Otro más.
Besos ^^
Tenía todo planeado.
Hace un día que habían vuelto de las absurdas vacaciones por las festividades y él estaba más que harto de las clases.
Trazaba círculos con su pluma, distraídamente mientras que el profesor de pociones daba su clase. Suspiros incluidos. Es que ya no le importaba que el tipo tuviera las faldas de todas las chicas arriba, esperando ser descubiertas, ya no prestaba atención.
Sonrió maliciosamente e internamente decidió que en una semana lo haría todo, descubriría que tenía para volverle tan loco, que tenia, para que cayese en la monogamia.
Su varita, la que tenía aferrada con la mano izquierda en su tunica, sacó unas cuantas chispas rojas cuando la sujetó demasiado fuerte.
Más allá, unos puestos por delante, Theodore miraba de una forma extraña a Pansy.
- ¿Qué te pasa? – le cuestionó confundido
Pansy trenzaba su cabello, lo destrenzaba, lo alisaba, lo ondulaba, pasaba sus dedos por el, lo dejaba libre. Estaba visiblemente incomoda o alterada, y no prestaba atención a lo que explicaba el profesor. Ni siquiera le prestaba atención a Nott.
- ¿Pans? ¿Pansy? – le llamó
Ella seguía sin atender.
Desde que habían vuelto de vacaciones, que ella estaba un tanto distraída y alejada. Nott no quería entrometerse en sus cosas, pero ya era demasiado extraño el que ella, la princesa de Slytherin, no estuviera por ultimo, haciéndole ojitos al profesor. Pansy era mujer de Slytherin, estando o no, enamorada.
Algo pasaba con ella.
- Te quiero – le susurró Theo en el oído
La pelinegra se sobresalto de la impresión y llevó automáticamente su mano derecha a su corazón. A duras penas enfocó su mirada azul en la de él, y sonrió muy agradecida.
- Yo también Theo, yo también – musitó bajito
- ¿Me dirás qué pasa? –
- Nada –
- Pansy…-
- Tengo miedo Theo – susurró – como nunca antes había sentido
- Jamás te tiembla la mano sosteniendo tu varita – reprendió, Pansy era buena
- Pero me tiembla el corazón – dijo a penas mientras sus ojos se llenaban de lagrimas
Theo tomó su mano, dándole todo su apoyo y cariño con ese gesto. Secó rápidamente una lágrima traicionera que escapó por la mejilla de ella, sin darle el placer de acercarse a sus labios.
- ¿Qué ha pasado? – preguntó esta vez, captando un tanto el temor de ella
- La vio – apretó su mano fuertemente – la vio Theo
- ¿Qué vio? –
- La ma…-
- ¡¿Algo que acotar?! – casi les chilló el profesor Doyle
- Nada – le siseó Pansy
- Bien, porque no veo sus calderos afuera, ni cortando los ingredientes que enliste hace cinco minutos –
- Ya esta – susurró Nott
Para la sorpresa de Pansy y el profesor, todos los artículos estaban en la mesa en unos segundos. Theodore sonreía complacido y divertido con la expresión de Doyle.
Más atrás del profesor, Hermione sostenía su varita en dirección a la mesa de su amigo, solo traslado algunos ingredientes que los demás habían cortado o separado, a ella no le importaba quitárselos, además, que estaba de un excelente humor. Una sonrisa adornaba su rostro desde hace algunos días, para ser específicos, desde la víspera de año nuevo, desde ahí, que tenia la sonrisa soldada a la cara.
Theo le guiñó imperceptiblemente a la castaña, y esta le regreso el gesto. Luego de que el profesor Doyle se rascara la cabeza y felicitara por la rapidez al castaño, Hermione siguió explicándole el procedimiento al de siempre; Neville.
- ¿Hablamos después del almuerzo? – susurró Nott
- De acuerdo – aceptó la morena, esta vez, con una sonrisa en los labios
Después de una hora transcurrida, de la mitad de la poción de Neville a terminar, esta vez milagrosamente sin ningún error, y unas cuantas risas por parte de todas las chicas, los alumnos de a poco estaban saliendo del salón.
- Buen trabajo chicos – se despidió Doyle con una sonrisa, el ultimo en salir
Hermione comenzó a regresar las cosas que había sacado al interior de su mochila, estaba a punto de introducir el tintero cuando este rodó al suelo, soltándose de sus dedos como agua.
¿La razón?
Dos manos subiendo descaradamente su falda, por su costado. Sintió el momento exacto cuando él pego su cintura a su trasero, sintió otras cosas también.
- Draco – le cuestionó sacando esas suaves manos de su cuerpo
- Hermione – susurró en su oreja, para después darle un beso
- Aquí no –
El rubio sonrió, eso era exactamente lo que quería. No era como si fuese a hacerla suya en ese lugar, aunque no sonaba mal. No, lo que quería era saber si la maravillosa experiencia que vivió hace dos días podría repetirse, y por lo visto, si pasaría.
- De acuerdo – aceptó sin dejar de masajear sus piernas
- Draco, basta –
- ¡Que escena mas conmovedora! –
Draco de la impresión, no sacó las manos de donde la tenia, de hecho, puso como escudo protector a Hermione, jalándola desde las caderas. Hermione, solo tenía sus manos arriba, como dándose por vencida.
La risa del muchacho no se hizo esperar, por más que trato de aguantarse no sabia como hacerlo, la cara de Draco era todo un placer de ver, antes siempre frío, ahora, con el temor hasta en las dilatadas pupilas. En el caso de Hermione, esta no tenía expresión alguna en el rostro, pero verla con las manos arriba, y la falda levantada mostrando sus piernas, era algo digno de ver.
Lo que pagaría la escuela entera por ver aquello.
- Creo que sería mejor, que sacarás tus manos de allí – sugirió apuntando las piernas de la castaña – aunque sinceramente, no me molesta la vista
El rubio bajó la falda de la chica, mientras esta soltaba todo el aire que había retenido en sus pulmones. Sin hacer ningún comentario, limpio el desastre de su tintero y echó su última pluma a la mochila, se la colgó al hombro y enfrento al muchacho.
- Gracias por el elogio – susurró ella con una media sonrisa
- De nada –
- La próxima vez Nott – siseó Malfoy, entrelazando su mano con la de ella – no mires, te sacaré los ojos
- ¡Que protector! – exclamó el moreno, aun en la puerta del aula
- Y tu un husmeador – siguió molesto el rubio
- Ya chicos – rió Hermione, besándole la mejilla a Draco – nos vemos después
Salió del aula y tan despreocupada como era, tropezó con una silla antes de salir. Casi cae pero no volteo, de lo que no se percató, es que con el tropezón, su falda dejo expuesta su ropa interior, solo unos segundos.
- Cierra la boca – siseó Malfoy al ver la cara sorprendida de Nott
- Draquín, las cosas bellas de la vida, son para mirarlas – sonrió – no seas tacaño
- Cállate – bufó - ¿A qué regresaste?
- Por Pansy –
- Pansy no está aquí –
- Necesita ayuda –
- ¿Qué pasa con ella? –
- Algo la aqueja, me preocupa –
- ¿Deduces algo? –
- Creo que tiene que ver con Jack – susurró el castaño – presiento que algo supo
- Que ni se le ocurra lastimarla –
- No creo que él quiera eso Draco – se exasperó Nott – él la ama
- No puedes asegurar eso – chistó caminando hacia la salida
- Te has vuelto demasiado protector mi pequeño grillo – rió con la mano en el mentón – pero vamos a verla
Los dos salieron de la sala y un murmullo les lleno los oídos de una forma incomoda, las chicas cotorreaban en grupos, y mientras mas avanzaban por el pasillo, los grupos se hacían mayores.
- ¿Qué esta pasando? – quiso saber Draco
Una chica de Slytherin, de su mismo curso, cuyo nombre no recordaba, le respondió.
- Weasley – anunció, con una sonrisa sarcástica en su rostro
Estaba frente a él.
Las clases de DCAO ya no las impartiría Tonks, pero tampoco sabía que hacia él ahí, en el salón.
- Tonks llegará en cinco minutos – informó el hombre
Hermione solo le miraba, pero esta vez lo que sentía era todo demasiado diferente.
La mirada de su ex profesor de DCAO era distinta, le miraba duramente, sin una pizca de esa azúcar que siempre agregaba a sus ojos, algo pasa con él, y temía por ello.
- De acuerdo – contestó
- Quiero hacerte unas preguntas antes Hermione – se sentó en una de las dos solitarias sillas que estaban en ese lugar - ¿puedo?
- Claro –
La castaña se acercó a la silla que él dispuso frente a la suya, se sentó y cruzó sus tobillos como toda dama, debía tener cuidado de cómo expresarse, cualquier cosa errónea, podría ser fatal para sus planes.
- ¿Cómo has estado? – sonrió el hombre lobo
- ¿Cómo? – se extrañó la castaña
- ¿Qué cómo has estado? –
- Bien – respondió dudosa, pero sin expresarlo
- ¿Nada que te moleste? –
- No –
- ¿Nada notable? –
- ¿Qué quiere conseguir con esto profesor? –
- Supe lo de Ronald – suspiró, lentamente – creo que a lo mejor, se dio cuenta de lo que siente por ti
- ¿Ron? –
- Si, ¿no sabes lo que pasó? – dijo confundido
- No tengo la menor idea – sinceró
- Pasa que…-
- ¡Hermione! –
El grito que interrumpió y retumbó por la estancia, no podía ser de nadie más que ella. Hermione desvió su mirada de Remus, hasta posarla en la entrada de la estancia, cinco pares de ojos y unos de ellos, sin mirarla, estaban en el marco de la puerta. Frunció el ceño sin comprender que pasaba, mientras hacia a su cerebro trabajar, Ginny, la del grito, caminaba raudamente en dirección a la castaña.
- ¡Levántate! – le dijo eufórica, con una sonrisa enorme en los labios
- ¿Para qué? – preguntó
- Solo…levántate – rió la pelirroja
- Ginny – susurró Ron
- Cállate hermanito – cogió la mano de la castaña y la jaló hasta levantarla – yo no me aguanto nada, nada
- No es necesario que se entere – refutó Ron, un tanto sonrojado
- Lo es, podría cambiarlo todo –
La pelirroja arrastró a Hermione por la sala hasta que estuvieron afuera. Ron no daba mas de lo rojo que estaba, y en cuanto las chicas salieron él dejó escapar el aire que retuvo en sus pulmones, descansó la espalda en la pared mas próxima y cerró los ojos con cansancio.
- Tranquilo Ron – intentó animarle Harry – de hubiese enterado de todas formas
- Gracias Harry, pero eso no lo hace menos vergonzoso –
Todos en el lugar entendieron completamente la situación del joven Gryffindor, pero aun así, se sentían aliviados por lo que Hermione estaba a punto de enterarse.
Afuera del aula, Ginny saltaba muy emocionada, asustando un poco a la castaña, que estaba más confundida que nunca.
- Ginny, ¿Qué pasa? – preguntó interesada
- Es que no sabes lo que pasó en el vestíbulo –
- No, no lo sé – suspiró
- Mira…-
- Listas chicas – escucharon decir a sus espaldas
- ¡Tonks! – exclamó Ginny, Hermione solo bajó la vista
- Entremos – dijo cuando estuvo a su lado - ¿listas?
- Espera – frenó la pelirroja – hay algo que Hermione debe saber
- ¿Qué, qué? –
- Lo mismo digo ¿Qué? – bufó Hermione
- Ron – susurró la Weasley menor
- ¿Qué pasa con él? – se emocionó Nym
- Pasa, que en el vestíbulo…-
Hermione abrió mucho los ojos, y su expresión, se desencajo por completo, no era buena señal, y no deseaba tener problemas, no ahora, no cuando tenia una pequeña llama que flameaba en su interior por él. No quería ver esa mirada fría, esos grises ojos, mercurio sólido, clavada en ella. Algo había pasado, para que Draco estuviera en una esquina, con su cuerpo poco sutilmente escondido y con los puños blancos de tanto apretarlos, con su ceño imposiblemente fruncido y respirando agitadamente.
Hermione recompuso su expresión. Todo esto pasó en un segundo.
-…y llegó Lavender con sus boberías de Won-Won y que sé yo – continuó – pero lo que no sabíamos, me incluyo, es que ellos estaban peleados desde Navidad
- Si, si – apuró Tonks, mas emocionada que la misma Ginny
- Comenzaron a pelear y…-
- ¿Qué? –
- Terminaron –
- Que novedad – exclamó la castaña rodando los ojos
- Espera – rió – que no te he contado lo mejor
- Vamos, dilo – urgió la maga
- Después de los miles de gritos que se dijeron – Ginny bufó – y de que toda la escuela les viera discutir, Lavender le gritó a Ron algo así – se aclaró la garganta dramáticamente – "Nunca encontrarás a alguien como yo, que te quiera tanto como yo"
- ¡No! – interrumpió Tonks
- Eso no es todo –
- No quiero saber, no es bueno divertirse por las desgracias de los demás – intervino la castaña
- No digas nada, solo escucha – instó la pelirroja – Ron se enfureció, porque la ultima noticia, decía que Lavender iba por el colegio escurriendo el rumor de que se había acostado con mi hermano
- Eso es cierto – acotó Hermione
- ¡¿Es cierto?! – Gritó la mujer y las chicas la acallaron rápidamente – lo siento, me sorprendí
- Bueno – sonrió como si recordara algo placentero – pasa que Ron gritó a todo pulmón lo siguiente – tomó aire y miro a los ojos a su mejor amiga – "Espero no encontrar a alguien como tú, porque ya tengo a quien amar, ¡Estoy enamorado de Hermione Jean Granger!"
Hermione lentamente separó sus labios, sorprendida, formó con ellos una muda "O".
- Eso es increíble – exclamó Tonks
- Lo sé, lo sé – dijo Ginny volviendo a dar saltitos
- ¿Tu qué opinas Hermione? – preguntó alegre la mujer
- Me dispensan, debo hacer algo, recuperaré la clase, lo prometo – se disculpó y corrió perdiéndose por el pasillo
- Creo que…-
- A lo mejor quedo muy sorprendida – justificó Ginny
- Entremos –
La castaña corría por los pasillos, y cada vez que doblaba una esquina, alcanzaba a vislumbrar la oscura tunica de a quien perseguía.
Ella no comprendía por qué le seguía, o por qué él decidió salir corriendo en ve de conversar con ella, no había hecho nada malo, no podía responder por las acciones que los demás hacían o por lo que decían, ella era inocente.
Rió como estúpida mientras le seguía hacia su torre de premios anuales, "inocente", de qué era inocente si no había hecho nada, no podía serlo, si ninguna de sus acciones requería un culpable u inocente.
Le alcanzó cuando el entraba por el retrato, el hada protectora de la torre la diviso y no cerró sus puertas hasta que ella hubiese entrado, Hermione como pudo le otorgo una penosa sonrisa de agradecimiento.
Draco cerró la puerta de su habitación con un golpe fuertísimo, Hermione subió las escaleras lentamente, regularizando su respiración y tratando de ingeniárselas para saber qué pasaba con él, el por qué de su actuar, antes de tocar a la puerta, sonrió sutilmente, Draco, estaba celoso.
- ¿Draco? – llamó tocando la puerta
No hubo respuesta desde dentro de la habitación, suspiró y rodó los ojos cansadamente, se recordó mentalmente, que en estos momentos, Draco, se comportaba como un niño.
Entró sin ser llamada y lo descubrió solo con su camisa y pantalón puestos. Sus zapatos y demás accesorios estaban esparcidos por la habitación, en completo desorden. Su porte aristocrático y altivo le hacia ver como el antiguo Malfoy, no como el que ella amaba, eso le asustaba.
Tenía sus brazos cruzados sobre su pecho, frente a la ventana, con los ojos cerrados, y por su ceño fruncido se veía que trataba intensamente de concentrarse en algo.
- Draco – le susurró la castaña parándose frente a él
La ignoró olímpicamente o por lo menos eso pensó la castaña.
- Mírame –
Draco abrió los ojos lentamente y la enfocó en su vista, en su borrosa vista.
Estaba enfadado, con él, no con ella. Sabia que era una reverenda estupidez el haberse enojado cuando escuchó el rumor del patético show que dio la comadreja en el vestíbulo, Theodore se lo advirtió, le dijo que no le hiciera una escena, que ella no tenia la culpa.
Pero le daba ira, impotencia corría por sus venas, por saber que él estaría más cerca de lo que un Malfoy podría estar de ella.
El maldito Weasley podía hablarle cuando quisiera, reír de sus comentarios mordaces e incluso pelear frente a todos por tonterías, todo lo que él quería hacer con ella, lo poseía otro sujeto.
La abrazó con urgencia, tratando de fundirse con ella, no quería perderla y con este acontecimiento, por fin descubrió cuanto la necesitaba, más de lo que ya había aceptado. Ya ni siquiera soportaba que Nott digiera que tenía unas piernas de infarto, aunque él sabia de primera mano que era verdad y que Theo solo era un amigo, le hervía la sangre de la rabia.
Hermione pasó sus manos por el torso de él, colándose por debajo de la camisa. Para cuando Draco estuvo conciente de lo que ella hacia, su camisa estaba en el suelo y su pantalón estaba siendo atacado por esas suaves manos.
No necesito más para saber que este gesto de ella, era para recalcarle que le pertenecía.
Él no dudó ni un momento en aceptar que reafirmaran lo que ya sabia, no se resistiría a eso, nunca.
Esa tarde, Hermione descubrió lo que era tocar el cielo, al llegar al clímax. No una vez, sino que muchas.
- Pansy, no te preocupes –
Theodore siempre fue alguien comprensivo y acertado, tal vez un tanto misterioso y tímido, pero siempre un buen amigo.
Estaban en el baño de Myrtle La Llorona, sentados sobre el frío piso, mientras que la morena, con su cabeza en las piernas del castaño, lloraba sin poder detenerse.
Nott jamás juzgaría sin saber absolutamente toda la información, por eso que cuando Pansy le contó lo que pasó con Jack, fue personalmente a escuchar la versión del noviecito de su amiga.
La misma versión, y por primera vez se sorprendió de que Pansy no haya tergiversado la información.
- ¡No me perdonará! – farfulló entre lagrimas
- Lo hará, te ama Pansy, solo dale tiempo – le acarició el cabello tiernamente
- ¿Cómo lo sabes? – inquirió levantando la mirada
- Hable con él – sonrió
- ¿Qué…qué te dijo? – preguntó ansiosa
- Estaba un poco desencajado, el es muy calculador, solo deja que se acostumbre –
Pansy cerró los ojos y volvió a apoyar su cabeza en las piernas de su amigo, respiró entrecortadamente unos cuantos minutos más, mientras Theo peinaba suavemente su cabello con los dedos de forma rítmica y constante.
Jack Daniells, descubrió por un torpe error de la morena, la marca tenebrosa en su brazo. Tal fue el impacto del chico, que no gritó ni hizo nada. Estaban en vísperas de año nuevo, y él se quedó hasta la hora establecida, solo abrazándola y besándolas cada poco, sin hablar, mientras ella inútilmente trataba de explicarle.
Grave error.
- Cualquiera que te haya conocido – le susurró Theo tiernamente – termina amándote
La pelinegra soltó una risa graciosa, para después caer en el más profundo de los sueños.
Una semana exacta había pasado, y cada vez que le miraba a los ojos, sentía unas enormes ganas de tirarse sobre él y hacerle toda clase de cosas que se le venían a la mente.
Se sentía extraña pensando esas cosas, ella, una alumna modelo, o por lo menos pretendía serlo, estaba cayendo en la tentación.
Pero es que le encantaba sentir su piel desnuda sobre la de ella, amaba que la hiciera suspirar por horas y horas, podría beber de su cuerpo durante toda su vida y más.
Hermione Granger, fantaseaba mientras se dirigía a una de sus clases con Tonks. La primera.
Tan ensimismada iba en sus asuntos perturbadores, que no se percató de que alguien seguía sus pasos, no se dio cuenta de que la vigilaban, hasta que una mano se posó en su rostro tapando su boca y jalándola hacia un aula vacía.
Estaba ya oscureciendo cuando la atraparon por la espalda, había dejado solo hace unos momentos a Draco en otra aula vacía, aun sentía las caricias de él.
Su agresor la tomó del pelo fuertemente y la arrojó a la mesa del profesor, dándole duro en la espalda al chocar con la dura y fría superficie.
Tanteo su brazo en busca de su varita, pero antes de que pudiera encontrarla, aquel sujeto se la arrebató enviándola lejos.
- ¡Suéltame! – le gritó desesperada
- Aquí te tengo sangre sucia – le siseó colérico
- ¿Qué quieres? – volvió a gritar mientras forcejeaba inútilmente
El individuo agarró sus manos con una sola de él, las subió por arriba de su cabeza y abrió sus piernas con la otra, posicionándose aun de pie entre estas.
La castaña por más que intentaba, no podía zafarse de su agarre, no podía moverse mucho por la fuerza que él ejercía, y experimentó un sentimiento que hace tiempo no corría por sus venas; miedo.
La mano masculina comenzó a subir su falda lentamente, acariciando sus piernas a lo largo, apretando en donde la piel era más delicada.
Hermione podía vislumbrar poco de su atacante, era fuerte ya de por sí, no era necesario ser inteligente para notar aquello. También notaba lo tostado de la piel del agresor, moreno, muy moreno.
Sintió un dolor entre sus piernas, un dolor agudo y escuchó el rasgar de tela. Había destruido su ropa interior.
Comenzó a gritar lo más que podía, pero él tapó sus labios con los de él, en un beso furioso y abrupto. La castaña mordió su labio y el sabor metálico de la sangre llegó hasta su lengua, rompió el labio inferior de ese maldito infeliz que le tenía cautiva. En respuesta, recibió tres bofetadas.
Se dio cuenta cuando su pómulo comenzó a sangrar, sentía el liquido calido correr hasta perderse en su cabello, y estaba segura que su labio había corrido la misma suerte.
- No por favor, no – rogó cuando la mano de él se coló por su entrepierna, llegando muy cerca de ese lugar solo explorado por Draco
- ¡Cállate! – Volvió a gritarle – solo quiero saber, que tienes entre las piernas para volver loco al rey de Slytherin
Ella abrió mucho los ojos, con ese último comentario, reconoció la voz del sujeto, y se golpeó mentalmente por no haberlo descubierto antes, nadie tan mal nacido como él, nadie tan retorcido como él, o por lo menos, nadie tan sádico dentro de la escuela como él. Hermione, siempre guarda las apariencias, aunque sea más peligrosa que el idiota que tiene encima.
- No te atrevas – le siseó la castaña, esta vez con furia – te arrepentirás
- Desde que los vi besarse a las afueras del colegio – comenzó a relatar mientras lamia el cuello de la chica – me entró la imperiosa curiosidad de saber qué tenia la aburrida ratona de biblioteca que cautivaba al señor de hierro
- ¡No! – gritó
Su mundo se fue al suelo, pasando por debajo unas buenas yardas al infierno.
Y todo pasó demasiado rápido.
Un nudo se hizo en su garganta, dejó de respirar por lo que le parecieron años. La mano del moreno acariciaba frenéticamente su intimidad, mientras ella se quedaba paralizada, sin saber que hacer, tampoco sintiendo algo. En el momento que esa asquerosa mano tocó ese lugar, sus sentidos se desconectaron por completo, dejándola vacía.
Un frío la atacó repentinamente y a lo lejos escuchó una voz masculina, después, no había nadie sobre ella y sus manos estaban libres de cualquier agarre.
Se incorporó, con un pitido horrible en los oídos, sin poder escuchar nada, pero viendo todo claramente.
Blaise Zabinni yacía en el piso boca arriba, mientras que Remus Lupin, le propinaba golpes certeros en su rostro. Vio a su profesor levantarse y sacar la varita, con una luz amarilla, el cuerpo del moreno, quedó atado de manos y pies, en una posición bastante complicada.
Seguía sentada en la mesa, con las manos en los muslos descubiertos, sin siquiera bajarse la falda. Una corriente le recorrió el cuerpo mientras iba hilando todo lo que le había acontecido hace solo segundos.
Remus Lupin jamás vio tal desplante de magia.
Las mesas, excluyendo en donde la castaña estaba sentada, las sillas y todo implemento inerte en el salón comenzó a elevarse, y lo que era de hierro empezó a deformarse en figuras anormales.
Remus miraba atentamente a Hermione, su mirada nublada estaba centrada en el moreno en el suelo, y su cabello alborotado flotaba al son del aire. Remus no movió ni un solo músculo, tampoco pestañeo.
Había escuchado, que cuando las brujas o magos poseen más del poder que sus cuerpos resisten y se ven en una situación tensa, estos expulsaban su energía, su magia fuera del cuerpo, en forma de explosión, para liberar una cantidad y solo quedar con la necesaria, con lo que podían sobrellevar.
Pero Hermione no expulso su energía. Lo que ella más bien hacia era una implosión. Sacaba toda su magia y cuando su cuerpo se relajara, solo jalaría de ella hacia dentro. No perdería rastro alguno, ni una pizca de su poder.
Verlo en vivo y en su alumna preferida, fue un golpe duro para él. Había desconfiado de Hermione, pensó que ella les podría estar traicionando y por eso que consiguió alojarse en el castillo, para vigilarla. Pero estaba equivocado, ella solo estaba diferente por la magia acumulada en sus venas. Sintió alivio cuando llegó a esa conclusión.
El alivio, le duró dos latidos de su corazón.
La puerta del aula se abrió estrepitosamente, dando la vista a un muchacho rubio y con mirada de acero. Remus posó sus ojos en él, tratando de hacer el menor movimiento.
Draco miraba a los tres ocupantes con tres distintos sentimiento. Desesperación al ver a Hermione así, no tardo en atar cabos, Odio cuando miraba al moreno en el suelo y confusión cuando se detenía en su ex profesor de DCAO.
Cuando el joven dio un paso al interior, sintió una energía poderosa en el ambiente y en seguida, las sillas y mesas crujieron de forma amenazadora, comenzaron a temblar y una que otra, se trasladaba de sitio peligrosamente.
Captó de inmediato de donde venia esa energía; Hermione.
Dio grandes zancadas hasta llegar donde la castaña, no sin antes haber recibido el impacto de unas cuantas sillas.
Remus veía dudoso el comportamiento del chico. Draco, desde el momento en que vio el estado de la castaña, se olvido de Blaise y Lupin.
Le sostuvo la cara y levanto su barbilla, ella aun con sus ojos nublados, que parecían no ser de ella, tenían la mirada fija en su blanco; Zabinni.
Acarició sus mejillas, frente a la mirada atónita de Remus, que abrió la boca totalmente sorprendido. Su corazón empequeñeció, por la escena que tenía enfrente.
- Vuelve – exclamó el rubio, bajándole la falda – soy yo
Hermione lo miró y no le reconoció, era como si sus ojos lo traspasaran, como si diese lo mismo que el rubio estuviera ahí o si fuera una pared.
Y la besó, frente a un Lupin inexistente en ese momento para Draco. La besó tiernamente.
Sintió una lágrima en su mano y se separó de ella solo unos centímetros. Le dolía ver esos ojos abnegados en lágrimas, amenazando con desbordarse.
- Draco…- susurró ella
Todos los muebles cayeron estrepitosamente al suelo, dejando en completo desorden el aula.
- Estoy aquí – le abrazó – no me iré Hermione, no te dejaré
Hermione comenzó a llorar en el hombro del chico, mientras trataba de recordar lo que había sucedido un poco antes, estaba demasiado borroso todo y su cabeza dolía demasiado.
Abrió los ojos y enfocó a Remus, rígido en su sitio y con el ceño fruncido.
- ¡Profesor! – susurró separándose del rubio
- No te preguntaré nada por hoy, debes ir a la enfermería –
- Gracias –
Y tras pronunciar esa ultima palabra, la mente de Hermione se fue a negro. Lo ultimo que escuchó, fue "Explícate" exigente, de parte de su profesor a Draco.
Vamos a por otro.
=)
