Aquí va otro, disfrutenlo.
Besos.
Despertar se estaba volviendo algo realmente frustrante, no quería hacerlo, le daba pereza, sobre todo al tener a su lado el cuerpo tibio de Ginny, pero debían de salir de ahí, no podían quedarse plantados de por vida en la sala de los menesteres, ¿Si alguien quería algo? Bien, lo mas probable es que en vez de encontrar lo que necesitaba, vería una bella habitación llena de pétalos y a dos personas en una gran cama, ah, por cierto, completamente desnudos.
No le agradaba la idea, pero tampoco quería que llegara a los oídos de Ron, esa, no era una opción.
- Ginny – susurro
- Mm –
- Debemos irnos – le informo el pelinegro sentándose en la cama
- Cinco minutos más – se quejo
- Son las seis y media –
- Harry –
- No –
La chica se sentó en la cama con gesto molesto, fulmino a Harry con la mirada y se levanto, sin nada en su cuerpo.
- No hagas eso Ginny – gimió el chico desviando la mirada
- Potter – sonrió ella – no es la primera vez que me ves desnuda, pero siempre te sonrojas
- Lo sé – susurro él con la ropa interior puesta – pero…
- No te acostumbras – le acuso – pues deberías
- Pero…pero…- balbuceo
- Amor, mírame – el chico la miro – sé que esta es la tercera vez que estamos así, pero por Merlín, no te morderé
- Eso no me queda claro – rió él, viendo como ella se sonrojaba
- Sabes a lo que me refiero – le espeto molesta
- Me acostumbraré – prometió
- Eso espero –
Se vistieron en silencio y salieron para descubrir el frío que hacia fuera de esas paredes, Harry abrazo a Ginny que temblaba de vez en cuando.
- Navidad esta a la vuelta de la esquina – musito la pelirroja
- Cierto –
- Harry –
- ¿Si? –
- ¿Qué han sabido de…ya sabes? –
- Se localizaron algunos, lamentablemente no me dejan cooperar – bufó el chico
- Es mejor así –
- Es mi lucha Ginny –
- Por eso mismo, tú debes derrotar a Voldemort, si estuvieses por ahí, buscando su maldita alma esparcida, tu energía mágica se debilitaría, y te necesitamos al cien –
- Tal vez tengas razón – concedió
- Claro que la tengo Potter –
- De acuerdo Weasley – rió
Llegaron a su sala común, comprobando satisfactoriamente que se encontraba vacía, el fuego crispaba en la chimenea y no resistieron la tentación de quedarse un momento más a solas.
- ¿Será muy tarde? – pregunto Harry
- Ya todos deben estar despertando –
- Ah –
- Espero que no hayan hecho nada malo – escucharon a sus espaldas
- Ron – gimió Harry
- Buenos días hermano – saludo ella
- Si, buenas – bufo - ¿Dónde estuvieron toda la noche?
- Aquí – dijo inocentemente la chica
- Que curioso – los miro enojado – yo permanecí aquí hasta las dos de la madrugada
- Que ocioso – rió la pelirroja por lo bajo
- Harry – amenazó el pelirrojo – dime donde estaban
- E…yo…- tartamudeo para luego suspirar – estuvimos en la sala de los menesteres
- Harry – chillo la pelirroja indignada "¿Acaso no podía mentir?" Pensó, "Bien, es pésimo en eso".
- ¿Cómo? – grito Ron
- Jamás le haría daño a tu hermana amigo –
- ¿Qué hicieron? – quiso saber
- Nada malo – le sonrió Ginny, "Eso es Harry, nada malo, al contrario, todo bueno" dijo ella en su fuero interno
- Eso espero hermano – bufó Ron creyéndoles todo – deberían cambiarse de ropa, están con la misma de ayer, además, se hace tarde para ir a clases
- Cierto – suspiro aliviado el moreno – nos vemos aquí en unos minutos – dijo besando a su novia
- De acuerdo – acepto ella
Se fueron a cambiar y en unos minutos los dos bajaban con el pelo mojado y con sus mochilas al hombro.
- Claro, con el pelo mojado, para que todos piensen que se bañaron juntos – rugió el pelirrojo
- Ya déjalo, ¿Quieres? – le grito Ginny – yo no te digo nada cuando desapareces con la zorra de Lavender
- Yo soy mayor – le informo
- Un año –
- Soy tu hermano –
- Por desgracia –
- Enana –
- Bobo –
- Que bello – susurro una voz
- ¿Luna? – inquirieron los tres a coro
- Harry, Ron, Ginny – saludo
- ¿Cómo…como entraste? – pregunto la pelirroja
- La dama gorda me dio el paso – sonrió
- Espero que nadie mas que tu pueda entrar – opino Ron
- Espero – acepto Harry
- ¿Qué querías? – le dijo la pelirroja
- Ah cierto – saco una tarjeta – Patrick quiere repetir lo de la semana pasada y os ha invitado
- Genial – sonrió ella – vamos yendo al comedor – sugirió
- Si – respondió Ron un poco confundido
Ya saliendo de la sala y caminando todos por los pasillos, Ginny reanudo la conversación.
- ¿Cuándo seria? –
- Dentro de la tarjeta esta todo lo que necesitas saber – informo la rubia – hay dos espacios, pones tu nombre y el nombre de con quien vayas y ya en la puerta, te dejaran entrar
- Woo – rió la pelirroja - ¿Iremos?
- ¿A dónde? – pregunto Harry
- A una fiesta –
- ¿Fuiste a una fiesta en nuestra ausencia? – inquirió Ron
- Ustedes se fueron a Brasil, no íbamos a quedarnos de brazos cruzados – interrumpió Luna
- Cierto – apoyo Ginny – además, fue interesante
- ¿Por qué? – inquirió el pelirrojo
- Por que descubrí que Luna le roba el sueño a alguien – picó la chica
- ¿A quien? – se interesaron los chicos
- No puedo decirles, ni ella se ha dado cuenta –
- ¿Cuenta de que? – parpadeo la rubia
- Lo ven – musito la pelirroja
- OH, tengo que ir a dejar las demás invitaciones, por cierto Ron ¿Deseas ir? – añadió
- Pensé que ya estaba invitado – sonrió apenado
- Solo los que asistieron la ultima vez, pero puedo conseguírtela, ya que es solo para dos personas –
- Gracias Luna, me agradaría –
- Si, nos vemos – se despidió la chica dando pequeños saltitos
- ¿Quién es el chico que se interesa por lunática? – pregunto Ron
- Patrick, es de su año y casa, es una lindura – frunció el ceño – y no vuelvas a llamarle lunática
- Creo que está un poco irritada – le murmuró Ron a Harry mientras la pelirroja entraba en el gran comedor dejándolos atrás
- Deja de hacer eso – le espeto Lavender codeándole las costillas
- ¿Qué hice? – dijo Ron sobándose el lugar golpeado
- La estas mirando – le reto con la cabeza gacha
- Solo…es mi amiga –
- Si, pero la miras como algo más – le informo
- ¿Cómo que? – refuto el chico
- Como si te gustara –
- Lavender, Hermione es mi amiga, ¿de acuerdo? – le sonrió
- No estoy tan segura – musito para si misma ya que el pelirrojo había empezado a devorar la comida
Nadie le quitaba de la cabeza que Ron aun no se olvidaba de la castaña, y para su pesar, el limite de tiempo que se impuso para conquistarlo ya estaba casi por caducar, no quería aceptarlo, pero parecía que a pesar de sus intenciones en la playa por darle a elegir que hacer y con quien estar no habían dado frutos.
La castaña estaba sumida en un libro de transformaciones, tomaba su desayuno en completa ignorancia, tres pares de ojos la taladraban constantemente, Ron quien la veía embobado frente a ella, Lavender que su mirada era entre envidia y pena, envidia por tener la atención del hombre que ella amaba y pena porque sabia que la culpa no era de la castaña y la de Malfoy, que desde su mesa, miraba como ella fruncía la nariz al concentrarse.
- Deja de hacer eso – le espeto Pansy golpeándole un brazo
- ¿Qué? – le siseo el rubio
- Deja de mirarla –
- ¿A quien? –
- A Granger –
- Yo no…- se callo al ver la mirada de la morena
- Reconócelo – le rugió
- De acuerdo –
- Ja, ya lo ves – se regocijo Pansy
- ¿Qué sacas con eso? –
- Que seas sincero – lo miro furiosa – yo lo fui contigo, y tu ni siquiera me dices que tienes algo con Granger
- No es tan así –
- ¿A no? –
- No –
- Pues mira, la mocosa esa no me agrada, pero te hace sonreír –
- ¿No te agrada Granger? –
- No – sonrió con malicia – tu eres mío
- Pero tú tienes… ¿Novio? –
- Da igual Draco Malfoy – sonrió – eres mío y ya, ninguna mojigata te apartara de mi
- No te pediría permiso – le advirtió
- Eres tan tontito – le beso la mejilla – acabas de confirmar que estas con ella, y espero que sepas lo que haces, en mi caso no es tan grave, Jack no es alguien conocido, pero Granger – bufo – es como salir con Potter – rió – de hecho, si sales con ella, sales con Potter y Weasley
- No salgo con ella Pansy -
- ¿Qué haces entonces? ¿Solo sexo? – inquirió
- No, ella y yo no – se sonrojo el rubio imperceptiblemente
- Antes te habías obsesionado con alguna chica, pero solo por que era buena en la cama – medito la pelinegra – eso quiere decir que te gusta Granger
- Pansy por Salazar, no digas tonterías – le siseo molesto levantándose de la mesa y largándose a paso rápido
- Y soy yo la de los cambios de humor – se mofó tomando un sorbo de su jugo
- Es imposible – le chillo la castaña
- No son mis planes – le rugió el rubio
- ¿Ahora ya? –
- Si, ahora, ¿acaso no escuchaste? – le pregunto incrédulo
- ¿Escuchar qué? –
- La loca de Mcgonagall dio permiso para ir al pueblo –
- ¿Qué? – grito
- Ya has oído, las clases se suspenden después del almuerzo – se tomo la barbilla – realmente creo que es un poco estúpido, mira que dejarnos ir a comprar un lunes
- ¿Pero por qué? –
- Navidad Granger, navidad – le dijo como si fuese obvio
- Bien –
- Prepárate, es hora de darle su obsequio a mi prima –
Los profesores sabían que algo no iba bien, tal vez no debieron dejar que los chicos salieran para hacer sus compras de navidad, pero con el paseo a Brasil, estos no pudieron hacerlos y no podían dejar salir solo a los de cuarto, seria injusto.
Algunos de la orden patrullaban de cerca a Harry y compañía, Hermione se había detenido frente a un escaparate de la tienda de perfumes, un olor había llamado su atención.
Tonks no le dio mayor importancia, las chicas siempre hacían esas cosas, como comprar ropa también, pero tratándose de Hermione si que era extraño, lastima que no se dio cuenta de ello.
Tonks sonrió cuando alumnas de cuarto se amontonaban frente a un filtro de amor, a esa edad, ella también se moría por comprar lo que estuviera de moda, se identificaba mucho con ello.
Camino y decidió que aprovecharía el viaje para comprarle algo a Remus, ya que por el trabajo en el colegio, el tiempo que le sobraba era patéticamente escaso.
Compro unas cuantas camisas y corbatas para él, rió quedamente al imaginar la cara de su hombre, las corbatas no se le daban, pero sabía que las usaría solo por que ella se las regalara.
Había perdido a Harry y a los demás, pero de seguro que todo estaría bien, no era la única que andaba por aquel lugar, no estaba en peligro.
- Confringo – grito una voz a su espalda
Se arrojo al suelo por reflejo, frente a ella, una pared quedó sin una gran parte de ella, soltó las bolsas y saco su varita apresuradamente, todo era un caos, y solo sucedió en unos pocos segundos.
- Protego – blandió su varita cuando un rayo blanco se dirigía hacia ella
El hechizo dio de lleno con su escudo protector, pero era demasiado potente que la arrojo de espalda contra los escombros, se golpeo la cabeza y se aturdió por unos momentos.
- Tonks – grito Harry llegando a su lado - ¿Estas bien?
- Si, gracias – se levanto y comenzó a lanzar hechizos tratando de proteger a Harry y los demás chicos
- Depulso – convoco una voz femenina que hizo que Tonks, Harry, Ron y Ginny, quedasen apartados de los demás
Corrieron por un pasaje que los llevaría al centro de Hogsmeade, pero cuando iban saliendo de ese callejón, un Mortífago les cerró el paso.
- Quítate – le rugió Tonks amenazante
- Si claro – se mofo la pequeña mujer – como si pudieras contra mí
- Petrificus Totalus – se escucho a sus espaldas y todos miraron como Harry caía con un sonido sordo sobre su espalda - Petrificus Totalus – volvió a decir y este cayó en Ron
- Mimble…- recita Ginny
- Oppugno – le tira la primera mortifaga a la pelirroja dejándola aturdida
- Hola Tonks – saluda Hermione
- ¿Qué desean? – pregunto la mujer
- No es obvio – le responde la castaña
- Déjenlos en paz – grita
- Ellos – escupió las palabras – no los queremos a ellos – ríe Malfoy
- ¿Quiénes son? –
- Claro, te lo diremos – se burla la chica – solo queremos darte un obsequio
- ¿Obsequio? – inquirió dubitativa, "Los Mortífagos jamás hacen esto" pensó
- Tienes razón – camino la castaña – jamás hacemos esto, y si, leo tu mente, estas tan confusa – rió – solo queremos advertir
- ¿Qué cosa? –
- Haces muchas preguntas ¿No es así compañera? – siseo el rubio – Crucio
Los gritos de Tonks se hicieron escuchar por el lugar, mientras la risa de Malfoy era mas que notoria, la castaña veía con impotencia como la mujer de pelo rosa se retorcía a manos de su primo, quiso reír, quiso llorar, quiso arrancarse los cabellos uno a uno, pero permaneció impasible, sin ninguna emoción detrás de esa mascara plateada.
Malfoy la observo rígida y supo que algo andaba mal, dejo de torturar a su prima y la observo, la castaña cerro los ojos y blandió su varita como un látigo, un nuevo grito lleno el lugar, y una gran cortada fea y profunda apareció en la espalda de la Auror, para después dejarla prácticamente inconciente.
Draco le tomo la mano a la castaña y escudriño en sus ojos para ver que pasaba, los vio fríos e irrompibles, pero a muy diferencia de ello, su respiración era agitada, no creía posible que ella se afectará con algo así, esta había sido su opción, tenia que haber disfrutado de ello.
- Vamos – le susurro él
- Si –
El chico, disimuladamente, saco a los dos idiotas de su encantamiento, pego a la castaña a su cuerpo y con un Poop, desaparecieron de la escena.
- ¿Qué rayos tienes en la cabeza? – le gritó
- Bella, ya es suficiente – le rugió la castaña
- ¿Suficiente? ¿Atacar con ese hechizo? – espeto
- Ahora tienes crisis moralistas – grito colérica la chica
La estancia permanecía en casi completo silencio, salvo por las dos mujeres que se gritaban la una a la otra en medio de la misma, esperando a su señor, nadie había querido meterse y Draco miraba divertido como Bellatrix se crispaba de enojo y como su varita sacaba chispas, no la lastimaría, le apreciaba, de una manera morbosa su tía apreciaba a la sabelotodo.
- Basta – susurro una voz
- Mi Lord – contestaron Bella y Hermione a la vez que se inclinaban
- Veo que han empezado sin mi – siseo el hombre
- No mi señor – contesto la castaña
- Gran trabajo mi pequeña – dijo él – has dejado tu propia marca
- Lo aprendí de Bellatrix –
- Mi señor…- comenzó la aludida
- Bella querida, sé que te molesta que se arriesgue de esa manera pero…- lamió sus labios – debes reconocer que es su marca personal
- Si, lo reconozco, pero ese hechizo aun es difícil, quita mucha magia y ni yo he podido hacerlo sin agotarme lo suficiente –
- Pero nuestra querida Granger no tiene cansancio – Voldemort miro a la castaña - ¿Cierto?
- Muy cierto mi señor – sonrió mirando a Bella
- Creo que te han superado, pero querida Granger – le miro furioso – no juegues con la comida otra vez
- De acuerdo – acepto ella aun sonriente
- Mis leales amigos – siseo Tom – esta vez estamos aquí, por que el juego se inicio, con la marca de Granger en la espalda de esa Auror, la fecha esta puesta, un mes antes de que termine el año escolar, iremos a visitar Hogwarts, y desataremos el caos, espero estén preparados – miro a la castaña
- Solo debo trazar el plan sobre el – le contesto
- Draco – llamo Voldemort
- Si mi señor –
- Ayuda a la señorita –
- Como usted ordene –
- Bien mis súbditos, es hora de que Harry Potter, sea eliminado –
- ¿Qué hay que trazar? – pregunto el rubio en su cama
- El camino que nos lleve directo hacia Harry –
- Pero ¿Eso es posible? –
- Harry es predecible Malfoy – sonrió – sé que hará y ha donde ira
- Eres temible – se mofó – Granger, ¿Qué fue eso, de la marca?
- Verás, Bella tiene su estilo, ese, es volver loca a la gente a punta de Crucios, pero yo, prefiero que lleven algo mío con ellos, algo que los marque, y claro, que lo recuerden – se mordió un labio
- ¿Qué escondes? – quiso saber
- No aun Malfoy, no aun – zanjó el tema
- ¿Cómo esta Tonks? –
- Bien, se recupera fácil, estaba protegida por una poción, mi marca no le quedara, pero si le arderá por un tiempo, vieras a Harry y Ron, estaban furiosos cuando fui a la enfermería, Tonks no desea ir a San Mungo así que le dan solo pociones calmantes de dolor – se encogió de hombros – y Ginny aun no despierta
- ¿Dormirás conmigo? – pregunto el rubio
- No te acostumbres – le sonrió
- Podría hacerlo, ya sabes –
- No, no sé – se subió a la cama – dímelo
- Sabias que Pansy cree que me gustas – rió él
- ¿Y no es así? –
- No preguntes estupideces, no lo repetiré –
- Dímelo –
- Solo sé, que me encuentro cómodo contigo – le sonrió el rubio seductoramente
- Si, es raro – acepto la castaña – ven, debemos dormir
Las luces se apagaron por arte de magia y la luz de la luna que inundaba la habitación, mientras la castaña se acurrucaba en el pecho del chico, este le susurro un: Si, me gustas, para después abrazarla y besarle tiernamente la cabeza.
Subiré el otro.
Besos.
