Bella pov.
-y como llegaremos hasta Port Angels?- pregunto Rose una vez todos nos encontramos en las puertas del edificio. Todos se quedaron callados, nadie lo habia pensado, estabamos prácticamente en el medio del bosque
-emmm... yo traje mi coche- dije, y de inmediato todos voltearon a verme- si nos organizamos bien tal vez entremos todos-.
-bien!- prácticamente grito Alice- claro que entraremos, ¿cual es tu coche?-
-lo deje en el estacionamiento, ¿vamos?- todos asintieron y caminamos juntos hacia el aparcamiento y Edward dejo salir una exclamación de sorpresa y admiración cuando vio mi auto, Rosalie, quien venia detrás nuestro con Jasper, fue la segunda.
-oh, por dios!- dijo con un gritito- ¡es un Lamborghini Murciélago!, es precioso-
-gracias- sonrei, algo avergonzada, pero tambien divertida por las expresiones de todos, parecian que se les iba a caer la mandíbula- me lo dieron a mis dieciséis- explique mientras abria las puertas y les cedia el paso- es mi bebe-.
Una vez dentro del coche Alice arremetio de nuevo
-es un coche carisimo, tu familia debe tener mucho dinero- dijo impresionada, Emmet la miraba divertido.
-si, aunque el hecho de que sea un Lamborghini es mas bien porque mis padres son los accionistas mayoritarios de esa empresa- me sentia bastante incomoda hablando sobre eso, Edward lo noto y cambio el tema rapidamente, le sonrei agradecida. Hablamos de tonterías el resto del camino, hasta que Jasper me hablo
-¿por qué nunca te hemos visto en la escuela?- intente sonreir, pero creo que nadie se lo trago, asi que suspire y me decidi a contestarle, después de todo, eran mis amigos y se supone que debia confiar en ellos.
-estudio en casa hace unos años, y antes iba a la Institución Robert Oppenheimer, en Chicago-
-¡wow!- esta vez fue Emmet el que tenia la boca abierta, Alice empezo a preguntar que era y Emm le respondio como si lo dijese de memoria "La prestigiosa Institución Robert Oppenheimer fue fundada por el mismisimo fisico. Es una institución con una larga historia y tradición. En ella estan alojadas las mentes del porvenir".
-como sabes eso?- pregunto asombrada la pequeña duende, como si no creyera que Emmet pudiese guardar conocimientos tan profundos, este sonrio tontamente
-tenia que investigar la vida del tipo ese y cuando lo busque en Google me aparecio el colegio- solte un risita.
-las mentes del porvenir? O sea que aceptan solo a personas con cierto grado de coeficiente intelectual?- pregunto Rose, algo dudosa, solo asenti, mientras la miraba por el espejo, luego mire a Edward, que habia estado muy callado, el me observaba de una manera muy extraña, se sonrojo cuando lo pille, haciendome sonreir
-estas muy callado,¿ninguna pregunta que hacerme, tal vez?-
-solo dos o tres...millones- sonrio- ¿de cuanto es tu coeficiente intelectual?-
-siguiente pregunta-
-pero...- se resigno al verme negar con la cabeza, a pesar de que todos los demas se quejaban para que les dijese, no queria decirlo en voz alta- de acuerdo pero a cambio tienes que contestar la siguiente-
-bien- acepte
-¿ya tienes algun titulo?- me sonroje- ¿o algunos?
-si-dije entre dientes
-¿cuales son?- todos me miraban, me estaban poniendo nerviosa, por suerte divise los primeros negocios de Port Angels
-miren! Ya llegamos!- exclame alegremente, intentando distraerlos, pero nadie picó
-Bells, somos amigos- lloriqueo Alice, poniendo la misma cara que el gato con botas, de Shrek- por que no nos dices? No le diremos a nadie ¿no confias en nosotros?- Edward tomo mi mano, dándome a entender que estaba ahí, y no le importaba que le contestase o no.
-no...es solo que no quiero que me traten diferente después- susurre aparcando el auto, porque mis ojos se estaban nublando un poco, por las lagrimas, pestañee no queriendo dejarlas salir, hacia años que no lloraba por esas cosas... por esos recuerdos. Fueron las calidas manos de Edward sobre mis mejillas las que me trajeron al presente.
-podrias decirnos que eres una vampiresa, o que vienes de Marte y te seguiríamos queriendo tanto como ahora- me dijo con dulzura- amando, en mi caso- sonrei con sus palabras y me acerque para besarlo.
-tienen razon, lo siento. No estoy acostumbrada a, bueno, a esto-.
-tengo un Master internacional en Nutricion y Dietética- respondi, mirándolos a todos que me miraban sorprendidos, no se si porque estuviese respondiendo o por la respuesta misma- por eso intercambiaba mi bandeja con la tuya- me dirigi a mi novio- la preparaba a conciencia, para que tuviese la misma cantidad de calorías que la original- el me sonrio, logrando que me relajara, no estaba enojado por mi pequeña omisión- y tambien tengo una Licenciatura en Filosofia-.
-joo, es un placer Licenciada Swan- dijo todo pomposo Emmet, quitandole toda la tensión que yo misma le aportaba al momento, haciendo que todos rompiéramos a reir, mas que pomposo se habia escuchado...gay.
Puse en marcha el coche de nuevo y comenzamos a buscar un estacionamiento para guardar a mi bebe. Por fin encontramos uno y luego de dejar el auto salimos a la calle.
Miramos muchas vidrieras, o al menos los otros lo hicieron. Yo por mi parte no pude evitar quedarme viendo a Edward, el era tan perfecto, sus ojos, esas esmeraldas tan expresivas en las que podria perderme por horas, sus palidas mejillas que casi siempre se coloreaban adorablemente por una razon u otra, su boca, sus labios finos y rosados que me incitaban a probarlos en cada oportunidad. Sabia que el no era perfecto, y que mi opinión era parcial. Pero para mi no habia hombre mas hermoso y mas perfecto que el en el mundo, era algo que el poseia y los otros no. Tal vez se trataba de su alma, tan pura, tan dulce, tan inocente.
-sucede algo?-pregunto Edward, sonriéndome, al pillarme mirándolo, me sonroje
-nada-murmure, y el sonrio divertido por mi timidez, antes de besarme
-te amo- su voz era dulce y aterciopelada
-yo mas- respondi antes de besarlo, intentando plasmar todos mis sentimientos por el en esa muestra de afecto. Nos separamos al escuchar la voz de Alice.
-iremos a los juegos de alla- nos dijo, señalando un local- ustedes pueden irse a otro lado y luego nos buscan aquí, ¿si?- sonreímos agradecidos y asentimos. Nos disponiamos a irnos cuando Emmet, tan ubicado como siempre, no grito algo que hizo que todos a nuestro alrededor voltearan a vernos y que, tanto Edward como yo quedasemos momentáneamente sonrojados y congelados en nuestros lugares.
-USEN PROTECCIÓN!-grito, para luego reirse a carcajadas, probablemente de nuestras expresiones, y ser secundados por los otros. Me recompuse rapidamente, aunque aun estaba algo sonrojada, era muy levemente, asi que decidi seguirle el juego, asi que sonrei coquetamente
-claro, Emmet, no se nos ha olvidado, pero gracias por preocuparte- les guiñe un ojo y me rei de sus caras de sorpresa, antes de remolcar a un Edward que habia vuelto a entrar en shock después de mis palabras.
-hey, cariño, como que me estas asustando ¿estas bien?- dije cuando ya nos habiamos alejado lo suficiente, Edward parecia estar catatonico.
-uhh? Ahh, si si- respondio un poco tarde- solo que me sorprendiste- le sonrei y bese su mano, consiguiendo que me sonriera de vuelta.
-bien entonces, ¿a dónde quieres ir?- pregunte
-no se, a un lugar mas privado-
Lo mire de manera insinuante y levante una ceja, sonriendo a medias, el se sonrojo un poco pero se rio y me abrazo, yo me rei con el
-eres una mal pensada- me susurro al oido, haciendo que me estremeciera- no estaba pensando en ese tipo de lugar- solto una risita- claro, que si quieres ir a uno solo tienes que decirlo- abri los ojos sorprendida mientras mis mejillas se coloreaban y un segundo estremecimiento recorria mi columna, el se rio de mi y me libero de su apretado abrazo, dejando solo uno de sus brazos alrededor de mi cintura. Acababa de perder en mi propio juego.
-pervertido- le solte, y aunque quise parecer severa, una pequeña carcajada se escapo de mis labios.
-¿yo?- puso su expresión mas inocente, haciendome reir- yo estaba simplemente paseando con mi novia cuando ella le insinuo a nuestros amigos justo antes de dejarlos atrás que habia traido protección y luego quiso llevarme a un lugar mas privado-
-asi que ahora yo soy la pervertida y acosadora ¿no?- le segui el juego, el sonrio, obviamente divertido por la situación
-lo dijiste tu, no yo-
hice un pucherito con mis labios y lo proximo que supe fue que Edward Cullen estaba besándome como si la vida se le fuera en ello, y que si se acaba el mundo en ese momento no me importaria. Todo estaria bien mientras el me estuviese besando.
Continuara...
Hola! Espero que les guste el cap. Estoy con 0% de inspiración, hice lo que pude.
Besos!
Bye
******Ovejitah06******
