1 Capitulo: Sin elección… primera parte…

Solté un fuerte suspiro, al escuchar el fuerte escándalo que mi "trabajo" había causado. Con pesadez miré la tenue luna llena que adornaba esta fría noche, me corrí la capucha con ambas manos, para sentir con libertad las suaves ráfagas de viento que azotaban con delicadeza mi rostro…

La luna de esa noche, brillaba como jamás lo había hecho, un espectáculo único para mis ojos, un hábito que se volvió costumbre desde el primer día de mi oficio; mira aquellas constelaciones brillar intensamente, brindándome una paz indescriptible a mi alma, luego de culminar mi labor.

Ha decir verdad, mi primera misión, fue una de las cosas más difíciles que tuve que hacer, y por casualidad la luna de esa noche era un hermosa luna creciente… pero… no todo en mi trabajo me trae paz en este ínstate… aun tenia algo que hacer con él (Danzou) antes de irme.

Gire con lentitud mi rostro, para mirar sobre mi hombre al cadáver detrás de mi, frunciendo mi ceño, giré mi cuerpo, para acercarme hasta este.

Flexioné mis rodillas quedando lo suficientemente cerca, para buscar el sobre, que con tanto afán se digno a protegerlo… Con una mano me encargué de quitar sus estorbazos brazos de su pecho, mientras que con la otra buscaba en los bolsillos internos de su chaqueta de seda.

Al no poder encontrar nada, adentre mi mano aun mas hacia los lados de su torso para intentar encontrar el sobre, no tenia tiempo que perder en esto, la sirena de alarma aun permanecía encendida, los pasos de los soldados se hacia escuchar desde muy lejos. Y no tardarían en llegar a mi ubicación.

Miré hacia el cielo, para mirar la posición de la luna, si esta estaba en una altura lo bastante elevada, esto podría causarme problemas, ya que esta, alumbraría los tejados de todos los edificios, dificultando mi escape. En cambio si estuviera tenuemente un poco más baja, los tejados estaría levemente mas oscuros y pocos visibles para los que estén abajo en las calles.

Y para mi desgracia… la luna en esta noche, parecía negarse a dejar su posición, chasqueé la lengua frustrado, y deshice mi vista del cielo hacia el cadáver de Danzou, abrir con brusquedad la chaqueta, haciendo que los tres primeros botones de este salieran desprendidos. Busque con la mirada algo, que sobresaliera de color blanco por los bolsillos internos.

Hasta que por suerte, lo encontré, lo tomé rápidamente y lo guardé en uno de mis bolsillos, me levanté y me coloqué nuevamente mi capucha, que evitaba que mi rostro se viera con claridad. Caminé hacia la salida del callejón, afinqué mi espalda en la pared de piedra del edificio, para mirar con cuidado las calles del callejón.

Al no poder localizar algún testigo, salí rápidamente de ese lugar, antes de que los caballeros me encontraran, mis pasos en ningún momento fueron calmos y serenos. Sino que mi única preocupación era llegar rápidamente a la torre del reloj sin ser capturado.

Las calles de Roma las conocía muy bien, no había lugar al cual no supiera llegar, ni tampoco existía el camino que lograra confundir mi memoria, giré en la esquina de la panadería del pueblo, que se encontraba a 8 casas del callejón, seguí mis pasos firme en la misma dirección que había seguido. En otras palabras, derecho.

Acercándome cada vez más hacia la plaza gran de piedra en el centro de roma, mientras corría, escuchaba los gritos de confusión, temor y horror por todas las casas a las que yo pasaba, la sirena me ensordecía cada vez más, y mi vista sin importar que tanto me perturbara esos gritos y lamentos, no dejaba de ver hacia el frente.

¿Quién anda ahí? – escuché tras mi espalda… Demonios… me habían descubierto, detuve de forma brusca mi andar, quedando estático en el lugar – Tú civil… ¿Qué haces aquí?

Escuché sus pasos metálicos acercándose más a mí. Adentré una mano en mi capa larga de color perla, y con mi mano hecha un pucho, apreté con fuerza una de las minis navajas que tenia ocultas en mi torso. Giré mi torso levemente, para verle de frente.

Estoy en camino a mi hogar, sir – dije educadamente, no tengo ganas de seguir manchando mi túnica con sangre "inocente"… así que será mejor… ser "cortés".

Estas no son horas para estar en las calle – me dijo mirándome con desconfianza.

Lo miré de la misma forma, sin despegar mi mano que permanecía oculta en mi túnica, me giré completamente para enfrentarlo. Mis ojos se posaron en los suyos, ojos que no paraban de mirarme con desconfianza, su mirada junto con la mía, permanecían en una lucha constante de poder… por así decirlo.

De acuerdo… - soltó para darme la espalda – continué con su camino…

Hump, gracias sir – dije secamente.

Solté un leve suspiro y fui retirando mi mano de mi túnica, caminé hasta la vidriera de una tienda de antigüedades, para así ver mi reflejo en esta… Mierda, mi rostro estaba levemente manchado con la sucia sangre de Danzou, ese detalle lo había olvidado. Sin contar que los primeros pliegues de mi túnica estaban levemente manchados… Por suerte, la luna por estos lados de Roma, no alumbra mucho para mi suerte.

Cerré mis ojos por unos minutos aliviado, al escuchar no escuchar ninguna alarma, la sirena había sido apagada, y por lo visto, la búsqueda para encontrarme, cesó al fin. Abrí mis ojos, mirando directamente el reflejo de la vitrina. Vi a través de la vitrina como la luna aumentaba su altura, llenando aun más de luz el sitio en el que me encontraba.

Giré rápidamente mi torso al sentir como alguien se acercaba a mi espalda, hice mi mano izquierda un puño, impactándola en el rostro de mi "atacante". Seguido de una fuerte patada en el centro del pecho, provocándole una expulsión rápida de aire a sus pulmones.

Mi pierna derecha, aun permanecía elevada unos segundos después del golpe, relaje mis músculos y mis sentidos, bajando la mirada al suelo, para encontrarme con el mismo guardia que hacia unos momentos me había dejado ir.

Vi como este permanecía con los ojos cerrados y su mandíbula fuertemente apretada, lo mas seguro, para aguantar las intensas ganas de mandarme al diablo, tragué en seco mientras daba leves pasos, hacia atrás para evitar que me reconociera.

¡Hey…! – Grito como pudo – ¡tú… mocoso…! Regresa aquí y dame la cara.

Lo siento sir – dije sin darme la vuelta – no tengo tiempo.

Finalicé para seguir con mi camino.

Niñato insolente… - escuché el ruido metálico de su armadura, rastrillarse contra el suelo de piedra, seguido del suave sonido de una espada desenvainándose – te enseñaré que nunca debes atacar a un caballero.

Estridentes pasos metálicos se cercaban hacia mi, tome mi espada desenvainándola en el acto, para darme la vuelta y parar su ataque. Lo miré con superioridad al mismo tiempo que lo alejaba con una patada, un poco más débil que la anterior.

¿Eso es todo lo que tienes? – le dije de forma burlona.

Escuché el rechinar de sus dientes, para dar pasos a un gruñido seguido de un nuevo intento para atacarme. Sonreí para mis adentros al detener nuevamente la arremetida que este hacia contra mi, giré levemente el mango de mi espada, para ponerme en posición de ataque.

Con un simple chocar de espadas, la suya se desprendió de sus manos, quedando desarmado frente a mí, elevé una ceja al verlo retroceder. Negué con la cabeza, no iba a seguir perdiendo mi tiempo con esa escoria. Envainé de mi espada dándole la espalda al intento de caballero.

Veté – solté – no tengo intención de hacerte daño.

Espere escuchar sus pasos apurados y desesperados por salir de aquí… Más su reacción no fue la que yo esperaba. Escuche una fuerte risa burlona, lo miré confundido, acción que solo hizo que su risa fuera mucho más escandalosa. Adentró su mano en su peto (armadura que protege el torso) para sacar de este un silbato.

"Llora pequeño, llora…"… Maldición… esa maldita voz de nuevo – "Voy a atraparte"…

¡Cállate, cállate, cállate…! Exclamaba en mi mente… no tengo tiempo para recordar eso… Maldición, estoy en una misión…

"Voy a perseguirte hasta matarte"

Ni te atrevas… - dije arrastrando las palabras con mi ceño claramente fruncido.

Dime… ¿Qué pasaría si yo sonara este silbato? – me cuestiono de forma cínica, ignorando que no hablaba exactamente con él.

"Sasuke… huye" "Vete de aquí"… esa voz… ¿Padre?... "Huye… huye de aquí"… No lo haré… lo siento…

Te estoy perdonando la vida… - dije mirándolo claramente molesto - suelta ese maldito silbato… - exclamé realmente furioso.

Rió cínicamente… para luego, con todas sus fuerzas soplar del silbato… sentenciando su muerte.

Arremetí rápidamente contra el, golpeando con mis puños, en todo su torso y rostro. Nuevamente esa maldita alarma volvió a sonar, mientras que ese desgraciado caballeroso seguía riéndose mientras los golpeaba.

"Sasuke… veté" "Protégelos"… ¿A quien?... "Protégelos"... escuchaba una y otra vez la misma voz… Demonios, este trabajo empieza a enloquecer a mis diablos internos…

¡Por aquí! – escuché desde la otra calle, los pasos de un gran grupo de hombres…

Mierda, los caballeros estaban a punto de llegar, miré con odio al hombre que tenia frente a mi pegado contra la pared, aguantando mis golpes sin dejar de reír… Cabreado y sin importarme que no tuviera tiempo para esto. Hice que mi puño derecho impactara contra su quijada, accionando el mecanismo de la hoja de acera, atravesando su rostro…

Por suerte, las salpicaduras de sangre no alcanzaron a tocar mi rostro… y extrañamente, no me sentía complacido al darle fin a su vida. Retiré con brusquedad la hoja, ya que, no importaba el modo en que lo hiciera… Ya no podía sentir dolor…

Su inerte cuerpo se deslizo lentamente por la pared… y extrañamente, pesé a la brusca forma de su muerte, su maldito rostro aun demostraba esa desgraciada sonrisa burlona con la que me miraba…

Me coloqué de rodilla frente a él, tomándolo con fuerza con mi mano izquierda, mientras que con la otra sacaba nuevamente mi hoja de acero. Bien… me siento fuertemente frustrado, y… toda esta maldita carga de trabajo, me tiene estresado… Y la cara de este sujeto… no facilita para nada mi autocontrol…

Mal nacido – solté de forma venenosa… con la hoja de acero apuntando su rostro.

"¡Sasuke!"

¡Ahí esta el asesino…! – escuché fuertemente, ladeé mi rostro en dirección al grito… dándome cuenta de que los caballeros… ya estaban a escasos metros cerca de mi.

Demonios – susurré levantándome, para luego darme la vuelta rápidamente y dirigirme a toda velocidad a la Torre del Reloj.

Aun seguía corriendo para huir de los caballeros, mi respiración por muy molesta que me parezca estaba agitada, mis piernas daban la máxima velocidad que estas podían alcanzar. Miré rápidamente atrás de mí.

Mierda…- Exclame - aun me persiguen.

Demonios… maldita la hora en la que tuve que recordar esas palabras… ese momento… y por los mil demonios, soy un asesino de elite… Lo que sienta o lo que me haga pasado, no tiene porque interferir en una misión.

Mis pasos me llevaron a la entrada de la gran plaza central, en otras palabras… la plaza de la Torre del Reloj, suspiré aliviado al verla despejada, aceleré mas mi andar llegando por fin a mi destino.

Miré hacia ambos lados de la plaza, buscando así un posible escondite para perder a los caballeros. Desafortunadamente la carreta de paja que hacia un par de horas me sirvió para ocultarme de Danzou, había sido retirada. Al parecer el ruido de la sirena, alertó al dueño, escondiendo su carreta del posible "ladrón" que andaba suelto.

Chasqueé la lengua, molesto. Miré nuevamente hacia tras "deleitándome" con la vista el hecho de que los caballeros muy pronto vendrían por mi.

Aleve mi mirada hacia el reloj… 11.00… Demonios, aun es muy pronto, pero… no tengo otra opción, corrí directamente a las puertas de la Torre, cerrándolas inmediatamente al entrar por ellas, coloque un gran tablón de madera en las viejas bisagras que estas poseían. Por lo menos con esto, haré tiempo para esperar mi señal.

Busque las escaleras del edificio, y subí por estas… Estas escaleras daban a lo más alto del edificio, haciendo aun más fastidioso mi llegada al dichoso lugar. Mi andar era realmente calmo, ya que, por el momento estaba a salvo.

Miré a mi alrededor observando los empolvados retratos de los antiguos dueños del lugar, los tejados de madera sólida estaban pudriéndose y las arañas no se hacían las de suplicar, al tejer en todos los costados que podían, sus telarañas.

Fije mi vista frente a mí, mirando una pequeña ventana que daba la vista a la plaza. Me coloqué frente a esta para ver que tan próximos estaban los caballeros. Pose mis manos en las orillas de la ventana, distribuyendo mejor mi peso, asomé muy poco mi cabeza.

Mirando con horror la escena de la gran plaza, llena de caballeros del Rey en las afueras… Di varios pasos hacia atrás, para ocultarme de la vista de los soldados. Coloque un pie frente a mi, dispuesto a continuar mi marcha al último piso, pero… una gran temblor, detuvo mis pasos momentáneamente.

¿Qué pasa aquí?...

Mas mi pregunta fue respondido por otro temblor… Mierda, la única posibilidad de esto es que… aquellos estén intentando destruir las puertas. Corrí rápidamente hacia el último escalón que me llevo a la azote del edificio. Intente bloquear las puertas con la misma técnica que había hecho con la puerta inferior.

Recosté mi espalda en la pared de la azote, deslizando mi cansado cuerpo por esta, hasta caer sentado en el suelo. Uno de mis brazos reposaba en mi pierna izquierda que estaba flexionada frente a mí.

Mientras que la otra se posaba en mi cabeza. Por fin, el momento de morir me había llegado… Debo admitir que tuve una vida muy buena, corta… pero muy buena… A mis escasos 18 años… he podido vivir una buena vida, abundante dinero, una familia… Un apellido al cual temer…

Si este es mi momento de morir… lo asumiré como todo un hombre, porque al aceptar este trabajo, me advirtieron muy bien… que, en algún momento mi vida se acabaría… Aunque, lo único que lamento, es no poder proteger a mi madre un poco mas…

"Cállate, Sasuke"

Hump…grandioso momento para recordar de nuevo a mi padre… en mi lecho de muerte.

"Aun puedes hacerlo, Sasuke… no me decepciones"

Las voces no paraban de escucharse en mi cabeza… mientras al mismo tiempo, escuchaba los incesantes golpes para derivar la puerta de la torre… Y aunque hubiera una posibilidad de que yo viviese, aun la mas mínima… Esta no podría ser… ya que, la "señal" no será activada hasta las 12 en punto de esta noche.

"No tienes elección, muchacho"

Puede que sea cierto… yo nunca tuve otra opción… después de todo… Este "trabajo" nunca lo quise… fui obligado a hacerlo, solo para proteger a mi familia…

Luego del asesinato de mi padre