Paper Love.



Summary: Edward es un chico tímido que sufre de tartamudez, su gemela Rosalie le defiende ante los matones del Instituto. Él es sorprendido ante la llegada de una chica que rompe las expectativas del resto y decide hablarle, superando el miedo al exilio social.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephenie Meyer. La trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.


Capitulo IX.

Protección.



Esa tarde Edward y Bella compartieron una agradable salida, ambos disfrutaron juntos una caminata por un pequeño parque cerca de la casa de Isabella y de esa forma Edward logró olvidar aquella sesión con Jasper.

Esa noche Isabella se debatió entre invitar a Edward a cenar en su casa, quizá le daría más seguridad a su relación si le traía y lo presentaba formalmente a Renée.

Emmett golpeó la puerta de la pieza de Bella, estaba decidido a pedirle su apoyo en cuanto a lo que deseaba hacer, esa tarde le había propuesto a Rose una cena en familia y quería que Bella cooperara trayendo a Edward también, así la atención de su madre no estaría solamente en ellos, si no también en su hermana y su novio.

—Pasa —dijo Bella mientras se sentaba en la cama.

—¿Estabas durmiendo? —preguntó Emmett al verla.

—No, sólo estaba pensando —explicó.

—Te quiero pedir un favor.

—Ya me extrañaba que estuvieses a esta hora aquí y sin motivo, difícilmente me darías un beso de buenas noches —rió Bella.

—Tan amorosa como siempre, ya me extrañaba que anduvieses derramando miel con tu novio —dijo Emmett mientras se sentaba al borde de la cama de su hermana.

—Ya, dime que quieres —exigió Bella, quien también quería pedirle un favor.

—Mañana iremos al cine ¿No es así? —Bella asintió—. Después de eso, quiero que invites a Edward, ya que Rose estará aquí para la cena, quiero presentarle a Renée y que sepa que estoy de novio con ella —le explicó.

Bella comprendió de inmediato que ambos habían estado pensando en lo mismo y se sintió agradada al saber que las cosas para ellos serían más fáciles si lo hacían pronto, aún así no pudo evitar jugarle una broma a su hermano.

—¿Y quieres que Edward y yo vayamos de conejillo de indias? Claro está que nos mandarás a nosotros a presentar nuestra relación y luego lo harás tú ¿O me equivoco? —arqueó una ceja mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios.

Emmett rió ante el comentario de su hermana, por supuesto que no era ese su plan, aunque mal no sonaba, conociendo a su madre, sabría que estaría encantada de saber que su novia era Rosalie Cullen, pues Renée tenía en alta estima a la familia del Doctor Cullen.

—Te equivocas, sé que Renée estará más que feliz con la presentación, ambos sabemos que le agradan los Cullen —sonrió Emmett

—Entonces veremos que piensan Rose y Edward de todo esto, si lo aceptan los invitamos luego del cine —explicó Bella mientras se volvía a acomodar en la cama.

—Vale, buenas noches —besó la frente de su hermana antes de salir de la habitación.

Isabella quedó petrificada, hacía muchos años que Emmett no hacía algo así, al parecer no era ella la única que andaba desparramando miel.

Rose estaba dándose una exquisita ducha, necesitaba relajarse antes de dormir así que decidió prolongar un poco más su estadía en el baño, sintió un pequeño golpe en la puerta, pero el sonido del agua le impedía especificar que era. Edward había tocado ya dos veces y no oía la respuesta de su hermana, por lo que decidió entrar.

Para los gemelos Cullen no existía pudor mucho menos entre ellos, siempre habían dormido juntos hasta los doce en que Carlisle y Esme consideraron que era prudente que cada uno tuviese su habitación.

—R-Rose, soy E-Edward —dijo cerrando la puerta.

—No te había oído, perdón —dijo la rubia mientras volvía a esparcir el shampoo por su cabello.

—M-Mañana i-iremos a-al c-cine ¿V-Verdad?

—Si, Emmett quedó de llamar para decirme a la hora que nos vemos en el centro comercial —sonrió recordando las dulces palabras de su novio antes de cortar aquella llamada.

—S-Sabes q-quiero r-regalarle a-algo a B-Bella, a-algo e-especial, p-pero n-no s-sé qué —dijo algo nervioso Edward ya que la primera vez que le pedía implícitamente asesoría en aquel tema.

—¡Yo feliz te acompaño! —respondió Rosalie mientras quitaba el exceso de shampoo que había caído en su ojo.

—G-Gracias —sonrió Edward complacido.

Edward se fue a acostar tarareando la melodía de la que sería la canción de Bella, había decidido que crearía su propia letra y se la regalaría cuando se sintiese preparado para dedicársela. El chico de cabello cobrizo no podía dormir, por más que lo intentase simplemente parecía que el sueño se había esfumado.

Bajó hacía la cocina con ánimos de beber una leche tibia y se encontró allí con su madre quien estaba en las mismas condiciones.

—¿Insomnio? —sonrió Esme al ver a su pequeño que se restregaba un ojo.

—S-Si, q-quiero d-dormir y n-no p-puedo —dijo Edward mientras se sentaba cerca de su madre.

Esme comenzó a prepararle una leche tibia mientras oía a Edward.

—¿Problemas? Quizá andas ansioso —sonrió Esme.

Edward se ruborizó al darse cuenta que su madre notaba su cambio de humor y quizá sospechaba también el motivo.

—Parece que he dado en el clavo —respondió Esme al silencio de su hijo y le tendió el tazón con leche.

—E-Estoy… d-de novio con B-Bella —susurró nervioso mientras pasaba su dedo por el borde del tazón sin mirar a su madre. Esme sonrió al recibir la noticia, la chica parecía una muy buena muchacha y no dudaba que esto le haría bien a Edward, pero no pudo dejar de sentirse nerviosa al saber que su pequeño podía verse en riesgo por el resto de los estudiantes del instituto.

—¿M-Mamá? —cuestionó Edward ante el silencio de su madre.

—Nada, es sólo que me parece extraño, fue muy rápido o no lo sé… pero debo decirte que Bella me agrada mucho —sonrió algo nerviosa ante la idea de que alguno de los alumnos le hiciese daño a Edward.

—M-Mañana saldré c-con ella y R-Rose me ayudará a e-elegirle u-un o-obsequio —le comentó antes de irse a dormir, al parecer la leche había hecho efecto.

—Buenas noches —besó la frente de Edward —. Intenta descansar para que mañana tengas una buena apariencia para tu novia —sonrió.

Aquella mañana Emmett y Bella como nunca despertaron temprano, el fornido chico preparó el desayuno para todos y esperó que su madre y su hermana se sentasen a desayunar con él.

—Esto si que es extraño —sonrió Renée al ver lo hacendoso que había amanecido Emmett.

—Parece que me cambiaron a mi hermano —sonrió Bella pensando que Rose había sido una buena influencia.

—Creo que no volveré a repetir esto, siempre piensan lo peor de mí y yo que lo hago con tanto ánimo —se hizo el ofendido.

—Vamos… dime ¿Qué quieres? —rió Renée preparándose una tostada.

—Como hoy no tenemos clases… bueno, este… Bella y yo iremos al cine —susurró nervioso —. Y quiero luego hacer un asado en casa para presentarte mi novia y a mi cuñado —se rascó la cabeza mientras fruncía el ceño esperando una respuesta.

—¡Vaya! Ahora entiendo por qué Charlie parecía desesperado por deshacerse de ustedes —rió —. Así que ya soy la suegra de…

Emmett miró a Bella quien no parecía muy agradecida ante la declaración de su hermano, pero decidió tomar la iniciativa y salir luego del incomodo momento.

—Edward Cullen —sonrió al recordar la imagen de su adorable novio.

—¿Estás de novia con Edward? —dijo sorprendida Renée —. Ese chico es adorable, pero su hermana es muy sobre protectora con él ¿No te ha dicho nada?

Renée era profesora de Artes plásticas en el instituto Forks y conocía muy bien la reputación honorable de Rosalie Cullen, sobre todo cuando se trataba de su hermano a quien protegía ante cualquier circunstancia.

—No hay problema con eso —sonrió Bella —. Pregúntale a Emmett por qué Rosalie es un amor conmigo —dijo mientras bebía su té.

Renée dirigió la mirada a su hijo quien se ahogó mientras bebía su café.

—Rose es mi novia —dijo con un hilo de voz mientras sus ojos lloraban ante el pequeño percance.

¿Sus hijos de novios con los Cullen? Revisó en su mente la fecha y no, no coincidía con el día de los inocentes… ¿Serían posibles los milagros? Emmett era demasiado desordenado, mujeriego y futbolero para estar con una señorita como Rosalie, una chica educada, muy sobre protectora y que detestaba a los intentos de galanes que sobraban en el instituto, y por otro lado estaba Bella, eso si que era sorprendente ¿De novia? ¿Con Edward? El chico era demasiado tímido y silencioso, por su tartamudez como para hablarle a Bella ¿Sería que ella dio el primer paso?

—Tierra llamando a Renée —dijo Bella pasándole la mano frente a sus perdidos ojos.

—Soy tú madre Bella —criticó al ver que su hija le llamaba por su nombre.

—Lo siento —susurró mientras que Emmett sonreía.

—Bien ¿Me darás permiso? —dijo retomando el tema.

—Claro, ¿Debo estar también? —dijo Renée mientras bebía de su tazón de leche.

—Por supuesto, la idea es "formalizar" el asunto —dijo haciendo comillas aéreas Bella.

—Está bien —sonrió Renée —. Estaré.

Rosalie se levantó temprano para tener todo bajo control a la hora de salir hacia el centro comercial, sabía que a última hora olvidaría más de alguna cosa o sufriría cualquier desventura antes de salir, siempre le ocurría algo. Dejó lista la ropa que se pondría, peinó su cabello y onduló las puntas para darle un toque más dulce y tierno cuando sonó su celular.

—¿Aló? —dijo mientras se miraba en el espejo.

Hola, bebé —dijo Emmett desde el otro lado.

Rosalie sintió como su corazón saltaba en su pecho.

—Hola —rió —. ¿Cómo estás?

Extrañándote, es la única forma en la que puedo estar cuando tú estas lejos de mí —dijo Emmett sonriente.

La rubia sintió un cosquilleo en su estómago al oírle.

—También te he extrañado —sonrió.

Quería invitarte a un asado después del cine, será en mi casa —titubeó Emmett.

—Claro, encantada —respondió mientras peinaba su cabello.

Obviamente con Edward —añadió —. Bien entonces nos vemos pronto.

—Nos vemos, cuídate —respondió Rose.

Te quiero —susurró.

—También yo —dijo Rose cortando la llamada.

Edward se levantó con gran dificultad de la cama y se fue a la ducha, luego de unos relajantes minutos bajo el agua consiguió despertarse, desayunó rápidamente y fue hacía la habitación de su hermana.

—¿Lista? —dijo tras la puerta.

—Salgo en dos minutos, por mientras saca el volvo —dijo Rose terminando de maquillarse.

Con la rápida conducción de Edward no tardaron en llegar al centro comercial, se estacionó con destreza en un pequeño espacio que había disponible y le abrió la puerta a su gemela.

—¿Has pensado en algo? —dijo Rose mirando las vitrinas.

—E-En realidad e-en n-nada —respondió Edward.

—Pero ¿Cuánto es el presupuesto? —inquirió su hermana.

Necesitaba descartar ideas para pensar en algo, ya que en media hora llegaría Bella y Emmett.

—El máximo son cien dólares porque es todo lo que tengo —dijo Edward.

Eso no el ayudaba mucho a Rosalie para elegir, aún eran demasiadas las posibilidades para elegir, entonces recordó un detalle de Bella.

—¿Le has visto la pequeña cadena que tiene Bella en su muñeca izquierda? —sonrió triunfante.

—S-Si, es p-preciosa —admitió Edward.

—Bien, ¿Qué tal si le compras un dije para la cadena? Algo simbólico y podrías hacerlo una tradición, cada vez que exista algo importante, sin duda es un regalo muy original y especial —sonrió una vez más.

—M-Me g-gusta —reconoció Edward a su hermana.

Rosalie le llevó de joyería en joyería hasta encontrar el dije adecuado y que a ambos le gustase. Entre tanto buscar, escogieron un pequeño corazón de plata con algunos brillitos que le daba un toque muy especial. Edward y Rosalie quedaron conformes con la compra y se fueron a esperar a sus respectivas parejas al hall del centro comercial.

Emmett debió pedirle a Bella que se apresurara, no quería llegar tarde y hacer esperar a Rosalie. No tardaron en llegar al hall del centro comercial y buscaron a sus parejas. Edward hizo una pequeña seña a Emmett para que le viese y no tardaron en reunirse.

Todos se saludaron y comenzaron a caminar hacía la entrada del cine.

—B-Bella —susurró Edward.

La chica que iba abrazada a su novio le miró dulcemente y recibió lo que él le había entregado.

—Gracias —sonrió al ver la cajita.

Abrió el envoltorio y se encontró con la preciosa joya que contenía, la admiró varias veces y se lo volvió a agradecer con un pequeño beso.

—Es hermosa —sonrió.

—¿L-La c-coloco? —le dijo Edward.

—¡Si! —sonrió entusiasmada Bella.

Edward hizo un intento de colocar el dije en la pequeña cadena de Bella, pero era complejo ya que estaba demasiado tembloroso y no quería romper ni el dije ni la cadena, por lo que ambos prefirieron hacerlo luego y Bella guardó el regalo en su cartera.

—¿Qué veremos? —dijo Rose una vez en la fila del cine.

—No lo sé —dijo Emmett —. Elijan ustedes.

Comenzaron a ver la cartelera, aunque había pocas opciones que le llamasen la atención, en realidad los chicos no querían ver una comedia romántica y ellas no querían ver una película de acción, por lo que debían buscar un término medio en el asunto.

—¿Qué tal The lovely bones? —sonrió Bella.

—Ya la vi —dijo Rose —. Y la lloré completa.

—¡Ey! ¿Por qué no vemos Alice in wonderland? —dijo Emmett entusiasmado.

Todos en la fila voltearon a ver al chico que había excedido el volumen y el entusiasmo posible por una película.

—Me encanta la idea, me fascina Johnny Depp —chilló Rose.

—¡Dios! A mi también me encanta Johnny, es genial —rió Bella.

Edward y Emmett comenzaron a alejarse de las chicas al ver que hiperventilaban por el actor que a sus casi cincuenta años se mantenía como uno de los hombres más sexys del mundo.

Fueron a ver la cartelera, quizá dar una vuelta y esperar que dejasen aquel tema cuando oyeron un par de gritos.

Al voltearse Edward vio en cámara lenta como un sujeto le arrebataba la cartera a su novia, de inmediato Emmett y Edward corrieron tras él dejando a ambas chicas sorprendidas ante el rápido suceso.

—¿Estás bien? —dijo Rose al ver a Bella más pálida de lo usual.

La chica asintió en silencio.

—Será mejor que les sigamos —dijo Rosalie corriendo tras su hermano y su novio.

El ladrón se escabullía entre las personas que al ver la persecución poco comprendían, Emmett estaba por alcanzar al sujeto cuando chocó con una anciana y debió pedir disculpas, Edward continuó tras el bandido que había robado la cartera de Bella, para él lo más importante era que allí iba su regalo para ella y no dejaría que un desalmado se lo arrebatase.

El ladrón al ver que era aún perseguido decidió bajar al estacionamiento y perderse entre los autos, por lo que bajó por las escaleras hacía el subterráneo, Edward no le perdía de vista y tenía su mirada fija en su objetivo: atrapar al ladrón.

Emmett apresuró su carrera para alcanzar a Edward que ya iba bajando las escaleras.

Bella sentía su corazón a una velocidad frenética, sus piernas estaban aún más ágiles que de costumbre, iban de la mano con Rosalie detrás de Emmett cuando llegaron a las escaleras y debieron bajarlas con más cuidado de lo usual pues ambas calzaban fino esa tarde y no querían dañar sus tacos.

Edward estiró la mano y alcanzó el gorro del polerón del sujeto, sin pensarlo dos veces jaló tan fuerte que la tela llegó a sonar y el tipo cayó al suelo.

Emmett llegó hasta donde estaban el sujeto y Edward, el bandido había sacado una corta pluma y desde el suelo amenazaba a su amigo.

Sin pensarlo dos veces, Edward utilizó sus conocimientos de Yudo y desarmó al ladronzuelo dejándole aún más asustado, le arrebató la cartera de las manos y se la lanzó a Emmett.

—¡No me hagas nada! Suéltame por favor —rogó desde el suelo el vándalo.

Edward sentía la ira recorrer sus venas, no soportaría que le hiciesen daño a su novia, no frente a él, quizá esto podría haber sido mucho peor sin la presencia de ellos y no le agradaba la idea. Golpeó con su mano empuñada el rostro de aquel chico que no tendría más de veinticinco años.

—¡Ya está bien! —dijo Bella al ver como Edward golpeaba al sujeto.

Sin piedad una y otra vez le golpeo, mientras que Emmett se unió a la lucha al ver que el ladrón intentó defenderse, Edward le hizo un ademán para que se retirase de la lucha.

—No sería justo —dijo decidido —. Esto es algo entre este imbécil y yo, nadie toca a mi novia sin pagar por ello.

Emmett, Rosalie y Bella se petrificaron allí, Edward había hablado con decisión y se notaba ira en sus palabras, pero la sorpresa de todos se debió a que no había tartamudeado en ningún momento.


Hola chicas.

Subo el cap corriendo o me dejaran sin net.

Las quiero mucho y espero sus rr :D

¡Siii! Edward ante la ira actuo cegado por ella y habló de corrido.

Leyeron bien no es un error.

Espero sus RR :D

Y apoyen mi nueva historia: Mr. Misterious :D

Dejen rr :D

Cariños

Manne