Por hoy, subiré hasta aquí.
A leer.
Sentía sus labios sobre los de ella, tratando de forma imperiosa de abrirse paso, sentía la necesidad de golpearlo hasta morir, de verlo sangrar en el piso y gritarle ante un estadio lleno que no volviera a tocarla, pero nada de eso hizo, se quedo estática en el sillón, con sus brazos inmovilizados por los de él, con sus ojos muy abiertos y su mente procesando.
Lo recordaba, lo recordaba casi todo, el beso, como él se desprendió fácilmente de su pantalón, como ella enterraba sus uñas en su espalda, como la recorría y el ultimo gemido cuando la mano de él alcanzo su brasier, después, solo sabia que tenia sueño, que algo le había susurrado, y agua correr, que no sabia el por que.
- ¿Qué…? – se atrevió a formular, no previendo que de ese intento el rubio se aprovecharía
Abrió los labios para reclamar, pero aprovecho este momento y capturo la boca de ella con su lengua, incitándola a seguirlo, intentando por todo los medios de que ella le siguiera el paso. Se sentía un estúpido, ella no le respondía y estaba completamente loco si esperaba a que lo hiciera. Un nudo se formo en su garganta, sin explicación alguna, sin motivo aparente.
Y se rindió, ella no besaría jamás a un Malfoy, con alcohol en la sangre no contaba, no besaría en su sano juicio a quien por siete años la desprecio, siete años de insultos, y ahora ella pensaría que besarla, seria el peor de todos. Saboreo por unos segundos más sus labios y se retiro con el ceño fruncido, si tenía que actuar, que fuera desde ya mismo.
- Vaya que besas mal Granger – siseo aun frente a ella
- Ajá – musito tocándose los labios
- ¿Cómo es que te han besado a tres chicos? – indago para fastidiarla
- De hecho, con cuatro – le miro
- Granger, yo no cuento, además, eso no ha sido un beso – dijo con seguridad nula
- Pero si lo fue el de mi cuarto ¿Cierto? – se levanto
- Eso…estábamos ebrios – aclaro
- No, yo estaba ebria, tu no – bufo frente de él
- ¿Y que quieres que haga? ¿Qué me arrodille y pida clemencia? – ironizo
- No – lo tomo de su camisa – quiero saber ¿Por qué?
- Granger, suéltame – amenazo muy poco convincente
- Tu jamás tocarías a una sangre sucia Malfoy, y en menos de dos meses, llenas de peleas por cierto, me has tocado, ayudado y besado – soltó una risa nerviosa – Lamento las preguntas, pero ya que soy una empollona, sabelotodo, según tu, necesito comprender
- Hay cosas que no tienen razones – dijo soltándose de ella – hay cosas que solo se hacen, que dan la oportunidad y uno solo las toma, deja de ser tan fastidiosa
- No evadas mis preguntas – rugió ella, volviendo a tomarlo de la camisa – responde
- Eres insoportable – siseo
- Una insoportable a la que has besado – se mordió su labio – que necesita saber porque
- ¿Morirás si no te lo digo? –
- Ya te gustaría – rió – solo quiero saberlo
- ¿Por qué? –
- Tú no contestas mis preguntas –
- Responde y responderé –
- Por que…- lo soltó y camino hacia el sillón de dos cuerpos detrás del chico, suspiro y se sentó – porque quiero saber que clase de enfermedad nos ha afectado para querer besarte, solo esa explicación encuentro, necesito que me des otro motivo, uno menos loco, pero no menos aterrador
Él chico quedo de piedra, ella si quería besarlo, le pasaba lo mismo que a él, el nudo de su garganta se aflojo, y un cosquilleo recorrió su estomago, algo así llamado… ¿Esperanza?
- Eres algo nuevo para mi – confeso – jamás en mi vida me atrevería a besarte Granger, pero lo hice y por alguna, enfermedad dices tu, no me molestaría volver a hacerlo
- Esto esta mal – susurro ella con los ojos cerrados – pésimo
- Dime si esto esta mal – escucho ella muy cerca, abrió los ojos y al segundo después, volvía a sentir los labios de Malfoy sobre los suyos
Cerró los ojos complacida, sintió las manos de él en su cintura, aun inclinado frente a ella, con mucha lentitud, lo tomo por el cuello, recostándose a lo largo del sillón, atrayéndolo a su cuerpo, quedando él sobre ella, besándose.
Esta vez, si participo del beso, aunque fuese sorpresivo, lo sentía de ella, sentía que ella lo había provocado, por ende, contaba con su total aceptación.
Sentía un enorme cosquilleo en los labios, no sabia especificarlo, jamás había sentido eso con ningún chico, debía ser por que él poseía una basta cantidad de experiencia, no por nada la mitad del colegio había caído en sus redes, y la otra mitad, eran Gryffindors y menores.
Su cabello era sedoso, tal y como había escuchado decir a las tontas que babeaban por él, hundir los dedos por ahí, le estaba gustando mas de lo debido, pero no podía pensar, racionar, era como si el pequeño cable que conectaba la razón con su cuerpo se hubiese desconectado.
Unos minutos después, por la culpa de los pulmones, se rompió el beso, él no se atrevía a mirarla, hundió la cara en el cojín donde ella tenía su cabeza, pero aun sin moverse ni un milímetro y cada poco acariciándole las caderas a ella.
- ¿Este beso cuenta para ti? – susurro ella en su oído
Levanto la cabeza para enfrentarla, la puso a la altura de ella, no comprendía lo que decía, apostaría al mundo entero que, aunque ella hubiera contestado el beso, lo mataría a punta de Crucios. Ella levemente sonrió, asustando mucho más al rubio
- Dicen que lo mejor, para una enfermedad, es tomar cada poco, el remedio – susurro Hermione acariciándole el cabello
- No sabes en lo que te metes – siseo él acariciando con su nariz la mejilla de ella
- Tu tampoco – acoto ella, besándole nuevamente
- Señor Nott ¿A qué debo su presencia aquí? – pregunto la enfermera
- Sé que es tarde, pero me gustaría leerle algo – dijo apuntando con su cabeza una camilla
- Ella puede hacerlo sola – refuto la señora
- No es lo mismo – suplico – por favor
- Señor, sabe que las reglas… - comenzó ella su discurso
- Lo sé señora Pomfrey, pero mírela – tomo a la anciana y esta vio como la muchacha miraba perdida hacia el cielo
- Por Merlín – suspiro la anciana – tiene dos horas, en dos horas y media será el toque de queda, media hora le sobrara para llegar a su sala común, no me defraude señor – dijo con una sonrisa
- Como usted diga – le sonrió de vuelta y camino hasta la única cama ocupada - ¿Pensando en mí? – el susurro al oído al llegar donde ella
- La verdad es que si – respondió Luna con la cajita de música entre sus manos
- Vaya – murmuro él desconcertado - ¿Quieres que te lea? – pregunto levantando los libros que en la mañana le había llevado
- Esta bien – le sonrió – pero este – saco un pequeño libro de colores de su mochila
- ¿Alicia en el país de las maravillas? – cuestiono él, no tenia idea de que era
- Ginny trajo mi mochila cuando me vinieron a ver, y siempre lo traigo dentro –
- ¿Quién te lo regalo? –
- Hermione, este es mi favorito –
- La ratona tenia que ser – ironizo - ¿Es muggle?
- Si – asintió la chica
- Pues bien – dijo abriendo el libro – comencemos
- Ginny – le reto
- Un rato más – dijo ella besándole el cuello
- Ron debe estarse preguntando donde estamos –
- Pues le decimos que en el paraíso – sonrió ella sacándole la corbata
- No podemos decirle eso – rió él, sentándola en una mesa
- Bien – lo beso – le diremos que hacíamos lo mismo que él y Lavender
- Estas loca Ginny – dijo mirándola seriamente
- Por Circe Harry, no puedo creer que le temas a mi hermano – rugió ella cruzándose de brazos
- No es miedo – aclaro él – no puedo decirle que llevo por el mal camino a su hermana pequeña
- Ya no soy pequeña – dijo fingiendo un puchero – y tu lo sabes Harry
- Lo sé – sonrió el, tocando sus piernas por debajo de la falda – pero aun te faltan dos años para terminar el colegio, y no será muy bueno que la familia Weasley te prohíba acercarte a mi
- Tienes razón – acepto ella sintiendo las manos de su novio muy cerca de un peligroso lugar – pero tu no lo haces mas fácil
- Prometo contenerme – dijo él besándole el cuello
- Si claro – gimió ella cuando una zona sensible reacciono a las caricias de una mano
Sus labios estaban rojos e hinchados, se miraba al espejo con el ceño fruncido, parecía una niña, lavo su boca con abundante agua, pero aun así, estaban rojos.
Maldijo su poco poder para dejar de besar a Granger, si no lo hubiera hecho, ahora no estaría frustrado mirándose al espejo, aunque pensándolo bien, tener solo los labios rojos, era un precio que se atrevía a pagar. Golpeo su frente con una mano, ¿que venia ahora, unicornios y moños rosas?, no, él era el príncipe de Slytherin, y como le había dicho la sabelotodo antes de retirarse a su cuarto "Solo soy tu remedio, ya te aliviarás", y que sabias palabras, estaba de acuerdo con ella, la utilizaría, la usaría a su antojo, tomaría lo que fuera de ella y luego, la despacharía, si, eso es, igual como las que estuvieron antes de ella, igual como las que estarían después.
Granger, seria su juguete nuevo.
Con una amplia sonrisa, salio del baño rumbo a su habitación, se metió en ella, y volvió a maldecir, era temprano, no mucho pero no le apetecía dormir, aunque a decir verdad no le apetecía nada, se tumbo en su cama con la ropa puesta, pasado unos minutos, se quito los zapatos y la camisa, miraba el techo sin ningún pensamiento en la mente, y sinceramente, no noto cuando el sueño entro y se quedo dormido.
"- Mamá, mamá, mírame – decía un pequeño niño
- Draco, ve a tu habitación – pidió la mujer
- Pero mamá, necesito mostrarte algo – insistió
- Ve a la cama, prometo ir a arroparte – sugirió con una sonrisa nerviosa
- De acuerdo – dijo resignado
Camino dando pasos cortos para sus pequeñas piernas, llego a su habitación y jalo la perilla para entrar, pero unos gritos provenientes del pasillo lo hicieron detenerse.
- Es un pequeño – grito su madre
- Es un Malfoy, y debe comportarse como tal – siseo el hombre
- Tiene cinco años Lucius –
- Que aprenda desde ahora, cuando sea grande deberá unirse a las filas –
- Eso será en mucho tiempo más –
- Pero pasará –
- No lo presiones por favor –
- Eso no esta en discusión, debe ser un hombre, sea como sea – dijo su padre zanjando el asunto
- No se como eres tan frío, no te reconozco –
Escucho los pasos de su madre avanzar cerca de él, rápidamente entro y cerro con sutileza la puerta, corrió a su cama y con destreza subió en ella y fingió dormir.
La puerta de su cuarto se abrió, unos pasos se escucharon llegar hasta su cama, estaba de espaldas, pero por el perfume, sabia que era su madre, sabia que ella cumplía con lo que prometía.
- ¿Estas dormido mi amor? – pregunto apoyándose en la cama
- Quería esperarte – dijo dulcemente Draco, girándose a verla
- Te dije que vendría ¿Lo dudaste? –
- Para nada – dijo con una sonrisa – pero no es necesario que lo hagas más
- ¿Por qué? – interrogo ceñuda
- Ya estoy grande…Madre – murmuro, era la primera vez que le llamaba así, siempre fue mamá o mami
- Entiendo – dijo Narcissa con una triste sonrisa
- Ya puedes irte, no hace falta que esperes a que duerma –
- Esta bien – se inclino para besarlo pero se detuvo - ¿Eres lo suficientemente grande como para besos?
- El último – sonrió el pequeño complaciendo a su madre, ella le beso en la frente, escucho unos sollozos pero no pregunto
- Listo mi hombre – sonrió ella y se levanto de la cama – Buenas noches
- Buenas noches madre – se despidió cerrando los ojos
No pego ojo en toda la noche, cada poco escuchaba los gritos de su madre, y los de su padre diciéndole a ella que no valía la pena, que el "Mocoso", como solía referirse a él, saldría marica por sus consentimientos, sentía en sus oídos, como si estuvieran ahí, cuando el mal nacido de su padre la golpeaba por ser inservible, quiso levantarse, decirle que se detuviera, pero poco podía ayudar a la persona mas importante de su vida, si iba, solo correría la misma suerte, y quizás peor.
A la mañana siguiente, bajo implacablemente vestido, nada de colores y niñerías, se encargo de que los elfos empacaran sus juguetes y los quemaran o algo hicieran que no le importaba, aprendió etiqueta en un santiamén, y a los siete años era todo un caballero, pero con la grave consecuencia, que su madre ya no sonreía, y eso le dolía, mucho, pero por las noches, ya no escuchaba como su padre la golpeaba, bueno…al menos no tan seguido."
Se removió en la cama, su cuerpo dolía y su cabeza iba a estallarle, sabia que soñaba y luchaba contra eso para despertar, esos recuerdos no le agradaban, no quería volver a pensar en ello, no podía ver a su madre con esa triste mirada. Despertó.
Aun le cosquilleaban, estaba loca, miraba su varita constantemente, solo tenía que tomarla del velador, apuntarse y susurrar "Avada Kedavra" y listo, acabaría con su existencia, pero no, sabía que no lo haría, tenia muchas deudas que saldar, muchas cosas por hacer, y un simple beso no iba a hacerla trastabillar.
Se giro en su cama y cerro los ojos fuertemente, "Hermione, eres valiente, no te dejes vencer" susurro para si, acomodo su almohada un poco mas y a lo lejos sintió como Morfeo la tomaba en sus brazos.
"Fin de curso, nada podía ser mas relajante, aun había mucho ruido en el anden pero estando en los brazos de Ron muy poco le importaba.
- Escríbanme – pidió en cuanto termino de despedirse del pelirrojo
- Lo pensaré – bromeo Harry
- Nada de eso señor Potter, debes hacerlo – ordeno seria
- Lo haré Hermione, sabes que siempre lo hago – sonrió
- ¿Vendrás a la madriguera los últimos días? – pregunto Ginny acercándose
- No lo creo, mis padres deben estar llegando de su viaje, lo más probable es que quieran estar conmigo –
- ¿Y tu Harry? – pregunto la pelirroja olvidando a su amiga
- Si me dejan, por supuesto – sonrió el chico
- Bien, me voy – anuncio la castaña, hizo adiós con las manos y con su baúl y la cesta camino hacia la intersección
Salio al bullicio común, camino por unos minutos hasta la estación de metro, lo tomo y bajo donde correspondía, lamentablemente para ella, una de las pocas donde la escalera no era eléctrica. Con esfuerzo subió el, para ella, centenar de peldaños y cerro los ojos al ver el ya conocido lugar.
Suspiro unos segundos, saco de su bolsillo su monedero y contó su dinero, no bastaba para pagar un taxi, así que se resigno a caminar.
Unos veinte minutos después, maldecía a su baúl, que por el peso, le retrasaba la marcha, y en cuanto diviso su casa, corrió, como pudo, hasta alcanzar la verja.
Se hizo paso con dificultad, abrió la puerta y sonrió abiertamente a su hogar, por el silencio predijo que sus padres no habían llegado.
Decidió subir sus cosas y preparar algo para comer, fue hasta la escalera que estaba frente a la puerta y subió sus cosas hasta su habitación. Estaba tal cual y como la recordaba, mas limpia, por un año en desuso, se arrojo a la cama, oliendo sus cojines, olían a flores, a ese detergente que tanto le agradaba a su madre.
Se sentó en la cama, pensando en que le apetecía comer, se recogió el cabello en una cola y decidió a ver que había en la nevera, o si no tendría que sacar dinero del banco para ir a comprar, bajo las escaleras rogando por que hubiera comida, no le agradaba la idea de salir nuevamente a "caminar".
Sin mirar la sala de estar, paso directo hacia la cocina, cuando comenzó a abrir la puerta, regreso sus pasos lentamente, implorándole a Merlín que la sombra que había avisto fueran efectos de su cansancio.
Entro en la sala con los ojos abiertos, llevo su mano a su varita y la afirmo con fuerza, no podía creerlo, tenía que ser una broma de mal gusto, de pésimo gusto.
- Granger – siseo la mujer levantándose del sillón, donde dos personas conocidas para la chica, estaban en sus costados
- Lestrange – dijo sin creerlo
- Diría tanto tiempo, pero no me interesaba verte de nuevo, un año es un respiro – sonrió mostrando sus horribles dientes
- ¿Qué haces aquí? – interrogo asustada
- Conversando con tus padres, ¿Qué no ves? – ironizo mostrando a los dos que estaban en el sillón
- No te atrevas a hacerles daño – rugió furiosa la castaña
- No puedo hacer algo que ya hice sangre sucia – siseo
La sangre abandono su cuerpo, si es que eso era posible, sus padres, estaban, cómodamente sentados en ese sillón, con los ojos cerrados, y su madre apretando un collar que la castaña hacia tres navidades le había obsequiado. Miro a Bellatrix, vio como sonreía y quitándola de un manotazo se hizo paso hasta el sillón.
Estaban helados, terroríficamente helados, los zamarreo, los golpeo, les grito, de mil maneras hizo para que reaccionaran pero nada resulto, estaban muertos, ellos, sus padres, yacían muertos en su casa, con ella mirándolos y con la loca de bellatrix en su espalda.
Se volteo furiosa, arremetió contra esa loca al mas estilo Muggle, la golpeo mientras ella reía, mientras desquiciadamente reía, se olvido por completo de que su varita estaba apretada fuertemente en su puño derecho, pero ello no le importo, siguió golpeándola y cuando bellatrix logro quitársela de encima, le tiro de todo lo que había en la sala, y si no se hubiese quedado sin aliento, estaría aun haciéndolo.
- ¿Por qué? – formulo a duras penas
- Dos razones – siseo la loca acomodándose el vestido – primero, el señor te quiere fuera, estorbas si estas en nuestra contra, y la segunda, simple, eres amiga de Potter
- ¿Por qué soy amiga de Harry? – pregunto descolocada
- Si – sonrió – porque todo lo que toca el niño que vivió, lo destruye
- Eres una demente – rugió recordando su varita y apuntándola
- Gracias – rió lanzándole un hechizo
La castaña rápidamente corrió a la cocina, un hechizo a su espalda choco con los vasos de vidrios haciéndolos añicos, se volteo susurrando un racimo de conjuros que por mas rápido que los invocara, estos eras hábilmente repelidos por esa bruja.
- El señor oscuro, te tiene una oferta – siseo bella frente a ella
- No hago tratos con serpientes asquerosas –
- Yo creo que si – saco una foto de su bolsillo arrojándola a la mesa - ¿Qué opinas?
- Maldita – grito Hermione, con la foto de un hombre amordazado - ¿Qué le han hecho?
- Nada, es muy cooperador, él fue quien nos dio la dirección de tu casa –
- No, él jamás haría eso –
- Es él o tus otros amigos – dijo simplemente
- Mentira – chillo volviendo al ataque
Su cocina era un caos, las separaban solo dos metros y aun así, ninguna dio tregua, Bellatrix, se canso del jueguito, quería matarla pero por ordenes explicitas no debía, suspiro y con un potente hechizo de magia negra lanzo a la mocosa al suelo boca abajo
Cayo al piso, un golpe seco y muy duro en sus costillas, sintió un cuerpo arriba suyo y pronto el desagradable aliento de Lestrange, inundo sus fosas nasales.
- Nos dijo tu dirección Granger – siseo tomándola del pelo – o si no ¿Cómo es que sé que se juntan unos días, desde que él salio del colegio?
Abrió los ojos desmesuradamente, eso ni siquiera Luna lo sabia, él les dijo donde vivía, él fue el culpable de que mataran a sus padres, él, la traiciono.
- Aun así, no veo razón para escucharte – dijo testaruda
- Somos lo único que queda Granger, por ser amiga de Potter y compañía estas en está situación –
- También lo estoy por mi sangre –
- Estas equivocada Granger, la inteligencia es un don que el señor aprecia, no te desperdiciaría, bueno…no inmediatamente
- ¿Qué quiere? –
- A ti – susurro Lestrange sonriendo
- ¿Para que? –
- Por que contigo puede dañar más a Potter, lo debilita, aunque el mocoso no sepa que nos perteneces –
- No solo es eso verdad –
- Por supuesto, si no te nos unes, él – apunto a la foto – morirá frente a ti, y después lo seguirás, terminando por hacerle daño a Potter de todos modos
- Harry me protegerá –
- No lo veo aquí, ¿Acaso se preocupa por ti? –
- Lo hace –
- ¿Hace cuanto que no te pregunta como estas? ¿Hace cuanto que no te dice "Hey Granger, ¿hagamos algo que te guste?" ¿Hace cuanto?
Hermione se mordió el labio, desde eso, hacia mucho tiempo, pero no sabia que era tan patética como para que esta loca lo notara, pego su frente al frío suelo, y tomo su decisión, sus padres ya no estaban, Harry y Ron ese año jamás la tomaron en cuenta, parecía que era invisible, y lo mas importante, había una vida en juego, una vida valiosa para ella, aunque esta, causara la muerte de sus progenitores.
Lloro un momento, escuchando como bellatrix bufaba, poco le importo, es que tanta era su depresión que en vez de sentir que salvaba una vida, sentía que se vengaba del mundo, si, definitivamente, era patética.
- Dile a tu señor, que cuenta conmigo – dijo a duras penas
- Sabia que contaba contigo – se levanto y avanzo hacia lo que quedaba de puerta – en una semana vendremos a por ti, entrenaremos aquí, para que te sientas en casa, y no te preocupes por los del ministerio, tenemos influencias y no comprobaran quien hizo y hará magia aquí, perfecto ¿No? – la castaña solo se arrodillo, sin fuerzas – y dale saludos a tus padres, una excelente charla
Quiso asesinarla ahí mismo, pero se contuvo, controlo sus sentimientos y asintió absurdamente a la loca, apoyo su espalda en la nevera, sintiendo como la puerta principal se cerraba y como una costilla ardía dolorosamente, toco donde dolía y se encontró con algo frío y duro, tiro de el soltando un grito desgarrador y en su mano tenia un pedazo de vidrio, con algo rojo, sangre.
Palpo su costilla, temiendo lo peor, un liquido comenzaba a escurrir por su mano hasta el piso, y a pesar de que eso le dolía mucho, tiro su cabeza hacia atrás y su conciencia se desvaneció, con la mitad de la casa hecha trizas."
Despertó angustiada, no era la primera vez que soñaba con eso, pero si la pesadilla mas vivida hasta el momento, sintió su garganta seca, necesitaba un vaso de agua, o poción para dormir sin sueños, eso seria mejor.
Camino hasta la puerta, la abrió y bajo hacia la cocina, se sirvió un gran vaso de agua y bebió tranquilamente.
- ¿No podías dormir? – pregunto una voz detrás de ella
- Al parecer tú tampoco – susurro terminando su agua
- Vine por agua – dijo acercándose
- Ten – la chica le ofreció otro vaso, lleno de agua
- Gracias – lo tomo y bebió apresuradamente, dando por resultado, que el chico comenzara a toser
- No hagas nunca eso Malfoy, menos si tienes un nudo en la garganta –
- Lo tomaré en cuenta – siseo él - ¿Pesadillas?
- Si – se encogió de hombros y camino a el sillón - ¿Tu?
- También –
- Es temprano – se sentó
- Las cuatro de la madrugada – la imito
- Vaya, no tengo sueño –
- Yo tampoco –
Se hizo un silencio entre ellos, ¿Qué mas podían hablar?, bueno, si, se besaron, pero el odio de años aun estaba ahí, entre ellos.
La castaña vio como el rubio sacaba su varita, no se inmuto, le escucho susurrar unas palabras y a ellos llegaron unas frazadas.
- Ten – dijo él estirándole una de color verde
- ¿No puedo elegir otro color? – bromeo ella
- Es esa o la ploma – rió
- Esta, así está bien – dijo encogiendo los pies y tapándose completamente
- De acuerdo –
Permanecieron por varios minutos así, tapados uno junto al otro, sin decir nada, con los ojos cerrados, intentando que Morfeo se apiadara de ellos, pero nada.
- Tengo miedo – escuchó el rubio
- ¿Por qué? – interrogo
- Pesadillas – dijo ella con simpleza
- Ajá –
Malfoy volvió su atención a la nada, se acomodo en el sillón, si no dormiría, pues pensaba pasar la madrugada en buena posición, cogió un cojín y lo apoyo en el posa brazos, puso su espalda ahí, y recogió un poco las piernas, Granger ocupada el espacio restante.
Sintió como el sueño volvía a él, esperaba esta vez, no tener pesadillas. Un movimiento lo hizo abrir un ojo y así se quedo, inmóvil, mientras Granger le quitaba la frazada, la estiraba junto con la otra, y el cuerpo de ella ocupaba el espacio entre las piernas del chico, sintió su cabeza a la altura de su cuello, y los tapo a los dos con dificultad, las manos de ella se aferraron a su polera, para luego cerrar los ojos.
- ¿Qué haces? – susurro él, sin atreverse a abrazarla
- Estoy enferma – dijo ella como si eso contestara miles de preguntas
Ella sintió como Malfoy embozaba una sonrisa, su mejilla la puso a la altura de su frente, la rodeo con sus brazos apretándola un poco mas, cerrando sus ojos por el contacto.
Y ahí, en esa sala común, mágicamente, los dos juntos, volvieron a dormir, sin pesadillas.
Esto es todo por hoy. Nos veremos luego.
Aniia, la chica loca, en busca de la verdad.
