Gracias a quienes me leen y a las pocas que comentan, sin rencores.

Besos.


Las clases continuaron de lo más normal, Granger y Malfoy no volvieron a hablar de lo sucedido, aunque despertaron uno junto al otro, abrazados y con sus rostros muy cerca, se ignoraron mutuamente, y en silencio, siguieron con sus actividades.

Tediosa se convertía la clase de pociones, por lo menos para Malfoy, después de Lockhart lo único que le faltaba era que otro profesor viniera a revolver la clase, sin contar a las Slytherin que por orgullo no suspiraban, las demás, batían sus pestañas como pequeñas, y patéticas, mariposas.

El profesor Doyle era bueno, eso había que reconocerlo, hacia de una aburrida clase algo entretenido y lúdico, lastima para el rubio que cada vez que el profesor decía algo gracioso se escucharan aplausos y tontas risitas.

Dos puestos hacia delante, y uno al lado, estaba la castaña, sentada al lado de Potter, anotando airosamente, la pluma se movía rápidamente y su cuerpo temblaba sin cesar, desde el lugar de Malfoy, él podía ver como una de sus piernas, una arriba de la otra, se tambaleaba nerviosamente.

- Deja de mirarla – rió Nott a su lado

- ¿De que hablas? – espero el rubio desviando su mirada

- De Granger – dijo el castaño con una sonrisa

- No la miro – bufo

- Claro que no – ironizo – solo la devoras con la mirada

- Es una sangre…- empezó el rubio

- Si, y tiene un color de piel natural, linda postura, actitud amable, piernas bellísimas, unos ojos caramelo hipnotizantes – corto Nott – y un montón de cosas mas

- Veo que te gusta – siseo Malfoy

- No te digo que no me atrae, pero prefiero las rubias –

- ¿Lovegood? –

- La ratona es una amiga, aunque nadie lo sepa, pero Luna…ah Luna es especial – susurro Theo con cara de soñador

- Si que es especial…es lunática –

- Ajá – respondió encogiéndose de hombros

- No veo el punto en tu comentario – siseo Malfoy

- Que si yo vi eso en la ratona Malfoy – se acerco un poco a el chico – los demás también pueden

- ¿A que te refieres? – inquirió

- Míralo tu mismo – sonrió

Con cautela Malfoy miro hacia la castaña, quien reía de un comentario de cara-rajada, en un movimiento ella quedo de lado mirando de frente a su amigo que seguía en la misma postura, agudizo su ya perfecto oído y escucho varios intentos de tragar saliva, los escuchaba como si él lo estuviera haciendo.

Miro a Nott y vio que reía, el rubio frunció el ceño no comprendiendo que pasaba, así que Theo como buen, compañero dirigió su mirada descarada, según Malfoy, hacia una parte de Hermione.

Trago espeso, al igual que muchos de la clase, ese era el sonido que había diferenciado hace pocos segundos, todos menos los que no estaban detrás de Granger y por supuesto las chicas, miraban las piernas de esta.

Apretó la varita con fuerza en su tunica, todos miraban la posición que la Premio Anual tenia en ese momento, adelante con su cuerpo de lado y hablando con el idiota de Potter sobre la poción hacia su izquierda, con los codos en la mesa y sus piernas entrecruzadas, dejando ver por la casta falda, mas piel de la permitida, y a cada risa que daba, la desobediente tela, se subía un poco mas.

Miro el salón y apretó los dientes con fuerza, casi dolorosamente, hasta los Slytherin la devoraban, y sabiendo lo que una serpiente puede pensar con tamaña clase de vista, su instinto homicida salio a relucir.

Saco su varita por debajo de la mesa y con un giro de esta, las corbatas de todos los, mirones, pervertidos, depravados, incluyendo al zanahorio, se ajustaron a su cuello asfixiándolos.

- Buen truco – rió Nott a su lado, con la corbata en un hombro – y predecible

- Cállate – siseo

Pronto los alumnos empezaron a forcejear con sus respectivas corbatas, para su desgracia el maldito Potter era tan malo haciendo nudos que la suya se tranco antes de poder apretar. Las chicas chillaban tratando de ayudar a sus compañeros de asiento, mientras que estos se ponían cada vez mas colorados.

Una mirada se centro en Malfoy, miro a Hermione que tenia el ceño fruncido y vacilaba entre sus ojos y la varita, la guardo con un ágil movimiento sin despegar sus ojos de ella, y con una ira que el rubio se dijo que no tenia explicación, viro su mirada a las piernas de la chica para que esta captara el mensaje.

Y lo hizo, tomo su falda y bruscamente tiro hacia abajo, tapando sus piernas, volvió la mirada al Slytherin y luego observo a Nott, quien sonreía y levanto las cejas.

- Gracias – susurro la castaña mirando a Malfoy


- Hola preciosa –

- ¿Nott? –

- Llámame Theo – dijo el besándole la mejilla - ¿Cómo estas?

- Mejor, ¿Qué haces aquí?

- Si te molesta me voy – sugirió

- No – cerro los ojos – es que no ha mucha gente le gusta que lo vean a mi lado

- Pues a mi me gusta Luna –

- De acuerdo –

- ¿Cómo ha ido tu vuelta a clases? – pregunto caminando junto a ella

- Bien, ahora iba a juntarme con Ginny – sonrió

- Bien – dijo él

- Si

Siguieron su camino en silencio, muchos curiosos volteaban a verles, una imagen extraña podrán imaginarse.

- Te dejo para que vayas con tu amiga –

- Gracias – sonrió - ¿Puedo preguntarte algo?

- Claro dime –

- ¿Por qué tanto interés en hablarme?

- Mmm…- él chico se tomo unos segundos para responder – porque me pareces interesante y cautivadora

- ¿Ah? – murmuro Luna enrojecida

- No te molesta ¿Cierto? –

- No, eres agradable y me gustas – musito mirando al cielo – debo irme o llegaré tarde, hasta luego

- Entiendo – sonrió él mientras la veía alejarse

Se fue, dejando al castaño con la garganta seca y el corazón a mil por horas, desconcertado y con una sonrisa bien boba en el rostro, y es que si algo era lo que le encantaba de esa chica, Luna, era su fatídica sinceridad, que por cruel que digiera las cosas, jamás era con una mala intención.

Regreso sus pasos rápidamente, por que si de otra cosa mas estaba seguro, era de que llegaría tarde a miles de clases en el año solo por estar unos segundos mas al lado de ella, de su Luna.


Por fin todo había terminado, ya solo quería dormir, había sido un día abrumador, sin contar el hecho de que Ron estaba cabizbajo y no se atrevía a mirarla a los ojos, porque aunque ella mucho insistió él chico no dio tregua.

Sabia que se él sentía apenado por su desastroso cumpleaños, y a pesar que le dolió muchísimo enterarse de esas cosas, no le afecto como debería, lloro, si, lo hizo, pero solo la cantidad de su dolor, con desesperación pero muy poco tiempo, ya pasaba de aquel incidente, bastante a su parecer y el pelirrojo seguía tímido delante de ella.

Se estiro en el sillón donde hace algunas noches, durmió pacíficamente y con bandera blanca, junto a Malfoy, su olor la embriagaba y ya siempre sabía si él estaba en algún lugar sin verlo, solo por su olor y justo como ahora, cuando el mismo olor le anestesio de golpe.

- Hola – musito con la cara recostada en el cojín

- Hola – respondió él sin más

- Necesito conversar contigo – susurro ella cuando sintió al Slytherin subir por las escaleras

- ¿No puede ser en el infierno? –

- Falta mucho para eso, espero – la castaña se levanto y subió por las escaleras, vio como él tenia una mano en la puerta de su habitación

- Suelta de una vez – bufo el chico

- Quiero agradecerte por lo de la clase de pociones – sonrió

- No sé de que…-

- Si lo sabes y la mirada de Nott me lo confirmo –

- Nott es un…-

- Buen compañero –

- Si claro –

- Si no hubieras hecho eso, estarían todos mirándome –

- Granger lo hice por que te miraban – dijo el rubio sin pensar

- Sabia que lo hiciste para que no me siguieran mirando – susurro ganadora

- Bien, lo admito pero…- sonrió malvadamente – quiero mi recompensa por ser niño bueno

- ¿Bueno? Sé que has cambiado un poco pero de ahí a ser bueno…- rió la chica negando con la cabeza

- De todas formas te salve de una grande, si ellos siguieran mirándote así, no sabes lo que te harían -

- ¿Y tu si? –

- Soy hombre y una serpiente, con la vista que tenían de seguro pensaban como hacerte suya –

- ¿Y tu que pensaste? –

- En nada – susurro mordiéndose la lengua

- No te creo –

- No me importa – bufo él dando se la vuelta

- Espera – lo detuvo la castaña

- ¿Qué? – siseo aburrido

- Tu recompensa – dijo ella para luego ponerse de puntillas y besarlo lentamente por unos segundos – Gracias

Entro en la habitación frente a la suya, dejando a un rubio igual que Nott, solo que este, no entendía que era eso que ronroneaba en su pecho.


Tenia que terminar en la enfermería, por distraída, solo le faltaba que sacara una mala nota en algún examen o trabajo.

Había pasado la semana muy rápido, era viernes y por estar pensando en descansar, le llego un maldito hechizo de Lavender, la muy…tonta no le aviso cuando comenzaría el combate en DCAO, y termino con una pequeña contusión en su mano izquierda, nada grave, pero la señora Pomfrey insistió en que se quedara, ya que por el hechizo había chocado fuertemente con el piso.

Llevaba unos diez minutos acostada de lado mirando al cielo, cuando unos pasos le advirtieron la presencia de alguien, no quería volver a ver a la enfermera, así que fingió que dormía.

Alguien se sentó a su lado, el problema es que pronto le tomaron una mano y la acariciaron lentamente, su nariz capto un maravilloso olor, y sin proponérselo sonrió levemente.

- Ya sé que estas despierta Granger –

- ¿Si? – dijo ella aun sin abrir los ojos

- O tal vez creo que no – sonrió él

- Tal vez no – murmuro la castaña

- Entiendo –

La beso lentamente, tomándose su tiempo, saboreándola mientras él aun acariciaba su mano, mientras los rayos del sol tenuemente se apagaban, mientras él poco a poco se recostaba encima de ella, mientras ella lentamente le revolvía los cabellos, mientras cada vez se escuchaban unos murmullos acercándose…¿Qué?

Malfoy se separo rápidamente, se miraron a los ojos alarmados, sintiendo como las voces se acercaban cada vez mas, él se acerco para darle un leve roce en sus labios y se lanzo debajo de la cama justo cuando un grupo entraba en la enfermería.

- Herms – chillo Ginny corriendo donde ella

- Hola – musito la castaña un poco molesta

- ¿Cómo estas? – pregunto Harry

- Perfecto –

- ¿Tu mano? – inquirió el pelirrojo tímidamente

- Perfecto – volvió a responder secamente

- ¿Cuándo puedes salir de aquí? – murmuro Ginny

- Saldrá en unas horas y si siguen aquí saldrá mucho mas tarde – interrumpió la señora Pomfrey

- Entendemos – dijeron los chicos al unísono

Se fueron dejándola sola, con un Huron debajo de su cama, la enfermera checo su mano y la espalda, para corroborar alguna lesión, y cuando termino, dijo que podía marcharse a las 8:30.

- Por poco – suspiro Malfoy sentado en el suelo

- ¿A que has venido? – pregunto ella

- Estas enferma, yo soy tu remedio – siseo el levantándose

- ¿Te vas? –

- No puedo quedarme…-

- Entiendo – suspiro ella

Unas horas mas tarde, pudo salir de la fría enfermería, y topándose con Luna un momento, conversando de la semana, le dio el toque de queda y corrió hacia su sala común.


- Ya es tarde – susurro en su oído

- No quiero marcharme – refunfuño en su cuello

- Sabes que…-

- Debo portarme bien y cumplir con las reglas – sonrió ella – lo sé

- Así se habla – le tomo la mano – prométeme que estaremos juntos pase lo que pase

- Amor yo…-

- Solo miénteme – dijo dándole un pequeño beso

- Lo prometo –

- ¿Nos volveremos a ver? –

- Te lo haré saber – sonrió ella

Salieron de esa sala sin ánimos de separarse, era bastante tarde pero aun así la chica se resistía a dejarlo, no lo aceptaba y no lo haría, tampoco quería.

- Bien, aquí nos…- murmuro el chico

- Nada de separarnos, ni de aquí te dejo – suspiro ella

- ¿Cómo lo digo entonces? –

- Aquí, nos…- sonrió – nos vemos

- Bien, entonces aquí nos vemos – le beso dulcemente – y espero sea pronto

- Lo será, eso si lo prometo –

- Ve – dijo él

La chica volteo y comenzó a caminar con una bella sonrisa en su rostro, una de esas que no mucha gente es afortunada de ver, una de esas que alumbran una estancia, una de esas que a ese chico tanto le encantaban.

- Pansy…lo que siento por ti es…- comenzó a decir el muchacho

- Entiendo – dijo ella dulcemente sin girarse y perdiéndose a la vuelta de la esquina


- Me esperaste – dijo con una mueca divertida

- No sueñes, solo leía – le mostró un libro

- ¿Y desde cuando lees al revés? - inquirió la chica acercándose

- ¿Te han dicho que eres fastidiosa Granger? –

- Muchas veces Malfoy –

Él la fulmino con la mirada un rato, luego se levanto y se acerco a ella, se inclino, beso pasivamente sus labios y se giro a la escalera.

- Buenas noches – siseo él

- Buenas noches – rió ella

Se interno en la cocina, después de todo no había cenado y su estomago necesitaba comer, mas bien ella, su estomago, su cerebro, su mente, su todo, estaba hambrienta en pocas palabras

En la mesa estaba como cada noche, un plato humeante, gracias un hechizo y su postre favorito, mejor dicho, el doble de su postre favorito, sonrió, sabia que él se lo había dejado, que le había obsequiado su parte del postre, pero luego se obligo a borrar esa sonrisa.

¿Qué le pasaba? ¿En que estaba pensando? Primero besa a una serpiente, y no una cualquiera, sino a "MALFOY", luego duerme con él y le da besos cada poco como si fuese su novio, ya no se entendía, no sabia que pasaba con ella, pero algo en su pecho ronroneaba cuando lo veía, claro que también rugía, por lo pretencioso y ególatra que era, pero no era tan malo, por lo menos, ya no la molestaba tanto, si la insultaba pero ella no se quedaba atrás.

Estaba confundida, se sentía abrumada, comió lentamente su cena pensando en los cambios que recientemente la habían afectado, todo se lo busco, por tonta, por idiota, por vengativa, pero aunque no quería sentirse así, era ese sentimiento en particular, la venganza, lo que la ayudaba a seguir.

Tomo su postre con parsimonia, saboreando cada bocado del helado de menta, sintiéndose cansada cada vez mas, mientras lloraba sin notarlo, dejo los platos en el fregadero y subió las escaleras un poco adormecida, se quito la ropa quedando en ropa interior, saco la parte de arriba de una pijama, se quito el sujetador, se puso la polera blanca y sin nada mas que su ropa interior abajo se acostó durmiéndose en el acto.

"Ya no aguantaba mas, estaba totalmente cansada, no quería saber mas de hechizos y de Artes Oscuras, sudaba increíblemente, y la garganta seca le punzaba dolorosamente.

- ¿Eso es todo lo que puedes dar? – rió

- Llevamos solo dos días Lestrange, que más le pidas a una estudiante –

- Sé que puedes dar más que eso Granger –

- Necesito agua – bufó la castaña, aun en posición de ataque

- Y yo cambiarme el color de pelo mocosa, pero igual no pasará – dijo mostrando sus horribles dientes

- Eres despreciable – rugió enfurecida

- Gracias – chillo lanzándole un racimo de maldiciones

La castaña esquivaba como podía el ataque, se sentía mareada, no era nada comparado con lo que antes le habían enseñado, esta loca la torturaba sin llevarla a la muerte, lamentablemente un hechizo le dio de lleno en el pecho lanzándola al suelo y haciéndola retorcer del dolor, cuando ya no pudo aguantarse mas, grito, como nunca antes lo había hecho."

Unos pasos se escucharon acercarse a la habitación de la leona, la puerta se abrió tan estrepitosamente como la cerraron, el individuo se acerco hasta la cama, y con cautela la vio con el ceño fruncido, mientras se quejaba y retorcía levemente.

Malfoy tomo una mano de la chica entre las suyas para tranquilizarla, pero al contacto esta se despertó.

- ¿Pesadilla? – susurro él

- Horrible – lloro la castaña

- Ya paso, tranquilízate Granger, no seas llorona – le espeto duramente

- No puedo – dijo bajito llorando ahora mas fuerte

La castaña lo tomo de los hombros y lo hizo acostarse con ella, se refugio en el pecho de este sin tener intenciones de para de llorar, solo sabia que, ese contacto de piel con piel, le calmaba la angustia y la tranquilizaba lentamente.

- Granger…-

- Quédate – le interrumpió – por favor

El rubio solo se movió para volver a taparlos, acaricio los cabellos de Granger por varios minutos, hasta que ella, cayo rendida al sueño, y solo en ese momento, él se permitió cerrar los ojos.


Era sábado, podía darse el lujo de levantarse tarde, sentía calor en todo el cuerpo, pero no uno incomodo, si no uno muy gratificante, no quería abrir los ojos, que aun cerrados podían distinguir la claridad del día, y su cama, su bendita cama, la invitaba exquisitamente a pasar varios años acostada.

Sintió un movimiento en su cintura y despego los ojos inmediatamente, vio el techo de su cama de dosel, y poco a poco giro su rostro para encontrarse con uno muy familiar.

Y contra todo pronostico sonrió, se veía tan bello, tan lindo, tan pacifico, tan angelical, su cara sin expresión alguna, sus labios levemente abiertos, y su olor, el cual identifico mucho después, pero que siempre la embriagaba.

Con su mano izquierda le saco algunos mechones rebeldes de la frente, recordaba que ayer le pidió que se quedase, y él lo había hecho, por ella, por una sangre sucia.

Él la tenía atrapada por la cintura, con su cara muy cerca de la de él, y cuando se dio cuenta, rió bajito, una de las piernas del chico estaba entre medio de las suyas.

- Como si me fuera a escapar – ironizo ella en voz baja

Con cuidado trato de zafarse del abrazo de oso que era Malfoy en esos momentos, por mas delicada que era no lograba nada, llevaba diez minutos tratando de salir de la cama pero no lo conseguía, bufó ruidosamente y se percato que aun así el chico no se inmutaba, así que de un golpe, se levanto de la cama victoriosa, sin que el chico despertara en lo mas mínimo.

Se dirigió al baño y lo cerro debidamente, con su ropa en la mano abrió el grifo y se dio una ducha rápida, se vistió lo mas común posible y golpeo su frente ahogando un gemido.

Corrió a su habitación, el huron aun dormía placidamente, se ve tan tranquilo, se acerco a su mesita de noche y miro la hora, tardísimo, eran las nueve y media, y hoy los padres de los alumnos podían venir a almorzar con ellos, recordó que la señora Weasley vendría, y tenía interés de hablar con George y Fred, para que dejaran de burlar las reglas y no enviaran mas sus artículos, y obvio que también felicitarlos, por que ni McGonagall descubría sus trucos.

- Malfoy – susurro moviéndolo

- ¿Ah? – musito el dándose la vuelta y sorprendiéndose - ¿Qué rayos?

- Son las nueve y media, bajaré por que los padres de Ron vienen a almorzar y como son de seguro llegaron a las ocho, recuerda que hoy vienen los padres, y que los elfos vienen a las doce para limpiar –

- Cierto – dijo el chico aun medio desorientado

- Es mi cuarto – sonrió ella – quédate si quieres pero vete antes de las doce, ya sabes

- De acuerdo – musito él volviendo a cerrar los ojos

- Adiós – se despidió la castaña, y beso levemente los labios del rubio para salir apresurada, y ruborizada, de la sala común.


- Hermione – saludo la señora Weasley dándole un fuerte abrazo

- Que gusto verla – dijo respondiendo al abrazo

- Señorita – le dijo con el ceño fruncido – mal hecho eso de dejarnos parados en el anden sin saludar

- Lo siento mucho – susurro la castaña apenada – tenia prisa, no sucederá de nuevo

- Bien – acepto – les decía a los chicos – miro hacia sus compañeros, Harry, Luna y todos – que si lo desean en cuanto salgan podrían ir a la madriguera hasta recibir sus EXTASIS

- Lo tendré en mente – sonrió Hermione sentándose junto a Ginny

- Espero puedas, ¿Tus padres no vendrán hoy? – pregunto Arthur

- Están de viaje – susurro ella sintiendo ganas de llorar

- Ey futura Weasley, ¿Has tenido problemas con nuestros artículos? – rió Fred

- Primero, Fred, Hermione no será una futura Weasley – siseo Ginny mirando hacia Ron

- Y segundo – continuo Hermione – si, he tenido demasiados problemas, les rogaria que no los enviaran mas

- Negocios son negocios – apunto George – y…

- Como es eso de que no será nuestra cuñada – interrogo Fred

- Ron – se escucho un chillido acercándose

- Lavender – dijo Ron asustado

- Mi amor, acaso no me presentaras con tus padres – sonrió la rubia dándole un beso en los labios

- Yo…-

- Soy lavender Brown – se dirigió a los señores Weasley – la novia de Ronald

- ¿La novia? – murmuro Molly con los ojos abiertos

- Bienvenida a la familia – musito Arthur descolocada

- Gracias –

- No – chillo Molly – nada de bienvenida, como es esto Ronald, quien es esta mocosa

- Mamá – dijo Ron bajito

- Levántate de tu asiento ahora mismo – rugió yendo hacia la salida

Ron le siguió cabizbajo junto al señor Weasley, y un poco más atrás Lavender.

- Se armara un caos – advirtió Harry

- Uno de aquellos – secundo Fred

- ¿Y tu que opinas Hermione? – pregunto George

- Opino – dijo mirando a los demás – que tiene que ser responsable de sus actos y protegerla de la señora Weasley

Y un poco después de esas palabras, los gritos de Molly se hicieron resonar en todo el comedor, y tal vez, en todo el colegio.


Espero que les guste.

Besos.

Aniia, la chica loca, en busca de la verdad.