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Go.


Pronto paso el tiempo, mas rápido de lo que les hubiere gustado, en esos seis días después de que la castaña lo curara, ellos no volvieron a verse, aunque vivían juntos, era como si el mundo coludiese en su contra para no tenerlos juntos…mejor dicho, para no tenerlos el uno a menos de dos metros del otro.

Se miraban por los pasillos caminar con prisa, la mayoría del alumnado no soportaba el carácter del Slytherin, hasta Zabinni había desistido en su flamante lucha de quitarle la cara de pocos amigos ¿lo logro?...logro tanto como era de esperarse, nada.

Theodore caminaba junto a Malfoy entre clases, hablándole animadamente, mientras el rubio se limitaba a bufarle descontento, logrando que el castaño solo sonriera.

Se sentía de mal humor por el simple hecho de que Granger parecía más preocupada en ayudar al mundo mágico por completo, que descansar.

Ella iba con un permiso en la mano a donde fuera, Mcgonagall se lo concedió para andar con más libertad hasta horas inimaginables, las razones eran bastante estúpidas, como era su último año, su directora quería que fuera la mejor, como si fuese más posible, y le autorizo a estar donde quisiera cuando lo quisiera.

A pesar de la intención del permiso, Hermione no lo aprovecho como tal, se dignaba a pasear y hacer un mapa detallado de Hogwarts, si le pedía el mapa a Harry este le haría muchas preguntas y ella solo debía trazar un plan sobre el pergamino, ni pensar en rayar el "Mapa del Merodeador".

Investigaba en la biblioteca como crear que la gente se viera en el horrendo y gigante pergamino que hizo, pero no encontró mucho. Al tercer día se golpeo la cabeza fuertemente.

De puntillas, la noche antes de que se fueran a Brasil, le escupió la contraseña a la señora gorda quien trato de meterle platica, luego de deshacerse de ella, con el sigilo aprendido de Bellatrix, subió a los dormitorios de los chicos, explícitamente al de Ron y Harry.

Abrió la puerta sin sorprenderse en no hacer ni un ruido, era más sigilosa que Bella, era mejor que ella, en todos los aspectos, tal vez no tanto en uno, pero prefirió no pensar en ello.

Se acerco al baúl de Harry y hurgo con prisa por los calcetines sucios y demás cosas que según ella, no deberían estar allí.

Lo encontró dentro de un Jersey, regalo de la señora Weasley, lo saco y miro a su alrededor, susurró unas palabras y ningún rastro de luz quedo en la habitación, se sentó en la cama de Harry bastante entretenida, unos trucos que aprendió de su maestra, la luz equivale a la conciencia, sin ella, podría hacer una fiesta de los mil demonios en ese momento y nadie despertaría.

Apunto con su varita al mapa, dijo las palabras mágicas y tadá, el mapa en su esplendor frente a ella. Rió como una histérica, lo que hacia ni en sus mas trágicos sueños aparecían, estaba prácticamente robándole a sus amigos, exactamente a Harry. Pensó en él, y un sentimiento de odio le hizo temblar de manera descontrolada, indiferencia, eso había recibido por parte de ellos por al menos tres años, no iba a sentirse mal ahora, de hecho, solo recordaba haberse sentido verdaderamente culpable, cuando Luna salio lastimada.

Hizo una copia perfecta del mapa, sintiéndose idiota por el tiempo perdido por los pasillos durante tres noches, guardo el original entre sus ropas y la copia la volvió a dejar en donde debía, susurro el contra hechizo y la luz de la luna volvió a reinar en el cuarto.

Se volvió hacia la puerta para marcharse, pero unos susurros la detuvieron en el acto.

- Hermione – escucho y le entro el pánico, la habían descubierto, su cerebro trato de maquinar alguna escusa, pero parecía alelado

- Deja eso – volvió a oír, pero parecía más una orden divertida, que algo enojado

Se acerco a la cama de Harry, quien tenía los ojos fuertemente cerrados y una sonrisa estúpida en el rostro, lo miro ceñuda, preguntándose que mierda hacia soñando con ella.

- Sé que te gusta – murmuro el pelinegro y tuvo que ahogar una risita, su voz, era como seductora – Díselo a Ron – y lo comprendió de inmediato, no era seducción la voz, si no que cuando saben eso que no quieres decir en voz alta

Se inclino hacia él, solo se quedaría un poco mas.

- No Harry, no me gusta Ron – susurro ella cerca de su cara

- No mientas, lo haces mal – farfullo el chico dormido frunciendo el ceño

- Me gusta otra persona – sonrió

- ¿Y quien seria? – pregunto Harry mas relajado

- Tú – dijo la castaña a punto de echarse a reír en el piso

- Her…Hermione – exclamo el chico logrando que ella solo se pusiera a llorar por aguantar la risa

- Bésame Harry – logro formular mordiéndose la lengua, estaba siendo cruel, pero era divertido

- Yo…yo…- decía su amigo aun completamente dormido

- Si no quieres besaré a Neville –

- Grr…- el muchacho solo gruño y apretó los puños

- Harry, bésame – dijo ahora la castaña con una voz muy parecida a la de Ginny

- Ginny – murmuro él relajándose por completo – Te amo

- Yo también Harry – siguió el juego - ¿Harry? – exclamo la castaña afirmándose el estomago –Saca tus manos de ahí

- Sé que te gusta, no te hagas – río el pelinegro y la castaña decidió que en esa parte, ella no entraría, fin del juego

Salio tan sigilosa como entro, camino rápidamente y dando saltitos como Luna hacia su propia torre, y una vez adentro se desplomo en el sillón, observo el reloj y suspiro al ver lo tarde que era.

- Deberías descansar – murmuro una voz detrás de ella

- Malfoy –

- Granger – se burlo él

- ¿Qué quieres? –

- Nada que puedas ofrecerme – rió él con sorna mientras se agachaba por detrás del sillón y ponía su cara cerca de la de ella

- Jamás te ofrecería algo – dijo ella despectivamente, como si la idea fuera absurda

- ¿Dime sabelotodo, que haces para el señor? –

- ¿Dime Malfoy, que haces para el señor? – inquirió ella volteándole a ver

- Entiendo tu punto – concedió el rubio, por ahora

- Lo sé –

- ¿Tienes sueño? – pregunto cautelosamente

- Si – dijo ella - ¿Estabas acostado antes?

- Si – respondió ceñudo viendo como Granger se paraba y encerraba en su habitación – Mujeres, y peor si son sangre…- se callo a mitad de frase, Granger, con su pijama puesto, había entrado en la habitación del rubio

Su ira acrecentó cuando la vio sentada en su propia cama, cerro la puerta tras de si y la encaro duramente.

- ¿Qué pretendes? – le espeto el chico

- ¿Qué harías? – le pregunto ella deslizando sus manos por la suave sabana de seda verde

- ¿Contigo? – Pregunto y la chica solo asintió – no quieres oírlo

- Pues dormiré aquí, ¿Te opones? –

- Estas suicida Granger – le siseo mas molesto que nunca

- Tal vez – se encogió de hombros – pero hace frió

- Tienes una cama –

- ¿Preferirías dormir en la mía? – quiso ella saber

- Estás demente – farfullo Malfoy yendo a su cama

La corrió sin mucha delicadeza y se deslizo por las sabanas tapándose hasta los hombros, cerró sus ojos fuertemente e intento relajarse.

Ella sonrió burlonamente, realmente no entendía el fin de su actuar, pero cada vez que él estaba cerca, no pensaba, solo hacia, se repitió mil veces lo patética que se había vuelto, era como una venganza muda para sus amigos, pero no le importo mucho cuando hubo estado acostada a un lado de él, le dio la espalda, pensando que con ello, él no se molestaría demasiado.

Sintió las heladas manos del chico en su cintura, que con gran habilidad la empujaron al centro de la gran cama, haciendo que su espalda chocara con el pecho de el, una mano corrió su espeso cabello, dejando al descubierto su oreja izquierda, su cuello y un poco los hombros, para luego volver a su sitio en las caderas como antes.

- No sé que pretendes, me intrigas – dijo el chico en su oído

- Solo quiero hacer lo que me plazca – le respondió con simpleza

- Eres tan astuta y a la vez tan tonta – rió él

- ¿Por qué? –

- Por que podría hacerte miles de cosas ahora, aun sin tu consentimiento –

- No lo harías, te encantaría que yo cayera a tus pies –

- Cierto – concedió él, hundiendo su cara en el pelo de ella, sintiendo su olor tan característico

Ella solo sonrió y puso una de sus manos sobre la de él, así, volvieron a dormir.


- ¿Llevarás eso? – pregunto Parvati a Lavender

- Si – respondió con una bella sonrisa - ¿Por qué, es feo?

- No – se alarmo la morena – no me malinterpretes, el celeste te queda precioso, pero amiga, ese lo tienes hace unos dos años, ¿lo has usado en este tiempo?

- No – se irritó Lavender - ¿Crees que me quedará pequeño?

- Lo siento, pero vamos, algunas de tus partes han crecido – rió Parvati

- Tienes razón – bufo frustrada – pero no tengo ninguno mas, en vacaciones no he ido a la playa, solo a lugares civilizados

- ¿Alguno de los míos te servirá? – ofreció

- ¿Tu crees? –

- Mira, la parte de arriba del bikini te quedará bien, somos iguales, pero abajo…eres como tres tallas más que yo –

- Envidiosa – rió la rubia – creo que la mía me quedará, ¿pero tienes para arriba algo celeste?

- No – suspiro – el que usare es naranjo suave, pero tengo uno blanco y otro negro, combinarán

- De acuerdo – acepto

Las muchachas se cambiaron a pesar de que les quedaba media hora para salir a su paseo, Lavender se probo la parte de arriba que Parvati le ofreció, le quedo perfecto, eran de la misma talla, guardo en su maleta hecha la prenda negra junto con la celeste de abajo, se vistieron entre risas y agarrando fuertemente sus cosas fueron al vestíbulo.

- ¿Cómo vas con Seamus? – pregunto Lavender llegando al vestíbulo completamente lleno y sentándose en su maleta, en un lugar apartado

- Ya sabes, algo por allí, por allá –

- ¿Nada concreto? –

- No –

- ¿Y eso no te molesta? – inquirió Lavender

- La verdad es que no, es como tener un puerto seguro, pero pudiendo mirar a ver si hay otra cosa – dijo Parvati con simpleza

- Si estas cómoda con eso –

- ¿Y tu con Ronald? –

- Bastante bien, fíjate que ahora es un poco más dulce, tal vez le agrada mi presencia –

- Ay amiga, se ve que estas colada por él –

- Si, no sé si sea correcto estar con él sabiendo que quiere a otra –

- Pero si has dicho que esta mas dulce, tal vez le estas gustando en serio –

- Tal vez –

- Dale tiempo, si en unos meses no ves cambio, creo que lo vuestro no rendirá mas –

- Eso haré, de hecho, hace semanas que no lo hostigo tanto, creo que funciona, y si no veo cambios, "Finito" – susurro tristemente

- Ahora, divirtámonos ¿Quieres? –

- Claro, trataré de no tomarme las cosas tan a pecho –

- Esa es mi amiga – exclamo felizmente la morena

- Bien, divídanse en cuatro grupos, y rodeen los trasladores – ordeno la voz de Hermione

- Vamos – murmuro Parvati

- Si – dijo Lavender acercándose al traslador

Ya cuando todos hubieran rodeado los trasladores, y después de la voz clara y firme de Hermione les ordenara tomarlo a la cuenta de tres, con un sentimiento vertiginoso, los alumnos desaparecieron del castillo rumbo a una semana tranquila.


- Ustedes allá – chillo al borde de un ataque de histeria

- Tranquila Granger – murmuro el rubio sentado en los sillones

- Claro, como tú haces todo el trabajo – siseo la castaña

- Relájate, si estos idiotas saben donde ubicarse – respondió huraño

- De acuerdo – acepto saliendo de la cabaña

Hace unos minutos que habían llegado a la, solo por la fachada, pequeña cabaña, con seis cuartos aparentemente pequeños, cada cuarto tenia un tamaño gigante con muchas camas, cuatro de ellas eran para los alumnos divididos en sus propias casas, todo porque habían empezado a discutir, y gracias a Tonks los dejaron dormir hombres con mujeres, claro, poniendo un hechizo para que de noche no se pasaran de listos.

En una de las que sobraban, dormiría Tonks y Hermione, y en la otra, Doyle con Malfoy, ya que eran las habitaciones mas enanas, la estancia era sorprendente, una chimenea gigante y empolvada llamaba la atención al cubrir casi la mitad de la pared, había espacio como para que todos estuvieran ahí sin sentirse sofocados, los baños, dos, eran como en Hogwarts, hechizados para que hubieran varios cubículos, y una cocina, hermosa, que los hombres ni siquiera habían mirado.

La castaña se sentó en el césped de la entrada de la cabaña, suspiro rendida, no llevaban ni una hora en ese lugar y ya todos deseaban salir a recorrer, claro, como si en unas horas mas no fuera la hora del almuerzo, ¡Rayos¡, ¿Quién cocinará?, no había pensado en ello.

- Es un caos – dijo sentándose a su lado

- Harry – exclamo la castaña medio asustada

- Si, pero vamos, por lo menos el aire, el sol y todo esto vale la pena –

- Tienes razón –

- ¿Hechas de menos a Ginny? –

- Mucho –

- Que gracioso – comento la castaña – se despidió de ti hace veinte minutos

- Es que la amo – regaño - ¿Herms, puedo preguntar algo?

- Dime –

- ¿Qué sientes por Ron? – pregunto mientras en la cara de su amiga una mueca de disgusto aparecía

- No me malinterpretes Harry, ya no me gusta, pero es un poco fuerte hablar del tema, me dolió y aun creo que me duele, pero el sentimiento de amistad es mas grande –

- Veo – suspiro el chico - ¿Y quien te gusta ahora?

La castaña sonrió, sabia que su juego de la noche había sido mucho, pero ver la cara de Harry con un nerviosismo atroz valía la pena.

- Nadie – dijo con una sonrisa

- ¿Segura? –

- ¿Desconfías de mi? – pregunto ceñuda

- No, no, no es eso – aclaro – es que a las chicas siempre les gusta alguien

- Pero a mi no, por ahora – sonrió

- Por ahora – repitió el ojiverde – entremos

- Claro –

Entraron y un murmullo sutil les extraño a todos, la voz de Malfoy era clara y amenazante, mientras Nott reía, y los demás tragaban espesamente.

- ¿Entendido? – amenazó Malfoy de forma "sutil"

- Si – respondieron todos

- Bien, adelante – y después todos corrieron contentos a hacer lo que les permitiera el tiempo

- ¿Qué pasa aquí? – inquirió Hermione mirando al rubio

- Pasa que Malfoy nos ha dado la tarde libre – dijo Ron a un lado de los chicos

- ¿Cómo? –

- Lo que has escuchado Granger, ¿Ahora eres sorda? – bufó Malfoy

- ¿Por qué lo has hecho? – pregunto ella a punto de un colapso, lo que menos necesitaba era un grupo de adolescentes magos, sueltos por medio brasil, sin supervisión

- Por que es una buena idea señorita Granger – interrumpió el profesor Doyle

- ¿Ah? – embozo incrédula

- Si, podrán salir a recorrer el sector, la playa mas que nada y las tiendas cercanas, con Tonks pusimos un hechizo de un radio de cinco kilómetros a la redonda, no podrán pasar de el –

- ¿Pero si desaparecen? –

- Tranquila, no podrán, no se atreverán mejor dicho, no muchos saben hacerlo – susurro Tonks

- Así podremos descansar – añadió Malfoy pagado de si

- De acuerdo – se rindió la castaña

- ¿Vamos a la playa Herms? – invito el pelirrojo

- Claro, que más – dijo esta sin muchas ganas

- Vamos por los trajes de baño – sonrió el pelinegro

- Si –

Minutos mas tarde, los tres chicos iban caminando por la arena blanca de las playas de Brasil, se sonrieron y se sentaron algo cerca de la orilla, pusieron sus toallas en el suelo y los chicos se sacaron la ropa para quedar con su traje de baño.

- ¿No te sacarás la ropa Hermione? –

- No – dijo ella sacando un libro

- Nada de libros – espeto el pelinegro volviendo a guardarlo

- Oye – le bufo

- Venimos a divertirnos sabelotodo – se burlo el pelirrojo

- Ya veo a que si - sonrió la castaña – tu novia se divierte mucho

El muchacho se dio media vuelta y comprendió a lo que se refería su amiga, no muy lejos y caminando hacia ellos, Lavender y Parvati, conversaban con unos chicos, tres, de bella piel tostada, un poco, solo un poco, mas oscura que la de Hermione. Se veían muy animados entre sonrisas, hasta que llegaron donde ellos estaban.

- Amor – exclamo Lavender dándole un pequeño beso – te presento a, Caco, Rogelio y Tiago, hablan nuestro idioma perfectamente

- Hola – saludo hoscamente Ron

- Hola – sonrió Tiago, el de estatura media - ¿Ustedes son?

- OH, cierto – rió Parvati – el es Ron, el novio de Lavender, el Harry, y ella Hermione – los apunto

- Un gusto – murmuraron los tres chicos y el trío de oro solo asintió

- Si quieren pueden quedarse con nosotros – sugirió Ron entre dientes

- Gracias – exclamaron contentos y se sentaron a seguir la charla animadamente

Luego de una hora, de que Hermione mantuviera la boca cerrada, ya que los chicos nuevos también eran magos y les encantaba el Quidditch, bufo sonoramente llamando la atención de los demás.

- ¿Quieres ir a nadar? – pregunto Lavender

- No, gracias – contesto un tanto aburrida

- Vamos – tiro Parvati de Lavender – yo quiero refrescarme, ahí están las demás – apunto a las chicas de otras casas que le hacían señas para que fueran con ellas, enfrente a ellos

Rápidamente se desprendieron de sus ligeras ropas para quedar en Bikinis, muy bonitos, corrieron unos metros y se zambulleron en el mar, riendo junto con las otras, bajo la mirada meticulosa del alumnado con testosterona de Hogwarts.

- Si que tienes suerte Ron – articulo Rogelio

- ¿Por qué? – pregunto el aludido sin dejar de mirar a las chicas

- Por que tienes una novia buenísima – acoto Caco

- Gracias – fue todo lo que pudo decir

Media hora mas tarde, y unos cuantos codazos a Harry, el tema de conversación fueron los bikinis, discretos y no tanto, de las chicas, todos murmuraban y hasta Neville parecía muy emocionado, aunque cada poco decía que Paula era la mejor, por supuesto, ella no estaba ahí.

La castaña estaba mas que aburrida e incluso había sacado el libro sin que el emocionado de Harry se diese cuenta, ya cuando había decidido largarse, una persona había tapado el sol frente a ella.

- ¿Qué quieres? – pregunto duramente Ron

- Nada tuyo Weasley – respondió educadamente Theo

- Theo – sonrió la castaña, su bote salvavidas había llegado

- El mismo, ven, que los caballeros parecen haber olvidado tu presencia – invito tendiéndole una mano

- No es cierto – espeto Harry

- Si claro – bufo la castaña parándose – ¿A dónde vamos?

- Al agua – le contesto

- Ah, no, gracias, yo no deseo ir a bañarme – dio un paso a atrás

- Ya veo que lo harás –

La tomo y la cargo en su hombro y corrió ante la mirada de todos hacia el agua, la castaña solo golpeaba su espalda, mientras chillaba medio horrorizada, medio divertida.

- Suéltame – ordeno cuando vio agua debajo de ella

- Como quieras – dijo Theo y la soltó al agua

- Te odio – grito saliendo a flote completamente empapada

- Yo igual – sonrió – venimos a divertirnos ratona, no a hacer sedentarismo

- No se me da el nado – reprocho

- No es necesario, no entraremos más que esto –

- Esta bien, ya estoy toda mojada –

- Ve a quitártelo – le sugirió

- No – se escandalizo

- Te da vergüenza – se burlo Nott mientras reía

- No es para chiste –

- Tranquila, quédate con la ropa si lo quieres así –

- Si –

Se sentaron en la orilla mientras las olas les golpeaban suavemente los pies, ya no eran el centro de atención de todos, y muchos les comunicaban a los otros que los dos trabajaban juntos en Aritmancia, por eso que se llevaban bien.

La verdad es que la conversación de los dos solo consistía en tratar de sonsacarle a Nott información acerca de Luna, que luego de muchas horas cayo rendido y confeso que se habían besado.

Ya muchos tenían su ropa de nuevo puesta y unos cuantos chicos tapaban con la toalla una parte de su anatomía, las hormonas se habían revolucionado, y al atardecer, cuando sus estómagos rugían, el llamado de Tonks los hizo entrar, las ultimas en llegar, Lavender y Parvati que despedían a sus nuevos amigos.


- Es increíble – Bufó Draco bastante molesto - ¿Por qué no me aviso?

Caminaba por la playa ya entrada la noche, por el "ejercicio" de la tarde, los prefectos perfectos, se habían quedado dormidos, parecían niñitas agarrados a sus almohadas, y por mas que insistió no despertaron.

Los profesores hacían una especie de ronda solo fuera de la cabaña, mientras que él, tuvo que ir solo a recorrer el lugar, por que Granger, había abarcado la ronda de los prefectos y se marcho hace unas dos horas.

Refunfuñaba por lo bajo mientras distraídamente caminaba, su mente no acaparaba absolutamente ningún pensamiento, solo andaban por inercia.

Sus pies chocaron con algo duro, se agacho para ver mejor que era, unas zapatillas, se extraño del lugar donde estaban, muy cerca de la orilla, miro y descubrió también ropa de mujer, la tomo y reconoció en seguida el olor, Vainilla y caramelo.

Volteo su vista al mar, y allí la encontró, Granger iluminada por la luna, con un bikini blanco que resaltaba su tostada piel, su cabello tomado en un moño revuelto, dejando ver sus hermosos hombros, soltó la ropa de la impresión y su boca se desencajo unos centímetros, el agua le llegaba a las rodillas, mojando su delicada piel, tenia los ojos cerrados y una sonrisa adornaba su sereno rostro.

Trago espeso, su corazón comenzó a latir fuertemente y le comenzaron a sudar las manos, se veía perfecta, preciosa, jamás había visto a una mujer mas atrayente hasta ese momento, dio un paso atrás para marcharse, pero justo en ese momento ella volteo a verle.

Le sonrió con dulzura, como nunca le había sonreído, parpadeo unas veces para comprobar que el chico no era un espejismo, ahí estaba él, su peor enemigo, su compañero de oscuridad, y lo que ella jamás pensó tener de un hombre.

Vio como lentamente ella estiraba una mano hacia él, como invitándole a acompañarle, y lo comprendió, ahí, con el agua rozándola, y la luz iluminándola, descubrió que el juego con Granger estaba llegando demasiado lejos, pero sencillamente no le importo.


Espero que vayan captando la cosa.

Aniia, la chica loca, en busca de la verdad.