Paper Love.



Summary: Edward es un chico tímido que sufre de tartamudez, su gemela Rosalie le defiende ante los matones del Instituto. Él es sorprendido ante la llegada de una chica que rompe las expectativas del resto y decide hablarle, superando el miedo al exilio social.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephenie Meyer. La trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.


Capitulo VI.

En el blanco.



Edward no pudo dormir tranquilo y se levantó de la cama intentando dejar a un lado la intranquilidad que le había dado Bella con ese último mensaje… ¿Sería acaso que ella no quería que le viesen más como su amigo? A lo mejor le interesa alguien del instituto y si habla con él no podrá acercársele.

Sintió una tristeza en su pecho. Detestaba ser quien era cuando estaba fuera de su casa, si tan solo pudiese ser normal quizá Bella se hubiese fijado en él.

Intentó no pensar más en el tema, pero le fue imposible, tan abstraído se encontraba que su leche salió hirviendo del microondas, tuvo que esperar a que se enfriase y se la bebió lentamente mientras subía a su recamara.

Al día siguiente Edward se levantó tardísimo, era día sábado y gracias a Dios no tendría que ver a Bella pronto y tener que deshacer todas sus ilusiones.

Se sentía estúpido al haberse ilusionado de esa manera con una chica tan hermosa y deseable para cualquiera.

Bella se sintió nerviosa, tanto así que decidió no prender su celular en todo el fin de semana.

Sabía que Edward debía estar contrariado por lo que le escribió, pero aún así no sería capaz de oírle negarse ante sus sentimientos, quizá todo había sido parte de su imaginación y aquella química no era más que sus deseos por ser correspondida sinceramente.

Como nunca, Emmett se levantó temprano, Bella no escondió su asombro al ver a su hermano con un buzo deportivo.

—¿Dónde vas? —arqueó una ceja.

—Saldré a trotar ¿Vamos? —sonrió.

—¿A trotar? ¿Tú? —reprobó Bella al verle tan entusiasmado.

Emmett jamás se entusiasmaba tanto, menos cuando se trataba de salir a trotar.

—Si —dijo molesto al ver que su hermana dudaba de él.

—¿Qué tramas? —rió.

—Pasaré a darme una vuelta cerca de la casa de Rosalie, quizá logre verla —sonrió.

Bella sonrió victoriosa.

—Eres demasiado obvio —rió.

A Emmett poco le importó la opinión de Bella y salió de su casa destino a la casa de los Cullen.

Rosalie se levantó tranquilamente y decidió ir a darse una ducha relajadora, estaba agotada después de haber bailado tanto.

Sus músculos se relajaron en la exquisita ducha y luego se fue a su habitación.

Edward estaba sentando en su cama, mirando hacía la ventana que daba a la calle. Aún se cuestionaba que debía hacer con lo que sentía por Bella.

Entonces visualizó a Emmett quién corría por la calle, sonrió al darse cuenta que miraba más de lo usual a la casa.

—¡Rose! —gritó hacía la habitación de su hermana.

La chica no le respondió, de seguro se estaba secando el cabello.

—¡Rose! —volvió a chillar.

Su hermana esta vez escuchó y le abrió la puerta.

—Emmett ha pasado t-trotando por aquí y ha mirado b-bastante hacía tu ventana —sonrió.

Rosalie sintió como su corazón se aceleraba, de inmediato corrió hacía la ventana y vio al muchacho como se alejaba.

Sin pensarlo dos veces le pidió a su hermano que saliese de la habitación, se colocó un hermoso buzo rosa, tomó su botella de agua que tenía en el velador y se amarró su hermosa cabellera.

Edward asombrado al ver que su hermana había salido de su habitación ya vestida y con un buzo, no pudo evitar sonreír.

—¿De qué te ríes tu? —inquirió mientras bajaba las escaleras.

—¿Vas a trotar? —arqueó una ceja.

—Si, deséame suerte —sonrió.

—Pórtate bien —rió.

Mujeres locas —pensó Edward mientras subía a ducharse.

Rosalie y Emmett se encontraron a medio camino.

—Rose —sonrió mientras intentaba respirar.

—Emm —le besó tiernamente en los labios.

El chico se sorprendió ante aquel saludo.

—¿Cómo estas? —logró decir aunque no lograba salir de su asombro.

—Contenta de verte quería hablar contigo —sonrió tiernamente Rosalie.

—También quería hablar contigo —le respondió Emmett.

Ambos se debatían entre decir lo que realmente sentían.

Emmett había decidido pedirle a Rosalie que fuese su novia, mientras que Rosalie venía decidida a exigírselo.

—Entonces tú primero —sonrió y al ver que Emmett le iba a debatir su propuesta le respondió rápidamente —. Y no me vengas con las damas primero, así que te toca a ti.

Emmett se sintió nuevamente incomodo, pero decidió que ya era hora de ser capaz de pedírselo. Su miedo se debía a que ella le rechazara, pero ya no era así, por lo que decidió pedirlo.

—¿Quieres ser mi novia? —dijo rápidamente y cerrando los ojos.

Rosalie estaba esperando aquel momento, que mejor chico que Emmett, era tan dulce y todo un caballero y desde que había llegado le prestó su atención.

La rubia se acercó a él y le besó tiernamente.

—Por supuesto —sonrió.

Ambos se fueron muy felices a dar un pequeño paseo.

Rosalie sentía ganas de contárselo pronto a su familia, pero no sabía como reaccionaría Emmett, así que a penas se separaron, quedaron de acuerdo que el pasaría por ella todas las mañanas.

—¿Rose? —dijo Edward al sentir que la puerta se cerraba.

La gemela corrió hacía los brazos de su hermano y se abrazó fuertemente a él mientras daba unos brincos.

—Emmett y yo somos novios —chillaba.

Edward se sintió muy feliz por ella, por lo menos uno de ellos se sentía feliz y realizado en el amor.

El día domingo pasó imperceptible para todos.

Rosalie estuvo hablando por MSN todo el día con Emmett, mientras que Edward se sentó en su piano para intentar componer un poco más de la canción que aún rondaba su cabeza.

Bella decidió que debía intentar concentrarse en sus estudios si no quería pensar en Edward, así que se centró en repasar matemática.

El lunes en la mañana Edward estaba sacando el volvo cuando vio que el auto de los Swan le interrumpía el paso.

—¿Rosalie? —arqueó una ceja.

—Olvidé decirlo, ahora me vendrá a buscar Emmett —sonrió.

Besó tiernamente a su hermano y se bajó del volvo. Antes de cerrar la puerta se volvió a hablarle.

—¿Podrías llevarte a Bella? —le suplicó su gemela.

—Lo siento, pero por hoy no, q-quizá m-mañana —dijo Edward.

Pisó el acelerador más de lo acostumbrado, quería desaparecer lo más pronto de la vista de Isabella Swan, no quería oírle y confirmar sus sospechas, si ella dejaba de ser su amiga entonces que lo hiciese de inmediato.

Entró a clase de Biología en silencio y no miró por ningún motivo hacía donde estaba Bella. Escuchó una y otra vez al profesor hablar sobre los erizos de mar.

No le interesaba en absoluto el tema, lo único que quería era salir de allí y escapar hacía la biblioteca.

Bella estaba observando a Edward, desde que habían llegado él no le había mirado, parecía molesto con ella. Quizá no debió dejar el teléfono apagado, se cuestionó una y mil veces el por qué de la actitud de Edward, pero no le encontró más sentido que la falta de correspondencia hacía sus sentimientos.

Al sonar el timbre que señalaba la finalización de clases vio que Edward desaparecía rápidamente del salón.

Quizá sería mejor no decirle nada, quizá él lograría sentirse más cómodo, pensó una y otra vez al respecto sin lograr llegar a un acuerdo interno.

—¿Rose? —llamó a la que ahora sería su cuñada.

—Bella —sonrió la rubia de la mano con Emmett.

—¿Sabes que le pasa a Edward? —inquirió —. Anda un poco extraño conmigo.

—¡Oh! Quizá tendrá que estudiar o algo así, él ha estado muy distraído estos días, se encierra en su estudio de piano todo el día —explicó.

Rosalie se sentía conforme con el interés que demostraba Bella a Edward.

—Permiso, chicos —pidió Alice que hoy había estado inusualmente en silencio.

—¿Dónde vas? —le preguntó Bella quien no quería quedarse junto a la parejita.

—A la biblioteca —sonrió.

—Te acompaño —respondió rápidamente.

Sabía que encontraría a Edward allí.

—¿Qué tal Jasper? —intentó ser amable Bella.

—Todo muy bien, mi padre lo adora. El fin de semana estuvo con nosotros —sonrió —. ¿Y tú? ¿Qué tal con Edward?

Alice había notado desde un principio la naciente química entre Bella y Edward.

La castaña no pudo evitar sentirse intimidada ¿Tanto se le notaba? De seguro Edward lo sabría con certeza y se alejó para no darle más ilusiones.

—¿Edward? —intentó fingir.

—Sé que ustedes se gustan —explicó Alice.

—No creo que le guste a él —rebatió Bella.

Entraron en la biblioteca.

Bella buscó una y otra vez a Edward allí, pero aparentemente no se veía.

—Estás equivocada —interrumpió los pensamientos de su silente amiga —. Tú le gustas a Edward y mucho, si no jamás abría accedido a venir al baile.

—Eso es quizá porque quería ayudar a su hermana a salir con mi hermano —susurró Bella.

—Deja de mirarle, aquí no va a estar, si esta escondiendo de ti, de seguro están entre las estanterías —sonrió la pequeña chica.

—¿En las estanterías?

—Suerte —le respondió Alice dejándola sola allí.

Bella se armó de valor y buscó a Edward. Se había declarado muchas veces a todo tipo de chicos ¿Por qué Edward sería distinto?

Era obvio el por qué, él era extremadamente dulce y alguien que realmente le interesaba.

Entonces le vio leyendo un libro sentado en el suelo, apoyaba su espalda en la estantería.

Edward había decidido que tenía que leer algo más de literatura inglesa, no había estudiado mucho y era necesario alguna repasada.

—Edward —escuchó que le llamaba una voz conocida.

Estremeció al ver que era Bella la que le estaba hablando.

Se puso de pie y le saludó.

—H-Hol-la B-Bella —sonrió fallidamente.

—Quiero hablar contigo —titubeó —¿Me acompañas?

Él no podría negársele a alguien tan dulce y tierno. Bella era para él un amor imposible, pero aún así quería oírle e intentar explicarle lo que él siente por ella.

Edward asintió en silencio y comenzaron a caminar.

Él no sabía hacía donde Bella le llevaba, pero ella tenía claro que debía ser un lugar apropiado para conversar. De seguro a esta hora la cancha de basketball que estaba fuera del gimnasio estaba desocupada y podría hablarle allí en las graderías. Bella vio agradecida que así era. Subieron juntos hasta la parte más alta y se sentaron.

El silencio incomodo se adueñó del momento.

Las manos de ella temblaban impacientes por comenzar a narrar parte de su historia, aunque tenía miedo de verse rotundamente rechazada por alguien demasiado herido como para amar.

Mientras que Edward no dejaba de pensar en lo que vendría ahora para él, tenía que ser fuerte y enfrentar sus sentimientos hacía ella, aunque quizá no pudiese hablar, tenía claro que debía declarar su interés en ella, después de todo no sería la primera vez que quedaba en ridículo por su tartamudez.

—Edward —susurró Bella.

El chico de cabello cobrizo la miró intentando mantener su cordura.

Ella al ver que tenía la atención de Edward continuó hablando.

—Perdóname por tener apagado mi celular todo el fin de semana —dijo mientras sus mejillas tomaban un tierno color rosa.

Para ella era nuevo sentirse así, muchas veces se había declarado sin tener ese tipo de percance, pero ahora todo parecía diferente y más real, esto era por ella y no por los demás, al pedirle esto a Edward era porque así lo deseaba, no para guardar su imagen.

—N-No t-te pre-preocupes —intentó sonreír.

—Es sólo que… no sabía como decirte esto, resulta completamente embarazoso para mí, es decir… sólo quiero que… escúchame ¿si? —rogó mientras sus manos temblaban en su regazo.

Edward sabía que para ella esto era tan difícil como para él, pero entendería a la chica si decidía alejarse, después de todo era su decisión.

—E-Eso hag-go —respondió.

—Edward, sé que no hace mucho que nos conocemos, también sé que tú eres un chico muy especial es por eso que te pedí que fuésemos amigos, jamás había tenido amigos de verdad y sentí esa necesidad contigo —bajó su mirada al ver que se encontró con la de Edward.

Mike y el grupo de basketball entraron a la cancha y vieron allí a Edward y Bella conversando.

—¿Qué estarán haciendo esos dos? —dijo Tyler.

—Parecen muy cercanos —sonrió Eric.

—No lo creo, Bella no podría fijarse en un idiota como él —arqueó una ceja Mike.

—Pero aún así fue al baile de beneficencia con ese idiota —le recordó Tyler.

—Sólo porque nadie más se lo pidió, de seguro nadie se atrevería a hacerlo luego de dejarse ver con ese grupo de rechazados —sonrió Mike.

—Pero aún así tú la encuentras muy linda —le aseguró Eric.

—Así es, pero no estaría con ella si es que le pone una mano encima a ese estropajo —señaló a Edward.

Mientras que Bella estaba allí sentada y extremadamente nerviosa ¿A caso podría decirle todo de una vez?

No entendía por que toda su personalidad se había esfumado justo ahora.

—D-Dime —le pidió Edward.

—Tú—se volvió a silenciar —. Eres demasiado importante para mí, de una manera especial y no quiero hacerte daño de ninguna manera, quiero que siempre lo sepas —sonrió tímida sin mirarle.

Edward estaba esperando el momento en que le diría que ya no serían más amigos, pero se dio cuenta que ella no era capaz de hablar.

Bella simplemente quería decirlo de una vez y sus palabras no salían de su boca se sentía impotente al no poder decir lo que sentía.

—D-Dime d-de u-una v-vez ¿N-No p-pod-dem-mos s-ser m-mas a-amigos? —dijo con un gran esfuerzo mientras el dolor de su pecho se adueño de toda su voluntad para continuar hablando.

Bella se sorprendió, por supuesto que no, eso no era lo que ella quería decir, intentó de todas las maneras posibles decirle que lo quería más de lo que era capaz de creer, pero no era eso lo que había logrado con esa repentina timidez.

Ella, en un acto reflejo, se abrazó a Edward con fuerza, casi ahogándole por la falta de aire.

Este se vio sorprendido ante el acto, esa era su forma de despedirse, él debería ser fuerte si quería decirle lo que sentía a pesar de aquella despedida.

—¡Ey! —dijo Tyler —. Miren eso.

Todo el grupo miró a Edward y Bella abrazados.

—Al parecer el tartamudo se las trae —rió Eric.

—¡Cállense! —reclamó Mike —. De seguro no se han dado cuenta de que estamos aquí.

—¿Qué tramas? —alzó una ceja Tyler.

Mike no quería que ese estúpido de Cullen se llevara tan fácil a una chica tan bonita.

—Jugaremos tiro al blanco —sonrió complacido por su brillante idea.

—¿El blanco? —sonrió Eric.

—Cullen —dijo decidido.

Caminaron despacio hacía donde estaban Edward y Bella.

—Y-Yo —titubeó Bella.

—N-No, s-soy y-yo q-quien t-tiene q-que d-decirte a-al-go —tartamudeó Edward.

—Te quiero —susurró Bella en sus brazos antes que Edward pudiese rechazarle.

El chico quedó absolutamente sorprendido, ella no podía querer a alguien como él, ella simplemente era mucho mejor de lo que él podía ser y no podría darle una vida norma de ninguna forma, por más que había tratado su tartamudez poco había logrado y Bella, bueno ella era la chica de sueño de cualquier muchacho ¿No sería una broma todo eso?

—¡Ey! ¡Cullen! —gritaron.

Edward y Bella se giraron para verse sorprendido por los tres chicos del equipo de Basketball.

Si, esto había sido una broma —se dijo Edward —. Ahora de seguro vendrían a golpearle y pronto Bella se iría del brazo de uno de ellos.

Todo este tiempo fingiendo una amistad que no era así, todo este tiempo creyendo en ella.

Entonces pensó en Rosalie ¿Emmett estaría metido en todo esto? Quizá era una de las pruebas que tenían que pasar para entrar entre el grupo selecto de populares de la escuela.

Tomaron a Edward y Bella gritaba desesperada.

—¡Suéltalo, maldito matón! —chilló.

—Quédate ahí preciosa, de seguro pronto te daré lo que buscas —sonrió Mike.

Bella sentía la ira correr por sus venas, ella estaba a punto de declararle todo a Edward y estos estúpidos habían interrumpido su momento especial.

Se levantó del asiento en que se encontraba y sin pensarlo dos veces empujó a Mike gradería a bajo.

Eric y Tyler se habían adueñado de Edward y le estaban dando una paliza con las pelotas de Basketball. Desde lejos vio Edward como Mike le hablaba a Bella. En cámara lenta vislumbró a la chica empujando a Mike graderías a bajo.

Tyler en ese momento golpeó su estomago.

Ya estaba bien —pensó Edward —. Era el colmo que siempre abusaran de él y que no hiciese nada, mucho menos cuando quizá ahora tomarían represalias con Bella. Sin pensarlo dos veces aplicó las llaves que había aprendido en Yudo y se olvidó de todas las leyes que le impedían utilizarlo con gente que no tenía entrenamiento.

Ya bastaba de abusos y de sufrimientos, esto era por defensa de Bella.

Rápidamente bloqueó los golpes de Tyler y Eric se vio sorprendido e intentó huir, no tardó Edward en ir por él mientras que el otro estaba en el piso.

Mike estaba tirando aún en el piso, había caído bastante mal y le dolía todo el cuerpo.

Bella se preocupó de cierta manera, le había lanzado de una altura considerable, quizá debía ir a verle, pero se arrepintió en el acto.

Miró hacía donde estaba Edward y se sorprendió al ver como se defendía de dos de los matones que habían interrumpido aquel momento.

—¡¿Qué ocurre aquí?! —chilló la inspectora de turno.

—¡Maldición! —susurró Edward.

Bella corrió hasta donde estaba la autoridad del colegio. No podían castigar a Edward por algo en lo que era una víctima.

—Sra. Lynch, entiendo que usted se haya sorprendido —intentó explicar Bella —. Pero estos muchachos que usted ve aquí, intentaron faltarme el respeto mientras estudiaba en las graderías, gracias a Dios Edward llegó a defenderme, pero sin más comenzaron a golpearle y este intentó defenderse como pudo —mintió Bella.

—¿Eso es así Sr. Cullen? —arqueó una ceja la inspectora.

No dudaba de la Srta. Swan, había oído maravillas de aquella muchacha, pero en la situación en que había encontrado a Edward eran más complejas de lo que explicaba.

—Así es, discúlpeme por haber armado tal alboroto —se disculpó Edward mientras se sobaba la mandíbula.

—¡De ninguna manera! —chilló Mike malherido.

—¿Sr. Newton? —dijo la Sra. Lynch.

Bella miró seriamente a Mike, este se dio cuenta que si no le seguía el juego le iría peor, entonces recordó al hermano de esta. Emmett sin duda era demasiado para él y sus amigos.

—Nada —se arrepintió.

—Srta. Swan —respingó la nariz la inspectora —. Lleve al señor Cullen a la enfermería mientras me encargo del castigo de estos jóvenes.

—Así será —sonrió Bella.

Ambos caminaron en silencio hasta la enfermería. Ella no sabía que decirle, mientras que él estaba adolorido hasta las costillas por haber soportado alguna de las golpizas de aquellos matones.

Entonces Bella se detuvo y Edward lo notó.

—Perdóname, esto fue mi culpa —susurró.

Edward se había dado cuenta que su conjetura sobre Bella era errónea, ella jamás habría hecho algo así, ella le defendió y mintió por él.

—N-No t-tengo p-por q-que p-perdo-narte —sonrió.

Ella le vio, sus ojos brillaban tiernamente.

Se acercó a él y le abrazó.

—Gracias por todo —sonrió apegada a su cuerpo.

La sorpresa se adueño de Edward, a pesar de estar adolorido le gustó sentir aquel abrazo.

Bella acarició aquella herida que tenía en su boca, mientras que Edward se quejó al sentir su mano suave sobre aquella magulladura.

La chica, nerviosa e indecisa, se alzó en la punta de sus pies y posó lentamente sus labios sobre los del sorprendido muchacho.

Edward se envaró, mientras que Bella le guiaba en aquel tierno y nervioso beso.


Hola mis niñas

¿Cómo estan?

Me alegra saber que este fic va de maravilla.

Me encanta que les guste, me sorprende gratamente saber que me dejan RR con ánimos para mi país.

Y más cuando me cuentan que les parecen mis caps :)

Bien... Tarán :) ¿Qué tal?

Bien no me reclamen por el beso... es cortito, pero vale la pena, no ven que Edwarcito es mega timido.

Dato Freak: Es su primer beso.

Espero que les haya gustado.

Les cuento tengo nuevo shot se llama: Solo dame un día más.

Pasen por el y dejenme RR :)

Mañana o pasado si Dios así lo quiere actualizaré Sacrificio de Amor. Luego de eso

actualizaré Obligada a amar no creo que tarde más de 4 días.

Las quiero mucho mis niñas y dejenme RR ¿Si?

Manne