quien estuviese en sus planes futuros. Nunca antes se había sentido así con otro hombre que no fuera Harry. Y definitivamente tendría otra oportunidad de sentirse de aquella manera. Entonces, lo más lógico era disfrutarlo ¿o no? "¿Estas de acuerdo?" Ginny lo miro, tensa. Harry suspiro. "Mira, ambos sabemos perfectamente cual es la finalidad de esta noche…" Ginny se removió, incomoda.

"Si…"

"Mírame…" Ginny no quería. "Mírame, preciosa…" Ginny reconoció, repentinamente aquella manera y aquel tono de llamarla. Se le hacía tan familia. Harry pasó una yema de su dedo sobre un rosado pezón. Ginny gimió. "Tú sabías exactamente alo que te metías, si aceptabas los términos de Gala…" Le sonrió. "Y pese a todo, yo estoy disfrutando mucho de ti… espero que podamos olvidarnos temporalmente de todo y disfrutemos de esto que nos esta pasando… quizás sea lo mejor, olvidar y disfrutar…" A Ginny le gusto lo que le proponía. Ciertamente hablar sobre entregar a su bebe, era complicado. Ni ella misma aún entendía cuales eran los riesgos reales. Lo mejor, en ese momento, era disfrutar de aquel increíble hombre y volver a hacerlo suyo. Lo deseaba intensamente y se lo demostró, besándolo ardiente. "De eso hablaba yo…" Rió él.

"Deja de fanfarronear y hazme tuya, ahora…" Los ojos de Harry brillaron con la misma intensidad que Ginny.

"No tendrás que repetirlo, cariño…" Con él, se sentía entera. Aquella noche, hicieron el amor tres veces más. Harry no podía creer la pasión y el apetito que tenía por aquella ardiente mujer, que solamente se parecía a Gala, en lo físico. Ciertamente tenía algo que lo volvía loco y lograba sacarlo de sus casillas. Necesitaba más de ella y aún después de hacerlo varias veces aquella noche, no quería separarse de ella. Aquel día, salió de la habitación, ciertamente con todas las ganas de no separarse de ella, nunca más.

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Nota de la Autora; Por favor, ténganme paciencia… Este mes y Diciembre, son siempre, los más caóticos de todo el año. Sepan disculpar mis retrasos, pero estoy creando nuevos capítulos. Por favor, piensen que tengo varias historias que actualizar y a veces cuando escribo me confundo… por supuesto que tampoco quiero agotarme… así que, todo a su tiempo!!! Gracias por todo el apoyo, realmente lo aprecio!!! Lo amo!!!