Paper Love
Summary: Edward es un chico tímido que sufre de tartamudez, su gemela Rosalie le defiende ante los matones del Instituto. Él es sorprendido ante la llegada de una chica que rompe las expectativas del resto y decide hablarle, superando el miedo al exilio social.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephenie Meyer. La trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
Capitulo X.
Evasión.
Capitulo dedicado especialmente a Hallie399 que recomendó este fic en el Blog de las fickeras (revise mi profile allí está el Link).
Y también esta dedicado a las niñas de twitter que me dieron "animos" para escribir este cap. Ellas son: Black_Cullen, EniChepi, Ericastelo. Si no fuese por su adorable "presión" este cap no estaría aquí.
Las quiero mucho niñas :D
Bella no podía creer lo que había oído de la boca de su novio, estaba completamente sorprendida y al parecer el resto de sus amigos también. Ella jamás había oído a Edward tan decidido, mucho menos en una situación así, el joven siempre había demostrado un espíritu pacifista y tranquilo, pero ahora era un hombre completamente distinto, seguro y sobre protector. Rosalie sostuvo del brazo a Bella al ver que la chica parecía desvanecerse, para ella también era una sorpresa que su hermano actuase de esa forma ante desconocidos, pues Rose sabía que en casa el tartamudeo de su hermano era casi nulo, pero aún así había quedado tan atónita como su novio y su amiga.
Emmett al ver que Edward no había prestado atención a sus palabras, intentó separarlo del maleante, pues creía que al estar cegado así por la ira no tardaría en arrepentirse de haberle golpeado hasta el punto de la inconciencia, por lo que decidió intervenir antes que su amigo se viese en una terrible situación.
—Edward ya basta —dijo tomándole la mano que había empuñado para dar un tercer y certero golpe en la quijada —. Por favor.
Edward intentaba contener su ira, realmente deseaba partirle la cara al idiota que había osado hacerle daño a su novia, pero al ver el rostro sorprendido y pálido de Bella decidió dejar allí el asunto.
—Lla-llamen al g-guard-dia —titubeó mientras mantenía en el suelo al ladrón.
De inmediato Rosalie fue en busca del guardia de seguridad, quien no tardó en llegar junto a ella para prestar auxilio a Edward.
Les tomaron un par de declaraciones con respecto a lo sucedido, tuvieron que repetir varias veces su discurso, pero pronto lograron salir de allí, lamentablemente sin ánimos de ver la película.
Ninguno quería hablar el tema de lo que había pasado, nadie quería recordar el incomodo momento, incluso Rose se sentía incomoda de sólo pensar en lo que diría Edward si le recordaba todo el asunto.
Se subieron a los respectivos automóviles sin decir nada, esta vez Rosalie se fue con Emmett y Edward con Bella, todos iban a la casa de los hermanos Swan a compartir de un asado familiar en donde se haría la presentación formal de los noviazgos.
Aún así Isabella estaba inquieta, ella deseaba hacerle ver que su problema si tenía solución y a pesar que Edward no había querido tocar la cuestión no sentía miedo de hacérselo ver de una vez por todas.
—Amor —susurró mientras miraba fijamente la carretera.
—¿S-Si? —titubeó Edward quien ya presentía por donde iría esta conversación y sinceramente no le agradaba la idea de que le recordasen que había pasado.
Edward sabía perfectamente que no había tartamudeado y deseaba cuanto antes dejar la etapa como pasado. No era la primera vez que no tartamudeaba, él lo sabía bien, pues como se lo habían recomendado cantar era una buena forma de no tartamudear, pero aún así lo seguía haciendo y el por qué del asunto cada vez era más engorroso.
—Allí abajo… —intentó armarse de valor —. Allí abajo tu me defendiste y quiero darte las gracias —sonrió nerviosa —. Pero a nadie se le pasó por alto el hecho que no tartamudeaste.
Bella sintió como el rubor corría por sus mejillas, tenía claro lo incomodo que era para ambos tocar ese tema y Edward lo sabía bien, el podía sentir la tensión en el ambiente y aquello le producía un bloqueo que le impedía pronunciar palabra. Con gran dificultad le respondió.
—N-No q-qui-quiero ha-blar d-de e-eso —dijo sin quitar sus ojos de la carretera.
Muchas veces había pasado por aquel momento en que le presionaban para que hablase y dijese su verdad, pero él no sabía que decir, no tenía nada que decir, simplemente él quería tranquilidad y paz.
Los médicos habían agotado sus tratamientos con él y estaba cansado de parecer un juguete de los médicos que buscaban soluciones para su tartamudez, incluso Carlisle, su padre, le había hecho una ronda de preguntas agotadoras que no le habían llevado a ningún lado. ¿Acaso no bastaba saber que él sería así para siempre?
—Pero, Edward, creo que es lo mejor hablarlo, necesitamos superar este problema juntos y sé que no quieres hacerlo, pero es necesario —recalcó Bella mientras posaba su mano sobre la mano de Edward que se encontraba en la palanca de cambios.
El chico no respondió, simplemente no tenía ánimos de hacerlo, sabía que Bella tarde o temprano terminaría cansándose de él y esta era la primera prueba: Ella quería superar su tartamudez porque tenía vergüenza de él.
¿Quién querría a un fracasado social? Pues Bella podría obtener algo mucho mejor que eso, mucho mejor que él.
Bella se dio cuenta de que la tensión del rostro de Edward variaba, unos ojos tristes y su labio inferior tembloroso le hacía creer que él volvía a desconfiar de ella.
—Amor —susurró —. No quiero que saques conclusiones equivocadas, yo jamás te dejaría de querer por esto, te conocí así y así te quiero, pero lo hago por ti, porque sé que eres tú el que tiene problemas con quererse a sí mismo —reconoció de una vez por todas para poder hacerle hablar.
Edward se petrificó en el volante, él no… no esperaba que ella dijese eso.
El chico de cabello cobrizo no sabía que decir ni mucho menos que pensar, para él era muy difícil lograr confiar en alguien y lo tenía claro, aún le era difícil confiar en Bella, pero que ella notase su poco afecto hacía sí mismo le sorprendió bastante, pues jamás pensó que ella fuese tan incisiva.
Edward no se tenía confianza en sí mismo, la había perdido hacía muchos años y evitaba volver a tener aquellas imágenes en su mente, pues era un lío. Constantemente se bloqueaba a sí mismo, sus recuerdos desagradables parecían volver a apoderarse de su voluntad y no le permitían hablar. Se sentía atormentado y sumamente incomodo.
—Está bien, si no quieres hablarlo ahora lo entiendo, pero esto Edward tarde o temprano tendremos que hablarlo, te guste o no ¿Me escuchaste? —dijo en un tono autoritario. Al oírse se dio cuenta que había sido más dura de lo necesario y se sintió incomoda con el silencio sepulcral que se adueñó de la cabina.
Edward no tenía ganas de hablar, no tenía ganas de nada, pues nuevamente y como siempre había arruinado un momento especial, entonces se recriminó por arruinarlo de esa manera, pero no sabía como arreglarlo.
Se hizo a un lado de la carretera, detuvo el volvo y se bajó de él.
Emmett se dio cuenta del desvió de su amigo con su hermana.
—Déjalos, creo que es mejor que conversen antes de llegar a tu casa —le recomendó Rose.
—¿Crees que andan bien? —dijo Emmett preocupado.
Sabía que esa relación era más compleja de lo que aún se veía, quizá los roces y discusiones aún no había florecido, pero conocía muy bien a su hermana y su carácter frontal chocaría con el carácter tímido de su novio, era cosa de tiempo.
—En realidad, no —reconoció Rose —. Creo que Edward no querrá hablar del tema, siempre los evita y tu hermana no le dejará que lo haga, así que veremos quien termina cediendo.
—¿Crees que logren ponerse de acuerdo? Pues yo deseo que estén bien —dijo preocupado.
Emmett quería ver a su hermana feliz y a Edward también, pues comprendía lo complejo que debía ser una vida así, pero no solamente aquello, también quería verlos juntos porque sabía que de cierta manera una ruptura temprana afectaría su idilio con Rose.
—Edward tiene que aprender mucho de Bella, en realidad ambos deben aprender del otro, creo que les tomara tiempo, pero les tengo fe —sonrió Rose.
Bella no comprendía que hacía Edward, pero se había bajado del volvo y ahora miraba el bosque que bordeaba a la carretera, estaba allí abstraído y ella congelada en el asiento del auto se sentía inútil.
Decidida se levantó de allí y caminó hacía Edward. Él sintió sus pasos pero no volteó.
—¿Qué pasa? —dijo abrazándose a su espalda.
Edward agradeció ese cálido contacto, necesitaba sentirse querido a pesar de su idiotez, necesitaba algo de apoyo en ese momento. Se flagelaba a sí mismo cada vez que no podía hacer lo que él deseaba, tener que ser esclavo de su propia mente y boca era denigrante y se detestaba por eso.
Ella esperó una respuesta que nunca llegó y se sintió realmente ofendida, al parecer Edward ocultaba mucho más de lo que ella podía soportar y no le agradaba saber que había una parte de él que no estaba dispuesto a abrirle.
Se soltó de la espalda de su novio y caminó de vuelta al auto, iba a abrir la puerta cuando la mano del chico la detuvo. Sus ojos hicieron contacto y ella logró ver el brillo que proferían, estaban húmedos y tristes. Edward la sostuvo de sus hombros y la miró sintiéndose el hombre más miserable y más afortunado del mundo.
Tenía a una mujer estupenda a su lado y él desconfiaba de ella, arruinaba todo y simplemente su estupidez le superaba.
—B-Bella —susurró cuando sus rostros estaban cerca.
Sin pensar más, ni culparse por lo ocurrido, posó sus labios en los temblorosos labios de su novia y se dejó llevar por la exquisita sensación que le profería aquel encuentro. Sentir la suavidad de la boca de Bella era un mundo alterno, agradable y perfecto, en donde las palabras eran inútiles y el movimiento de sus labios era la única forma de comunicarse. Se alejó de ella por un momento y la miró dulcemente.
La sorpresa de Bella la dejó petrificada allí, había sido el beso más exquisito que había sentido, estaba lleno de culpa, perdón y desesperación, lo podía sentir.
—B-Bella —susurró Edward —. P-Perdóname, s-sé l-lo d-difícil q-que e-es p-para t-ti, p-pero e-entiéndeme p-para m-mi n-no e-es f-fácil —hipó mientras las lágrimas recorrían sus mejillas.
—Lo sé, amor —le abrazó —Eres tú el que debe perdonarme, he sido muy incisiva en el asunto y creo que lo mejor es que nos demos un tiempo antes de preocuparnos de estas cosas —dijo limpiándole las lágrimas.
—J-Juro q-que a-algún d-día s-seré c-capaz d-de d-decírtelo —susurró.
Ella asintió en silencio y volvió a besar los labios suaves y tibios labios de su novio, dejándose llevar por la sensación agradable que inundaba su cuerpo cada vez que estaban así.
—Te quiero —sonrió Bella.
Edward devolvió esa sonrisa.
—T-También t-te q-quiero —dijo sintiendo el rubor en sus mejillas.
Subieron ambos al volvo, dejando atrás el incomodo momento. Para Bella esto le sirvió para darse cuenta que no podía llegar y presionar un tema delicado para él, debía adecuarse a sus tiempos, Edward necesitaba su espacio y por sobre todo necesitaba de su comprensión, sólo así lograrían avanzar y ella realmente eso deseaba.
Para Edward sirvió para darse cuenta que ahora tenía a alguien a quién cuidar y que debía cuidarla incluso de sí mismo, pues para él todo esto era nuevo y debía aprender a confiar una vez más, quizá el riesgo era mucho, pero no estaba dispuesto a seguir equivocándose y no estaba dispuesto a fracasar en esta relación con ella, por lo que se juro dar lo mejor de sí y hacer feliz por sobre todo a Bella.
Llegaron con bastante retraso a la casa de Bella, Edward limpió su rostro una vez más y la besó tiernamente antes de entrar a la casa.
El aroma les inundó de inmediato al entrar a la salita.
—¡Sorpresa! —gritaron todos cuando Bella y Edward llegaron al patio en donde estaban asando la carne.
Esme y Carlisle también estaban allí, cada uno con una copa en la mano y al parecer disfrutaban mucho de aquella situación.
Bella se alegró de verlos allí tan contentos, mientras que Emmett sostenía a Rose de la cintura y se preocupaba de la carne.
—No me miren a mí, también me sorprendí —dijo el chico al ver que Edward y Bella le miraban como culpable.
—He sido yo —sonrió Renée —. Quise disfrutar de una tarde agradable con mis viejos amigos.
¿Amigos? —Pensó Isabella—. Ella no sabía que su madre y los Cullen hubiesen sido amigos.
Todos escucharon atentamente como Renée, Esme y Carlisle se conocieron, mientras que disfrutaban de un buen refresco alrededor de la parrilla.
—¿Pensaban que no nos habíamos dado cuenta? —sonrió Esme retomando el tema del noviazgo de Rose y Emmett.
—Bueno… —dijo el chico incomodo.
—Jamás lo quisimos ocultar —reconoció Rose —. Simplemente necesitábamos un espacio más adecuado.
Edward se sentía cómodo en aquel lugar, de hecho podría imaginarse a sus futuros días de esta manera, en esta familia.
—Te lo tenías mucho mejor guardado Edward —rió Carlisle.
El chico se ruborizó aún más al ver que su padre arqueaba una ceja.
—S-Se l-lo i-íbamos a d-decir —sonrió nervioso.
—Seguro —dijo su padre bebiendo un poco de vino.
Se sentaron a la mesa y disfrutaron del asado que había hecho Emmett y que por cierto a todos les gustó. Edward se sentía muy cómodo en el círculo familiar que se había formado y Bella sentía aquello, pues Edward sonrió en varias ocasiones y habló en otras tantas.
Antes de marchar Renée habló con Edward un poco más alejados del resto.
—Sé que Isabella es muy poco paciente y directa, también te conozco un poco, sólo te pido que tengas paciencia, ella es muy confrontacional y en más de una ocasión tendrán problemas, pero veo que te adora y eso es a fin de cuentas lo que importa —sonrió muy complacida Renée al ver que su hija no podría haber elegido mejor muchacho que Edward.
Este sintió la responsabilidad nuevamente en sus hombros y no era muy agradable que la gente tuviese expectativas sobre él, realmente él no era bueno cumpliéndolas, rara vez hacía las cosas bien, pero esta vez se había jurado dar lo mejor de sí y Renée debía saberlo.
—C-Créeme —aclaró su voz —. T-También l-la a-adoro.
Ella quedó complacida con la respuesta de Edward, no esperaba menos de él.
Los Cullen se retiraron de la casa de los Swan felices por la excelente cena que habían disfrutado y prometieron que la siguiente sería en su hogar. Edward y Rosalie se fueron en el Volvo, mientras que sus padres se fueron en su auto.
—Renée es maravillosa —sonrió Esme a Carlisle.
—Lo es —le devolvió la sonrisa a su esposa.
—¿Crees que Edward estará bien con Isabella? Aún estoy temerosa de esa relación —reconoció.
—No lo sé, pero que Edward haya aceptado algo así es importante, sabes que a él no le gusta tomar ese tipo de responsabilidades, esto sin duda es un avance importante —le declaró Carlisle.
Rosalie casi saltaba en el asiento del copiloto de felicidad y Edward reía al verla como si fuese una niña nuevamente.
—¿A q-que d-debo esos c-cánticos y t-tanta f-felicidad? —rió Edward.
Rosalie se sentía tan plena con lo que le había pedido Emmett que casi se abalanzó sobre su hermano.
—Emmett me ha pedido que en las vacaciones de invierno le acompañe a casa de su padre, quiere presentarme oficialmente ante él —sonrió.
—V-Vaya —dijo no muy sorprendido. En realidad no le veía lo emocionante al asunto, pero si su hermana era feliz, él también lo era.
—No seas aburrido, seré la primera novia que presenta oficialmente a su padre, eso cambia las cosas, tonto —rió.
Al llegar a la casa, Edward se retiró rápidamente a su habitación, besando a su madre y deseándoles las buenas noches a todos.
—¿Por qué anda tan extraño? —dijo Esme.
Rosalie se debatió de manera interna si contarle o no a su madre lo sucedido. Ambos con Emmett habían decidido no decir nada en cuanto al incidente de la cartera en el cine, después de todo lo ocurrido, no sería cómodo para sus respectivos hermanos soportar una ronda desagradable de preguntas, pero sabía que esto no se lo podía ocultar a sus padres, mucho menos ante la forma de actuar de su hermano, así que de una vez por todas se decidió a hablar.
—Bien, esto se los voy a contar aunque no me compete a mí hacerlo, pero lo que les pido es que no se lo digan a Edward, porque si él no lo ha hecho es porque no se siente cómodo ¿Ok? —suspiró.
Esme y Carlisle la miraron fijamente y asintieron en silencio esperando que su hija continuase.
—Hoy Edward persiguió a un ladrón que quería robarle la cartera a Isabella y una vez que lo capturo le dio una paliza de aquellas, ya saben ustedes —rió —. El asunto es que Emmett lo intentó detener y Edward le respondió furioso sin tartamudear y fue una frase bastante larga —finalizó descargando todo lo que tenía dentro.
Esme se sorprendió ante la noticia, jamás pensó que su hijo pudiese haber hecho algo así, pero se veía tan compuesto en la comida que le pareció extraña su actitud.
—¿Qué crees que ocurrió? —dijo Esme volteándose a su marido.
—Creo que su reacción se debió a la situación, actuó bajo estrés y sin pensarlo ni darse cuenta su mente y su cuerpo se sintieron sobrepasados y logró desbloquear esa parte de su cerebro que le impide hablar con normalidad —dijo Carlisle analizando todos los puntos.
Esa noche su lado científico no le dejó dormir buscando la solución a aquel problema, él tenía clara la raíz de todo esto, pero no sabía como enfrentarlo, no sabía como tratar la tartamudez de su hijo, ya que esta debió haber desaparecido hace años según el certificado médico. Entonces se decidió de una vez, era ahora o nunca, él debía entregarle a Jasper el expediente de su hijo, Jasper era el único capaz de buscar una cura para la tartamudez de Edward.
Hola chicas.
Siento demasiado la tardanza pero la Universidad absorve y mi carrera aún más. Estudiar Enfermería es genial, pero te plantan demasiadas materias.
Aún así estoy muy feliz de lo que elegí.
¿Qué tal el cap?
Si, ya sabrán lo que le entregará Carlisle a Jasper.
Y Bien, como ven hay roces entre Edward y Bella, son chicos completamente distintos, pero su cariño es muy especial.
Poco a poco se irá revelando que le ha pasado a Edward y veremos que ocurre con la parejita.
Pero ahora QUIERO HABLAR ALGO IMPORTANTE.
Quiero dar las gracias a todas ustedes por leerme, realmente me han sorprendido con sus reviews, jamás se me ocurrió que esta idea tendría tanta aceptación.
Leer a cada una de ustedes me hace muy feliz y también me alegran el día, escribir y leer sus reviews es como una terapia para mí.
y me alegra mucho saber que les gusta... wow...
Las quiero chicas :)
Cuidense y...
¿Merezco RR?
Manne
