Volvó aquí para tratar de hilarles la historia, subiré unos cuántos capítulos, para que quedemos al tanto con todos.

Besitos chicas y si me dicen cómo va, me encantaría.

A leer.


- Malditos Mortífagos, los aniquilaremos – rugió el pelinegro

En sus manos yacía el diario "El Profeta", había escuchado esa noticia pero no había querido creerla, por eso, le arrebato, con brusquedad, la edición que Neville leía tranquilamente, el día anterior, algo escucho gracias a que la orden se contactaba con Tonks, pero verlo en la portada, era un golpe directo a su estomago.

De la primera plana, la cara del que un día fue su capitán en el equipo de Quidditch de Gryffindor, se removía con claros signos de dolor, a pesar de que las fotos del periódico eran en blanco y negro, se vislumbraba la sangre que corría por su cara, y en su cuello, una muy fea cortada.

Hermione al lado de Harry, trataba de no sonreír macabramente por tal imagen, los golpes y las contusiones eran gracias a ella, pero de la cortada en el cuello de Oliver no, de seguro Bella estaba aburrida y decidió dejar su pequeña marca.

- No recuerda nada – susurro Harry en cuanto abrió el periódico – Dice aquí, que solo sabe que se llama Oliver Wood, y que sus recuerdos persisten solo hasta que salio de la escuela.

- Debe haber sufrido mucho – opino Neville

- Chicos, creo que deberían saber algo – murmuro Tonks para que nadie escuchase – Oliver…él estuvo desaparecido por unos cuatro meses

- ¿Qué? – gritaron Ron y Harry a dúo

- Lo siento chicos – se disculpo la mujer – pero la Orden creyó necesario su ignorancia acerca de esto

- Pero…pero era nuestro amigo – le acuso el pelinegro

- Si, por eso mismo – Nym suspiro – creímos que si sabían, querrían hacer algo al respecto

- Por supuesto que debíamos hacer algo – se indigno el pelirrojo

- Pues lo mismo pienso yo – añadió – pero son ordenes explicitas, además, ya bastante tenemos con las constantes amenazas, para además preocuparnos por ustedes

- Pero sabemos valernos por nosotros mismos – rebatió Harry

- Si, yo lo sé, pero hasta que no sepamos como derrotar a Voldemort no podemos exponerte Harry – acotó

- Esto es un asco – finalizo Harry muy enfadado

Desde un rincón lejano, Draco miraban suspicazmente a Hermione, la veía sonreír autosuficiente, como si recordara algo satisfactorio, claramente nadie se percataba de ello, era lista y sabia como fingir, pero él, que la miraba detenidamente, había avistado la pequeña sonrisa que adornaron por unos segundos esos hermosos labios.

Dos días pasaron desde aquella tarde en que le ella "Lo eligió", esa tarde la pasaron juntos, sin hablar en lo mas mínimo y es que aunque se sentían a gusto juntos, aun era demasiado raro.

Necesitaba besar esos labios curvados, él sonrió al percatarse de ese hecho, una sonrisa sincera como la que estúpidamente le dio a ella en ese tronco, la misma que desapareció después de unos momentos.

- Si que te picó ¿No? – pregunto la pelinegra con un poco de hastió

- ¿De que hablas Pansy? – pregunto el rubio mirando a la chica

- Has mirado a Granger desde hace quince minutos, no soy boba – le espeto

- Si lo eres, mira que imaginar que miro a esa… - comenzó él

- Si, si, ya, haré como que te creo – bufo Pansy sentándose en el suelo

- Pansy…-

- Hay Draco por favor – casi chillo ella – si quieres engañarte bien, pero no intentes con los demás

- Debo quererte mucho como para soportarte ¿Lo sabes? – suspiro

- Claro que me quieres – sonrió la chica con cara burlona

- No sé que día se me ocurrió el tenerte de mejor amiga –

- El día en que me sonreíste por primera vez –

El chico solo bufo en respuesta, para luego sonreír levemente, en el último tiempo sonreía más de lo permitido, pero es que aun recordaba ese día.

Obviamente era una de las fiestas en la mansión Malfoy, tenia cinco años y recordaba que en esos tiempos siempre andaba tras las faldas de su madre, la adoraba y no quería separarse de ella, su madre le dijo que los Parkinson vendrían a la casa después de un largo periodo en África, ya dos años que no la veía, y por supuesto no la recordaba.

Cuando llegaron solo la veía a ella, una niña pequeña con el cabello negro hasta la cintura, enfundada en un vestido verde muy señorita, haciendo juego con sus ojos, y ahí le sonrió, para luego pasar toda la tediosa fiesta con ella debajo de una mesa tapados con el mantel, descubriendo así a quien se convertiría en su mejor amiga, mientras sus padres infructuosamente los buscaban.

- Si – murmuro golpeándole cariñosamente la cabeza


- ¿Cómo puede soportarlo? – acuso el pelirrojo a Harry

- Es su deber Ron – le contesto fastidiado

- Si, pero es Malfoy – reprocho

- No le ha hecho nada, si lo hace…- no completo la oración

- Que ni se atreva – siseo el pelirrojo

- No creo que sea tan idiota Ron – opino

- No lo sé, a ellos no se les puede dar crédito –

Los muchachos veían a la castaña caminar seguida de muy cerca, demasiado para ellos, por Malfoy que mantenía sus manos en los vaqueros, estaban ceñudos, no confiaban para nada en él, menos después de que intentara matar al director, claro, se arrepintió, pero las intenciones, decían ellos, eran las que contaban.

Era de noche, y cada vez se les hacia mas difícil ver hacia donde patrullaban los premios anuales, Harry fue el primero en desistir, aunque a ninguna hora hacia frío, ya era tarde y estaba cansado, en el caso de Ron, este solo desistió por la presencia de Lavender, que a pesar de lo amable de acompañarlo en silencio, él no quería hacerle daño por esperar a la castaña, y sabia que ella lo comprendía.

- Granger – la llamo el rubio

- Dime – le insito sin detener su paso

- Yo…- titubeo - ¿Puedes parar?

- ¿Qué pasa? – pregunto alarmada, deteniendo su paso

- Quiero algo – dijo él mirándola duramente

- ¿Qué cosa? –

- Quiero saber la verdadera razón por la que te uniste a nosotros –

- Malfoy – suspiro – no puedes tenerlo todo

- Pero me intriga – murmuro como un pequeño

- Algún día, lo prometo – le sonrió

- Está bien – se rindió – ven

- ¿Qué? – inquirió

- Solo ven – le siseo

La castaña se acerco cautelosa, frente a él, frunció su ceño en expectación, no sabia que quería, y le encontraba un poco extraño.

Y la beso, llevaba casi dos días sin hacerlo y sus labios tibios y rosas le llamaban poderosamente, la saboreo sintiendo un calor por su cuerpo normalmente frío, la abrazo sin dejarla ir por ningún motivo, aunque ella no lo fuese a hacer.

- Pueden vernos – formulo cuando logro separarse unos centímetros

- Que lo hagan – replico él abalanzándose a besarla

- No aquí Malfoy – lo reto – cuando estemos en Hogwarts

- Siempre eres así de fastidiosa –

- Si – rió ella, dándole un pequeño beso y caminando de nuevo junto a él


- Mi señor, ¿Qué haremos? – pregunto Bellatrix

- ¿Por qué lo dices? – inquirió Voldemort

- Me aburro sin la niña aquí –

- Querida Bella, no podemos salir para pasear –

- No es eso lo que digo mi señor, pero una pequeña matanza me mantendría distraída por un tiempo –

- Bella – amenazó

- Si mi señor – suspiro la mujer, caminando para salir de la estancia

- Tráeme a Lucius – ordeno antes de que saliera

- De inmediato – acato

Después de unos minutos, donde Lord Voldemort solo acariciaba su varita con una mirada llena de codicia, hizo su aparición Malfoy padre, con quien tenia unas cuentas pendientes.

- ¿Me llamaba mi señor? – escucho en su espalda

- Lucius, frente a mí –

- Dígame – dijo una vez frente a él

- Tu hijo – informo

- ¿Qué pasa con él? –

- Quiero que le informes su nueva misión –

- ¿En serio mi señor? –

- Claro Lucius, pero no lo hará solo, tendrá a Hermione como cómplice –

- Mi señor, creo que mi hijo puede…-

- ¿Refutas mis decisiones Lucius? –

- No mi señor –

- Entonces, dales este mensaje –


- Hogar dulce hogar – teatralizó Ron

- Harry – gritó Ginny corriendo a abrazarlo

- Ey, no hagan demostraciones públicas de acuerdo – se molesto el pelirrojo

- Hermanito, no somos nosotros quienes hacen demostraciones – sonrió ella – por demás patéticas

- Cierra la boca hermanita – amenazó

- Ya, ya – trato de calmar el pelinegro

- Vamos, a dejar las cosas – informo Lavender al llegar hasta ellos

Mientras caminaban divisaron a Lucius Malfoy conversan aireadamente con Mcgonagall, al pasar por su lado, escucharon como la nueva directora le recriminaba el hecho de que apareciera como si el castillo fuese suyo, claro que el hombre no se inmuto, al contrario, parecía divertido por fastidiar.

Subieron a su sala común descubriendo allí a Luna, quien se mecía en sus pies mientras miraba hacia el cielo.

- ¿Luna, como entraste? – pregunto Lavender

- Solo lo hice – dijo pestañeando - ¿Tan pronto volvieron?

- Luna, ha pasado ya una semana – le informo Ginny

- ¿Tan luego? – inquirió desconcertada

- Siempre en las nubes ¿No? – rió la novia de Ron

- Solo vine a dejarte el suéter Ginny – informo la rubia – me tengo que ir

- De acuerdo, cenamos juntas –

- Si, claro –


- Te eché de menos – sonrió

- Yo igual – le beso - ¿Cómo estuvo todo?

- Ya sabes –

- No, no sé –

- Nada fuera de lo común, solo algunas fiestas, algunas chicas nuevas, nado, peleas, sobre todo peleas – rió Nott

- Me alegro de que hayas vuelto – susurro Luna

- Yo igual –

- No me aguantaba para decirte que fuéramos a buscar a Snoorplis a las nubes –

- ¿Snoor qué? –

- Snoorplis, son unas criaturas que crecen en las nubes y que dan buena suerte –

- Ah – formulo el chico contrariado

- Si no quieres –

- Haré todo lo que tú quieras –

- Gracias –

Ya en todo el castillos corría la noticia que los de séptimo habían llegado, muchos de ellos ni siquiera se detuvieron para atender a los curiosos que deseaban saber como les fue en las vacaciones, estaban muy cansados para escuchar.

Hermione estaba sentada en el sillón de costumbre, Malfoy estaba afuera de la sala hablando con su padre, a quien fulmino con la mirada en cuanto lo vio, se escuchaban algunas palabras malsonantes, sin contar el golpeteo en el suelo del bastón de Lucius, luego de lo que pareció horas, él entro.

- Granger – le llamo

- Dime –

- Tenemos una misión –

- ¿Seria…? –

- En las vacaciones de navidad, un ataque –

- Perfecto –

- Pero hay algo más –

- ¿Qué? – pregunto fastidiada, que lo digiera de una maldita buena vez

- Debemos herir a una persona en específico –

- ¿Nosotros? –

- Si -

- ¿Y a quien seria? –

- Tonks –

La castaña se congelo, deseando no haber escuchado ese nombre, no podía ser, no debía ser, por que no fue a alguien mas, a ella no le odiaba, ella siempre estaba preocupada, hasta hubiese querido que el maldito nombre fuese Harry, así no se sentiría mal.

- ¿Puedo saber por que ella? –

- Es para darles un aviso –

- Ya –

Escucho como Malfoy subía las escaleras hacia su habitación sin siquiera contemplarla, le extraño pero algo debía de haber pasado con su padre y no era asunto de ella, así que prefirió no darle importancia.

Pero no pudo hacerlo, parecía como si un huracán barriera con el segundo piso, mas específicamente con la habitación del rubio, escuchaba claramente como se rompían cosas y como maldecía al mismo aire, algo pasaba ahí, y aunque no quería reconocerlo, estaba preocupada por él.

Subió las escaleras rápidamente y se interno en el cuarto sin llamar, lo vio pateando su baúl y destruyendo todo a su paso, mientras que la cara de este era un vestigio concreto del dolor, una punzada apretó el corazón de la castaña, sintió que debía relajar el aspecto del chico, deseo acercársele y eso hizo.

- Malfoy – susurro quedamente

- Lo odio – grito él arremetiendo con su armario – es un hijo de puta, un cobarde y se atreve a mentir en mi cara, se atreve a decir que fue un accidente

- ¿De que hablas? –

- Del mal nacido de mi padre, golpeo a mi madre – casi lloro – y dice que fue un accidente, que ella lo causo sola, que un estante la derribo

- Merlín –

- Lo mataré, juro que en cuanto esto termine, será lo primero que haré –

- Tranquilízate – sugirió

- ¿Qué me tranquilice? ¿Qué harías tú en mi lugar? – le grito eufórico - ¿Qué harías si tu padre le pegara a tu madre?

- Yo…- cerró los ojos por la nueva puntada que la atravesó

- Lo torturare hasta que pida clemencia – finalizo dando zancadas hasta donde la chica – Hazme olvidar Granger, hazme olvidar

La sostuvo muy fuerte por la cintura capturando sus labios de una forma brusca, mientras con cero delicadeza la arrojaba a su cama cayendo encima de ella, Granger no protestaba, estaba muy contrariada para hacerlo, por no decir temerosa, le correspondió el beso por que sabia que le haría bien, que lo relajaría, pero no previo la reacción de Malfoy.

Gimió cuando una mano de él se coló por su suéter tomando, demando, piel a su paso, masajeo su seno por encima del sujetador, mientras que la otra mano estaba ocupada desabrochando sus pantalones. Una corriente entre el placer y el terror recorrió su espalda, sin saber que hacer mas que mantener sus brazos a los costados, sentía el dolor de el en cada caricia que le daba, en cada beso, en cada gemido de él, pero también sabia que si no lo paraba esto llegaría demasiado lejos, no quería que fuera así, no quería que eso pasara así.

Afirmo el cabello del rubio para jalarlo lejos de si, pero era demasiado fuerte, trato empujando sus hombros pero él poco reaccionaba. Cuando sus pantalones iban bajando por su trasero cerro los ojos fuertemente y al momento en que la mano de Malfoy afirmo su pecho levantando el sujetador, cuando sintió el contacto piel a piel, comenzó a llorar.

El rubio beso su cuello y en ese momento se percato de su error, de la garganta de ella, salían sonidos lastimeros y su pecho convulsionaba bajo su mano, se separo unos centímetros y la vio perplejo, ella cerraba los ojos con fuerza, mas eso no impedía que gruesas lagrimas cayeran por esos ojos miel, tenia las maños en puños, y se mordía inútilmente el labio inferior para no proferir ningún sonido.

Cerro los ojos al comprenderlo, casi la había violado, a ella, con quien se sentía seguro, a ella quien solo había acudido a él para preguntarle como estaba, era un maldito idiota, acababa de dañarla, acababa de demostrar que era tan vil como su padre.

Puso su frente con la de ella, mientras sutilmente arreglaba la ropa de la chica, subía sus pantalones y los abrochaba con delicadeza, mientras bajaba su suéter hasta su lugar.

Ella aun no se percataba de que había parado, sus sentido se anularon al comprender lo que sucedería, solo se dejo en blanco para poder ser un cuerpo inanimado, para así no sentir el dolor.

Pero nada paso, sintió unos calidos labios en su mejilla, mientras una mano abría la suya para entrelazar los dedos, no comprendió que pasaba, ¿Acaso ya todo había pasado? ¿Así? ¿Tan rápido?

- Perdóname – escucho en su oído y abrió los ojos sorprendida – No quiero hacerte daño

- ¿Por qué paraste? – pregunto cautelosa

- Por que cuando pase, quiero que sea porque tu me deseas, no por mi calentura –

- ¿Me deseas? –

- Ni te lo imaginas – ella sintió algo húmedo en su mejilla – lo lamento

- ¿Lloras? – inquirió Hermione comprendiendo la humedad

- No – siseo el rubio desviando la mirada

- ¿Por tu madre? –

- Y por ti –

- Malfoy –

- Escúchame bien, que será la primera y única vez que lo diré – suspiro – me importas mas de lo que me gusta reconocer, me interesas mas de lo que ninguna otra, aun pienso que eres una maldita insufrible que no hace mas que molestar, pero así eres, y así me gustas Hermione

El latido de su corazón pego un vuelco de los mil demonios, a mil por hora, creía que se le saldría por el pecho, por la boca o por donde pudiese salirse, ¿Qué demonios les pasaba a los dos? ¿Por qué era tan repentinamente feliz al escuchar eso? ¿Por qué sonreía como una boba?

Pero es que con solo escuchar su nombre en los labios de él era para derretirse, nunca le había encontrado gracia a su complicado nombre hasta que él lo pronuncio, estaba hecho para él, para que solo él pudiese decirlo, para que solo en él sonara a cielo.

Ancho su ya de por si gran sonrisa y lo miro enternecida, era la primera vez que le veía con las defensas tan bajas, ya antes había tenido deslices, pero nada de profunda connotación, esto era nuevo y mágico, el cubo de hielo que Malfoy tenia por corazón, no era nada mas ni nada menos que una pequeña llama, calida y constante, oculta bajo cimientos antiguos, cimientos que Lucius había creado para él.

Le acaricio el rostro aun un poco emocionada, sentía el nudo de su garganta y si hablaba de seguro que echaba a perder el momento con sus estúpidos llantos sentimentales, pero ¿Alguien podría juzgarla? ¿Podría alguien no dejarla llorar de emoción cuando palabras tan significantes llegaban a su corazón? ¿Mas aun después de la perdida de sus padres?

Le beso con paciencia, dándole a entender que el acto de hace unos segundos ya no tenia importancia para ella, que no le interesaba en lo mas mínimo ese lapsus, que ha todos les podía pasar, lo importante que su corazón le decía era que había parado por ella, para no hacerla sentir mal.

- ¿No dirás nada? – quiso saber él

Ella negó con la cabeza, mientras sus ojos brillantes comenzaban a derramar lagrimas, el chico se asusto, pensó que lo había hecho mal, que algo mas no tuvo lugar en ese cuarto.

- ¿Te herí? ¿Estás bien? – se alarmo

- Si hablo lloraré por horas – logro decir quebrándosele la voz

- ¿Lloras de…alegría? – pregunto ceñudo, si que era rara esa mujer, sonrió a este pensamiento

Ella asintió apretando el amarre de sus manos, trato de sonreír pero se le hacia difícil, cuanta gente no quisiera tenerla callada, y él, con unas frases la volvía muda por completo.

Él se acostó a su lado, atrayendo su cabeza a su pecho, se acurruco afirmando con fuerza la camisa del chico y desato su llanto, mientras él, tranquilamente le acariciaba el cabello, como cuando su madre lloraba por las novelas que leía y acudía a su cuarto para que la calmara, Hermione era la segunda mujer que sacaba su verdadero yo a la luz, la segunda en su vida, la segunda mujer a la que mas…apreciaba.

Algo le había hecho esta mujer, pero agradecía que así fuera, estaba loco, si, loco por tocar a una sangre sucia, loco por desearla y besarla, pero por él, les regalaba a todos un pasaje al infierno, ella era suya, y nadie diría lo contrario, era de él y jamás la alejaría, así Voldemort lo quisiese, la protegería a ella, a esa cabezota y también a su madre.

- Me has vuelto completamente loco Granger – susurro, pero la chica ya estaba completamente dormida.


Vamos a subir el otro, besitos.

=D