Paper Love


Summary: Edward es un chico tímido que sufre de tartamudez, su gemela Rosalie le defiende ante los matones del Instituto. Él es sorprendido ante la llegada de una chica que rompe las expectativas del resto y decide hablarle, superando el miedo al exilio social.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephenie Meyer. La trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.


Capitulo XIII

Testimonio.


Edward estaba agotado tanto correr, llegó a su volvo y se sentó en aquel cómodo asiento de cuero. Por más que intentó tranquilizarse le fue imposible: aún no podía sacar de su cabeza las imágenes mentales de Wallace al lado del cuerpo de su abuela.

Por años se preguntó el por qué de todo lo que había sucedido, hasta que luego de difíciles sucesos llegó a la conclusión cuando para él era tarde.

La inseguridad de Edward era un gran obstáculo en su vida y lo seguía siendo ahora, no tenía idea de donde ir y lo único que deseaba era olvidar en parte aquellos recuerdos amargos que vivió, entonces dio rumbo a su indefinido escape y se fue a una de las playas cercanas: La Push.

Bella se quitó el abrigo y se dejó caer en su cama. El día había sido extraño, en realidad la forma en que actuó Edward con ella era algo que le había dejado un poco inquieta, su forma de hablarle y de despedirse eran algo que no le había dado una buena percepción.

Evitó pensar en aquello mientras fundía su rostro en la suave almohada e intentaba olvidarse del resto del mundo, después de todo la vida en Forks era maravillosa sólo por Edward.

—¡Bella! —chilló Emmett desde el primer piso.

La agotada chica no contestó a su hermano.

—¡Bella! —repitió.

—¿Qué quieres? —gruñó mientras volvía a hundir su cabeza en aquella esponjosa almohada.

—Voy a lavar ropa, la mamá dijo que bajaras y pusieras la tuya en el canasto —gritó Emmett mientras comenzaba a presionar botones como loco.

Jamás había usado una lavadora y no tenía la más minima idea de cómo se hacía, pero si quería conseguir permiso para salir con Rose el próximo fin de semana, tenía que poner todo de su parte.

Bella sin ánimos se levantó de la cama, cogió su chaqueta que había dejado caer al suelo y la llevó junto con otra ropa para echarla a la lavadora.

Las escaleras parecían infinitas o quizá su ánimo era tan especial, que todo parecía monótono.

—¿No vas a revisar los bolsillos? —le dijo Emmett al ver la somnolienta cara de su hermana.

—Cierto —respondió Bella.

La chica introdujo su mano en el bolsillo para quitar de allí su celular, un par de papeles y un paquete de chicles, mientras que en el otro bolsillo encontró un papel perfectamente doblado. Le extrañó ver aquello allí ya que no recordaba tenerlo, pero subió sin decirle palabra a Emmett, pues era mejor así.

Dio vuelta el papel y en él notó la hermosa letra de Edward que había dejado estampado allí su nombre: Bella.

La chica se sintió emocionada al ver que su adorado novio le había dejado una nota, quizá tendría algo que ver con su extraño comportamiento, quizá le explicaba por medio de ella lo que había ocurrido…

La ansiedad la llevó a cerrar rápidamente la puerta de su habitación y sentarse en la cama para desdoblar de una vez el papel y disponerse a leer.

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Bella.

Me siento un misero cobarde al hacer esto, pero el tiempo que he estado contigo ha sido muy hermoso y te lo agradezco, de cierta manera has sido capaz de aceptarme tal cual soy y darme fuerzas para aceptarme, pero ya no puedo más…

Sé que después de esto no mereceré tu comprensión y mucho menos tu perdón, sólo pido que no sufras por esto, sé que tarde o temprano lograrás superarlo, realmente espero que más temprano que tarde ya que no he sido capaz de cumplir de ninguna forma tus expectativas y espero no hacer más daño.

No puedo seguir fingiendo que soy para ti. No, por supuesto que no, una mujer como tú merece algo mucho mejor de lo que te puedo dar, créeme que esto es por ti más que por mí, pero creo conocerte lo suficiente como para saber que no aceptaras estas explicaciones tan vagas y querrás saber más, entonces debo detenerte aquí.

Esta es mi decisión, espero que la respetes. No soy capaz de abrir mi mundo así como así y no entiendo aún como pudiste entrar en él de esa forma. Pero debo asumir todo esto y enfrentarme a mi mismo, no puedes estar conmigo cada vez que tenga colapsos porque no es sano para ti y tampoco necesario.

Esto no puede seguir, realmente no puedo dudar de ti a cada segundo simplemente porque siento que no te merezco, así como tampoco pido que me entiendas porque sé que eso es algo muy poco probable, tú jamás podrás sentirte como yo me siento ni podrás estar para mí cada vez que lo necesite, terminaré agotando tu vida de manera egoísta y sin sentido.

Por el cariño que siento por ti, debo decirte: Busca algo mejor.

Te querré y recordaré como una gran amiga, pero no puedo ofrecer más que eso.

Edward.

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Bella dejó caer el papel al suelo y las lágrimas ya no eran contenidas por sus ojos, aquel dolor se propagaba por todo su pecho impidiéndole respirar, se estaba ahogando en sus propios sentimientos y la carencia de aire le estaba mareando.

Él no… realmente, él no.

La pobre chica no podía entender ni media palabra de lo que Edward había tratado de expresar y se sentía fatal por eso. Se sentía absolutamente destruida, como si Edward fuese aquel motivo de vida que había encontrado después de andar sola por momentos difíciles y nuevamente se volvía a sentir así: completamente sola.

Emmett al subir las escaleras escuchó el llanto inconfundible de su hermana y decidió entrar en la habitación para encontrarla cubriéndose el rostro mientras no dejaba de gemir y sollozar.

Sin preguntar el por qué de todo la abrazó instintivamente, cobijándola y dándole el apoyo que le hacía falta en esos momentos.

El calor de su hermano la inundo y por primera vez dentro de años agradeció que Emmett estuviese allí.

La tranquilidad del mar había hecho que Edward volviese a su estado normal, podía sentirse cómodo con todo lo que le rodeaba y se sentía inundado por aquel exquisito sonido del romper de las olas en los roqueríos.

¿Bella habría leído ya su carta? Era el cuestionamiento que le rondaba en los pensamientos ahora. Aquella carta había sido cruel, pero él la amaba más que a nadie en el mundo y realmente no quería dañarla, él tenía una vida que no merecía Bella.

El estigma de ser un bicho raro le impedía estar con ella, realmente desconfiar de quien se ama era injustificable y no llevaría a nada bueno.

Edward había comprobado que la confianza ciega en otra persona no era sana, realmente era destructiva y no quería hacer más daño ni mucho menos darle alas a algo que sabía que terminaría mal, pues no podía ser perfecto.

Sintió la vibración de su celular en el bolsillo del pantalón, de seguro era su padre quien estaba intentando localizarle, a esta hora ya no era secreto que había salido huyendo de la oficina de Jasper, pero se había equivocado, el número que aparecía en su celular era de Rosalie. Por un momento dudó en contestarle, pero luego pensó que sería necesario para así evitar preocupaciones por parte de su madre.

—¿Aló? —respondió Edward inseguro.

¿Qué demonios le has hecho a Isabella? —dijo a modo de saludo Rose —. Está llorando encerrada en su pieza sin querer soltar a Emmett que ha estado consolándola por horas.

Edward se quedó sin aliento, jamás pensó que podría afectarle tanto aquella burda decisión, realmente ahora parecía burda, pero necesaria.

—E-Es l-lo m-mejor —dijo con un hilo de voz que se confundía entre el oleaje.

¡Edward Anthony Cullen! —chilló Rose —. ¡Te exijo de inmediato que pongas tu estúpido trasero en ese maldito volvo y vengas aquí a darle una explicación como corresponde a Bella!

El chico de cabello cobrizo, cerró sus ojos y alejó un poco el teléfono de su oído, sabía que después de todo hacer enojar a Rose de esa manera implicaba la sordera por días.

Intentó calmarse ya que realmente su hermana tenía razón: No había sido la mejor manera y de alguna manera debía enmendarlo.

—L-Lo haré, p-pero n-no a-ahora —susurró nuevamente.

Mira Edward —dijo alterada Rose —. No hay cosa que me moleste más que ver a un idiota con una fingida nota diciendo: "Esto es lo mejor para los dos" y no de más explicaciones a una chica decente. Se hombre de una buena vez y dile a Bella todo lo que pasa por tu retorcida mente, aunque estés tres horas intentándolo ¡Lo harás! Ella merece eso como mínimo y no me importa que no salga palabra de tu boca porque te la sacaré aunque sea a empujones si es necesario —chilló la rubia que estaba realmente molesta.

Sabía que Edward no estaba bien, pero no era motivo de ruptura con Bella, menos de aquella manera. La chica era muy buena con su hermano y no merecía aquel trato, realmente su gemelo tampoco actuaba así, no con regularidad, por lo que las decisiones que lo habían llevado a aquello eran serias.

No lamentó ser dura con él y enfrentarle ya que realmente se lo merecía.

El chico se levantó de la arena, limpió sus zapatos y pantalones. Se armó de valor para enfrentarse a Bella, pensando en aquello dio marcha al volvo.

Jasper le había comentado todo lo ocurrido a Carlisle, intentando lograr que él pudiese contactarse con Edward.

El joven médico no esperaba una reacción tan visceral de parte del menor de los Cullen, pero al parecer no le conocía lo suficiente como para suponer cosas sobre Edward.

Al ver que Carlisle tampoco había logrado hacer contacto con su hijo decidió hacer una excepción y llamó a Alice para que le ayudase en este caso.

—Amor —susurró en su oficina.

¡Jazz! ¿Cómo estás? ¿Estás en el trabajo? —inquirió ansiosa Alice que estaba en esos momento llegando a su casa luego de una laboriosa tarde.

—Si, amor —respondió incomodo al ver el entusiasmo de Alice —. Necesito pedirte algo.

Dime —sonrió Alice dejando las bolsas de compras sobre el sofá.

—Quiero que contactes a Rosalie o Bella para saber de Edward, se ha fugado de la cita que teníamos y estoy preocupado por él ¿Podrías hacer esto por mí sin decirle a los demás?

Claro que puedo —sonrió Alice —. Llamaré a Rose y veré que puedo hacer.

—Gracias bomboncito —Jasper le lanzó un beso por el teléfono.

De nada, nos vemos luego —rió Alice al recordar que hoy Jasper vendría a cenar a su casa.

El caos que había en casa de los Swan era de proporciones. Emmett había logrado calmar a Bella, así como también esta decidió soltarle y dejarse llevar por su hermano a la cama, mientras que Rosalie, que estaba en la cocina, le preparaba un té de manzanilla a su amiga para que compusiera sus nervios y pudiese estar más relajada, sobre todo porque sabía que en minutos llegaría su hermano.

Bella sentía sus ojos hinchados, su garganta seca y un dolor de cabeza terrible producido por las largas horas de llanto, la fuerza de sus manos se había marchado y ahora existía una especie de calambre sobre ellas por la fuerte presión que ejerció en la espalda de su hermano, se sentía realmente acalorada y el dolor cada vez era mayor.

Edward estacionó su volvo fuera de la casa de los Swan, no le sorprendió ver allí también el auto de su madre, de seguro Rose se lo había pedido al enterarse de su mala decisión al romper así con Bella.

Rose abrió la puerta y no se sorprendió al ver a su hermano en el umbral, no le invitó a pasar, simplemente le dejó allí de pie con la puerta abierta, para Edward era evidente la molestia de su gemela por lo que no hizo preguntas y cerró la puerta tras él.

Emmett al bajar y encontrarse con el que seguía siendo su cuñado no dijo nada, simplemente le lanzó una mirada despectiva que expresaba todo el rencor que sentía y se sentó en el sofá.

—V-Voy a s-subir —dijo al sentirse así de ignorado.

Ni Rose ni Emmett quisieron responderle, ambos estaban molestos con él, por lo que subió las escaleras sin más.

Los nervios se apoderaban de su cuerpo de abrumadora forma, no se sentía cómodo como para enfrentarse a ella y la claridad de su decisión se había esfumado, ahora se preguntaba si valía la pena haber hecho todo aquello, quizá Bella había sufrido mucho más con su decisión que con lo que podría haber sufrido con él.

Una vez más se sintió un idiota desmerecedor del amor de Bella…

Detestaba su condición y renegaba de sí mismo cuando se encontró en el umbral de la habitación de Bella.

La castaña estaba aovillada en la cama, mirando hacía la ventana sin darse cuenta de la presencia de Edward en su habitación. Soltó un suspiro involuntario y una especie de ahogo le hizo recordar todo el tiempo que había estado llorando.

—B-Bella —susurró Edward aún de pie lejos de la cama de la chica.

La chica sintió como su corazón se aceleraba y creyó una vez más que su mente le jugaba una mala pasada, se volteó, entonces, para encontrarse allí con Edward.

—C-Creo —susurró —. Q-que t-te d-debo e-expli-plicaciones —tartamudeo.

Bella no podía creer que él estaba allí, ruborizado y mirando al piso, no fue capaz de mencionar palabra, simplemente con la mano le señaló la cama para que se sentara allí.

Pasados unos minutos Bella decidió romper el incomodo silencio.

—Te escucho —susurró al ver que Edward no le decía nada.

El corazón, de ambos, latía ruidosamente. Bella se sentía impaciente, realmente no quería oír lo mismo que había leído en aquel papel, no sería capaz de soportarlo de su propia boca, pero aún así se callaron todos sus miedos y dejó que Edward hablara.

—N-No s-sé p-por d-donde e-empezar —titubeo—. P-pero c-creo q-que n-no s-seré c-capaz d-de habla-blarlo —susurró nervioso.

No se sentía capaz de expresarlo en voz alta, sabía que esto era más complicado que llegar y soltar todo. Edward no podía hablarle sin pensar en todo lo que había ocurrido y se sentía fatal.

—Escríbelo —le invitó Bella.

La chica le extendió un cuaderno con un lápiz.

—Será lo mejor —susurró al ver que Edward lo había aceptado y sus manos se habían rozado produciendo un efecto eléctrico por todo su cuerpo.

Con las manos temblorosas Edward escribió en el papel por largo tiempo, sin dar tregua a su mano, agotando hasta el último pensamiento que cruzaba su mente, había decidido abrir su interior a Bella, era la única forma de presentar una disculpa que fuese capaz de amortiguar todo el daño que había causado.

La chica estaba atenta a Edward, miraba con cierta curiosidad aquel papel, pero al ver que tendría para largo rato esperando, se volvió a apoyar en el respaldo de la cama.

Edward una vez que finalizó el escrito se lo entregó a Bella y se mantuvo sentado esperando respuesta.

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"No es fácil lo que te voy a contar y con esto no pido tu perdón, solamente pido tu comprensión. Sé que actué como un reverendo idiota al escribirte esa nota, pero estaré a tu disposición luego de esto, será tu decisión hacer lo que te plazca con lo que existe en mi interior. Desde que corroboré mis sentimientos por ti, que te pertenezco de una extraña manera y aunque me niegue a aquello e intente alejarme de lo que será de seguro un mal final, no logro mi objetivo, vuelvo a ti como si fuese un alfiler a un imán poderoso.

Todo mi problema de tartamudez se desarrolló cuando tenía siete años.

Mis padres habían salido esa noche a una cena de médicos fuera de Forks, mi abuela a la que por cariño le decía nona había decidido quedarse con nosotros para cuidarnos. Rose y yo adorábamos compartir nuestros días con ella. Nos cuidaba y mimaba mucho, sentía un gran amor hacia mi nona y creo que eso es una de las cosas que atesoro como uno de los pocos recuerdos felices de la infancia.

Esa noche no podía dormir, habíamos estado jugando con unos títeres y quizá tanta felicidad me impedía quedarme dormido, así que bajé las escaleras y me fui donde mi nona para que me mimara un poco más. Rose dormía en mi misma habitación, pero ella había logrado conciliar el sueño mucho antes.

Mi nona me llevó a la cocina, me sentó sobre una silla mientras tarareaba una canción que siempre nos cantaba antes de dormir, ahora la recuerdo con agrado y de hecho logré crearla en piano para ella.

Cada vez que no podía dormir mi nona me preparaba una leche tibia con ralladura de naranja y lograba quedarme dormido en cosa de instantes, pues bien eso estaba haciendo para mí esa noche.

Al voltear para tenderme la taza se le cayó de las manos, al instante ella se tomó el pecho y se desplomó. En ese instante no comprendía que pasaba, no sabía que lo que le había ocurrido era un paro cardiaco, pero como mi padre siempre me había enseñado a que en caso de emergencia llamara al 911 así lo hice.

Grité muchas veces a Rose, pero ella dormía plácidamente y no quería alejarme de mi nona bajo ninguna circunstancia.

El médico que llegó a atenderla me dijo que confiase en él, que él salvaría a mi abuelita, mientras que la enfermera me preguntó si estaba con alguien más en casa y me pidió que fuésemos a buscar a Rose.

Al bajar los tres vi que el médico estaba allí al lado de mi abuela, le había dejado de hacer el masaje cardiaco y la enfermera fue a su lado. No recuerdo bien que fue lo que le dijo, pero si sé que le sugirió un medicamento para estabilizar a mi nona, el médico se negó y le respondió que él sabía lo que hacía que no interfiriera en esos asuntos. Recuerdo claramente que la trató pésimo y hasta la empujo, fue así entonces como vi que le inyectaba una solución directo a la vena.

Grité, lloré y pataleé hasta que logré llegar donde mi abuela que ya estaba tibia, aún mantenía su calor pero este se estaba marchando de ella, me aferré con fuerza al cuerpo sin vida de mi nona, sin comprender entonces que había ocurrido.

Luego de eso me sentí excluido del resto, no podía mirar a la gente a los ojos, no podía entrar a la cocina, no aceptaba la leche y no era capaz de soportar a la gente. Desarrollé este cuadro de tartamudez que es evidentemente por este trauma y que debería haber desaparecido con el tratamiento que me fue administrado, pero claramente eso era imposible.

El médico tratante que intentaba curarme de mi tartamudez era amigo de mi padre, un intimo amigo de universidad, pero ese sujeto era el mismo que había atendido a mi abuela y que estaba seguro le había asesinado.

Me negué a asistir, pero por más que sufrí por ello mi padre insistía en que lograría curarme de todo esto. Me vi obligado a asistir a aquellas traumantes sesiones en las que escuché una y otra vez que era el único culpable de la muerte de mi abuela, que no merecía una cura para mi problema y que había sido un estúpido muchacho al creer que él había asesinado a mi nona, que nadie me iba a creer y pronto mi padre me abandonaría en un psiquiátrico por ser un completo imbécil. Esto era lo que escuchaba cada sesión con Joseph Wallace, un insulto tras otro, cada extorsión producía un efecto en mi cabeza que bloqueaba todo mi ser, era como si de alguna manera su voz lograse introducirse en mí y se repetía día a día sin parar en mi cabeza.

Me amenazó mil veces con hacerme daño a mi y a Rose si hablaba con respecto a lo que él me decía, fue así entonces como le pidió a mi padre que en la siguiente sesión quería que Rose también fuese conmigo.

Le rogué una y otra vez a mi papá que no fuese así, que Rose no necesitaba ir, pero él, quizá cegado por la amistad de años y por la ciega confianza a Wallace, accedió a llevar a mi hermana. Ambos nos quedamos solos en esa habitación mientras mi padre hablaba con ese mal nacido. Cuando entró al despacho se acercó a mí, me amarró de piernas y manos al sillón en el que estaba sentado, me puso un adhesivo en la boca y se dirigió a mi hermana que me miraba aterrorizada y seguramente no comprendía que pasaba.

Él, entonces, puso sus asquerosas manos sobre ella y también le puso un adhesivo en la boca para evitar que gritase mientras recorría su diminuto cuerpo con esas repugnantes manos, la desvistió mientras Rose intentaba gritar con todas sus fuerzas sin poder emitir un sonido suficiente que fuese capaz de alertar lo que aquí ocurría, mientras que yo estaba allí sentado sin poder hacer nada, sintiéndome impotente una vez más por ser el idiota más inútil del mundo.

Aquel hombre bajó sus pantalones una vez que ya tenía desvestida a mi hermana, con todas mis fuerzas intenté soltarme de aquel maldito sillón, quise gritar, pero me era imposible.

Fue horrible ver como le susurraba cosas a mi hermana, como la tocaba y la miraba. Había perdido ya la esperanza y me sentía el ser más desdichado del mundo por causar tantos problemas, por ser la fuente de sufrimiento de aquella familia, por ser un estúpido inútil, culpable de todo.

En aquel momento no supe como se abrió aquella puerta que estaba cerrada con llave y la secretaria de Wallace entró junto a mi padre a esa habitación encontrando allí a punto de consumar el acto a aquel miserable idiota.

Luego comprendí que ante la tardanza de la sesión, mi padre decidió avisar que luego vendría por nosotros, por lo que le pidió a la secretaria avisarle a Wallace de inmediato para ver si él podría llevarnos a casa, hasta ese punto llegaba la confianza de mi padre en ese hombre que consideraba como un hermano. La secretaria al ver que estaba con llave y sabiendo la relación que existía entre Carlisle y Wallace decidió abrir excepcionalmente la puerta encontrándose así con aquello.

Luego de eso no fui capaz de confiar ni siquiera en mi propio padre, verle me producía repugnancia, saber que podría ser uno de ellos fue un tormento por un par de años.

Las declaraciones de la enfermera que había estado allí, en la muerte de mi abuela, fueron útiles para determinar que él había sido su asesino inyectándole potasio a la vena, produciendo así hiperpotasiemia, un efecto mortal en una persona que tenía ya un paro cardiaco. Ante los médicos y la morgue él había sido inocente ya que no había quedado rastro de su delito, si no fuese porque la enfermera habló después de sentirse segura de poder hacerlo, ya que también había estado bajo amenaza, así entonces se pudo esclarecer aún más la verdad.

Mi padre se encargó de los asuntos legales por todo lo ocurrido, por el intento de violación a una menor de edad, por extorsionarme y amenazarme, por haber amenazado de muerte a la enfermera y por el asesinato a mi abuela.

Wallace está en la cárcel, tiene tres cadenas perpetuas, mi padre se ha arrepentido una y otra vez por todo lo que causó su extrema confianza en aquel desgraciado.

Años después Wallace pidió ver a mi padre y este accedió simplemente porque el Doctor King, quien vino a ser mi tratante años después, le dijo que tenía algo muy importante que declararle, fue así como comprendimos los motivos de ese mal nacido, todo esto se fundaba en la envidia.

Mi padre era el primero de su generación desde la primaria hasta la universidad, había conseguido entrar en el área de magíster en Harvard, mi madre había decidido casarse con él y era la chica más popular de la universidad, le ofrecieron el mejor trabajo en un hospital reconocido en donde Wallace fue aceptado porque mi padre así lo pidió, con el tiempo Wallace ambicionaba el cargo de Director del Hospital, cargo que le fue dado a mi padre, esto aumentó más su odio y decidió vengarse por tener una vida injusta según él. Resultó que Wallace había sido maltratado desde su infancia por su madre y al ver que mi nona era extremadamente complaciente con mi padre, decidió vengarse por medio de ella cuando se le presentó aquella oportunidad esa noche.

Mi hermana logró superar todo esto con mayor facilidad de lo que yo pude, ella necesitó tratamiento que fue mediado por mi padre, quien no dejó de asistir a ninguno de nuestros controles con el Doctor King. Logré perdonarle con el tiempo y ahora a pesar de todo lo que ha pasado no he podido perdonarme a mi mismo por todo lo que causé de alguna manera, después de todo Rose jamás habría estado metida en esto si yo no hubiese demostrado mis sospechas con respecto a ese sujeto.

Esta es toda la verdad, realmente espero que ahora me entiendas, que entiendas que atraigo hacía mí los problemas, que la desconfianza es natural en mí y que amarte podría resultar más dañino de lo beneficioso, podrías salir lastimada y realmente no soy capaz de imaginarlo. No otra vez, no quiero bajo ningún concepto hacerte daño así como lo hice a Rose. Eres demasiado importante para mí como para llegar y de manera egoísta atraerte a mi gran agujero negro, eres mejor que esto y sé que hay alguien mejor que yo esperando por ti.

Te amo, Bella, pero esto no tiene futuro de ninguna manera"

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Mientras Bella leía las lágrimas no dejaron de caer por su rostro, aquellas vivencias habían dejado en shock a su alma, jamás pensó que algo así pudiese haber ocurrido. Se sentía tan egoísta al haber pensado en ella y en su sufrimiento antes que el de Edward.

Alzó su mirada para encontrarse con la de su amado.

El temblor de las manos de Edward era evidente, ella en un intento por demostrarle lo que sentía tomó sus manos y las besó con ternura.

—Jamás decidas por mí algo así, soy yo quien debe decidir si alejarse de ti o no —susurró una vez que su voz fue capaz de salir.

Edward, a quien de sus verdes ojos le caían lágrimas marcando su rostro, alzó su mirada para encontrarse con la de Bella, entonces vio en ella una bondad infinita.

La chica que había intentado contener su llanto se levantó de la cama y dejando de lado el cuaderno, abrazó a Edward intentando cerrar aquel orificio oscuro que poseía su alma, ella no pensaba alejarse, pues él era todo lo que deseaba, ahora incluso con más fuerza.

Sin pensarlo y con el deseo de demostrarle su apoyo, se acercó a él con cuidado, levantó el rostro de Edward, nuevamente conectaron sus miradas y con suavidad posó sus labios sobre los de él fundiéndose así en un beso de amargo sabor, un sabor salino que no solo provenía de sus lágrimas si no también de la propia alma de Edward.


Hola chicas.

¿Cómo están?

¡Al fin!

¿Que tal el cap? ¿Qué les pareció? ¿Merezco un rr?

Bien les cuento que debido a lo denso de la trama este fic será cambiado de rated pasando a ser de K+ a T, creo que es mejor así.

Además debo darle las gracias a todas las chicas que han leido cada capitulo y lo han comentado, creo que es maravilloso.

Aunque sé que existe mucha gente que lee y no me deja ningun recuerdo aquí.

La verdad la universidad me absorve y debo hacer enormes esfuerzos para retomar las historias ya que debo inundarme de nuevo en ellas y es algo complejo,

seguiré actualizando los fin de semanas que me sea posible.

Para aquellas que buscan seguir leyendome les recomiendo Mr. Misterious que no hace mucho comenzó.

Besos y cariños, espero muchos muchos reviews :D ansiosa por responderlos todos.

Manne.