Paper Love.
Summary: Edward es un chico tímido que sufre de tartamudez, su gemela Rosalie le defiende ante los matones del Instituto. Él es sorprendido ante la llegada de una chica que rompe las expectativas del resto y decide hablarle, superando el miedo al exilio social.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephenie Meyer. La trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
Capitulo VII.
Sin Escapatorias.
URGENTE: Perdonenme chicas, en el cap anterior Edward no tartamudeo en una frase y fue mi error de tipeo, muchas se entusiasmaron con la idea y quiero aclararlo ¡Edward sigue tartamudo! Perdonenme y gracias.
Edward sorprendido ante el acercamiento y sintiendo el roce de sus tibios labios, se quedó estático mientras que Bella se alejaba lentamente de él.
La chica se sentía muy confusa, pero aún así se alejó despacio y estudió el rostro de Edward, le vio tímido y confundido, entonces comprendió que había sido demasiado para él.
Bajó su mirada, algo tímida y contrariada y esperó que Edward le dijese algo, pero no obtuvo ningún tipo de respuesta.
El chico, aún adolorido por la golpiza, evitó suspirar ya que su pecho le dolía y al ver que ambos estaban detenidos allí sin hacer nada, decidió caminar.
No sabía que pensar ni que hacer, era la primera vez que había besado a alguien y en realidad le habían besado.
¿Realmente Isabella pensaría en besarle?
¿Y si fue un error? De seguro ella no quería nada más con él y se confundió, quizá sintió lástima.
Isabella al ver que Edward no reaccionaba, le tomó suavemente del brazo.
—Edward ¡mírame! —le ordenó cuando se dio cuenta que el chico bajaba su rostro.
El calor por sus mejillas era evidente, Edward no podía ocultar su vergüenza, no había sido él quien había cometido el acto, pero aún así sentía una terrible vergüenza y sorpresa, algo que se apoderaba completamente de él.
Isabella le tomó suavemente de su barbilla y alzó su rostro.
—Perdóname, sé que fue un impulso, sólo perdóname si es que te ha hecho sentir incomodo, pero no pude evitarlo —reconoció en un tono de voz dulce, quizá el tono más dulce que había oído Edward.
¿Ella realmente querría besarle? Aparentemente para Edward aquello era imposible, una chica como Isabella Swan jamás besaría a alguien como él, pero si esto había ocurrido había solo dos opciones. Primera: estaba loco de remate y simplemente estaba alucinando; o segundo: Isabella le tenía lástima.
Mientras que para ella todo esto era inexplicable, Edward no había reaccionado, no le había dicho ni había hecho nada… ¿Qué pensaría él de ella?
—Sr. Cullen —llamó una de las inspectoras de pasillo —. ¿Está usted bien?
—S-Si, c-co-con I-Isa-sabella v-vamos a-a l-la e-enfermería—señaló aún más nervioso que de costumbre.
—Edward ha tenido un problema con unos alumnos y ya lo ha solucionado la Sra. Lynch —señaló Bella intentando alivianar la carga a Edward.
—Ya veo, entonces apúrese Sr. Cullen para que le curen esas heridas —dicho esto se marchó.
Edward caminó mucho más rápido de lo usual, evitaba que Isabella le hablase de aquel tema, no se quería ilusionar, para gente como él no existía la posibilidad de que una mujer como Isabella le mirase, francamente eso no existía para él y las ilusiones tarde o temprano le llevarían a la burla y el dolor.
—Edward —le llamó Isabella antes de entrar a la enfermería.
Este le miró sin decir más, pero no fue capaz de mantener el contacto visual y se limitó a mantener su rostro en dirección a ella.
Isabella se acercó nerviosa, no esperaba aquella reacción de él, esperaba por último que la apartase, pero él no había hecho nada y eso la tenía muy confundida.
Le tomó de brazo y le miró fijamente.
—Edward, creo que tu y yo debemos hablar de lo que pasó en el pasillo, sinceramente espero que…
—Sr. Cullen, le hemos estado esperando ¿Por qué ha tardado tanto? —dijo la enfermera en la puerta de la sala —. Da igual, venga aquí debemos desinfectar ese labio partido.
La enfermera llevó a Edward a la camilla y este en su interior le agradeció de haberle sacado de allí, él no sabría que hacer si Isabella se arrepentía o quizá no lo haría, pero él no sabía que debía hacer en ese caso, estaba tan nervioso que ni siquiera se dio cuenta que le ardía el labio.
Bella esperó fuera de la enfermería, se sentó e intentó relajarse, aunque era prácticamente imposible, sabía que si ella no tomaba las riendas del asunto, Edward no sería capaz de hacerlo y estaba muy nerviosa, por primera vez sentía que le gustaba alguien que valía la pena y no quería arruinarlo todo con su impulsividad.
Edward sólo tenía magulladuras en el estómago y el labio partido con un par de moretones, pero aún así no era nada que debiese ser llevado al hospital.
—¿Qué clase tienes? —preguntó la enfermera.
—L-Labo-boratorio de B-Bio-lo-logía —explicó mientras se ponía la polera.
—Te entregaré un pase para que tu amiga y tu puedan faltar a ese bloque —sonrió.
—N-No hace fa-falta, en re-realidad e-estoy b-bien y n-no d-deseo pe-perderme-me la cla-clase —titubeó.
La enfermera comprendió y le pidió que cuidase su herida del labio.
Antes de salir Edward rogó porque Isabella se hubiese ido, pero no… ella seguía esperándole.
Se levantó nerviosa y dispuesta a enfrentar todo, ella estaba decidida a conseguir algo con Edward a como diese lugar y un grupo de idiotas como Mike y su séquito o una inspectora y/o una enfermera no conseguirían retrasar su declaración.
No quiso por el momento seguir presionando a Edward, ella notaba su incomodidad y no era su intención conseguir que él se sintiese así de mal, por lo que decidió conversarlo más rato.
Entraron al laboratorio de biología con cierto retraso, pero allí estaba desocupado el puesto de siempre, por lo que ambos se sentaron en silencio y escucharon la clase del Sr. Banner.
Edward sentía ansias de salir de allí y no ver a Isabella, por lo menos le había quedado claro que ella deseaba seguir siendo su amigo, pero… ¿Qué clase de chiste era aquello del beso?
Quizá se había enterado que él sentía algo por ella y simplemente había jugado con él…
Isabella vio como Edward se apoyaba su cabeza en su mano y su ceño fruncido denotaba cierta preocupación, ella ya no resistía más, la clase era absolutamente burda y sus sentimientos por Edward estaban a punto de salir al flote si ella no hacía algo.
Tomó una hoja de su cuaderno y escribió rápidamente.
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Edward necesito hablar contigo, pero sé que para ambos es incomodo hablar, así que creo que lo que te debo decir será por escrito aquí y ahora… ¿Me leerás?
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Extendió la nota hacía donde estaba Edward y volvió a simular que prestaba atención a la clase.
Este leyó la nota sorprendido, pero agradeció que fuese por escrito, así todo era más cómodo para él y se ahorraba la mirada de Edward fija en la suya.
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Claro, sólo perdóname por no haberte prestado más atención, no me sentía cómodo.
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Dejó la nota lo más cerca posible e Isabella la tomó.
Escribió rápidamente todo lo que debía decirle, sin interrupciones.
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Edward, yo… yo en el gimnasio quería decirte algo muy importante y no he podido porque he sido interrumpida… creo que aquel beso en el pasillo era lo que te quería expresar con palabras… tú me gustas y mucho, desde que he llegado aquí no me ha interesado nadie más que tú y no sé como reaccionarás después de esto, no quiero presionarte, mucho menos quiero que te alejes de mí, si tú no sientes nada por mí lo entenderé y si me correspondes entonces dímelo.
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Le entregó la nota a Edward mientras que sus manos tiritaban y una extraña molestia se adueñaba de su vientre.
El Sr. Banner había notado hacía bastante que Edward y Bella no prestaban atención a su clase, así como también que se estaban escribiendo papeles.
Edward desenvolvió la nota lentamente.
—¿Ocurre algo Sr. Cullen? —inquirió agotado ante la falta de respeto de aquellos alumnos.
Edward negó con la cabeza.
—¿Nada que decir entonces? —arqueó una ceja.
—¿Y que va a de-de-decir? —imitó Tyler.
—Sal de inmediato de mi sala insolente —inquirió el Sr. Banner a quien le molestaba mucho cualquier tipo de burla en contra de Edward.
Isabella estaba petrificada en su asiento, si el profesor cogía aquel papel ella quedaría en evidencia, más aún si lo leía a toda la clase.
—Guarde aquel papel si no quiere que se lo quite y lo lea —advirtió el Sr. Banner.
Edward guardó la hoja en el bolsillo de su pantalón y prestó atención a la clase.
La castaña agradeció que el Sr. Banner no le arrebatara el papel a Edward y a pesar de no saber que respondería esperaría a que finalizase la clase.
Los minutos parecían eternos para ambos y la tensión se sentía en el ambiente.
—¿Qué le pasará a Edward? —inquirió Emmett a Rosalie.
—De seguro lo mismo que a Bella —rió suavemente Rose.
—¿Lo mismo que a Bella?
—Se gustan tonto —sonrió.
A Emmett no le sorprendía demasiado la declaración de su novia, pero no sabía que Edward sintiese lo mismo por Bella, para él esto de que su hermana se fijase en Edward era toda una novedad, pero le agradaba mucho el chico y no se oponía en absoluto.
No tardó en finalizar la clase, para Edward y Bella había durado una eternidad, pero aún así estaban más que nerviosos cuando sintieron el timbre.
—Bella —le llamó Alice —. Tenemos que ir a la biblioteca antes de almorzar ¿Por qué no dejamos a los chicos y vamos a dejar los libros?
Bella realmente no quería ir con Alice, pero lo pensó bien, eso le daría tiempo a Edward de leer la nota y así saber que opinaba de aquello, por lo que acepto.
—Luego te veo, no olvides la nota —le susurró a Edward antes de retirarse.
—Bien, ¿Vamos a hacer la fila? —fingió entusiasmo Emmett.
—S-Si —respondió Edward.
Emmett, Ben y Edward fueron al casino mientras que Bella, Alice, Rosalie y Ángela iban a devolver algunos libros que habían pedido.
—¿Cómo va lo tuyo con Ángela? —inquirió Emmett mientras dejaba unos libros en su locker.
—Aún no le he dicho nada, pero el próximo fin de semana iremos al cine —sonrió nervioso Ben.
—Nosotros también iremos al cine ¿Qué tal si vamos los ocho? —sonrió Emmett entusiasmado.
—Sería estupendo, necesito una mano con Ángela, creo que solo no podré —admitió mientras cerraba su casillero.
—¿Y tú? —dijo a Edward.
Este soltó la nota dentro de su bolsillo.
—¿Y-Yo? —no comprendió.
—¿Cuándo te diré cuñado? —sonrió Emmett dándole un golpecito suave a Edward.
—Y-Ya l-lo so-somos —sonrió Edward desviando la conversación.
—Si, pero no me refería a eso —arqueó una ceja —. ¡Vamos! Dime…
—E-Entre B-Bella y y-yo no h-hay na-nada —admitió avergonzado.
—Si, claro —rió Emmett.
Edward lo único que quería era poder leer aquella nota, pero con Emmett allí se complicaban las cosas.
—V-Voy a-al ba-baño, l-los ve-veo en el c-casino—sonrió Edward nervioso.
Nos les dio tiempo de preguntarle, así que salió rápidamente camino a los baños.
Se encerró en uno de los baños y sacó el papel.
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Edward, yo… yo en el gimnasio quería decirte algo muy importante y no he podido porque he sido interrumpida… creo que aquel beso en el pasillo era lo que te quería expresar con palabras… tú me gustas y mucho, desde que he llegado aquí no me ha interesado nadie más que tú y no sé como reaccionarás después de esto, no quiero presionarte, mucho menos quiero que te alejes de mí, si tú no sientes nada por mí lo entenderé y si me correspondes entonces dímelo.
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Su corazón latía fuertemente… ¿Realmente ella…él le gustaba a ella?
Se quedó de una pieza y volvió a releer el papel…
¡Esto no podía ser! Esas cosas no le pasaban a gente como él, una mujer como Isabella Swan era digna de ser animadora y la novia de algún idiota futbolista.
Guardó el papel en sus bolsillos y rápidamente se fue al casino.
No sabía que hacer, él no era capaz de decirle lo que sentía, lo único que conseguiría declarándose sería que tartamudeara más de costumbre, pero algo debía hacer, después de todo ella ya había dado un paso importante…Y aunque no lo podía creer, decidió arriesgarse. Lo único que realmente esperaba es que no fuese una broma del mal gusto, aunque quizá lo fuese, después de todo ella ha sido demasiado buena con él como para ser cierto.
—¡Edward! —alzó la mano Emmett.
La fila era bastante larga, por lo que ver a los chicos se le dificultó, pero gracias a Emmett no tardó en ubicarlos.
—Como siempre las chicas aún no llegar —añadió Ben.
—Allí vienen —sonrió Emmett al ver que su novia destacaba entre todas las chicas, su altura y belleza natural, su sonrisa y simpatía eran para él inigualables.
—¡La biblioteca estaba llena! —chilló Alice.
—Jamás la había visto tan ocupada —sonrió Rose.
—¿Sería la exposición? —cuestionó Bella.
—¿Vieron como todas se abalanzaron sobre mi Jazz? —criticó Alice.
—¿Jazz? —arqueó una ceja Ángela.
—¿De qué hablan? —dijo confuso Emmett.
—Jasper ha venido a hacer una exposición aquí y están en la biblioteca, ni siquiera Alice sabía y todas las chicas estaban pidiendo horas para su consulta y comprando libros —explicó Rosalie mientras tomaba de la mano a Emmett.
—¡Vaya! —dijo Ben sorprendido.
—Tendré que ir luego del almuerzo, quizá logre verle y sacar a esa gentuza —dijo Alice molesta.
—¿Celosa? ¡Uff! —sonrió Ben.
Bella no dejó de mirar a Edward, mientras que este esquivaba su mirada, necesitaba armarse de valor.
Llegaron hasta las bandejas, todos tomaron una y comenzaron a elegir su almuerzo.
—¿Dónde nos sentamos? —pensó Bella.
—Allí en aquel rincón —sonrió Alice.
Para Edward era un martirio atravesar con su bandeja todo el casino, más cuando estaban Mike y su grupo esperándole para hacerle alguna jugarreta y que cayese al suelo con sus cosas.
¡Gracias a Dios! Esta vez no hicieron nada.
Emmett los estuvo observando y cuando pasaron por allí no les quitó los ojos de encima, sabía que algo planeaban y estaba dispuesto a defender a Edward.
En el almuerzo hablaron de su salida al cine, todos habían quedado de ir y disfrutar de un viernes agradable, después de todo esta semana había mucho que estudiar y nada mejor que un relajo de fin de semana.
Edward estaba ansioso y más de una vez las miradas con Bella se encontraron, produciendo rubor en ambos.
—Voy a ver a Jasper ¿Quién va conmigo? —dijo Alice.
Todos la quedaron mirando sorprendidos.
—¿Qué? ¿No pretenderán que vaya sola allí y todos sospechen? Además quiero ver cuales son los libros que esta ofreciendo —sonrió —. ¿Quién va conmigo?
—Yo tengo que ir a renovar el préstamo de un libro y lo había olvidado, así que te acompaño —dijo Emmett.
—Si va Emmett, también voy —sonrió Rose.
—Vale, gracias por recordar que eres mi amiga —sonrió.
—Pero si lo soy —le abrazó.
—¿Vamos todos? —dijo Emmett.
—T-Tengo q-que ir a ju-justificar m-mi a-ausencia en u-uno d-de los blo-bloques —dijo Edward.
En realidad simplemente quería tener un momento a solas con Bella antes de las clases.
—Yo también debo ir, también perdí ese bloque —explicó Bella.
Todos sospecharon de qué trataba el asunto, pero nadie inmiscuyo su nariz en el asunto, sabían que Edward era lo suficientemente tímido y cualquier comentario arruinaría el momento.
—Vale, nos vemos en lengua —sonrió Alice.
Todos los chicos se marcharon y Edward con Bella se fueron hacía los prados.
Se sentaron bajo un árbol.
—¿Leíste la nota? —dijo Bella interrumpiendo el largo silencio.
Edward asintió.
—¿Y? —sonrió nerviosa.
Sus manos temblaban y el nudo en el estómago le impedía respirar.
Edward sentía como su lengua se trababa y no le dejaba hablar, no quiso hacerlo… tomó un cuaderno de su mochila, sacó un lápiz y comenzó a escribir.
Isabella estaba ansiosa por saber que diría de su declaración e intentó ver lo que escribía, pero Edward tapó el cuaderno.
Una vez que terminó se lo tendió para que leyese.
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Bella.
Me has cogido de sorpresa… no sabía que hacer cuando me dijiste que querías hablar conmigo, yo pensé que me pedirías no ser más tu amigo o algo así, jamás creí que en el pasillo me besases… no sé que decirte, simplemente que me gustas mucho y que no sé como actuar cuando pasan estas cosas es la primera vez que me ocurre algo así y me siento algo ridículo. Confieso que tengo miedo que esto no sea real o que termine mal, pero eres una persona tan hermosa y sincera que no me puedo negar a la oportunidad de estar contigo ¿Quieres ser mi novia?
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Bella tembló al leer la última frase, ella… ella no esperaba que él se sintiese así y en parte le dolió que se sintiese tan rechazado y poca cosa, era un hombre maravilloso, de buen corazón y sentimientos ¿Por qué la gente le trataba así? Un simple defecto no merecía la pena para tanto castigo, a ella no le importaba que el mundo le criticase por estar con Edward, ella sería feliz de poder compartir sus sentimientos con él.
Se sentó más cerca de Edward y apoyó la cabeza en el hombro de Edward.
Este tembloroso posó su mano en el hombro de ella.
—Si —susurró —. Si quiero ser tu novia.
Mientras que en ambos el rubor se apoderó de sus mejillas dejándoles en evidencia.
Hola chicas.
Perdón el atraso, pero la verdad no anduve con ganas de escribir hasta ahora.
¿Qué tal?
Si... todo el mundo interrumpía... ¬¬ que odiosos...
pero como ven... Edward aún esta muy inseguro y Bella no le quiere presionar...
veremos que sale de esta parejita.
Muchos cariños y besitos
¿Merezco RR?
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Y pasen a visitar mi three Shot: Choice of life, es de época y esta terminado. Deje su RR
Besos
Manne
