5 Capitulo: Demócrata Misión "I.D.A"…

¿Quién crees que te venia a rescatar? – respondió el joven un tanto burlón – eh, Idiota…

La presión comenzaba a disminuir, pronto el joven encapuchado ya no tuvo la necesidad de empujar con su espada la del Uchiha, al escuchar la espada de este envainarse nuevamente. Mientras que una sonrisa ladina adornaba el rostro del ojinegro tras guardar su arma.

¿Qué si sabia quien lo ayudaría a escapar? Claro que sabia, ¿Como iba a olvidar a su mejor amigo? Después de todo… El Uchiha nunca aceptaría a trabajar con otra persona que no sea…

Baka Sabaku – dijo con una pequeña sonrisa antes de levantar su mano izquierda para saludarlo –como cuando eran niños- Te tardaste – lo reprochó.

Escuchó una leve risa en la instancia, para luego sentir su saludo correspondido.

Esos caballeros me causaron varios problemas, además aun es temprano – dijo serio, más su tono de voz cambio a uno burlón tras recordar lo sucedido – Pero fue entretenido burlarme del "alto" General Hyuga.

Elevó una de sus negruscas cejas de forma incrédula, el General Neji Hyuga… ¿Estaba tratando de capturarle? Abrió su boca, tratando de articular su pregunta, más esta se vio interrumpida, por un fuerte quiebre del piso cerca de donde se encontraban.

El fuego ya estaba consumiendo la mitad inferior de la Torre, destruyendo por completo las escaleras o cualquier vía de escape para aquellos jóvenes asesinos… Frunció su ceño, ya habría tiempo para preguntarle lo sucedido, por ahora. Lo más importante era culminar su misión.

Porque… después de todo… su superior, no estará muy feliz de que se destruyera tan apreciado sobre –el que Sasuke le robo a Danzou, si no lo recuerdan esta en el capi 2- que el mismísimo Danzou. Se empeño en defender.

¿Tienes algún plan para escapar? – pregunto el pelinegro acercándose al pelirrojo, ambos cerca de la ventana para respirar.

No soy tan descuidado como tú… - dijo como respuesta, haciendo que el ojinegro lo mirará con frialdad – vale, trajiste tu gancho… ¿verdad? – dijo serio.

Si – afirmo el Uchiha buscando entre sus ropas dicho objeto.

Bien, tenemos que darnos prisa – susurro mirando todas la esquinas de la habitación, posando su vista de forma casi inmediata en la ventana trasera de la instancia – vamos…

Con pasos acelerados, permaneciendo encorvados, se acercaron con rapidez hacia la segunda ventana principal de la torre, a su alrededor, se podía escuchar con gran fuerza el ruido y el olor de madera quemándose, mientras que pequeños "copas" de cenizas caían a su alrededor.

El pelirrojo tuvo que recurrir a las mangas de su camisa para tapar su boca y su nariz, para no respirar aquel humo nocivo, mientras que el Uchiha solo se limitaba a entrecerrar sus ojos tratando de enfocar su vista hacia la ventana.

Ninguna de sus manos se atrevían a colocarla en el suelo de la habitación, aunque ciertamente se sintieron tentados a hacerlo para asegurar que la madera fuera firme… pero si bien recordaban sus lecciones de asesino… nunca debe tocar nada, de un lugar que se este incendiando.

Una vez sus pies chocaron con la pared de la ventana, el joven pelirrojo se posiciono erguido sobre el marco de dicho objeto, tomando con su mano izquierda una de las esquinas del marco para sostener su peso.

Si bien, lo único que veía lo suficientemente cerca y resistente para soportar el cuerpo de ambos, era de una pequeña chimenea de la azotea de una edificio. Hizo un ademán con su mano, para que el menor de los Uchiha se acerque a la ventana.

Y con una simple señal que le dirigió el poseedor de los ojos aguamarina, miró el objetivo. El Sabaku tomo con fuerza la empuñadura de su "gancho" para hacerlo seguir sobre su cabeza. Apuntó con facilidad su objetivo, soltando el gancho que se incrustó con fuerza en la chimenea.

Tomó con ambas manos la empuñadura del arma, y se lanzó sin vacilar, sintiendo nuevamente la velocidad y el frió aire impactar contra su rostro, mientras que sus ropas parecían capaz de desprenderse de su cuerpo al igual que si capa. Para luego de unos pocos segundos, aterrizar con fuerza en el techo del edificio.

Era el turno del Uchiha, se posicionó en el marco de la ventana, apoyando su pie izquierdo en el marco, mientras que con su mano derecha se encargaba de hacer girar el gancho sobre su cabeza. El ruido de la madera quemarse, seguido de un extraño y desagradable olor de resina de árbol… sin contar con el insoportable calor por el metal que comenzaba a calentarse… empezaba a inundar la habitación.

Lanzó de forma enérgica el gancho, el cual, se engancho de forma inmediata a la misma chimenea que el pelirrojo. Jaló de esta asegurándose de que estuviera bien sujeta, y se lanzó de la ventana justo antes, de que se comenzara a desquebrajar el suelo de la Torre.

Mientras su cuerpo permanecía suspendido en el aire, pudo escuchar los leves ruidos mecánicos de la Torre accionándose, dando paso al estridente y pausa sonar de la campana… marcando las 12 de la noche en punto.

Sonrió con sorna al aterrizar en el techo, al parecer… el plan si había salido como se esperaba… por lo menos, en la hora del apoyo de escape y del asesinato.

Lentamente sus manos se elevaron por su cuerpo, posándose suavemente sobre su capucha, la cual la volvió a elevar, ocultando su rostro. Miró de desolado al pelirrojo, quien hacia lo mismo que él.

El joven de ojos claros asintió con su cabeza, para luego correr hacia el siguiente tejado, junto al pelinegro a la par… Saltando de techo en techo con una agilidad sorprendente.

Sus piernas marcaban un paso acelerado… Inmutándose de siquiera sentir un rastro de fatiga en sus cuerpos, mientras que ocultaban sus brazos por debajo de la capa y empinaban sus cuerpo hacia al frente para correr con mayor velocidad.

Sus ojos divisaron el final de los edificios, tomando en claro que pronto se acabaría el camino libre hacia su libertad. Solo le faltaban unos tres metros antes de llegar al borde del edificio final, cuando estos saltaron con sus brazos extendidos, apoyándose con sus manos con firmeza de los bordes de los muros, que protegían a Roma en la antigüedad, de sus enemigos.

Haciendo fuerza con sus manos y piernas. Subieron sus cuerpos hasta la superficie del muro, apoyando su pecho en el duro concreto para luego pasar sus caderas, y seguido de estas sus largas piernas. Quedando sentados en el suelo, tratando de descansar un poco sus cansados cuerpos.

Sabes lo que te esperas cuando llegues al cuartel, ¿Verdad? – cuestiono el pelirrojo pasando una mano por sus cabellos.

El azabache desvió su mirada un tanto molesto… Claro que sabia lo que le esperaba, después de todo, fue su culpa el modo en que se desarrollo la misión… Había quebrantado la novena regla del asesino: "SIEMPRE CONTROLA TUS EMOCINES"

Claramente se había dejado llevar… solo falto unos pocos minutos para que lo atraparan, quebrantando la segunda regla.

Claro que se que no me espera un paseo de verano – dijo el ojinegro un tanto molesto consigo mismo… - el mal-nacido de Sasori me estará fastidiando hasta que me sangre los oídos.

Escuchó una leve risa por parte del oji-verde.

Supongo que tuviste suerte – agregó con una leve sacudida de su cuerpo por el frío.

La fría brisa de la noche mecía con cuidado de sus largas capas, mientras que sus respiraciones se podían observar con un pequeño humo blanco transparente frente sus narices… y claro que no era para menos… se acercaba el invierno, y la altura en la que estaban, que a pesar de no ser tan alta, tenia una considerable altura como para que se concentrará un poco mas de frió de lo normal.

¿Por qué lo dices? – cuestionó el Uchiha temblando de igual forma.

Digamos que… - dijo mirándolo con burla – por suerte tenéis un amigo demasiado intranquilo… como para esperar hasta las 12 en punto.

Sasuke sonrió de la misma forma mientras negaba con la cabeza. El Sabaku era una persona muy intranquila… y asignarlo en cuestiones de horarios, pues… En cierta forma, es como servirle comida a un moribundo y decirle que no puede comer.

Estas, loco – se burlo el azabache, provocando la risa de su compañero, que duro unos pocos segundos.

El pelirrojo fue el primero en incorporarse de su esfuerzo, parándose cerca de la orilla del muro, mirando hacia abajo. Por su mirada se atravesaban un espeso bosque, muy parecido a la de su infancia, seguido de un pequeño poblado que se encontraba un poco apartado de Roma. Un pequeño riachuelo adornaba el medio del bosque y en la orilla de ese riachuelo… el pelirrojo pudo visualizar, cierta silueta muy peculiar… haciendo que una leve sonrisa apareciera en su rostro.

Tras lograr estar estable en la firme superficie del muro, el Uchiha dirigió la mirada hacia el punto en que su amigo miraba… Logrando que la misma sonrisa apareciera en su rostro.

Se acercó con rapidez hacia el borde del muro, su negrusca mirada se dirigió aun más abajo, del terreno rocoso en donde estaban dos grandes caballos esperándolos… posando su mirada en el gran lago que rodeaba a la ciudad, sonrió con sorna antes de lanzarse y caer de forma olímpica en el gran lago.

Sintió su cuerpo temblar bajo la oscura y fría agua del lago, definitivamente tenia que pensar seriamente a pensar de una forma un poco mas… Anticipada antes de actuar… pero demonios… saber que tu vía de escape estaba tan cerca, no ayudaba del todo a que pensar en frió… tomando en cuenta que repetir un vivencia traumática dos veces… no te deja pensar bien las cosas por día.

Pronto, sintió como la brisa de la noche soplaba contra su rostro, recién salido del agua. Para luego de unos pocos segundo volver a sentir de forma imprevista una pequeña ola de agua sobre su rostro, tras el zambullido del aguamarina.

Olvidando ese último detalle, ambos jóvenes nadaron hasta la orillas del rió, dando fuerte brazadas en el agua. Una vez llegaron a la orillas, sintieron un fuerte pesa en sus cuerpos por la ropa mojada, sin contar con la fuerte carga de llevar armas encima de ellos.

Tímidamente, los caballos se acercaron hacia ellos de forma lenta y cuidadosa. A lo que los jóvenes los tranquilizaron con leves caricias en sus hocicos antes asegurarse que las sillas. Que estos caballos poseían, estuvieran bien colocadas…

¿Listo? – cuestiono el pelirrojo montado en el caballos de color marrón oscuro.

Listo – dijo el pelinegro en el caballo negro, antes de dar marcha con la cabalgada.

Escapar junto al pelinegro… HECHO

Misión #315: Robo y escape… Completado…

Maldito pelirrojo – pensaba con rabia el joven Uchiha.

¿¡Tienes idea del peligro de que te descubrieran! – Exclamaba con fuerza el pelirrojo mayor – Si te hubieran atrapado, nuestra organización estaría en grave peligro… - el pelinegro en ese momento había desviado la mirada al suelo – para vuestra suerte que "Demonio de arena" llegó antes de la hora prevista, de lo contrario…

El pelinegro solo se limitaba a asentir con la cabeza, estaba sentado sobre sus piernas, avergonzado de su "percance" en su misión, apretando la tela de su pantalón con sus manos que reposaban en sus piernas.

Cada palabra, cada insulto y cada reproche… estaban en lo correcto… él… él no era nada para esta organización, por lo menos eso pensaba el Uchiha. Pero, de lo que estaba seguro, es que… de no haber sido salvado por el Sabaku… su identidad habría sido descubierta…

Poniendo en peligro la identidad de la organización… y lo más importante –para él- su familia…

Lo se señor… - respondió el Uchiha – lo lamento, señor… - agregó ocultando sus ojos con su flequillo.

¿Lo lamento, señor?... – repitió el oji-castaño enojado - ¿Crees que con eso todo esta arreglado?... ¡Ahora el General Hyuga esta tras tu pista!... ¿Tienes idea de lo que eso significa?

Ya basta Sasori… - se escucho una grave voz.

Sasuke apretó aun mas sus puños, cerrando con fuerza sus ojos al escuchar aquella voz. No esperaba que "Él" llegará tan pronto de su misión, de hecho estaba seguro de que su llegada se retrasaría aun más de lo planeado.

Después de todo… nadie quiere que su "Superior" sepa de alguno de nuestros fracasos… El estado de Sasori, no era tan alejado del pelinegro, ya que este se no pudo evitar tragar secamente al escuchar aquella áspera voz.

De acuerdo, señor – dijo Sasori arrodillando su pierna izquierda, en forma de una reverencia – pero debo informarle que el Uchiha puso en peligro nuestra organización… sino hubiera sido por el "Demonio de Arena"… Uchiha estaría muerto.

Lo se… - dijo secamente, mientras se acercaba a la silla de sus aposentos - ¿Cómo pensáis que no fueron perseguidos por los caballeros restantes?...

No lo sé… señor…- dijo el pelirrojo - ¿Suerte?

Si claro… - dijo mordazmente – mi misión se retrasó porque tuve que evitar que más soldados salieran del palacio del Rey.

¡Pero señor! – Exclamo sorprendido – ¡Usted no tenia que hacerlo! – dijo disimulando su enojo e indignación.

¿Acaso me estáis cuestionando mis acciones? – Cuestiono molesto – ¿Se te olvida quien es tu superior?

No señor… - susurro cabizbajo – pero… ¿¡No piensa hacer nada por el error del Uchiha! – cuestiono señalando al nombrado.

El Uchiha y Sabaku, estuvieron cabalgando por largas horas, esta llegar a la ciudad de Florencia… La ciudad de la sede de su organización, había llegado en altas horas de la madrugada, por lo que los únicos pobladores despiertos en aquellas horas, estaban trabajando en sus cosechas y/o atendiendo sus puestos en sus respectivos lugares del mercado.

Se dirigieron a lo mas profundo de la ciudad, entrando en una catedral abandona y aparentemente, al borde de caer en cualquier segundo. El lugar estaba rodeado de escombros del mismo edificio, mientras que sus alrededores se podían observar varios tipos de robles y árboles muertos.

No hacia falta decir, que pequeñas cantidades de arbusto floreados cubrían pequeñas secciones de la catedral, impregnando un pequeña fragancia en el aire… Algo totalmente agradable para el pelirrojo, y desagradable para cierto oji-negro.

Al encontrar un pequeño camino oculto, entre los árboles y muy cercano al a catedral, los jóvenes había elevado una pequeña puerta en el suelo del bosque, adentrándose a este, luego de ocultar a los caballos en el establo "abandonado" de la catedral.

Se adentraron a la guarida por las escaleras hechas de tierra, mientras que el Uchiha se encarga de cerrar nuevamente la puerta, al mismo tiempo que el pelirrojo se encarga de tomar una pequeña antorcha, de una de las paredes de la entrada.

Si bien cuando se adentraron ambos jóvenes por completo en la guarida, no paso mucho tiempo hasta que varios hombres atraparan al Uchiha de brazos y piernas…

Sasori… ¿Debo de recordaros de tus numerosos errores? – Cuestiono seriamente, descansando su rostro en su mano izquierda – errores que nos costaron borrar del mapa… y que yo te perdone… - agregó esperando la respuesta del pelirrojo o el silencio de este.

No señor – susurro el oji-castaño apretando sus puños – no hace falta que lo diga, señor… - dijo mirándolo con cierta humillación.

Además, "Halcón negro" cumplió con su misión – dijo mirando por unos segundos al pelinegro cabizbajo – eliminó a uno de los más buscado de Venecia, no hace falta decir que Danzou era el espía que atentaba contra la vida del Papa… y recogió un extraño documento que este poseía en su poder.

El Uchiha, no pude evitar que una leve sonrisa apareciera en su rostro… Mientras que Sasori comenzaba a sentir hervir su sangre, ese Uchiha siempre lograba humillarlo en cada oportunidad frente a su superior…

Nunca podía ganarle una a ese pelinegro… Se burlo ellos día en que llegaron a la organización… Un par de mocosos de menos de 10 años de edad, siendo privilegiados con el titulo de "los protegidos" del "Ojo maldito"… Claro que no desaprovechó ninguna oportunidad de humillarlos a ambos niños cuando podía.

Él era un joven de tan solo 15años que cayó en la mafia en busca de dinero fácil… ¿Ellos? pues… nunca supo porque fueron los protegidos de los superiores… y con eso, hizo que su envidia se convirtiera en odio… Para su suerte el fue el que tuvo que enseñarles a pelear con espadas.

Por desgracia –para él- de madera, pero eso no le quitaba la "diversión" de verlos retorcerse del dolor por las astillas y quemaduras que les hacia. Buscando lágrimas, que nunca brotaron de sus ojos, provocando solo más sufrimiento para aquellos niños…

Y-yo… yo no lo sabia, señor – respondió nervioso mirando con temor a su jefe – de haberlo sabia yo…

Claro que hubierais actuado diferente… - exclamo levemente – pero como ibais a saberlo si ni siquiera te habéis tomado la "molestia" de saber sobre la misión.

Apretó sus puños con rabia… Estaba seguro que ese maldito niño estaría burlándose de él en este preciso momento… Maldecía el día en que sus prácticas dieron frutos a los pocos meses de práctica, derrotándolo de la manera más humillante para un asesino…

Derrotado por un par de niños, de los que dudaba que tuvieran todos sus dientes permanentes en sus sucias y malditas bocas… Y con aquella derrota, la burla de sus compañeros no se hizo esperar… y con ello, "Ojo maldito" lo degrado de asesino de segunda clase a un simple ladrón de tesoros… por tan deplorable acción antes unos niños.

Luego de eso… su odio creció mucho más contra ellos… Cuando aquellos "mocoso", ocuparon su lugar en la organización… Convirtiéndose rápidamente, en sus cortas edades en asesinos de segunda clase… Jurándose a si mismo, que algún día… los haría pagar.

Lo siento, señor… y-yo… - susurro cabizbajo apretando los puños.

Puedes retirarte, "Arena Roja" – dijo sin mirarlo.

Si – respondió rápidamente haciendo una reverencia y salir de la instancia.

Uchiha, podéis levantaos – ordeno posando su atención en el nombrado.

(Sasuke pov.)

Tragué en seco al escuchar mi nombre, sin dudar de su orden, me levanté del suelo, deshaciendo mi posición anterior, colocando mis brazos tras mi espalda para estar erguido totalmente.

Elevé mi rostro, quedando mi oscura mirada en dirección a la de mi superior… Ciertamente, mirar aquellos extraños ojos de frente… es de doblegar al más fiero guerrero de toda Venecia.

¿Señor? – dije mirándolo seriamente.

Que esto no se vuelva a repetir… - Me dijo incorporándose de la silla - en cierta forma, Sasori tuvo razón en reprenderte…

Apreté mis puños tras mi espalda, tratando de no mostrar mi disgusto en mi rostro. Mientras que mi rostro se mostraba serio y apacible, ante su mirada.

Sin embargo… no es su trabajo – agregó – es el mió.

Lo se señor – dije – quiero pedir su perdón por tan vergonzoso error – finalicé haciendo una reverencia – aceptaré cualquier castigo que se me imponga.

Dejad eso y levantaos – dijo mi superior – Os perdono, más debo de imponer un castigo sobre vos.

Suspiré un tanto aliviado luego de escuchar sus palabras… Ser perdona es un grato alivio que no es concedido todo el tiempo, a pesar de que puede que suene que mi Superior y mano derecha de alto Jefe de nuestra organización. El hombre que fue apodado por toda la región Italiana, como "El Terror"… la pesadilla de cualquier soldado raso del Rey… y en nuestra organización no tiene otro nombro mas que el de…

"Remolino Diabólico" Pain…

Tu castigo será volver a Venecia, tu misión eliminar al sucesor del Antiguo grupo criminal "Orochimaru" – dijo mirándome con seriedad – esta vez, será una misión de encubierto, por ello estaréis completamente solo…

Apreté con mas fuerza mis manos, desvié la mirada sin poder evitarlo… ¿Volver a Venecia?... ¿Regresar a esa ciudad, donde todas mis pesadillas se hicieron realidad? Maldición, ya han pasado mas de seis años desde que no piso tierra en ese lugar…

"No seas cobarde, Sasuke" Hasta que apareces, Padres… Además,tú no molestes con eso ¿Quieres?... Sabes muy bien lo que paso en ese lugar, fuiste testigo en mi sueño y en mis relatos… ¿Acaso debo explicártelo de nuevo?... "Sino fueras tan niño, lo tomarías" ¿Y que te hace pensar que soy un niño? Solo por negarme a aceptar una misión… He cumplido más de trescientas misiones junto con el Sabaku, y ciento cincuenta completadas yo solo.

¿Suficientes explicaciones? "Eso díselo a él, hijo mió" Maldito viejo fantasma, ¿Por qué no jodes a alguien más?... Sabaku también es tu "hijo"… Anda y jódelo a él también "Si…pero él no es tan sensible como tú" Jódete… de cualquier forma no cumpliré con la misión, prefiero ser azotado.

Fruncí mi ceño levemente antes de mirar a Pain a los ojos…

Y no habrá "no" que valga la pena escuchar… - agregó al verme vacilar… - ¿Iras?

¡Joder!... Hijo, tonto… ¡Cállate!

Como ordene, señor… - respondí haciendo una reverencia para luego encaminarme a la puerta.

Tomé la manilla de la puerta, girando para abrirla… Una vez abierta la puerta, dispuesto a salir… escuché la voz de Pain antes de cerrar la puerta.

Si la misión se complica… - hizo una extraña pausa, ya que no suele hacerlas – Sabaku será enviado inmediatamente a buscarte – finalizó o eso creí antes de cerrarla por completo.

De cualquier forma… mi destino, ya estaba decidido… Uchiha Sasuke, volverá a "casa"…

Próximo destino: Venecia…