Paper Love.



Summary: Edward es un chico tímido que sufre de tartamudez, su gemela Rosalie le defiende ante los matones del Instituto. Él es sorprendido ante la llegada de una chica que rompe las expectativas del resto y decide hablarle, superando el miedo al exilio social.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephenie Meyer. La trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.


Capitulo VII.

Asumiendo el noviazgo.



Edward sintió como su corazón latía con fuerza, se sentía nervioso y confuso a la vez, estaba allí al lado de Bella sin saber que hacer, no sabía si acercarse más a ella o esperar que, la que ahora era su novia, tomase la iniciativa, quizá no quería que le viesen juntos en el instituto.

Isabella se apegó a él en busca de su aceptación y protección, ella estaba dichosa al saber que un chico como Edward tan dulce y tierno le propusiese aquello, sabía que lo que se venía para ellos sería difícil, pero aún así esperaba saber llevarlo junto a él.

El chico nervioso, abrazó a Bella suavemente y esta se sintió feliz de poder disfrutar de sus caricias y del calor que ella le entregaba.

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"Como un rayo de luz, entrando en la escuridad,

En mi vida entraste tú y todo empezó a cambiar.

Me arropaste en tu calor y entendí que tendría frío sin ti…"

(Devorando el corazón – Warcry)

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Aquellas frases dieron vuelta en la mente de Edward, era exactamente como se sentía con Bella, ella era la luz que buscaba entre las tinieblas, alguien dulce que le entregaba su cariño sin más… adaptó aquellas frases a su melodía, esa que había compuesto pensando en Bella.

—¿Piensas en algo? —le susurró Bella apoyada en su pecho.

Edward se silenció, no quería mentirle, ni tampoco contarle que estaba pensando, quizá podría ser una hermosa sorpresa si él conseguía cantarle aquella canción.

—Edward —le levantó el rostro Bella —. Tú me encantas tal cual eres, jamás me avergonzaría de ti, así que prefiero que lo que te ocurra me lo digas con palabras —le sonrió dulcemente.

Para Bella no había mejor regalo que oír la aterciopelada voz de Edward, aunque sabía que a él le costaba mucho hablar, ella pensaba que mientras más practicase menos le costaría.

—S-Sabes q-que n-no m-me gu-gusta hab-blar —le recordó tiernamente mientras acariciaba la punta de sus cabellos castaños.

—Si, pero a mí me encanta oír tu voz, creo que podrías intentarlo conmigo —sonrió —. Podríamos hacer esto, mira: cuando haya más gente tú me escribes y cuando estemos solos me hablas ¿Qué tal?

Se levantó suavemente de su pecho y le miró con cara de suplica, quizá conseguía algo rogándole a Edward.

Este la miro incrédulo ¿Hablarle a ella? Pero si era lo que más le costaba. Exhaló algo confuso y volvió a mirarla, ella estaba ansiosa esperando su respuesta, mientras que él realmente no deseaba hacerlo.

—¿Regálame eso? —le rogó nuevamente Bella.

—¿R-Reg-galarte q-qué? —se hizo el desentendido.

Ella le dio un suave empujoncito y sonrió. Edward quedó deslumbrado con aquella dulce sonrisa que irradiaba su hermoso rostro.

—¡Vamos! No seas así —rió.

—E-Está b-bien, p-pero c-cuando s-se m-me c-compliq-que a-algo t-te l-lo e-escribiré —le aclaró mientras volvía a acariciar su mejilla.

Ella le admiró feliz de ver que las cosas habían salido bien, ella le quería, realmente le quería y no deseaba defraudarle, bajo ningún concepto.

A Isabella Swan jamás le importó lo que el resto opinase de ella ¿Por qué le iba a importar ahora que había conocido un chico realmente genial? Para ella Edward era realmente lo que necesitaba, un hombre tierno, caballeroso y parecía sacado de otra época, no estaba contaminado con esas ansias de superioridad y petulancia que tenía el resto, simplemente Edward era él sin querer aparentar más.

Ella se acercó suavemente a él, miraba sus exquisitos labios, aunque aquella herida estaba expuesta, posó suavemente sus labios sobre los de él, casi sin hacer presión, más que un beso era un suave roce de sus labios. Edward se sintió incomodo, le encantaba sentir la respiración de Bella así de cerca, sentir la dulzura que exhalaba, sentir su aroma natural, pero era incomodo verse en una situación así en un lugar tan público.

Bella notó la incomodidad de Edward y lentamente se alejó.

—¿Vamos? —sonrió.

Edward asintió y se levantó rápidamente ofreciéndole la mano para ayudarle a Bella a ponerse de pie.

Ella agradeció el gesto con un pequeño beso en la mejilla, automáticamente los tintes rosas se adueñaron del rostro de Edward. Bella soltó una risita.

Edward introdujo sus manos en los bolsillos al ver como temblaban, se sentía demasiado nervioso, más aún que entrarían al salón de clases y no sabía que decir o qué hacer ante el resto de sus amigos.

Bella notó como él escondió sus manos, pero aquello no le importó, debía entender que Edward era distinto, un chico al que no le suelen ocurrir estas cosas y ella debía acostumbrarle poco a poco. Enlazó suavemente su brazo en el de Edward.

—Será mejor que se acostumbren —le susurró.

Edward sonrió al comprender que esto para ella era más fácil que para él. A Bella no le importaba lo que dijesen y esa era su forma de desmotárselo, con la frente en alto y de su brazo. Edward lo agradeció, aunque aún era difícil para él como dos personas tan distintas podían sentirse unidas por el mismo sentimiento.

Caminó en silencio junto a Bella mientras pensaba en aquello.

Los alumnos que se encontraban en los pasillos no lo podían creer, Isabella Swan, la chica nueva y hermosa estaba saliendo con Edward Cullen y no temía en decirlo.

No tardaron en esparcirse los rumores, mientras que Bella y Edward caminaban por el pasillo.

—¿Será cierto? —dijo una chica.

—Y qué más da, entre raros se entienden —les respondió Lauren mientras pasaba.

—Ella se ve feliz —añadió otra chica.

—¿Con Cullen? Quizá cuanto le va a durar —rió otra.

—A mí me da igual —añadió una chica que estaba cerrando su casillero.

—A ti todo te da igual, pero si fuese Ben al que están tocando no te gustaría —arqueó una ceja Lauren.

—A todo esto Ben vino al baile con una amiga de esos dos —añadió maliciosamente una chica.

Bella se estaba dando cuenta de cómo todos rumoreaban a sus espaldas y realmente era molesto, pero para ella era un detalle, mientras que para Edward era mucho más que eso, ahora quizá el hecho de ser el novio de Isabella le trajese más problemas con el grupo de Mike, en realidad no le preocupaba que le molestasen por aquello o quizá que intentasen golpearle de nuevo, pero no permitiría que a Bella le hiciesen daño o quizá que le molestasen por su culpa. La castaña notó la tensión que tenía Edward y no necesitaba hablar con él o que Edward le explicase para saber como se sentía.

Molesta con el resto y sin pensarlo dos veces se volteó al grupo de alumnos que estaba en el pasillo.

—¿Algún problema con todos ustedes? —gritó molesta —. ¿Realmente tanto les importamos para que anden cotilleando a costa nuestra? Espero que tengan vida y se preocupen de ella no de la nuestra y para que se callen de una vez Edward y yo somos novios ¿Algo más? —arqueó una ceja desafiando al grupo de chicas y chicos que estaba allí.

Lauren se sintió ofendida, a ella nadie le venía a hablar así ¿Quién demonios se creía esa recién llegada?

Bella se volteó y tomó el brazo de Edward mientras sonreía victoriosa. Su novio aún no salía del asombro, Bella con todo el desplante que él no poseía fue capaz de hacer callar a un pasillo completo, mientras que él no parecía más que un polluelo mojado.

—¿Quién demonios crees que eres Isabella Swan? Para tú información no eres el centro del mundo a nadie le importa con quien te jodes la vida o a quién metes a tu cama —le dijo Lauren.

Nadie venía a marcar territorio como si nada, menos frente a ella, en ese instituto había una sola diva capaz de callar a todo un pasillo y esa era Lauren Mallory.

Edward sostuvo a Bella para evitar que continuase aquella absurda discusión, pero Isabella no podía dejar eso así, ella no dejaría que nadie hablase a sus espaldas, mucho menos cuando era una persona tan altanera y orgullosa como Lauren.

Los alumnos que estaban cerca se reunieron a ver que ocurría en el pasillo.

—¿Qué ocurre? —dijo Rose intentando ver entre el grupo de alumnos que se había reunido.

—De seguro otra disputa por quien es la novia de quien —dijo Alice sin darle importancia.

Entonces Emmett vio a su hermana allí, diciendo un par de barbaridades a la chica que tenía al frente y que nada más ni nada menos era Lauren.

—Creo que no es lo que dices Alice, a menos que Lauren Mallory este enamorada de Edward —añadió mientras se hacía paso entre la multitud.

Lauren sentía como la ira le recorría, era una necesidad de desgarrarle el rostro a Bella y sacarle hasta los ojos.

—Mira Lauren, no sé que sentido tiene darse más importancia de la que se tiene, aquí en el instituto puede que algunos te admiren y más que eso, que te teman, pero existe un mundo fuera de aquí ¿Sabes? Hay algo llamado planeta querida y allí no eres nadie —le recalcó Bella mucho más tranquila de lo que Lauren estaba.

Algunas alumnas vitorearon lo que Bella le había dicho a Lauren, mientras que otras por temor se quedaron en silencio. Tan molesta estaba la chica que al ver que algunas apoyaban a Bella se abalanzó hacía su contrincante para quizá arrancarle el pelo.

Rosalie se interpuso entre Bella y Lauren, empujó a la última lanzándola sobre el resto de los alumnos que miraban.

—¿Qué no sabes defenderte con palabras que tienes que andar a golpes como los machitos? —le criticó Rose —. ¡Oh! Cierto, tu inteligencia no da para entender lo que Bella te dijo, lo lamento por ti —dijo Rose mientras sacaba a Bella y Edward de allí.

Edward deseaba haber podido defender a Bella, sabía que no debía entrometerse entre peleas de mujeres, pero si tan solo no hubiese sido tartamudo, nada de aquello estaría pasando, sería un chico normal con una novia como Bella y no le hubiese parecido extraño a nadie, pero no… él tenía que ser diferente… y a pesar de todo aquello Isabella le quería tanto como él a ella.

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"Comenzamos a soñar, con un mundo entre los dos.

Una extraña comunión entre la luna y el sol.

Diferentes y a la vez atrapados por una pasión

Sin fin…"

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—¿Edward? —le llamó Rose.

El chico salió de sus pensamientos, Bella era más de lo que él merecía y aún así ella estaba con él, a pesar de todo… aquellas frases venían a su cabeza como flash's adueñándose de su pensamientos y obviando todo lo que le rodeaba.

—S-Si —dijo saliendo de su ensimismamiento.

—¿Qué ha pasado? —inquirió su gemela.

Edward miró a su alrededor, pero los demás no estaban, simplemente estaba su gemela y él.

—¿Dónde está Bella? —dijo preocupado, obviando la pregunta de su hermana.

—Está con los demás en el salón, pero respóndeme ¿Qué ocurrió para que Lauren quisiera golpear a Bella?

Edward le explicó vagamente lo que Bella le había dicho a Lauren y lo que esta respondió.

—Entonces ya que no me lo dices claramente, debo asumir que Bella y tu son novios ¿no es así? —sonrió.

La rubia estaba casi segura de que eso sería así y se sentía dichosa de saber que su hermano tenía a una estupenda mujer a su lado, sin duda la llegada de los Swan a Forks había sido lo mejor que a ambos le podía haber pasado.

Edward asintió en silencio, su gemela rápidamente se colgó de su cuello.

—¡Al fin! Edward no sabes cuan feliz me haces —le sonrió su hermana.

—G-Gracias, t-también lo e-estoy —sonrió Edward —. A-aunque me s-sentí f-fatal por n-no haber p-podido d-defenderla —reconoció avergonzado.

—Ella es una mujer fuerte, Bella sabe defenderse sola —le sonrió su hermana mientras habría la puerta del salón —. Como consejo: a las mujeres fuertes no hay cosa que más les moleste que las crean frágiles —le susurró mientras le cerraba un ojo.

Edward entonces comprendió a que se refería Rosalie, ella era una de esas mujeres y es por eso que Bella fue capaz de afrontar al grupo de estudiantes en aquel pasillo, ella sin duda llevaría mejor el noviazgo de lo que lo llevaba, en ese momento, él.

Esa tarde Edward tenía sesión con Jasper, por lo que le dijo a Bella que luego de la sesión pasaría por ella para ir a dar un paseo.

Edward estaba nervioso, no tanto como la primera vez, pero aún así temía que el médico aún siguiese con la idea de traerles a cinco amigos a la consulta, ahora los tenía, pero eso no dejaba de ser complejo para él.

—Hola, Edward —sonrió Jasper.

—Ho-ola Doc. —le respondió mientras se sentaba frente a él.

—Edward yo —realizó una breve pausa para ordenar sus ideas —Sólo quiero saber si aún prefieres que sea tú psicólogo.

Jasper ahora que era el novio de Alice sentía que de cierta manera había invadido la vida privada de Edward y quizá él ya no tendría la confianza para contarle sus problemas.

—C-Claro, q-que s-sea u-usted e-el n-novio d-de A-Alice n-no c-cambia n-nada —sonrió nervioso.

—Bien, gracias por el voto de confianza, entonces creo que ahora que te he visto en tu circulo interno no necesito traer a tus amigos —sonrió Jasper para infundirle confianza —. Aún así quiero saber más de ti.

Edward asintió en silencio.

—¿Te incomoda hablar? —le preguntó aún sabiendo que era una pregunta obvia en el caso de Edward.

Este asintió.

—Te sentirías más cómodo si solo me respondes con un si o un no, ¿Verdad?

—S-Si —respondió Edward incomodo, aunque realmente no comprendía a que punto quería llegar Jasper.

—Bien, mira necesito saber el por qué de tu tartamudez, es algo que ningún médico ha podido saber a ciencia cierta y sabiendo de raíz el por qué de tu problema podremos solucionarlo —sonrió Jasper mientras escribía alguna de las reacciones de Edward en su cuaderno.

—C-Creo q-que e-eso e-está b-bien —sonrió Edward.

No sabía por qué, pero de cierta forma el hecho que Jasper fuese el novio de Alice ayudaba a confiar en él, lo sentía aún más cercano y eso para Edward era bueno.

—Tú padre me ha dicho que cuando estas entre tu familia casi no tartamudeas, cosa que es extraño pues tu problema es algo que no se controla —explicó Jasper —. ¿Por qué crees que no tartamudeas entre ellos?

Edward pensó un poco su respuesta, como bien había dicho Jasper él no debería poder controlar su tartamudez y de hecho no lo controlaba, pero la sensación de cercanía entre su familia era tan grata que no le costaba en absoluto expresarse.

—Q-Quizá s-se d-deba a l-la c-con-confianza —señaló Edward.

—¿Eres muy desconfiado? —inquirió Jasper asombrado.

Era bien sabido que un tartamudo carecía de confianza en sí mismo, pero Edward era un caso distinto, puesto que tocaba muy bien el piano y lo había hecho en público muchas veces, también dentro del círculo familiar cantaba y bailaba a los diez años, pero luego de eso todo se fue perdiendo y no sabía por qué, de cierta manera Edward se fue apagando y perdió su fuerza por luchar contra la tartamudez.

Edward asintió ante la pregunta de Jasper.

—¿Por qué crees que desconfías en la gente? —le cuestionó Jasper una vez más.

Edward no sabía precisar con exactitud el por qué desconfiaba de la gente, más bien sólo tenía vagas imágenes que llegaban a su cabeza cada vez que pensaba en el por qué de su desconfianza.

—R-Realmente m-me p-pregunto ¿P-Por q-qué c-confiar? —señaló.

Para Jasper se abría un nuevo espacio en la mente de Edward, el negativismo. El chico no pensaba de forma positiva, si no que había algo que Edward se reservaba y no había querido destapar a nadie, quizá ese algo tuviese que ver con su problema.

—¿Has confiado en alguien alguna vez y ese alguien te ha defraudado? —cuestionó Jasper intentado dar en el clavo.

Edward se quedó en silencio intentando armar el rompe cabezas que tenía en su mente, habían imágenes que bombardeaban su mente, imágenes de cuando era niño, quizá no tendría más de cuatro años y recordaba a su abuela.

—S-Si —susurró.

—¿Quién?

—E-Eso n-no e-es y-ya i-importante c-comprendí q-que hay p-promesas q-que n-no s-se p-pueden c-cumplir —señaló Edward algo confuso.

—Déjame decidir a mí que es relevante en este asunto y que no —le dijo Jasper —. Por favor respóndeme ¿Quién?

—M-Mi a-abuela… —susurró, intentó continuar explicándole, pero no fue capaz.

—¿Vivía contigo? —inquirió Jasper.

Edward asintió en silencio. Su abuela había vivido con ellos desde que tenía uso de razón, cuidaba de Rose y de él cuando eran tan solo unos niños, siempre creyó que su abuela era su madre, hasta que cuando creció se dio cuenta que no era así.

Esme había sido hospitalizada luego del complejo embarazo que tuvo y no se había podido recuperar del todo, por lo que Carlisle casi no estaba en casa, ya que trabajaba media jornada y el resto del tiempo estaba cuidando de Esme.

Su abuela era todo para él, recordaba que las noches de tormenta venía a su habitación para abrigarlos y les contaba cuentos hasta que se quedaban dormidos.

—S-Si, v-vivía c-con n-nosotros —dijo con un nudo en la garganta al recordar a su Nona. Así la llamaba por cariño.

—Ahora ¿Dónde está ella? —insistió Jasper.

El rostro del muchacho empalideció en cuanto Jasper formuló aquella pregunta, entonces comprendió que estaba llegando al asunto clave de todo esto.

Edward sentía aquel nudo en la garganta que no le permitía hablar y su lengua se trababa en cuanto hacía el intento. Las lágrimas no tardaron en brotar de sus ojos y las limpió rápidamente con las mangas de su chaleco.

Al ver el complicado estado de Edward, Jasper le tendió un vaso de agua.

—No me respondas ahora, sé lo difícil que debe ser para ti hablar con un desconocido —comprendió Jasper —. Hasta aquí llega la sesión, no quiero presionarte tendremos más momentos en los que podamos llegar al real problema de todo esto, por ahora tienes una tarea para la próxima cita, deberás hacer una carta en donde me hables de tu abuela, sin omitir nada —sonrió Jasper.

Edward se sintió sinceramente agradecido, Jasper no era como el resto de los psicólogos que lo había atendido, quizá si hubiese sido otro habría insistido hasta conseguir la información que necesitaba, sin importar en que estado se encontraba.

—G-Gracias Doc. —sonrió Edward bebiendo un poco más de agua.

—No te preocupes, no hay por que apresurarse —le respondió Jasper.

Edward salió de la consulta de Jasper aún incomodo por el nudo en la garganta que se apoderaba de él, sentía que no sería capaz de hablar a Bella, se debatió entre llamarle o no, quizá podría evitarla por hoy, pero se dio cuenta que no podía fallarle de aquella manera.

Bella de cierta forma era un consuelo para él, era la primera persona ajena a su familia a la que le habría el corazón y no quería defraudarla, no quería hacerle promesas que luego no cumpliría. Edward estaba decidido a comportarse adecuadamente con la que ahora era su novia y no podía fallarse ni mucho menos fallarle, pues ese era su gran temor: volver a fallar.


Hola chicas...

Aquí les dejo un cap... puede que tenga errores ... sorry ^^

Bien... vamos revelando cosillas del pasado de Eddie,

también vamos viendo quien tiene los pantalones en la relación...

y pronto se destapará la olla con la presentación familiar (ups! xD)

Bien mis niñas ¿les cuento algo?

Tengo nuevo fic (:rene:)

Se llama: Mr. Misterious.

Pasen por él y dejenme sus RR :D

Cariños y las quiero

Manne.