2 Capitulo: Sin elección... segunda parte...

2 Capitulo: Sin elección… segunda parte…

Pesé a ese incidente… puede decirse que mi vida fue prácticamente… "normal", no me puedo quejar… por lo menos hasta que cumplí los 8 años… Suspiré de forma larga y pausada, cerré mis ojos mientras apoyaba mi cabeza en el muro y mis brazos en ambas piernas.

Hump… - dije sonriendo sin abrir mis ojos - es una lastima no poder vivir por más tiempo…

"Eres débil"

Escuchar las incesantes voces, comenzaba a molestarme… pero al final… no me importaban en lo más mínimo, a decir verdad… tengo sueño… estoy muy cansado… Y no es para menos, hoy mis actividades de asesino se extendieron mucho… demasiado seria la definición correcta.

Primero Danzou… luego el intento de caballero ese, que por cierto ni me moleste en saber su nombre, para tacharlo en mi lista… y por si fuera poco escapar de un ejército de caballeros, porque no pude controlar mis recuerdos…

"Me estas decepcionando, Sasuke"

Fruncí mi ceño con fuerza, esas palabras… esas malditas palabras las he escuchado en toda mi niñez. Y para ser sincero, comenzaba a sentir como mi sangre comenzaba a hervir… Maldito seas Fugaku, porque en verdad no puedo llamarlo padre… Un verdadero padre, no… un verdadero hombre jamás haría sufrir tanto a su mujer… ni mucho menos, a todos a su alrededor… incluyéndome… a mí…

Reí negando la cabeza, pero ¿Qué estoy pensando? Reí de forma más irónica, mientras miraba el tejado. En verdad que el cansancio me esta haciendo alucinar…

"Es imposible que seas de mi propia sangre"

Diablos… ¿Cuántas veces te escuché decir eso? Eh, Fugaku… No recuerdo ni una maldita vez que me dijeras que estuvieras orgulloso de… Hump, ahora que lo recuerdo. Siempre estuve celoso de mi hermano Itachi… hasta llegué a odiarlo… y tú… mal encarnado Fugaku Uchiha, lo que hacías era alimentar aún más mi odio hacia él.

Hump – solté con simpleza – a este pasa no voy a dormir – sonreí con sorna.

Ladeé un poco mi cabeza, para ver por encima del pequeño borde, como los caballeros seguían allá abajo sin poder entrar. Por lo visto, las puertas de esta torre son más fuertes de lo que pensé.

Bostecé completamente aburrido mientras me acomodaba mi capucha y me cubría del frió con el resto de la capa, parpadeé varias veces, mientras me detenía a pensar. ¿Seria tan malo dormir ahora? Reí con cansancio, lo más seguro es que el Baka en este momento me viera con desaprobación, mientras busca una forma de salir de aquí.

-Bostecé de nuevo- seria divertido – susurré acomodando mi espalda en el muro.

"Demonios, Sasuke… hazme sentir orgullo"

Sonreí con ironía sin despegar mis parpados en ningún momento.

Fugaku… guarda – susurré con poca voz – silencio… - finalicé antes de quedar dormido…

" Sasuke… despierta amor… - escuchaba la dulce voz de una mujer… - Sasuke… - dijo nuevamente mientras me agitaba con delicadeza.

Un poco más madre… - susurré cubriéndome la cabeza con mi sabana de seda azul – es mi día libre…

-La escuché reír- vamos, se que es tu día libre… pero hoy es tu primer día – finalizó destapando mi torso por completo – vamos pequeño niño.

¿Mi primer día? ¿Primer día para qué? En realidad ya he practicado demasiadas cosas como para recalcar que a estas alturas… tenga mi primer día en algo… además…

¿Pequeño… niño? ¿Yo?... Mmm esto debe de ser una broma ¿no?... Además, ahora que lo pienso… ¿No estaba en una misión? ¿Qué hago aquí en mi cama?... Hump, quizás solo estaba soñando… si… tal vez fue todo un largo y tormentoso sueño que parecía muy real… bah, ni modo… ahora, volviendo a la realidad…

Fruncí mi ceño con fuerza, al sentir los molestos rayos del sol sobre mi rostro, tomé mi almohada para cubrirme la cabeza, mientras me colocaba boca arriba en la cama.

Suspiré de forma profunda para luego bostezar. Abrí mi ojo izquierdo para mirar a mi madre, hump, nada nuevo en realidad, una sonrisa en su rostro. Ojos de color negro realmente vivaces, sin contar que tiene la personalidad y la habilidad para poder controlarme sin usar la fuerza. Definitivamente la madre perfecta para mi.

Pude sentir como se me fue arrebatando mi almohada del rostro para sentir de nuevo esos molestos destellos sobre mí… Vencido, decidí que lo mejor seria levantarme, -seguido por la mirada de mi madre- me dirigí hasta el baño, tomando antes el pequeño paño que estaba en la cómoda.

Aun adormilado y despeinado cabe agregar, entré al baño de mi habitación. Lavé mi rostro justo después de haberme cepillado los dientes, para luego por pura costumbre mirarme al espejo. Mis ojos no pudieron expresar más asombro de lo que sentir, mientras que de forma inconciente, trataba de despertar aun mas a mis ojos… en un intento por estar alucinando.

Lavé mi rostro de nuevo, con la esperanza de lo que estuve viendo solo haya sido una alucinación… Tomé el paño nuevamente y me sequé una vez más mi rostro. Me miré en el espejo y…

¿¡Demonios! – exclamé sorprendido mientras me palpaba el rostro.

¡Sasuke! ¿Estas, bien? – Escuché a mi madre –evidentemente- preocupada desde el otro lado de la puerta - ¿Ocurre algo?

Que idiota soy… esto debe de ser otra de esas cosas… Bufé molesto antes de responder.

Eh… no te preocupes madre… - dije sin evitar mi asombro y mi nerviosismo – estoy… bien – agregué un poco bajo sin despegar mis ojos en ele espejo.

De acuerdo – susurró poco convencida – abajo te esperamos para el desayuno – escuché decir luego del ruido de la puerta cerrarse.

¡Mierda, mierda y más mierda…! ¿¡Esto no puede ser cierto! ¿Por qué tengo la apariencia de un niño de 13? Suspiré cabizbajo, apoyando mis manos en las orillas del lavado. Miré mis brazos buscando alguna cicatriz en estas. Nada, tan lisas y sin marcas de incidentes como cuando era niño, abrí mi camisa para ver mi torso. Igual que con mis brazos, ni siquiera pude conservar mi abdomen que tanto me costó trabajar…

Diablos… - bufé molesto.

Ni siquiera me voy a molestar en revisar mis piernas. Chasqueé mi lengua, lo más seguro es que esté soñando de nuevo… Maldición esto siempre me ocurre cuando duermo en las misiones… Aunque en realidad me lo busco… hump, ya que…

Bien, decidí no seguir pensando en ello, así que al salir del baño y cambiarme de ropa. Me dirigí a la cocina bajando las escaleras hasta la planta baja. Ciertamente, ya sea un sueño o no, tengo mucha hambre y el olor del desayuno recién hecho y servido en el plato, huele realmente delicioso.

Al entrar al comedor no me sorprendió la "adorada" escena de mis padres en ambas puntas, mientras que Itachi y yo estaríamos ocupando las sillas laterales. Como siempre, sea en la realidad o en un sueño, mi expresión fue una seria e inhóspita a medida que me acercaba y me sentaba en mi lugar.

Y como si de verdad… "él" estuviera aquí… posó sus fríos e inexpresivos ojos sobre mi… desaprobándome como siempre… ni siquiera en una puta mentira, puedo hacer que cambies tu expresión hacia mí.

Sasuke… llegas tarde – me dijo disimulando su enojo apretando mas su brazos, que permanecían cruzados sobre su pecho.

Arqueé una ceja mientras lo miraba de la misma forma…Aquí vamos otra vez… "saludándome con mucho amor" como siempre, es más, ahora que me doy cuenta… Itachi no esta aquí en la mesa… Tks, maldito demonio provocador (Fugaku)…

¿Y eso a vos le parecéis extraño? – Contesté aguantando mis inmensas ganas de golpearlo – lamento no ser de su agrado Fugaku, tomando en cuenta de que vuestro hijo Itachi, ha de llegar mucho más tarde que yo a la mesa…

Reí para mis adentros al verlo enojarse aún más. También observé como fue necesario que la suave y tranquila voz de mi madre lo calmara, hump como quisiera poder ver esta escena para siempre.

Sasuke… ¿Podrías buscar a tu hermano? – fue más una suplica que una pregunta de parte de mi madre.

Mmm pese a que ver a mi… ejem… ver a Fugaku así me agradé con demasía, nunca he desobedecido una orden o –en este caso- una suplica de mi madre.

Con vuestro permiso – dije mirando a mi madre mientras me levantaba para luego de unos segundos mirar a Fugaku Uchiha con una sonrisa burlona.

Esta vez, fueron más grandes mis ganas de reír que no pude evitarlo… Y como no hacerlo si esa persona que tanto detestas esta que hecha humos por los oídos… Bien, olvidando ese detalle. Me propuse –con mucho esfuerzo- subir las escaleras de nuevo, para buscar a mi hermano mayor Itachi…

Si mal no recuerdo, con esta apariencia debo de tener exactamente unos 13 años, máximo unos 14, en fin… Según esto, Itachi debería tener unos 18 o 19 años… Justo la edad en la que lo "odiaba" a muerte.

Bien, tomando en cuenta de que esta es mí casa cuando era niño, no ha cambiado mucho que digamos, ahora que yo tengo 18 años… Las paredes siguen pintadas de ese extraño color grisáceo que aparenta un azul muy fino, los pisos de madera en ese entones cubiertos por una gruesa alfombra color blanca. Y unas cuantas obras de artes de artista que en la mayoría desconozco y uno que otro he tenido la "dicha" de conocerles. Ah claro… y como "olvidarlo", el pasillo decorado por" pequeñas" fotos de de mi madre junto al patán que por desgracia compartimos una línea sanguínea… y unos cuantas fotos de mi hermano…

Y yo… pues… una pequeña cantidad de fotos de la cual soy capaz de contar con una mano, colocadas al final del pasillo, donde nadie se molestaría en pasar ya que no hay "nada interesante" que ver…

Vale, vale ya me estoy cabreando – me dije a mi mismo parándome justo a mitad del pasillo - será mejor que continué…

Por mi bien mental, me limité a inspeccionar "mi sueño" y me dirigí a buscar a Itachi, de seguro el "patrón" no estará nada feliz con mi tardanza… aunque suena muy tentadora la oferta de seguir molestándolo un poco más… Reí un poco, vaya que estoy disfrutando de este sueño…

Bah, mi madre debe de tener un lió para calmarlo… será mejor que le alivié un poco la carga, cuando por fin estuve parado frente a la puerta de mi "adorado" hermano… Elevé un brazos para tocar con suavidad de esta, esperé por unos segundos el permiso para entrar… más este… nunca lo escuché pronunciar…

Itachi, soy Sasuke… - le dije desde el otro lado de la puerta… - nuestra madre me mando a buscarte…

Pasaron unos pocos minutos… y nada… silencio…

Itachi, tenemos que… – mas fui interrumpido al escuchar la voz de mi hermano.

Sasuke… vete… - escuché a cambio…

Una vena en mi cien había aparecido para adornar mi frente, mientras que un pequeño tic aparecía sin aviso en mi ojo izquierdo… ¿Que es lo que acaba de decirme? Eso es lo que yo me gano por venir a buscarlo a él a desayunar… Maldición, sino fuera porque tengo una paciencia digna de un viejo – sin contar que no estoy seguro de tener mi agilidad de asesino a esta edad- … de seguro en estos momentos estaría tirado en la planta bajo, salido de un hueco que abría abierto con su cuerpo…

Itachi… - Dije un tanto fastidiado mientras volvía a tocar la puerta… - TÚ padre y mi madre nos esperan para desayunar… - escuche los ruidos de los resorte de la cama, seguido de unos pasos que se acercaban hacia mi…

¿Pues… entonces podéis ser tan amables en decirles que no estoy dispuesto a acompañarlos a desayudar en esta mañana? – Me dijo mirándome con unas ojeras realmente marcadas bajo sus ojos… - ¿Podrías? ¿Por favor?...

Suspiré agotado para luego asentir… Vi como este me sonrió cansado para luego cerrar de nuevo la puerta y seguir durmiendo, sospecho que sabe lo mucho que me costará pasar este día… y. al parecer tendría que calarme al costal de huesos yo solo toda esta tarde… Porque… si mal no recuerdo este día… este mismo día… hace 5 años atrás… fue mi primera clase de tiro al arco.

(NOTA: ./_ct96a5hX9wA/TESjTCXKrUI/AAAAAAAAA6s/ABQ9p3bfrlo/s400/fashion+snoops+ este es lo más cercano a la ropa que me imagino que lleva Sasuke puesta… La del lado izquierdo es la que lleva cuando es niño pero de color gris… pero la del medio se parece mucho cuando esta de 18años…)

Y mi "querido" maestro seria él… Bufé molesto mientras bajaba las escaleras y metía mis manos en mis bolsillos," listo" para enfrentar a Fugaku y a mi madre con la noticia de que Itachi no bajará a desayunar…

Al fin llegas… - escuché sus quejas apenas puse un paso frente al marco de la puerta.

Si… yo se lo mucho que me extrañáis cuando no estoy – le dije secamente – más vuestro disgusto le durará mucho más al saber que Itachi no se presentara esta mañana.

¿Qué? – me reclamo molesto… más bien exclamo, pero como se trata de mi… no existe muchas diferencias – Estas mintiendo… vuelve a subir y ni te molesté en bajar si Itachi… vil mentiroso…

Apreté mis puños arrugando la tela interior de los bolsillos de mis pantalones… Maldito hombre… ¿Cómo se atreve a llamarme mentiroso?... De acuerdo, acepto el termino vil, porque ciertamente… eso es un claro sinónimo de asesino… pero mentiroso… ¿YO?... pues…

Lo miré con enojo dispuesto a reclamarle a los mil y un gritos… más cometí el "error" de ver el rostro suplicante de mi madre… rogando para que me contuviera… Y por los mil demonios, como quisiera dejar de obedecer a mi madre aunque sea por una vez…

Bien… Queréis que suba ¿no? – le dije claramente molesto – pues… tu deseo se realizará Fugaku… pero ni tengáis las hagas de pensar que buscaré a Itachi – vi como su ceño se frunció aun más – porque al verle a vos, postrado en esa silla me ha quitado el apetito…

Furioso tomé la perilla de la puerta y con mucha fuerza, liberando así algo de mi frustración, di un fuerte portazo cerrando ambas puerta de un solo golpe… Si, ese es la mejor manera de acabar con un desayuno y una "pacifica" charla familiar… Bah, después tendré tiempo para comer… ya que en cierto modo… si mentí con el hecho de haber perdido el hambre… más mi odio y el orgullo me poseyeron esta vez…

Perjudicándome una comida fácil… Hump… Caminé hacia la entrada de la casa, tomé mi chaqueta gris del perchero, para prepararme y salir de este maldito infierno…

Mikoto…Es imposible que ese mocoso sea de mi propia sangre – escuché su última queja antes de salir de un nuevo portazo…

Fuertes y persistentes golpes arremetían contra la puerta principal de la torre… Cada golpe guiado por un calculado conteo para resguardar fuerzas y atrapar al criminal que permanecía oculto en el edificio.

Por desgracia para estos, la madera con la cual estaban hechas las puertas del edificio, era nada más y nada menos que la más fuerte y resistente madera de un gran roble. Y pese a las incesantes suplicas de los soldados de rangos inferiores, le suplicaban –prácticamente- a sus superiores de tomar un armamento más poderoso para derivar las puertas…

Estos eran rechazados sin siquiera pensárselos dos veces… Aunque las ganas de ceder antes esas suplicas, no faltan. Lo único que realmente impide que estos caballeros/generales den la orden de una artillería mas pesada contra dicho objeto. Es el miedo de que los pacíficos ciudadanos de Roma, se vean alarmados de sobremanera sin necesidad…

Maldito asesino con suerte… - susurraban uno que otros caballeros que caían al suelo agotados tras la cuarta ronda de derribar la puerta con un tronco de madera…

Muy buena idea… pero, una vez más nuestro asesino tenia la suerte de su lado, al estar en ese momento solo y únicamente caballeros de rangos demasiados bajos que conllevan a unos cuantos hombres con fuerza recién desarrollando…

General Hyuga por favor – repitió una vez más un caballero – No podemos contra esta puerta… tenemos que usar algo mucho más fuerte…

Eh dicho que no – respondió con una fuerte y severa voz – aquí se hace lo mejor que es para Roma…

El caballero miro cabizbajo en suelo, apretando con fuerza sus puños…

Si señor… - dijo haciendo una reverencia antes de siquiera alejarse de él.

Pero… - dijo de nuevo aquella voz…

El joven caballero paró en seco al escuchar la voz de su general… Se dio la vuelta y miró sus perlados ojos mientras este calmaba un poco a su corcel blanco…

Si esta puerta no es derriba en dos rondas más con el tronco… - dijo con firmeza – tendremos que usar la artillería pesada…

-Sonrió ante la decisión- Si alto general Hyuga, señor… - dijo de forma enérgica mientras le brindaba una reverencia – le comunicaré sus órdenes a las tropas.

Rápidamente el caballero aceleró su andar para comunicar la nueva a la tropa… Mientras que en un lugar muy apartado del centro de la plaza… Una silueta permanecía oculta en las sombras de los edificios superiores… Su rostro no muestra una expresión clara para demostrar su enorme disgusto ante la escena que presenciaba…

Maldición… - susurró preocupado – tengo que darme prisa…

Con mucha agilidad y silencio, corrió por los tejados de los edificios evitando que su sombra se marcara en el suelo de la plaza. Ya cerca del borde de uno de estos, buscó entre su cinturón un gancho de tamaño medio fuertemente unido a una soga realmente larga.

Agitó sobre su cabeza el gancho y la lanzó hacia una de las ventanas del edificio a su derecha, asegurándose de que este estuviera firmemente sujetado a la ventana. Tiró un poco de la soga y con rapidez saltó del tejado para balancearse con agilidad hacia el siguiente tejado sin ser descubierto.

Camino con tranquilidad hacia una de las esquinas del techo de los edificios quedando justamente detrás de las tropas de caballeros que persistían –la gran mayoría- sentados en el suelo mientras que unos pocos aun permanecían de pie tratando de romper la puerta.

Negó con la cabeza con desaprobación ante la escena…

Demonios Uchiha… - dijo algo irritado - ¿No puedo dejarte solo un momento? – agregó mientras rebuscaba en su armamento... menos mal que tiene suerte que yo este aquí… ese Imbecil…

Negó de nuevo su cabeza, para luego darse la vuelta y dirigirse hacia la ventana…Tomó de nuevo su gancho y repito la misma acción con el siguiente edificio. Si, había identificado bien… quien era el General que estaba allí abajo… no tenia tiempo que perder… ya que de lo contrario… Sasuke moriría si se encontraba contra ese sujeto… después de todo… siempre ha existido un dicho entre los asesinos...

"…Si tratas de enfrentarte al Diablo…podrías quedar atrapado en el infierno…"

General este es la última ronda – bramó un caballero que se dispuso a sujetar el gran tronco…

Vale… ¡Con fuerza! – Ordeno iniciando con la estrategia – ese asesino aun permanece escondido en la torre… y no descansaré, hasta manchar mi espada con su sangre… - pensó con malicia el General…

El Primer Caballero real… Y cuarto General de estrategia militares… Neji Hyuga… conocido en el cuartel general como… "El demonio de plata"…