Hola!!!

Ya llego yo aquí, con el penúltimo capítulo de esta historia. Aún pienso si hacer o no un epílogo, estoy discutiendolo.

Viene con banda sonora, de hecho, son bastantes canciones, aquí las dejo.

Cuando salga este signo "Play ¿?" denle a la canción, es mejor, que la carguen en otra ventana, y las tengan listas.

*Play 1: Lose You - Pete Yorn (www .youtube .com/ watch?v=3wabdSbowXQ) Junten los espacios

*Play 2: Dream - Priscilla Ahn (www .youtube. com/watch?v=MKfDwChOoHI) Junten los espacios

*Play 3: I really want you - James Blunt (www .youtube .com/watch?v=u7aGWNrlvOg) Junten los espacios

A leer.

Go.


Play 1

POV Draco

Podía verla a cada hora que quisiera, o que estuviera disponible, no me quitó la palabra, y me sentía aún peor con eso, no podía dejar de verla, de admirar su fuerza, de contemplar su sonrisa.

San Valentín pasó con muchos sucesos, en mi caso, con las mismas cartas de amor, de cada año, tan vacías e insignificantes como siempre, con cajas de bombones, más amargos que el año anterior. Para ella, fue un tanto diferente, llegaban lechuzas con cartas secretas, y unas tantas más, de los más atrevidos, ponían su nombre en ella.

Los zanahorios, de Sortilegios Weasley´s, le enviaron un, según su grito de júbilo, perfecto boleto para ir a la ciudad de San Francisco, lo más probable, era que ellos tuvieran otros más, para si mismos.

Sentí que mi mundo se caía, cuando de la cocina, miraba como apretaba ese insignificante boleto de avión en su pecho, y sonreía esplendorosa. Su bella sonrisa, esa que tanto dolía por su hermosura.

Ese día, pasé contemplando el brazalete que mi madre me había convencido, sin mucho esfuerzo, de mandar a fabricarle. Tan delicado como ella, tan hermoso como ella, tan valioso como ella, pero sin significado como yo. No me atreví a dárselo.

De plata pura, con detalles es verde en el broche, a manera de enredadera, y con tres dijes pendiendo en el centro del mismo. Cada dije, en el reverso, rezaba unas palabras, que una vez leí cuando pequeño. Cuando aún, podía hablarle a la tía Andrómeda, cuando aún, era demasiado inocente para entenderlo por completo.

"- ¿Qué es eso? – pregunté intrigado, tratando de subir al taburete al lado de mi tía

- Un regalo del padre de Tonks – sonrió

- ¡Basta! - oí rugir a mi padre – deja de meterles cosas en la cabeza al pequeño, más de un asqueroso Muggle con el que te has casado

- ¡Que delicado! – espetó ella, tomando de la mano a mi prima, mayor que yo y con la diversión en el rostro

- ¡Vete! – ordenó Lucius

- Me iré –

El revuelo no terminó ahí, veía como mi madre se alteraba y le comenzaba a escasear el aire, a causa de su ímpetu por intentar que ellas se quedaran, permanecí a unos metros, atrás, viendo como mi tía Andrómeda se reía de la absurdez de la situación.

Nymphadora Tonks, mi prima, se acercó a mí, me besó en la frente quedando a mi altura, y abrió el hermoso joyero, por el que le había preguntado a mi tía.

Se abrió magníficamente, en tres partes, cada una, con una foto de ellos en la tapa, y debajo de ellos, una frase.

En la de mi tía, decía; Siempre mía. En la de él; Siempre tuyo. En la de mi prima; Siempre nuestro.

Cuando se hubieran ido, me encantó la idea de poder darle tan bellas palabras a quien quisiera pasar la vida conmigo. A pesar de no ser mías, las sentía universales.

Esa fue la primera vez, que me planteé el hecho de formar mi familia. Cosa, que con el paso del tiempo y observando a mis padres, fui dejando en el olvido.

Esa vez también, fue la última vez que vi a esa parte de la familia."

Esas palabras, grabadas, le daban a entender, cuanto la necesitaba, pero yo era un Slytherin, mi cuerpo estaba compuesto de veneno, cualquier día, podía matarla de una mordida.

Luego comprendí, que la mordida ya la había lanzado, justo a su corazón, y a pesar de que ella debía de morir lentamente, era yo quien lo hacía, recordándome cada día y noche, el dulzor de su piel, el marrón de sus hermosos ojos, y lo melodioso de su voz.

Por Salazar Hermione, no sabes cuánto te anhelo.

Te miró pasar por mi lado, fría y altanera, altiva y orgullosa, te veo pasar, y me recuerdas a aquella muchacha insolente que conocí nuestro primer año aquí, tan calcada, tan igual.

Y me recuerdo cada vez que quiero lanzarme a tus labios, que te perdí. Me recuerdo imperiosamente, que es mejor así, que yo nunca sería bueno para ti. Somos tan diferentes, y tan iguales.

Hablando con mi madre, finalmente entendí los cambios que pensaba surgían en mi, pero ella tan sabia, me aclaró que nada en mi cambió, solo soy, quien desde un principio debí ser. Soy Draco, sin apellidos, sin sangre, solo eso, solo Draco.

Y a pesar, de que ella insistía en que te conquistara otra vez, no quise hacerlo, no quiero añadir, otro problema más a tu vida, eso es lo que soy.

Tuve que recordarle a Narcissa, mi querida madre, que tal vez si, tú eras la mujer perfecta para mí, sacabas lo mejor de mi interior, derribabas todas las barreras posibles, pero tal vez no, yo no era el hombre perfecto para ti.

Solo te dí problemas, y más de un dolor de cabeza.

Ahora estoy a metros tuyos, un día soleado, cuando por fin el frío dejó de atormentarme cubriendo tu cuerpo, pero hubiera preferido que continuara así, puedo ver tus hermosas piernas, pero no soy el único, muchos más babean, muchos más piensan cosas obscenas.

Te ríes contagiando a cada quien te escuche, y en tu papel de chica buena eres la mejor, cada día que pasa eres más convincente y si no te viera planificar con nuestro Lord, en esas tétricas reuniones, estaría seguro que no estamos caminando juntos hacía la horca.

Las juntas con la Orden, se hacen cada vez más seguidas, continuas en tu plan de zafarte de mí, sin mirarme a los ojos, pero refiriéndote a mí como Malfoy, es que no me dejas de hablar, pero quisiera que lo hicieras.

Me incluyes en cada plan, me nombras sutilmente, sin asco en el tono, pero tampoco con alguna emoción.

Mi vida se ha resumido, a saberlo todo de ti, no preguntando, sino observando. Tenemos las mismas clases y cuando te vas a Aritmancia puedo verte através del cristal, como un idiota faltando a mi hora, viendo como jugueteas con Theo, y ya no siento celos, aprendí que de él sería absurdo.

Te observo caminar a cada clase, junto a Ronald Weasley u otro amigo, y creo que esa es tu forma de vengarte, si es que eres capaz de tanta aberración, creo que lo perdonaste a él, para herirme a mi, pero también sé que tu perdón, no tiene nada que ver conmigo, es tu amigo, muy a pesar de que lo odies en tal grado, es tu amigo.

¿Y no es gracioso? ¿Qué ahora que te perdí, te comprenda?

A mí si me resulta divertido, comprendo tus innumerables gestos, y entiendo cada uno de tus nuevos sarcasmos que logro escuchar, sarcasmo que impregnas a tus palabras, por que veneno es que quieres destilar de tu lengua.

Y me pregunto si haces lo correcto, si estás de tú lado correcto, por que aunque juegas a dos bandos, siento que solo perteneces a uno, al de ellos, pero estás de éste, y eres de nosotros.

Eres dos personas, y para mi mala suerte, me enamoré de ustedes dos.

Por que ahora que te sigo, puedo ver como taladras a Astoria con la mirada, veo como le pasan accidentes de la nada, y como más de una vez, le cortaste el pelo con mucha gracia. Te veo sonreír maliciosa, y no ser descubierta gracias a tu habilidad con la varita y tu perfecta careta armada.

Te veo fingir a cada momento, pero te observo reír honestamente, te sigo para saber quien eres, y lo entiendo perfectamente. Te sigo, para cuidarte, te sigo por esa razón, a pesar de ser falsa, te sigo realmente por que no puedo alejarme, por que no puedo dejarte del todo.

Y un tanto paranoico logro seguirte a los servicios de niñas, entrando a pesar de ser incorrecto, entrando solo para verte, o escucharte. Dentro oigo como maldices con todas tus fuerzas, y como musitas mi nombre entre tus lágrimas, te lastimé, y lloras por ello, cada vez que vas al servicio de Myrtle, es solo para eso.

Y comprendo quien es la mujer que perdí, eres retazos de alguien que fuiste, más de alguien que pudiste ser. Disfrutas de algunos momentos con tus viejos amigos, y adoras pasar tiempo con los Mortíos, molestándoles e incitándolos, sabiendo que no harán nada, ya no por temor a mi Lord, ahora por temor a ti.

Eres la antigua, la nueva, creando paso a la otra, una perfección, aun más gloriosa, eres Hermione Jean Granger, nueva, fresca, pero siempre tú.

Y yo tan tonto…te perdí.

* * *

Play 2

POV Hermione

Malfoy. Era así como le llamaba desde ahora, la verdad, es que no sabía mucho de él, qué hacía o cómo acostumbraba pasar el día, no quería verlo, a pesar de que mi corazón se salía del pecho cada vez que estaba cerca.

Las ultimas semanas, recordaba como era mi vida cuando pequeña, cuando mi padre dulcemente me llamaba Mia, cuando mamá preparaba esas galletas navideñas que yo solo olía, y cómo se deleitaban con mi destreza al violín.

Hacía tanto ya que había dejado de tocarlo, que creí olvidar como hacerlo.

Tan pequeña, y armaba panoramas para mi vida adulta, un trabajo bueno, casada con mi primer amor, y dos hijos, no más, así era perfecto. Pensaba en como aún siendo profesional, llegaría a casa y tendría la cena lista, y después podríamos ver una película, abrazados y sintiéndonos, solos, juntos.

Mi primer amor…Ron era mi primer amor, pero no el único por el que tuve sentimientos. Oliver era un amor, hasta que me traicionó, Viktor, él era especial, un gran amigo, pero nada más. Malfoy…

Pensaba que tendríamos hijos y que mi futuro marido se involucraría en el proceso, como ponerle música, hablarle y hasta ayudarme a escoger las cosas, con sorpresas o simplemente soñando con lo que el bebé sería en un futuro.

Ahora lo veía todo tan lejano, como si nunca me hubiera puesto esas zapatillas amarillas con el vestido blanco, y hubiera jugado a la casita en el árbol, ensuciándome completa. Sentía que ya no podía seguir con todo esto, yo tenía un sueño, pero lo veía tan inalcanzable, como las estrellas.

A pesar, de que me acostaba mucho antes que Malfoy, no lograba conciliar el sueño, sentía demasiado calor ahora, necesitaba su cuerpo frío, para mantener una temperatura agradable. Sin dormir, muchas veces, subí hasta esa torre de la que me lancé, y observaba las estrellas, queriendo ser una de ellas.

Ahora me sentía perdida, no tenía mi común cable a tierra, solo a Luna y Theo, pero no me bastaba, por que no había llegado a entender, que tan importante era Malfoy para mi.

Tan vacía caminaba cada noche por los pasillos de Hogwarts, sintiendo desolación, sintiéndome perdida, y más aún, sintiéndome totalmente culpable de mi situación. Si no hubiera abierto mi corazón, nada esto hubiera pasado y podría estar ahora, bien y tranquila…bueno, por lo menos bien.

No quería sentirme así, pero lo veía cada vez que podía, a donde iba, él estaba, como si me lo pusieran frente a mí, como si digieran, ¡Ey, no seas boba!, pero no soy boba, no tonta, soy orgullosa…Draco, soy orgullosa. Y me lastimaste de la peor forma, no confiaste en mí, y te revolcaste con esa.

¿Sabías que Remus me pregunta cómo estás? ¿Loco no? Pero cierto, y no sabes como quisiera decirle ¡Si, está excelente! Pero no es cierto, por que te veo con esas ojeras marcadas bajo tus ojos, veo el cansancio en tu tonalidad de piel, y veo como bostezas por no dormir bien.

Luna me dice que hable contigo, pero a la vez, ella dice que así está bien, nunca la vi sin una solución a algún problema, la veo contrariada, y con unas ganas inimaginables de interferir, pero no lo hace, aunque yo no lo pido, ella no lo hace, por que no sabe qué hacer.

He estado tan sola, que creo morir en cualquier momento, Potter y los demás, solo me distraen de lo real, pero no por mucho tiempo, no por mucho, y no lo harán para siempre.

Abrazada a ese vestido que me regalaste, me permito pensar en ti, solo en esos momentos, luego vuelvo a mi desastrosa vida, vuelvo a dejarte en aquel cajón, para no sacarte hasta que me siento peor.

Y es que no sé que hacer, quiero ir a tus brazos y derretirme en ellos, quiero tocarte y marcarte como mío, quiero que volemos a un lugar sin nombre, sin saber dónde estamos, ni dónde estaremos mañana, sueño con una vida sin nadie, sin guerras, sin caretas, sin tener que fingir odio hacía ti, por que si, lo intenté, y no resulta, no puedo odiarte como antes, por que te conocí, sé quién eres realmente y de esa persona me enamoré.

Pero no puedo acercarme.

Es que no sé si fuiste tú quién me perdió a mi…o yo a ti.

* * *

La vida siguió como siempre, sin muchos cambios le daban el adiós final a marzo, trayéndoles más sol aun. Abril comenzó sin inconvenientes, no más de los habituales, solo más deberes, más presiones y menos tiempo para compartir.

Hermione volvía a encerrarse en su templo; la biblioteca, y aunque no iba precisamente a estudiar, pasaba horas allí, sumida en sus pensamientos, con un pergamino en la mesa, el mismo pergamino día a día, el mismo en el que planificaba su ataque.

Dos días y comenzaría la guerra.

Se sentía tan poderosa sabiendo que podría cambiar las cosas en el mundo, que podía tomar la vida de alguien en cualquier momento, que podía decidir quien vivía y quien no, pero al mismo tiempo, le abrumaba tanto el saber, que para más de alguno, no habría un mañana.

Sonreía cada poco, y rememoraba esos tiempos con Tom Riddle, quién iba a decir, que sería alguien tan importante para ella, por que lo era, y aunque tomó la decisión de desaparecerlo del mapa, no sentía remordimiento alguno.

Esto era como la profecía de Harry, ella no podría vivir, si Voldemort lo hacía, y no por cuestiones de salvar al mundo mágico de un desastre total, no. Ella quería su cuento de hadas, quería su sueño hecho realidad, y no le importaba si quedaba sola para lograrlo, solo quería que nadie se interpusiera en el.

Tan insignificante podrían decirle algunos, tan poderosa otros, pero ella se sentía completamente normal y si, sus sentimientos eran contradictorios pero cuando gustas de dos cosas en la vida que son opuestas no hay más remedio que pensar en grande.

Voldemort era su retén, no avanzaba si él estaba ahí, así que lo movería si decidía frenarla o de lo contrario, lo mataría. Sus manos no estaban manchadas de sangre, a pesar de haber herido cruelmente a muchos, pero nunca, nunca había matado a alguien, pero lo haría, si intervenía con su vida, lo haría, tratárase de quien se tratase.

No era una asesina, pero se sentía como una.

Sonería.

Por que no había más remedio, solo se permitía llorar por Malfoy, pero por nada más, y aunque quisiera decirle cuanto lo necesitaba era más que claro que le era una distracción. Una enorme.

Lo protegería, eso sería lo último que haría por él, luego buscaría donde comprar una linda casa. Y se llamaría Evangeline, siempre le gustó ese nombre.

Los planes estaban hechos, y según sus cálculos, ella y sus amigos, no podrían morir, no debían.

Todo marchaba sobre ruedas, solo esperaba, que Remus se apegara al plan.

* * *

El último día.

La pasaron con quienes deseaban y a pesar de ser un día de semana, la mayoría de ellos faltó a clases.

Un panorama horrible se daba en la sala de los premios anuales. Pansy estaba sentada en las piernas de Jack, con su cabeza apoyada en la de él, mientras la abrazaba tiernamente. Jack, no hablaba nada, mientras menos involucrado decía, sería más fácil actuar para él. No tenía idea, que la morena arriba suyo, le tenía hecho otros planes.

Luna, miraba hacía el cielo, y suspiraba muchas veces, estaba en su propio mundo mientras los demás conversaban, lo más animadamente que podían, cada poco, le rogaba a Theo que no lo hiciera, que ella deseaba ir con él, Theo, se hacía el desentendido.

Draco, mantenía su mirada clavada en Hermione, podían estar hablando de Quidditch y poco le importaba que no los mirara, solo quería grabar su bella presencia en la retina, para siempre.

Hermione, sufría una lucha interna, no podía desviar su mirada sabiendo que él la taladraba, quería mirarlo con toda libertad, pero pensaba que eso sería mucho peor.

- Y ratona ¿Lista para patear algunos traseros? – rió Nott, recibiendo de Luna un suave golpe en el brazo - ¿Qué?

- No es gracioso Theodore – le regañó, sin mucha fuerza

- Déjalo Luna – sonrió Hermione – es bueno saber, que alguien no ha perdido su humor

- Y tú – le sacó la lengua el castaño – tu sarcasmo

- Viene en el paquete querido – le devolvió el gesto

- Que adulta –

- Y tú –

Todos reían encantados, cuando ya el sol se ocultaba en el horizonte, solo horas, a medianoche, y sus vidas podrían cambiar para siempre.

Las dos parejas, se despidieron de los dueños de aquella torre, dos de ellos, Pansy y Theo, se quedaron unos segundos más, solo mirándose entre los cuatro, solo ellos irían a la guerra, en el caso de Jack y Luna, ellos debían quedarse, a toda costa, aunque no lo desearan.

Cuando estuvieron solos, Hermione se encerró en su habitación, y alistó la ropa que usaría esa noche, vestiría como ella lo deseara, no como Voldemort lo ordenara.

Decidió ducharse y llevó solo su toalla al baño, y al abrir la puerta, escuchó el agua correr, vio la ropa de Draco desperdigada en el suelo, sin ningún orden y dejadas sin el menor cuidado.

Recogió sus cosas, y las ordenó, aun con la puerta abierta del baño, se libraba una batalla consigo misma, en salir, o esperar que terminara de bañarse ahí mismo. Ninguna de las dos ganó.

Antes siquiera de planteárselo, Draco abría la cortina de la ducha, dejándole ver su cuerpo mojado, mirándola bajo el chorro de agua, con los ojos empañados.

Play 3

No lo pensó.

Tironeó de sus zapatos, que salieron fácilmente de sus pies, y sin siquiera sacarse la blusa, se adentró en la ducha, siendo recibida imperiosamente por Draco.

El primer beso ardió, fue con desesperación mientras la ropa de ella se empapaba, importándole bien poco.

- Hermione yo…- musitó Draco, una vez separaron sus labios

- ¡Cállate! – ordenó ella, volviéndolo a besar

Se exploraban como si fuera la primera vez, Hermione tocaba todo el cuerpo desnudo de Draco sin pudor alguno en sus actos, no temía tocar lo que le pertenecía, así lo sentía ella.

Pronto cada prenda mojada, estancaba el agua al fondo de la tina, Draco la desnudaba con lentitud, desesperándola cada vez más, la deseaba y quería hacerla suya ahora, pero anhelaba disfrutar de ese cuerpo, como si fuera la última vez. Y lo era.

Cuando la tuvo sin la estorbosa vestimenta, la pegó de cara a los azulejos, y besó la amplitud de su espalda, tocando cada parte que podía, cada parte accesible, cada parte que ni Hermione sabía que se podía tocar. Hermione descubrió lugares en los que nunca imaginó tener sensibilidad, lugares que la enloquecieron con un solo roce.

Cubrió la espalda de ella, con su torso, demostrándole lo excitado que estaba, demostrándole con su erección entre sus nalgas cuanto la anhelaba. Hermione soltó aire, aire retenido desde no sabía cuanto, trato de darse la vuelta, pero él no lo permitió, en cambio, una mano traviesa se abrió paso, bajando por su estomago, hasta llegar a su sexo. Fue ahí cuando gimió.

Él la sentía tan tibia y suave, se adentró en ella con su mano, robándole miles de suspiros y ruegos, algunos ilegibles, otros más sencillos, de una sola palabra, no paró, hasta que la tuvo relajada en sus brazos, no paro, hasta que escuchó ese grito maravilloso salir de sus labios, cuando el éxtasis la llenó.

Entre besos apagaron la ducha y tanteando el lugar llegaron mojados a la habitación del Slytherin, la desplomó en la cama, contemplándola, grabándosela, sintiéndola. No se detuvo a pensar en que pasaría después, devoró sus pechos con ansias, ímpetu, y un tanto de brusquedad, solo la necesaria para hacerla suspirar.

Hermione se puso a horcajadas sobre él, soltando un gemido placentero al rozar sus sexos, pero no se adentró, quería probarlo, quería tener el control, o por lo menos, parte de el.

Le acarició lugar posible que hubiera, pasó su lengua haciéndole soltar gustosos gemidos y haciendo que la afirmara cuando algo, le daba mucho placer. Para los hombres es más fácil llegar a un orgasmo, las mujeres, necesitaban un ritual, uno que a Hermione, no le hacía falta.

Tomó su sexo con las manos, y lo recorrió guiándose por el instinto, nunca antes lo había hecho, era suave al tacto, y mientras lo complacía, se preguntaba qué sabor tendría.

Iba a intentarlo, iba llegando hasta el, cuando Draco la apartó totalmente, arrojándola de espaldas al colchón, posicionándose sobre ella bruscamente y con una mirada desquiciada.

- Si haces eso…me volverás loco – le dijo con la respiración acelerada

- ¿No es esa la idea? – preguntó Hermione, fingiendo inocencia

Draco sonrió, casi imperceptiblemente, luego con malicia, se adentró en ella, de un solo golpe.

- Draco…- gimió la castaña, completamente desarmada

- Una vez te dije – le susurró al oído – que el hielo también quema

Cada embestida en ella, era una oleada de placer para los dos, el agua que los cubría, iba evaporándose pasado el tiempo y era reemplazado por gotas de sudor, perlando su cuerpo, y haciéndolas brillar cuando la luna se abrió paso en el cuarto.

Con un grito ahogado, los dos llegaron al punto máximo, al éxtasis pleno, al mejor de sus orgasmos. Draco cayó sobre el cuerpo de Hermione y sin salir de ella, la abrazó posesivamente, manteniendo su cabeza entre sus senos, un poco más arriba.

Hermione vio el reloj, solo faltaba una hora, ya deberían de ir yendo, pero en cambio, se dedicó a acariciarle el cabello a él, pasivamente.

- Lo lamento – dijo él después de unos escasos dos minutos de silencio – soy un idiota

- Si, lo eres – confirmó ella con voz neutral

- Perdóname – pidió levantando el rostro, haciendo parar las caricias de la castaña

- Draco – susurró ella, apartándolo y levantándose completamente desnuda – podría decir que te perdono, pero no sería cierto – la luz de la luna, dibujaba su silueta – puedes llamarme como quieras, pero lo que acaba de pasar, no se repetirá, tómalo, como una hermosa despedida

Sin mirar a atrás, Hermione salió de la habitación de Draco, dejándolo conforme, era menos doloroso de lo que esperó, creía él, fervientemente, que ella lo cruciaría o en su defecto mataría, pero en cambio a eso, le dio una oportunidad de despedirse sin barreras, dejando a flor de piel los sentimientos.

Quince minutos más tarde, estaban en el Lobby de Hogwarts, esperando listos por los demás.

* * *

Theo, esperaba que Luna durmiera tranquilamente, para dejar la habitación, y poder ir al encuentro con los demás. Ella tan terca como nunca lo pudo ver, se rehusaba a cerrar los ojos, decía que no deseaba abrirlos y no encontrarlo ahí, él, insistía en la mentira de que no iría a ninguna parte.

Pansy en cambio, tomó una solución aún más drástica, en el baño del cuarto compartido de Jack, lo dejó inconciente, luego, alguien lo encontraría, cuando ya fuera demasiado tarde para ir tras ella.

Luna solo aceptó dormir, abrazada a Theo y este, puso su caja de música a sonar. La rubia se durmió a los segundos, y exhausta, se entregó a los brazos de Morfeo, quien ayudó a Theo a salir sin ser notado, no sin antes, besarla por última vez.

Ya reunidos todos, salieron del castillo con sus capas cubriéndoles, con un sencillo hechizo que por unos segundos, les permitía traspasar el muro sin abrir los cerrojos, además de no ser notados.

El sauce boxeador les esperaba tranquilo, y aunque se acercaron lo suficiente como para invadir su espacio personal, este no hizo el intento de atacarlos, ni aun cuando uno por uno entraban por el hueco que conducía a la casa de los gritos.

- Creo que sintió la ira de la ratona – bromeó Theo

Esas risas que siguieron a las palabras del chico, fueron las últimas que soltaron esa noche.

- Es hora – rió Bellatrix, deambulando de una lado a otro, mientras su varita despedía chispas amenazantes

- Tranquila Bella – espetó Voldemort – la paciencia, es una virtud

- Jaja – se burló Hermione, llegando a la última estancia de aquella casa – no es que Bella, posea muchas

- Como si tú tuvieras, niñita – le escupió divertida

- Claro que si querida, inteligencia, ¿sabes que es eso? – sonrió borrando el humor de Bella de su rostro

- Basta – apremió Tom – tenemos mejores cosas, de las que preocuparnos

- Si mi Lord – dijo Hermione, con la mirada clavada bajo su capucha, en Nagini

La serpiente la miró de repente, y sacó su lengua para olfatearla, no encontrando más que un sentimiento de lastima por parte de ella, volvió a serpentear asquerosamente por el suelo, sin considerarla un peligro ni algo interesante.

- ¿Te gusta el ajedrez, Hermione? – inquirió Voldemort

- El Muggle – indicó ella, acercándose

- Sabrás entonces, ¿Qué piezas primero hay que sacrificar? -

- Peones –

- Tengo, muchos de ellos, camino a Hogwarts – informó a los presente, un selectivo grupo de personas – por el pasadizo que da a Honeydukes, ellos, darán caos, cuando comience, quiero que se alisten caballos, alfiles y torres

- ¿Qué haré yo mi Lord? – preguntó, sabiendo de antemano la respuesta

- Las reinas – miró a Hermione y después a Bella – cuidan al rey

- Pero mi Lord…- alegó Bella

- Querida – le interrumpió – si todo sale bien, podrás jugar, lo prometo

- De acuerdo – aceptó complacida, ella confiaba en que podría matar a alguno que otro idiota

En Hogwarts, figuras oscuras se abrían paso por los pasillos, sigilosos, cautos y sonrientes, listos y dispuestos a servirle a su señor, listos más de alguno para morir si era completamente necesario.

Un estruendo despertó a Luna, completamente sola en su cama, y así, con el corazón latiéndole a mil, se vistió ante las miradas de sus compañeras que confusas se preguntaban qué pasaba, y salió rumbo hacía afuera, para buscar a quienes amaba, ella, no se quedaría de brazos cruzados.

Luna corrió hacía la sala común de Gryffindor, topándose con peleas cada esquina que doblaba, los Mortífagos se veían sorprendidos, de que la orden y muchos aurores, estuvieran allí para pelear.

- ¡Harry! – gritó cuando lo divisó saliendo varita en mano del retrato

- Luna – dijo Ginny, acercándose - ¿Qué pasa?

- Mortífagos – anunció y todos palidecieron

- Debemos luchar – informó Harry

- No – espetó una voz a sus espaldas

- Snape – musitó Ron, blanco como papel y al verlo, enrojeció de furia

- Más respeto muchachito, sigo siendo mayor que tú – le siseó a paso aristocrático

- ¡Maldito! – Amenazó Harry con su varita - ¡Asesino!

- Mocoso insolente – le apuntó y Luna, se interpuso entre ellos

- ¡Quítese! – le ordenó el ex profesor

- No – murmuró ella – sé que no vino para matarlo, al contrario, quiere protegerle, pero debo saber dónde está Theo

- El señor Nott – le dijo Snape bajando la varita – estará donde ella esté

- ¿Dé qué hablan? – inquirió Harry

- Harry, debemos buscar a Hermione –

El solo hecho de nombrar a Hermione, les heló la sangre a todos, ella vivía técnicamente con un Mortífagos, corría peligro junto a él, era más que obvio, que Malfoy sabía del ataque.

Ron entró a la sala, y luego de lo que pareció una eternidad, volvió con el mapa del merodeador y la capa de invisibilidad, Harry desplegó el pergamino e hizo aparecer a todos, en el colegio.

Buscaron a Hermione, y Harry aún asesinaba a Snape con la mirada, pero si el idiota quisiera matarlos, ya lo habría hecho, acabó con el mago más poderoso de los tiempos, una tropa de niños, no eran impedimentos para él.

- ¿Qué hace aquí Severus? – indagó Harry, levantando su mirada

- Insolente – dijo a penas audible – le hice una promesa, a dos personas antes de que murieran

- ¿Cuál? –

- Que mantendría su egocéntrico trasero a salvo señor Potter – bufó indignado

- ¿A quienes? –

- A Dumbledore…-

- Usted lo mató ¿Por qué iba a creerle eso? –

- Maldito mocoso, no ves más allá de las gafas de tu estúpido padre, le dije a Lily que sería inútil tratarte…-

- ¡No mencione a mi madre! – gritó Harry, pero los demás seguían en la búsqueda de Hermione

- Querías saberlo, ahí lo tienes – le espetó desviando la mirada

- ¡Ahí! – gimió Luna, cuando la divisó

Después, de que todos vieran en dónde estaba, y de que Snape no se sorprendiera de eso, todos salieron corriendo en la misma dirección, a salvarla, a protegerla. Snape, los siguió sin más alternativa, podría apelar a que el idiota de Potter se quedara en el castillo, pero sería tan efectivo, como bailar con el calamar gigante. "¿Ves Lily, lo que pasa cuando tienes un hijo con James Potter?" Pensó Severus, mientras esquivaban hechizos y cuerpos inertes en el suelo.

Lord Voldemort, veía como Hermione manipulaba el verdadero Mapa del Merodeador, como, milagrosamente, hacía que el gemelo de ese pergamino, reflejara en sus páginas, una realidad completamente inventada.

Lo que Harry y compañía veían, no era nada más que a Hermione Granger, siendo arrastrada por el castillo, en compañía de Bellatrix Lestrange, y cuando salieron del Mapa, solo tuvo que algún Mortífago cerca de allí, crear una ilusión de que entraban en el sauce boxeador, y el resto, era seguir el río.

Cuando los muchachos, caminaban por el gran pasadizo, miembros de la orden y aurores, se les unían, a excepción de Tonks, que decidió comandar el ataque el Hogwarts, Minerva, quería asegurarse de que Hermione estaba bien, a pesar de que era la que maquinaba todo, por eso había dejado su puesto en el colegio y caminaba junto a Remus y Alastor.

Kingsley, conversaba muy bajo con Snape, pasándose información, de cómo estaba distribuido todo allí dentro, los únicos ignorantes de lo que les esperaba, eran los Weasley, Neville y Potter. Luna, suponía muy bien lo que vería una vez llegaran a la salida.

Antes de salir a escena, todos rodearon a los chicos y salieron dándoles un caluroso recibimiento, a los Mortífagos que había allí.

La distribución ordenada que tenían planificada, se veía turbada por la sorpresa de más seguidores de Voldemort de los que imaginaron, y los hechizos asesinos, luces verdes y rojas, no se hicieron esperar.

Theo y Pansy, en lo alto de la escalera que llevaba al siguiente piso, les hicieron un movimiento, y con tres asentimientos de cabeza, informaron el paradero de Voldemort, en el piso más alto, allí era donde esperaba, ansioso si es que lo lograban con vida. Luego, se unieron a la batalla, aturdiendo a sus compañeros de máscara, sin ser notados.

- Harry – llamó Remus, seriamente – este, es el final, debemos encontrar a Nagini primero, luego, debes ir con Voldemort, sé que será difícil para ti, pero intenta no luchar, necesitas todas tus fuerzas ¿De acuerdo?

- …- Harry analizaba la situación y a regañadientes, escupió; - está bien, encontremos a esa asquerosa víbora

Luna, la cual ya no permanecía con ellos, estaba a unos metros de Theo, blandiendo su varita tan hábilmente que sorprendió a quien la miró, Theo, sonreía gustoso por verla con tal desplante, pero se preocupaba enormemente, no soportaría, que algo le pasara.

Remus miró a Theo, y ahí recién el castaño se dio cuenta de la situación, unos tres aurores, rodeaban a la rubia sutilmente, cerrándole paso a cualquier hechizo que pudiera herirla, ya él más tranquilo, se dedicó a fingir que trataba de matar a los intrusos.

Más arriba, en el tercer piso, Voldemort se acercaba a una puerta en el fondo del salón, con una seña de mano, ordenaba a Lucius Malfoy, retirarse con su hijo, los dos obedecieron sin chistar, era hora que poner las barreras entre Potter y Voldemort, barreras vivas que eran ellos. Cerraron la puerta frontal, con una inclinación exagerada de parte de Malfoy padre.

- Bella querida, encárgate de lo demás – dijo Voldemort, casi pasando al salón contiguo

- ¿No se quedará mi Lord? – inquirió Hermione, dando un paso adelante

- Hay basura que eliminar – rió Bellatrix, cortándole paso, interponiéndose entre la castaña y su amo

- Me matarán – sonrió Hermione, captando el mensaje

- Quisiera no hacerlo – reconoció Voldemort – pero ya no me eres más útil, tu sangre, me asquea

Hermione contorsionó su rostro en una mueca de desagrado, su señor, al que sirvió por un buen periodo de tiempo, la quería muerte, pues bien, el sentimiento era mutuo. Desde hacía mucho.

- Bien querida – Bella la apuntó con la varita – es hora de jugar

- Será un placer – se inclinó Hermione divertida, levantando su varita – aunque la verdad, das pena Lestrange, Tom jamás te consideró como un buen elemento, solo te tiene, por que estás desquiciada

- Cállate – siseó – sangre sucia

- Esas palabras – rugió – me dan cosquillas

- Crucio –

- Crucio –


Espero les guste, como va la cosa, el final, esta a la vuelta de la esquina.

Besitos, se les quiere.

Aniia, la chica loca, en busca de la verdad, y a punto de desmayarse de lo exhausta que está.