Paper Love
Summary: Edward es un chico tímido que sufre de tartamudez, su gemela Rosalie le defiende ante los matones del Instituto. Él es sorprendido ante la llegada de una chica que rompe las expectativas del resto y decide hablarle, superando el miedo al exilio social.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephenie Meyer. La trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
Capitulo XIV.
Melodía.
Capitulo dedicado a alguien que sé que es probable que no lea esto, pero aún así la dulzura de todo es debido a él.
#Dementor.
Sus rostros se separaron levemente, aunque ambos buscaban mantener el contacto y no perder el ambiente agradable que se había creado.
Ella estaba allí, sentada en su cama temblando como si fuese una niña asustada, aunque la sensación esta vez provenía de otra fuente: Edward.
El chico que, sin mas, entró en su corazón con fuerza y se alojó allí para enseñarle que no importaba lo exterior, que nada de lo que aparentemente él mostraba era suficiente para describir al hermoso hombre que estaba escondido y que estaba allí, ahora, cuando creía haberle perdido y eso sin duda no tenía precio. Acarició una vez más el rostro de su amado y se sintió plena cuando vio que los hermosos ojos de Edward la miraban con una dulzura extrema como si ella fuese tan frágil que tocarla podría ser peligroso, una vez más Bella admiró el hermoso gesto de su amado al intentar secar las lágrimas que corrían por su rostro.
Edward estaba nervioso, no sabía que hacer en aquel momento tan íntimo y puro. Jamás se había sometido a ese tipo de presión, pero sabía que era necesario decir todo aquello era soltar parte de su pasado para así visualizar su futuro con Bella.
—E-Edward —susurró entre ahogos producto su llanto —. Perdón… realmente perdóname por no comprenderte y presionarte, quizá debería haberme puesto en tu lugar, debería haber…
—B-Bella —le interrumpió Edward reuniendo todo su valor —. N-No q-quiero o-oír a-aquello, f-fui y-yo q-quien s-se equivocó m-merecías s-saberlo —dijo sosteniendo el rostro de la triste chica entre sus manos.
Ella no tenía palabras para describir aquella sensación de dicha y a la vez amargura que existía en su pecho, deseaba con todo su ser sanar aquellas heridas que él tenía desde su pasado, ella buscaba ser el ángel que llenase de flores el camino de Edward, quitando así todas las espinas que pudiesen haber en él. No le importaba sacrificar su vida por estar con él porque nada de lo que hiciese para Edward sería un sacrificio, pues le amaba con una intensidad que sólo logró descubrir en aquel momento.
Se acercó nuevamente a él y sin pensarlo besó sus labios con impaciencia y dulzura, volvió a plasmar en ellos el amor y el deseo de permanecer a su lado, sin pensarlo se dejó llevar por el amor que poseía y que le hablaba en su pecho exigiendo pertenecer una vez más a aquel joven hombre que se había adueñado de su alma sin previo aviso.
El ambiente de la sala era muy diferente al que existía en la habitación de Bella.
Rose y Emmett estaban tensos ante todo el tiempo que llevaban allí esperando para saber que ocurría arriba.
—¿Se habrán reconciliado? —dijo Rose mientras ponía el hervidor para tener listo otro té de hierbas en caso de que todo resultase fatal.
—Eso espero, no quiero partirle el rostro a mi cuñado —dijo Emmett sonriendo al ver que Rose se molestaba.
—¡Ni se te ocurra tocarle ni un pelo a Edward! —chilló.
Desde el sillón Emmett observó a Rose frunciendo el ceño, algo que sin duda le pareció muy cómico.
—Créeme que no quiero ver sufrir a Bella como la vez que se enamoró de un idiota que la dejó sufriendo, será muy desagradable a veces, pero es mi hermana y la he aprendido a amar como tal —dijo el chico recibiendo el vaso de bebida que le entregaba su novia.
Ambos se acurrucaron en el sofá, olvidándose de lo que ocurría arriba y dando un espacio a su amor, ya que hacía días que no estaban relajados dedicándose tiempo uno al otro.
—A veces eres odioso —sonrió Rose.
—Créeme que suelo serlo todo el tiempo, pero tu amor me hace parecer bobo —rió.
—El bobo más lindo del mundo, siempre y cuando permanezcas enamorado de mí —dijo Rose posando sus labios en los de su enamorado.
Alice había hecho lo posible por llegar a casa de los Swan, pero por más que acelerase parecía que todo ocurría en cámara lenta. Fue así como molesta tocó el timbre de la casa de Emmett y Bella esperando una pronta respuesta a su llamado.
—¡Rose! —abrazó a su amiga mientras entraba en la casa —. ¿Cómo está Bella?
—Está con Edward en su habitación —le explicó Rose mientras la invitaba a entrar.
—¡Dios mío! —exclamó Alice —. ¿Está todo mejor? ¿No han oído nada?
—No, nada de nada —intervino Emmett.
—Jasper me ha llamado desesperado por Edward, resulta que se fue de la consulta sin más y no le dijo nada, simplemente huyó dejando preocupado a mi Jazz —dijo Alice sentándose frente a Emmett.
—Quizá que hizo Jasper para que Edward saliese así —dijo Rose molesta entre dientes.
—No, simplemente quería hablar del pasado de Edward, ya sabes terapia para poder llegar al asunto central de su tartamudez —dijo Alice que aún estaba acelerada por todo lo que había tenido que hacer para llegar.
—¿Cómo va lo tuyo con Jasper? —cambió drásticamente de tema Emmett al ver que los ánimos se ponían densos entre las chicas.
—Bien, supongo. La verdad es que él no tiene mucho tiempo para dedicarme, pero lo comprendo. Mis padres se han comportado muy bien con él y le tienen en gran estima, pero aún así necesito tener un poco más de mi Jazz a cada segundo —declaró mientras aceptaba el agua mineral que Rose le tendía.
—Deja eso allí, amor, por favor. Esta es mi casa debería estar atendiéndote —señaló Emmett.
—¡OH, no! De ninguna manera, me encanta hacer las cosas por ti —sonrió Rose.
Jasper volvió a enviarle un mensaje a Alice para saber como iban las cosas, esta tecleó rápidamente su celular para responderle que aún no sabía nada, pero que Rose no estaba dispuesta a cooperar en el tratamiento ya que al parecer creía que él había hecho algo mal para que Edward huyese así.
—Edward —susurró Bella al ver que este se levantaba de la cama —. ¿Qué pasará con nosotros?
Ella no había olvidado que todo se había roto entre ellos y no sabía si aquellos besos y mimos serían suficientes para considerarlo como una reconciliación, además quería que él volviese a pronunciar aquellas hermosas palabras que le pedían ser novios, quería oírlas una vez más para estar segura de que no estaba soñando.
—N-No p-puedo v-vivir m-mintiéndote u o-ocultándote la v-verdad, s-solo q-quiero q-que s-sepas q-que t-te a-amo y t-todo t-tiene su r-razón d-de ser, p-pero p-pertenezco a t-ti y n-no q-quiero a-alejarme —susurró Edward mientras se acercaba a la puerta.
—Te amo —sonrió Bella mientras brincó para acercarse hasta donde Edward estaba y alzándose en la punta de sus pies besó nuevamente los labios del chico.
Este se separó suavemente de ella y la miró fijamente a sus almendrados ojos.
—¿Q-Quieres s-ser m-mi novia? —dijo Edward haciendo un esfuerzo de no tartamudear.
La chica sintió como un sonoro latido en su corazón se adueñaba de su cuerpo.
—Por supuesto —sonrió Bella.
Edward una vez oído la aceptación de su novia giró la perilla para marcharse.
—¿Dónde vas? —dijo confusa.
—V-Voy a d-decirle a E-Emmett, Rose y p-por lo que e-escucho a Alice q-que todo esta b-bien —sonrió.
Bella notó de inmediato el cambio de voz de Edward, ya no parecía incomodo o triste e incluso le pareció que había demorado menos en decir aquella frase, lo que la hizo aún más feliz y se vistió con rapidez para bajar junto al resto.
El chico de cobriza cabellera intentó no ponerse aún más nervioso ante la mirada inquisitiva que le envió Emmett al verlo bajar de las escaleras.
—¿Cómo va todo? —inquirió Alice ansiosa.
—B-Bien —se limitó a responder.
—No lo presionemos —pidió Rose —. Sólo dinos lo que quieras decir, no te sientas obligado.
—G-Gracias. B-Bien, B-Bella y y-yo n-nos hemos r-reconciliado —declaró Edward mientras evitaba mirar a los presentes.
Luego de esto, estuvieron conversando largo rato, hasta que bajó Bella que aún tenía sus ojos hinchados por el llanto previo a la llegada de su novio, todos juntos compartieron un momento de la tarde hasta que la noche se adueñó de la ventana y todos se marcharon a sus respectivos hogares.
—¿Crees que estuvo bien tu salida así de la consulta de Jasper? —inquirió Rosalie antes de llegar a casa.
—N-No, p-pero no me s-sentí c-cómodo siendo a-abordado por J-Jasper d-de aquella m-manera —respondió Edward mientras estacionaba su volvo.
—¿Qué le dirás a papá? —dijo Rose antes de bajarse.
—L-La v-verdad.
Ambos se bajaron del coche y entraron en la casa, en donde Esme había estado ansiosa por saber de ellos, pero sabía que lo mejor era no presionar a Edward, por lo que fingió que estaba terminando la cena para cuando ellos llegaron.
—Hola mamá —sonrió Rose mientras se acercaba a besarla.
—Hola, Rose ¿Qué tal la tarde? —fingió mientras sonreía.
—Bien, agradable. Emmett y yo estuvimos en su casa y aprovechamos de ver una película —dijo mientras subía la escalera.
Esme miró a Edward intentando no presionarle con ello, pero falló rotundamente ya que el chico logró notar su impaciencia.
—Mamá, e-estoy bien, s-sólo n-no quería hablar d-de eso, n-no hoy —respondió ante los gestos de su madre.
—Entiendo, ¿Quieres comer algo? —sonrió.
—¿M-Me lo llev-vas a-al e-estudio? —propuso mientras se acercaba a la escalera.
—Claro —respondió feliz Esme al verle tan tranquilo.
Carlisle conversó una vez más con Jasper respecto a la reacción de su hijo y le pidió a su colega que por favor le diese su espacio para pensar las cosas y que solo volviese hasta su consulta, algo a lo que Jasper accedió ya que comprendía que todo era por el bien de su paciente y que lo mejor sería no someterlo a presiones por ahora.
Luego de este acuerdo el Dr. Cullen se sintió cómodo para poder retirarse hacia su hogar.
El joven pianista se sentó en su banquillo dispuesto a terminar aquella obra que alguna vez empezó cuando conoció a Bella, aún tenía aquella melodía dando vueltas en su cabeza y ansiaba poder concretarla con una hermosa letra que pudiese significar algo para Bella y así pedirle su perdón por todo lo que le hizo pasar.
Posó sus dedos sobre las abandonadas teclas del piano y se dejó llevar por los sentimientos que lo embargaban en aquel momento, logrando así aquella melodía que hacía tiempo estaba en su cabeza y que no había podido plasmar antes.
Esme se detuvo a oírle un momento antes de entrar con la comida para Edward, quien al verla sonrió ansioso por saber que le parecía aquella canción a su madre.
—Es hermosa, supongo para quien es ¿Debo ponerme celosa? —sonrió la madre del joven.
—Tú ya tienes una canción mamá —dijo Edward mientras se sentaba en el escritorio que en esos momentos era utilizado de comedor.
Aquella noche, Edward no durmió intentando crear una letra que fuese acorde a la melodía y a sus sentimientos, quería tener lista la obra para mañana en la mañana, ya que pretendía secuestrar a Bella entre clases y llevarla a su casa para que oyese su creación y de esa forma presentarle sus disculpas.
Carlisle agradeció una vez más haber implementado el sistema de absorción de ruido ya que así nadie más que Edward escucharía su música y decidió no interrumpirle a pesar de que mañana debía ir al colegio, después de todo sabía que su hijo tendía a dormir poco y dormía menos aún cuando tenía una canción en mente.
Él y Esme se acurrucaron para descansar abrazados y dormirse rápidamente ya que tendrían un largo día mañana.
Una y otra vez intentó crear aquellas frases que lograrían encajar con la melodía, pero le parecía imposible sin la imagen de su musa frente a él, deseaba tanto tenerla allí para poder tener la fuente de su inspiración una vez más que no se resistió y la llamó por teléfono para siquiera oír su voz.
La chica se levantó somnolienta a contestar el teléfono sin saber quien era.
—¿Aló? —dijo restregando uno de sus ojos.
Edward sintió como su corazón se aceleraba.
—B-Bella —susurró con un nudo en la garganta por el nerviosismo.
—¿Ed? ¿Qué pasa? ¿Estás bien? —dijo Bella sorprendida de ver la hora en el reloj de su velador y comprobar que eran las 3:00 AM.
—Sólo q-quería o-oírte —susurró Edward.
—¿Pesadillas?
—N-No, e-en r-realidad n-no he d-dormido —sonrió nervioso Edward.
—¿No has dormido? —respondió incrédula —. ¿Por qué?
—M-Mañana s-sabrás. T-Te a-amo, d-descansa —le susurró Edward ansioso por verla.
Bella no comprendía muy bien el motivo de la llamada de su novio, pero aceptó y comprendió que simplemente quería hacerlo y se dejó llevar, aún así valoró mucho que fuese una llamada y no un mensaje de texto como solía ser, pues ella adoraba oírle hablar pues significaba que tenía confianza en ella, algo que para Bella era fundamental, más ahora.
—Te amo, descansa igual y duerme —le susurró y cortó la llamada dejándose caer nuevamente en la cama, el sueño no tardó en apoderarse nuevamente de ella.
Repasó una y otra vez la nueva canción, editando y agregando palabras, hasta que se sintió conforme con su obra y decidió dejarse caer sobre el sofá que estaba allí y descansar hasta que viniesen a despertarle.
Aquello no tardó en ocurrir, Edward no se había dado cuenta que había terminado la canción a eso de las cinco y media de la mañana, por lo que Rose llegó a despertarlo a las 6:00 AM en punto.
—Levántate —chilló Rose molesta que su hermano volviese a hacer aquello, pues cuando se empeñaba por una canción no dormía con tal de terminarla esa misma noche.
—D-Déjame, Rose —susurró Edward.
—Levántate o llegaré tarde por tu culpa —le gritó Rose empujándolo del sofá.
—D-Déjame, ya —reclamó acomodándose en el piso.
—Esta bien, después no digas que no te lo advertí, tomaré el volvo y me lo llevaré, adiós —dijo cerrando la puerta tras de sí.
Ella había dado en el clavo, sabía que Edward jamás dejaría que tomase el volvo, por más que fuese de ambos él tenía una obsesión con ese coche y como todo hombre tenía miedo de entregarle su "joyita" a una mujer.
Edward apesadumbrado se levantó, se fue a la ducha y bajó a tomar desayuno.
—¿Listo? —chilló Rose del garaje —. ¿O conduzco yo? —rió para sus adentros.
—N-Ni loco t-te d-dejo el c-coche —dijo Edward pidiéndole las llaves.
Ambos se subieron en el volvo plateado y como siempre llegaron antes de lo presupuestado por la forma de manejar del joven Cullen.
—¿Por qué no dormiste anoche? Tienes unas ojeras atroces —exclamó Rose al bajar del auto mientras que su hermano cerraba la puerta.
—E-Estaba i-inspirado —susurró.
—Ya veo… ¿Bella? —alzó una ceja.
—P-Probablemente —rió.
—¿Cuídala si? No quiero que la dañes, podrías de paso dañar a Emmett y con eso a mí —le pidió Rose sinceramente.
Edward notó que las palabras de su hermana tenían un gran sentimiento y motivo entre ellas, por lo que simplemente asintió y juntos caminaron hacía su primera clase.
Emmett había estado ansioso sentado esperando que Rose llegara, pero no entraba por la puerta y ya comenzaba a impacientarse.
—Quédate tranquilo —reclamó Ángela que estaba detrás de él.
—Ya va a llegar ¿Por qué tan ansioso? —inquirió Alice.
—Tengo dos entradas para ir a ver a Muse y no puedo esperar para regalársela —susurró Emmett.
—¡¿A Muse? —chilló Alice —. ¿Muse? Ya sabes, ¿Matt y su adorable voz? ¿En vivo? Me va a dar un soponcio —dijo teatralmente colocando el dorso de su mano en su frente y dejándose caer en el hombro de Ángela.
—¿Cuándo es? —inquirió la chica que sostenía a su amiga que estaba simulando un shock.
—En dos semanas —sonrió.
—¿Irás tu también? —inquirió Alice quien había revivido mágicamente para ver a Bella dibujando en su cuaderno.
—Mi papá también me regaló dos entradas —susurró sin ánimos ya que aún tenía sueño.
—Vaya… —se atrevió a decir Ángela.
Edward y Rose no tardaron en llegar y a pesar de su retraso el profesor no se encontraba en el salón.
Tuvieron una clase tranquila y muy poco alentadora ya que la profesora no dejó de hablar de las pruebas a las universidades y no les dio ni un solo respiro en toda la bendita hora.
Al salir, Edward alejó a Bella del grupo y la condujo hacía el estacionamiento ya que pretendía llevar a cabo su plan sin testigos.
El joven Cullen tenía todo planeado, aquella mañana su madre tenía que ir a comprar a Seattle un par de telas para pintar y sus típicos materiales, su padre estaría en el hospital y Rose en clases con Emmett, así nadie oiría la canción más que Bella.
—¿Qué pasa Edward? —dijo con una voz temblorosa Bella al ver que el chico la conducía hacía el volvo.
—N-Necesito q-que v-veas algo —respondió.
Aunque tenía claro que no tenía que ver si no oír.
—¿Tiene que ser ahora? —dijo Bella
—S-Si —se limitó a responder mientras le abría la puerta a su novia.
En la cabina había un silencio rotundo de parte de los ocupantes, aunque Edward había puesto un poco de soul para mantener a Bella distraída.
No tardaron en llegar a casa de los Cullen, Isabella no comprendía por qué estaban allí.
—¿Me vas a decir que hacemos en tu casa a esta hora? —arqueó una ceja mientras le sonreía a Edward.
—S-Solo s-sígueme —le respondió una vez más.
Guió a Bella hasta su estudio y la besó tiernamente.
—N-No t-tenía c-como d-disculparme a-ante t-ti m-mas q-que c-con u-una c-canción, espero q-que s-sea suficiente —le susurró.
—No era necesario, Edward que me trajeses aquí…
—S-Si, s-si lo e-era, e-esta e-es m-mi forma d-de p-pedir p-perdón por ser t-tan i-idiota.
Se sentó en el banquillo mientras que Bella comprendía todo: él le iba a tocar piano a modo de disculpa, algo sumamente romántico puesto que Bella siempre quiso aprender a tocarlo, pero carecía de disciplina para seguir algo así.
Las suaves notas que estaban siendo emitidas por las teclas que eran presionadas por los delicados dedos de Edward que se deslizaban con gran naturalidad sobre el instrumento.
Bella se dejó llevar por aquella envolvente melodía que le producía una gran relajación y se sorprendió al darse cuenta que no la había oído antes, no era alguna composición famosa, por lo que se cuestionó si Edward no había dormido por crearla.
Una vez emitida la introducción de la melodía, el joven cantautor decidió comenzar a cantar, ya que desde pequeño lo había hecho muy bien y a pesar de su condición esta no le impedía hacerlo con fluidez.
Mientras Bella oía atenta y emocionada a Edward, se le grabó a fuego el estribillo de la canción.
.
.
"Tu eres mi voz en la oscuridad,
Eres mi luna en las noches de tempestad,
Más no deseo que te alejes de mí,
Porque gracias a ti aprendí que amar es vivir"
.
.
Bella sintió como su corazón se aceleró a un ritmo frenetico al oír la preciosa voz de Edward cantando aquella frase y mirándola directamente a los ojos.
La emoción que la embargaba en aquel instante le tenía un nudo en la garganta que le impedía hablar.
Cuando Edward finalizó aquella hermosa canción, Bella no pudo más que acercarse a él y besarle con la necesidad de demostrarle que no había acto más hermoso que la correspondencia del amor que le profesaba, que nada en este mundo le haría alejarse de aquel corazón bondadoso que ahora le pertenecía y que reclamaba como suyo donde fuese. Tener el corazón de Edward era la fuente de felicidad que llenaba su alma.
Hola chicas.
Aquí nuevo cap de este fic que es uno de mis regalones.
¡MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEWS EN EL ANTERIOR CAP! PASARON LOS 140 reviews fue alucinante devolverlos!
Espero que este cap les guste para que me dejen mensajitos ¿Los merezco verdad?
¡Les cuento que tengo nuevo fic se llama: I'm waiting for you in eternity.
recien está el prologo y me gustaría leer sus comentarios.
Les cuento que Mr. Misterious se encuentra en stand by debido a mi falta de tiempo.
¡QUEDAN TAN SOLO UNOS CAPITULOS PARA TERMINAR PAPER LOVE!
Calculo que quedan cerca de 4 capitulos :)
Besitos
y dejenme sus mensajitos.
Gracias por los alertas, autor favorito y por los reviews de las chicas a las que no les puedo devolver a pesar que me dejan su mail, no sé por qué no puedo devolverlos y me rebotan.
Aún así
Besitos y gracias por la comprensión.
Manne
