Aquí viene otro, subiré algunos más.
Besos.
"Si Draco, ahora bien y puedes hacerle la cena, y regalarle un lindo ramo de flores o chocolates. ¿Crees que le gusten las joyas? ¿Crees que querrá dormir junto a ti por más noches? No, ya sé, podrías pedirle matrimonio, y pensar en cuantos hijos podrán tener, si, eso suena menos maquiavélico."
Todos estos pensamientos inundaban sarcásticamente la cabeza del rubio, estaba tan adormilado en la mañana que no fue capaz de decirle alguna idiotez a la sabelotodo, y en cuanto ella lo besó, él reacciono, tarde, pero lo hizo.
Rondaba la habitación de la chica, refunfuñando cada poco y tratando de desordenarla, pero cada vez que dejaba algo fuera de su lugar, alguna fuerza externa de él, hacia que regresara sus pasos y lo colocara tal cual.
La empollona era bastante ordenada, le irritaba que sus libros estén ordenados por materia, y estaba seguro que cada materia estaba ordenada por autor, camino al escritorio y diviso algo que llamo su atención.
Tomo el diario y lo abrió donde un turrón de tarjetas se encontraban, las miro y se confundió con tanto numero de que sé yo, nombres y algo que no entendía bien, que decía "Oferta negociable" ó "Interés urgente".
Desplegó el diario y un artículo capto su atención, leyó sin dar crédito a lo que este decía, lo arrojo al suelo y como un energúmeno, bastante contrariado por cierto, se encerró en su propia habitación.
"Casa en venta:
Dos pisos, barrio familiar, cerca de las estaciones del metro, ubicada en Londres Muggle, precio de oferta mas abajo, Contactar con la Señorita Hermione Granger o de la forma mas rápida, enviar sus intereses a el diario "El Quisquilloso".
Venta Urgente.
- No puedo creer que haya hecho tamaña cosa –
- Es tu culpa Ron por no decirle antes que salías con esa – rugió Ginny despacio
- ¿Y que esperabas? ¿Qué le digiera? Estoy grande y no puede elegir a mis relaciones – bufo el pelirrojo indignado, mirando de reojo a la castaña
- Pero es nuestra madre, y para evitar el bochorno deberías habérselo insinuado – contraataco la chica
- Lo sé, pero la grande ya esta – se resigno
Después de que Molly se hubiere llevado a su hijo fuera del comedor, y que Lavender estúpidamente les hubiera seguido, los gritos no se hicieron esperar, solo fueron calmados por un Arthur avergonzado y en gran parte por Hermione, que le dijo que Ron estaba bastante grande como para elegir con quien salir.
Luego de horas de malas miradas dirigidas hacia Brown, la señora Weasley cambio el trato para con ella, pero solo para que se sintiera peor, decía de vez en cuando que Hermione era la mejor persona que había, que era extremadamente inteligente y seria un sueño para ella tenerla como nuera, aunque ya fuese parte de la familia.
Esto último lo repetía un montón de veces cada tiempo, y para cuando fue la hora del almuerzo todos pensaban en como relajar el ambiente.
- Si ya esta la grande pero traten de actuar normales – dijo Harry
Todos se sentaron a la mesa rápidamente, con la visita de los familiares los puestos se habían hecho un poco escasos, pero la familia Weasley, Harry, Hermione y Lavender, tomaron los mejores.
Empezó todo de lo mas normal, cada poco Avadas salían de los ojos de Molly dirigidos a la noviecita de su hijo, pero gracias a Merlín que los gemelos estaban a su lado, así la calmaban un poco.
Arthur estaba frente a su esposa, al lado de Lavender y conversaba con ella para relajar la situación, la niña no le parecía una mala persona, pero al igual que su mujer, prefería a la Querida Hermione como nuera.
Lamentablemente como no todo es bueno y menos tratándose de los Weasley, la lengua acida de la matriarca no se hizo esperar.
- Hermione querida, te felicito por ser Premio Anual, lo había pasado por alto – dijo sonriéndole a la castaña sentada entre Fred y George
- Gracias – sonrió de vuelta
- Querida eres tan inteligente, tus padres deben estar orgullosos – apunto Arthur sin pensar
- Claro – respondió con la mirada en su plato
- ¿Y tu querida, que piensas hacer cuando grande? – pregunto Molly a Lavender
- Pues por las influencias de mi padre, lo mas probable es que me espere un puesto en la revista Corazón de Bruja – respondió fulminando a la castaña, quien solo comía
- Ah veo – siseo lentamente Molly, para su mala fortuna, amaba esa revista - ¿En que sección?
- Bueno…- empezó Brown pero fue interrumpida por Mcgonagall a espaldas de Hermione
- Señorita Granger – dijo la profesora llamando la atención de todos
- ¿Si? –
- Queremos y espero que ustedes sepan guardar en sus bocas esto – rugió dirigiéndose a los demás – llevarlos a la playa, solo a los de séptimos y necesito de la ayuda de los Premios Anuales.
- OH – musito la castaña, esa información era valiosa – Le comunicaré a Malfoy, pero en estas fechas ¿No será muy frío?
- Eso es lo que quiero conversar con ustedes, tenemos permiso del ministerio – rodó los ojos – como si lo necesitásemos, en fin, nos darán trasladores, siempre y cuando dos profesores vayan con ustedes
- ¿Tonks? – pregunto la castaña
- Si, aurores – acepto Minerva
- Pero no hay más aurores, a no ser, que a usted la dejen ir, pero que la directora deje la escuela, no creo que eso sea muy bueno – acoto Hermione
- Bueno – suspiro la profesora – el profesor Doyle no solamente es bueno en pociones
- Es un auror – exclamo encantada Lavender
- Si y por su bien señorita Brown – amenazo sonriente – espero que mantenga su boca cerrada
- Ajá – dijo ella con una leve sonrisa
- ¿Irán a otro país verdad? – insinuó Ginny
- Siempre y cuando – miro acusadoramente a Granger – Los Premios Anuales se lleven bien y se pongan de acuerdo
- Como si fuera fácil – murmuro Hermione sin ser escuchada
- Bien, los dejo, y espero informes en tres días, para los arreglos Señorita Granger –
- De acuerdo – dicho esto la directora se perdió entre las mesas
- Que bien, para ustedes – se lamento Ginny
- Me gustaría que vinieras – susurro Harry
- Lo sé – sonrió la pelirroja
- ¿Y dime, Lavenda, que sección era? – dijo Molly como si no los hubieren interrumpido
- Es Lavender, y lo mas probable es que sea en los artículos de la alta sociedad – sonrió
- Que bien – siseo la mujer entre dientes - ¿Y piensas estar con eso por siempre?
- Estudiare… ¿Cómo es que le dicen Granger? – dijo Lavender muy melosa – Periodismo
- Si, pero no es solo una carrera Muggle Brown, por algo Rita Skeeter trabaja en el profeta –
- Ese es mi sueño – exclamo Lavender orgullosa
- ¿Ser como Rita? – indago Molly
- Si –
- Menos mal que aspiras a algo más tu querida Hermione – siseo la mujer despectivamente – mira que anhelar ser como la arpía de Rita
- Si mamá, Hermione es la mejor para ser tu nuera ¿No? – pregunto Fred
- Claro que sí – sonrió Molly
- Pues nosotros…- dijo George
- Pensábamos que…- continúo Fred
- No nos desagradaría…-
- Que nos permitieras salir con nosotros…-
- Te interesa ¿Hermione? – rió George
- Lo pensaré – dijo la castaña
- No te hagas la difícil, venimos en paquete, dos por uno – acoto un gemelo
- Además, eres muy bella y eres adulta, puedes gustarle a cualquiera y me interesa salir contigo – coqueteo el otro
- Si serás hermano, déjame algo para mí – rió
- Estoy aquí – rugió la castaña medio divertida – y no sé si pueda lidiar con los dos
- Eres lo bastante inteligente para hacerlo – anoto Fred
- Y lo bastante bella – prosiguió George
- ¿Y a donde me llevarían? – musito la castaña a punto de morir de la risa
- Pues desde que te conocemos…-
- Que queremos llevarte al puente de San Francisco –
- ¿Pero, como saben que quiero ir a ese lugar? – se sorprendió la castaña
- Siempre le tomamos atención a las chicas guapas – sonrió Fred
- Pues me encantaría que me llevaran algún día – les sonrió Hermione, pensando que era segunda vez que los gemelos le daban a entender que la escuchaban
- Hecho – dijeron los dos al unísono
En el transcurso de esta conversación el Weasley mas joven fulminaba a sus hermanos a cada lado de su Hermione, los celos lo carcomían, pero no podía decir nada por respeto a la rubia que estaba a su lado, deseaba con todo su corazón no ser tan idiota, así tal vez podría haberle dicho a ella, que la amaba con locura, y que el primer pensamiento en cuanto despertaba era ella, ella, solo ella.
- ¿Qué hacen? – siseo Ron mirando a sus hermanos y la cara divertida de su madre
Los gemelos se paraban de su asiento y con dos bellas sonrisas besaron al mismo tiempo las mejillas de una, enrojecida y muy sonriente castaña, las mejillas le cosquillearon por el contacto, el beso estaba durando mucho y cuando ella quiso zafarse de ellos levanto la vista y se congelo.
Entrando por el Gran comedor estaba Malfoy estático, la asesinaba con la mirada y apretaba los puños con furia, le levanto las cejas y bufo indignado, aun mirando los tibios labios de los gemelos en su cara.
Se aterro, le entro pánico y aunque no entendía porque, sentía que la escena había dejado de serle graciosa, comenzó a tartamudear entre las risas de Molly y los demás, que no se dieron cuenta que no estaba nerviosa, sino asustada.
Los gemelos dejaron de besarla y de reojo, pudo ver como estaban un poco sonrosados, ellos, los reyes de las bromas, apenados ¿Qué demonios pasaba?, se sentía confundida y al volver su mirada sobre el rubio, este le hizo una mueca desagradable y desapareció por donde vino.
Suspiro resignada y se golpeo mentalmente por preocuparse de lo que Malfoy viera, no tenían nada, y jamás lo tendrían, el podía acostarse con quien quiera y ella…podía pensar en su misión, si, eso, la misión.
- La oferta no es una broma Hermione – escucho en su oído derecho, era un serio Fred
- Nos encantaría salir con una chica como tu, nos gustas – susurro seguro de si George
¿Preocuparse?, ¿que era eso?, rió internamente la castaña, "Soy una Mortífaga, sin padres, con sed de venganza, que no le interesa mas nada que hacerles pagar a todos por la ignorancia de años, que se besa con Malfoy y se pone histérica porque él la vio con los reyes de las bromas, y que en dos segundos, se da cuenta que los gemelos le han tomado mas en cuenta que sus propios amigos, que la escuchan, y que le dicen, solo a ella, que les gusta, no a uno, si no a los dos, JA, ¿Preocupación? ¿Qué es eso?, pero si es sentir una corriente helada en la espina y las manos sudorosas junto con la boca seca, pues creo que si, estoy PREOCUPADA, pensaba la castaña mientras todos se servían el postre.
Una serpiente enfadada.
En eso se convirtió Malfoy mientras caminaba hecho una furia a la sala de los Putos Premios Anuales, claro, como creyó que la sabelotodo se quedaría solo con él, si lo más probable es que fuera tan perra como Brown, con la diferencia de que Granger lo disimulaba muy bien.
¿Pero que mierda decía?, ¿Se quedaría con él?, la Granger esa era solo un juguete y no podía ser tan idiota para creer que ella no pensaba lo mismo, pero no señor, a los Malfoy no se les deja de segunda, no, ellos son los únicos y primeros y si la ratona de biblioteca creía que ella jugaba con él, no sabia con quien se metía.
Decidido le escupió la contraseña a esa hada entrometida, tomo nota mental de cambiar la contraseña, ya llevaban mas de dos meses con la misma.
Se tumbo en el sillón y el recuerdo de la primera noche en la que durmieron juntos inundo su mente, recordó su olor a vainilla y caramelo, ese olor tan delicioso, estaba seguro que era de su piel, y más de una vez se pregunto si su sabor era el mismo que el olor.
Bufó indignado, no podía haber caído tan bajo, le era algo incomprensible, pero algo dentro de él le decía que podía darse el lujo de tomar a Granger, que estaba bien, que era lo mejor, que podía ser prácticamente su recompensa por todo lo sufrido, pero a la vez, ella era todo lo que no buscaba en una mujer, siempre estas eran sangre limpias, de colores de cabello habidos y por haber, con cuerpos esculturales y con una personalidad que le gustaba, lanzadas, así él no hacia todo el trabajo.
Pero Granger no, no era sumisa, era bastante terca, amante de los libros, no le gustaba nada, no le atraía, ni siquiera la encontraba linda, su pelo castaño enmarañado, su piel de un color tostada increíble, sus labios rosados por la manía de morderlos, sus ojos brillantes, sus manos suaves, y ese olor hipnotizador…esta bien, si le atraía, poco.
Sentía un mar de cosas en su cabeza, la confusión era la más grande de todas, estaba seguro solo de dos cosas, a parte de las normales, como su lealtad con el Lord y su madre, la primera era que odiaba a Granger, no tanto como la odio los primeros meses del primer año, pero la odiaba, y la segunda era que ese poco de odio que ya no sentía hacia ella, se había transformado en algo mas, ¿En que?, no quería ni pensarlo, si le ponía nombre era como gritarlo a los cuatro vientos.
La puerta de la sala se abrió y escucho pasos, no necesito voltear para saber, solo por su olor, que Granger estaba a un metro de él, y suponía que de algo quería hablarle.
- Malfoy – le llamo sin obtener respuesta - ¿Hola?
- ¿Qué quieres? – siseo
- ¿Estas enfadado? – pregunto con cautela, poniéndose de pie frente a él
- No – grito
- ¿Por qué estas enojado? – inquirió la chica
- No lo estoy Granger – respondió ácidamente – solo me di cuenta de lo…igualita a Brown que saliste
- Así que es eso –
- ¿Eso? –
- El beso de los Gemelos – sonrió
- Por mí que ellos te besaran lo que quieran – bufó
- Entonces aceptare su invitación a salir – murmuro mirando al techo
- ¿Esas comadrejas te invitaron a salir? –
- Si, los dos, y me dijeron que les gusto, a los dos – explico sin darle importancia
- Veo que no pierdes tiempo –
- No, nunca lo pierdo –
- Eres una…-
- Por eso estoy aquí – le interrumpió la chica
El rubio se callo de golpe, jamás espero algo así de la castaña, cada vez entendía menos lo que pasaba, estaba confundido y su cabeza empezaba a reclamar tanto revuelo.
- Pero si crees que pierdo el tiempo, iré a decirle a Fred y George que acepto su invitación – murmuro la castaña dirigiéndose a la puerta
- Alto ahí Granger – siseo el rubio levantándose y tomándola de un brazo
- ¿Qué? – fingió extrañarse
- De aquí no sales, y menos para ir con esos pobretones –
- Debo recordarte que con Sortilegios ellos no son tan pobres – sonrió
- Lo pobre lo llevan en la sangre – dijo despectivamente
- Bien –
- Te quedarás – ordeno
- No –
- No hay opciones Granger –
- Si que las tengo –
- Quédate – susurro él
- ¿Por qué? –
- Por que eres mía, Granger –
- Si yo soy tuya Malfoy, debes aceptar que me perteneces –
- Ni en tus mejores sueños húmedos – rió el rubio descaradamente
- Pues entonces me voy –
- ¿Puedes dejar de ser tan obstinada? – pregunto harto de la situación
- Acéptalo – dijo ella duramente
- ¿Si lo hago, no aceptaras la invitación de las comadrejas ni de ningún otro? –
- Si –
- Pues entonces Granger – la soltó y camino al sillón – me perteneces
La castaña sonrió triunfante, ahora, solo debía hacer que Malfoy no se enterara de que ya había aceptado la invitación al puente de San Francisco.
- Y tu a mi – dijo la chica viendo como una sonrisa se formaba en el rostro del rubio
- ¿Dónde te querían llevar? –
- Al puente de San Francisco –
- Es muy bello –
- ¿Lo conoces? –
- A mi madre le encanta, cuando mas pequeño, nos arrancábamos para ir allá –
- Veo –
- Por cierto Granger, ¿Cómo es eso de que vendes tu casa? – pregunto ceñudo y luego algo sorprendido
Hermione dio un paso hacia atrás y enmudeció, no debía darle explicaciones, de eso estaba segura, tampoco él insistiría, pero le pillo por sorpresa la pregunta, ¿Qué iba a decirle? ¿La verdad?, no podía, y no era por que no confiara en él, si es que lo hacia, si no que era por el simple hecho que si abría la boca, solo seria para rememorar su tormentosa vivencia, y terminaría sumida en su oscuridad como sucedió hace unos meses atrás, esa oscuridad que solamente, y aunque suene ilógico, Bellatrix y el señor tenebroso la pudieron sacar, a punta de amenazas, engaños, y absurdas palabras, pero salio de eso.
- Albus, ¿estas seguro de ese viaje? – pregunto la profesora Mcgonagall
- Minerva, tu eres la directora – dijo el retrato
- Pero fue tu idea – reclamo
- Y tú la aceptaste – rió
- Hay que ver que ni después de muerto dejas de ser insoportable –
- Todo estará bien, además, ellos necesitan recuerdos hermosos de su estancia en Hogwarts, no podemos encerrarlos por el hecho de que Voldemort aun ande por allí – resumió el ex director
- Lo dices como si fuese cualquier persona en la calle –
- De hecho lo es mi querida Minerva –
- De acuerdo, no insistiré –
- ¿La señorita Granger se encargará del viaje? –
- Si, eso me tranquiliza un poco – contesto la mujer
- La señorita Granger ha cambiado mucho – acoto el hombre
- ¿A que te refieres? –
- Solo son corazonadas de un viejo muerto – sonrió él
- No te entendí vivo, menos ahora – refunfuño la nueva directora sirviéndose un poco de su té.
Ya va otro capítulo, subiré el otro.
Aniia, la chica loca, en busca de la verdad.
