Otro más.
=)
Más no podía hacer, ¿Qué otra cosa podría?, en su poder de premio anual y prefecta, no estaba contemplada tamaña catástrofe, es que ni siquiera recordaba que el alumnado estuviere así cuando se iba a casa, ¿Esto siempre sucedía? ¿Así era cada año?, si era así, ella no lo recordaba.
Suspiro cansinamente, ya no tenia voz, y no pretendía amargarse la vida, tratando de que sus hormonales y estúpidos compañeros la obedecieran, si querían caos, pues que lo aprovecharan.
Se sentó al pie de las escaleras, y sonrió quedamente recordando las dos ultimas noches, noches en las que ninguna pesadilla la atormento, noches en las que una helada cama, se entibiaba con el calor de dos cuerpos juntos, noches en las que durmió con su otrora enemigo.
Tenia que reconocerlo, se le estaba haciendo mas fácil sobrellevar a Malfoy ahora, no negaría nunca que la exasperaba en la mañana, con sus comentarios sobre "No me dejaste dormir con tus ronquidos", pero es que ella no roncaba, ¿Cierto? ¿…Cierto?, pero aun con aquello, la convivencia se le hacia demasiado agradable, demasiado para su salud mental.
Se quejo aireadamente cuando un alumno de tercero la piso sin querer al bajar, cosa que ella no creyó, ¿Quién pisa sin querer a una mujer con un arbusto por pelo?, ¿Es que acaso era miope?, lo más probable.
Una calida mano tomo la suya y al darse la vuelta una esplendorosa sonrisa le dio los buenos días, que de bueno tenia poco.
- ¿Exasperada? – le pregunto entre risitas burlescas
- Ríete, hazlo y verás – le amenazo
- Ey ratona, por que tan agresiva, no ves que vengo a despedirme de la mujer mas bella del castillo – rió
- Que Luna no escuche eso, ella es un poco insegura con respecto a eso – menciono con un amago de sonrisa
- Lo que pasa mi querida "ricitos de oro", es que Luna en estos momentos esta en el jardín, así que por el momento – sonrió – tu eres la más bella aquí – miró a los lados asustado – pero no se lo hagas saber a Pansy
- Como si ella hablara conmigo más que unos cordiales saludos – bufó
- Eso, es por que no lo has intentado, ella es…interesante – dijo sacándole la lengua
- Theo – suspiro rodando los ojos – recuerda que debes…
- Investigar para lo del trabajo en Aritmancia, ya lo sé, lo sé – susurró
- Pues hazlo – le espeto casi furiosa, pero pronto, relajo su postura – lamento que tengas que hacer…
- Déjalo ya ratona ¿Quieres? – le rozo la mejilla – no hay problemas con eso, tu también buscarás información ¿Cierto? – ella asintió – bien, entonces no hay problemas, sé que estas con mucha presión, por eso que ya sabemos, así que yo solo aliviano un poco tu carga, a penas vuelva, me das lo que conseguiste y yo me encargo de la redacción y todo el cuento
- Te lo debo – sonrió ella
- OH ratona, no es bueno deberle algo a una serpiente –
- A cualquiera que no seas tú – le corrigió
- O Malfoy – insinuó Theo
- Ya hablamos de eso – rugió enfadada – no hay nada entre nosotros, solo…compañerismo –
- Si claro, y tú no tienes hermosas piernas – rodó los ojos – y yo no estoy enamorado de Luna
- ¿Enamorado? – rió bajito
- Digo…ya sabes, gustar…si eso…quise decir – tartamudeo nervioso
- Theo, ya sabes que no tienes que explicarte – dijo haciendo que el chico se relajara – pero cuidado con tu lengua –
- ¿Radar Lavender cerca? – pregunto el chico sin moverse
- Exactamente a tres metros de tu espalda, con su radar-orejota sintonizada a ver si escucha algún chisme – bufó
- Relájate mujer – musito Theo con el gesto de paz en su mano – que no ves que no tiene vida propia
- Eso, ya lo sé – sonrió – lo que me pregunto es por que ella aun no lo nota
- Ni idea ratona, ni idea –
- Ey, ¿Y? – pregunto la castaña un poco mas interesada y acercándose al castaño
- ¿Y? ¿Qué? – se confundió él
- ¿Suegro? – susurró
- Si, espero que mi padre no se entere de lo que haré – dejo de sonreír – si lo sabe, no me mata a mí sino que…
- Lo capté, lo capté – cerro los ojos – solo, Xenophilius es muy protector e igual a Luna, en sus desvaríos digo, así que con él no habrá tanto problema, por lo menos no intentará matarte – sonrió al abrirlos
- Si pero – se acalló algo incomodo – es la primera vez que…
- Si eso hace feliz a Luna – sentenció – es lo que harás
- Si –
- Hazla lo más feliz que puedas – sonrió tristemente – antes de hundirnos
- ¿No será peor eso? – inquirió acelerado - ¿No creerá que la utilice o algo así?
- Luna es una mujer intuitiva, jamás creerá que la manejaste, al contrario y estoy segura, que si sale mal todo esto en lo que estamos, ella sabrá que solo quisiste ser sincero contigo y darle luz a tu existencia, a Luna le dolería más, que aun amándola, no estés a su lado el tiempo que nos queda
- Luna es especial –
- Si, es una gran chica – lo abrazo unos segundos – y tu, un gran chico
- Sabia que te morías por mi ratona – murmuro con arrogancia fingida – pero lo nuestro es imposible, lo lamento
- Yo también lo lamento – le siguió el juego – no sé como olvidarte
- Tal vez – susurro en su oreja – un chico rubio de ojos grises que nos esta fulminando con su mirada en este momento te ayude – rió bajito – suerte y felices fiestas ratona – y se largo después de darle un sonoro beso en la mejilla
Se quedo quieta, ahora que estaba atenta podía sentir una escalofriante mirada posada en su cara, si, sus mejillas cosquilleaban, como si ellas supieran que él andaba cerca, y era lo más factible.
Se aclaro la garganta y como Gryffindor que era, de valiente naturaleza, se dio media vuelta y saludo a Dean que pasaba con su mochila, ¿Qué clase de valentía tenia para llamarse una Gryffindor?, si aunque estaba despidiéndose de Neville sentía la mirada del rubio en su espalda, tenia los bellos de la nuca erizados, y lo peor es que no sabia si era por miedo, o por ansias, aun así, no volteó su mirada, y él, no despego la suya.
- Hermione – la abrazó Ginny - ¿Y tus cosas?
- En mi cuarto – le comunico con incredulidad
- ¿Es que no vas a casa? – quiso saber el pelinegro
- No – levanto una ceja – mis padres están en Francia, otra vez
- Vaya – se lamento el pelinegro – ¿Por qué no nos lo contaste?
La castaña lo fulmino con su mirada y rió internamente al ver la reacción de encogimiento del chico, "Vaya salvador tenemos en el mundo mágico, se asusta con una chica, pero claro, viene Voldy y él es el héroe, el valiente y audaz niño que vivió, ja" pensó con ironía, ya se cansaba del mismo cuento, ella les comentaba algo, ellos asentían, y lo olvidaban, la triste historia de su vida.
- Creo que algo recuerdo de eso – intervino la pelirroja apenada
- Claro – escupió la castaña sarcásticamente
- Ey Herms – grito Ron acercándose - ¿Y tus cosas?
- En Francia ya – se burlo
- OH – dijo el chico sin interesarse demasiado – Bien, nos vemos – se despidió tan rápido como llegó
- Definitivo – rugió la pelirroja – mi hermano es un idiota
- Bienvenida a mi mundo Ginny – le sonrió Hermione
- Te extrañaré –
- Es solo semana y media, y ya hemos estado dos meses separadas – comento – no dramatices
- Si – murmuro un poco triste
- Bien, yo debo ir a mi templo, nos vemos a vuelta de "vacaciones" – y después de darle a los dos un abrazo, subió corriendo las escaleras
- Tranquila Gin – le abrazo Harry – la veremos pronto
- No lo sé Harry – musito hundiendo su cara en el cuello del moreno – tengo miedo, algo pasa con ella, y lo peor es que no sé que es
- Gin, ella solo esta con mucho trabajo –
- Ella tomo el doble de clases en tercero y aun así, tenía tiempo para mi y mis idioteces –
- En tercero ella tenia el "Giratiempos" –
- Tal vez tengas razón, pero aun así, Hermione esta distante – sollozó sin impedirlo
- Le preguntaremos en cuanto volvamos, de acuerdo – ofreció el pelinegro
- De acuerdo – acepto ella, besándole fugazmente y saliendo del castillo
"Hermione:
Tu habitación es adorable y el dibujo de nosotras lo es aun más, quedo precioso en esa pared, gracias por darle tanta importancia.
Como sabrás llevaré a Theo a que comparta con mi familia, mi padre mas bien digo, espero que todo vaya genial como tu dijiste, y gracias también por darme la idea.
Tu regalo de Navidades esta en tu cama, y recuerda de cambiar la contraseña de la habitación, a mi me la dio y esperemos que a ninguna otra persona se la de.
Amiga, si lo deseas, te dejas caer por mi casa, estaría feliz de que lo hicieras. Sé que no iras, pero la oferta esta, tu decide.
Espero soluciones rápido lo que te aqueja, he notado tus ojeras pronunciadas estos días, y tu caminar mas acelerado que de costumbre, relájate estos días, que para eso son.
Felices fiestas.
Luna Lovegood."
Sonreía a cada una de las palabras de su amiga, a ella si que no se le escapaba una. Se alegro al ver en su cama la carta de Luna, pero una parte de ella hubiese preferido no leerla, ¿Ojeras pronunciadas? ¿Caminar acelerado?, ella no se había dado cuenta de ello, pero Luna si, para Luna lo mas mínimo, era un grandísimo detalle.
Se dejo caer boca abajo en su cama, abatida, en su cama que antes siempre era cómoda y confortante, y que ahora por alguna razón que no quiso pensar, pero sabía cual, ya no le era tan familiar.
Sintió el colchón hundirse suavemente y luego una helada respiración en su nuca, unas manos afirmaron las suyas dejándola sin movimiento, mientras él se sentada con una leve presión en sus caderas.
- Hola – le saludo con un sonido suave, acariciándola - ¿Qué hay?
- No mucho – le respondió sin moverse
- Estás tensa – no era una pregunta
- ¿Y? – le espeto
- ¿Has hecho algo malo, para estar tensa? –
- Lo malo para ti, puede ser algo bueno para mí –
- Lo he notado – gruño – Nott es bueno para ti
- ¿Qué dices? – se extraño la castaña tratando de moverse, sin lograrlo
- Muy acaramelada Granger – siseo - ¿Juegas con los dos?
- ¿Otra vez? – suspiró
- No te creo ni media palabra leona –
- Y yo, ya me cansé de decirte, que no me interesa – rugió molesta
- Mientes –
- ¿Qué demonios quieres que haga para que creas? – grito eufórica soltándose de su agarre
- Júralo – espeto serio, sentándose en la cama
- Lo hago, y no es la primera vez – le sonrió, tomando su mano
- Si – sentencio Draco, dando por zanjada la incomoda situación
Hermione sonrió para si misma mientras se levantaba de la cama, camino hasta los pies de esta y tomo la pequeña caja, regalo de Luna, y la ubicó en el centro de su escritorio, luego, con una pereza enorme, sello una carta de aceptación que tenia pendiente hace mucho tiempo.
- ¿Qué contiene esa carta? – pregunto el rubio detrás de ella
- La venta de mi casa – contesto con voz neutral
- ¿Por qué? –
- Por que ya no es mía –
- Pero…-
- No la siento como mía, de acuerdo –
- Que temperamento – se burlo abrazándola y hundiendo su rostro entre sus cabellos
- Que impetuoso – le reto ella
- ¿Qué haremos ahora? – quiso saber él
- Cierto – comprendió - ¿Cómo es que no vas a casa?
- Solidaridad Granger, solo eso – se encogió de hombros
- Si, claro – frunció el ceño
- Mi padre estará en casa – le informo con indiferencia
- Y tu madre – rebatió
- No se puede tener todo en el mundo ¿No? –
- Claro –
El almuerzo fue más de lo de siempre, concurrió a el, después de su paseo por la lechucería, dejando la carta y finalizando con ello, la venta tan temida, el despojo, de lo único que le quedaba. El almuerzo, fue simplemente exacto a otros días, pero sin tanta bulla e incomodidad, comió con la misma calma de siempre, tal vez un poco más, varias personas la miraban, algo extraño que Hermione Granger se encontrara en el castillo teniendo una, según ellos, tonelada de amigos con los que ir a pasar las fiestas.
Bien, a ella, muy poco le importaba eso, sabia de sobra que su nombre corría por las bocas de la mayoría del alumnado, por uno u otros motivos, creía, ya nada le podría sorprender.
Suspiro después, cuando dejo en la mesa de la biblioteca, un grueso libro de Aritmancia, es que aunque sus notas siguieran estupendamente bien, su cerebro estaba más desconectado de lo usual.
Tomo otro libro sin fijarse en el nombre, leyó las primeras páginas al igual que el anterior, y lo arrojo a la mesa descartándolo de inmediato, ¿Es que esperaba encontrar algo allí? ¿Creía, que algo le serviría, siendo que ya Nott tenía esa información en su poder?, era inútil que lo pensara.
Miro hacia la sección prohibida y una sonrisa maliciosa se extendió por su rostro, algo de allí tenia que servirle, si no, estaba acabada.
Se levanto simulando ir a buscar algo, recorrió los pasillos llegando muy cerca de la sección, pero antes de hacer cualquier movimiento, se detuvo a pensar un segundo, ¿Si ella fuese Nott, no habría pensado también lo mismo? ¿No habría ido a aquella parte de la biblioteca para completar el tedioso informe? Con el animo totalmente decaído se dijo a si misma que eso, era lo mas probable.
Regresó a su asiento con un suspiro prolongado, no sabía cuando había retenido tanto aire en sus pulmones, se desplomo con desgana y con una cierta molestia en un brazo, el mismo que Moody, le había lastimado.
Tomo sus cosas y sin molestarse en devolver lo sustraído, dejándolos sobre la mesa, se marcho de la biblioteca rumbo a su Torre, llegando a ella, recordó lo que Luna le aconsejo, era mejor cambiar la contraseña.
Una vez adentro, ingreso a la cocina a ver si algo quedaba para comer, helado de menta por ejemplo, o cianuro, veneno, las tres cosas, no serian mala mezcla.
Nada. Suspiro frustrada, más por el helado que otra cosa, como le hubiere encantado adormecer su cerebro con una buena porción de ese postre. En su lugar, un enorme vaso de agua, lleno su estomago.
Otra vez comenzó a divagar con el vaso en la mano, ¿Y si lo que hacia no era lo correcto? ¿Y si por su muda venganza contra el mundo salía lastimado alguien inocente? ¿Luna por ejemplo? ¿Tal vez Jack?, no quería pensarlo, pero como nunca nada le salía como quería, era eso exactamente lo que su mente imaginaba. Un dolor agudo le oprimió el corazón al ver a Luna en el suelo, ensangrentada y reprochándole con los ojos, su traición.
Sus ojos se llenaron de lagrimas que no bajaron como se imaginaba, ya casi no lo hacia, no lloraba como hace tiempo, cuando algo la agobiaba, no, ahora lo único que hacia, era lamentarse, mas allá de eso, nada.
Rió.
Ya no se reconocía, ahora si era definitivo, lo que hacia era lo correcto para su nueva personalidad, para su nuevo yo, la linda niña que fue nunca volvería, por lo menos no por ahora, y lo sabia, aunque eso no era lo peor, lo peor, era no saber, si quería volver a ser aquella niña inocente, o quedarse así, fría y calculadora, porque aunque no quisiese, su nuevo carácter, le ayudaba a no sentirse tan inútil ni dejada, al contrario, de un modo bastante masoquista, le ayudaba a valorarse un poco más.
Siguió riendo.
Como desquiciada, ¿Es que acaso no lo era? Ella lo creía así, creía que ya lo estaba, ¿Lo creerían los demás? Quizás, quizás no. No le importaba, y esa señal era otro indicio por el cual temer, ya poco le importaba, y dentro de lo que si, solo podía mencionar algunos nombres: Luna, Theo, Minerva Mcgonagall, listo.
En otra vida, los Weasley y Potter hubieren sido su máxima prioridad, pero en su ennegrecido corazón no había cabida para tales…personajes, personajes pasajeros de una existencia dependiente, por que eso es lo que era antes, alguien total y completamente dependiente de otros.
Dejo de reír para cambiar su expresión, a una totalmente carente de sentimientos, una punzada en la mano que tenia el vaso, le avisaba hace por lo menos unos minutos, que la presión que ejercía, era demasiada, ahora, la punzada no era menos que un trozo de vidrio incrustado en su palma izquierda.
Si Bella hubiese estado aquí, reiría como yo hace unos momentos, pensó abatida. Ya poco podía hacer ahora, no con el vidrio enterrado, incapacitándole una mano, y con el fregadero cubierto de sangre.
Quería llorar, gritar y patalear como una niña, pero su cuerpo inmóvil no respondía, y por alguna razón, su mano seguía dando presión al vidrio incrustado.
Se desangraría, "Como me gustaría", pero en el transcurso de su entrenamiento había recibido heridas peores que esas, Bellatrix la había dejado con sinfines de cortes invisibles en su cuerpo, sangrando por cada uno de ellos, pero aquí estaba, viva, respirando, para su mala fortuna.
Una gélida mano tomo la suya, no se inmuto, pero obedeció las órdenes mudas que le dirigían. Abrir la mano, eso hizo. Soltar el vidrio, eso hizo. Morir, como quisiera obedecer aquella.
- ¿Qué rayos pasa contigo? – escucho a lo lejos
Comprendió que otra vez se había sumido en ese especie de transe indoloro, con razón el corte en su mano solo molestaba, incomodaba, no era bien recibido.
Trato de despejar su mente, pero no quería hacerlo, si regresaba, el dolor también, o por lo menos, lo haría el de la mano.
- ¿Me escuchas? –
Esa voz. Malfoy. ¿No era ya lo bastante malo estar así, para que justo él, la encontrara? Lo mas seguro era que el destino le gritara en su cara un rotundo; no.
Enfoco su vista en él, en su entrecejo fruncido, en sus ojos furiosos, estaba molesto, ¿Por qué no lo hablaba? ¿Por eso?, si era así, que se aguantara, que ella no hablaría, no por un par de años, bien, minutos.
- No te entiendo – siseo exasperado
La tironeo con más fuerza de la debida, ya que no era que ella colaborara mucho, pero aun así, demasiado brusco. Entre susurros sin compasión, y algo sobre una enfermera, Hermione reacciono antes de que la sacara por el cuadro de la torre.
- No – casi chillo al darse cuenta
- ¿Así que ahora me hablas? – ironizó el chico sin dejar de tironearla
- Enfermería. No. – logro formular con el rostro desencajado
- ¿Miedo a las agujas? – se burlo
- No. Razones – dijo seria
- ¿Solo puedes formular monosílabas? – pregunto furioso
- Si –
- Pues tendrás que hacerlo mejor – la desafió volviendo a tironearla
- Razones – grito tratando de hilar las palabras – no tengo, para darlas
- Hablas como un cavernícola –
- Lo sé – reacciono un poco – por favor
- Dímelo – pidió, sin rendirse
- ¿Monosílabas? – pidió ella, sin mas que ofrecerle
- De acuerdo – acepto a regañadientes – ya luego pondré los subtítulos
- Llegue. Hambre. – frunció el ceño, sin comprender porque no podía hablar, ya en su mente tenia la razón de corrido, pero no podía sacarla fuera de si – Vaso. Agua. Pensar. Sin querer. – finalizo agotada, esto, era deprimente, y patético.
- ¿Llegaste a la torre, tenias hambre, no había nada, tomaste agua, y comenzaste a pensar en no sé que, con el vaso en mano – tomo aire – y sucedió sin querer? – termino apuntando su mano herida
- Exacto – suspiro ella
- Ya te dije yo que le pondría los subtítulos – se mofó – ahora ¿En que pensabas exactamente?
Ella como respuesta, frunció el ceño en un gesto de dolor, mezclado con incomodidad.
- No lo dejaré pasar – le aviso, sin dejarse vencer, por ahora - ¿Botiquín?
Hermione frunció mas el ceño, ¿Acaso la imitaba? ¿Es que no podía preguntar, Donde tienes el botiquín? ¿Tenia que mofarse de ella?, pero por la expresión del rubio, eso, lo había dicho sin darse cuenta. Decidido, además de desquiciada, estaba paranoica.
- Baño – formulo y su voz salió sin el tono acido que quería imprimirle
- Siéntate – ordeno – ya vuelvo
Lo vio marchar, y a la vez se vio tentada de escapar, consecuencias; gritos y siseos de una serpiente peligrosa. Mala idea, lastima.
Se sentó y poco a poco se hizo mas conciente de su cuerpo, descubrió con una maravilles, e incredulidad, cada extremidad de su cuerpo, como si nunca antes las hubiere visto, ni sentido.
Su garganta luchaba imperiosa, por sacar aquellas carcajadas de deseaban ser libres, pero si reía, como hace unos instantes, de seguro Malfoy, la llevaba a San Mungo, y no es que no le agradaría la idea, si no que Bella, ella, estaría furiosa, sin mencionar que antes, se reiría en su cara.
Suspiró.
En ese segundo, Malfoy apareció trayendo consigo, la cajita del botiquín, pero muy a su pesar, recordó, que con magia podría curarse rápidamente, ¿Por qué el botiquín? ¿Acaso, quería vengarse por lo de la otra vez?, por ella bien, así, extendería, un poco mas su dolor.
- Hay que desinfectar primero – comunico decepcionando a la chica, eso, solo significaba una cosa – así, podré curarte con magia
- No es necesario – las palabras salieron de su boca, fluidas y rítmicas, para sorpresa de los dos
- ¿Por qué? – inquirió, sin detenerse y mojando el algodón con algo, que decía Yodo, según el frasco, desinfectante
- Por que está bien así – continuo – no duele
- No importa sabelotodo – siseo – no pueden verte así
- ¿Quiénes? –
- Mis padres –
Ella cerró la mano, obstinadamente, como si eso le protegiese, de la oración que acababa de escuchar.
- Debes estar de broma – sentencio – de pésima
- No – informo él, abriendo de nuevo esa mano, sin mayor problema – escaparemos, e iremos a Malfoy Manor
- No – volvió a los monosílabos
- No es pregunta – la miro desafiante – es una orden
- Yo solo sigo ordenes de mi señor – siguió obstinada, como siempre
- Granger – suspiro y sacó una carta de su bolsillo
La recibió con cautela, afuera, una letra negra y grande, citaba "Draco Malfoy", la desdobló, leyó y enmudeció.
Severus Snape, su ex profesor de pociones, le pedía a Malfoy, encarecidamente, para ser exactos, que fuese a casa para las fiestas y estuviese con su madre. Sutilmente, en la carta, rezaban párrafos, un tanto extraños, sobre su madre.
Leyó nuevamente, y ahora capto la indirecta. Su mirada se levanto hacia el chico, que seguía trabajando en su mano herida, sin ningún tipo de emoción. Snape, no solo le pedía que fuera para estar con su madre, no, sino más bien, pedía protección para ella, ya que a él, durante esos días, se le requería, en una misión.
- ¿Por qué los dos? – inquirió ella, esta vez, mas suavemente
- Dos razones – sentencio él, sacando su varita – Uno; tienes una tarea de Aritmancia que hacer, y la biblioteca de mi madre, de los Black, está mejor surtida, incluso que Hogwarts, allí encontrarás, algo que pueda servirte – apunto la herida, y un hechizo no-verbal, comenzó a curar esa línea entre roja y morada – Dos; es la mejor escusa, que se me ocurre, para ir a Malfoy Manor, después, de recalcar que no iría allí
- No soy bien recibida – insistió, dándose cuenta, que perdería
- Listo – suspiro al finalizar de curar, ya solo una línea rosada se veía en la mano – escocerá, por unas horas – informó – Mi madre, recibiría hasta a Potter con tal de verme a su lado – hizo un amago de sonrisa – Mi padre, podríamos matarlo, es una buena idea
- Malfoy – se escandalizo la castaña
- Él, no es problema – dijo mas serio – si le decimos…si le digo – corrigió al ver el semblante de ella – que necesitas información, para un trabajo de mi Lord, no podrá negarse
Hermione, simplemente, enmudeció. Perdida, si, un plan perfecto, sin contar claro, el hecho de que ella no quería ejecutarlo.
- ¿O es que mi padre, se entera de tus misiones? – preguntó el chico, y en su voz, un leve timbre de histeria, rompió la ultima barrera, de su indecisión
Suspiro, por enésima vez en el día, y trato de moldear una sonrisa, en su rostro.
- Claro que no, mi Lord, solo habla conmigo a solas, o con Bella – musito – y ella, jamás le diría algo a tu padre, no sabiendo que él intentaría sabotearme
- Claro – hizo una mueca de desagrado – Al estilo Malfoy
- Yo, diría más bien – sonrió – al estilo Lucius, tu, nunca harías eso, no conmigo
- No estés tan segura – se sorprendió de las palabras, pero no lo demostró - podrías estar en un error
- Apuesto, si tuviese, un millón de Galeones, a que eso, no pasaría –
- No puedes, apostar lo que no tienes – se burlo – nada que perder
- Lo sé – se encogió de hombros – ¿A que hora es el fusilamiento?
- Que graciosa Granger – siseó el muchacho – al anochecer, después de la cena
- Okay –
"Lumus". Era peligroso usarlo, pero, no era su culpa que la noche estuviese tan, aunque suene irónico, oscura.
Malfoy la mantenía cerca de él, al no saber a donde se dirigían, estaba escéptico y, aunque era Hermione la que debía estar así, dudaba de las decisiones de la chica.
¿Alguien tiene una neurona útil para Malfoy? Se repetía sin cesar en su cabeza, pero es que no era posible, ¿Quién, según ella, en su sano juicio, decidía, salir del colegio, de noche, y sin ningún plan? Un ataque debería haberle dado, al marcar las nueve y media, e informarla de que debían irse, a la mansión, y ella, al preguntar cómo, él, no supo que responder.
Improvisar.
Una palabra que se le daba bien a la castaña, su mente ágil, le proporciono lo necesario, para salir de ese embrollo.
Su varita, la prendió cuando ya estaban en el pasadizo a Honeydukes, miro a Malfoy, quien miraba asqueado las paredes, por muy amable que pudiera ser en un futuro, seguía siendo un Malfoy.
Salieron del sótano en silencio. Golpeo la nuca del chico unas cuantas veces al notar que se quedaba mirando alguno de los productos, él, solo se defendía diciendo; hace hambre, como si eso, fuera una lógica irrefutable.
Salieron a la calle, con una facilidad estremecedora, por lo menos, de parte de Hermione, no creyó, que eso fuese tan fácil, pero al agudizar sus sentidos, y no percibir nada anormal, se encogió de hombros y volteo a ver a Malfoy.
- ¿Y? – pregunto ella, un tanto exasperada
- ¿Qué? – inquirió, sin comprender
- No sé donde esta tu casa – menciono, con sarcasmo
- OH – murmuro, cayendo en cuenta
Se acerco a ella, y con un tirón, la atrapó en un abrazo, Hermione se sonrojo, pero él, no hizo comentario alguno.
Sintieron el vértigo característico de la desaparición, y segundos después, aparecieron frente a lo que Hermione describiría, como un derroche, en demasía.
- Bienvenida, a la Mansión Malfoy – le susurro él, en su oído
Pero ella, solo podía ver a la mujer, que en la ventana superior, observaba al rubio en su espalda, con una notable, y calida, alegría.
Besote, voy a por el otro.
